Ciencia

Promulgan la ley del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030

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El Poder Ejecutivo promulgó la ley 27.738 que aprueba el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030, que plantea diez desafíos nacionales, entre ellos erradicar la pobreza, reducir la desigualdad y la vulnerabilidad socioambiental, a partir de distintas agendas que se trabajarán en conjunto con todas las jurisdicciones del país.

La promulgación fue realizada a través del decreto 541/2023, que lleva las firmas del presidente Alberto Fernández; el jefe de Gabinete, Agustín Rossi; y el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus.

La ley que aprueba el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030, elaborado por el Poder Ejecutivo, fue sancionada por la Cámara de Diputados en la sesión iniciada el 10 de octubre y que se extendió hasta la madrugada del dìa siguiente.

A través del programa se expresan “diez desafíos nacionales” con foco en temas estratégicos que requieren de conocimiento científico y tecnológico.

Los objetivos del plan son “erradicar la pobreza y reducir la desigualdad y vulnerabilidad socioambiental; impulsar la bioeconomía y la biotecnología para incrementar la producción sostenible y alcanzar la soberanía alimentaria”.

Además, la iniciativa busca “contribuir al diseño de políticas para fortalecer la democracia y ampliar los derechos ciudadanos; construir una educación inclusiva y de calidad para el desarrollo nacional; promover la industria informática y de las tecnologías de la información para la innovación productiva y la transformación digital; potenciar la transición al desarrollo sostenible; y fomentar y consolidar un sendero para la transición energética”.

También, el proyecto propone “lograr una salud accesible, equitativa y de calidad; desarrollar los sectores espacial, aeronáutico, de las telecomunicaciones y de la industria para la defensa; fortalecer la investigación marítima, la soberanía y el uso sostenible de los bienes del Mar Argentino”.

El Plan 2030 presenta Agendas Territoriales Integradoras de Ciencia, Tecnología e Innovación (ATI-CTI) para cada una de las 24 jurisdicciones, que expresan las prioridades y estrategias de intervención.

La iniciativa pone el foco en agendas estratégicas, territoriales, transversales y de cambio institucional y proyecta una inversión del 0,85 % del PBI en 2025 (en 2020 fue del 0,52%) y del 1,70% en 2030.

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Diputados convirtió en ley el Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030

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La Cámara de Diputados convirtió en ley esta madrugada el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030, elaborado por el Poder Ejecutivo, que plantea diez desafíos nacionales, entre ellos erradicar la pobreza, reducir la desigualdad y la vulnerabilidad socioambiental, a partir de distintas agendas que se trabajarán en conjunto con todas las jurisdicciones del país.

La iniciativa, que ya contaba con sanción del Senado, fue aprobada por 156 votos afirmativos y dos abstenciones correspondientes a Rubén Manzi, de la Coalición Cívica (CC), y Romina Del Plá, del Frente de Izquierda.

A través del programa se expresan “diez desafíos nacionales” con foco en temas estratégicos que requieren de conocimiento científico y tecnológico.

Los objetivos del plan son “erradicar la pobreza y reducir la desigualdad y vulnerabilidad socioambiental; impulsar la bioeconomía y la biotecnología para incrementar la producción sostenible y alcanzar la soberanía alimentaria”.

Además, la iniciativa busca “contribuir al diseño de políticas para fortalecer la democracia y ampliar los derechos ciudadanos; construir una educación inclusiva y de calidad para el desarrollo nacional; promover la industria informática y de las tecnologías de la información para la innovación productiva y la transformación digital; potenciar la transición al desarrollo sostenible; y fomentar y consolidar un sendero para la transición energética”.

También, el proyecto propone “lograr una salud accesible, equitativa y de calidad; desarrollar los sectores espacial, aeronáutico, de las telecomunicaciones y de la industria para la defensa; fortalecer la investigación marítima, la soberanía y el uso sostenible de los bienes del Mar Argentino”.

El Plan 2030 presenta Agendas Territoriales Integradoras de Ciencia, Tecnología e Innovación (ATI-CTI) para cada una de las 24 jurisdicciones, que expresan las prioridades y estrategias de intervención.

La iniciativa pone el foco en agendas estratégicas, territoriales, transversales y de cambio institucional y proyecta una inversión del 0,85 % del PBI en 2025 (en 2020 fue del 0,52%) y del 1,70% en 2030.

“En la Argentina hace décadas que hablamos de economía, y de una vez por todas debemos entender -sino seremos más pobres, más desiguales- que la cuestión económica en el siglo XXI es la innovación, la ciencia y la tecnología. Es el conocimiento”, sostuvo el presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología, Facundo Manes, que actuó como miembro informante.

En ese sentido, Manes sostuvo que “la política científica, tecnológica e innovación debe ser una política de Estado; la ciencia argentina no es de ningún partido político, es de la sociedad argentina, y para eso tenemos que terminar con las mezquindades de cada uno de los sectores porque sino, los que ganan son los que vociferan discursos premodernos o fantasiosos, como cuando dicen sin ponerse colorados que el Estado debe abandonar la investigación y el desarrollo científico para la Argentina”.

En tanto, el diputado Manzi, también de profesión médico, fundamentó su abstención al considerar que “este plan fue elaborado desde el oficialismo; no se convocó en su elaboración a otras fuerzas políticas. Esto le quita potencia como política de Estado”, y cuestionó que el plan “no atiende el principal objetivo que es la estabilidad económica para que la ciencia se desarrolle”.

“Este plan no evaluó a los planes anteriores; construimos un proyecto ambicioso, un palacio de marfil sin cimientos porque no tenemos un diagnóstico claro de lo preexistente”, afirmó Manzi.

Por su parte, la diputada del Frente de Todos Mara Brawer destacó que “este debate se da en un contexto de revalorización de la política científica tecnológica de nuestro país, que empezó con la recuperación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, que fue acompañada por este Congreso”.

Para Brawer, “este plan tiene la virtud de haber sido desarrollado en un trabajo colectivo”, al destacar “la participación de las 24 jurisdicciones”, y remarcó que “es la primera vez en la historia que un plan de ciencia recorre el país para generar consenso y que llega al Poder Legislativo para que salga con apoyo de todos los bloques, porque entendemos que la ciencia necesita de planificación. No hay ciencia si no hay largo plazo”.

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El Ministerio de Ciencia invierte 2.500 millones de pesos en un centro en Ingeniería de la UBA

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En el marco del Programa Federal “Construir Ciencia” del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, tendrá lugar una nueva obra, esta vez, sobre los cimientos ya construidos correspondientes a la Facultad de Ingeniería (FIUBA). Se trata del “Centro de Innovación en Ingeniería de Alto Nivel (CIIAN) de la UBA” que demanda una inversión de 2.500 millones de pesos por parte de la cartera científica. La obra, que prevé una superficie de 6570 m2, estará destinada al desarrollo educativo, científico y tecnológico para la transferencia del conocimiento a las empresas del sector y la cooperación internacional en áreas estratégicas de la Ingeniería. El Ministro de Ciencia, Daniel Filmus, y el Rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Ricardo Gelpi, firmaron el convenio para la construcción de la obra. Participó el Subsecretario de Coordinación Institucional del MINCyT, Pablo Nuñez; el Secretario de Ciencia y Técnica de la UBA, Sebastián Civallero; entre otros/as.

Luego de la firma, Filmus indicó que “no es lo mismo cualquier carrera, no es lo mismo cualquier profesión. Creemos que la ingeniería es estratégica para el desarrollo del país. Podemos financiar estas obras por la Ley de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Esta carrera nos plantea un desafío particular y lo podemos hacer por la ley que plantea llevar el presupuesto al 1% del PBI en el año 2032. Significa que todos los años aumenta la inversión pública en CyT como todos los países del mundo desarrollados” y siguió “esta ley si se cumple garantiza el gasto eficiente. Lo que hace falta es que la política de Estado no tenga que ver con los gobiernos de turno”. El ministro afirmó que “en Argentina todos tienen el derecho de estudiar, el derecho a la educación, pero hay algunas carreras que son estratégicas y el Estado tiene que destinar recursos” y subrayó que al igual que la educación superior. 

Y continuó: “Realmente hay que pensar cómo articulamos más la investigación con la docencia. No hay discusión posible de porqué el Estado debe financiar a la ciencia” y en ese sentido, señaló las diferencias en los modelos de país “aquellos que financian la ciencia o aquellos que quieren que seamos proveedores de materias primas sin agregado de valor, sin CyT” y remarcó “la posibilidad de generar ciencia y desarrollo y transferirlo al sector privado. Existe la transferencia tecnológica a partir de la investigación básica que financia el Estado”.

“Estamos contentos de dar este paso con una obra tan importante”, cerró Filmus y mostró su apoyo a la UBA.

Por su parte, Civallero, expresó: “Es importantísimo seguir financiando la ciencia, desde las y los investigadores, fomentar su desarrollo y potencialidades, pero nada de esto sería posible sin la infraestructura y los espacios necesarios para que las tecnologías tengan aplicación tanto en el campo académico como profesional, donde proponemos constantemente la articulación entre el Estado, la Universidad y las Empresas”.

En el CIIAN además se instalarán los actuales Institutos UBA-CONICET: de Hidrógeno y Energía Sustentable (ITHES), de Polímeros y Nanotecnología (ITPN), de Ingeniería Biomédica; los futuros Institutos UBA de Ingeniería Satelital y Aeroespacial, y de Ingeniería Naval y Oceánica. Estos últimos estarán conformados por laboratorios y grupos de investigación actualmente existentes en la FIUBA y serán impulsados mediante los acuerdos de cooperación firmados con la República Francesa.

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En clave federal, se realizó el Primer Encuentro Nacional de Ciencia Ciudadana

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Con una nutrida concurrencia finalizó este mediodía el Primer Encuentro Nacional de Ciencia Ciudadana, organizado por el Programa Nacional de Ciencia Ciudadana (PNCC) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación en conjunto con el Centro Cultural de la Ciencia. El panel de cierre estuvo encabezado por el Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, acompañado por el Secretario de Articulación Científico Tecnológica, Juan Pablo Paz; la Subsecretaria de Evaluación Institucional, Gabriela Dranovsky; y la Directora Nacional de Programas y Proyectos, Guillermina D’Onofrio.

Bajo el lema “Ciudadanía científica para fortalecer la democracia”, el evento buscó generar un espacio institucionalizado, abierto y federal de construcción de comunidad e intercambio de experiencias entre actores vinculados a iniciativas de ciencia ciudadana en nuestro país. En el cierre se entregaron diplomas a los 36 proyectos ganadores de la Convocatoria “Fortalecimiento y promoción de proyectos de Ciencia Ciudadana”, que demandó una inversión total de $171.509.643.

Tras la ceremonia de entrega de distinciones Filmus expresó: “Decidir en favor de la Ciencia Ciudadana nos parece realmente sustantivo. Y lo bueno es que detrás de todo esto hay un movimiento, que puede tener o no apoyo estatal y lo importante es que nuestros recursos sirvan para fortalecer a este movimiento, que tiene que ser independiente del Estado porque tiene una validez en sí misma”.

El Ministro de Ciencia continuó diciendo que “quienes trabajamos en la ciencia tenemos una obligación enorme, que es la de generar una conciencia ciudadana de que la ciencia es lo mejor que le puede pasar a una sociedad. Esa pequeña parte del presupuesto -entre el Estado y el privado llega al 0,5% del PBI- es la que nos genera condiciones de desarrollo soberano para resolver los problemas de nuestra gente”.

Y finalizó: “Tenemos que dar esa pelea para que la ciencia sea una política de Estado. Un país que no tiene ciencia y tecnología propias es un país que no avanza en el conocimiento y no puede atender las necesidades de su gente, pero principalmente es un país sin soberanía. Queremos despertar vocaciones para que cada vez más se incorporen al sistema científico para tener un país en donde todos vivan dignamente”.

A su turno, Paz afirmó: “Para que estas cosas sean posibles tiene que haber una base de ciudadanos interesados en participar de actividades científicas y una comunidad científica comprometida en dialogar con su pueblo y de trabajar al servicio de resolver problemas concretos. Y un Estado que financie y que aporte, organice y haga las cosas bien, como se ha hecho acá. Le agradezco al equipo y al Ministro Filmus la decisión de transformar este programa y darle el impulso necesario”.

Una comunidad que crece día a día
En la actualidad, la Ciencia Ciudadana en Argentina se encuentra en un proceso de crecimiento sostenido, reflejado en el incremento de publicaciones, proyectos y personas de la sociedad civil que participan. En ese sentido, Dranovsky y D’Onofrio ofrecieron algunos números del presente en el país y de la convocatoria en particular:

  • Se recibieron 121 solicitudes con participación federal: 19 provincias más la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se presentaron solicitudes de todas las regiones del país.
  • 36 proyectos fueron financiados en la presente convocatoria, 30 por la línea de fortalecimiento y 6 por la línea de promoción, alineados con el Plan Nacional de Ciencia y específicamente con 4 desafíos: discapacidad, votaciones científicas, democracia y energías.
  • Más de 17.000 personas están participando en los proyectos financiados, entre la comunidad científica y la ciudadanía.
  • Como resultado del Mapeo de Iniciativas de Ciencia Ciudadana Argentina que el Ministerio realiza en alianza con PNUD Argentina, se identificaron más de 90 proyectos en curso en la actualidad, con la participación de 45.000 personas, entre investigadoras/es e integrantes de la sociedad civil.

Durante el evento se realizaron talleres, capacitaciones y paneles de discusión con referentes en cada temática, y debates con la audiencia. Las principales problemáticas de trabajo se centraron en la constitución de un cuerpo de buenas prácticas en el ejercicio de ciencia ciudadana, los obstáculos, y los desafíos presentes y futuros.

Por su parte, las capacitaciones abordaron herramientas a la hora de conducir una iniciativa o proyecto bajo el enfoque de la participación ciudadana (estrategias de comunicación, organización de talleres participativos, apertura y visualización de datos georreferenciados, estrategias de articulación con actores sociales y gubernamentales, y prácticas lúdicas para ciencia ciudadana).

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Tecnología argentina cuida corazones en todo el continente

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Con la colaboración del instituto, la firma desarrolló una nueva versión de un dispositivo holter para monitorización cardíaca de pacientes. Este modelo se utiliza en más del 60% de los estudios nacionales, se exporta a nueve países de la región ―Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Perú y Uruguay― e ingresará al mercado mexicano.
Especialistas del Centro de Micro y Nanoelectrónica del INTI desarrollaron una nueva versión de un equipo de monitoreo cardíaco de la empresa argentina Eccosur, que responde a requerimientos del sistema de salud actual y mantiene la competitividad del producto en el mercado. Se trata del holter modelo HT-103, que permite hacer estudios médicos de más duración y ya se exporta a nueves países de América Latina.

El nuevo dispositivo tiene un menor consumo de energía para poder realizar estudios mayores a 48 horas, capacidad para detección de pulsos de marcapasos, conectores estándar de electrodos, mayor frecuencia de muestreo y mejor resolución en amplitud, comunicación bluetooth y soporte para memorias SD de mayor capacidad.

El secretario de Industria y Desarrollo Productivo de la Nación, José Ignacio de Mendiguren, resaltó: “Este es un Estado que pone el acervo científico y tecnológico del país al servicio del crecimiento de empresas que invierten e innovan como Eccosur, y que llevan sus productos a la frontera tecnológica para ganar mercados y aumentar las exportaciones. Por delante tenemos el deber de fortalecer esta tarea para que Argentina salte al desarrollo”.
Por su parte, la presidenta del INTI, Sandra Mayol, destacó: “Las capacidades técnicas del INTI les permiten a las empresas darle valor agregado a sus productos y posicionarse tanto en el mercado local como en el extranjero”.

“El holter representa un salto tecnológico y de calidad, que es reconocido por nuestros clientes, y que seguramente nos ayudará a incursionar en nuevos mercados y afianzarnos en los actuales”, subrayó José Bibiloni, director de Eccosur.

Eccosur es una empresa con 20 años de trayectoria que ha comercializado más de 10 mil holters en latinoamérica. El reciente dispositivo se utiliza en más del 60% de los estudios del país; se está exportando a Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Perú y Uruguay. Además, tienen previsto que ingrese al mercado mexicano.

Por su parte, Alex Lozano, director del Centro de Micro y Nanoelectrónica del INTI, agregó que “El instituto cuenta en su staff con diseñadores certificados por el Institute of Printed Circuits (IPC), como es el caso de Diego Brengi, que trabajó en el diseño del holter siguiendo normas y estándares internacionales en la temática ― que le agregaron valor a la tarea”.

“Actualmente, continuamos trabajando de manera conjunta con Eccosur para sumarle al holter y al resto de los equipos que comercializa, conectividad a IoT (internet de las cosas), que permitirá no sólo compartir estudios de pacientes en la nube, sino también gestionar el uso del equipamiento médico en forma remota”, finalizó Lozano.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo, con cifras que superan las 17 millones de defunciones anuales. El holter es una de las tecnologías médicas más utilizadas para la detección temprana de este tipo de afecciones.

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