COMERCIO INTERNACIONAL

Vinos argentinos: menor consumo mundial y menor participación

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El vino argentino enfrenta un problema que excede la caída del consumo mundial. El mercado internacional se hizo más pequeño, pero el país también perdió capacidad para competir dentro de ese escenario: después de haber concentrado cerca del 4,7% de las exportaciones globales en 2008, su participación retrocedió hasta el 2,1% en 2025.

La advertencia surge del Informe de Coyuntura del IERAL Regional Cuyo, elaborado por los economistas Gustavo Reyes y Jorge Day. El análisis toma como referencia la evolución de las exportaciones mendocinas de vinos varietales fraccionados —segmento que incluye al Malbec— y expone un deterioro simultáneo en cantidades, precios y presencia internacional.

Según Reyes y Day, durante el primer semestre de 2026 Mendoza exportó 36% menos volumen de vinos varietales fraccionados que en 2010. El precio real obtenido también quedó 7% por debajo del registrado aquel año.

Los autores identifican dos etapas claramente diferenciadas. Después del fuerte crecimiento exportador de comienzos de siglo y de los máximos alcanzados durante los primeros años de la década pasada, la actividad ingresó en una fase de estancamiento y, posteriormente, de caída.

El retroceso estuvo explicado principalmente por las menores cantidades vendidas. Los precios reales habían aumentado 24% hasta mediados de la década pasada, pero luego perdieron terreno y terminaron ubicándose por debajo de los niveles de 2010.

Más litros, pero menos valor

Los datos recientes muestran una recuperación parcial, aunque con una composición que limita su impacto económico. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones argentinas de vino crecieron 14% en volumen, pero apenas 3% en valor. El precio medio disminuyó cerca de 10%.

Reyes y Day explican que parte del crecimiento en litros estuvo asociado al mayor dinamismo de los vinos a granel. Por eso, el aumento del volumen exportado no se tradujo en una recuperación equivalente de los ingresos ni modificó la tendencia negativa que enfrentan los vinos fraccionados mendocinos.

La conclusión es directa: vender más litros no necesariamente significa recuperar valor. Para mejorar el desempeño externo, el sector necesita aumentar tanto su participación internacional como el ingreso obtenido por cada unidad vendida.

El consumo mundial cayó 15%

El escenario internacional tampoco ofrece demasiado margen. El consumo mundial de vino descendió desde aproximadamente 244 millones de hectolitros en 2017 hasta 208 millones en 2025. La contracción fue del 15% en ocho años.

El informe señala que China tuvo un papel importante en ese retroceso. Si se excluyera al gigante asiático, la disminución del consumo mundial habría sido del 10%.

El comercio internacional también perdió dinamismo durante los últimos tres años. Aunque las importaciones mundiales de vino se duplicaron en poco más de dos décadas y llegaron a superar los 100 millones de hectolitros en sus mejores períodos, actualmente se encuentran por debajo de aquellos máximos.

Ese contexto explica una parte del deterioro argentino, pero no todo. El país no solamente vende dentro de un mercado mundial menos dinámico: también recibe una porción mucho menor de esas compras.

De casi 5% del mercado mundial a apenas 2,1%

A comienzos de este siglo, la Argentina representaba alrededor del 1,3% de las exportaciones mundiales de vino. Tras la salida de la convertibilidad, ganó competitividad y alcanzó una participación máxima cercana al 4,7% hacia finales de la década del 2000.

Desde entonces comenzó una tendencia descendente, interrumpida por recuperaciones transitorias, que llevó la cuota argentina hasta aproximadamente el 2,1% en 2025.

“Argentina no sólo enfrenta un mercado mundial menos dinámico: también capta actualmente una proporción mucho menor del comercio internacional que en sus mejores años”, sostienen Reyes y Day.

Los casos de Estados Unidos y Brasil, responsables del 24% y el 15% de las exportaciones argentinas de vino, respectivamente, permiten observar las diferentes dimensiones del problema.

Estados Unidos compra menos y la Argentina pierde participación

Las importaciones estadounidenses de vinos fraccionados cayeron 32% durante los últimos once años, al comparar los primeros semestres de cada período. Se trata, por lo tanto, de un mercado que efectivamente perdió volumen.

Sin embargo, la Argentina también retrocedió dentro de esas compras. Su participación había avanzado desde el 1,8% de comienzos de siglo hasta un máximo del 8,2%, pero cayó posteriormente hasta el 3,7% en 2026.

En Estados Unidos se combinaron así dos fenómenos negativos: la contracción general del mercado y la pérdida de cuota argentina.

El informe considera que la prioridad comercial para las bodegas debería ser defender la participación conseguida, antes que apostar exclusivamente por un crecimiento del volumen en un mercado que se encuentra en retroceso.

Brasil creció, pero el vino argentino no lo acompañó

El caso brasileño resulta todavía más elocuente. A diferencia de Estados Unidos, las importaciones de vinos fraccionados de Brasil muestran una expansión sostenida.

Medidas en dólares constantes —descontando la inflación estadounidense—, las compras pasaron de unos 44 millones de dólares hacia finales de la década de 1990 a cerca de 299 millones durante los primeros siete meses de 2026.

Las exportaciones argentinas también aumentaron, pero lo hicieron a un ritmo menor que el mercado. La participación nacional había alcanzado aproximadamente el 26% a mediados de los años 2000, luego descendió hasta alrededor del 15% y finalmente se recuperó hasta el 19% en 2026.

Para los autores, en Brasil no puede atribuirse la pérdida de participación a una caída de la demanda. El mercado compró mucho más vino, pero la Argentina no logró acompañar plenamente ese crecimiento.

Por esa razón, Reyes y Day identifican a Brasil como la principal prioridad comercial: existe una demanda creciente y el desafío consiste en recuperar la cuota perdida frente a otros países proveedores.

El dólar ayuda, pero no resuelve todo

El tipo de cambio aparece como una pieza importante de la explicación. Después de la salida de la convertibilidad, el encarecimiento real del dólar favoreció la competitividad y coincidió con el avance argentino en el mercado mundial.

A medida que esa ventaja cambiaria se redujo, el país comenzó a perder participación. En julio de 2026, el tipo de cambio real oficial equivalía a aproximadamente 1.537 pesos medidos a precios de ese mismo mes. Era superior al de períodos de fuerte atraso cambiario, como 1996 o 2016, pero se encontraba lejos de los niveles posteriores a 2002.

Un dólar real más barato encarece en moneda extranjera los costos laborales, productivos y logísticos. Estos últimos tienen una incidencia especialmente relevante en un sector exportador alejado de los principales mercados internacionales.

Sin embargo, Reyes y Day remarcan que la correspondencia entre el valor del dólar y las exportaciones no es perfecta. La competitividad también depende de los costos internos, la logística, el posicionamiento de las marcas, la estrategia comercial y la capacidad de adaptación de las propias empresas.

Nuevos consumidores, nuevos vinos

El informe incorpora otro factor: el cambio en las preferencias internacionales. Referentes de la actividad observan una mayor demanda de vinos blancos, rosados, productos frescos, alternativas de menor graduación alcohólica y nuevos formatos de comercialización.

Al mismo tiempo, algunos tintos tradicionales de precio medio enfrentan una demanda más débil. Si las bodegas argentinas reaccionan lentamente a estas tendencias, pueden seguir perdiendo participación incluso sin un nuevo deterioro cambiario.

La vitivinicultura enfrenta así un doble desafío. Por un lado, debe operar dentro de un mercado mundial más pequeño. Por otro, necesita recuperar competitividad para captar una proporción mayor de las compras internacionales.

Para los autores del IERAL, la salida no pasa únicamente por exportar más litros. También exige recuperar valor por litro, adaptar la oferta a las nuevas preferencias, fortalecer la estrategia comercial y reducir las desventajas de costos y logística.

El diagnóstico deja una señal incómoda para la industria: el mundo toma menos vino, pero la Argentina retrocedió incluso en mercados que siguieron creciendo. El dólar puede brindar una ayuda, aunque ya no alcanza como única estrategia para recuperar el terreno perdido.

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El Gobierno elimina el tope de valor para exportar por courier: buscan impulsar las ventas de pymes al exterior

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En una nueva señal de flexibilización del comercio exterior, el Gobierno nacional eliminó el límite de valor para las exportaciones realizadas a través del régimen de courier. La decisión, oficializada mediante la Resolución General 5883/2026 de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), apunta a reducir trabas administrativas y abrir una nueva ventana de oportunidades para pequeñas y medianas empresas, emprendedores y exportadores que buscan acceder a mercados internacionales sin recurrir a la operatoria tradicional.

La modificación responde a un pedido de la Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa, que solicitó adecuar la normativa vigente para eliminar el tope del valor FOB de las mercaderías exportadas mediante Prestadores de Servicios Postales (PSP/Courier). Hasta ahora, este régimen imponía un límite económico que restringía el uso de esta modalidad para operaciones de mayor valor agregado.

Con el cambio normativo, las exportaciones realizadas por courier ya no tendrán restricciones de valor. La medida representa un cambio relevante para empresas que comercializan productos tecnológicos, diseño, indumentaria, alimentos diferenciados, autopartes, insumos industriales o manufacturas de nicho, sectores donde las ventas internacionales suelen concretarse en envíos pequeños pero de alto valor unitario.

Desde ARCA explicaron que la decisión se inscribe dentro de una política orientada a facilitar el comercio internacional, simplificar procedimientos y disminuir costos burocráticos. El organismo sostiene que el objetivo es brindar mayor previsibilidad a los operadores, agilizar la logística y evitar demoras o costos inesperados para quienes utilizan este canal de exportación.

La resolución también introduce otras modificaciones operativas. En materia de importaciones simplificadas, cuando un pequeño envío esté alcanzado por la exención de derechos de importación y tasa de estadística prevista en el Decreto 1065/2024, ya no será obligatorio consignar la posición arancelaria de la mercadería, lo que simplifica el trámite para el usuario y reduce la carga documental.

Asimismo, los prestadores de servicios courier deberán conservar las constancias digitalizadas de entrega durante cinco años posteriores al plazo de prescripción de la acción fiscal, documentación que podrá ser requerida por la Dirección General de Aduanas en caso de fiscalizaciones.

La implementación de las nuevas disposiciones comenzará a regir desde el día siguiente a su publicación en el Boletín Oficial, aunque su aplicación operativa será gradual y seguirá el cronograma que ARCA publicará en el micrositio “Envíos Internacionales” de su página oficial.

La eliminación del tope de valor FOB tiene un impacto que trasciende lo estrictamente aduanero. En un contexto donde muchas pymes argentinas encuentran en el comercio electrónico internacional una vía para diversificar mercados y generar divisas, el courier se consolidó como una herramienta estratégica para exportaciones de baja escala y rápida entrega. Al remover esta limitación, el Gobierno busca ampliar el universo de operaciones posibles sin obligar a las empresas a migrar hacia procedimientos aduaneros más complejos y costosos.

Para provincias con fuerte presencia de economías regionales y empresas innovadoras, como Misiones, la medida podría facilitar la internacionalización de emprendimientos vinculados a alimentos especiales, productos forestales con valor agregado, diseño, software, artesanías o manufacturas diferenciadas. La posibilidad de enviar productos de mayor valor por un canal simplificado reduce barreras de ingreso a nuevos mercados y mejora la competitividad de firmas que, hasta ahora, encontraban en los costos logísticos y administrativos uno de los principales obstáculos para exportar.

La decisión se enmarca en la estrategia oficial de profundizar la apertura comercial y desburocratizar las operaciones de comercio exterior, con el objetivo de que más empresas argentinas puedan vender al mundo con menores costos operativos y mayor agilidad.

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Trump impondrá nuevos aranceles de hasta 12,5% a 60 países y Argentina quedó incluida

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La administración de Donald Trump profundiza su estrategia de presión comercial y aplicará desde este viernes un nuevo esquema de aranceles a las importaciones provenientes de 60 países, con tasas que oscilarán entre el 10% y el 12,5%, en una medida que busca forzar a sus socios comerciales a reforzar los controles contra el trabajo forzoso en las cadenas de producción.

La decisión fue anunciada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y reemplaza el régimen transitorio de gravámenes del 10% que vencía este viernes. La nueva estructura se implementa bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta que habilita al Ejecutivo estadounidense a imponer sanciones comerciales frente a prácticas consideradas “injustificadas, irrazonables o discriminatorias”.

Según explicó el organismo, la investigación concluyó que las políticas de las 60 economías analizadas respecto de la prohibición de importar bienes elaborados mediante trabajo forzoso resultan insuficientes o carecen de mecanismos efectivos de aplicación.

Argentina quedó en el grupo con la menor alícuota

Argentina integra el grupo de países que enfrentarán un arancel del 10%, el nivel más bajo previsto dentro del nuevo esquema. En esa misma categoría aparecen Canadá, México, India, Indonesia, Malasia, Ecuador, Guatemala, Honduras, Pakistán, Sri Lanka, Reino Unido y Bangladesh, entre otros.

De acuerdo con la USTR, estas economías cuentan con algún tipo de legislación o compromiso internacional para combatir el trabajo forzoso, aunque Washington considera que todavía existen falencias en la implementación de esos controles.

En cambio, determinados productos provenientes de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Suiza afrontarán gravámenes de entre 10% y 12,5%, mientras que otros países alcanzados por la investigación recibirán directamente la tasa máxima.

China quedó excluida de este esquema debido a que mantiene un régimen arancelario específico dentro de la relación comercial bilateral con Estados Unidos.

Un giro tras el fallo de la Corte Suprema

El nuevo esquema reemplaza los aranceles generales que Trump había impuesto de manera provisoria luego de que un fallo de la Corte Suprema limitara la capacidad del Poder Ejecutivo para establecer determinados gravámenes sin intervención del Congreso.

Para evitar ese obstáculo legal, la Casa Blanca recurrió ahora a la Sección 301, vinculando las nuevas tarifas a una investigación formal sobre prácticas comerciales relacionadas con el trabajo forzoso.

El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, sostuvo que el objetivo es que otros países adopten estándares similares a los de Estados Unidos.

“Estados Unidos mantiene desde hace casi un siglo una prohibición sobre la importación de productos elaborados mediante trabajo forzoso y la aplica rigurosamente. Es momento de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo”, afirmó.

Excepciones y posibles efectos

La medida contempla excepciones para determinados bienes estratégicos, entre ellos petróleo, gas natural y fertilizantes. También quedan excluidos los productos que ingresan bajo las condiciones del tratado comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA).

En la práctica, los aranceles serán abonados inicialmente por las empresas estadounidenses importadoras. Sin embargo, una parte de ese costo suele trasladarse posteriormente a los consumidores mediante aumentos de precios, aunque la administración Trump sostiene que el objetivo principal es modificar las prácticas comerciales de los países exportadores.

La lucha contra el trabajo forzoso

Washington fundamentó la decisión en la necesidad de fortalecer la presión internacional contra el trabajo forzoso, una problemática que, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), afectaba a unas 27,6 millones de personas en todo el mundo en 2021.

Diversas organizaciones especializadas consideran que las restricciones comerciales pueden convertirse en un incentivo para mejorar los controles laborales, aunque advierten que los países afectados necesitarán tiempo, asistencia técnica y mecanismos efectivos para adecuarse a las nuevas exigencias.

En paralelo, la USTR mantiene abiertas otras investigaciones comerciales sobre posibles casos de sobreproducción y competencia desleal en 16 países, lo que anticipa que la política arancelaria seguirá siendo uno de los principales instrumentos de la estrategia económica de la Casa Blanca.

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Silicon Misiones reunió a empresas de Argentina, Brasil y Paraguay para potenciar negocios e integración regional

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Silicon Misiones volvió a posicionarse como un nodo estratégico para la integración económica del Mercosur al albergar la Segunda Ronda de Negocios Internacional FEBAP 2026, un encuentro que reunió a cerca de 150 representantes de empresas, emprendedores e instituciones de Argentina, Brasil y Paraguay con un objetivo común: transformar el potencial de la región en oportunidades concretas de inversión, comercio y cooperación empresarial.

La jornada, organizada por la Federación Económica Brasil, Argentina y Paraguay (FEBAP), contó con el respaldo del Ministerio de Industria de Misiones y del Parque Industrial y de la Innovación Posadas, consolidando una agenda orientada a fortalecer los vínculos entre el sector público y privado, promover nuevos mercados y generar redes de negocios que trasciendan las fronteras.

Uno de los principales atractivos del encuentro fue la participación de SEBRAE (Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas), una institución de referencia en Brasil por su trabajo en el desarrollo de pequeñas y medianas empresas. Su presencia aportó una mirada regional sobre innovación, competitividad y estrategias para fortalecer el ecosistema emprendedor, en un contexto donde las pymes representan uno de los principales motores del empleo y la generación de valor agregado.

La ronda fue diseñada bajo un formato de vinculación directa entre potenciales socios comerciales. Durante la mañana se desarrolló la Ronda Multisectorial, destinada a empresas de distintos rubros productivos y de servicios, mientras que por la tarde tuvo lugar la Ronda Metalmecánica, enfocada en uno de los sectores industriales con mayor potencial de crecimiento en la región.

Más allá de la concreción de negocios puntuales, este tipo de encuentros busca construir relaciones comerciales de largo plazo, facilitar el intercambio de conocimientos y acercar a empresas que, de otro modo, difícilmente compartirían un mismo espacio de negociación. En un escenario económico donde la competitividad depende cada vez más de la cooperación y la innovación, las rondas de negocios se consolidan como herramientas para reducir barreras de acceso a nuevos mercados y acelerar procesos de internacionalización.

La elección de Silicon Misiones como sede no fue casual. El polo tecnológico provincial se ha convertido en un espacio de convergencia entre innovación, desarrollo productivo y transformación digital, ofreciendo un ámbito propicio para que emprendedores, empresas e instituciones generen alianzas estratégicas. Su infraestructura y su perfil orientado a la economía del conocimiento fortalecen la capacidad de Misiones para atraer iniciativas vinculadas al desarrollo regional.

La segunda edición de la Ronda de Negocios Internacional FEBAP también reafirma la importancia de la integración entre Argentina, Brasil y Paraguay como plataforma para dinamizar las economías regionales. En un contexto de creciente competencia global, la articulación entre los tres países aparece como una oportunidad para ampliar mercados, fortalecer cadenas de valor y generar condiciones más favorables para el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas.

Con encuentros de este tipo, Misiones continúa consolidando su perfil como puerta de entrada al Mercosur y como un territorio que apuesta por la innovación, la cooperación y el desarrollo productivo como ejes para generar empleo, atraer inversiones y construir una economía regional más integrada y competitiva.

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ARCA unifica el registro de contratos de exportación con cotización: qué cambia para el comercio exterior y el agro desde agosto

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) aprobó un nuevo marco normativo para el registro de contratos de exportación de bienes con cotización, concentrando en una única resolución procedimientos que hasta ahora se encontraban dispersos. La medida entrará en vigencia el 1 de agosto de 2026 y busca reducir la complejidad administrativa sin modificar la obligación central: registrar los contratos antes del embarque de la mercadería.

La Resolución General 5872/2026 tiene impacto directo sobre exportadores de productos agroindustriales y de otros bienes cuyos precios se determinan mediante cotizaciones internacionales. Para las empresas exportadoras, el principal cambio no pasa por nuevas exigencias sino por la estandarización de los procedimientos, un aspecto que reduce incertidumbre regulatoria y facilita el cumplimiento tributario.

En un contexto donde el comercio exterior exige cada vez mayor trazabilidad documental, la consolidación normativa también fortalece la capacidad de fiscalización del organismo recaudador al concentrar reglas que anteriormente estaban distribuidas en distintas disposiciones.

Dos procedimientos según el tipo de mercadería

La nueva resolución establece una diferenciación clara entre los bienes comprendidos por la Ley N.º 21.453 —que regula principalmente contratos de compraventa de productos agrícolas con precio sujeto a cotización— y el resto de los bienes exportables que también poseen precios referenciados en mercados internacionales.

La segmentación apunta a respetar las particularidades operativas de cada actividad sin alterar el principio de control previo al embarque.

Para el sector agroexportador, la continuidad del régimen específico evita modificaciones sobre una operatoria ampliamente utilizada por exportadores de granos y derivados.

En paralelo, los demás exportadores contarán con un procedimiento claramente definido dentro del mismo cuerpo normativo, reduciendo superposiciones regulatorias.

Impacto para las empresas exportadoras

Desde la perspectiva empresarial, la principal ventaja radica en la simplificación administrativa más que en una flexibilización de controles.

Los principales cambios son unificación en una sola resolución las normas aplicables al registro de contratos de exportación con cotización. Se mantiene la obligación de registrar los contratos antes del embarque de la mercadería. Se diferencian los procedimientos entre productos alcanzados por la Ley 21.453 y otros bienes con cotización internacional. La nueva normativa comenzará a regir el 1 de agosto de 2026, aplicándose únicamente a las operaciones registradas desde esa fecha.

Qué implica para el sector productivo

Para las compañías exportadoras, especialmente aquellas con operaciones recurrentes en mercados internacionales, disponer de un régimen unificado reduce costos de cumplimiento asociados a la interpretación normativa y disminuye el riesgo de errores administrativos.

Aunque la resolución no modifica las condiciones comerciales ni los requisitos sustanciales para exportar, sí introduce mayor previsibilidad operativa, un factor relevante para sectores donde los contratos deben cerrarse con rapidez y los precios responden diariamente a mercados internacionales.

La continuidad del registro previo al embarque mantiene el esquema de control fiscal sobre operaciones vinculadas a bienes con cotización, preservando la información necesaria para el seguimiento tributario y aduanero.

La aplicación práctica del nuevo régimen permitirá medir si la simplificación normativa efectivamente reduce tiempos administrativos para los exportadores sin generar nuevas cargas operativas. Para las economías regionales y los complejos agroexportadores, la clave estará en verificar que la unificación de procedimientos se traduzca en mayor eficiencia documental sin alterar la dinámica comercial de las operaciones internacionales.

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