CAMBIO CLIMÁTICO

Misiones crea el Registro Provincial de Proyectos de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático

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La gobernanza del clima requiere trazar la cartografía de las acciones orientadas a mitigar las emisiones, fomentar el secuestro de carbono y la resiliencia de los territorios ante las inclemencias de fenómenos climáticos, la lucha contra el cambio climático dejó de ser una serie de promesas abstractas para convertirse en una estrategia concreta.

Con el objetivo de ordenar y potenciar cada esfuerzo local, la Secretaría de Estado de Cambio Climático en el marco del Plan de Respuesta al Cambio Climático puso en marcha el Registro Provincial de Proyectos de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático (RPPMyA)

La urgencia de afrontar los cambios en el clima ha forzado un cambio de paradigma y esto se refleja en las normativas y en el desarrollo de la problemática a nivel territorial. En la actualidad, la gestión pública requiere de evidencias sólidas, procesos de seguimiento rigurosos y una trazabilidad técnica que garantice la efectividad de cada acción.

¿Cuál es el volumen real de carbono que captura un monte nativo?

¿De qué manera una fábrica optimiza su consumo energético?

¿Cómo se preparan nuestras localidades para resistir la falta de agua o las crecidas?

¿Qué emprendimientos tienen el potencial para captar inversiones sostenibles?

Para brindar certezas ante estos interrogantes, se crea esta nueva herramienta. Bajo el marco del Decreto Provincial 1946/24 y su posterior normativa reglamentaria (Resoluciones de la SECC 42/25 y 8/26), se ha diseñado un esquema para organizar y dar visibilidad a las iniciativas de mitigación y adaptación en el territorio misionero. Con la reciente apertura de su plataforma digital, tanto el sector privado como público disponen ahora de un canal formal para integrar sus proyectos a la estrategia climática oficial.

Este registro funciona como una «fotografía dinámica» de todo lo que se está haciendo en el territorio provincial para combatir el calentamiento global. Ya sean proyectos forestales que capturan carbono, industrias que ahorran energía o comunidades trabajando en soluciones para prevenir sequías e inundaciones, el registro busca sistematizar estas acciones bajo un lenguaje común.

«Estamos construyendo la infraestructura invisible que nos permite conectar lo que hacemos en Misiones con las necesidades del mundo», explican desde la Secretaría de Estado de Cambio Climático. Y es que hoy, para acceder a mercados de carbono o financiamiento verde internacional, la transparencia, robustez y trazabilidad de los datos son requisitos excluyentes.

La política climática involucra economía, financiamiento, innovación, competitividad y planificación territorial. Para una empresa, un municipio, una cooperativa o un desarrollador privado, participar en este registro no es solo un trámite administrativo; es una puerta de entrada a oportunidades estratégicas como:

·       Visibilidad y reconocimiento: Permite que proyectos que antes permanecían dispersos o «invisibles» tengan un respaldo oficial y sean reconocidos dentro de la política climática provincial.

·       Acceso a financiamiento: Al contar con información técnica confiable y validada, los proyectos locales tienen muchas más posibilidades de atraer inversiones climáticas nacionales e internacionales.

·       Mejora de la gestión: La información recopilada permite al Estado diseñar mejores políticas públicas y fortalecer las estrategias de resiliencia frente a eventos extremos, como olas de calor o incendios.

·       Contribución al desarrollo sostenible: Es una forma de reconocer que la transición ecológica no depende solo de grandes acuerdos internacionales, sino de cientos de iniciativas locales que, al conectarse, generan un impacto real y medible.

La verdadera innovación de esta plataforma reside en su carácter integral, posibilitando poner en valor los proyectos que reduzcan emisiones como aquellos que faciliten la adaptación al cambio climático, vinculando los esfuerzos locales con las obligaciones que la nación ha comprometido en las convenciones internacionales y habilitando el financiamiento en el mercado de carbono global.

Para América Latina, esta perspectiva resulta vital, identificada por organismos internacionales como una de las geografías con mayor exposición a los riesgos ambientales, hoy el debate científico se centra en qué acciones se llevan a cabo para adaptarnos.

En respuesta a esto, las arquitecturas de gobernanza han comenzado a priorizar indicadores de cohesión social, salvaguarda de ecosistemas y resiliencia de los territorios.

Misiones, en el marco de su política pública climática asume el reto de armonizar el desarrollo productivo bajo en carbono en un escenario de vulnerabilidad climática global a través de las medidas, acciones y proyectos sugeridos en su plan de respuesta provincial al cambio climático y para ello crea el registro https://bit.ly/registroproyectos-cc. como una herramienta de planificación.

Inicialmente se solicitará información básica y técnica sobre el proyecto. La misma atravesará un proceso de verificación de datos, documentos y alineación con acciones de mitigación o adaptación en el marco del Plan Provincial de Respuesta de Misiones. En caso de ser necesario, el equipo técnico se pondrá en contacto con el titular del proyecto para solicitar información adicional y aclarar aspectos técnicos. Una vez validada la información, el proyecto podrá ser incorporado al Registro Provincial de Proyectos de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático.

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Ciudades saludables

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Imaginate caminar hacia tu oficina o hacia una reunión vecinal no solo como un desplazamiento, sino como una intervención médica precisa. No hablamos de gimnasios abarrotados ni de suscripciones costosas, sino de algo mucho más profundo: el diseño de nuestro hábitat puede ser determinante de cuánto —y cómo— viviremos.



La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha documentado consistentemente que, aunque la esperanza de vida global ha aumentado, la “esperanza de vida saludable” (HALE, por sus siglas en inglés) no ha seguido el mismo ritmo. Se estima una brecha global promedio de aproximadamente 9 a 10 años entre vivir y vivir en buen estado de salud.

Investigaciones recientes del National Center for Health Statistics y estudios publicados en JAMA Network Open, indican que en muchos países desarrollados, esta brecha no solo persiste, sino que en algunos casos se está ampliando debido a la prevalencia de condiciones crónicas (diabetes, enfermedades cardiovasculares, declive cognitivo) que comienzan cada vez más temprano en la vida adulta.

Estamos viviendo una paradoja fascinante. La ciencia médica avanza y ha logrado que nuestra esperanza de vida (lifespan) se dispare, pero el healthspan —esos años que realmente disfrutamos con plenitud física y cognitiva— se ha quedado rezagado. La clave para cerrar esa brecha, para que lleguemos a nuestros ochenta años con la vitalidad de alguien de cincuenta, tiene un nombre técnico pero poderoso: VO2 máx.

El Motor de la Vitalidad

El VO2 máx —o consumo máximo de oxígeno—, también conocido como capacidad aeróbica, ha dejado de ser una métrica exclusiva del deporte de élite. Hoy, la ciencia lo reconoce como uno de los indicadores más precisos de salud cardiovascular y uno de los predictores de longevidad más confiables del organismo humano. Aunque su medición exacta todavía requiere pruebas médicas especializadas, los relojes inteligentes comienzan a ofrecer estimaciones cada vez más precisas para millones de personas.



Según un estudio publicado por la Journal of the American Medical Association, Mas de 122.000 pacientes sometidos a pruebas de esfuerzo en la Clínica Cleveland a lo largo de más de dos décadas, demostraron una asociación inversa entre la aptitud cardiorrespiratoria (VO2 máx) y la mortalidad por todas las causas, sin un techo de beneficio observado. (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30646252/)



Los pacientes en el grupo de “baja aptitud” tenían un riesgo de mortalidad cinco veces mayor que los del grupo “élite”. Lo más impactante fue que tener un bajo VO2 máx resultó ser un factor de riesgo mayor para la mortalidad que el tabaquismo, la diabetes o la hipertensión.

Cuando este valor es bajo, el cuerpo funciona en “modo ahorro”una invitación abierta al sedentarismo y las enfermedades crónicas. Pero, ¿qué sucedería si diseñamos nuestras ciudades para que el VO2 máx no sea algo que se “entrena”, sino algo que se “vive”?



Arquitectura que hace latir el corazón

La respuesta está en el modelo de ciudades saludables. Actualmente, la planificación urbana moderna ha priorizado la comodidad absoluta: rampas suaves, distancias cortas para el vehículo privado y una obsesión por la horizontalidad. Hemos diseñado ciudades que nos invitan a la quietud, eliminando cualquier rincón que exija un esfuerzo físico real.

Para revertir esto, debemos repensar el espacio público:

  1. Corredores de Intensidad: Imaginemos arterias urbanas donde la señalética no solo indique el destino, sino el beneficio. “Caminando a paso ligero por este tramo de 400 metros, habrás completado tu dosis diaria de entrenamiento interválico”. El diseño urbano puede incentivar la “carga física involuntaria”.
  2. El Oasis Bioclimático: El calor extremo es el enemigo del entrenamiento cardiovascular. Integrar al arbolado urbano no es solo una estrategia ambiental contra el cambio climático; es una medida de salud pública. La sombra densa de una vegetación bien planificada permite que el habitante mantenga un ritmo de actividad aeróbica constante sin riesgo a -por ejemplo- golpes de calor.
  3. La Topografía como Aliada: En ciudades con relieve, como Posadas y las principales ciudades de Misiones, debemos dejar de suavizar cada pendiente. Las rampas y escalinatas de entrenamiento, integradas de forma natural en los trayectos diarios, actúan como estaciones de alta intensidad. Un esfuerzo de apenas dos minutos en una pendiente pronunciada es suficiente para activar nuestro metabolismo aeróbico.

Hacia las HealthCities

El desafío para nosotros, como arquitectos y gestores, no es construir más pistas de atletismo, sino convertir el trayecto cotidiano en una forma de healthspan distribuido. Una ciudad donde el transporte público y la movilidad activa (bicicleta, caminata) no sean una opción “alternativa”, sino la forma más rápida y eficiente de moverse, naturalmente nos lleve a sostener un VO2 máx saludable.



En Singapur, corredores verdes conectan barrios enteros bajo cobertura vegetal para reducir el estrés térmico y fomentar caminatas. En Copenhague, la bicicleta dejó de ser recreación para convertirse en infraestructura esencial. Medellín incorporó sistemas de movilidad integrados a topografías complejas, transformando pendientes y escaleras en herramientas de inclusión urbana.

La meta es ambiciosa pero necesaria: un índice de actividad urbana que priorice la salud fisiológica de la población. Si logramos que cada ciudadano, desde Posadas hasta los municipios más pequeños, integre 20 minutos aeróbicos en su rutina —ya sea al ir a trabajar, al comprar o al pasear— lograríamos mejoras sin precedentes.

La longevidad no es un destino al que llegamos por azar, es un paisaje que construimos paso a paso. Es hora de que nuestras ciudades dejen de ser meros contenedores de actividad y comiencen a funcionar como el mecanismo que nos garantiza, sencillamente, una vida mejor hasta el último suspiro.

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Producir sin perder biodiversidad: la estrategia del grupo Arcor frente al cambio climático

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En un contexto de cambio climático y pérdida acelerada de biodiversidad, la conservación de los ecosistemas naturales se vuelve un desafío central para los sistemas productivos. En este escenario, Grupo Arcor asume el compromiso de producir en armonía con la naturaleza y actualmente protege y monitorea más de 28.000 hectáreas de bosques en distintas regiones del país, integrando áreas productivas y ambientes naturales como parte de su Estrategia de Biodiversidad.

A través de esta integración, la compañía busca preservar ecosistemas clave que funcionan como verdaderos refugios de vida, sosteniendo procesos naturales esenciales como la fertilidad de los suelos, la regulación del ciclo del agua y la mitigación del cambio climático mediante la captación y el almacenamiento de carbono.

La relevancia de esta agenda trasciende el plano ambiental. Según datos del Foro Económico Mundial, más del 50 % del PBI mundial depende de manera moderada o alta de la naturaleza y de los servicios ecosistémicos que brinda, lo que convierte a la conservación de la biodiversidad en una necesidad estratégica para la economía global.

La gestión ambiental de Grupo Arcor se materializa en dos áreas que cumplen un rol clave como corredores biológicos y donde se implementan planes de manejo orientados a la protección de la biodiversidad local. Una de ellas es el Bosque Natural Vivir Mejor, en la provincia de Tucumán, ubicado en la ecorregión de las Yungas y con una extensión de 6.000 hectáreas que rodean la operación del Ingenio La Providencia. En 2025 se realizó allí el primer monitoreo de aves, que permitió identificar 58 especies, entre ellas cuatro con algún grado de amenaza, lo que confirma el valor del área como espacio de conservación en un entorno productivo.

La otra es la Reserva Natural Cultural Papel Misionero, en Misiones, que protege más de 10.000 hectáreas dentro de la Reserva de la Biósfera Yabotí. Se trata de una de las porciones más inalteradas del Bosque Atlántico del Alto Paraná, un ecosistema con altos niveles de biodiversidad y presencia de especies amenazadas.

Para evaluar la salud de estos ambientes, la compañía utiliza monitoreos de fauna mediante cámaras trampa. En Misiones, un relevamiento realizado junto al CONICET y la Universidad Nacional de Misiones identificó 29 especies de mamíferos, lo que representa el 75 % de la comunidad esperable en la región, incluyendo especies como tapir, ocelote y pecarí labiado. En Tucumán, el trabajo conjunto con la Fundación ProYungas confirmó la presencia de 13 especies de mediano y gran porte, entre ellas el pecarí de collar y la corzuela parda, consideradas bioindicadores clave del buen estado de conservación del bosque.En un escenario atravesado por la crisis climática y la pérdida de biodiversidad, el desafío para el sector productivo ya no es solo producir más, sino hacerlo integrando la conservación de los ecosistemas. La articulación entre empresas, ciencia y comunidad, junto con la mejora continua y la innovación, se vuelve fundamental para avanzar hacia modelos productivos que aseguren su viabilidad a largo plazo sin comprometer el equilibrio ambiental.

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Posadas, entre las ciudades que lideran la agenda verde global: qué implica ser “Ciudad Árbol del Mundo”

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El reconocimiento internacional posiciona a la capital misionera dentro de una red de ciudades que integran el arbolado urbano como política pública estratégica. Con estándares exigentes, planificación sostenida y participación ciudadana, el modelo local consolida una identidad ambiental que combina desarrollo, calidad de vida y proyección global.

En un mapa global atravesado por el cambio climático y la urbanización acelerada, el programa Tree Cities of the World se convirtió en un estándar internacional de referencia para evaluar la gestión del arbolado urbano. Impulsado por la Fundación Arbor Day y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, este programa reconoce a aquellas ciudades que adoptan una visión integral del bosque urbano como infraestructura clave para el desarrollo sostenible.

En su última edición, el programa destacó  cerca de 300 ciudades en todo el mundo, distribuidas en más de medio centenar de países. En ese universo altamente competitivo, la ciudad de Posadas logró posicionarse como uno de los casos más consistentes de América Latina, integrando además el reducido grupo de apenas siete ciudades argentinas que alcanzaron este reconocimiento. Más aún, la capital misionera no sólo accedió a la distinción, sino que lo hizo por segundo año consecutivo, consolidando un proceso de gestión ambiental sostenida en el tiempo y validado por organismos internacionales.

Formar parte de “Tree Cities of the World” responde al cumplimiento de un conjunto de estándares técnicos que funcionan como un modelo de gobernanza ambiental urbana. El programa exige que las ciudades acrediten cinco condiciones fundamentales.

En primer lugar, deben establecer responsabilidades claras, asignando formalmente a un área, equipo técnico o instancia participativa la gestión del arbolado dentro del ejido urbano. Este punto resulta clave para evitar la fragmentación institucional y garantizar continuidad en las políticas públicas.

En segundo lugar, se requiere contar con un marco normativo específico, es decir, ordenanzas o reglamentaciones que definen cómo se planifica, se implanta, se mantiene y, eventualmente, se reemplaza el arbolado urbano. Este aspecto incluye además la incorporación de estándares técnicos y protocolos de seguridad.

El tercer estándar se centra en el conocimiento: las ciudades deben disponer de un inventario actualizado del arbolado, herramienta esencial para diseñar políticas de largo plazo, identificar necesidades y optimizar recursos.

A esto se suma un cuarto requisito: la asignación de presupuesto propio, lo que implica institucionalizar la política ambiental dentro de la estructura financiera municipal y garantizar su sostenibilidad en el tiempo.

Finalmente, el programa exige que las ciudades promuevan la participación comunitaria, a través de actividades, campañas o eventos que fortalezcan el vínculo entre la ciudadanía y el cuidado del entorno urbano.

Beneficios de integrar la red

El ingreso a esta red internacional implica una serie de beneficios estratégicos. En términos de posicionamiento, permite a las ciudades insertarse en circuitos globales de sostenibilidad, facilitando el intercambio de buenas prácticas y el acceso a nuevas herramientas de gestión.

Además, el reconocimiento funciona como un indicador de calidad de vida urbana, cada vez más valorado por inversores, empresas y profesionales que priorizan entornos saludables y resilientes. En este sentido, la infraestructura verde se convierte en un activo competitivo, capaz de influir en decisiones de radicación, turismo y desarrollo económico, según indicó el concejal de la ciudad de Posadas, Héctor Cardozo. 

En este sentido, el caso de Posadas se destaca por haber traducido estos estándares en instrumentos concretos de gestión. Uno de los pilares es la Ordenanza VI – Nº 28, que establece el Plan Forestal Urbano y regula integralmente el arbolado de la ciudad.

Esta normativa define criterios para la selección de especies, su ubicación, mantenimiento y reemplazo, incorporando además un enfoque de corresponsabilidad ciudadana. Los vecinos no solo tienen derecho a un ambiente saludable, sino también la obligación de colaborar en su cuidado, informando situaciones de riesgo y gestionando intervenciones conforme a lo establecido.

La ordenanza también contempla la reposición obligatoria de ejemplares en propiedades privadas y promueve la utilización de especies adaptadas al entorno urbano, priorizando criterios de sostenibilidad, seguridad y valor paisajístico.

A este marco normativo se suma el programa “Barrios Más Verdes”, una iniciativa que introduce una dimensión territorial y social en la política ambiental. Desde su implementación en 2022, el programa apunta a incrementar el arbolado en zonas con mayor vulnerabilidad térmica, donde la ausencia de cobertura vegetal intensifica las condiciones de calor.

Evidencia global: los beneficios del arbolado urbano

La estrategia de Posadas encuentra respaldo en la evidencia internacional. Según ONU-Habitat, los árboles urbanos generan impactos directos en múltiples dimensiones del desarrollo.

En términos ambientales, contribuyen a la biodiversidad urbana, ofreciendo hábitat y alimento para diversas especies. También cumplen un rol clave frente al cambio climático, ya que los árboles capturan dióxido de carbono -uno de los principales gases que provocan el calentamiento global- y lo almacenan en su estructura. De hecho, un ejemplar adulto puede absorber hasta 150 kilos de estos gases por año, ayudando a limpiar el aire y reducir la contaminación.

En contextos urbanos, actúan como filtros naturales del aire, capturando partículas finas como polvo y humo, lo que mejora significativamente la calidad ambiental.

Su impacto en la temperatura es igualmente relevante: la ubicación estratégica del arbolado puede reducir entre 2 y 8 grados la temperatura urbana, disminuyendo la necesidad de climatización y, por ende, el consumo energético.

Desde el punto de vista social, el acceso a espacios verdes está asociado a mejoras en la salud física y mental, reduciendo niveles de estrés y favoreciendo el bienestar general.

Además, los árboles cumplen funciones clave en la gestión del agua, interceptando miles de litros de lluvia al año y contribuyendo a prevenir inundaciones. A esto se suma su impacto económico: una ciudad con infraestructura verde planificada puede aumentar el valor de sus propiedades y potenciar su atractivo turístico.

Este reconocimiento internacional no solo valida una política pública, sino que también refuerza una identidad. En Posadas, el arbolado urbano forma parte del paisaje cotidiano: avenidas con sombra, especies emblemáticas como el lapacho y una relación histórica entre la ciudad y su entorno natural.

Sin embargo, el verdadero diferencial radica en la capacidad de transformar esa identidad en gestión. La articulación entre normativa, planificación, inversión y participación ciudadana configura un modelo que responde a las demandas actuales y que anticipa los desafíos futuros.

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Malas noticias: La atmósfera no estaría siguiendo las encuestas

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Dado que se acaban de conocer los resultados de las mediciones de la temperatura global del 2025, esta publicación se trata básicamente de una actualización de la nota ¿Qué tan grande es el aumento de la temperatura? ¿Es para preocuparse?” de marzo de 2025.

En dicha nota hago un repaso sobre lo que ha ocurrido con las temperaturas globales del planeta a lo largo de un período, en términos climáticos, relativamente “corto”, los últimos 2000 años.

Luego, esa nota es continuada por otras que abarcan períodos mucho mayores y que nos ayudan a poner en perspectiva histórica lo que representa el actual aumento de las temperaturas.

Como lo he dicho en algunos artículos anteriores, en la medida en que exista nueva información disponible sobre los temas ya publicados, procuraré mantener actualizadas las notas e introducir y comentar las correcciones que pudiesen ser necesarias.

En síntesis, los datos de la temperatura global 2025 confirman la tendencia a la suba y colocan a los últimos tres años como los más cálidos de los que se tenga registro.

De las diversas agencias que siguen estas mediciones, suelo tomar como referencia a las publicaciones de la NASA, así que vamos con sus nuevos datos.

La NASA publica datos de la temperatura global en 2025

De acuerdo a los registros de esta agencia, la temperatura global de la superficie terrestre en 2025 fue un poco más cálida que en 2023, pero, dentro de los márgenes de error, ambos años están prácticamente empatados. Desde que comenzaron los registros en 1880, 2024 sigue siendo el año más caluroso.

Las temperaturas globales en 2025 fueron más frías que en 2024, con temperaturas promedio de 1,19 °C por encima del promedio para el período de 1951 a 1980.

El análisis del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA incluye datos de la temperatura del aire obtenidos por más de 25.000 estaciones meteorológicas en todo el mundo, así como por instrumentos a bordo de barcos y boyas que miden la temperatura de la superficie del mar, y estaciones de investigación en la Antártida. Los datos son analizados utilizando métodos que toman en cuenta la distribución cambiante de las estaciones de medición de temperatura y los efectos del calentamiento urbano que podrían sesgar los cálculos.

Además, análisis independientes realizados por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), la plataforma Berkeley Earth, el Centro Hadley (que forma parte del servicio meteorológico nacional del Reino Unido) y los Servicios Climáticos Copernicus de Europa han concluido que la temperatura global de la superficie para 2025 ha sido la tercera más calurosa que se haya registrado. Estos científicos utilizan gran parte de los mismos datos de temperatura en sus análisis, pero emplean diferentes metodologías y modelos; todos ellos muestran la misma tendencia al calentamiento continuo.

El conjunto completo de datos de la NASA sobre las temperaturas de la superficie global, así como los detalles de cómo los científicos de la NASA llevaron a cabo el análisis, están disponibles públicamente en este sitio.

Este gráfico, por lo tanto, es el que actualiza al publicado en la nota ya referida.

Índice de temperatura tierra-océano, desde 1880 hasta la actualidad, con un período base de 1951 a 1980 (el cero de referencia). La línea negra continua representa la media anual global y la línea roja continua representa el suavizado Lowess de cinco años. El sombreado gris representa la incertidumbre anual total (LSAT-Land Surface Atmospheric Temperature y SST-Sea Surface Temperature) con un intervalo de confianza del 95 % y está disponible para su descarga. Para más información sobre el modelo de incertidumbre actualizado, consulte: Lenssen et al. (2019). Fuente: Goddard Institute for Space Studies.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirma que 2025 fue uno de los años más cálidos jamás registrados

Según el comunicado de la OMM (14/1/2026), la temperatura media mundial en superficie superó en 1,44 °C (con un margen de incertidumbre de ±0,13 °C) el promedio del período 1850-1900, según el análisis consolidado de ocho conjuntos de datos efectuado por la OMM. En dos de esos conjuntos de datos, 2025 es el segundo año más cálido de los 176 años contabilizados, y en los otros seis es el tercer año más cálido del registro.

Los últimos tres años, de 2023 a 2025, son los tres años más cálidos en los ocho conjuntos de datos. Para el trienio 2023-2025, el aumento medio consolidado de la temperatura respecto a los niveles preindustriales es de 1,48 °C (con un margen de incertidumbre de ±0,13 °C). Los últimos 11 años, de 2015 a 2025, son los 11 años más cálidos en los ocho conjuntos de datos.

“El inicio y el fin de 2025 estuvieron marcados por un episodio de La Niña y su consiguiente efecto de enfriamiento. Y, aun así, fue uno de los años más cálidos de los que se tiene constancia a escala mundial a raíz de la acumulación de gases de efecto invernadero que retienen el calor en la atmósfera. Las altas temperaturas observadas tanto en tierra como en el océano exacerbaron los fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor, las lluvias torrenciales y los ciclones tropicales de gran intensidad, lo que subraya la imperiosa necesidad de contar con sistemas de alerta temprana”, dijo la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo.

También señaló Celeste Saulo en el comunicado oficial de OMM que “el monitoreo del estado del clima que realiza la OMM, basado en una recopilación de datos mundiales colaborativa y científicamente rigurosa, es más importante que nunca porque debemos asegurarnos de que la información sobre la Tierra sea autorizada, accesible y práctica para todos”.

A diferencia de otros años, la publicación de los datos por parte de la OMM se realizó de manera coordinada con las demás fuentes proveedoras de los conjuntos de datos. De esta manera se procuró robustecer la contundencia y coincidencia en la información.

Dichos proveedores son el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF) para el conjunto ERA5, el Servicio Meteorológico del Japón (JMA) para el conjunto JRA-3Q, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) de los Estados Unidos de América para el conjunto GISTEMP v4, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los Estados Unidos de América para el conjunto NOAAGlobalTemp v6, la Oficina Meteorológica del Reino Unido (Met Office), en colaboración con la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia, para el conjunto HadCRUT.5.1.0.0, y Berkeley Earth, de los Estados Unidos de América, para el conjunto homónimo. Este año, por primera vez, la OMM también ha tenido en cuenta otros dos conjuntos de datos: el Conjunto de Datos de Temperatura Dinámicamente Coherente (DCENT), del Reino Unido y los Estados Unidos de América, y el conjunto de datos Temperatura en Superficie Combinada de China (CMST).

El siguiente gráfico actualiza al que aparece en la nota ¿Qué tan grande es el aumento de la temperatura? ¿Es para preocuparse?”.

Line graph showing global mean temperature differences from 1850 to 2025, with multiple datasets, displaying a steady increase since 1900, peaking above 1.5°C around 2020.
Anomalías de la temperatura media mundial anual con respecto a la media del período 1850-1900 entre 1850 y 2025 según los ocho conjuntos de datos indicados en la leyenda. Fuente: OMM.

El año pasado, la OMM publicó este mismo gráfico en base a seis diferentes proveedores de datos; en esta ocasión lo ha hecho en base a ocho, añadiendo así mayor contundencia al resultado.

Seis de los conjuntos de datos se basan en mediciones realizadas en estaciones meteorológicas y mediante buques y boyas, que además emplean métodos estadísticos para colmar las lagunas en las series de datos. Dos de los conjuntos —ERA5 y JRA-3Q— son reanálisis que combinan observaciones pasadas, incluidos datos satelitales, con modelos para generar series temporales coherentes de múltiples variables climáticas, en particular de datos de temperatura. Los conjuntos de datos más importantes emplean metodologías ligeramente diferentes, por lo que los valores de temperatura, e incluso las clasificaciones anuales, presentan leves diferencias.

El año 2025 es el segundo más cálido en los conjuntos de datos DCENT y GISTEMP, y el tercero más cálido en los otros seis, esto es, Berkeley Earth, CMST, ERA5, HadCRUT5, JRA-3Q y NOAAGlobalTemp.

En síntesis, se ha estimado que la temperatura media mundial real en 2025 fue de 15,08 °C, aunque el margen de incertidumbre respecto a la temperatura real, de alrededor de 0,5 °C, es mucho mayor que el correspondiente a la anomalía de temperatura de 2025.

Vale recordar que la OMM, en calidad de organismo de las Naciones Unidas encargado de las cuestiones relacionadas con el tiempo, el clima y el agua, tiene por objeto proporcionar un análisis consolidado y fidedigno en apoyo de los procesos decisorios, como es el caso de la Convención sobre el Clima.

WMO chief Celeste Saulo pointed to how “this year’s record-breaking rainfall and flooding events and terrible loss of life... (had caused) heartbreak to communities on every continent.

Esto es todo en cuanto a la actualización que debía hacer. En síntesis, la tendencia a la suba de la temperatura global sigue de manera inexorable, indiferente a las opiniones irresponsables de algunos políticos. Estamos ya pisando el umbral de 1,5 °C y las tendencias vigentes en la actualidad nos conducirán a un aumento de alrededor de 2,7 °C para el final del siglo.

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