Cámara de Comercio

Recalibrando

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El 2018 que amanece habrá de ser “recalibrado”, usando la palabra elegida por el equipo económico para cambiar las reglas del juego a la mitad del partido. La inflación, esa enemiga indomable, trastoca los planes de un Gobierno que había prometido, antes de asumir, ser la “cosa más simple” de eliminar. Aunque la relajación de las metas de inflación es una decisión más realista, los anuncios de los cuatro jinetes de la economía dejaron una imagen desprolija: apenas hace unas horas se había aprobado el presupuesto después de un extenso debate en el Senado y las metas ya eran otras.

En el frente interno no fue el único malestar. Bancos con casas matrices en el exterior hicieron notar su malestar porque no entienden cómo no se hicieron antes las correcciones.

Ahora la promesa es que la inflación será derrotada en 2020. El segundo semestre se convirtió en el (eventual) segundo mandato. La falta de una oposición cohesionada alienta las expectativas de una reelección o de la continuidad. De cualquier modo, el Mauricio Macri en modo electoral no es lo mismo que el de la gestión. La imagen del presidente cae a valores previos a las elecciones. “Es uno para ganar elecciones, virtuoso con la comunicación tanto en medios como en redes y otro gobernando y tomando decisiones como el trío de temas de la reforma”, señaló el consultor Gustavo Córdoba.

“Tiene ya dos años de mandato y las victorias le dieron centralidad en la escena política y un aumento de expectativas respecto de la evolución de la economía. Falla la oposición en no tener liderazgo y el Gobierno en no saber qué pasa en la calle”, analizó.

Ricardo Rouvier coincide. Registró un incremento de la opinión negativa sobre el Presidente y su gestión en detrimento de la positiva. “Actualmente las calificaciones positivas y negativas se encuentran en un virtual empate”, señaló.

El índice de confianza en el Gobierno, de la universidad Torcuato Di Tella fue más duro. La medición de diciembre de 2017 del ICG fue de 2,36 puntos, registrando el descenso porcentual más pronunciado de la gestión Macri (20,3%), duplicando el que se había producido en abril de 2016 (10%). Se quiebra así la evolución positiva que acompañó a los resultados electorales favorables de Cambiemos en las PASO de agosto y en las generales de octubre, y que se extendió al mes de noviembre.

La caída en el ICG parece reflejar una serie de problemas políticos que el gobierno nacional manejó con dificultad tras su triunfo electoral. En primer lugar, en la última quincena de noviembre, la gestión de la búsqueda del Submarino ARA San Juan, y la represión que terminó con la muerte del joven mapuche Rafael Nahuel por un impacto de bala similar a las del grupo de Prefectura Naval que actuó en el mismo. En segundo lugar, durante la primera quincena de diciembre, la forma en que se tematizaron públicamente las iniciativas de reforma laboral y previsional, señala el informe de la escuela de Gobierno Di Tella. Habrá que recalibrar en diciembre cómo impacta la reaparición de Cristina Fernández en la arena política. “Voy a cuestionar todo”, anunció en su primera intervención en el Senado.

El Día de los Inocentes fue elegido por el equipo de Gobierno para transmitir “confianza” y hacer los anuncios. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, llevó la voz cantante y festejó que “cumplimos los objetivos económicos del 2017”. Raro que se cambien las metas que fueron alcanzadas.

El mensaje generó rápidas reacciones. El dólar trepó por unas horas a los 20 pesos, aunque después volvió a “recalibrarse” y cerró el año en torno a los 18,50 pesos.

Peña, Nicolás Dujovne, Norberto Caputo y Federico Sturzenegger pretendieron transmitir que todo está bien y que todo irá mejor con las reformas aprobadas.

La realidad se empecina en poner interrogantes a tanta expectativa. La meta de inflación obviamente no fue alcanzada, aunque después del 40 por ciento del primer año, el 25 de 2017 es un alivio, aunque sea la misma con la que se despidió Cristina Fernández.

Con la inflación en el debe, hay otros frentes en los que también hay luces amarillas. La deuda externa crece todos los días y el déficit fiscal no retrocede.

El comercial es el más alto de la historia y muestra un error de cálculo significativo: el Gobierno había estimado en el presupuesto un rojo para todo el año de US$ 1866 millones. Cerrará con nueve mil millones. Apenas 480 por ciento más.

Hay esperanza en que los cambios impositivos mejoren el escenario. El Gobierno entra al nuevo año con casi todas las herramientas que requiere, aprobadas y con apoyo de los gobernadores -sin alegría, salvo María Eugenia Vidal-. Como contrapartida, ese paquete normativo obliga también a dejar las excusas atrás.

Hay diversas voces que advierten sobre la elevada exposición de la Argentina a eventuales shocks externos y hasta los analistas del Fondo Monetario Internacional anticipan que el endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos “podría limitar las inversiones de cartera en los mercados emergentes”. “Ante una menor disponibilidad de capital extranjero, las economías de mercados emergentes podrían tener más dificultades para financiar sus déficits y refinanciar su deuda conforme esta vaya venciendo”, explican los analistas. Es decir, se cierra la canilla. No es casual que se haya decidido recurrir anticipadamente a un mayor financiamiento interno.

No es la única advertencia del FMI. Sus consejos vuelven a sonar fuerte en la Argentina. El organismo presidido por Christine Lagarde señaló que “es esencial reducir los gastos del gobierno, especialmente en áreas donde ha aumentado muy rápidamente en los últimos años, especialmente salarios, jubilaciones y transferencias sociales”.

Solo queda por aprobar la reforma laboral, una suerte de nueva flexibilización que trae a la memoria los años duros del menemismo y el peor escándalo de la fugaz alianza que terminó con la renuncia de Carlos “Chacho” Álvarez a la vicepresidencia.

No hace falta ir tan lejos en el tiempo. Se puede mirar cerca en la geografía. En el Brasil de Michel Temer, las primeras consecuencias de la reforma laboral puesta en marcha en noviembre son contundentes: 12.292 empleos netos perdidos. El dato negativo puso fin a siete meses consecutivos de contrataciones e incumplió la estimación de la creación de 22.000 empleos.

El Gobierno brasileño cree que pueden crearse 1,8 millones de puestos de trabajo en 2018 si es que la economía crece un 3%. Las expectativas son las mismas en Argentina.   

De todos modos, economistas de distintas corrientes valoraron que el gobierno de Mauricio Macri haya relajado las metas, ya que la política de altas tasas que impuso el Banco Central favorece a la especulación financiera y frena la inversión productiva. Y, como reconoce en forma tácita el propio Gobierno, ha fracasado.

En el Gobierno provincial consideran que la decisión fue adecuar las metas a la realidad. “Las tasas más bajas favorecerán la inversión y no la especulación. El dólar mantendrá una tendencia alcista ayudando al comercio exterior y se abarata el costo del crédito”, explicó el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán.

La confianza es que un dólar más alto, favorezca las exportaciones misioneras, ya beneficiadas además con la rebaja de Ingresos Brutos al sector industrial y las retenciones. El peligro, a contramano, es que suba del dólar se traslade a precios, lo que hará caer las consecuencias en el consumidor.

Es cuestión de teoría económica. El Gobierno nacional cree que siendo generoso con los sectores industriales y exportadores, vendrá el mentado efecto derrame a generar empleo e inversiones.

Lo mismo entiende sobre la reforma fiscal que tiene amplios beneficios para los sectores más altos de la economía, pero un costo fiscal que recae básicamente sobre las provincias, que deben resignar recursos a costa de un prometedor crecimiento que devuelva recaudación a través de una mayor actividad.  Para eso, confianza ciega, la economía debería crecer a un ritmo de 3,5 por ciento anual durante un quinquenio como mínimo.

Pero si algunos pagan menos, otros deben pagar más. La reforma fiscal carga todo el peso sobre las provincias, mientras que dilata las rebajas de Nación en los próximos cinco años. El déficit fiscal marca los tiempos. En Buenos Aires y Capital Federal disimulan la rebaja de Ingresos Brutos con subas en el Inmobiliario.

En Misiones la pérdida de recaudación se compensará con una suba de Ingresos Brutos al comercio mayorista –y otras modificaciones-. La decisión de la Dirección General de Rentas sorprendió a propios y extraños. Pero en realidad, estaba implícita en el Pacto Fiscal impuesto por el Gobierno nacional a las provincias. En ese texto todavía queda margen para un aumento: la alícuota mayorista pasó del 3,5 al 4,5 y el acuerdo nacional establece un techo de cinco por ciento.

El problema es que la Provincia y, especialmente Posadas, sufren una sangría inestimable por las asimetrías de frontera. La Cámara de Comercio capitalina que se enteró ya con la noticia publicada, advirtió que la suba se trasladará a precios y será, inevitablemente, absorbida por el consumidor. La Confederación Económica de Misiones advirtió que el aumento lastima la débil competitividad del sector que más empleo genera en la provincia.

De nuevo, la teoría. En el Gobierno provincial piden calma y evaluar bien los costos. Advierten que con la baja de impuestos a la industria deberían bajar los precios en la etapa previa del proceso de comercialización, por el efecto cascada que tanto menciona la teoría económica.

Comerciantes y empresarios reiteran a coro que en lugar de extenuar al comercio, se podrían obtener recursos del sector inmobiliario sin siquiera aumentar impuestos, sino actualizando valores de mercado. El Pacto Fiscal va en sentido inverso, bajando tributos.

Los cambios impositivos, conocidos en el último día hábil del año, prometen generar un enero intenso. Las diversas cámaras empresarias buscarán convencer al Gobierno provincial de retroceder las subas. La paradoja es que el mismo sector que alentó la llegada del cambio y que en octubre ratificó su voto en Posadas, es el que ahora pretende mitigar las consecuencias de su modelo económico. Como sea, las definiciones se tomarán después del brindis. Que sea un buen 2018.

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Rentas publicó las nuevas alícuotas de Ingresos Brutos en 2018 y hay malestar empresario por subas inesperadas

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En el Boletín Oficial de este viernes, la Dirección General de Rentas publicó la reglamentación de las nuevas alícuotas de Ingresos Brutos que regirán durante 2018, con las rebajas ya anunciadas para el sector industrial y del transporte, pero un inesperado incremento para el sector comercial mayorista, que generó malestar dentro de las cámaras empresarias: el comercio mayorista pasará de pagar 3,5 por ciento a 4,5, lo que, según los empresarios profundizará la crisis del sector y acentuará las asimetrías con Paraguay.

La suba abarca a las ventas por mayor que pasaron en su mayoría al 4,5 por ciento. Los comerciantes son los más disgustados con el incremento, ya que pretendían un alivio y que, en cualquier caso, sean otros sectores, como el mercado inmobiliario, el que tenga una actualización. El comercio minorista se mantiene con la misma alícuota del 4,5 por ciento, pero en el sector empresario entienden que los mayoristas, que son los que fijan precios, trasladarán los costos hacia abajo, impactando en los precios. 

En el Gobierno aseguran que en realidad, debe haber un efecto contrario. “Pudimos haber aumentado todo al 5% (venta al por mayor y menor) sólo aumentamos la venta al por mayor del 3.5 al 4.5 y no usamos el tope que nos faculta el consenso. Además con la baja de industria “en teoría” deberían bajar los precios en la etapa previa por el efecto cascada que tanto menciona la teoría económica”, señalaron fuentes oficiales. 

 

Sin embargo, la Confederación Económica de Misiones emitió un documento en el que rechaza la unificación  de la alícuota del 4.5 por ciento para  el Comercio y los Servicios, sin discriminar  operaciones mayoristas y minoristas.
“Nos alerta  el  impacto que tendrá  este nuevo embate de la presión fiscal en el principal eslabón de la estructura de costos de la provincia y su consecuente repercusión en los costos del consumo interno. Esta arremetida, sería imposible de afrontar en esta coyuntura asfixiante y  terminaría por  agotar  los  márgenes de resistencia  de un  sector que  padece profundas y permanentes caídas en ventas  en  los últimos 24 meses y sigue sin avizorar perspectivas que frenen la sangría de divisas  que se fugan al Paraguay y al  Brasil”, señalaron.

“Con el convencimiento de que nuestra solicitud habrá de ser escuchada y tenida en  cuenta, proponemos que la sinergia público – privada encuentre  un equilibrio y atienda las demandas del Comercio y  los Servicios, que pese  a las limitaciones consecuentes de las dificultades  que soportan, siguen sosteniendo el  mayor  porcentaje de generación de  empleo de la Provincia. Nos rehusamos a que las medidas  de percepción  sigan recayendo  en las actividades  formalmente constituidas y que estas compensaciones   no consideren obtener  sus requerimientos recurriendo a  una  base de contribuyentes más equitativa”, concluye el texto de la cámara empresaria.

La suba definida por Rentas se basa en los lineamientos del Pacto Fiscal impuesto por la Nación, que fija en hasta cinco por ciento el impuesto a los Ingresos Brutos al sector comercial, por lo que incluso queda cierto margen para subirlo.  

En cambio, las ventas minoristas se mantuvieron en 4,5 por ciento, lo mismo que la producción primaria, que sigue exenta.

Los servicios de “apoyo” agrícolas, como cosecha, secado o refrigerado, tendrán una alícuota del 5 por ciento.

En general, el sector industrial ve reducida la alícuota de IBB a dos por ciento, salvo la elaboración de alimentos y bebidas, que tiene una de cinco por ciento, lo mismo que la elaboración de productos del tabaco.

La fabricación de pasta de madera, papel, cartón, ondulado, artículos de papel y cartón de uso doméstico e higiénico, mantienen una alícuota del 7 por ciento, mientras que los servicios industriales para la fabricación de sustancias y productos químicos, tiene una alícuota de 5 por ciento.

La construcción, en general, tendrá una alícuota del 3 por ciento.

Las subas se registran en la venta por mayor y menor, que pasan en promedio a 4,5 por ciento –estaban en 3,5-. Se incluye la venta en hipermercados, supermercados y minimercados.

En cambio, baja a 3 por ciento la alícuota del transporte de pasajeros y de carga, en tren u otro medio.

Hacer el amor es oneroso. Los servicios de hoteles alojamiento por hora tienen una alícuota del 11 por ciento –la más alta que cobra Rentas-, mientras que los hoteles tienen una carga del cinco por ciento, misma tasa que los restaurantes y servicios de comida. Las telefónicas tienen 7 por ciento de Ingresos Brutos.

Todos los servicios financieros, tienen una carga del 7,8 por ciento, excepto los fondos de inversión, que tributan 6,5 y las sociedades de ahorro y préstamo, que pagan 5,85.

Los servicios inmobiliarios tendrán que tributar en promedio, seis por ciento, excepto los realizados a cambio de una retribución, que se elevan a 8 por ciento.

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“En Posadas la reforma fiscal es nada porque tenemos Paraguay enfrente”

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Nicolás Trevisán, integrante de la Cámara de Comercio de Posadas, afirmó que los cambios que se proponen para la política tributaria de la Argentina, tienen “sabor a poco y en el largo plazo”.

Nicolás Trevisán, integrante de la Cámara de Comercio de Posadas, consideró que los cambios propuestos en materia de política fiscal en el país, para el comerciante posadeño es “nada”. Explicó que las modificaciones no están pensadas para las pequeñas empresas, y hasta tanto no se tomen medidas de fondo que vuelvan al comercio local competitivo con Encarnación, se seguirán viendo interminables filas en el puente.

“La reforma fiscal sabe a poco y en el largo plazo, para nosotros en Posadas es nada porque tenemos Paraguay enfrente”.

Analizó que de todas maneras, “este año fue mucho más estable que el 2016. Paraguay sigue siendo un problema grave para los posadeños. Creo que no estamos encontrando medidas de fondo, el Ahora Misiones es la gran ayuda, pagar en 12 cuotas fue y es muy bueno, pero si no se siguen aplicando medidas para mejorar la competitividad y que podamos bajar los precios, vamos a seguir viendo esas colas interminables”.

El comerciante consideró que antes del 2015 tampoco el comercio era competitivo. “Antes existían precios máximos en azúcar, harina y productos específicos que compraban los paraguayos. El tiempo de bonanza fue para un grupo muy reducido, para los mayoristas que vendían esos productos puntuales, pero no para todos”.

Finalmente, puso en duda el real control de Aduana en el puente internacional San Roque González. “No lo vemos de manera optimista, vemos que el contrabando sigue, no nos preocupa doña Rosa, nos preocupa lo que se pasa en cantidades importantes”.

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Vely: “El que crea que las asimetrías afectan solo al comercio se equivoca”

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“La esperanza es lo último que se pierde”. Esa pareciera ser la frase que empuja las ganas de los comerciantes, golpeados por una crisis que ya lleva un año y medio, y que los tiene de espectadores de largas e interminables filas en el puente hacia Encarnación. En ese contexto, Fernando Vely, presidente de la Cámara de Comercio, se reparte el tiempo entre los reclamos que hace en Buenos Aires, calmar los ánimos de quienes piensan en medidas más duras para conseguir resultados, y su propia empresa, que tampoco escapa a la realidad. A sus 37 años, enfrenta su primera crisis ya que se inició en el negocio en 2005.

Pese a la crisis, también tiene una mirada de largo plazo que lo empuja a seguir invirtiendo. Hace tres meses abrió D’Espacio, una casa de ropas con amplia variedad de marcas y un servicio que busca seducir al cliente: café, masas, wifi gratuito son parte de la opción, que incluye algunos precios idénticos a los que ofrecen las marcas en Buenos Aires.

En una entrevista con Economis, el comerciante aseguró que aunque tiene locales que ya están en condiciones de ser cerrados porque trabajan a pérdida, mientras pueda los va a sostener para no dejar sin empleo a las 40 familias que dependen de él.

“Tengo poco tiempo, la clave es la familia, yo tengo la posibilidad de trabajar con mi mujer, y con eso una estabilidad emocional y familiar que es lo que te permite hacer varias cosas al mismo tiempo”, confiesa.

Aunque integra una de las familias más tradicionales en el rubro comercial, Vely prefirió separarse de los negocios de su suegro, Rubén Jantzon.

“En 2010 mi esposa – Cecilia – se vino a trabajar conmigo, yo tenía tres comercios, a ella le regalaron un negocio que es Mistral, y ahí pasamos a tener cuatro y a trabajar juntos. La base es la familia, el apoyo de mi esposa, y los grupos de trabajo”, confiesa.

Preguntarte cómo están los comerciantes es un poco redundante, pero más allá de tu rol de presidente de la Cámara, en tu visión de empresario, por los puestos de trabajo, ¿Cómo te sentís en este contexto?

Se pudo haber notado un leve repunte en las ventas de julio, pero la realidad es que venimos igual que en el 2016, no notamos una mejora. Nuestro consumo en un gran porcentaje se está dando en Paraguay, así que mientras esa situación persista todo seguirá en el mismo camino.

¿Cómo se sigue adelante con los comercios, con qué empuje?

Nosotros no vamos a bajar los brazos. Cuando vino Mauricio Macri hablamos con dirigentes del PRO, le planteamos que la situación no da para más, estábamos preocupados porque cuando vinieron los funcionarios nacionales minimizaron la problemática, pero ellos nos dijeron que están al tanto, y que se va a organizar una reunión en agosto en el Ministerio de la Producción con todos los sectores, la Provincia, el Municipio y los comerciantes y vamos a ver cuál es la mejor solución. Ellos también esperan un compromiso por parte de la Provincia acompañando con algún gesto, reducción impositiva. A mí me parece bien, pero les dije que se pongan de acuerdo de antemano sobre qué va a ceder cada uno para no caer en una suerte de “espero que propones vos, para dar yo después” y que nos deje a nosotros en el medio.

¿Ustedes hicieron alguna propuesta?

Sí, propusimos una rebaja impositiva de Nación, del IVA, un 10,5 por ciento que reduciría nuestro precio al público. Por otro lado, una reducción de las cargas sociales, algo que vemos vital, para la generación de puestos de trabajo y para bajar los costos. No podemos estar pagando las mismas cargas sociales en Misiones, que un empleado en Capital Federal. Pagamos un 50 por ciento de lo que pagás de recibo de sueldo. Y tomarse el ciento por ciento de lo que se pueda tomar del decreto 8/14, que permite tomar un porcentaje de las cargas sociales para deducir de IVA. Hoy nos permiten el 9 y pico, nosotros queremos llevarlo al 18 por ciento de las cargas sociales.

¿Estas herramientas van a lograr que el comercio sea competitivo?

No. Nosotros tenemos claro una cosa, nunca vamos a poder ser como Encarnación, es un tema estructural. El nivel impositivo de Paraguay está entre los más bajos del mundo. Tenemos que lograr sí que se apruebe una zona aduanera especial para Misiones. Esa es para mí la solución de fondo, eso nos eximiría de impuestos y ahí sí lograríamos ser competitivos, y poder desarrollarnos. Tenemos 90 por ciento de frontera con otros países.

¿Qué explicación les dan los legisladores de Cambiemos de por qué no se reglamentó el artículo 10 de la Ley Pyme?

Nosotros estuvimos en la redacción de ese artículo, lo propuso la Cámara de Comercio. ¿Por qué no se reglamentó? Es un misterio, no sabemos.

¿Creen que en esta oportunidad sí van a lograr algo de lo que reclaman?

La esperanza es lo último que se pierde. Lo que se va perdiendo con el tiempo es la paciencia del sector comercial. El comerciante está pidiendo competitividad y en este país es difícil competir con Encarnación que tiene alto nivel de informalidad. Competir es cada vez más difícil y eso afecta al sector privado. Y el que crea que el cierre de comercio afecta solo al comercio se equivoca, porque comercio que cierra despide a empleados, a un contador, un abogado, deja de recaudar el municipio que cuenta en un 70 por ciento de su recaudación con la tasa de comercio, de a poco la economía se achica. Tenemos que buscar fortalecer al sector privado.

De reunión en reunión por los preparativos de una nueva edición del Black Friday, Vely recuerda que comenzó en el rubro con una peluquería. La peluquería del Posadas Plaza Shopping, el único local que se mantuvo abierto desde los comienzos, en el año 2005.

Sin entender de tijeras, tendencias o colorimetría, se asoció a un extrovertido peluquero que vivía en Buenos Aires, y show mediante lograron imponer el lugar. Tiempo después pasó a manos de quien es el propietario hasta hoy.

“Tengo alrededor de 40 empleados, en nueve locales, de los cuales al menos dos generan solo pérdida y están en condiciones de ser cerrados pero los sostengo igual. Acá la mayoría de las empresas son familiares, como toda empresa familiar se genera un vínculo entre el empleador y el empleado, y dejar a alguien en la calle…, nosotros no somos estas grandes multinacionales en donde las personas pasan a ser un número. Nosotros somos un equipo que pasamos muchísimas horas y buscamos sostener el trabajo hasta el final”, define como declaración de principios.

Si hoy viene alguien y te pregunta cómo está todo para invertir, ¿Qué le decís?

– Eso hoy no está pasando. Hoy Posadas no resulta un mercado atractivo para invertir. Y esto no es de ahora. A nosotros la inflación nos viene afectando desde hace por lo menos cinco años, nos fue dejando fuera de competencia.

Sos joven, y te tocó una de las peores etapas en la presidencia de la Cámara. ¿Qué te dicen los comerciantes más experimentados sobre la crisis, habiendo pasado otras?

Esta es la primera crisis que me toca porque comencé con la actividad en 2005. Alguien me dijo que todas las crisis tienen sus particularidades, en algún momento esto va a pasar, pero nosotros tenemos que tomar medidas con un proyecto a largo plazo.

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¿Qué compra y cuánto gasta un argentino en Encarnación?

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Un informe presentado en Buenos Aires como argumento en reclamo por asimetrías, describe las características del comprador argentino en la vecina ciudad. Con un mínimo de compra de mil pesos y un máximo que puede superar los 10 mil, la fuga de divisas por el puente Roque González encabeza la preocupación de la economía posadeña.

 

El problema de las asimetrías con Encarnación, sigue obligando el eterno desfile de empresarios, funcionarios y comerciantes por oficinas porteñas, en busca de una respuesta que permita mejorar la competitividad de la actividad local.

Esta semana fue el turno de un grupo de concejales posadeños, que llevaron el insistente reclamo al Congreso, con la ilusión de lograr la reglamentación del demorado artículo 10 de la Ley Pyme, en el que “todavía se está trabajando”, según el jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien esta semana vino al lanzamiento de la campaña de la alianza Cambiemos.

Los ediles presentaron un informe en el que se detalla el impacto en números de la preferencia por las compras en Paraguay.

Allí, precisaron que de lunes a miércoles cruzan por el puente a diario, alrededor de 25 mil personas. Los jueves y domingo en tanto, esa cifra se eleva a 30 mil personas, mientras que los viernes, sábados y feriados, aumenta a 40 mil personas.

Asimismo, en el informe presentado al presidente de la comisión de Economías Regionales del Senado, Roberto Basualdo, se indica que el gasto promedio es de 150 dólares, es decir 2550 pesos.

Detalla que de acuerdo a encuestas realizadas por la Cámara de Comercio e Industria de Posadas, y la Confederación Económica de Misiones, las personas que van a Encarnación gastan aproximadamente entre 5 mil a 10 mil pesos con un gasto mínimo de entre mil y dos mil pesos.

“Son datos alarmantes porque a los números de Posadas hay que sumarle las ciudades de Bernardo de Irigoyen, San Javier y Alba Pose, aunque la fuga de divisas es menor”, sostiene el documento.

La información volcada en esa suerte de radiografía del comprador argentino en Paraguay, hace foco en los más de 600 comercios cerrados en el último año y medio, muchos de los cuales cambiaron de rubro y prescindieron de sus empleados.

Indumentaria y electrónica siguen liderando las preferencias de compra, aunque sabido es que se adquieren desde ventiladores, juguetes, muebles, acondicionadores de aire, electrodomésticos, etc.

No son pocos los comerciantes de Posadas que observan que estas asimetrías no son similares a la de los años 90’, porque se competía entonces con una zona comercial (zona baja) de poca calidad en la oferta.

“A nosotros ni un dólar a 20 pesos nos salva en este momento”, suspiró algo resignado, el conocido comerciante, Carlos D’Orazi.

Mientras estos números se vuelven cotidianeidad y golpean a la economía de Misiones, sin haber logrado hasta el momento decisiones de fondo por parte del gobierno nacional -el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, consideró que el problema es coyuntural-, en Paraguay diseñan estrategias para fortalecerse. 

La realidad hoy muestra que Encarnación está decidida a sostener la competitividad y sacar a relucir la chapa de “Perla del Sur”.

La Cámara de Comercio encarnacena calcula que más del 50 por ciento de las ventas es a compradores argentinos, aunque su presidenta, Mirta Montiel, consideró que  este contexto que hoy los favorece, no los debe conformar.

Añadió en esa línea, que trabajan para industrializar Encarnación y convertirla en la opción turística de la región y que eso a su vez se traduzca en inversiones hoteleras.

Hoy mucha de la gente que viene a comprar se queda a cenar y hace turismo, queremos fortalecer esa opción, no queremos que Encarnación viva del comercio, queremos aprovechar este momento y que cuando este boom pase, nos hayamos hecho fuertes en inversión e industrias”, adelantó Montiel.

 

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