Café

La industria arrancó en rojo: cayó 3,2%, con un rebote mensual que no alcanza a revertir el cuadro sectorial

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La industria manufacturera argentina abrió 2026 con una señal doble, y en apariencia contradictoria: el nivel general del Índice de Producción Industrial manufacturero cayó 3,2% interanual en enero, pero al mismo tiempo exhibió una mejora de 3,1% frente a diciembre en la serie desestacionalizada, mientras la tendencia-ciclo avanzó 0,8%. La foto, entonces, combina un retroceso todavía evidente en la comparación con el mismo mes del año pasado con un movimiento de recuperación de corto plazo que, por ahora, no cambia el diagnóstico de fondo.

El dato central es que la industria sigue sin encontrar un sendero homogéneo. El informe del INDEC muestra que diez de las dieciséis divisiones fabriles registraron caídas interanuales en enero, lo que confirma que el deterioro continúa siendo extendido y no se limita a un puñado de rubros aislados. Los mayores retrocesos, además, se concentraron en ramas sensibles para la inversión, el empleo y el entramado pyme: maquinaria y equipo se desplomó 20,2%; vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes, 25,7%; prendas de vestir, cuero y calzado, 20,6%; y otros equipos, aparatos e instrumentos, 22,1%. También retrocedieron productos de caucho y plástico, productos de metal, textiles, alimentos y bebidas, muebles y otras manufacturas, y otro equipo de transporte.

Ese mapa sectorial revela algo más profundo que una mera oscilación mensual: el corazón de la industria vinculada a bienes durables, equipos de capital y consumo masivo no logró sostener el ritmo. En otras palabras, allí donde la producción suele responder a expectativas de inversión, crédito, consumo y nivel de actividad, enero volvió a mostrar debilidad. La mejora desestacionalizada sirve para marcar que el piso podría haber quedado atrás en el muy corto plazo, pero el arranque del año todavía está lejos de ofrecer una recuperación generalizada.

Dentro de ese cuadro, maquinaria y equipo sobresale como uno de los focos más preocupantes. El rubro cayó 20,2% interanual y arrastró especialmente por dos segmentos: maquinaria agropecuaria, con una baja de 32,1%, y aparatos de uso doméstico, con un derrumbe de 35,8%. La maquinaria de uso general y la otra maquinaria de uso especial también retrocedieron, aunque con menos intensidad. Es un dato relevante porque esta división suele funcionar como termómetro de la inversión productiva: cuando cae de manera tan marcada, no solo refleja menor producción fabril, sino también una economía con decisiones de compra más postergadas y una demanda empresarial más cautelosa.

El otro gran bloque en crisis es el de los sectores intensivos en trabajo. Textiles cayó 23,9%; prendas de vestir, cuero y calzado, 20,6%; y dentro de este último rubro, el calzado se hundió 34,1%. En textiles, los principales golpes vinieron por hilados de algodón y tejidos y acabado de productos textiles, con bajas superiores al 33%. Son ramas especialmente sensibles a la pérdida de poder adquisitivo, a la competencia importada y al encarecimiento de costos, por lo que su desempeño funciona como un indicador temprano de estrés industrial y comercial.

La rama automotriz también volvió a ser un factor contractivo. El resumen ejecutivo agrupa a automotores y otros equipos de transporte con una caída interanual de 22,9%, una magnitud que explica buena parte del retroceso del nivel general. En un país donde el sector automotor suele traccionar cadenas completas de autopartes, metalmecánica, plásticos y logística, un movimiento de esa dimensión tiene efectos multiplicadores negativos más allá de la fábrica terminal.

Sin embargo, el cuadro no es de derrumbe uniforme. El informe también muestra núcleos de resistencia, e incluso de expansión, en ramas puntuales. Sustancias y productos químicos creció 7,2%; productos minerales no metálicos, 4,3%; refinación del petróleo, 2,2%; productos de tabaco, 2,5%; y madera, papel, edición e impresión, 0,2%. Esas mejoras no compensaron la magnitud de las bajas en los sectores más golpeados, pero sí impidieron que el índice general mostrara una contracción todavía mayor.

El desempeño de químicos merece una lectura particular. La división avanzó 7,2% interanual, apuntalada sobre todo por productos farmacéuticos, que treparon 17,7%, y por agroquímicos, con una suba de 18,7%. En contraste, cayeron productos químicos básicos, materias primas plásticas y caucho sintético, y detergentes, jabones y productos personales. Es decir, incluso dentro de los sectores ganadores el comportamiento no fue lineal, sino segmentado.

En alimentos y bebidas, el panorama fue más equilibrado, aunque cerró en terreno negativo: la división cayó 0,7%. Allí convivieron bajas en carne vacuna, carne aviar, fiambres, frutas y hortalizas procesadas, molienda de cereales y panificados, con subas en lácteos, azúcar y vino. Pero el dato más llamativo para la economía regional del noreste argentino fue el salto de yerba mate, té y café, que mostró una expansión interanual de 32,0%. En un mes donde el agregado de alimentos retrocedió, esa subrama aportó una incidencia positiva de 0,5 puntos dentro del rubro.

Ese comportamiento resulta especialmente relevante para Misiones, porque confirma que, al menos en la medición industrial del arranque de año, la elaboración de yerba mate, té y café mostró un desempeño mucho más dinámico que el promedio manufacturero nacional. No alcanza por sí solo para cambiar el panorama del conjunto fabril argentino, pero sí marca que algunas economías regionales industriales lograron sostener actividad en medio de un contexto nacional contractivo.

También para Misiones hay otro dato a observar: madera, papel, edición e impresión creció 0,2% interanual. Dentro de esa división, madera y productos de madera y corcho, excepto muebles, subió 0,8%; papel y productos de papel cayó 2,1%; y edición e impresión avanzó 2,1%. El resultado agregado es modesto, pero positivo, en un contexto donde muchas ramas industriales siguieron en baja.

En términos de lectura macro, enero deja una conclusión prudente. La industria argentina no mostró aún una recuperación sólida, pero tampoco una profundización uniforme del deterioro. El repunte mensual desestacionalizado y la mejora de la tendencia-ciclo sugieren que hubo una recomposición parcial respecto de diciembre, aunque la comparación interanual y la amplitud de las bajas sectoriales obligan a moderar cualquier entusiasmo. La producción fabril comenzó el año con un rebote técnico, no con una salida plena de la zona de fragilidad.

En ese marco, el dato de enero parece describir una industria partida en tres velocidades: sectores de inversión y durables todavía muy golpeados; ramas de consumo cotidiano que resisten con dificultad; y algunos complejos puntuales -como químicos, refinación, tabaco, madera y la cadena yerba-té-café- que mostraron mejores registros. La discusión de fondo para los próximos meses será si ese rebote mensual logra extenderse y contagiar al resto del entramado fabril, o si queda apenas como una mejora transitoria en un escenario todavía dominado por la heterogeneidad y la debilidad estructural.

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Misiones ensaya el cultivo de café en sistemas agroforestales para diversificar su producción

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Misiones puso en marcha ensayos agroforestales de café en distintos puntos de la provincia con el objetivo de evaluar su adaptación agronómica y productiva en un territorio históricamente identificado con la yerba mate. La iniciativa, impulsada por el Ministerio del Agro y la Producción junto a Biofábrica Misiones S.A., busca generar información técnica local que permita analizar, de manera planificada y responsable, la viabilidad del café como alternativa de diversificación productiva, con impacto potencial en la matriz económica provincial.

Los ensayos ya se encuentran implantados y constituyen una experiencia inédita a escala provincial, tanto por el enfoque agroforestal como por la diversidad genética evaluada, en articulación con instituciones educativas, cooperativas y organismos técnicos.

Una estrategia conjunta para diversificar la producción misionera

El proyecto se desarrolla a partir de un trabajo articulado entre el Ministerio del Agro y la Producción, a través de la Subsecretaría de Desarrollo y Producción Vegetal y el Instituto Misionero del Suelo, Biofábrica Misiones S.A., la Escuela Agrotécnica de Eldorado (EAE-UNaM) y la Cooperativa Agropecuaria Yapeyú Limitada (CAIYaL) de Guaraní.

En total, se implantaron tres parcelas experimentales en tres sitios diferentes de la provincia, dispuestas por la EAE-UNaM, la CAIYaL y el Centro Hortícola de San Vicente. La implantación se realizó con participación directa de las instituciones involucradas y, a la fecha, los trabajos de plantación se encuentran finalizados.

El ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, destacó que se trata de “una línea de trabajo que busca ampliar el horizonte productivo de Misiones, incorporando innovaciones en una provincia cuyo cultivo insignia es la yerba mate”. En ese sentido, subrayó la necesidad de contar con información técnica generada en territorio, que permita evaluar nuevas producciones sin comprometer la sostenibilidad del sistema productivo.

Desde Biofábrica Misiones, su gerente general Luciana Imbrogno remarcó que el valor de los ensayos “radica tanto en la evaluación agronómica del cultivo como en la posibilidad de integrar herramientas biológicas y sistemas productivos más equilibrados”, destacando el rol de los bioinsumos y del enfoque agroforestal como ejes de una estrategia de desarrollo sostenible.

Diseño agronómico y enfoque agroforestal

En todos los sitios se estableció un marco de plantación de 2,5 metros por 1,5 metros, con la premisa de integrar el café con árboles y avanzar en sistemas agroforestales que generen un ambiente protegido y biodiverso. Este diseño busca reducir el riesgo de heladas y enfermedades, además de mejorar las condiciones microclimáticas para el cultivo.

Cada parcela aprovechó las condiciones preexistentes del entorno. En la Escuela Agrotécnica de Eldorado, la plantación se realizó en una parcela previamente arborizada, diseñada originalmente para yerba mate en el año 2020, con hileras de árboles nativos —loro negro, cañafístola, cedro, incienso, anchico colorado y guatambú— distanciadas a 12 metros, lo que permitió integrar el café al líneo arbóreo ya establecido.

En ese sitio se implantaron cuatro variedades: Geisha (Coffea arábica), C3 (Catuaí 3), Arará (Coffea arábica) —estos dos últimos híbridos— y una variedad local recuperada de antiguas plantaciones de Coffea robusta. Las genéticas evaluadas presentan diferencias en rendimiento, resistencia a enfermedades, tolerancia a sequía y calidad de taza, variables clave para determinar su potencial productivo.

En la Cooperativa Agropecuaria Yapeyú Limitada, la plantación se realizó bajo árboles nativos con mayor desarrollo, utilizando un marco similar e implantando la variedad local recuperada. En este caso, las plantas fueron inoculadas con un biofertilizante a base de Trichoderma, elaborado por Biofábrica Misiones S.A., incorporando herramientas biológicas al manejo del cultivo.

Por su parte, en el Centro Hortícola de San Vicente, la implantación se llevó adelante bajo dosel de Pinus elliottii, ante la ausencia de especies nativas, respetando el mismo marco de plantación y utilizando también la variedad recuperada.

Seguimiento técnico y generación de conocimiento local

Según explicó Guillermo Reutemann, coordinador del Instituto Misionero del Suelo, “la propuesta apunta a integrar el café en sistemas agroforestales, aprovechando las condiciones de cada sitio para generar un ambiente más protegido y biodiverso, y evaluar el comportamiento de distintas variedades en la provincia”.

A partir de la implantación, las instituciones intervinientes llevarán adelante tareas sistemáticas de seguimiento y registro, con el objetivo de evaluar la viabilidad del café en sistemas agroforestales como alternativa de diversificación productiva. Las actividades técnicas están a cargo de los ingenieros Guillermo Reutemann (IMiS–MAyP), Hernán Sosa (EAE–Eldorado) y Luciana Imbrogno (Biofábrica–MAyP).

La experiencia se inscribe en una estrategia provincial de generación de conocimiento local, orientada a explorar producciones complementarias a las tradicionales, fortalecer la resiliencia del sistema productivo misionero y ampliar las opciones para pequeños y medianos productores, en un contexto donde la diversificación aparece como una herramienta clave frente a los desafíos climáticos y económicos.

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¿Café con sabor a monte? El plan para que Misiones comience a producir la infusión a gran escala

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Ojalá que llueva café en el campo. Que caiga un aguacero de yuca y té. A Juan Luis Guerra sólo le faltó la yerba para una descripción precisa de Misiones, tierra de infusiones. ¿Y el café? El café podría convertirse pronto en una nueva economía regional misionera, si se cumplen los pasos diseñados en el plan de promoción que contempla un mínimo de 500 hectáreas para el cultivo que tiene una intensa demanda internacional y un valor en dólares muy atractivo. Argentina importa todo el café que consume -212 millones de dólares en 2024-, mientras que Brasil, uno de los principales productores, exportó por 1.341 millones de dólares. Todo por ganar. 

El café no es extraño a la tierra roja. Se planta en Campo Grande y en El Soberbio hay una producción incipiente pero apenas para el autoconsumo. Y ya hubo 700 hectáreas plantadas de café en la zona centro. Paradójicamente, el cambio climático puede ser un aliado para esta producción. Las plantaciones de café se están corriendo al sur por las sequías del norte, cerca de la línea del Ecuador. 

El diputado provincial y empresario yerbatero Juan José Szychowski presentó esta semana un proyecto de ley que propone la creación del Programa de Promoción del Cultivo y Comercialización del Café, una política de Estado orientada a convertir al café en una nueva economía regional para la provincia.

La iniciativa -que tiene casi dos años de investigación y aún debe ser debatida en la Legislatura- se plantea como una respuesta estructural a los desafíos del agro misionero, en particular a la crisis que atraviesa la yerba mate, y como una oportunidad de posicionar a Misiones como la provincia de las infusiones, integrando a la yerba, el té y ahora el café bajo una misma identidad productiva.

Clima propicio, estrategia clara

Lejos de ser una propuesta improvisada, el proyecto parte de fundamentos técnicos sólidos. Misiones reúne condiciones agroecológicas ideales para el cultivo del cafeto: clima subtropical húmedo, lluvias regulares, suelos ricos en materia orgánica y una topografía ondulada que ofrece zonas de altitud media. Localidades como San Pedro, Oberá, Guaraní, 25 de Mayo o Cainguás aparecen como zonas potencialmente aptas.

Además, el cambio climático -que amenaza con reducir en un 50% la superficie apta para el café en las zonas tradicionales del mundo, según un estudio de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Zúrich- podría habilitar a nuevas regiones como Misiones a ocupar un rol protagónico en el mapa cafetero.

La idea del café no es completamente nueva para Misiones. En distintas localidades ya existen experiencias incipientes que demuestran su viabilidad. En Campo Viera, conocida históricamente como la Capital Nacional del Té, algunos productores han comenzado a incorporar plantas de café como parte de su estrategia de diversificación. La topografía, las lluvias y la cultura agrícola de la zona crean un ambiente propicio para esta apuesta productiva.

Por su parte, en El Soberbio, sobre el margen del río Uruguay, también comenzaron ensayos con cafetos. Allí, pequeños productores han optado por introducir el cultivo bajo sombra, respetando la biodiversidad del monte misionero. Estas iniciativas, aunque aún en etapa inicial, muestran que existe conocimiento, interés y condiciones para avanzar.

El proyecto se propone no como reemplazo, sino como complemento. El café puede cultivarse en sombra bajo los yerbales, generando un sistema agroforestal que protege el suelo, mejora la biodiversidad y permite que pequeños productores accedan a una nueva fuente de ingresos sin abandonar el cultivo tradicional.

En este sentido, la propuesta aparece como una respuesta concreta frente a la crisis estructural del sector yerbatero, agravada por la desregulación del mercado, la concentración económica y el deterioro del poder adquisitivo de los productores. El café permitiría recuperar chacras en abandono, fomentar el arraigo rural y ofrecer una alternativa de reconversión sustentable.

El potencial económico del proyecto es indiscutible. Argentina importa prácticamente la totalidad del café que consume. Solo en 2023, el país importó más de 32 millones de kilos, con un desembolso cercano a los 212 millones de dólares, según datos oficiales del INDEC. Esta dependencia absoluta del mercado externo constituye una vulnerabilidad estructural que el proyecto busca revertir.

Impulsar la producción local permitiría no solo sustituir importaciones y ahorrar divisas, sino también generar empleo, promover pymes, fomentar el desarrollo local y construir una cadena de valor íntegra: desde el cultivo hasta el tostado, la molienda, el envasado y la comercialización directa.

Además, el café se comercializa con precios internacionales públicos y estables. Su cotización -alrededor de los 8.500 dólares por tonelada de café arábica– permite planificar inversiones y rentabilidad con mayor previsibilidad que otros cultivos.

El proyecto de Szychowski establece una serie de herramientas para construir esta nueva economía: creación de un Registro Provincial de Productores de Café, asistencia técnica, entrega de plantines adaptados a la región, líneas de crédito a tasa subsidiada, exenciones impositivas y un Fondo de Desarrollo Cafetero para financiar infraestructura, investigaciones y capacitaciones.

También se impulsa la creación de una marca provincial de café, promovida por el Estado en ferias, exposiciones y circuitos comerciales, con foco en calidad, trazabilidad y valor agregado en origen. La autoridad de aplicación sería el Ministerio del Agro y la Producción, en articulación con el Instituto de Macroeconomía Circular (IMAC), cooperativas y el sector privado.

La sustentabilidad ambiental es otro de los pilares: todo el proceso deberá respetar las normativas vigentes de protección del suelo, la biodiversidad y los recursos hídricos.

Más allá de lo agronómico o económico, el proyecto tiene una dimensión cultural y estratégica. Propone un nuevo paradigma rural, donde jóvenes y mujeres puedan integrarse a cadenas de valor emergentes. Apunta a frenar el despoblamiento de las chacras y a fortalecer el arraigo territorial con una actividad que combina innovación, rentabilidad y bajo impacto ambiental.

“Misiones puede y debe liderar la reconversión productiva del norte argentino”, plantea Szychowski en los fundamentos del proyecto. Y con esta iniciativa, busca sembrar mucho más que café: busca sembrar futuro.

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Hard Rock Café confirmó el desembarco en Posadas para 2024

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Hard Rock Café ya es una marca conocida en Misiones. Después de la segunda inauguración en el aeropuerto de la ciudad de las Cataratas y la esperada apertura en el centro de Puerto Iguazú, ya se proyecta la apertura en Posadas, con una sala para 300 personas, que podría abrir en la Costanera.

Walter Agra, presidente de la franquicia en Argentina anunció en una entrevista con Open1017 que el desembarco en Posadas es inminente y se mostró muy conforme con la aceptación que tuvo la marca en Misiones. Este miércoles se inauguró el restaurante en el aeropuerto de Iguazú, que se suma al shopping en la planta baja, donde se pueden comprar remeras y accesorios. “El año que viene abriremos en Posadas, un local grande, para 300 personas sentadas y un museo original de Los Beatles y los Rolling Stones”, adelantó. Será un poco más chico que el del centro de Iguazú, que será el más grande de Latinoamérica.

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