BCRA

El dólar oficial cayó 0,8% y quedó 7,2% debajo del techo de la banda tras fuertes compras del BCRA

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El dólar oficial profundizó su tendencia bajista y registró este jueves la mayor caída en dos meses, en un contexto marcado por una fuerte intervención del Banco Central y por el respaldo explícito del Fondo Monetario Internacional (FMI) al ritmo de acumulación de reservas. La baja del tipo de cambio se dio pese a un escenario financiero más tenso, con caídas en acciones y bonos y un riesgo país nuevamente cerca de los 600 puntos.

El movimiento del mercado cambiario se produjo luego de que la portavoz del FMI, Julie Kozack, destacara que la compra de divisas por parte del Banco Central “empezó el año a un ritmo más rápido de lo previsto”, una señal que fue leída como un respaldo institucional a la estrategia oficial de intervención.

Fuerte intervención del BCRA y caída del tipo de cambio

Durante la jornada del jueves, el Banco Central compró US$ 187 millones, el mayor saldo neto positivo en diez meses, y encadenó así ocho ruedas consecutivas con compras. Sin embargo, el impacto sobre las reservas fue limitado: según fuentes oficiales, la autoridad monetaria debió afrontar pagos por unos US$ 100 millones a organismos internacionales, lo que dejó una suba marginal de US$ 37 millones en las reservas brutas, que cerraron en US$ 44.717 millones. También incidió el avance del precio del oro, que subió 1% y alcanzó un nuevo máximo histórico.

En ese marco, el dólar minorista en el Banco Nación cayó $10 (-0,7%) y cerró en $1.470, mientras que el tipo de cambio mayorista retrocedió 0,8% hasta $1.441, la caída más profunda desde el 17 de noviembre. De esta manera, el dólar quedó 7,2% por debajo del techo de la banda cambiaria, ubicado actualmente en $1.544,4, lo que representa la mayor brecha con el límite superior en dos meses.

El volumen operado en el Mercado Libre de Cambios (MLC) alcanzó los US$ 410 millones, muy por encima del registro de la rueda previa. La atención del mercado quedó puesta en qué proporción de ese monto fue absorbida por el Banco Central.

Reservas, mercado de futuros y señales del inicio de 2026

La magnitud de la intervención oficial volvió a llamar la atención. El miércoles previo, el BCRA habría comprado cerca del 70% del volumen operado en el segmento de contado, que fue de US$ 269 millones, muy por encima del objetivo habitual del 5%. En el mercado de futuros, en tanto, se negociaron US$ 567 millones. Operadores señalaron que el Banco Central no apareció activo “en pantalla” y estimaron que las compras se realizaron mediante operaciones en bloques, una modalidad ya utilizada anteriormente por el Tesoro.

Desde la autoridad monetaria explicaron que no todas las compras impactan de manera directa en las reservas, ya que depende del origen de los dólares: aquellos que ya estaban depositados en el sistema financiero pasan de reservas brutas a netas, mientras que solo los flujos provenientes del exterior incrementan el stock total.

En paralelo, el mercado de futuros siguió mostrando tasas implícitas elevadas. Desde Adcap Grupo Financiero señalaron que se mantuvieron por encima del 30%, con valores cercanos al 35% en los tramos cortos, niveles que consideran altos frente a la tasa de caución, que cerró en 20,5% a un día.

Según Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio, “en los tres primeros días de esta semana el tipo de cambio mayorista bajó 12 pesos, una dinámica similar a la de la semana anterior”. Con la baja de este jueves, agregó, el dólar mayorista volvió a ubicarse cerca de los valores registrados el 26 de diciembre.

Un contexto financiero más tenso

La caída del dólar oficial se produjo en un contexto financiero adverso. En el plano bursátil, se registraron fuertes bajas en acciones y bonos, mientras que el riesgo país volvió a acercarse a los 600 puntos, arrastrado por una mala rueda en Wall Street y por un dato de inflación de diciembre más alto de lo esperado, que no estaba plenamente incorporado en los precios.

Aun así, el respaldo del FMI a la política de acumulación de reservas y la continuidad de las compras del Banco Central refuerzan la estrategia oficial de anclar expectativas cambiarias en el inicio de 2026, en un escenario donde el equilibrio entre intervención, tasas y contexto financiero externo seguirá siendo determinante.

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El Banco Central volvió a comprar dólares y lleva acumulados más de USD 520 millones

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El Banco Central hizo hoy una fuerte compra de divisas, por 187 millones de dólares. Así, alcanzó los USD 44.717 millones, en el marco de su decisión de empezar a adquirir divisas como venía solicitando el Fondo Monetario Internacional.

Desde el comienzo del año, el BCRA ya compró unos USD 520 millones.

El Central adquirió USD 110 millones entre este lunes y martes (u$s 55 millones cada día). Para el mercado, es un monto relevante en el marco de los vencimientos de deuda de este año.

Es que, en 2025, el Central había comprado apenas USD 198 millones.

El Central volvió a mostrarse como comprador neto en el mercado oficial, algo relevante tras varios meses en que la acumulación de reservas fue el punto más débil del programa. Para los expertos, el BCRA logró despejar las tensiones cambiarias de corto plazo y eso favorece la compra de reservas.

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Con inflación en alza, el régimen de bandas empuja el techo del dólar por encima de los $1.600

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La aceleración de la inflación de diciembre reconfiguró la dinámica del régimen de bandas cambiarias y llevará al techo del dólar oficial por encima de los $1.600 hacia fines de febrero. El dato del IPC, informado por el INDEC, impacta de manera directa en la indexación automática que aplica el Banco Central desde 2026 y reabre el debate sobre atraso cambiario, intervención oficial y costos macroeconómicos, en un contexto de tasas extremadamente volátiles y un delicado equilibrio entre acumulación de reservas y absorción de pesos.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre marcó un incremento del 2,8% mensual, por encima de las expectativas del mercado (2,3%), y se convirtió en una variable clave para la evolución del tipo de cambio. Desde enero de 2026, el Banco Central (BCRA) abandonó el esquema de crawl del 1% mensual y pasó a indexar las bandas cambiarias al último dato de inflación disponible, lo que acelera el desplazamiento de los límites sin que necesariamente el dólar acompañe ese ritmo.

Bandas indexadas, inflación en alza y un techo que se aleja

El mecanismo de ajuste establece que las bandas se actualizan a comienzos de cada mes tomando como referencia la inflación de dos meses previos, dado que es el último dato oficial disponible. Por este motivo, al cierre de enero el techo de la banda se incrementará 2,5%, en línea con el IPC de noviembre.

Con ese ajuste, el 31 de enero el precio máximo alcanzará los $1.564,30. Luego, al incorporarse el dato de inflación de diciembre, el límite superior se corregirá otro 2,8% y llegará a $1.608,10 al 28 de febrero.

En contraste, el dólar oficial mayorista se ubica actualmente en $1.457, lo que implica que debería subir 10,3% en el próximo mes y medio para acercarse al techo de la banda. Ese escenario es el que el Gobierno busca evitar, incluso recurriendo a herramientas de intervención directa, con el objetivo de contener las presiones cambiarias y evitar un traslado a precios.

La brecha entre el tipo de cambio efectivo y el límite superior vuelve a instalar el debate sobre el atraso cambiario, un fenómeno que parecía haber quedado atrás, pero que reaparece a medida que la inflación acelera y el dólar oficial se mueve con extrema parsimonia.

Inflación, dólar contenido e intervención oficial

El informe del INDEC mostró que la inflación de diciembre estuvo impulsada principalmente por carnes y precios regulados, como combustibles y transporte. Si bien se trata de un mes estacionalmente más alto, el IPC acumuló su séptima aceleración consecutiva.

Mientras tanto, el tipo de cambio oficial apenas se deslizó 1% en el último mes, profundizando la desconexión entre precios y dólar. Esta dinámica alimenta expectativas de corrección futura, sobre todo cuando el techo de la banda se mueve de forma automática al ritmo de la inflación.

Sin embargo, el comportamiento del mercado en enero mostró otra cara. El dólar oficial registró su mayor baja diaria del año, alejándose del techo de la banda. En el Banco Nación, la cotización cayó $5 hasta $1.485, mientras que en el segmento mayorista retrocedió $10,50 hasta $1.457, quedando a 5,8% del límite superior, ubicado en $1.542. Se trata de la mayor distancia con el techo en casi dos meses.

En paralelo, el BCRA compró u$s55 millones y encadenó su séptima rueda consecutiva con saldo positivo. En lo que va de enero, acumula u$s338 millones, con un promedio diario de u$s41 millones. No obstante, las reservas brutas cayeron u$s88 millones, hasta los u$s44.680 millones, por la baja en la valuación de activos del balance.

Desde Balanz Research señalaron que la inflación de diciembre “sorprendió al alza”, impulsada por los precios regulados (+3,3%), aunque sin modificar el escenario base de desaceleración para los próximos meses. Con este dato, la inflación cerró 2025 en 31,5% interanual, muy por debajo del 117,8% de 2024.

Tasas al límite y un Gobierno que prioriza el dólar

El control del tipo de cambio tuvo costos evidentes en el mercado de pesos. Las tasas cortas volvieron a niveles extremos, con la caución a un día tocando picos del 150% TNA, en un contexto de fuerte demanda de pesos y escasez de liquidez.

Según 1816, el BCRA “sigue retirando más pesos vía ventas de Lelink que los que inyecta con sus compras en el mercado de cambios”, mientras que Cohen Aliados Financieros informó que la caución promedió 35,2% TNA y la tasa Repo 33,1% TNA.

Desde Econviews sintetizaron la estrategia oficial con claridad: “Entre que no hay una tasa de política monetaria y que ni el BCRA ni el Tesoro hicieron mucho para suavizar la suba de tasas, quedó confirmado que, por ahora, el que manda es el dólar”. El mensaje implícito es que el Gobierno prefiere tolerar tasas altas y volatilidad financiera antes que una corrección cambiaria.

La tensión se profundizó por las necesidades del Tesoro. Si bien logró reunir los dólares para afrontar vencimientos por u$s4.400 millones, el BCRA debió tomar un REPO por u$s3.000 millones con bancos internacionales, complementando los u$s2.200 millones disponibles. Esa operatoria implicó una fuerte absorción de pesos del sistema, que luego debió ser parcialmente compensada con intervenciones del Central en el mercado secundario.

Mercado financiero, riesgo país y expectativas

En este contexto, los activos argentinos reflejaron la combinación de factores locales y globales. El riesgo país se ubicó en torno a los 581 puntos básicos, su nivel más alto desde el 15 de diciembre de 2025, mientras que el S&P Merval en dólares perforó los 2.000 puntos, al cerrar en 1.994,52.

Las acciones líderes mostraron caídas generalizadas y los ADRs retrocedieron hasta 3,5%, en un escenario de mayor volatilidad global. Aun así, algunos analistas destacan que, con un dólar contenido y tasas elevadas, se abre una ventana táctica para instrumentos en pesos, siempre que la inflación retome una senda descendente en el primer trimestre.

Una definición clave hacia febrero

Con un techo de la banda que superará los $1.600, una inflación que mostró señales de aceleración y un mercado de tasas bajo estrés, el Gobierno enfrenta una definición central: seguir dejando que el límite superior se aleje del dólar efectivo o permitir una corrección gradual del tipo de cambio, incluso vía compras de reservas.

La decisión no es menor. De ella dependerá no solo la estabilidad cambiaria de corto plazo, sino también la credibilidad del esquema de bandas, el comportamiento de las expectativas y el delicado equilibrio entre desinflación, actividad y financiamiento del Tesoro.

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La inflación cerró 2025 en 31,5%: diciembre marcó un 2,8% y el Gobierno destacó el dato como el más bajo en ocho años

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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en diciembre de 2025 una suba mensual de 2,8% y acumuló un incremento anual de 31,5%, según informó el INDEC. El dato permitió al Gobierno nacional cerrar el año con la inflación más baja de los últimos ocho años, tanto en la medición general como en el componente núcleo, en un contexto de reordenamiento de precios relativos, flotación cambiaria y una fuerte contracción monetaria. El resultado consolida al proceso de desinflación como uno de los ejes centrales del programa económico.

El informe oficial fue publicado el 13 de enero de 2026 por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y corresponde al Índice de Precios al Consumidor con cobertura nacional, que releva la evolución de precios en 39 aglomerados urbanos del país.

Dinámica mensual y sectores que impulsaron la suba de diciembre

Durante diciembre, la división con mayor aumento fue Transporte, que registró una suba del 4,0%, seguida por Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un incremento del 3,4%. En contraste, las menores variaciones se observaron en Educación (0,4%) y Prendas de vestir y calzado (1,1%).

Desde el punto de vista de la incidencia sobre el nivel general, Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la división que más aportó al incremento mensual del IPC en todas las regiones del país, lo que confirma su peso estructural en la canasta de consumo de los hogares.

Por categorías, los precios Regulados lideraron la suba mensual con un 3,3%, seguidos por el IPC Núcleo (3,0%), mientras que los Estacionales mostraron un aumento más moderado del 0,6%. En términos agregados, los servicios aumentaron 3,4%, por encima de los bienes, que subieron 2,6%, una brecha que refleja el impacto persistente de los precios regulados y de los costos asociados a servicios esenciales.

Diferencias regionales: el Noreste encabezó las subas

El informe del INDEC también evidenció diferencias regionales significativas. En diciembre de 2025, la región Noreste registró la mayor suba mensual del IPC, con un 3,4%, mientras que Noroeste y Patagonia presentaron los incrementos más bajos, ambos con 2,6%.

Estas variaciones se explican, en buena medida, por la estructura de consumo regional, el peso relativo de los alimentos y los servicios regulados, y la incidencia de componentes como transporte y vivienda, que tuvieron comportamientos dispares según la región.

El balance anual: la inflación más baja en ocho años

Con el cierre de diciembre, el IPC acumuló en 2025 un aumento del 31,5% interanual, un nivel que el Gobierno nacional destacó como el más bajo de los últimos ocho años. El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que se trata de “la inflación más baja de los últimos 8 años, tanto en su medición a nivel general, como núcleo”.

Según el funcionario, el resultado se alcanzó “en un contexto de reacomodamiento de precios relativos, la implementación de una flotación cambiaria y una fuerte contracción en la demanda de dinero, producto del feroz ataque político que derivó en una dolarización cercana al 50% del M2”.

Caputo sostuvo además que el proceso de desinflación se apoya en un esquema macroeconómico definido: “El programa de estabilización basado en el superávit fiscal, el estricto control de la cantidad de dinero y la capitalización del BCRA seguirán siendo los pilares para continuar con el proceso de desinflación”.

Impacto económico

El dato de inflación de diciembre y el cierre anual consolidan una señal clave para la economía argentina: la desaceleración inflacionaria se sostiene incluso en un escenario de ajustes en precios regulados y normalización de variables macroeconómicas. Para los sectores productivos, el sendero descendente del IPC mejora las previsiones de costos y la planificación financiera, mientras que para los hogares representa una moderación en la pérdida del poder adquisitivo, aunque con fuertes diferencias según el peso de alimentos y servicios en cada región.

Desde el punto de vista institucional, el resultado refuerza la estrategia oficial de priorizar el equilibrio fiscal y el control monetario como herramientas centrales contra la inflación. En ese marco, el ministro de Economía fue contundente al señalar que “este es el único camino viable para erradicar definitivamente la inflación”.

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Dólar, tasas y bonos: señales mixtas en el inicio del nuevo esquema cambiario

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El dólar oficial revirtió la tendencia sobre el cierre y subió este lunes, en una jornada marcada por la volatilidad, el seguimiento de las tasas de interés y la atención puesta en la acumulación de reservas del Banco Central (BCRA). El movimiento se dio tras una primera semana del año con bajas, en un contexto atravesado por el nuevo esquema cambiario, el pago de deuda por más de u$s4.200 millones y la estrategia oficial para evitar que el tipo de cambio mayorista toque el techo de la banda, ubicado en 5%.

Rueda cambiaria: suba del oficial, brechas acotadas y fuerte volumen

En el segmento mayorista, referencia del mercado, el dólar avanzó $2,50 y cerró en $1.467,50. En tanto, el dólar minorista en el Banco Nación finalizó a $1.440 para la compra y $1.490 para la venta, mientras que el promedio de entidades financieras que releva el BCRA lo ubicó en $1.483,19 para la venta.

Entre los paralelos, el dólar blue borró el avance intradiario y cerró a $1.485 para la compra y $1.505 para la venta. Los dólares financieros operaron con movimientos acotados: el MEP cedió 0,1% hasta $1.487,88, con una brecha de 1,5%, y el CCL subió 0,2% a $1.532,45, llevando la brecha con el oficial al 5,5%.

El volumen operado fue significativo. En el contado se negociaron u$s433,520 millones, mientras que en el mercado de futuros el monto alcanzó los u$s308 millones, según el operador Gustavo Quintana.

Nuevo esquema, tasas bajo presión y compras de reservas

Tras el estreno del nuevo esquema cambiario, la semana pasada mostró una dinámica particular. De acuerdo con PxQ, el BCRA compró divisas mientras el Tesoro vendió dólares para evitar que el tipo de cambio alcanzara el techo de la banda. Esa estrategia, señalaron, terminó “evidenciando un mercado corto si se quiere acumular reservas sin acceso al mercado internacional de crédito”.

Para Econviews, el interrogante central es si el Gobierno podrá seguir acumulando reservas sin movimientos significativos del tipo de cambio. “Esa obsesión con el dólar planchado tuvo su costo en las tasas de interés”, advirtieron. Según la consultora, el aumento estacional de la demanda de dinero en diciembre volvió a estresar la liquidez bancaria, llevando a las tasas de corto plazo a niveles altos y volátiles.

“El Gobierno dejó en claro que prefiere que sufran las tasas antes que el tipo de cambio. Entre que no hay una tasa de política monetaria y que ni el BCRA ni el Tesoro hicieron mucho para suavizar la suba de tasas, quedó confirmado que, por ahora, el que manda es el dólar”, evaluaron.

En ese marco, el BCRA inició la semana con un dato positivo: compras acumuladas superiores a u$s200 millones en cinco ruedas. Este lunes, la autoridad monetaria compró u$s55 millones, equivalentes al 12,4% del volumen operado del día (u$s443,520 millones), y las reservas brutas internacionales subieron u$s372 millones, hasta u$s44.678 millones.

Bonos en dólares: señales incipientes tras el pago y foco en el riesgo país

En paralelo al mercado cambiario, los bonos soberanos en dólares mostraron señales incipientes de reinversión tras el pago de u$s4.300 millones correspondiente a Globales y Bonares, el primer vencimiento del año. El desembolso se realizó con depósitos del Tesoro, el ingreso de divisas por la venta de represas por u$s700 millones y el REPO con bancos internacionales.

El viernes posterior al pago, los títulos registraron subas superiores al 1% en promedio, lo que sugiere que una parte de los dólares cobrados habría sido reinvertida. No obstante, el mercado advierte que para confirmar esa dinámica será necesario esperar una o dos semanas.

Hacia adelante, el Gobierno deberá afrontar vencimientos con privados por u$s8.800 millones durante el resto del año, mientras que en 2027 se concentran compromisos por más de u$s20.000 millones.

Desde Adcap, Federico Filippini, Head of Research & Strategy, recordó que la reinversión de cupones no fue una constante en el pasado reciente. “El pago de enero de 2025 fue cuando los bonos alcanzaron un máximo local, para luego caer”, señaló, y remarcó que hoy no se observan “flujos relevantes” a la espera de que el nuevo esquema se consolide.

Con una mirada más constructiva, IEB recomendó posicionarse en el tramo largo de la curva, destacando AL35 y GD41, con un upside potencial de entre 7% y 8%. A su vez, subrayaron que los bonos ley local podrían capturar una mayor compresión de spreads, hoy ubicados entre 3% y 5%, por encima de su media histórica de 2,5%.

Desde IOL, indicaron que para perfiles más agresivos el GD35 resulta atractivo para capturar una eventual compresión del riesgo país, con un rendimiento del 9,5% anual en dólares. En tanto, Portfolio Personal Inversiones (PPI) informó un ajuste en su cartera en moneda dura, manteniendo exposición en AL30 y reasignando parte de los fondos cobrados hacia AE38, priorizando ganancia de capital vía duration.

Expectativas y cautela: reservas, spreads y alternativas

Pese a las señales iniciales, el riesgo país continúa por encima de los 550 puntos básicos, un nivel que sigue condicionando el acceso al crédito y la valorización de los activos soberanos. Desde LCG advirtieron que será necesario “mayor holgura en el saldo comercial externo y en el tipo de cambio” para mejorar la percepción de riesgo.

Por su parte, Facimex Valores destacó que, si bien los Globales largos muestran mejor desempeño relativo, los bonos provinciales comienzan a ganar atractivo, especialmente los tramos largos de Córdoba y Santa Fe. “Hay valor en rotar de Globales cortos a provinciales de alta calidad”, señalaron, en un contexto donde el spread por legislación en los 29’s y 30’s cerró en 197 pbs y 213 pbs, respectivamente.

En líneas generales, el mercado se inclina por una estrategia cautelosa, con reducción de riesgo y seguimiento permanente de la evolución de las reservas, el nivel de tasas y el riesgo país. En ese escenario, ganan protagonismo los bonos provinciales y la deuda corporativa, como alternativas para capturar rendimientos con un perfil de riesgo más moderado.

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