COMERCIO INTERNACIONAL

Qué estudiar para aprovechar el acuerdo Mercosur–UE y vender servicios al mercado europeo

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Tras más de 25 años de negociaciones, el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea abre una nueva etapa para la economía argentina, con impacto directo en el empleo, la formación profesional y el perfil exportador del país. El tratado permitirá acceder a un mercado de 500 millones de consumidores, con una reducción arancelaria cercana al 90%, pero también con mayores exigencias normativas. En ese escenario, el especialista en comercio internacional Carlos Alejandro Nahas sostuvo que la venta de conocimiento y servicios profesionales aparece como la principal oportunidad para que los argentinos compitan y facturen en euros.

El análisis se dio durante el programa “Basta Baby edición verano”, emitido por Radio Rivadavia, donde se debatió el alcance económico, productivo e institucional del acuerdo entre ambos bloques.

Un acuerdo de largo plazo que redefine el perfil exportador argentino

Según explicó Nahas —ex secretario general de la Comisión Nacional de Comercio Exterior y experto en derecho de la integración—, la implementación plena del acuerdo demandará alrededor de 15 años, pero el proceso ya marca un rumbo claro. “Existen sectores definidos para que los jóvenes argentinos vendan sus servicios y ganen en euros”, afirmó.

El tratado Mercosur–UE no solo implica una apertura comercial gradual, sino también un cambio estructural en la lógica de inserción internacional. El desafío, señaló el especialista, es dejar atrás un modelo centrado exclusivamente en materias primas y avanzar hacia exportaciones de alto valor agregado, especialmente en actividades donde la logística física no es determinante.

El debate contó con la participación de Mariano Fernández, Micaela Cendra, Aldana Gómez y la locutora Myriam Salinas, bajo la conducción de Verónica Albanese, en una mesa que puso el foco en el impacto laboral y formativo del acuerdo.

Las áreas con mayor potencial para exportar servicios al mercado europeo

De acuerdo con el análisis de Nahas, las industrias basadas en el conocimiento concentran las mejores oportunidades, apoyadas en el talento local y en una ventaja competitiva clave: el huso horario compatible con Europa. Entre los sectores destacados se encuentran:

  • Software y aplicaciones: el desarrollo tecnológico aparece como el rubro con mayor potencial exportador directo desde la Argentina hacia la Unión Europea.
  • Servicios profesionales: contadores y auditores que se especialicen en normativa europea podrán trabajar de manera remota para grandes firmas internacionales.
  • Diseño e ingeniería: áreas estratégicas para la exportación de servicios intensivos en conocimiento, sin dependencia del transporte físico.
  • Ciencias exactas: Nahas instó a los jóvenes a enfocarse en la generación de soluciones innovadoras, comparando el escenario actual con el surgimiento de grandes empresas tecnológicas a partir de estructuras mínimas.

En este contexto, el acuerdo funciona como un marco de previsibilidad institucional que favorece la internacionalización del talento argentino, especialmente en servicios digitales y profesionales.

Sectores sensibles, estándares europeos e inversión extranjera

El especialista advirtió que el tratado también plantea desafíos significativos. Además de la reducción de aranceles, la Unión Europea exige estándares elevados de calidad, trazabilidad y certificación. “Europa le da una importancia mayúscula a si los productos son genéticamente modificados”, explicó Nahas.

Entre los sectores más expuestos a la competencia externa identificó a la industria textil y del calzado, que podrían verse afectados si no inician un proceso de reconversión. La recomendación fue clara: adoptar normativas internacionales y modernizar tecnología desde ahora para no perder competitividad.

En paralelo, el acuerdo podría convertirse en un factor clave para atraer inversión extranjera directa, especialmente en agroindustria y energía, gracias a la mayor certidumbre jurídica que ofrece el tratado.

En ese marco, el análisis destacó el interés de la Unión Industrial Argentina (UIA), que observa en el acuerdo una oportunidad para reposicionar manufacturas de origen industrial en el mercado europeo, bajo el sello de calidad que exige el Viejo Continente.

Un cambio de paradigma productivo y educativo

El acuerdo Mercosur–Unión Europea no solo redefine el comercio exterior, sino que interpela al sistema educativo, al mercado laboral y a la estrategia de desarrollo. La posibilidad de exportar conocimiento, servicios y soluciones tecnológicas aparece como el principal canal para aprovechar el tratado, en un escenario donde competir ya no depende solo de precios, sino de capacidades profesionales, estándares y especialización.

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Radiografía del pacto UE–Mercosur oportunidades, riesgos y el camino a la ratificación

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El Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) abre una etapa histórica para la integración birregional, con un potencial de comercio que podría escalar hasta USD 150.000 millones y un alcance que abarca al 25% del PBI mundial y a un mercado ampliado de 780 millones de personas. El entendimiento promete una liberalización comercial profunda, mayor previsibilidad normativa y un salto en la inversión, aunque su implementación final enfrenta desafíos políticos, regulatorios y de sostenibilidad que condicionan los plazos y el impacto efectivo, según el informe de la consultora LLYC.

Un acuerdo de magnitud global: comercio, sectores y estructura del intercambio

El intercambio entre ambos bloques ya es significativo y ofrece una base concreta para proyectar el impacto del acuerdo. En 2024, las transacciones de bienes entre la UE y el Mercosur superaron los 111.000 millones de euros. De ese total, las exportaciones europeas al Mercosur alcanzaron los 55.200 millones de euros, mientras que las importaciones se ubicaron en 56.000 millones de euros.

La matriz comercial muestra una clara complementariedad. Europa compra principalmente productos agrícolas (42,7%), minerales (30,5%) y pulpa y papel (6,8%). En sentido inverso, la UE exporta al Mercosur sobre todo maquinaria y aparatos (28,1%), productos químicos y farmacéuticos (25%) y equipos de transporte (12,1%).

Según el informe “Entre la apertura y la competitividad: perspectivas comerciales del Acuerdo UE–Mercosur”, elaborado por LLYC, el acuerdo podría incrementar el comercio bilateral cerca de un 40%, apoyado en la eliminación de barreras arancelarias y en un marco regulatorio más estable. El documento analiza el contexto político y legal, las oportunidades sectoriales, los riesgos y las adaptaciones técnicas necesarias para capitalizar el nuevo escenario.

Oportunidades clave: liberalización, ahorro arancelario e inversión

Uno de los ejes centrales del acuerdo es la eliminación o reducción de más del 90% de los aranceles bilaterales, una liberalización de alcance inédito para ambos bloques. Para el Mercosur, esto implica acceso preferencial para su agroindustria —carne, soja y cereales— y para minerales críticos, reduciendo la brecha de competitividad frente a países que ya cuentan con acuerdos vigentes con la UE.

Desde la perspectiva europea, el beneficio se traduce en ahorros arancelarios estimados en hasta 4.000 millones de euros anuales. Los sectores más favorecidos serían la automoción, la maquinaria, los productos químicos y los farmacéuticos, con mejoras directas en costos y previsibilidad.

El acuerdo también fortalece el clima de inversión. Al establecer reglas más claras en propiedad intelectual y compras públicas, ofrece un marco normativo más previsible. El informe estima que los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) europea hacia el Mercosur podrían duplicarse una vez que el tratado entre en vigor, consolidando a la región como un destino estratégico de capital productivo.

Riesgos, sostenibilidad y desafíos de implementación

A pesar del potencial económico, el documento de LLYC identifica cuellos de botella que pueden condicionar el éxito del acuerdo. Uno de los principales es la exigencia ambiental y de cumplimiento normativo. Las empresas del Mercosur deberán adaptarse a estándares europeos extremadamente rigurosos en materia de deforestación, trazabilidad y derechos laborales, lo que demandará inversiones adicionales y ajustes profundos en los modelos productivos.

La presión competitiva es otro factor crítico. En el Mercosur, la apertura arancelaria intensificará la competencia para industrias sensibles como textil, calzado y metalmecánica, frente a productos europeos con menores costos relativos. En Europa, el impacto se sentirá especialmente en el sector agroalimentario, por la mayor entrada de carne, cereales y legumbres como la soja.

En el plano institucional, la ratificación sigue siendo el principal foco de incertidumbre. En Europa, la oposición de países como Francia, Polonia o Austria, impulsada por los temores de sus sectores agrícolas, mantiene en suspenso la aprobación plena del acuerdo. Para evitar demoras, se propuso un Acuerdo Interino (iTA) que permitiría aplicar la parte comercial a partir de 2026, una vez aprobado por el Parlamento Europeo y ratificado por los países del Mercosur. Sin embargo, el informe advierte que, en el Mercosur, la ausencia de una institucionalidad supranacional obliga a que cada Estado ratifique individualmente, y el rechazo de un solo miembro podría bloquear la entrada en vigor para todo el bloque.

Qué deben hacer las empresas: adaptación estratégica y competitividad

El informe plantea una agenda concreta para que las empresas puedan capitalizar el acuerdo:

  • Monitoreo del entorno: seguimiento permanente de los procesos legislativos, plazos de ratificación y cambios regulatorios.
  • Análisis competitivo: identificación de sectores con potencial, nichos de mercado y alianzas estratégicas.
  • Adaptación normativa y operativa: adecuación de procesos productivos y logísticos a estándares ambientales, sanitarios y de trazabilidad, con certificaciones exigidas en ambos mercados.
  • Modernización y sostenibilidad: inversiones en tecnología y adopción de criterios de sostenibilidad, con exploración de financiamiento verde.
  • Estrategia de mercado: ajuste de la propuesta de valor a las particularidades culturales y regulatorias de cada región.

“El éxito del acuerdo no se definirá únicamente en los Parlamentos, sino en la respuesta estratégica de los actores económicos para convertir esta apertura en inversión e innovación”, afirmó Juan Ignacio Di Meglio, director senior de Asuntos Corporativos de LLYC en Argentina y autor del informe.

Una oportunidad histórica con exigencias concretas

En síntesis, el acuerdo UE–Mercosur representa una oportunidad histórica de acceso preferencial a mercados amplios, sofisticados y altamente demandantes, bajo reglas más claras y estables. Al mismo tiempo, impone una agenda de adaptación profunda: competitividad industrial, sostenibilidad, trazabilidad, logística y certificaciones serán variables críticas del nuevo contexto comercial. El impacto final dependerá de la ratificación política y, sobre todo, de la capacidad de las empresas para anticiparse, invertir e innovar en un escenario de apertura sin precedentes.

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La carga aérea cae 2,7% en América Latina y marca el peor desempeño global, según IATA

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La carga aérea se desacelera en América Latina, octubre cerró con una caída del 2,7% y marca el crecimiento más lento del año

Según el informe mensual de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), las aerolíneas latinoamericanas registraron en octubre una caída interanual del 2,7% en la demanda de carga, el desempeño más débil a nivel global junto con Norteamérica. Pese a la contracción regional, el mercado global alcanzó su octavo mes consecutivo de expansión y marcó un volumen récord impulsado por Asia, Oriente Medio y Europa.

Una región que pierde dinamismo en un mercado global que acelera

El reporte difundido este viernes por IATA —al que accedió Noticias Argentinas— confirma que América Latina atraviesa un freno en el transporte aéreo de carga, un sector clave para exportaciones, abastecimiento industrial y logística de alto valor agregado.

La demanda regional, medida en toneladas-kilómetro de carga (CTK), cayó 2,7% interanual, igualando el peor desempeño global junto con Norteamérica. Al mismo tiempo, la oferta de bodega —medida en ACTK— creció 2,8%, lo que sugiere un desajuste entre capacidad disponible y volumen efectivamente transportado.

El contraste con el escenario global es marcado. A nivel mundial: La demanda total creció 4,1% interanual. Las operaciones internacionales aumentaron 4,8%. La capacidad global se expandió 5,1% (+6,4% internacional). Octubre significó el octavo mes consecutivo de crecimiento en volúmenes de carga, alcanzando un récord mensual histórico.

Para IATA, el comportamiento regional evidencia una desaceleración propia, en un contexto global de reacomodamiento de rutas y cambios en las cadenas logísticas.

Reconfiguración de rutas y presión de los costos: los factores que mueven el mercado

El Director General de IATA, Willie Walsh, advirtió que el mapa comercial está atravesando transformaciones aceleradas. “La ruta comercial Asia–Norteamérica extendió su contracción a seis meses, pero octubre registró un crecimiento de dos dígitos o casi dos dígitos dentro de Asia, entre Oriente Medio y Europa, y entre Europa y Asia”.

Según el análisis del organismo, este corrimiento del tráfico internacional responde a la adaptación logística frente a los aranceles estadounidenses y la reconfiguración de rutas de abastecimiento.

Walsh agregó: “Este cambio en el patrón de crecimiento demuestra que la carga aérea está permitiendo que las cadenas de suministro globales se adapten al impacto de los aranceles estadounidenses”.

La coyuntura coincide con una mejora en los indicadores globales: El comercio mundial creció 5,3% interanual en septiembre. La producción industrial global avanzó 3,7%, el mayor ritmo desde marzo de 2025. El PMI manufacturero alcanzó 51,45, su tercer mes consecutivo en expansión.

Sin embargo, los costos continúan tensando al sector. IATA reportó que el precio del combustible aeronáutico aumentó 2,5% en octubre, aun con la baja del crudo. El encarecimiento del diésel presionó el crack spread del jet fuel, que llegó a duplicar los niveles del año anterior.

Desempeño por regiones: África lidera, Asia consolida y Occidente se estanca

El informe de IATA detalla diferencias marcadas entre bloques:

Asia-Pacífico La demanda creció 8,3% interanual. La capacidad aumentó 7,3%. Impulsada por el dinamismo intrarregional y por la recuperación de las rutas con Europa y Oriente Medio.

Oriente Medio Avance del 5,7% en demanda. La capacidad trepó 10%, mostrando expansión agresiva de las aerolíneas del Golfo.

Europa Crecimiento del 4,3% en demanda y misma variación en capacidad. Sostiene una recuperación moderada vinculada al comercio con Asia.

África Lidera el desempeño global: +16,6% en demanda. La capacidad creció 20%, el ritmo más alto de todas las regiones.

Norteamérica y América Latina Ambas regiones registraron -2,7%, el peor desempeño del mercado. En Norteamérica la capacidad apenas subió 0,1%, señal de estancamiento estructural. En América Latina el aumento de capacidad (2,8%) no logró compensar la retracción de la demanda.

Rutas comerciales: Asia domina, Europa resiste y América pierde terreno

El análisis por corredores comerciales muestra que:

Europa–Asia fue la ruta con mejor desempeño, con crecimiento de dos dígitos.

También registraron subas importantes las rutas Oriente Medio–Asia, África–Asia y el tráfico dentro de Asia.

La ruta Europa–Norteamérica mostró crecimiento leve, aunque positivo.

Europa–Oriente Medio se mantuvo estable.

Las únicas caídas significativas se observaron en:

Asia–Norteamérica, con seis meses consecutivos de contracción.

Rutas intraeuropeas, con retrocesos vinculados a la desaceleración industrial.

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La IED hacia América Latina cayó 53% por el ajuste arancelario de Estados Unidos, alerta la CEPAL

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La inversión extranjera directa (IED) anunciada para América Latina y el Caribe se desplomó un 53% en el primer semestre de 2025 debido a la política arancelaria de Estados Unidos, según el informe Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe 2025 divulgado por la CEPAL en Santiago de Chile. La incertidumbre regulatoria generada por las decisiones comerciales estadounidenses afectó especialmente a los sectores orientados a abastecer ese mercado, reduciendo proyectos en industrias clave como automotriz, autopartes, metales, equipamiento industrial y bienes de consumo.

Un freno abrupto en la inversión: sectores exportadores, los más afectados

El documento de la CEPAL muestra que los anuncios de proyectos de IED sumaron USD 31.374 millones entre enero y junio de 2025, muy por debajo de los niveles de 2024 y del promedio de la última década. El descenso del 53% interanual se ubica también 37% por debajo del promedio registrado entre 2015 y 2024.

El secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, explicó que existe “evidencia de que la incertidumbre generada por los cambios en la política comercial de Estados Unidos está repercutiendo en los flujos de IED hacia la región”, y agregó que esa incertidumbre “desincentiva los proyectos orientados a abastecer el mercado de Estados Unidos”.

El impacto se concentró en sectores exportadores con elevada exposición al mercado norteamericano: Automóviles: –76%. Autopartes: –87%. Equipamiento industrial: –48%. Productos de consumo: –65%. Metales y minerales: –65%.

Este retroceso recalienta el debate sobre la vulnerabilidad estructural de la región frente a los ciclos regulatorios del principal comprador mundial.

Aranceles más altos, riesgos crecientes y efectos asimétricos en la región

El informe señala que los países latinoamericanos enfrentan, en promedio, aranceles cercanos al 10% en Estados Unidos. Sin embargo, desde los anuncios efectuados por el presidente estadounidense Donald Trump, la carga arancelaria subió de manera desigual:

  • Brasil: 33% (mayor arancel promedio)
  • Uruguay: 20%
  • Nicaragua: 18%
  • México: 8% promedio efectivo, gracias al acceso preferencial del T-MEC y a la exclusión de algunos productos de las alzas

Este escenario afecta las decisiones de inversión de empresas que utilizan a la región como plataforma exportadora hacia Estados Unidos, modificando su competitividad relativa frente a otros mercados emergentes.

Frente a este panorama, la CEPAL recomendó a los gobiernos de América Latina y el Caribe impulsar “oportunidades de reducción de comercio en favor de las exportaciones de la región” en sectores como vestimenta, dispositivos médicos y agroindustria.

Asimismo, instó a diversificar relaciones comerciales con bloques estratégicos como China, Unión Europea, India, ASEAN, Consejo de Cooperación del Golfo y la Zona de Libre Comercio Continental Africana.

El organismo también llamó a fortalecer la integración regional, especialmente en infraestructura, facilitación del comercio y convergencia regulatoria.

Perspectivas del comercio regional en 2025: crecimiento moderado y mayor protagonismo de China

En su análisis anual, la CEPAL anticipó que el valor de las exportaciones de bienes de América Latina y el Caribe crecerá 5% en 2025, ritmo similar al 4,5% observado en 2024. El avance proyectado se explica por: aumento del 4% en el volumen exportado y suba del 1% en los precios internacionales

Las importaciones regionales aumentarían 6%, combinando: aumento del volumen: +7% y caída en los precios: –1%

Entre los principales socios comerciales: Exportaciones a China: +7% en valor, impulsadas por carne, soja, cobre y minerales. Exportaciones a la Unión Europea: +6%. Exportaciones a Estados Unidos: +5%. Para el comercio intrarregional, el crecimiento esperado es más acotado: alrededor del 1%.

En su advertencia final, la CEPAL alertó sobre la era de “interdependencia instrumentalizada”, en la que decisiones unilaterales de potencias afectan cadenas globales. Por ello pidió evitar medidas que incrementen la incertidumbre en un contexto de “grandes perturbaciones y tensiones geopolíticas en el comercio mundial”.

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Economía global “en transición”: el FMI prevé un crecimiento de 3,2% y advierte sobre vulnerabilidades estructurales

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El FMI advirtió que la economía mundial enfrenta un escenario frágil, con crecimiento moderado y riesgos crecientes.

El organismo mantuvo su proyección de expansión global en 3,2% para 2025 y 3,1% para 2026, pero alertó por las tensiones comerciales, el auge especulativo en la tecnología y la falta de espacio fiscal en los países endeudados.

Un “aterrizaje suave” con riesgos persistentes

El Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó este lunes 14 de octubre en Washington su informe World Economic Outlook (WEO) 2025, bajo el título “Global Economy in Flux: Prospects Remain Dim” (“Economía global en transición: las perspectivas siguen siendo débiles”). El documento, presentado por el economista jefe del Fondo, Pierre-Olivier Gourinchas, proyecta un crecimiento mundial de 3,2% en 2025 y 3,1% en 2026, una expansión moderada que confirma la desaceleración estructural posterior a la pandemia.

El impacto de las tensiones comerciales fue menor al previsto, pero la economía global sigue mostrando debilidad estructural”, señaló Gourinchas. Según el FMI, la reciente ronda de aranceles entre Estados Unidos y China tuvo un efecto acotado en el crecimiento gracias a exenciones parciales, la flexibilidad de las cadenas de suministro y la ausencia de represalias amplias. Sin embargo, el economista advirtió que el escenario sigue “altamente sensible a cualquier nuevo shock comercial”, con un potencial de caída del producto mundial de hasta 0,3 puntos porcentuales en caso de escalada.

En el mismo sentido, el FMI alertó que la inflación “sigue siendo más persistente de lo deseado” en las principales economías y que la política monetaria enfrenta presiones crecientes para flexibilizarse antes de tiempo. “Los bancos centrales deben resistir los llamados a reducir tasas por motivos fiscales o políticos —dijo Gourinchas—, porque cada vez que se debilita la independencia monetaria, el costo se traduce en inflación y pérdida de confianza”.

Tensiones comerciales, burbuja tecnológica y fragilidad fiscal

El informe de octubre identifica cuatro riesgos principales para el crecimiento global:

  1. El auge especulativo en inteligencia artificial (IA), con “paralelismos claros con la burbuja puntocom de fines de los años 90”.
  2. La desaceleración estructural de China, atrapada entre un sector inmobiliario aún frágil y una dependencia excesiva de subsidios industriales.
  3. La falta de consolidación fiscal en economías avanzadas y emergentes, con elevados niveles de deuda y escaso margen para nuevas expansiones del gasto.
  4. Las presiones políticas sobre los bancos centrales, que podrían comprometer su credibilidad.

Gourinchas sostuvo que el boom de inversión en inteligencia artificial “sostiene la actividad, pero también genera riesgos de sobrevaluación”. Si se produjera una corrección abrupta en los mercados tecnológicos, advirtió, “el efecto sobre el consumo, la inversión y las condiciones financieras podría ser significativo”.

Respecto de China, el FMI reiteró su recomendación de “reorientar el modelo de crecimiento hacia la demanda interna”. El organismo advirtió que el país “sigue demasiado dependiente de las exportaciones y de políticas industriales de gran escala”, con un sector inmobiliario aún sin resolver y una productividad estancada. “El riesgo de una trampa de deuda-deflación está presente”, alertó Gourinchas.

En el plano fiscal, el informe advierte que la mayoría de las economías no reconstruyeron el margen presupuestario perdido tras la pandemia. El Fondo estimó que “el bajo crecimiento, las tasas reales elevadas y las nuevas demandas de gasto —defensa, seguridad económica y transición climática— están reduciendo la capacidad de maniobra de los gobiernos”. En los países de ingresos bajos, añadió, el panorama es más crítico por la reducción de los flujos de ayuda internacional y el aumento de la deuda en moneda extranjera.

Impacto en las economías emergentes y en América Latina

El FMI destacó que la debilidad del dólar durante la primera mitad de 2025 alivió las condiciones financieras en mercados emergentes. “Un dólar más débil reduce la carga de deuda en países con pasivos denominados en esa moneda y ayuda a contener la inflación importada”, explicó Gourinchas. Sin embargo, aclaró que la volatilidad cambiaria sigue siendo un riesgo, y valoró que “los bancos centrales latinoamericanos han mostrado madurez al permitir ajustes cambiarios sin perder el ancla monetaria”.

En África subsahariana, el organismo revisó al alza su proyección de crecimiento a 4,1% en 2025 y 4,4% en 2026, gracias a “reformas estructurales, consolidación macroeconómica y estabilización en economías clave como Nigeria y Etiopía”. Para América Latina, el FMI mantuvo un crecimiento moderado, sostenido por el comercio de materias primas y la estabilidad de las tasas internas, aunque advirtió que la inversión fuera del sector tecnológico muestra señales de enfriamiento.

Respecto de la fragmentación geoeconómica, Gourinchas reconoció que el comercio global no ha disminuido, pero sí se ha reconfigurado: “Se comercia menos entre Estados Unidos y China, y más entre ambos bloques y terceros países. Las cadenas globales de valor se están adaptando, pero el sistema se volvió más complejo y vulnerable”.

Gobernanza global y resiliencia: el mensaje a los países

En su cierre, el director de Investigaciones del FMI retomó el llamado de la directora gerente, Kristalina Georgieva, a que los gobiernos “se ajusten el cinturón” ante un contexto de shocks recurrentes y alta incertidumbre. Gourinchas enumeró tres prioridades:

  1. Reconstruir espacio fiscal y fortalecer la sostenibilidad de la deuda.
  2. Proteger la independencia de las instituciones monetarias y fiscales.
  3. Mantener la apertura comercial y la cooperación multilateral, incluso en un escenario de tensiones geopolíticas crecientes.

“La resiliencia económica no se construye con muros ni subsidios indiscriminados —concluyó—, sino con instituciones sólidas, estabilidad macroeconómica y una estrategia clara para aprovechar la innovación tecnológica sin repetir los errores del pasado”.

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