Colombia

Los desafíos económicos del próximo gobierno de Gustavo Petro en Colombia

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El presidente electo en Colombia, Gustavo Petro, asumirá un gobierno con desafíos económicos por los que tendrá que manejar con pericia las expectativas de un establishment económico que lo mira con recelo y la forma de satisfacer las necesidades esenciales que fueron ejes de las demandas de las protestas sociales contra el actual gobierno.

“Nosotros vamos a desarrollar el capitalismo en Colombia. No porque lo adoremos, sino porque tenemos primero que superar la premodernidad”, dijo ayer Petro durante los festejos, una vez que se conoció el resultado del balotaje.

El líder del Pacto Histórico (PH) estimó que la campaña electoral estuvo llena de “mentiras y miedo” porque lo acusaron de querer “expropiar a los colombianos” y “destruir la propiedad privada”.

Esa campaña condujo a Petro y su futura vicepresidenta, Francia Márquez, a firmar un documento -bajo juramento- en el que se comprometieron a no expropiar.

“No expropiaré. No voy a expropiar nada ni a nadie”, repitió Petro casi como un mantra en distintas oportunidades.

“No vamos a expropiar a nadie y todo el mundo puede estar tranquilo”, repitió hoy Francia Márquez en una entrevista con la cadena de televisión Caracol.

El economista y politólogo, Jorge Bustamante, que fue titular del Departamento de Estadísticas de Colombia, comentó a Télam que “el país está muy polarizado y tiene problemas de confianza en las instituciones del Estado” lo cual se expresa en un indicador del Banco Interamericano de Desarrollo que determinó que “el 85% de los colombianos no creen ni en la dirigencia pública ni privada, ni en las instituciones”.

En ese contexto, la dirigencia colombiana debe dar respuesta a “una situación social delicada” ya que “cerca del 42% de las familias están entre pobreza o pobreza extrema”, eso quiere decir que “son personas que no comen dos veces al día o una”.

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia, en los datos más recientes, estimó que en 2021 la pobreza monetaria estuvo en un 39%, que se traduce en que 19,6 millones de ciudadanos no tienen suficientes ingresos para satisfacer sus necesidades básicas.

En tanto, la pobreza extrema llegó al 12,2%, es decir a 6,1 millones de colombianos que no suplen su alimentación esencial.

A eso se suman que “el desempleo sigue muy alto, está en 13.7%” y el problema de la inflación “que es complejo porque buena parte de esa ella es por factores externos”, agregó.

En tanto, el politólogo colombiano Alejandro Cortés-Arbeláez, desde una mirada de los acuerdo políticos para impulsar reformas económicas valoró que el primer cambio que necesitará impulsar Petro es “la forma en la cual se capta la renta”.

“Colombia es un país que concentra la riqueza y esa situación hace que nos convirtamos en un país poco democrático”, describió el politólogo.

El presidente electo estipuló en su programa “Colombia Potencia Mundial de la Vida” que impulsará la “justicia tributaria” de “equidad y progresividad”.

Prometió que no extenderá el IVA a la canasta familiar, además de desmontar “beneficios tributarios” al sector de energías no renovables.

Habló de un gravamen a las grandes fortunas y latifundios “sin producción” y proponer prohibir que se recurra a paraísos fiscales a “quienes reciben recursos públicos”.

Respecto a la reforma tributaria Cortés-Arbeláez consideró que “grava a los grandes capitales en beneficio de construir una base lo suficientemente sólida para generar beneficios para los menos privilegiados, en términos de subsidios y de posibilidades de accesos”.

Otros factores a considerar como desafíos de la agenda económica de Petro es para Bustamante la deuda externa que “subió mucho y está en 170 mil millones de dólares, entre pública y privada. Es bastante grande y hay que tener cuidado con eso porque el peso colombiano se ha devaluado”.

El diario colombiano El Espectador informó hoy que el país lleva “uno tres años con déficits fiscales que rondan el 7% del PIB y con una deuda que, hasta esta semana, algunos proyectaban cerraría el año por encima del 60 % del PIB”.

Según el mismo medio, las previsiones del gobierno de Iván Duque son más favorables ya que esperan que el contexto de aumento de precio de los commodities ayude a cerrar el 2022 con una “reducción de 4,3 puntos porcentuales”.

Bustamante también estimó que “en este momento hay una ventaja para Colombia porque exporta petróleo, carbón, coltán, níquel, cobre, oro y café. Todos esos commodities están a precios muy interesantes”, lo que podría ofrecer oportunidades al nuevo gobierno.

“Le va a dar un espacio fiscal interesante desde el punto de vista de los ingresos tributarios”, aseveró Bustamante.

Además, el PH propuso para su gestión de gobierno un sistema de “pensión no contributiva universal” para cierto sector de la población además de unificar el actual sistema mixto de pensiones en uno con mayor participación estatal.

El primero de sus pilares será uno “solidario básico” que garantizará un “bono pensional no contributivo” a adultos mayores sin pensión.

Bustamante estimó, en la misma línea que Cortés-Arbeláez, que si Petro piensa en “programas sociales de envergadura, tiene que hacer una reforma tributaria muy complicada”.

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El izquierdista Gustavo Petro es el nuevo presidente de Colombia

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El senador y exalcalde bogotano Gustavo Petro es el nuevo presidente electo de Colombia, según los resultados del preconteo oficial de la segunda vuelta de hoy, en la que derrotó al populista Rodolfo Hernández.

El boletín número 10 de la Registraduría señala que, informadas el 89,35 de las mesas, Petro, candidato del Pacto Histórico, sumó el 50′,88 % de los votos, frente a un 46,85 % de Hernández, lo que significa una ventaja indescontable.

Petro, consideró que la jornada electoral constituyó “un día de fiesta para el pueblo” y exhortó a los colombianos a festejar “la primera victoria popular”.

Que tantos sufrimientos se amortigüen en la alegría que hoy inunda el corazón de la Patria. Esta victoria para Dios y para el Pueblo y su historia. Hoy es el día de las calles y las plazas“, escribió Petro en su cuenta de la red Twitter, apenas una rato después de que se oficialice su victoria en la segunda vuelta.

Francia Márquez, 40 años, antigua empleada doméstica, es la nueva vicepresidente de Colombia. Por primera vez una mujer negra llega a ese escalón.  Hizo un llamado a los pueblos marginados del país -indígenas, negros, rurales- para que se unieran. Apuntó las élites que “han condenado a nuestra gente a la miseria, al hambre, a la desolación”, y evocó el movimiento Black Lives Matter llamando a sus seguidores a romper “el racismo estructural que no nos ha permitido respirar en este país y que nos ha mantenido con la rodilla en el cuello”.

Francia Márquez durante la campaña electoral en Yumbo, una pequeña ciudad al norte de Cali. Credit…Federico Rios para The New York Times

Mimado por el progresismo de la región, Petro llegó a la presidencia que ya buscó en otras dos oportunidades. Esta vez encabeza una alianza que reúne a fuerzas de izquierda, feministas, ambientalistas, juveniles y sindicales, todas en torno de Colombia Humana, su propio partido.

Es el primer triunfo nacional de la izquierda en un país marcadamente conservador, en el que el accionar guerrillero, además, dejó una fuerte huella.

No deja de ser un dato enorme que sea justamente él, un exinsurgente del M-19, el que se quede con la jefatura del Estado, que ya buscó en 2010 y 2018.

Antes y en medio de esos intentos, Petro pasó por la alcaldía de Bogotá y por el Congreso. En los dos puestos su tarea fue ruidosa.

En 2012 ganó la alcaldía capitalina, de donde fue destituido después de una investigación sobre el sistema de recolección de residuos. Se le prohibió entonces ejercer cargos públicos por 15 años, pero esa sanción fue un búmeran para los sectores que lo habían tumbado, porque Petro logró un impulso popular de relevancia y, además, la Corte IDH lo repuso en el cargo en 2014.

Había sido concejal en Zipaquirá, tenido un cargo diplomático y conseguido una banca de representante antes y se hizo de una plaza de senador después, la actual por haber sido segundo en las elecciones que llevaron a Iván Duque a la presidencia.

De 61 años, nacido en Ciénaga de Oro, Petro fue un estudiante casi ejemplar y con apenas 17 años ingresó al M-19, una de las varias guerrillas que actuaban por entonces en Colombia y también una de las primeras en retornar a la vida civil, en 1990.

En la organización, usó el nombre ficticio de Andrés Aureliano, en homenaje al Aureliano Buendía de la genial obra de Gabriel García Márquez “Cien años de soledad”.

Años después, desde el Congreso empezó a lograr notoriedad, en buena medida en base a sus denuncias de corrupción, contra la llamada “parapolítica” -las relaciones de grupos paramilitares con dirigentes- y de los casos de “falsos positivos”, los asesinatos de desocupados y campesinos presentados por el Ejército como guerrilleros muertos en combate.

En 2010, en su primer intento por la presidencia, consiguió solo 9% de los votos pero se instaló entre las figuras notorias de la política local. Y 8 años después, ya con 25% de los sufragios, obtuvo el derecho de disputar la segunda vuelta, que perdió con Duque.

Para este intento de ahora, además de conformar una red de fuerzas y movimientos de izquierda, pero que extendió hasta sumar a sectores evangelistas, eligió, además, a una mujer negra y feminista como compañera de fórmula: Francia Márquez.

En el Pacto Histórico están Colombia Humana, la Unión Patriótica, el Partido Comunista, el Movimiento Alternativa Indígena y Social, Polo Democrático, Todos Somos Colombia, Partido del Trabajo y el Movimiento de Acción Democrática, junto a otros cinco sellos.

El discurso de Petro en favor de profundas reformas sociales y económicas alienta las advertencias de quienes lo consideran un camino hacia el “castrochavismo”, lo tildan de comunista o lo consideran un “populista peligroso”.

En las legislativas de marzo quedó claro que ese discurso no pegó, al menos en un sector mayoritario: la fuerza hizo su mejor elección histórica. Y el exalcalde usaba “cambio” y “transformación” casi como latiguillos.

Tampoco parecieron alcanzar las “fake news” para evitar su victoria en la primera vuelta, con algo más de un 40%. Se verá el domingo si con esa base y cierto hartazgo de la población colombiana le alcanza para que Duque le ponga la banda presidencial en agosto.

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Colombia, una elección inédita con condimentos repetidos

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Por Marcelo Taborda, revista Mayo. Petro versus Hernández. El “exguerrillero” frente al “Trump tropical”. El economista, político y escritor que ha logrado abroquelar a la izquierda y llevarla hasta el umbral de la Casa de Nariño, contra el ingeniero y empresario de derecha que se autopromociona en las redes sociales como un outsider dispuesto a acabar con “la politiquería y la corrupción”. Son dos exalcaldes: el primero fue de Bogotá y el segundo de Bucaramanga. En extremos opuestos, ambos encarnaron el pasado 29 de mayo el voto del hartazgo por el viejo sistema de partidos y de fuerzas tradicionales del segundo país más poblado de Sudamérica.

Así se presenta en los medios el balotaje decisivo que el próximo 19 de junio animarán en Colombia Gustavo Petro, de 62 años y abanderado del Pacto Histórico, y Rodolfo Hernández, de 77 años y candidato por la Liga de Gobernantes Anticorrupción.

En la primera vuelta, Petro obtuvo una victoria clara pero insuficiente, al cosechar 8.527.768 votos, que representaron el 40,32% del total.

Hernández sorprendió a casi todos al lograr 5.953.200 sufragios (28,15%) que desplazaron al candidato oficialista Federico Gutiérrez, tercero con 5.058.010 votos y un 23,91% de preferencias, en el peor desempeño del llamado Centro Democrático que encarna hace años de manera orgánica al expresidente derechista Álvaro Uribe Vélez.

En cuarto lugar, con un 4,20% y 888.585 votos quedó relegado Sergio Fajardo, de la coalición Centro Esperanza, cuyos diferentes líderes anunciaron la libertad de acción de cada dirigente para hacer en el segundo turno lo que dicte su conciencia “a favor del país”.

Rompecabezas electoral

Los comportamientos posibles de los marginados del balotaje comenzaron a ser puestos bajo la lupa en la misma noche del 29 de mayo, cuando el escrutinio certificaba que la utopía del favorito Petro de llegar a presidente en el primer round era un deseo imposible de realizar. El sistema electoral colombiano de doble vuelta sólo proclama vencedor a quien obtiene al menos un voto más del 50%.

Con la legislación vigente en Argentina, al postulante del Pacto Histórico le hubieran bastado los más de 40% de sufragios y 12,17 puntos de diferencia sobre su rival más cercano para imponerse en primer turno y Petro sería a esta hora el presidente electo de Colombia.

Pero la implementación de balotajes puros como los que rigen en Colombia, Brasil, Bolivia, Uruguay o Chile, emulando al vigente en Francia, hacen muy difícil que alguien venza en primera vuelta y obligan a candidatos y fuerzas a establecer pactos y alianzas que a veces responden a afinidades ideológicas o programáticas, pero en muchas otras sólo persiguen el fin de doblegar al rival a cualquier precio.

Estas consideraciones no deben soslayarse a la hora de hacer números y cuentas sobre lo que puede acontecer en Colombia dentro de pocos días. Y es que si algo quedó claro tras los resultados de la primera vuelta es que la inmensa mayoría de los votantes colombianos apostó por cambiar las estructuras partidarias y de poder en el país. 

Tanto Petro, quien desde hace años batalla por abrir hacia la izquierda un esquema siempre usfructuado por conservadores y liberales de derecha, como Hernández, con su prédica tiktokera “antisistema”, capitalizaron el hartazgo ciudadano que poco más de un año atrás derivó en las protestas callejeras, el estallido social y una feroz represión que dejó más de 50 muertos y cientos de heridos.

Paradojas y contrasentidos

La mayoría de quienes ganaron las calles contra el gobierno del uribista Iván Duque tras la fallida reforma tributaria que elevaba los precios de productos de primera necesidad y acentuaba la profunda brecha social de esta nación de unos 51 millones de habitantes, se encolumnaron detrás de la plataforma del Pacto Histórico y la candidatura de Petro.

Jóvenes, estudiantes y trabajadores que se manifestaron por una Colombia socialmente más justa y de menos privilegios, fueron las principales víctimas del Escuadrón Móvil Antidisturbios (el temible Esmad que uso Duque) en ciudades como Bogotá, Cali o Pereira. Seguramente ellos apostaron por cambiar de cuajo las estructuras que en el primer turno encarnaba “Fico” Gutiérrez y un “Centro Democrático” que, como su mentor Uribe, nunca fue plenamente ni lo uno ni lo otro.

El discurso y la trayectoria de Petro, ex miembro de la guerrilla del M-19, desmovilizada en los ’90, denunciante de los “falsos positivos” en los que militares colombianos en tiempos de Uribe abatían campesinos e indígenas a quienes vestían luego de insurgentes para ganar un ascenso en la fuerza, está en sintonía con los planteos y reivindicaciones de los movilizados de 2019 y 2021. La consigna de “no más de los mismos” parece abonada por el candidato y sus votantes.

La otra punta

No tan fácil es hallar coherencia en el discurso ni el electorado que puede encolumnarse detrás de Hernández, con chances ciertas de darle el triunfo en el balotaje del día 19.

Si bien los casi seis millones de sufragios logrados en la primera vuelta pueden atribuirse a sus pegadizas y simplistas consignas de campaña en contra de “la politiquería y la corrupción”, en las que incluyó a la derecha gobernante, este empresario -que hizo parte de su fortuna con la construcción de viviendas sociales-, sabe que allí están los votos que le faltan para llegar al poder.

“Cero alianzas, cero Uribe, cero Petro, cero todos… Mi única alianza es con el pueblo colombiano”, repitió Hernández como latiguillo de campaña.

“Yo creo que lo que pasa es que quieren votar en contra de Petro y votan a favor mío. Yo recibo esos votos pero no les cambio el discurso”, matizó días atrás el propio empresario, a poco de conocerse un par de encuestas que daban empate técnico entre él y el candidato izquierdista de cara al próximo balotaje.

No sería un escenario inédito pero sí un contrasentido, al menos en lo discursivo, que quien se jacta de enarbolar las banderas del cambio y el fin de un sistema político fustigado y corrupto acceda al poder gracias al apoyo crucial de aquellos a quienes denostó y situó en sus antípodas.

Para que la contradicción no fugue votos hacia el enemigo, algunos medios emblemáticos del establishment colombiano llevan días tratando de edulcorar la figura de Hernández ante el votante uribista. O bien intentan disimular el machismo o la misoginia destilada en campaña por el empresario, o bien buscan minimizar sus derrapes ideológicos con justificaciones tan insólitas como alegar que dispensar elogios a la figura de Adolf Hitler pensando que se trataba de Albert Einstein es un “leve desliz” (!) que le puede ocurrir a cualquiera…

Campaña de miedo

Los focos se ponen en el histriónico ingeniero y recuerdan que aquél advirtió que pensaba apelar al estado de conmoción interior para gobernar por decreto, ya que su Liga de Gobernantes sólo conquistó dos bancas de la Cámara de Representantes. Mientras, a su rival le toca remar contra corriente.

Pese a ganar por clara diferencia el primer turno, Petro sabe que desde antes del 29 de mayo se viene gestando en Colombia una campaña de miedo en su contra.

“Hoy por hoy no se avizora un ganador claro del balotaje. Hernández fue hábil en apropiarse por ejemplo del discurso anticorrupción. Su estrategia de campaña se asienta en las redes sociales y rehúye de los debates políticos con Petro porque sabe que los perdería”, afirmó a Redacción Mayo desde Bogotá el periodista Wilson Cabrera.

Al igual que otros colegas de su país, este comunicador y politólogo cree que el factor “miedo” o las asociaciones que se hacen de Petro con Venezuela, las guerrillas o una reforma agraria, inciden en votantes conservadores. “Esa gente no vota tanto a favor de Rodolfo Hernández sino en contra de Gustavo Petro”, explica Cabrera, quien destaca que el candidato que ganó la primera vuelta busca ahora dar tranquilidad a quienes no lo votaron.

A su vez, muchos medios y encuestadores son parte de una campaña donde abundan las fake news y se multiplican las operaciones desde sectores que no están dispuestos a resignar su poder.

Fenómeno en la región

En un país donde la pandemia dejó 140 mil muertos y potenció las desigualdades y urgencias sociales el discurso antisistema gana adeptos y el equipo de campaña de Hernández ha sabido canalizar parte de ese voto bronca. En el fenómeno del “Trump colombiano” hay también componentes comunes con el de Jair Bolsonaro y su irrupción en Brasil; el del ultraderechista José Antonio Kast en Chile, y -tal vez- el del mediático Javier Milei en Argentina.

Lenguaje agresivo, mensaje de ruptura o promesas efectistas de difícil concreción; desconocimiento de cuestiones de género o de nuevos derechos; discursos de mano dura, apelaciones a invisibles derrames económicos, retracción del Estado a favor del mercado y muchas viejas recetas empaquetadas en los flamantes envoltorios de las nuevas tecnologías.

Tratándose de Colombia siempre hay que dejar margen para una sorpresa. Hace casi seis años, luego de que el entonces presidente Juan Manuel Santos firmara la paz con las Farc (la mayor guerrilla del continente), y pusiera fin a un conflicto de más de medio siglo y miles de víctimas, los votantes dieron en las urnas el triunfo a un No simbólico a esos acuerdos.

En pocos días más se sabrá si el electorado colombiano, cuya mitad se quedó en casa en lugar de votar el 29 de mayo, confirma su portazo contra el uribismo y lo que ha representado en los últimos años, o si -bajo las promesas de un anti-sistema- legitima en el poder real a los mismos de siempre.

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Imputaron en Colombia a los detenidos por el crimen del fiscal paraguayo Pecci

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La justicia de Colombia imputó hoy a los cinco detenidos por el crimen del fiscal paraguayo Marcelo Pecci por homicidio agravado y fabricación, tráfico y portación de armas de fuego, en una audiencia reservada que se llevó a cabo en la ciudad de Cartagena y en la que los acusados no pudieron ver los rostros de los funcionarios judiciales.

Los detenidos, identificados como Wendel Scott Carrillo, venezolano; Francisco Correa, Eiverson Zabaleta, Cristian Camilo Monsalve y Marisol Londoño fueron arrestados el viernes último en Medellín y luego trasladados a Cartagena para el proceso.

Hay más de 19 elementos calificados como “material probatorio clave en la investigación”, con los que legalizaron las capturas de los ahora procesados, según la radio colombiana Caracol.

Scott Carrillo es el principal sospechoso de ser el autor material del crimen, mientras que Correa sería el articulador y financiador del crimen; y Zabaleta, aparentemente, se encargó de alquilar y manejar la moto acuática en la que se trasladaron hasta la playa donde estaba Pecci con su esposa Claudia Aguilera.

Según la información que circula en medios colombianos, Monsalve y Londoño, madre e hijo, habrían sido los encargados de marcar los pasos del representante del Ministerio Público paraguayo.

El diario El Tiempo dijo que todos aceptaron las imputaciones excepto Correa.

Por otra parte, el sitio de la revista Semana publicó que, según la investigación, a los criminales no se les dijo que Pecci era un fiscal paraguayo, sino un empresario y que se trataba de un “ajuste de cuentas”.

Además, reveló que la banda habría cobrado 500.000 dólares por asesinar al fiscal y no 120.000 como trascendió inicialmente, y que los detenidos confiaron en que habían despistado a las autoridades y comenzaron por eso a hacer compras de ropas de marca y joyas, antes de ser arrestados.

Pecci integraba el equipo especializado en narcotráfico y lavado de dinero, y tenía actuación en algunas causas claves.

Fue baleado en la isla de Barú, cerca de Cartagena, el 10 de mayo, mientras estaba de luna de miel, tras haberse casado con Aguilera el 30 de abril.

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Colombia anunció la captura de los asesinos del fiscal Pecci

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El presidente de Colombia, Iván Duque, anunció la captura de los asesinos del fiscal Marcelo Pecci, de Paraguay, quien fue asesinado el 11/05 en Colombia.

El presidente de Colombia, Iván Duque, anunció este viernes la captura de “todos los presuntos involucrados” en la muerte del fiscal Marcelo Pecci, oriundo de Paraguay, asesinado en mayo pasado durante un viaje a Colombia.

El fiscal Marcelo Pecci era un reconocido investigador del grupo antinarcóticos de Paraguay que se encontraba de luna de miel en Colombia cuando fue asesinado a balazos por dos misteriosos hombres que se acercaron en motos de agua.

“En una operación compartida de la Policía Nacional de Colombia, la Fiscalía General de la nación de Colombia y con la colaboración de las autoridades paraguayas, hemos capturado a todos los presunto s involucrados, incluyendo el autor material del asesinato del fiscal Marcelo Pecci”, informó el Presidente de Colombia, Iván Duque, mediante un video publicado en su cuenta de Twitter este viernes..

El presidente agregó que todos los detalles se revelarán a la opinión pública una vez se cumpla el proceso de legalización de las capturas. “Creemos que con este importante paso se va a esclarecer en todo sentido este horrendo crimen y todos los que participaron en él tendrán su merecido”, afirmó Duque.

El mensaje del mandatario colombiano fue respondido por su par, el presidente de Paraguay Mario Abdo Benítez, en su twitter:

Agradecemos el compromiso de los organismos del Estado colombiano. La investigación sobre la trágica muerte del fiscal Marcelo Pecci, en la que policías y fiscales de ambos países trabajan cooperativamente buscando justicia, avanza con la captura de los sospechosos de su muerte.

Sicariato

Desde el incidente, las autoridades colombianas y paraguayas investigaron el hecho de manera conjunta para llegar a los autores.

Se tratan de 5 sospechosos, 4 de nacionalidad colombiana y un venezolano. Uno de ellos es una mujer. Todos acusados con los cargos de homicidio agravado y porte ilegal de armas.

Recordemos que el crimen se cometió el pasado 11 de mayo en la isla de Barú en Cartagena, lugar donde se encontraba disfrutando de la luna de miel con su esposa Claudia Aguilera Quintana, quien se encuentra en estado de embarazo y lo había anunciado apenas unos días antes del fatal hecho.

“2 hombres atacaron a Marcelo. Venían en una pequeña embarcación, o un jet ski, la verdad no lo vi bien”, relató la mujer al diario El Tiempo, de Bogotá.

Uno de los agresores se bajó y sin mediar palabra le disparó 2 veces a Marcelo, un impacto lo recibió en la cara y otro en la espalda.

El reporte de Medicina Legal notificó que el funcionario judicial asesina do recibió 3 y no 2 impactos de bala. Los forenses determinaron que las balas que impactaron a Pecci salieron de una pistola calibre 9 mm.

El fiscal Pecci, de 45 años, había participado en múltiples causas en contra de organizaciones criminales internacionales, y actualmente estaba a cargo de 3 causas importantes en Paraguay: la investigación de un cuádruple homicidio donde una de las víctimas era la hija del gobernador de la provincia paraguaya de Amambay, Roland Acevedo. También el homicidio de Celsa Chavez, quien fue asesinada después de denunciar el contrabando de combustible en una ciudad limítrofe con la provincia de Formosa, y el asesinato de Leo Veras, un periodista.

Sospechosos

Debido a esto, Marcelo Pecci coleccionaba enemigos de peso pesado, y pensar en sospechosos era muy difícil. Pero las teorias mas cercanas circulaban al rededor de Kassem Mohamad Hijazi, brasilero de origen libanés, contra el cual Pecci estuvo a cargo de su caso, donde termino siendo extraditado de Paraguay por lavado de activos provenientes del narcotráfico.

Y los segundos sospechosos, eran los hermanos del “Clan Insfrán”, Miguel Angel y Jose, quienes eran los principales sospechosos de la causa Operativo A Ultranza Py, por el asesinato de Fatima Relaja, quien trabajaba para el clan.

A parte, en el operativo fueron decomisadas 38 toneladas de marihuana en este país, y por el cual se logró detener a varios implicados y se permitió la incautación de una gran cantidad de inmuebles y vehículos que formaban parte de una estructura relacionada con el tráfico internacional de drogas y lavado de dinero.

Pero todavía no se reveló la identidad de las personas aprehendidas. Los sujetos serían los que planearon el crimen desde el municipio de Envigado, límite con Medellín, a más de 500 kilómetros del lugar del atentado. Los autores materiales habrían recibido US $120 mil para asesinar a Marcelo Pecci.

“Se cierra la primera fase, identificar a los autor es materiales, ahora toca realizar otra intervención en busca de los autores intelectuales. Ahora se cierra la primera parte, en base a los elementos que se puedan obtener vamos a iniciar la segunda fase de investigación”, dijo el jefe de la policía nacional de Paraguay, Nimio Cardozo.

Esta mañana medios de comunicación de Colombia empezaron a divulgar la imagen del venezolano que habría disparado contra el agente paraguayo.

“Hay un alto grado de sospecha de que uno de los detenidos es el hombre del identikit. No somos nosotros los que podemos dar la información oficial, pero desde el punto de vista investigativo reúne todas las características”, expresó Cardozo esta mañana.

“El procedimiento arrancó en horas de la madrugada en Medellín y se detuvo a cinco personas que están vinculadas al homicidio de Marcelo Pecci. Destacamos el logro que se está teniendo con estos 22 días de trabajo en conjunto. No descartamos que habrá más detenidos”, manifestó el jefe policial.

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