BIDEN

Tras su triunfo electoral, Biden se aboca a la lucha contra el coronavirus

Compartí esta noticia !

Pese a que Donald Trump aún se niega a reconocer su triunfo, el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, tiene previsto lanzar hoy un agresivo plan para intentar contener una pandemia de coronavirus que está escalando sin pausa y que marcará su Gobierno desde el momento que asuma el cargo.

Estados Unidos, el país más afectado por el virus, con más de 237.500 muertes, se dirigía a superar hoy los 10 millones de casos, luego de haber registrado ayer 105.787 en los 50 estados del país, el distrito de Columbia y sus territorios no incorporados, según la base de datos de la Universidad Johns Hopkins (JHU).

Los hospitales de varios estados se están quedando sin camas para más pacientes con Covid-19 y sin personal, mientras las muertes no dejan se incrementarse día a día, con 455 reportadas en las últimas 24 horas, de acuerdo a JHU.

Autoridades de salud ya advirtieron que el país está ingresando es su peor fase de la pandemia a medida que se acerca el invierno y las vacaciones de fin de año, lo que eleva aún más el riesgo de transmisión de la enfermedad en un periodo en el que los estadounidenses viajan, salen de compras y celebran con sus seres queridos.

Hasta ahora, Estados Unidos registró más de 9,9 millones de contagios de coronavirus y 237.584 muertes, y especialistas advierten que podría sumar otros 100.000 muertos para enero.

Desde hace varios días que promedia los 100.000 casos, y el sábado pasado marcó un récord absoluto con más de 128.000.

Biden anunció anoche que el excirujano general doctor Vivek Murthy y el excomisionado de la la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) doctor David Kessler serán presidentes de un equipo especial que lidiará con la pandemia durante su futuro Gobierno, que será presentado hoy oficialmente.

El grupo tendrá la tarea de tomar las propuestas que Biden hizo durante su campaña y convertirlas en un proyecto que el nuevo presidente pueda aplicar cuando tome posesión de su cargo, en enero, informó CNN.

Biden prometió test gratis y de amplia disponibilidad; contratar a miles de trabajadores de la salud para implementar programas de rastreo de contactos e instruir a los Centros de Control y Prevención de las Enfermedades a suministrar recomendaciones claras basadas en evidencia científica, entre otras medidas.

El senador y exvicepresidente demócrata centró gran parte de su campaña en atribuir a Trump la responsabilidad por los estragos causados por el coronavirus en Estados Unidos.

Pero muchas de las medidas que ha prometido requerirán de aval del Congreso, con lo que seguramente enfrentará desafíos en una Cámara de Representantes y un Senado muy divididos.

En sus primeras palabras como presidente electo, Biden dijo el sábado pasado que su equipo especial de lucha contra el coronavirus crearía un plan “construido sobre cimientos científicos” y sobre la base de la “compasión, empatía y preocupación”.

Otro eje importante es la promesa de anular el proceso de retirada de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lanzado por Trump por considerar que el organismo de salud de la ONU está dominado por China y fue responsable de no alertar a tiempo sobre la gravedad de la pandemia de coronavirus.

Compartí esta noticia !

Las cuatro prioridades del Gobierno de Joe Biden en Estados Unidos

Compartí esta noticia !

El equipo de campaña del presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, y la vicepresidenta, Kamala Harris, publicó en las últimas horas las cuatro líneas de acción del futuro gobierno en la plataforma oficial demócrata en la que consideró prioritarios la lucha contra el coronavirus, la recuperación de la economía, la equidad racial y el cambio climático.

Entre los objetivos principales, el primer punto asumido por el Gobierno del país más golpeado a nivel global por la pandemia de coronavirus y que hoy volvió a batir su propio récord de contagios con más de 120.000, es justamente combatir la enfermedad.

De acuerdo con el plan publicado por su equipo de campaña en la página web oficial, Biden y Harris plantean asegurar que los ciudadanos tengan acceso a pruebas regulares de coronavirus, solucionar los problemas con el equipo de protección personal (EPP) y distribuir información basada en la evidencia sobre cómo las comunidades deben lidiar con la pandemia y los recursos para que las escuelas, los pequeños negocios y las familias salgan adelante.

La segunda prioridad será recuperar la economía y, según su equipo, se abordará a través de medidas como la creación de empleos “bien remunerados”, la organización sindical, la extensión del seguro de desempleo, y la ayuda económica para que los Gobiernos estatales no despidan trabajadores y adicionales para las familias trabajadoras, los pequeños negocios y las comunidades.

Asimismo, propone poner emplear personas para combatir la pandemia, incluso a través de un Cuerpo de Empleos de Salud Pública.

El tercer eje de su política será lograr equidad racial, sobre el que trabajarán “eliminando los obstáculos a la participación” de la economía, “ampliando el acceso a las oportunidades y aplicando totalmente las políticas y leyes”, con la promoción de seguridad en jubilación y riqueza financiera de familias negras, latinas y nativas americanas o fortalecer el enfoque de la Reserva Federal sobre las brechas económicas raciales, entre otras.

El cuarto ítem que delineará su gestión será la problemática del cambio climático y procura reconstruir la infraestructura estadounidense para un crecimiento sostenible, transporte público con emisiones cero, producción de electricidad limpia de carbono, innovación a través de la fabricación de tecnologías críticas para la reducción de sus costos, justicia ambiental y agricultura y conservación.

Compartí esta noticia !

Biden no traería grandes cambios a la relación económica con la Argentina, según economistas

Compartí esta noticia !

El futuro de las relaciones económicas entre la Argentina y los Estados Unidos no sufriría grandes cambios con la asunción de Joe Biden como presidente del país norteamericano, aunque hace falta que el futuro mandatario precise su programa económico, coincidieron economistas consultados por Télam.

Las medidas que adopte Biden una vez asumido su mandato en torno de la relación de Estados Unidos con China y Latinoamérica, la posibilidad de un nuevo paquete de ayuda fiscal o de una reforma impositiva son algunos elementos que podrían afectar la dinámica comercial y financiera con la Argentina, tanto directa como indirectamente.

Para el director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher, es prematuro aventurar cómo será la relación de Argentina con Biden, pero aseguró que “es difícil que comercialmente nos vaya peor que con (Donald) Trump”.

“Durante el gobierno de Trump nos fue muy mal en la relación comercial directa: perdimos los mercados de exportación de acero y biodiesel y ganamos el de limones. Me da la impresión de que Biden tiene una postura más moderada desde el punto de vista comercial”, apuntó Letcher.

Por otra parte, dijo que habrá que esperar a las definiciones que dé Biden en cuanto a un posible paquete de asistencia fiscal por la pandemia, a la relación que tenga con China y a una posible reforma impositiva que dé más progresividad al sistema.

Sobre este último punto señaló que si bien no se espera que Biden aplique un impuesto a las grandes fortunas “sí puede haber un aumento en la alícuota de lo que sería el impuesto a las Ganancias”.

“Esto tiene un fuerte impacto simbólico porque, si la principal potencia del mundo aumenta los impuestos a quienes tienen un mayor flujo de ingresos para financiar los gastos de pandemia, sobrevuela la idea de que en un mundo más regresivo por la pandemia, el Estado interviene para equilibrar esa disputa”, aseguró Letcher.

Natalia Motyl, economista de la Fundación Libertad y Progreso, consideró que el impacto del triunfo de Biden “no va a ser muy significativo” en la relación económica con la Argentina porque el presidente electo estadounidense “va a apuntar a reestructurar la economía interna por lo menos en los primeros dos años de la gestión”.

“En el corto plazo vamos a ver una estabilidad en el sector externo favorable para los mercados en desarrollo como el nuestro; igualmente la Argentina no es un actor significativo y, por más que esté en la línea ideológica del gobierno, no creo que Biden vaya a hacer cambios significativos en sus relaciones comerciales”, afirmó Motyl.

“Sí vamos a tener una oportunidad con la gran ganadora que es China, que se recuperó en ‘V’ y va a ser favorecida por la victoria de Biden porque se va a terminar la guerra comercial y puede llegar a crecer aún más rápidamente que el resto de los países, y eso impulsar los precios de los commodities”, sostuvo la economista a Télam.

“En gran medida las relaciones comerciales y financieras van más allá de quiénes sean las autoridades. Puede haber cambios en el tono y los tiempos, pero el volumen de comercio e incluso en el marco del futuro acuerdo con el FMI, juega más la burocracia y los equipos técnicos más que quién esté en la Casa Blanca”, dijo a Télam el director de la consultora Eco Go, Martín Vaunthier.

Aún así, aseguró que “si se logra construir una relación más positiva en términos de diplomacia y tono, eso de por sí ya sería positivo”.

Para Christian Buteler, economista y analista financiero, en realidad son las políticas monetarias que define la Reserva Federal las que más afectan a países como la Argentina y “no quién esté en la Casa Blanca”.

“No creo que nos veamos beneficiados ni perjudicados por la llegada de Biden al poder. El vínculo económico va a ser el correcto. No veo ninguna animosidad contra Latinoamérica ni tampoco que vaya a ser su objetivo de gobierno en los próximos cuatros años”, dijo Buteler a Télam.

Actualmente, Estados Unidos es el principal inversor externo de la Argentina con el 22,7% del stock de Inversión Extranjera Directa (IED) por casi US$ 17.000 millones, según datos del Banco Central, y es el tercer socio comercial: en 2019 el intercambio comercial superó los US$ 10.000 millones y, entre enero y septiembre de 2020, acumula más de US$ 5.700 millones entre exportaciones (US$ 2.526 millones) e importaciones (US$ 3.206 millones).

Compartí esta noticia !

Nuevos vientos

Compartí esta noticia !

Misiones está a pocas horas de conseguir una reivindicación histórica que puede transformar la economía “para siempre”, como señalan optimistas algunos de los principales empresarios de la provincia, acostumbrados a lidiar con asimetrías y exorbitantes costos de logística. Una oportunidad única que trae consigo nuevos desafíos: estar a la altura de la competitividad que se puede ganar para poder pelear de igual a igual con Brasil y Paraguay. El nuevo escenario no dejará mucho espacio para las excusas. Tampoco para los especuladores. 

Quitando, como quiere Misiones, la totalidad de los impuestos nacionales al consumo, producción, exportación e importación, los costos y los precios deberían bajar como mínimo 30 por ciento, señalan los especialistas tributarios. 

La clave estará en la redacción del decreto reglamentario del Territorio Aduanero Especial y en el Gobierno provincial no están dispuestos a perder el tiempo. Apenas salió el dictamen en Diputados, ratificado esta semana en Senadores, el equipo técnico de Hacienda se puso a trabajar con los funcionarios nacionales para definir los alcances del decreto que deberá firmar Alberto Fernández con la premisa de que el 2 de enero ya se pueda poner en marcha el nuevo tiempo para la tierra roja. 

El costo fiscal de lo que pretende Misiones es de 13 mil millones de pesos al año. Nada si se compara con lo que podría generar en ventas y especialmente en exportaciones, el segundo gran objetivo de la Provincia. Triplicar las exportaciones sería generar ingreso de divisas por 1.200 millones de dólares, que puede sonar a poco, pero en el contexto es agua fresca para un sediento.

La posibilidad de la transformación ya generó un impulso inmediato en el interés por venir a Misiones. Varias firmas de primera línea sondearon opciones para desembarcar con sus plantas o filiales. Y hay uno o dos contratos ya cerrados para aprovechar el know how ya instalado en el Parque Industrial. Contratos en dólares y transferencia de tecnología de punta.

Misiones puede transformarse en una plataforma comercial con más de 50 millones de potenciales clientes apenas cruzar las fronteras, sin contar los consumidores de otras provincias argentinas. Para eso deben adecuarse formas y métodos de producción, modernizar fábricas y cambiar mentalidades. Empresarios y Gobierno coinciden en que hay que repensar todo para entrar a un territorio inexplorado. También se debe repensar la forma de hacer negocios y de obtener ganancias. Los precios deberán adecuarse y el bolsillo tiene que tomarse un respiro en una región que arrastra la inflación más alta del país. 

Hay confianza en que el Presidente respetará los acuerdos políticos y pondrá su firma al decreto con los beneficios que plantea Misiones y que ya están siendo trabajados con el equipo nacional.

Es, sin dudas, el momento justo el que tiene a Misiones como protagonista. Lejos de las rispideces del país central, la Renovación construye política desde una gestión puntillosa que está a un paso de anotarse un triunfo tan relevante como el electoral. El lema de gobernabilidad con gobernabilidad se paga, parece confirmarse en los hechos. Cambiaron los interlocutores. 

Pero el diálogo es permanente. El gobernador Oscar Herrera Ahuad mantuvo en las últimas horas un encuentro virtual con los mandatarios del Norte Grande para fortalecer un bloque común de negociaciones con la Nación, para atraer infraestructura e inversiones a estas tierras. El encuentro fue auspicioso, destacó Gildo Insfrán, el gobernador de Formosa. “Esta senda de la integración del Norte Grande, que nació en los albores de la recuperación democrática, hoy adquiere una nueva dimensión y relevancia atento a los desafíos que solo podremos superar adecuadamente de manera conjunta, coordinada”, reflexionó el mandatario que se vio tangencialmente beneficiado por el proyecto Misiones de territorio aduanero especial. En el debate en el Congreso se amplió la iniciativa para que las ciudades de frontera también tengan su propia zona franca donde se compruebe el comercio bilateral con países vecinos. 

El Gobierno nacional está atravesando quizás su momento más calmo desde que asumió en diciembre pasado, con la posibilidad de acceder más temprano que tarde a la vacuna Sputnik V ofrecida por Vladimir Putin y encarar un 2021 con un ansiado crecimiento. 

La Argentina cerró un acuerdo para conseguir antes de fin de año unas 20 millones de dosis -siempre que sean aprobadas-, mientras espera para marzo la partida de Oxford, con la que ya había un acuerdo previo. 

Insólitamente la vacuna rusa agitó la grieta, pero lo cierto es que en este momento no importa de dónde venga, sino que sea efectiva. Ni la enfermedad ni el remedio conocen de ideologías. El anuncio de la disponibilidad de la vacuna rusa tomó por sorpresa a la oposición, pero lo cierto es que desde hace tiempo que se venía trabajando en un acuerdo en estricta reserva. En el caso de Misiones, desde el 1 de octubre el gobernador Oscar Herrera Ahuad estaba en línea para conseguir las partidas propias para los misioneros, que ahora serán adquiridas por la Nación. Se calcula que a Misiones llegarán en una primera instancia, 250 mil dosis para el personal esencial, adultos mayores y los pacientes en riesgo entre 18 y 60 años. 

Además del optimismo que genera la posibilidad de una vacuna que ponga fin al hastío de la cuarentena, hay algunas señales alentadoras que generaron alivio en el Gobierno y especialmente en la economía argentina. La fiebre del dólar negro parece haberse calmado, al menos transitoriamente y anotó nueve caídas consecutivas, desde el récord de 195 pesos a 157 pesos. 

El ministro de Economía, Martín Guzmán también anunció medidas tranquilizadoras, como la decisión de dejar de financiarse con emisión por lo menos hasta fin de año y algunos incentivos para enfriar la ansiedad por el dólar. Semana para el olvido para los que festejaban el blue a cerca de 200 y de terror para los que compraron esos billetes. 

Pero el dato saliente fue el crecimiento de la industria de 3,4 por ciento en relación con octubre de 2019 y de 4,3 en comparación con septiembre, primer dato positivo registrado durante la pandemia. 

Argentina encara el cierre del año con un optimismo impensado hace apenas unas semanas. El contexto global y regional también parece traer vientos refrescantes a la política local. No es que fuera a cerrarse la grieta, pero quizás haya menos envalentonados.  

Este domingo asume Luis Alberto Arce para poner fin al año de la dictadura en Bolivia y poner un poco de equilibrio en el reparto de poder regional, que ahora tiene a Jair Bolsonaro como estoico defensor de una derecha que sufrió varios reveses. Alberto Fernández estará en La Paz en la asunción de Arce con la idea de fortalecer un nuevo eje político en América del Sur con México como la otra punta del triángulo. 

Bolivia marcó un triunfo contundente en las urnas, pero también millones de chilenos le pusieron punto final a la constitución pinochetista y nuevos aires comienzan a correr allende los Andes.

La derrota de Donald Trump a manos de Joe Biden modifica sustancialmente el escenario político. No es que uno u otro sean mejores en sí mismos para los intereses del “patio trasero”. Pero Trump tuvo un rol central en el financiamiento del plan reelección de Mauricio Macri cuyas consecuencias se seguirán pagando por varios años. Biden representa otra política y el video con el que celebró su triunfo lo refleja. “Estados Unidos para todos los estadounidenses. Un futuro para todos los americanos”. Es con todos.

La política económica seguramente será menos proteccionista, en consonancia con China, cuyo presidente Xi Jinping, anunció que las importaciones acumuladas de bienes de China superarán los u$s22 billones durante la próxima década. China será la única economía grande que crecerá en el año de la pandemia. 

Misiones también cerrará un año positivo. Es una de las pocas provincias con indicadores positivos en un consumo que sigue en picada en el promedio país. Los patentamientos y los despachos de cemento tienen a la tierra colorada como protagonista de rubros sensibles que marcan el pulso de la recuperación. Las fronteras cerradas atenuaron el impacto de la pandemia y la administración de la cuarentena permitió que prácticamente ningún sector haya frenado su actividad. 

Llegando al epílogo del año, Misiones se mantiene como la segunda provincia con menor cantidad de casos y una de las tres con menos de diez muertes. Es lógico que la apertura de nuevas actividades como el turismo o la vuelta a clases para los chicos de quinto año y en fin de ciclo, pueda aumentar el número de casos, pero el modelo de prevención adoptado por la provincia resultó exitoso en medio de un escenario complejo: Misiones está rodeada por 810 mil contagios en los estados fronterizos y Paraguay. Foz de Iguaçu el viernes superó los diez mil casos. De este lado, Iguazú, con las fronteras cerradas solo tiene 22, los mismos que Posadas.

Compartí esta noticia !

Estados Unidos: Joe Biden se proclamó ganador pero Trump no reconoce la derrota

Compartí esta noticia !

El candidato demócrata obtuvo el triunfo decisivo en el estado de Pensilvania, que le permitió superar los 270 votos necesarios para tener la mayoría en el Colegio Electoral. Poco después se confirmó también su triunfo en Nevada, con lo que suma 290 electores. Sin embargo, el presidente Donald Trump aún no reconoció el resultado y buscará revertirlo en la justicia. La controversia podría llegar hasta la Corte Suprema y demorar la resolución hasta diciembre

Tras más de cuatro días de un complejo recuento de votos, Joe Biden logró la victoria en los estados de Pensilvania y Nevada, lo que le otorgó un mínimo de 290 votos electorales, superando los 270 necesarios para consagrarse como presidente electo de Estados Unidos. Los resultados en estos estados fueron confirmados por la agencia AP y los principales medios de comunicación de Estados Unidos, pero el presidente Donald Trump está lejos de reconocer la derrota. Por el contrario, ha denunciado un fraude en los distritos más disputados e inició en ellos demandas judiciales. La disputa podría escalar hasta la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Se trató de una elección cerrada y mucho más pareja de lo que habían previstos las encuestas. Biden se alzó con victorias en estados decisivos con muy pocos votos de diferencia. Desde el comienzo de la campaña, Trump había planteado objeciones sobre el sistema de votos por correo, que existe hace décadas en Estados Unidos pero que esta vez, ante las limitaciones para el movimiento que impone la pandemia de coronavirus, alcanzó un récord de más de 100 millones de sufragios anticipados por esa vía. Todos los analistas anticipaban que ese sistema sería fundamentalmente elegido por los votantes demócratas como finalmente sucedió. Por eso, al comienzo del conteo de votos presenciales, Trump apareció liderando en algunos estados que luego terminó perdiendo cuando se sumaron los votos recibidos por correo. Ahora se abre un compás de espera para que las cortes estatales y, eventualmente, la Corte Suprema, certifiquen el resultado electoral

Pensilvania, que era la máxima obsesión del Partido Demócrata, pasó al campo de Biden el viernes a la mañana. Trump, que llegó a tener una ventaja de más de diez puntos, quedó por debajo de su rival tras el avance del procesamiento de los votos por correo. Pero Biden terminó imponiéndose en el estado por 49,7% a 49,2 por ciento.

Los demócratas tenían una idea fija desde el comienzo de la campaña electoral: reconstruir el “muro azul”, como se conoce a los estados en los que el partido ganó casi sin excepciones las elecciones presidenciales durante décadas. Tres ladrillos se cayeron de ese muro en 2016: Wisconsin, Michigan y Pensilvania. Tan segura estaba Hillary Clinton de que ganaba en los tres estados del Medio Oeste —como mostraba el promedio de las encuestas—, que ni se molestó en hacer campaña en ellos. Pero, para sorpresa de todos, Trump se impuso en el trío por un margen inferior al punto porcentual. Si hubiera ganado los 46 electores que reparten, Clinton habría sido presidenta.

Por eso, Biden se propuso retener los 21 estados en los que ganó la ex secretaria de Estado y recuperar aquellos tres. Con ese objetivo en mente, los visitó en varias oportunidades y cerró la campaña en Pensilvania, que es el que reparte más electores (20). Por otro lado, es el estado en el que nació, en la ciudad de Scranton. Si bien vive en Delaware, siempre se proclamó como hijo predilecto del estado y decía ser el “tercer senador” de Pensilvania cuando representaba al vecino.

El recuento empezó muy mal para el candidato demócrata, con ventajas de Trump en los tres, que lo hicieron temer una repetición de la historia de 2016. Sin embargo, a medida que empezaron a pasar las horas y las autoridades fueron contando los votos por correo, el panorama cambió. Durante la madrugada del martes, Biden pasó al frente en Wisconsin y se confirmó su triunfo por 49,6% a 48,9 por ciento. El miércoles a la mañana, se sumó Michigan, con un margen mucho más holgado del que parecía posible un día antes: 50,6% a 47,9 por ciento. Ahora, tres días después, se confirmó con Pensilvania la reconstrucción del “muro azul”.

Además, sumó Arizona, un estado históricamente republicano, en el que Trump había ganado claramente sus 11 electores en 2016, y pasó al frente en el conteo en Georgia, otro estado rojo. Sin embargo, como la diferencia en este último es inferior a 0,5%, habrá un recuento para resolver quién se queda con sus 16 electores. Si se confirmara el triunfo de Biden allí y en Nevada, un estado tradicionalmente azul en el que está al frente por dos puntos, pero donde también quedan votos por contar, sumaría un total de 306 electores, el mismo número con el que ganó Trump en 2016.

De esta manera, el próximo 20 de enero Joseph Robinette Biden asumirá con 78 años como el segundo presidente católico en la historia de Estados Unidos, después de John F. Kennedy. Junto a él, asumirá la primera mujer vicepresidente, la abogada afroamericana, ex fiscal general de California y actual senadora Kamala Harris. Mucho se ha especulado con que, por su edad, el ex vice de Barack Obama aspiraría a un solo mandato como presidente, para después abrir paso a Harris.

Biden prometió durante su campaña que tratará de sanar las heridas y recomponer cierto consenso social en una sociedad muy dividida por el estilo de liderazgo de Trump. También hacia el exterior, expuso su intención de retomar una diplomacia más clásica y recomponer relaciones con organismos multilaterales con los que el presidente republicano tomó distancia.

Biden no será un extraño en la Casa Blanca, mucho menos en Washington DC: el demócrata fue vicepresidente de Obama durante sus dos términos, 2008-2012 y 2012-2016, y desde 1972, cuando llegó al Senado para representar a Delaware, ha sido parte del paisaje de la ciudad.

Biden llega a la presidencia después de tres intentos infructuosos en las primarias demócratas: 1984, 1988 y el mismo 2008 en que se sumó a la fórmula de Obama para ayudar a compensar la imagen del candidato, un senador joven y enérgico de Illinois con escasa experiencia política.

En cualquier caso, aquel 2008 Biden hizo un aporte extra a la candidatura de Obama, quien pareció devolverle el favor durante la última campaña —”el mejor vicepresidente que hubo en los Estados Unidos”, lo llamó— : le llevó un poco de calle, un tono y una personalidad que conectara con el trabajador de salario mínimo que hacía falta convencer de que votara. Biden creció en una ciudad obrera, Scranton, en el noreste de Pensilvania, donde su padre trabajaba en dos puestos: limpiaba calderas y vendía autos usados.

En 1972, cuando iba a comenzar el primero de sus seis términos por Delaware en el Senado, su esposa, Neilia Hunter, y su hija bebé, Naomi, murieron en un accidente de automóvil, mientras que sus dos hijos varones, Beau y Hunter, resultaron heridos de gravedad. Una foto histórica ha recorrido los medios en las últimas semanas: a los 29 años, el senador más joven que se hubiera elegido juró su banca en el hospital donde cuidaba a los pequeños sobrevivientes de lo que había sido su familia.

Desde entonces se lo conoció como el senador con más horas-tren de la cámara: todos los días viajaba de ida y de vuelta entre Wilmington y Washington DC para poder estar con sus hijos, llevarlos a la escuela a la mañana y acostarlos en sus camas a la noche. Durante cinco años los crió solo, con la ayuda de su hermana Valerie y otros familiares; al cabo de ese tiempo, y luego de un noviazgo no muy largo, se casó con su actual esposa, Jill Biden, una profesora de educación terciaria, con quien tuvo otra hija, Ashley, en 1981.

Trump se convierte así en el segundo presidente republicano en las últimas tres décadas en gobernar el país por un solo mandato. El anterior fue George H. W. Bush que perdió en su postulación a la reelección en 1992 contra Bill Clinton.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin