BOSQUES NATIVOS

La Ingeniería Forestal advierte sobre una “regresión ambiental” ante los cambios propuestos a la Ley de Bosques

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La Federación Argentina de la Ingeniería Forestal (FAIF) fijó una postura institucional crítica frente a las modificaciones propuestas a la Ley Nacional Nº 26.331 de Presupuestos Mínimos para la Protección Ambiental de los Bosques Nativos, al considerar que implican una regresión significativa en los niveles de protección ambiental, debilitan el control estatal y aumentan los riesgos productivos, sociales y territoriales, especialmente en materia de incendios forestales. El pronunciamiento fue difundido el 5 de febrero de 2026 y se inscribe en el debate nacional sobre el ordenamiento territorial, el uso del suelo y la sostenibilidad de los bosques nativos como activos estratégicos del desarrollo argentino.

Desde una mirada técnica y profesional, la FAIF sostuvo que los cambios en análisis comprometen la previsibilidad normativa, desalientan inversiones responsables y erosionan el rol de la Ingeniería Forestal como disciplina clave en la gestión sostenible del patrimonio forestal.

Cambios a la Ley 26.331: retroceso normativo y debilitamiento del control estatal

En su análisis, la FAIF remarcó que la Ley 26.331, sancionada en 2007, constituye una herramienta central de ordenamiento territorial de los bosques nativos, al establecer categorías de conservación que permiten compatibilizar producción, conservación y reducción de riesgos ambientales. Sin embargo, advirtió que las modificaciones propuestas desnaturalizan ese esquema.

Entre los puntos más críticos, la entidad enumeró:

  • La flexibilización o eliminación de la autorización previa para desmontes en áreas de Categoría I.
  • La habilitación del desmonte en áreas de Categoría II, en contradicción con los objetivos fundantes de la ley.
  • El debilitamiento de las Autoridades Locales de Aplicación y de los mecanismos de control y fiscalización.
  • La eliminación o vaciamiento del registro de infractores ambientales.

Según la FAIF, estas medidas reducen la capacidad del Estado para garantizar el cumplimiento de la norma, generan incentivos directos al cambio definitivo de uso del suelo y afectan negativamente la planificación de largo plazo. “La flexibilización normativa no constituye una estrategia de desarrollo, sino un riesgo cierto para el patrimonio forestal, ambiental y social de la Argentina”, señaló el documento.

El posicionamiento se apoya en antecedentes técnicos y académicos, entre ellos los lineamientos del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) y aportes de organismos internacionales como la FAO, que destacan el manejo forestal sostenible como eje del desarrollo regional.

Bosques nativos, economía regional e incendios forestales

La FAIF subrayó que los bosques nativos no son áreas improductivas, sino sistemas complejos que sostienen economías regionales, regulan el ciclo hídrico, conservan suelos, albergan biodiversidad y mitigan los efectos del cambio climático. Desde esta perspectiva, reducir los estándares de protección ambiental compromete tanto los servicios ecosistémicos como la disponibilidad futura de materia prima para la industria foresto-industrial.

Uno de los ejes centrales del comunicado es la relación entre ordenamiento territorial e incendios forestales. La entidad afirmó que la creciente severidad de los incendios en la Argentina no puede analizarse solo desde la emergencia, sino como consecuencia de deficiencias estructurales en la planificación del uso del suelo. La fragmentación del paisaje, el avance desordenado de la frontera agropecuaria y la pérdida de continuidad de los bosques incrementan la carga de combustibles y favorecen incendios de gran magnitud.

En este sentido, la FAIF advirtió que las modificaciones propuestas a la Ley 26.331 debilitan el rol preventivo del ordenamiento territorial, especialmente en regiones donde el fuego interactúa con sequías recurrentes, altas temperaturas y procesos de degradación acumulada. La desregulación, sostuvo, traslada los costos ambientales, sociales y económicos a las comunidades locales y al Estado.

Una política forestal de Estado como condición de sostenibilidad

En su posición institucional, la FAIF reclamó que cualquier revisión normativa se oriente inequívocamente a:

  • Fortalecer el Manejo Forestal Sostenible como eje del desarrollo forestal.
  • Reforzar los mecanismos de control, evaluación ambiental y fiscalización.
  • Garantizar la participación efectiva de las Autoridades Locales de Aplicación.
  • Jerarquizar el rol de los profesionales de la Ingeniería Forestal.
  • Consolidar una Política Forestal de Estado, federal, previsible y basada en la ciencia.

El documento retoma conceptos expuestos en la conferencia del Ing. Ftal. Jaime Ledesma, donde se afirmó que no existe desarrollo sostenible posible sin una política forestal de largo plazo, con sustento científico y previsibilidad normativa.

Como cierre, la FAIF reafirmó que los bosques nativos deben ser conservados y gestionados en pie, bajo criterios técnicos, científicos y sociales, y advirtió que ignorar esta base implica comprometer el futuro ambiental, productivo y social del país.

COMUNICADO_FAIF_LEY26331_V2 by CristianMilciades

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Con más inversión y control, Misiones busca evitar incendios en parques y áreas naturales

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Frente al aumento sostenido de las temperaturas, la escasez de lluvias y un escenario climático cada vez más adverso, el Gobierno de Misiones intensificó una estrategia integral para prevenir y combatir incendios forestales en todo el territorio provincial. Con monitoreo permanente, inversión en equipamiento estratégico, fortalecimiento del marco normativo y campañas de concientización, la Provincia busca proteger la selva misionera, las áreas naturales y una de sus principales bases económicas: el turismo.

Un sistema fortalecido tras los incendios postpandemia

La política provincial de manejo del fuego se apoya en una agenda permanente coordinada por el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables, con intervención articulada de múltiples organismos del Estado. El ministro Martín Recamán explicó que el punto de inflexión se produjo luego de los incendios registrados en el período posterior a la pandemia, cuando el fuego avanzó por primera vez de manera significativa sobre áreas naturales protegidas.

“El quiebre que tuvimos en esa etapa fue que el fuego ingresó dentro de los parques. Antes no se quemaban los parques, sino principalmente zonas forestales o productivas, y ese cambio nos obligó a modificar la forma de gestionar el fuego y a incorporar cuidados que antes no eran necesarios”, señaló el funcionario.

A partir de esa experiencia, la Provincia avanzó en el fortalecimiento del sistema de prevención y respuesta. Actualmente, los 22 parques provinciales cuentan con guardaparques capacitados y equipados específicamente para el manejo del fuego, una situación que no existía años atrás. “Hubo que capacitar, entregar equipamiento y construir una gestión permanente, diaria, que ya forma parte de la agenda del Gobierno provincial”, remarcó Recamán.

La inversión se tradujo también en infraestructura clave para la respuesta rápida: equipos de ataque inicial, drones, aviones hidrantes, helicópteros, torres de vigilancia, reservorios de agua y tanques australianos, que permiten abastecer tanto a brigadas terrestres como a medios aéreos. En ese punto, el ministro destacó una mejora operativa central: “Antes el helicóptero debía volver a Posadas para recargar combustible. Hoy puede hacerlo en el mismo lugar del operativo o a pocos metros, lo que reduce significativamente los tiempos de respuesta”.

Prevención, monitoreo y articulación interinstitucional

En un contexto de cambio climático, el Gobierno provincial insiste en que la principal causa de los incendios sigue siendo la acción humana. “El clima cambió y las reglas del juego cambiaron, pero muchas personas siguen usando el fuego como se hacía antes. Hoy es necesario extremar los cuidados y saber cuándo utilizar el fuego, porque cualquier quema, por más mínima que sea, puede convertirse en un incendio de gran magnitud”, advirtió Recamán.

En ese marco, el Índice de Peligrosidad de Incendios se consolidó como una herramienta central de política pública. Según explicó el ministro, su carácter social y preventivo permite anticipar riesgos y modificar conductas. “Actualmente el índice se conoce, se publica y se consulta. Eso no ocurría años atrás y refleja un cambio cultural que resulta clave para la prevención”, afirmó, al tiempo que destacó campañas como “No Me Quemés” para reforzar la concientización ciudadana.

El monitoreo técnico se complementa con el trabajo del Observatorio de Ordenamiento Territorial, dependiente de la Subsecretaría del área. Su titular, Lucas Russo, explicó que se realiza un seguimiento permanente de focos de calor mediante imágenes satelitales, lo que permite analizar la evolución de los incendios, identificar causantes y focalizar acciones preventivas.

“Más allá del uso del fuego como herramienta productiva, que aún existe en la provincia, nos encontramos con incendios provocados por descuidos, como colillas de cigarrillos arrojadas al costado de las rutas”, precisó Russo. Además, destacó que el análisis territorial diferenciado permite anticiparse a los riesgos: la zona sur presenta características distintas a las del centro y norte provincial, donde predominan la cobertura forestal y los pastizales.

La respuesta ante los focos ígneos se apoya también en una fuerte articulación interinstitucional, con la participación de la Policía de Misiones, Bomberos Voluntarios, municipios, Vialidad Provincial, Energía de Misiones y otros organismos. “La coordinación es fundamental para garantizar una respuesta rápida, eficiente y organizada ante cada foco”, subrayó Recamán.

Cuidado del capital ambiental

Misiones aplica un marco normativo riguroso para el uso del fuego, alineado con la Ley Nacional de Manejo del Fuego N.º 26.815, la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos N.º 26.331 y la normativa provincial, que incluye el Plan Provincial de Manejo del Fuego y la Ley de Bosques de Misiones. Estas disposiciones prohíben cualquier tipo de quema cuando el índice de peligrosidad es alto o extremo, obligan a denunciar de inmediato cualquier foco y prevén sanciones que van desde multas y suspensión de autorizaciones hasta acciones penales en los casos más graves.

El cuidado ambiental aparece, además, como una cuestión económica e institucional de primer orden. “Misiones vive del turismo, de ese verde, de los parques y de los paseos que la gente viene a disfrutar, y eso es lo que también debemos cuidar entre todos de los incendios”, enfatizó Russo.

En esa línea, Recamán cerró con un mensaje que sintetiza la estrategia provincial: “Una acción individual puede generar un daño colectivo. El cuidado del ambiente es una tarea de todos. En Misiones hay un Estado que alerta, informa y establece medidas para proteger la selva misionera, su flora, su fauna y la vida de los misioneros y misioneras, pero esas acciones necesitan del compromiso de toda la sociedad”.

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Misiones impulsa un plan de manejo ambiental en las 2000 Hectáreas para frenar conflictos urbanos

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El Gobierno de Misiones puso en marcha el Plan de Manejo Sostenible de Bosque en Zonas de Interfase en Puerto Iguazú, una iniciativa clave para compatibilizar la expansión urbana con la conservación de la biodiversidad en un área ambientalmente estratégica. El proyecto apunta a ordenar el uso del suelo, reducir conflictos territoriales y proteger corredores biológicos donde se registran especies emblemáticas como el yaguareté, con financiamiento específico del Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos.

La iniciativa fue presentada durante una recorrida oficial por la zona de las 2000 Hectáreas, encabezada por el ministro de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, Martín Recamán, junto al intendente de Puerto Iguazú, Claudio Filippa, con la participación de funcionarios provinciales, técnicos especializados y autoridades vinculadas al ordenamiento territorial y la biodiversidad.

Una zona crítica de interfase entre ciudad y áreas protegidas

El plan se desarrolla en el sector periurbano conocido como las 2000 Hectáreas, ubicado en el cuadrante sur del ejido urbano de Puerto Iguazú. Se trata de un espacio de alto valor estratégico por su condición de área de transición entre el Parque Nacional Iguazú, el Parque Provincial Puerto Península y distintas reservas naturales municipales, conformando un corredor ambiental clave para la fauna silvestre.

En este territorio se registran desplazamientos de grandes felinos, entre ellos el yaguareté, especie emblemática y prioritaria para las políticas de conservación de la provincia. La coexistencia entre expansión urbana y biodiversidad quedó expuesta de manera inédita cuando fue necesario trasladar a la yaguareté conocida como “Para”, junto a sus cachorros, en un operativo destinado a resguardar tanto a los animales como a la comunidad local.

Al presentar el proyecto, el ministro Recamán subrayó el sentido estratégico de la iniciativa: “Este proyecto apunta a ordenar el límite entre una urbanización que va a seguir creciendo y un ambiente natural que necesita ser protegido. Por eso es fundamental contar con una planificación a futuro, con reglas claras y una mirada integral que permita pensar la convivencia entre la naturaleza y el desarrollo urbano, junto con el acompañamiento permanente a los vecinos que viven en estas áreas de interfase”.

Conflictos territoriales, expansión urbana y planificación ambiental

Desde el punto de vista normativo, el área se encuentra alcanzada por el Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos (OTBN) de Misiones, con predominio de categorías I y II, correspondientes a zonas de alto y mediano valor de conservación. Esta condición ambiental convive con una presión social significativa: las 2000 Hectáreas constituyen prácticamente el único frente de expansión urbana disponible para el municipio.

Esa combinación derivó en los últimos años en conflictos asociados a la ocupación de tierras, prácticas productivas, impactos ambientales y convivencia con fauna de gran porte. El Plan de Manejo Sostenible surge, así, como una herramienta de gestión territorial preventiva, con el objetivo de formular una zonificación urbano-ambiental que ordene los usos del suelo, identifique áreas aptas para el crecimiento urbano y garantice la preservación del bosque nativo.

Entre los principales lineamientos del plan se destacan la promoción de cinturones verdes de bosque nativo alrededor del área urbanizada, la preservación de sectores linderos a áreas naturales protegidas y la generación de instrumentos normativos que permitan una gestión territorial con enfoque ambiental. Para ello, se prevé analizar la pérdida de bosque nativo asociada al crecimiento urbano desde 2010 hasta la actualidad, estudiar las tendencias de expansión del ejido urbano y diseñar zonificaciones que aseguren la provisión de servicios ecosistémicos y la conectividad del paisaje.

El proceso incorpora además un enfoque socio-participativo, integrando la percepción de la comunidad local sobre el bosque nativo y su incidencia directa en la calidad de vida, en una zona donde la presencia de biodiversidad genera tanto valor ambiental como tensiones cotidianas.

Financiamiento, impacto institucional y proyección provincial

El proyecto cuenta con financiamiento del Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos y recibirá el 13% del Presupuesto de Bosques Nativos (PEBN) del fondo provincial 2024, con recursos adjudicados de manera directa al municipio de Puerto Iguazú, previa presentación de un Plan Institucional municipal con enfoque de zonificación urbano-ambiental.

El intendente Filippa valoró el acompañamiento provincial y el impacto institucional del plan: “Vamos a trabajar con un equipo con mucha experiencia y conocimiento, lo que nos plantea grandes desafíos. Somos conscientes de la importancia de proteger la flora, la fauna y los recursos naturales e hídricos, por eso el compromiso es cotidiano, acompañando a las familias que habitan en la zona de las 2000 hectáreas, donde también sabemos que se proyecta el crecimiento urbano de la ciudad”. Además, remarcó la relevancia del acceso a fondos específicos para concretar el proyecto.

La experiencia local se inscribe en una problemática de escala provincial. En Misiones, el 38% de los municipios presenta áreas urbanas en contacto directo con bosques nativos, una realidad que vuelve imprescindible avanzar en esquemas de planificación que integren desarrollo urbano, inclusión social y conservación ambiental.

En ese marco, el Plan de Manejo Sostenible de Bosque en Zonas de Interfase se consolida como una herramienta estructural para anticipar conflictos, reducir riesgos ambientales y fortalecer una convivencia responsable entre las comunidades y la biodiversidad, en una de las zonas más sensibles y emblemáticas del territorio misionero.

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Agricultores cobran por restaurar bosques kenianos con una aplicación

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Escribe Jackson Okata / Inter Press Service – Durante años, Morris Onyango intentó restaurar bosques en su degradado terreno en las orillas del río Nzoia, en el condado de Siaya, en el oeste de Kenia. Pero cada vez que plantaba árboles en su finca, sus esfuerzos fracasaban porque las inundaciones no solo arrastraban las plántulas, sino también la capa superior de suelo fértil.

“La tierra se volvió improductiva y desnuda. Intenté recuperar la tierra mediante la reforestación, pero la tasa de supervivencia de los árboles era demasiado baja”, dijo Onyango.

El condado de Siaya, a unos 430 kilómetros de Nairobi, la capital del país, tiene 5,23 % de cobertura forestal y ocupa el puesto 44 entre los 47 condados de Kenia.

Judy Ogeche, científica del Instituto de Investigación Forestal de Kenia (Kefri, en inglés), señala que la cobertura forestal y arbórea comprometida en el condado, junto con la ausencia de bosques oficiales, ha desalentado la integración de cultivos y árboles.

“Las comunidades aquí no ven el cultivo de árboles como una actividad rentable. Algunos mitos y creencias desaniman el cultivo de árboles. Por ejemplo, algunas personas creen que plantar el árbol Terminalia mentalis (conocido localmente como Panga Uzazi) atrae la muerte”, dice Ogeche.

Según Ogeche, otro desafío es la desigualdad de género en la propiedad de la tierra, ya que los hombres poseen la mayor parte y deciden qué se planta.

“Tenemos muchas mujeres interesadas en restaurar la cobertura arbórea, pero sus esposos no lo permiten”, dijo Ogeche.

En toda África, los proyectos de reforestación luchan por sobrevivir más allá de la etapa de las plántulas. Sin embargo, en algunas zonas de Kenia, una innovación digital pionera está transformando el panorama al permitir que agricultores rurales ganen dinero mientras restauran sus tierras degradadas con árboles nativos.

Tecnología y reforestación

Con el objetivo de restaurar la biodiversidad perdida y aumentar la cobertura arbórea en Kenia, la Alianza Internacional por la Biodiversidad y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat) lanzaron el proyecto My Farm Trees (Mis árboles de granja, MFT en inglés).

Se trata de una plataforma basada en blockchain (estructura de datos) y aplicaciones digitales, que ofrece orientación a agricultores de subsistencia sobre selección de semillas, plantación y cuidados posteriores, asegurando que las plántulas sobrevivan y prosperen en condiciones adversas.

Implementado en los condados de Siaya, Turkana y Laikipia, MFT se centra en especies nativas genéticamente robustas que apoyan la biodiversidad, mejoran la salud del suelo y aportan beneficios ecológicos y económicos a largo plazo.

Ogeche observa que el proyecto ha motivado a las comunidades de Siaya a plantar árboles.

“Reciben plántulas gratuitas y se les enseña a plantarlas y cuidarlas, y cuando los árboles crecen, se les paga”, dijo.

Para proporcionar las plántulas correctas, el proyecto trabaja con Kefri, el Servicio Forestal de Kenia (KFS, en inglés) y viveros privados en los condados participantes.

Para agricultores como Onyango, Mis Árboles de Granja les dio la solución que necesitaban para sus tierras y suelos degradados.

“El proyecto me regaló 175 plántulas de varios árboles, que planté a lo largo de la ribera. Los árboles me ayudaron a recuperar mi tierra, prevenir la erosión y recibir pagos por cuidar mis propios árboles”, dijo Onyango.

Cómo funciona

En el proyecto My Farm Trees, los agricultores participantes se registran en la aplicación MyGeo Farm, que les permite monitorear las plántulas desde la plantación hasta el crecimiento. A través de la aplicación, los agricultores pueden hacer seguimiento y reportar avances.

Francis Oduor, coordinador nacional del proyecto, dice que desde su lanzamiento, más de 1300 agricultores se registraron en la aplicación MyGeo Tree, y más de 100 000 plántulas fueron sembradas en los tres condados.

“El proyecto está especialmente interesado en usar árboles nativos para la restauración del paisaje, que son nativos de áreas específicas y ayudan a mejorar la diversidad genética”, dice Oduor.

Oduor explica que Mis Árboles de Granja utiliza monitoreo, verificación e incentivos para empoderar a las comunidades locales y convertirlas en líderes y guardianes de proyectos de reforestación que aportan beneficios inmediatos en el corto plazo.

“El proyecto no solo se centra en los pagos a los agricultores, sino también en los beneficios a largo plazo de paisajes restaurados para una mejor productividad agrícola, regulación del agua y resiliencia climática”, dijo Oduor.

Para garantizar el uso de variedades nativas y asegurar la producción de plántulas de calidad, el equipo del proyecto colabora con Kefri para brindar asistencia técnica a viveristas locales.

Lawrence Ogoda, gestor de un vivero, es uno de los beneficiarios. Recibió capacitación en recolección de semillas, producción de plántulas y registro de datos.

“A través de las aplicaciones MyGeo Tree y MyGeo Nursery, puedo recopilar datos y hacer seguimiento del progreso en la recolección de semillas, propagación y desarrollo en los viveros”, detalla

Antes de unirse a My Farm Trees, Caroline Awuor no prestaba mucha atención al cultivo de árboles. Recibió 110 plántulas, de las cuales 104 sobrevivieron exitosamente y ahora le generan incentivos económicos.

“La mayoría son árboles frutales, como mangos, aguacates y jackfruit, y también hay algunos árboles maderables. Además de los incentivos del proyecto, también gano dinero vendiendo la fruta”, dijo.

Awuor quiere plantar otras 1000 plántulas en su terreno, ubicado estratégicamente cerca del río Nzoia.

Según Joshua Schneck, gerente de la cartera del Fondo Verde para el Clima (GCF) para Programas Globales en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), colaboradora en My Farm Trees, se trata de un proyecto innovador orientado a una transformación sostenible.

El impacto

En Kenia, My Farm Trees apoyó a 3404 agricultores, de los cuales 56 % son mujeres. En total, 210 520 árboles fueron plantados, con una tasa de supervivencia de más de 60 % después del primer año, y 1250 hectáreas de tierra fueron restauradas en los condados de Siaya, Turkana y Laikipia.

El programa desembolsó 26 millones de chelines kenianos (aproximadamente 200 000 dólares) en pagos digitales, beneficiando directamente a 1517 agricultores. Además, 13 viveros locales fueron fortalecidos en asociación con Kefri.

La iniciativa también se implementó en Camerún, donde logró restaurar 1403 hectáreas de bosque con más de 145 000 plántulas sembradas y 2200 agricultores registrados en la plataforma. Restauró además 423 tierras comunitarias y 315 bosques sagrados, con 130 000 dólares en incentivos distribuidos.

Oduor señaló que My Farm Trees ofrece un modelo escalable para la restauración forestal al combinar ciencia y tecnología blockchain en la selección de árboles, el soporte posterior a la plantación y los incentivos a los agricultores, lo que le da relevancia global.

“MFT es un modelo escalable que se alinea con la acción climática, la reducción de la pobreza y la recuperación de ecosistemas. Este enfoque respalda los objetivos del Acuerdo de París, la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación y el Decenio de la ONU sobre la Restauración de Ecosistemas”, dijo Oduor.

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Misiones relanza “No Me Quemés” y refuerza la prevención de incendios forestales para el verano

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El Gobierno provincial relanzó la campaña “No Me Quemés”, una estrategia integral de prevención de incendios impulsada por el Ministerio de Ecología y el IMAS, que combina educación ambiental, monitoreo climático y acciones territoriales en zonas rurales y parques provinciales. La medida cobra relevancia frente al período crítico del verano, cuando aumenta el riesgo de focos ígneos.

Una estrategia preventiva para enfrentar la temporada de mayor riesgo

El Gobierno de Misiones presentó una nueva edición de la campaña “No Me Quemés”, un instrumento central de su política anual de prevención de incendios rurales y forestales. La iniciativa es impulsada por el Ministerio de Ecología en articulación con el Instituto Misionero de Agua y Saneamiento (IMAS), y apunta a reforzar la concientización social frente al uso indebido del fuego, especialmente durante los meses de verano, cuando las altas temperaturas y la baja humedad incrementan el riesgo de propagación.

La campaña integra educación ambiental, formación a municipios, actividades comunitarias y monitoreo climático, acompañada por acciones de sensibilización en espacios públicos y reservas naturales. Se trata de un enfoque preventivo que busca anticipar escenarios críticos y mejorar la capacidad de respuesta a nivel local.

El Ministerio de Ecología destacó que el mensaje “No Me Quemés” sintetiza el llamado de la flora, la fauna y las comunidades a asumir un rol activo en el resguardo del territorio. La preparación para el verano, señalaron, se desarrolla durante todo el año e incluye entrenamientos, adquisición de equipamiento, fortalecimiento de brigadas y mejoras en los sistemas de alerta temprana.

Tecnología, monitoreo climática y fortalecimiento operativo

La edición 2025 de la campaña se apoya en una experiencia previa consolidada. En 2024, el programa había sido presentado en Apóstoles, junto con la inauguración de una estación meteorológica integrada a la Red Hidrológica Nacional, herramienta clave para monitorear variables como humedad, temperatura y velocidad del viento, fundamentales para anticipar riesgos.

El relanzamiento de este año profundiza esa línea de trabajo y amplía el despliegue tecnológico, con estaciones meteorológicas distribuidas en municipios estratégicos para mejorar la gestión del recurso hídrico y el análisis de condiciones climáticas críticas.

Además, la provincia sostiene una estructura operativa consolidada para la prevención y combate del fuego, integrada por: Brigadistas provinciales y nacionales. Autobombas y equipos de ataque rápido. Medios aéreos y helicópteros de apoyo. Guardaparques y bomberos voluntarios. Fuerzas de seguridad provinciales y nacionales. Imágenes satelitales para identificación de zonas críticas

La articulación interinstitucional es uno de los pilares del esquema. El trabajo en territorio incluye capacitaciones, jornadas educativas y distribución de materiales informativos, especialmente en parques provinciales con alta afluencia turística, donde aumenta la probabilidad de incendios accidentales.

Una agenda ambiental con impacto social y territorial

La estrategia provincial combina prevención, innovación y participación comunitaria. Desde el Gobierno señalaron que la sostenibilidad del modelo depende del compromiso compartido entre organismos públicos y ciudadanía. La meta es consolidar una cultura de cuidado ambiental. Proteger los ecosistemas nativos y asegurar la integridad de las comunidades rurales y urbanas frente al avance del fuego.

Iniciativas como “No Me Quemés” vuelven a posicionar a Misiones como una provincia que sostiene políticas públicas ambientales de largo plazo. Integrando tecnología, trabajo territorial y educación para enfrentar uno de los desafíos más recurrentes de la región: la vulnerabilidad a los incendios forestales.

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