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Cierre de Le Utthe: la Municipalidad aclara que la deuda real es de $8 millones

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El cierre del comercio Le Utthe en Posadas generó repercusión y versiones cruzadas en torno a una supuesta multa millonaria que habría precipitado la decisión empresarial. Frente a ello, la Municipalidad de Posadas salió a fijar posición oficial y aclarar los alcances de la situación tributaria del local.

Desde el Ejecutivo municipal precisaron que el monto de $190 millones que trascendió públicamente no correspondía a una multa, sino a una estimación presunta inicial derivada de inconsistencias detectadas en las declaraciones juradas presentadas por la firma.

Tras el proceso administrativo correspondiente, que incluyó el descargo formal de la empresa y la presentación de documentación respaldatoria, la situación fue recalculada: la deuda real quedó establecida en $8 millones, a lo que se suman intereses que, además, podrían ser objeto de reducción.

En ese marco, desde la Municipalidad fueron enfáticos en rechazar la idea de que la clausura del comercio haya sido consecuencia de la política tributaria local.

“El cierre del establecimiento no puede atribuirse a una cuestión tributaria municipal”, indicaron fuentes oficiales, que apuntaron a un escenario económico más amplio y adverso como principal factor explicativo.

En particular, mencionaron la caída sostenida del consumo y la pérdida de poder adquisitivo como variables determinantes. Los indicadores del comercio minorista muestran variaciones interanuales negativas durante gran parte del segundo semestre de 2025 y el inicio de 2026, reflejando una debilidad estructural de la demanda interna.

El peso de la frontera: 8,5 millones de cruces al año

Otro elemento clave en la explicación oficial es la dinámica fronteriza. Posadas mantiene una interacción permanente con Encarnación, en Paraguay, lo que condiciona directamente al comercio local.

Según datos municipales, se registran más de 8,5 millones de cruces anuales hacia la ciudad vecina, lo que implica una fuerte derivación de consumo fuera del circuito local.

Este fenómeno responde, principalmente, a asimetrías macroeconómicas -como el tipo de cambio y la estructura impositiva nacional-  que exceden la órbita municipal.

En la misma línea, la Municipalidad sostuvo que el debate sobre la presión impositiva local debe contextualizarse dentro de la estructura tributaria argentina.

De acuerdo con los datos expuestos, los impuestos nacionales representan el 83% de la carga total, por lo que las variables que afectan al comercio -como inflación, ingresos reales o tipo de cambio- están mayormente determinadas fuera del ámbito municipal.

Aun en un contexto donde algunos sectores muestran señales de recuperación, el comercio minorista continúa aproximadamente un 3% por debajo de los niveles de 2023, lo que refuerza el diagnóstico de fragilidad estructural.

Finalmente, desde la Municipalidad remarcaron un elemento que contrasta con el adiós de la firma bonaerense: el local que ocupaba Le Utthe ya tiene un nuevo destino comercial.

Allí se instalará una empresa de electrodomésticos que desembarcará en Posadas, lo que -según la visión oficial- contribuye a desmentir la idea de que la presión fiscal municipal sea un factor determinante para la salida de empresas del mercado local.

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Autorizan ampliación del Duty Free Shop de Puerto Iguazú

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El Gobierno avanzó en una decisión con impacto territorial y económico concreto: amplió la superficie habilitada para la Zona Franca Minorista de Puerto Iguazú, mediante la Resolución General 5833/2026 de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), publicada el 25 de marzo. La medida redefine los límites operativos de la tienda libre en una de las principales fronteras comerciales del país y abre una nueva etapa en el esquema de ventas a turistas.

El movimiento no es solo técnico. En un contexto donde las economías regionales buscan dinamizar consumo y atraer divisas, la ampliación plantea una pregunta de fondo: ¿es una herramienta de estímulo local o parte de una estrategia más amplia de competencia comercial en zonas de frontera?

Un rediseño con respaldo normativo y lógica expansiva

La decisión se apoya en un entramado normativo que se remonta a la Ley 24.331, que habilita la creación de zonas francas, y en decretos que fueron ampliando el alcance de las ventas minoristas a turistas, tanto extranjeros como nacionales.

Sobre esa base, la resolución actual modifica el esquema vigente desde la Resolución General 1.230, que había habilitado el funcionamiento de la zona franca y su tienda libre en Puerto Iguazú.

El cambio central es concreto y medible: Se autoriza una superficie total de 24.744,60 metros cuadrados para la Zona Franca Minorista. De ese total, 12.500,26 m² corresponden a áreas de venta y servicios (local comercial, oficinas, sanitarios y espacios comunes). Otros 6.654,65 m² quedan destinados a depósitos. Y 5.589,69 m² se asignan a estacionamiento semicubierto.

La ampliación había sido previamente autorizada por el Comité de Vigilancia de la Zona Franca en octubre de 2025, pero requería la habilitación formal de la autoridad aduanera para su implementación efectiva.

El rediseño también incluye la aprobación de un nuevo anexo técnico y la derogación de normas previas que regulaban aspectos del funcionamiento, lo que en la práctica implica unificación y actualización del marco operativo.

Más que metros cuadrados: impacto en comercio y flujo turístico

La ampliación de la tienda libre no ocurre en un vacío. Se inscribe en un esquema que permite ventas minoristas de productos importados sin impuestos, bajo control aduanero, a turistas que ingresan o salen del país.

En ese contexto, el aumento de superficie tiene efectos directos: Mayor capacidad de oferta comercial en un punto de alto tránsito internacional. Posibilidad de incrementar el volumen de ventas a turistas. Mejora logística a partir de la ampliación de depósitos y estacionamiento.

Desde la perspectiva del Gobierno, la medida refuerza una herramienta ya existente para estimular consumo en zonas de frontera, donde la competencia con mercados vecinos suele ser un factor estructural.

También introduce una señal hacia el sector privado: hay margen para expandir operaciones dentro de esquemas regulados, sin modificar el régimen de fondo.

Reconfiguración operativa y control aduanero

El rol de la ARCA en esta resolución no es menor. La habilitación implica validar que la ampliación cumpla con los requisitos técnicos, operativos y de control aduanero, lo que garantiza que el crecimiento del área no desborde el sistema de fiscalización.

Al mismo tiempo, la medida mantiene intacto el principio central del régimen: las operaciones siguen bajo supervisión aduanera estricta, incluso cuando se amplía la escala.

La combinación entre expansión comercial y control estatal define el equilibrio que busca sostener el Gobierno en este tipo de instrumentos.

Un movimiento táctico en una frontera sensible

La ampliación de la Zona Franca Minorista de Puerto Iguazú puede leerse como un ajuste operativo. Pero también como una señal en un territorio donde el comercio, el turismo y la política económica se cruzan de manera permanente.

En las próximas semanas será relevante observar cómo evoluciona la actividad en la tienda libre, si el aumento de superficie se traduce en mayor flujo comercial y qué impacto tiene en la dinámica local.

El Gobierno habilitó más espacio. La pregunta que queda abierta es cómo se ocupará y qué lugar tendrá dentro de una estrategia más amplia para las economías de frontera.

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La economía creció 1,9% interanual en enero, pero siguen flojos la industria y el comercio

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La actividad económica argentina inició 2026 con una suba interanual de 1,9% en enero, de acuerdo con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundido por el INDEC. En términos mensuales, la economía mostró además un avance de 0,4% frente a diciembre en la medición desestacionalizada, mientras que la serie tendencia-ciclo registró una mejora de 0,3%, lo que indica que el nivel general mantuvo una trayectoria ascendente, aunque con un ritmo moderado.

El dato confirma que la economía sigue en terreno positivo al comenzar el año, pero también deja ver una recuperación heterogénea. No hubo un crecimiento parejo entre sectores: la expansión estuvo sostenida sobre todo por el fuerte salto del agro y por el desempeño de la explotación minera, mientras que ramas sensibles para el mercado interno, como la industria manufacturera y el comercio, volvieron a exhibir retrocesos.

Según el resumen ejecutivo del informe, en enero diez de los quince sectores que integran el EMAE registraron subas interanuales. Los mayores incrementos se observaron en Pesca, con un alza de 50,8%, y en Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con un crecimiento de 25,1%. Sin embargo, no todos los sectores que más crecieron fueron los que más pesaron en el resultado global. El propio INDEC remarca que la actividad con mayor incidencia positiva fue Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, seguida por Explotación de minas y canteras, que avanzó 9,6% interanual. Entre ambos sectores aportaron 1,7 puntos porcentuales al crecimiento total del EMAE, que fue de 1,88%. Esa concentración muestra con claridad que el resultado agregado descansó en pocos motores de fuerte empuje.

El gráfico sectorial incluido en la página final del informe permite dimensionar ese reparto. Agricultura aportó 1,27 puntos porcentuales al alza general, mientras que Explotación de minas y canteras sumó 0,40 puntos. Detrás aparecieron los impuestos netos de subsidios, con una incidencia positiva de 0,42 puntos; la intermediación financiera, con 0,30; transporte y comunicaciones, con 0,17; y pesca, con 0,15. Es decir, el crecimiento de enero tuvo una base bastante concentrada en actividades primarias, extractivas y financieras, más que en sectores masivos ligados al consumo o a la producción industrial.

Del otro lado, el informe también muestra que persisten focos de debilidad importantes. Cinco sectores registraron caídas interanuales en enero. Las principales bajas se verificaron en Comercio mayorista, minorista y reparaciones, con una contracción de 3,2%; Electricidad, gas y agua, con una merma de 3,0%; Industria manufacturera, con una baja de 2,6%; Hoteles y restaurantes, con -2,2%; y Administración pública y defensa, con -1,6%. Entre comercio, industria, electricidad y administración pública le restaron 0,9 puntos porcentuales al nivel general, según el propio INDEC.

Ese dato es particularmente relevante porque marca un contraste fuerte entre los sectores que hoy sostienen la mejora y aquellos que suelen funcionar como termómetro del mercado interno. El comercio, por su peso dentro de la estructura económica, fue el sector de mayor incidencia negativa: restó 0,40 puntos porcentuales. La industria manufacturera quitó otros 0,36 puntos y electricidad, gas y agua, 0,06. Así, aunque el EMAE mostró crecimiento, una parte relevante de la economía real siguió sin despegar al inicio de 2026.

La serie mensual también aporta contexto para entender el momento actual. Durante 2025, la actividad había transitado un año mayormente positivo en la comparación interanual, con subas que llegaron a 7,8% en abril y se mantuvieron en niveles relativamente altos durante buena parte del primer semestre. Pero hacia el cierre del año aparecieron señales de desaceleración: noviembre mostró una variación interanual de -0,2%, antes de rebotar a 3,3% en diciembre. En ese marco, el 1,9% de enero de 2026 aparece como un crecimiento más moderado que los registrados en buena parte de 2025. El acumulado del año, al tratarse del primer mes, también quedó en 1,9%.

En la comparación estrictamente mensual, la suba de 0,4% desestacionalizada frente a diciembre confirma que hubo una mejora de corto plazo, pero sin aceleración significativa. De hecho, la tendencia-ciclo avanzó 0,3%, un ritmo algo más firme que el 0,2% que había predominado en varios meses de 2025, aunque todavía lejos de una expansión vigorosa. Visto en perspectiva, el EMAE parece sostener una recuperación gradual, pero todavía con una matriz frágil y muy dependiente de pocos sectores dinámicos.

Entre los rubros que crecieron, además del agro, la minería y la pesca, también se destacaron la intermediación financiera, con 7,7% interanual; transporte y comunicaciones, con 2,3%; impuestos netos de subsidios, con 2,3%; servicios sociales y de salud, con 0,8%; construcción, con 0,5%; actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, con 0,5%; enseñanza, con 0,2%; y otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales, con 0,1%. La mayoría de estas ramas mostró avances leves o moderados, lo que refuerza la idea de que el desempeño de enero no fue el resultado de una expansión generalizada, sino de un conjunto acotado de sectores con tracción más intensa.

En términos de lectura económica, el informe deja una conclusión central: la economía comenzó 2026 en crecimiento, pero con desequilibrios sectoriales marcados. La mejora del nivel general fue real, aunque apoyada en actividades primarias y extractivas, mientras que sectores clave para el entramado productivo y el consumo, como industria y comercio, siguieron retrocediendo. Eso plantea un escenario en el que la recuperación existe, pero todavía no logra derramarse de manera homogénea sobre toda la estructura económica.

También vale remarcar que la industria manufacturera, a pesar de haber mostrado mejoras interanuales en varios tramos de 2025, volvió a caer en enero de 2026. Ese retroceso, sumado a la baja del comercio, puede interpretarse como una señal de cautela: el rebote agregado no necesariamente equivale a una mejora consolidada en la producción y el consumo doméstico. Algo similar ocurre con hoteles y restaurantes, que cayeron 2,2%, una baja que puede leerse como una señal de enfriamiento en actividades vinculadas al gasto de los hogares y al turismo.

El cuadro general, entonces, muestra una economía que evita la recaída y mantiene números positivos, pero todavía sin una base amplia de expansión. El dato de enero es mejor que una contracción, sin dudas, pero también deja claro que el repunte está lejos de ser parejo. El próximo informe del EMAE, con la estimación preliminar de febrero de 2026, será difundido por el INDEC el 22 de abril, y será clave para determinar si esta mejora moderada logra afirmarse o si se trató apenas de un inicio de año sostenido por sectores muy puntuales.

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Posadas activa “El Reventón” como herramienta para sostener ventas en un mercado retraído

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La ciudad de Posadas volverá a poner en marcha una de sus principales herramientas de estímulo al consumo: del 9 al 12 de abril se realizará la 11° edición del Reventón, una iniciativa impulsada por la Cámara de Comercio e Industria local que combina descuentos, financiamiento y actividades culturales. El dato no es menor: en un contexto de retracción del mercado interno, el evento se consolida como una pieza de política económica territorial. La pregunta que sobrevuela es si estos mecanismos alcanzan para sostener el nivel de ventas o si funcionan apenas como paliativos temporales.

Un dispositivo económico que trasciende lo comercial

El Reventón no es solo un evento de promociones. Se inscribe en una estrategia más amplia donde el sector privado, en articulación con programas de financiamiento vigentes, intenta compensar la caída del consumo con incentivos concentrados en períodos cortos.

La Cámara de Comercio confirmó que la edición de abril replicará la lógica de eventos anteriores, con una fuerte presencia de descuentos, cuotas y beneficios a través de programas de estímulo al consumo. Según datos del sector, alrededor del 80% de las operaciones durante estos eventos se canalizan mediante esas herramientas, lo que evidencia su peso estructural en la dinámica comercial.

El esquema también incluye una dimensión urbana y cultural: intervenciones artísticas, espectáculos y una feria gastronómica y cervecera en la plaza San Martín. La intención es clara: no solo vender más, sino generar circulación de personas en el microcentro y extender el impacto a otros puntos de la ciudad.

En ese sentido, se prevé la adhesión de alrededor de 1.200 comercios, con una expansión hacia zonas como Itambé e Itambé Guazú, lo que marca un intento de descentralización del consumo.

Coordinación público-privada y lógica de supervivencia

El trasfondo económico condiciona la lectura del evento. Desde la propia Cámara reconocen que el contexto sigue siendo “retraído”, lo que obliga a reforzar este tipo de iniciativas. En términos concretos, los comercios que logran capitalizar el evento pueden incrementar sus ventas entre un 20% y un 35% en el mes, aunque el resultado depende de variables como el rubro, la estrategia comercial y la preparación previa.

La referencia a programas de financiamiento no es secundaria. Funcionan como el ancla del esquema, permitiendo sostener el volumen de operaciones en un escenario donde el poder adquisitivo sigue tensionado. Sin ese componente, el impacto del evento sería sensiblemente menor.

A su vez, el Reventón se apoya en una construcción cultural que ya está instalada en la ciudad: consumidores que esperan estas fechas para concretar compras relevantes y comercios que planifican su oferta en función de ese calendario. Es, en los hechos, una institucionalización del consumo por eventos.

Quién gana y quién queda condicionado

El principal beneficiado inmediato es el comercio minorista, especialmente aquellos rubros con mayor capacidad de financiamiento, como electrodomésticos o bienes durables. También el sector gastronómico y de servicios, que capitaliza el flujo de personas.

Sin embargo, el esquema también expone dependencias. El nivel de ventas queda atado a herramientas externas —programas de financiamiento, acuerdos con proveedores— y a la capacidad individual de cada comerciante para posicionarse en un evento competitivo.

En términos más amplios, la estrategia refuerza un modelo de consumo concentrado en fechas específicas, lo que puede generar picos de actividad pero no necesariamente una recuperación sostenida.

Entre el impulso táctico y la necesidad estructural

La nueva edición del Reventón se lanza con una lógica clara: sostener la actividad en un escenario adverso. La incorporación de espectáculos —incluida una banda nacional aún no anunciada— busca potenciar el atractivo y consolidar el evento como un “paseo familiar”, más que una simple feria de descuentos.

Lo que queda por observar es si esta dinámica logra traducirse en una mejora más estable del comercio local o si seguirá funcionando como un mecanismo de compensación periódica. También será clave medir la respuesta del consumidor en un año donde las variables macroeconómicas siguen condicionando el gasto.

Por ahora, Posadas vuelve a apostar a un formato que ya conoce. Pero el desafío no está en repetirlo, sino en determinar cuánto margen real tiene para sostener la actividad en el tiempo.

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Las ventas minoristas pyme descendieron 5,6% interanual en febrero

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En febrero, el sector minorista pyme registró un descenso del 5,6% interanual a valores constantes. La variación mensual evidenció un incremento del 2,6%. Con estas cifras, el indicador acumula una retracción del 5,2% en lo que va del año.

Sobre el estado de los comercios, el 52,6% de los propietarios reportó estabilidad interanual, cifra inferior en seis puntos al registro de enero. Dicho margen se trasladó a quienes señalaron un deterioro (38,8%) en comparación con el mismo período del ciclo anterior.


Las proyecciones de acá a un año indican que habrá paridad con la situación actual para el 46,6% de los encuestados, mientras el 42,9% aguarda una mejora y el 10,5% proyecta un retroceso. Respecto a la inversión, el 57,6% considera el marco como no apto para desembolsos, frente a un 15,5% que lo ve de forma oportuna y un 26,9% sin definición.

               
El relevamiento por rubros ratificó el proceso de contracción: seis de los siete sectores monitoreados cerraron con resultados negativos. Las bajas se encontraron en Bazar y decoración (-14,4%), Perfumería (-10,7%) y Alimentos y bebidas (-8,7%). Farmacia constituyó la excepción, con un incremento del 0,3% interanual.


En síntesis, febrero registró una mejora mensual del 2,6%, influenciada por el inicio del ciclo lectivo, sin lograr revertir la caída acumulada del 5,2%. El consumo se concentró en bienes de subsistencia y artículos escolares por la reasignación del gasto de los hogares. La demanda operó con selectividad, priorizando ofertas y financiamiento para sostener las operaciones. Los costos operativos y la presión tributaria condicionaron la rentabilidad de los locales. El escenario confirmó una contracción técnica pese al repunte estacional de fin de mes.

Hacia el futuro existe una expectativa de mejora económica para 2026 en el 42,9% de los casos. La inversión continúa sin variaciones por los costos de reposición y la rentabilidad de los comercios. El 57,6% de los comerciantes descartó desembolsos de capital ante las condiciones del mercado interno. El desafío reside en estabilizar los márgenes frente al incremento de los gastos fijos. La reactivación dependerá de la recomposición de los salarios y de la previsibilidad en los costos.

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