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Misiones creará un Instituto de Biodiversidad para custodiar el medioambiente

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El presidente de la Legislatura, Carlos Rovira presentó un proyecto de ley para dar un paso más en la protección del medioambiente y la riqueza biológica que todavía conserva Misiones.

La iniciativa prevé la creación de un Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) que funcionará como una entidad autárquica, de derecho público y descentralizada, con el objetivo de generar conocimientos de la biodiversidad para promover su valor y asegurar su resguardo, además de proveer servicios profesionales y tecnológicos a empresas, instituciones y/o particulares; valorizar los servicios ecosistémicos y promover sus sistemas de pago mediante instrumentos normativos e institucionales.

También deberá crear y mantener actualizado el inventario, registro de datos y metadatos geo-referenciado, de la biodiversidad misionera; investigar los diferentes componentes de la biodiversidad y transmitir esas experiencias para impulsar estrategias de uso sustentable y desarrollo tecnológico sobre la base de postulados de equidad intergeneracional.

Asimismo, tendrá que asegurar el resguardo para la Provincia de su biodiversidad, derivados y sus aplicaciones mediante patentes y cualquier otro mecanismo tendiente a tal fin y fortalecer los marcos legales de acceso a recursos genéticos, uso de los recursos, acuerdos de transferencia de material, consentimiento informado previo y distribución de beneficios de la biodiversidad de manera que se reconozcan y protejan los recursos, los conocimientos, innovaciones y prácticas en beneficio de la sociedad misionera.

El Imibio podrá generar y canalizar los recursos derivados de los bienes y servicios de la biodiversidad en el marco de la normativa vigente y futura hacia la sociedad misionera; y promover la incorporación de capitales a los circuitos de la bioeconomía provincial.

El esquema es similar al Instituto Brasileño de Medioambiente y Recursos Naturales Renovables, que  es responsable de los estudios de impacto ambiental y por la concesión de las licencias ambientales, de proyectos a nivel nacional. La licencia ambiental es un procedimiento por el cual el órgano ambiental competente, federal (IBAMA), estatal o municipal, permite la localización, instalación, ampliación y operación de empresas y actividades que precisan de recursos naturales, y que pueden consideradas efectiva o potencialmente contaminantes o aquellas que, bajo cualquier forma, puedan causar degradación ambiental. Con este instrumento se busca garantizar que las medidas preventivas y de control adoptadas en los proyectos de empresar sean compatibles con el desarrollo sostenible.

La prmoción de sistemas de pago por el uso de la biodiversidad ya es una realidad en Misiones a través de Aguas de Misiones Sociedad de Estado, que empezó a cobrar a las empresas por el uso del agua para sus procesos industriales. La primera en pagar fue Papel Misionero y en última instancia se sumó Aeropuertos Argentina 2000.

Rovira indica que la competencia del Instituto Misionero de Biodiversidad será investigar los diferentes componentes de la biodiversidad y sus usos tradicionales en Misiones; explorar y analizar las posibilidades de uso sustentable de la biodiversidad para el desarrollo socioeconómico misionero y realizar estudios y análisis de alta complejidad brindando un servicio para el cumplimiento de las normativas ambientales provinciales actuales y futuras.

Tendrá la misión además de transmitir esos conocimientos a la sociedad y las comunidades originarias y estudiar especies y procesos biotecnológicos que pongan en valor la biodiversidad misionera.

También se pretende que el Instituto Misionero de Biodiversidad se vincule con esferas productivas, científicas, tecnológicas, educativas, culturales y económicas, para el intercambio de experiencias con el fin de poner en valor la biodiversidad.

“Debe crear un marco legal sólido y actualizar los instrumentos legales  vigentes para mejorar las capacidades para las negociaciones de distribución de beneficios por Acceso, Acuerdos de Transferencia de Material y Consentimiento Informado Previo relacionados al uso de la biodiversidad e intervenir como parte en todo acuerdo sobre términos y condiciones de acceso y uso en general de los recursos genéticos de Misiones”, explica Rovira.

El IMiBIO deberá instrumentar un fondo institucional vinculado al aporte financiero por terceras partes y autorizar las actividades de investigación y recolección de especímenes de la diversidad biológica.

El Instituto Misionero de Biodiversidad puede ampliar y crear estaciones experimentales, institutos de investigación, laboratorios, servicios de extensión, campos demostrativos, entre otros, a cuyos efectos queda facultado para proyectar, realizar y conducir las obras, trabajos y demás servicios necesarios.

El ente además captará recursos humanos especializados, ya que estará conformado por técnicos y especialistas en Investigación, Desarrollo Tecnológico y Bioprospección en las trece direcciones y el consejo consultivo de siete integrantes.

El presidente del Imbio será propuesto por el Poder Ejecutivo con acuerdo parlamentario y el organismo será financiado con recursos provinciales, los que origine y aportes nacionales o internacionales, además de un 0,5% del excedente de Rentas Generales de la provincia.

 

“Los recursos genéticos forman parte de los recursos naturales de Misiones, son bienes patrimoniales y estratégicamente esenciales para el desarrollo socioeconómico sustentable del pueblo misionero, esta afirmación la sostenemos y llevamos a la práctica con acciones y obras concretas. Esta visión estratégica de la biodiversidad toma forma en la ciudad de Puerto Iguazú, donde la Provincia inició la construcción de un espacio integral para el abordaje de la temática, teniendo, entre otros objetivos, fortalecer e incrementar la infraestructura  y el equipamiento tecnológico necesario para el desarrollo de profesionales relacionados al campo de la investigación y estudio de la biodiversidad en la Selva Paranaense que hoy existe en forma continua únicamente en la provincia”, señala Rovira.

La primera etapa de la obra está prácticamente terminada y pronta a inaugurarse, será, único en su tipo en la Argentina, y llevará el nombre de Instituto Misionero de Biodiversidad, IMiBio.

 

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El cuidado del ambiente produce una yerba mate más rentable

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Por Darío Aranda. Fotos Martin Katz. La camioneta Ford es antigua, más de medio siglo de transitar caminos. De color negra, tiene un tanque de 500 litros de agua en la caja, mangueras que llegan hasta ollas medianas sobre los paragolpes (delanteros y traseros). Es un bebedero móvil, construido por Otto Waidelich bajo un concepto básico: hay que llevar el agua a los animales y no los animales al agua (abarata costos y mejora la salud del suelo y el ganado). Waidelich combina tres actividades. Cría de vacunos, yerbales agroecológicos y cuidado del ambiente.

“Es un instrumento”. Así define al bebedero móvil. Busca llevar el agua a los “cuadros” (sectores en los que está dividido el campo) donde están los animales. Precisa que la batea individual es lo mejor para el cuidado animal y, según sus cálculos, el vacuno tarda entre cinco y siete minutos en saciar la sed.

Lo tradicional es una batea-piletón grande y fija. Donde el animal se arrima y toma agua. Otto tiene unos 60 años y ve dos problemas en esos piletones. Siempre hay erosión en la tierra alrededor (por el continuo transitar de los animales). Y, segunda dificultad, la cuestión bromatológica del agua. Caen hojas, ramas, flores, se crían muchos mosquitos y las babas de los animales generan algas perjudiciales.

Con el sistema móvil se mejora la calidad del agua y, por las vacas en distintos lugares del predio, se fertiliza el suelo (por la misma bosta de los animales).

Suelo

Asegura que el típico productor rural de Misiones se preocupa por “aflojar” el suelo con tractores. Y eso implica una gran inversión. No está en contra, pero señala que hay alternativas más rentables y más eficientes. Señala el piso. “Eso es estiércol y lombrices. En lugar de tractores y fertilizantes logramos que la naturaleza lo haga. Esos gusanitos que usted ve trabajan las 24 horas del día”, explica.

Puntualiza que las vacas son “el instrumento” para lograr mejores suelos. Mediante orina y bosta, fertilizan. El productor no pierde ni un peso en fertilizantes artificiales.



Convivencia

Decenas de vacas parecieran estar de acuerdo, se alternan y mugen a coro. El sonido es fuerte, dificulta escuchar al interlocutor. Otto avisa que en minutos mostrará cómo pueden coexistir los vacunos y la yerba.

Es última hora de la tarde, abre una tranquera y un centenar de animales ingresa al yerbal. “Van a comer todo el pasto que creció durante un determinado tiempo, pero también en la noche van a fertilizar todo ese cuadro de yerba”, explica el ex intendente de Andresito y cuya familia puso uno de los principales atractivos turísticos de Iguazú:  La Aripuca.

De inmediato comienzan a comer el pasto. Caminan por los callejones y no dejan de masticar. No tocan ni una hoja de yerba. “Van a tener la panza llena. Dormirán acá. La orín y el estiércol quedarán en el cuadro”, celebra. Lo llama: “Proceso de refertilización y limpieza”.

“Comen el pasto nomás. Increíble ¿no?”, pregunta y sonríe. El yerbal permanece intacto.

Aclara que no lo pueden hacer todo el tiempo porque, de insistir en la práctica sí se comerán la yerba. Depende de la época y el momento del cultivo. Ya hace diez años que lo implementa y le da buenos resultados. El nombre técnico es “voisin” (en referencia a su impulsor, el francés André Marcel Voisin), también llamado “pastoreo racional” o sustentable.

Buscan producir carne de calidad premiun. En siete meses logran que tengan 300 kilos. Pretende que en el yerbal coman el 99 por ciento del pasto. Reconoce que rondan el 90 por ciento. “Cuanto más come, más limpia y eso es más abono para la tierra y más carne en el animal. Transforma lo que crece y es muy eficiente. Eso también es dinero”, señala.

“En los sistemas agroecológicos no hace falta que solo haya yerba mate”, afirma y señala que puede haber citrus, palta, frutales, árboles para madera. “Todos cumplen una función para buscar un equilibrio de sustentabilidad productiva y un alimento saludable”, explica. Y recuerda que “nunca es bueno el monocultivo, ningún monocultivo”.

En su chacra, además de vacunos, también cuenta con caña de azúcar y una parte de “reserva” (monte nativo que se mantiene como monte autóctono).

Yerba

Desmiente a quienes sostienen que debe usarse químicos para controlar plagas o tener mejores rendimientos. En sus yerbales no usa herbicidas ni plaguicidas. “Algunos productos no se deben usar jamás, son una bomba atómica para el suelo y disminuye mucho la cantidad de animales”, denuncia y va más allá: “Si usás esos químicos, destruís tu ecosistema”.

Reconoce que es muy importante sacar muchos kilos de yerba, pero pide ver la ecuación completa: “Si yo saco 7.000 kilos y vos sacaste 20.000 puede ser mucha diferencia. Pero fijate cuánto gastaste en herbicidas y fertilizante. Te aseguro que a mí me quedó más dinero en el bolsillo, mi yerba es más rentable”.

Y destaca la biodiversidad de su chacra. Mucha fauna huyó de las deforestaciones vecinas y encontró refugio en sus montes.

Hace 40 años está en la misma chacra, sincera que “no es fácil”, pero asegura que se puede vivir bien con la producción agroecológica. Y remarca un mandato que debiera tener todo productor rural: “Tenemos que valorar la tierra y debemos dejarla en mejores condiciones que cuando la recibimos”.

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