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Más de 3.000 personas de todo el mundo demandaron a China y la OMS por la pandemia de COVID-19

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Desde el inicio de la pandemia, el COVID-19 ya provocó la muerte de más de 4,3 millones de personas y el contagio de otros 210 millones en todo el mundo. Esas cifras, analizadas por continentes, arrojan que el 47% de las víctimas fatales corresponden a América, el 28% a Europa, el 19,5% a Asia, el 4% a África y el 1,5% a Oceanía.

En términos absolutos, Estados Unidos no solo se ubicó como el país que más infectados tuvo sino también el que lidera, junto a Argentina y México, las demandas judiciales contra China y la OMS por no frenar a tiempo la propagación del virus. En Argentina, por ejemplo, hay más de 1.000.

Para Patricio Poplavsky, CEO y fundador de Poplavsky International Law Offices, las demandas están repartidas principalmente en esos tres países por dos cuestiones: la gran cantidad de víctimas en esos lugares y que el estudio de abogados tenga presencia física en cada uno de ellos.

“Del total de los casos presentados ante la justicia, el 70% pertenece a personas que padecieron COVID y se recuperaron totalmente, el 10% quedó con secuelas luego de transitar la enfermedad y el 20% a familiares de víctimas fatales”, detalló Poplavsky.

Hasta mediados de agosto, los reportes oficiales de cada país confirman que en Estados Unidos hubo 36.306.724 infectados y 619.093 muertos; mientras que Argentina registró 5.080.908 casos y 108.936 fallecidos, y México arrojó 3.101.266 positivos y 248.380 defunciones.

“Todos somos víctimas de la pandemia y juntos podemos hacer justicia. Nuestra firma de abogados lidera el reclamo Internacional de quienes tienen o han padecido la enfermedad. Buscamos que los responsables respondan por sus actos ante los Organismos Internacionales y reparen el dolor de las víctimas”, sostuvo Denisse Elena González Barbosa, quien se desempeña en la filial mexicana de Poplavsky International Law Offices.

La denuncia es contra la República Popular China, en cabeza de su presidente Xi Jinping y su Gabinete de Gobierno; y la Organización Mundial de la Salud, en cabeza de su Director General, Tedros Adhanom Ghebreyesus, por violación a la Declaración Universal de Derechos Humanos en sus artículos tercero, que se refiere al Derecho a la Vida, y quinto, al Derecho a la Integridad Personal.

Las demandas expresan “daños materiales”, como la pérdida de ingresos, gastos médicos y los gastos de la víctima ante el encubrimiento de las autoridades o la falta de investigación; y “daños morales”, como  estar aislado y alejado de seres queridos, con el padecimiento de miedo, sufrimiento, ansiedad, angustia, humillación, degradación, y la inculcación de sentimientos de inferioridad, inseguridad, frustración e impotencia a raíz del contagio.

“La causa, que es colectiva, se encuentra en proceso previo a la apertura de prueba. Es decir, los próximos pasos son llamar a los testigos propuestos por las partes y requerir la documentación que solicitamos en la denuncia”, remarcó Poplavsky, quien tiene las “más altas expectativas” en alcanzar un fallo favorable para los damnificados.

Sin bien el abogado dijo que es difícil determinar los tiempos, y muchos menos en un caso de tal magnitud como este donde no hay antecedentes históricos de una denuncia de este tipo, estima que “en un plazo de cinco años pueden haber resultados finales”.
Desde Poplavsky International Law Offices afirman que los familiares de las víctimas fallecidas por coronavirus podrían cobrar aproximadamente US$ 1.000.000; entre USD 500.000 a USD 700.000 las personas que estuvieron internadas o con mayores complicaciones, y USD 200.000 los afectados que transcurrieron la enfermedad con síntomas más leves. 

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Mega granjas productivas ¿son compatibles con el modelo misionero?

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Mientras algunos piensan que exportar cerdos producidos en megagranjas es sinónimo de importar pandemias y daño ambiental, otros ven una posibilidad de impulsar una inversión millonaria y generar mano de obra. Las perspectivas sobre el tema son diversas pero también distantes entre sí. 

El tema está en boca de todos. Hace un par de semanas, la Cancillería desmintió la información publicada por El Cronista que confirmaba que Argentina cerró el acuerdo con China para instalar 25 granjas porcinas. Horas después, El Cronista modificó su publicación aclarando que el Gobierno tiene avanzado un memorándum de entendimiento con el gigante asiático destinado a desplegar una millonaria inversión para el desarrollo de granjas de producción porcina, con el objetivo de exportar unas 900.000 toneladas de carne anualmente a Beijing. 

En su nota, el periodista Martín Dinatale afirmó que en el memorándum se detallan los términos en los cuales se aceptarían las inversiones, incluyendo “desde el tamaño mínimo (y máximo) de las granjas porcinas, pasando por la normativa laboral obligatoria, hasta la capacidad mínima frigorífica obligatoria para cada establecimiento”. 

Según Dinatale, una de las exigencias impuestas por Argentina es el desarrollo de granjas a partir del modelo de economía circular y detalla otras cuestiones vinculantes como: logística, ubicación geográfica de las granjas, tratamiento de desechos y efluentes, la energía y tipo de faena en los frigoríficos.

Días después y mediante una videoconferencia con el embajador argentino en China; Jorge Capitanich anunció avances de proyectos de la industria porcina y avícola en Chaco y anticipó que el primer embarque de exportación se podría dar durante agosto y septiembre, generando la apertura de mercados y valor agregado de base exportadora. 

En 2020 Capitanich suscribió con la empresa de capitales chino-argentinos Feng Tian Food un convenio de cooperación que puso en marcha tres complejos productivos porcinos integrados y sustentables con destino a exportación. El proyecto implicó una inversión de USD 129 millones y la generación de 360 empleos para cada uno de los tres emprendimientos.

Mientras los rumores apuntan a las provincias de Chaco, Santiago del Estero, Formosa, Entre Ríos, Salta y Corrientes como potenciales sedes de las megagranjas, en Misiones también hay versiones circulando. 

La producción primaria de cerdos en la Argentina se caracteriza por un gran número de productores que poseen rebaños pequeños o medianos y un bajo número de establecimientos considerados grandes. 

Pensar megaproyectos productivos en una provincia con predominio de pequeñas superficies en las que los agricultores apuestan a la diversificación es, sin dudas, disruptivo. Quizás, también un tanto provocador. Le pasó al Plan Maizar, impulsado por dirigentes de Cambiemos durante el gobierno de Mauricio Macri -Walter Kunz es hoy candidato a diputado nacional- que pretendían imponer en Misiones 250 mil hectáreas de maíz transgénico. El proyecto fracasó por la negativa del Gobierno provincial y entidades agrarios y ecológicas, que rechazaban el impacto ambiental que provocarían los miles de litros de glifosato necesarios para hacer rendir el maíz modificado. 

En línea con el rumbo marcado por el Gobierno provincial hace ya varios años, los productores misioneros se van apropiando paulatinamente de distintas alternativas de complemento a los cultivos centrales como la yerba o el tabaco. 

Sin ir más lejos, COFRA fue creada en su momento como un instrumento de diversificación productiva del área tabacalera. Tanto en términos de ingresos como en términos de condiciones laborales, la premisa de la diversificación productiva consiste en que los agricultores no estén ligados comercialmente únicamente a un producto. 

Economis dialogó con distintos actores claves, en vistas a profundizar acerca de la posibilidad de este proyecto de inversión de capitales procedentes de China en el sector porcino argentino que genera dudas, incertidumbre y ruidos en distintos sectores. 

Una inversión de entre 50 y 100 millones de dólares implicaría la construcción de un frigorífico apto para elaborar 6.000 madres, es decir el 50% del total esperado para cada mega granja en el marco del convenio bilateral con China. 

En comunicación con Economis, Sergio Peñalva, gerente de Producción del COFRA, explicó que están trabajando conjuntamente con el Ministerio del Agro y la Producción en un borrador de trabajo, en el marco de la Carta de Intención. En el desarrollo del proyecto ejecutivo también estaría involucrada la empresa El Porvenir, que actualmente representa un socio estratégico de la ganadería en el programa Misiones Carne, en el marco del Programa de Producción de Consumo de Productos Alimenticios Misioneros

Además, Peñalva señaló que “los emprendimientos industriales siempre buscan la eficiencia extrema que garantice la trazabilidad y rentabilidad y que; la gran diferencia de este tipo de proyectos es que están pensados para emprendimientos con empresas”. 

Tal como informó recientemente Economis, COFRA produce actualmente el 32% de la carne porcina de la provincia. Faena 50.000 cabezas por año bajo un modelo implementado se basa en vincular la producción primaria (granos, porcinos y bovinos), con la producción industrial (alimentos balanceados, faena de porcinos y vacunos, cortes frescos, embutidos y chacinados) y su posterior comercialización. Es el único proyecto cooperativo a nivel país que desarrolla un sistema integrado involucrando a los pequeños productores y genera un alto impacto en la economía misionera ya que representa ingresos directos e indirectos para más de 600 familias. 

Desde el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), si bien no hay una postura pública  tomada al respecto de las megagranjas, la institución posee una larga tradición de interacción con el sector cárnico. 

Rubén Geneyro, presidente del INTI, declaró a Economis que particularmente en el Consejo Regional NEA participan las áreas de producción e industria y una de las problemáticas planteadas -dentro de las cuatro centrales- es la industrialización del sector cárnico”. 

Dentro de las capacidades que el INTI tiene vinculadas al sector se encuentran: el layout de plantas, asistencia sobre infraestructura y equipamiento, bienestar animal, sistemas de higiene y condiciones de plantas y certificaciones. “Por supuesto, un eje central, en el trabajo con todo el sector es la sustentabilidad. Por eso las tecnologías de efluentes y particularmente un gran avance que hemos tenido en trabajar sobre huellas ambientales.

Las megagranjas también están en la agenda de los extensionistas misioneros. Luis Jiménez, ingeniero agrónomo al frente de la consultora De La Raíz, dejó entrever que el objetivo de obtener carne porcina para exportar es sumamente atractivo desde el punto de las divisas pero, al mismo tiempo, destacó que analizar el triple impacto: social, ambiental y económico, debe ser un condicionante para cualquier tipo de proyecto. 

Desde su perfil productivista con mirada ambiental, sumado a su amplia experiencia en cultivos tradicionales en Misiones, Jiménez afirma que “cuando no hay claridad en el manejo de un agronegocio, cuando solamente producís un commodity y no mirás el contexto, la cosa  se complica. La producción sin ningún tipo de resguardo en el medioambiente, es nociva e inviable”. 

Pero además, el ingeniero menciona un detalle no menor: la movilidad y los cambios que pueden generar en la estructura agraria este tipo de megaproyectos que se focalizan en un solo producto y tienden a excluir a los productores del sistema. A modo de anécdota, comenta la experiencia de la llegada de la soja a Buenos Aires en los 90´que produjo, paulatinamente, un cambio de paradigma en la matriz productiva generando como consecuencia la movilidad de los productores hacia los pueblos y las ciudades.  

“En Misiones, cuando el productor saca a vender su producto, como por ejemplo el tabaco o la yerba, los pueblos y las economías locales se movilizan”, y esto tiene que ver con generar sistemas productivos a escala de manera tal que el productor pueda producir y vender para generar un retorno directo a la economía familiar. 

También hay una mirada desde la Agricultura Familiar. “Como sociedad, tenemos que plantearnos qué tipo de carne queremos consumir”, señala Marta Ferreyra al explicar que las políticas públicas implementadas por el Gobierno provincial están orientadas, desde la diversificación, fundamentalmente hacia la sostenibilidad y el bienestar de los productores. También enfatizó sobre el concepto de Una sola salud, idea que hace más de un siglo que propone que la salud humana y la salud animal son interdependientes y están ligadas a la salud de los ecosistemas en los que existen. 

En una conversación con Economis, la ministra al frente de la cartera de Agricultura Familiar destacó que, respecto de la cría de animales por ejemplo, se evita el maltrato animal y se fomentan acciones tales como el sistema de cama profunda, la disponibilidad constante de agua y de espacios amplios para caminar. 

En el ministerio de Cambio Climático también se hicieron eco de la posibilidad de que se instale alguna megagranja en Misiones o la región. “Si se genera trabajo, hay que analizarlo. Hay otros proyectos que sin ser megagranjas también generan impacto en el ambiente y debemos tomar los recaudos pertinentes. Todo se debe conversar, pero siempre con el cuidado del ambiente como eje”, definió el ministro Patricio Lombardi. 

Su colega de Industria, Nicolás Trevisán, coincide con la mirada ambiental como premisa. “Misiones tiene una gran cantidad de productores minifundistas que nos enorgullece. No veo conveniente por ese motivo el desarrollo de este tipo de cría intensiva de cerdos. Cofra y otras cooperativas concentran a pequeños productores, además de que atienden las cuestiones medioambientales. Creo que es incompatible con el desarrollo que Misiones pretende a través de los bonos verdes, la huella de carbono y el cuidado de nuestros ríos”.

Justamente, con la Cofra se analizan alternativas y desde el ministerio del Agro, Sebastián Oriozabala sostuvo que hay que analizar cada proyecto en detalle. Particularmente con China, no hay ningún proyecto en vista. 

En torno a estas y muchas otras posturas, la gama de interrogantes es amplia: ¿Es posible generar recursos locales para abastecer desde los minifundios a la mega industria, generando ingresos para los pequeños productores?, ¿Podría pensarse que la instalación de un mega proyecto representaría una oportunidad por ejemplo para que los pequeños productores produzcan alimentos que abastezcan a la industria?, ¿Qué tipos de productos se puede producir en Misiones?

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Argentina y China llegan a un acuerdo por la producción porcina en el país

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El Ministerio de Producción, Cancillería y Agricultura terminaron de definir con Beijing los parámetros para desplegar una millonaria inversión en el país; la idea es instalar unas 25 plantas y exportar 900.000 toneladas de cerdo anuales

El gobierno de Alberto Fernández ultimó los detalles para firmar con la administración de Xi Jinping un memorándum de entendimiento destinado a desplegar una millonaria inversión de China en la Argentina destinada a desarrollar granjas de producción porcina que exporten unas 900.000 toneladas de carne por año a Beijing.

Según confirmaron fuentes diplomáticas, la Argentina y China sellarán en septiembre el acuerdo final que se terminó de redactar en una mesa interministerial (Agricultura, Producción, Cancillería y Medio Ambiente) y que se concretará con las contrapartes chinas.

En el borrador de uno de los documentos del memorándum de entendimiento al que accedió El Cronista se detalló que “la Argentina tendrá competitividad y potencial como jugador global para desarrollar la sección descriptiva general de las capacidades, potencialidad y horizonte de la producción de carne porcina frente a inversores extranjeros interesados, detallando características, requisitos básicos, estándares y umbrales mínimos que deben tenerse en cuenta”.

A la vez, entre los requisitos para las inversiones chinas en las granjas de producción porcina y el “modelo priorizado” se destaca que esta quedará dividida en dos partes principales: inversión y exportación. El marco general en el que se da en este documento la Argentina se le informa al inversor de China los parámetros de las actividades comerciales básicas, acciones sugeridas y conocimientos básicos desde el abordaje de un inversor extranjero para desplegar su capital, operar su producción y comercializar.

En tanto, en el documento se detallaron los términos en los que Argentina va a aceptar las inversiones. Esto es: desde el tamaño mínimo (y máximo) de las granjas porcinas, pasando por la normativa laboral obligatoria, hasta la capacidad mínima frigorífica obligatoria para cada establecimiento.

Al especificar el perfil exigido para desarrollar las granjas con capital chino la Argentina pidió al gobierno de Xi Jinping que la pretensión es desplegar “granjas de economía circular, maximizando contenido nacional en su construcción y operación”.

También se detalla a los inversores extranjeros el esquema de “modelo de producción priorizado” así como la ubicación geográfica de las granjas, la logística, el tratamiento de desecho y efluentes, la energía y el tipo de faena en los frigoríficos.

El acuerdo apunta a evitar que haya cuestionamientos de “sectores ambientalistas o productores locales que temen por los efectos que pudiera tener en el mercado doméstico un crecimiento rampante de la oferta”.

Por otra parte, según pudo consignar El Cronista en el gobierno, desde el Ministerio de Producción se está trabajando con los Bancos Argentinos (BICE y Nación) y los de China (ICBC y CDB) para desarrollar una línea de créditos flexibles para el sector.

Si bien no hay detalles de la cantidad de millones de dólares que China invertirá en la Argentina para desplegar este proyecto, se estima que instalarán en una primera etapa unas 25 granjas productivas de aproximadamente 12.500 cerdos cada una, para satisfacer la creciente demanda de China de esta carne.

Así, la intención del gobierno es duplicar el número de 350.000 cerdos que hay hoy en el país y se impulsaría la producción de 700.000 toneladas anuales en lo inmediato y de 900.000 toneladas por año en un cuatrienio. La idea que se trabajó en el memorándum de entendimiento es que cada granja sea una instalación integrada, desde el procesamiento de granos para alimentación animal hasta la cría de cerdos, matadero y envasado para la exportación a China.

En la última entrevista que concedió a El Cronista, el embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja dijo que a raíz del déficit de proteína de cerdo que existe en el mercado asiático y en el chino, en particular, como consecuencia de la peste porcina africana (PPA) el gobierno argentino identificó oportunidades en la exportación de carne porcina hacia dicho destino.

“La idea es exportar cerdo no solo a China, sino a toda la región del este asiático. China es un gran consumidor de carne de cerdo y tiene un déficit por cubrir de 8 a 12 millones de toneladas de carne porcina”, dijo Vaca Narvaja.

Hasta ahora los dos principales proveedores de carne porcina de China son España y Alemania, que se encuentran afectados por la peste porcina por lo tanto a la Argentina se le presenta una gran oportunidad. Hay decisión de China de invertir en las granjas ya que la región es libre tanto de PPA como de la peste porcina clásica (PPC) y del síndrome respiratorio reproductivo porcino (PRRS) y el país se encuentra con estándares sanitarios de primer nivel.

Durante todo el año pasado se discutieron los detalles del memorándum que en septiembre firmarían China y Argentina para darle un marco a las inversiones.

En el gobierno aseguran que el último documento contempla los parámetros fitosanitarios y ambientales para darle respuesta a los cuestionamientos de organizaciones sociales y ambientalistas. Es decir, que la Cancillería incluyó en el memorándum un anexo específico en relación al cuidado del ambiente.

Todas estas negociaciones se dan en el marco de la pandemia y la clara diplomacia de las vacunas que desplegó China en el mundo para combatir el Covid. En la Argentina ya se recibieron más de 7,5 millones de vacunas de Sinopharm en lo que va del año y se esperan más partidas. También la idea es fabricar esas mismas vacunas en el país.

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Para Xi Jinping, el renacimiento de China es un “proceso histórico irreversible”

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El presidente Xi Jinping celebró triunfalmente hoy el ascenso “irreversible” de China, convertida en la actualidad en una potencia mundial, en un discurso con motivo del centenario del Partido Comunista en el poder.

“¡El tiempo en el que el pueblo chino podía ser pisoteado, en el que sufría y era oprimido ha terminado para siempre!”, dijo este jueves Xi desde la Puerta de Tiananmen, donde su lejano predecesor Mao Tse-tung proclamó la República Popular en 1949.

Tras hacer referencia a las guerras del Opio, el colonialismo occidental y a la invasión japonesa (1931-1945), Xi alabó al Partido Comunista Chino (PCC) por mejorar el nivel de vida y restablecer el orgullo nacional.

“El Partido Comunista y el pueblo chino declaran solemnemente al mundo lo siguiente: el pueblo chino se ha levantado”, afirmó, y destacó el hecho de que cientos de millones de compatriotas salieron de la pobreza en unas décadas, reprodujo la agencia de noticias AFP.

“El gran renacimiento de la nación china ha entrado en un proceso histórico irreversible”, se congratuló, transmitiendo así una señal a Washington, que suele describir a Pekín como un rival político y económico.

Fundado por un puñado de militantes en julio de 1921 en Shanghai, el PCC dirige la segunda potencia mundial y tiene la firme intención de seguir imponiéndose a nivel internacional.

Esta mañana resonaron en Beijing 100 disparos de cañón para conmemorar el centenario. La patrulla acrobática del ejército del aire, compuesta por aviones de combate, sobrevoló la plaza de Tiananmen, dibujando en el cielo haces rojos, amarillos y azules.

Algunos helicópteros formaron en el cielo el número “100”, algunos con la bandera del partido, con la hoz y el martillo amarillos sobre fondo rojo.

Horas antes del comienzo de la ceremonia, miles de jóvenes se encaminaron hacia la plaza de Tiananmen, sometida a estrictas medidas de seguridad.

Los participantes contaron a AFP que no se les permitió llevar teléfonos móviles.

“Es gracias al partido si tenemos una sociedad como esta y si (el país) ha podido desarrollarse rápidamente. Tenemos que darle las gracias”, comentó Li Luhao, un estudiante de 19 años.

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Argentina-China: una larga marcha desde la desconfianza inicial a una relación privilegiada con la potencia emergente

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(Por Martín Piqué).- La Argentina se tomó casi 23 años para establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China, proclamada en 1949 pero reconocida desde Buenos Aires recién en 1972, una demora que contrasta con el vínculo, clave en lo comercial y que se profundiza en lo político, que ambos países exhiben en el presente, con Beijing a punto de festejar los 100 años del Partido Comunista chino (PCCh).

Dos escenas contrastantes resumen todo lo que ocurrió desde el primer congreso del PCCh de julio de 1921 -15 comunistas que se encontraron en secreto para urdir una revolución desde una casa del barrio Xintiandi, la zona francesa de la ciudad de Shanghai, con un joven Mao entre ellos- hasta otra reunión del año 2004, no tan trascendente pero sí reveladora, cuando un Ministro del Gobierno chino de entonces, de visita en Buenos Aires, explicó a un grupo de periodistas “por qué China miraba a la Argentina de modo especial”.

Uno de los cronistas que estaba presente en el encuentro, Néstor Restivo, relató en diálogo con Télam que el funcionario chino -colaborador del anterior jefe de Estado de la República Popular, Hu Jintao- planteó a sus interlocutores que “de las otras dos grandes economías latinoamericanas, México y Brasil, una estaba muy ligada ya a EEUU, México, y la otra, Brasil, tenía lazos históricos con Japón, que por entonces todavía era la segunda economía detrás de la estadounidense”.

De ese razonamiento se desprendía que la Argentina, argumentó entonces el emisario de Beijing, “tenía que ser la base clave para su relacionamiento con América Latina”, como recordó ante esta agencia el periodista Restivo, quien además es historiador, integra el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales y dirige la revista DangDai, focalizada en las relaciones argentino-chinas.

Otro especialista en el país asiático, el historiador Francisco Taiana, que vivió dos años en Beijing y realizó una maestría en la Universidad de Oxford en la que se concentró en el estudio de las relaciones chino-argentinas a partir de 1972, compartió el mismo diagnóstico, y en ese sentido aseguró que “a China, por distintos motivos, sus capacidades de estrechar lazos con Brasil y México se le ven considerablemente más limitadas que con la Argentina”.

“El centenario (del PCCh) encuentra al vínculo en un momento muy bueno, los lazos han ido aumentando e intensificándose a lo largo de décadas, pero además Argentina y China son aliados muy compatibles, con ejes muy claros de cooperación”, analizó Taiana, y mencionó como pilares de esa sintonía “la cuestión Malvinas-Taiwan, donde ambos países se apoyan” en los foros internacionales, como también los acuerdos en “tecnología nuclear, cooperación antártica, biotecnología y actividad aeroespacial”.

Todo eso sin contar el comercio exterior, porque China ya es el segundo socio comercial de la Argentina, destino de buena parte de las exportaciones del sector agroalimentario, aunque la escala gigantesca que adquirió ese rubro, clave por el ingreso de divisas, implica al mismo tiempo el peligro de reprimarización de la economía, como reconoció a Télam el politólogo Diego Mazzoccone, otro especialista que pasó por la capital china, donde cursó una maestría en Cooperación Internacional.

“Con China hay una relación complementaria y el gran desafío es aprovechar su mercado interno, muy grande, para exportar alimentos con valor agregado, no materias primas; alimentos con un desarrollo de valor, con marketing, packaging, adaptados a las características culturales de ese consumidor final, y eso se puede hacer, porque allá se vende mucho a través del e-commerce”, indicó Mazzoccone, que dirige el Centro Latinoamericano de Estudios Políticos y Económicos de China (Clepec).

El riesgo, insistieron los especialistas, consiste en que el país profundice un vínculo bilateral en el que se limite a proveer materias primas y fuentes de energía sin generar valor; esa eventualidad, sin embargo, coexiste con el desarrollo de proyectos de infraestructura con participación y financiamiento chinos, como el aprovechamiento hidroeléctrico del río Santa Cruz, donde el avance de las obras, a principios de junio, ya llegó al 22%.

Otra iniciativa ligada a la energía podría ser la construcción de una cuarta central nuclear con patrocinio de Beijing, que tendría la particularidad de ser la primera basada en uranio enriquecido, aunque el país no domina ese tipo de combustible -sí el uranio natural- y eso la pondría en el dilema de requerir regularmente importaciones de ese insumo.

Para la Argentina, ante la magnitud de la economía china, el desafío es impulsar “una política inteligente de inserción y complementariedad que sea beneficiosa para los dos países”, resumió ante Télam la abogada María Francesca Staiano, coordinadora del Centro de Estudios Chinos del Instituto de Relaciones Internacionales de la UNLP, ya que “ante la indecisión -avisó- China concreta sus propios intereses”.

Staiano es italiana, residió en Buenos Aires y también en Beijing, donde vivió cuatro años y desarrolló un proyecto de investigación en la Peking University School of Law, experiencia que le permitió llegar a la conclusión de que la Argentina debe definir “intereses de largo plazo, complementarios e inteligentes” en una estrategia conjunta con China.

La alusión al largo plazo, a la definición de prioridades que se sostengan a través de los años, desnudó la principal diferencia que separa al sistema chino de la condición pendular e inestable de la política argentina, y en este punto, deslizó Mazzoccone, está el principal problema del país.

“Lo que podemos aprender de los chinos es la importancia que tiene la planificación, poner objetivos a largo plazo, lograr consensos y acuerdos políticos para cumplir metas de desarrollo”, aseguró y luego señaló que otro aprendizaje demostrado por China es que para mejorar la calidad de vida “la prioridad tiene que ser el mercado interno”.

Esa planificación, combinada con aspectos de la economía de mercado, fue una de las características centrales de lo que Deng Xiaoping, líder emergente de la etapa posterior a Mao e ideólogo de la Reforma y Apertura de 1978, definió como el “socialismo con características chinas”.

Esa categoría puede sonar imprecisa pero para Taiana y Mazzoccone consiste, simplemente, en desarrollar un modelo de desarrollo pensado para las características específicas de su propia sociedad, “y eso es clave para que sea exitoso”, acotó el politólogo y director ejecutivo del Clepec.

Desde la fundación del PCCh, de la cual se cumplirán 100 años el próximo jueves, la historia de la República Popular -triunfante en 1949 tras 22 años de guerra civil, además de la ocupación japonesa- atravesó por la aplicación del marxismo leninismo bajo la concepción de Mao, siguieron las reformas de Xiaoping, y finalmente el foco puesto en el desarrollo desde el estímulo a la ciencia y la tecnología, con Jintao y Xi Jinping.

“En sólo 72 años han logrado sacar de la pobreza a más de 800 millones de chinos, constituyéndose en el período de ascenso social más importante de la historia de la humanidad, y en los ocho años del Gobierno del presidente Xi Jinping esto se ha profundizado”, resumió el viernes, a modo de balance, el actual embajador argentino en Beijing, Sabino Vaca Narvaja.

Desde la Argentina, que hace un año renovó un swap (intercambio de monedas) con el gigante asiático para robustecer el BCRA y que tiene en el horizonte una demanda sostenida de granos, alimentos y energía de ese origen, la conversión de China en la gran potencia refleja “una gran oportunidad” pero, en simultáneo, concluyeron los especialistas, encierra algunas lecciones.

China, que fue el segundo país con más muertos en la segunda guerra mundial, con 20 millones entre civiles y militares, se caracteriza desde hace décadas por articular Estado, empresas estatales, empresas privadas y universidades para promover la innovación tecnológica.

No por casualidad, una de las carreras más estudiadas es ingeniería, como refleja el dato de que el actual mandatario -Xi Jinping- es ingeniero químico y su antecesor -Hu Jintao-, ingeniero hidráulico.

“Entre China y Argentina hay un grado de complementariedad muy grande, y las ambiciones fabriles o productivas argentinas, históricas, no sólo no deberían ser un impedimento para fortalecer el vínculo, sino que al contrario, deberían propiciarlo y al mismo tiempo contribuir a un mayor y mejor desarrollo para nuestro país”, evaluó Restivo.

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