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La actividad económica revirtió la caída de 2024 y terminó 2025 con un crecimiento del 4,4%

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La economía argentina cerró 2025 con una señal clara de recuperación. La actividad económica registró un crecimiento anual del 4,4%, impulsada por un fuerte desempeño en diciembre, mes en el que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró un avance del 1,8% respecto de noviembre y una suba interanual del 3,5%, de acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos. El resultado consolida un cambio de tendencia frente a 2024, año que había cerrado con una contracción del 1,8%, y deja un diferencial positivo de 2,6 puntos porcentuales entre ambos períodos.

Un cierre de año en alza y un balance anual positivo

El repunte de diciembre fue determinante para consolidar el resultado anual. El EMAE mostró una mejora generalizada en buena parte del entramado productivo, con once de los sectores que componen el indicador registrando subas en el último mes del año. En términos interanuales, el avance del 3,5% confirmó que la actividad logró sostener una dinámica expansiva hacia el cierre de 2025, mientras que la variación mensual del 1,8% evidenció una aceleración respecto de noviembre.

Con estos registros, el crecimiento acumulado del 4,4% en todo 2025 marca un quiebre frente al desempeño del año previo y se posiciona como uno de los principales datos macroeconómicos del período. El contraste con 2024 —cuando la economía había retrocedido 1,8%— refuerza la lectura de un ciclo de recuperación, aunque con diferencias sectoriales significativas.

El motor del agro y el contraste con la industria y el comercio

Entre los sectores con mejor desempeño en diciembre se destacó con amplitud Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, que creció un 32,2% interanual. Según el informe oficial, el resultado estuvo impulsado por una “histórica producción de trigo”, tanto en volumen como en promedio, lo que convirtió al agro en el principal motor del EMAE en el cierre del año.

Sin embargo, el informe también expone tensiones dentro de la estructura productiva. Industria manufacturera registró una caída del 3,9% interanual, mientras que Comercio mayorista, minorista y reparaciones retrocedió un 1,3%. En conjunto, estos dos sectores le restaron 0,8 puntos porcentuales a la variación del EMAE de diciembre, reflejando que la recuperación no fue homogénea y que persisten desafíos en ramas clave vinculadas al consumo y la producción industrial

El crecimiento del 4,4% en 2025, con un cierre de año en expansión, aporta una señal relevante en términos macroeconómicos e institucionales. Por un lado, confirma la capacidad de algunos sectores —en especial el agro— para traccionar la actividad en un contexto de recuperación. Por otro, deja en evidencia que la industria y el comercio aún enfrentan restricciones que limitan un rebote más equilibrado.

De cara a los próximos meses, el desempeño del EMAE plantea un escenario mixto: una economía que logró dejar atrás la contracción del año previo, pero que todavía requiere consolidar la recuperación en sectores estratégicos para sostener el crecimiento y ampliar su impacto sobre el empleo y el consumo.

emae_02_26 by CristianMilciades

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En dos años, se achicó el tejido empresario y se perdieron más de 290 mil empleos registrados

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Un informe laboral de CEPA, elaborado con datos del sistema de Seguridad Social provistos por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), reconstruyó la dinámica de empleadores y trabajadores registrados entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025. El diagnóstico central marca un retroceso simultáneo del número de empresas con personal registrado y del volumen de empleo formal, con impactos sectoriales muy dispares y una lectura clave: el ajuste no sólo se expresa en el total, sino también en qué sectores pierden más y qué tamaño de empresa concentra la expulsión de trabajadores.

Menos empresas: 21.938 empleadores fuera del sistema

De acuerdo con la comparación del período, la cantidad de empleadores con trabajadores registrados pasó de 512.357 en noviembre de 2023 a 490.419 en noviembre de 2025. La caída neta es de 21.938 empresas, un promedio de 30 empresas menos por día, en una tendencia negativa para el entramado productivo formal.

El trabajo advierte, además, una cuestión técnica sobre la disponibilidad de información: señala que a mediados de febrero de 2026 los datos publicados por la SRT llegaban hasta octubre de 2025, aun cuando el informe se presenta como “datos a noviembre 2025”.

Qué sectores explican la mayor destrucción de empleadores

En términos absolutos, el rubro más golpeado en cantidad de empleadores fue Servicio de transporte y almacenamiento, con -5.239 casos entre 2023 y 2025. Le siguen:

  • Comercio (mayorista/minorista y reparación de vehículos): -4.593
    Servicios inmobiliarios: -3.101
    Industria manufacturera: -2.436
    Servicios profesionales, científicos y técnicos: -2.315
    Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca: -1.928
    Construcción: -1.737

El relevamiento también muestra que hubo sectores con evolución positiva en cantidad de empleadores: Actividades administrativas y servicios de apoyo (+797) y Servicios de asociaciones y servicios personales (+1.301).

En la lectura relativa, el sector más afectado vuelve a ser Transporte y almacenamiento, con una baja del 13,3% de empleadores.

Empleo formal: -290.600 puestos en unidades productivas

En el mismo período, el informe estima una reducción de 290.600 puestos de trabajo registrados en unidades productivas, con una contracción del orden de -2,95%, lo que equivale a “más de 400 puestos por día”, según la síntesis final del trabajo.

La caída no se distribuye de manera uniforme. Por pérdida absoluta de trabajadores registrados, los principales descensos aparecen encabezados por:

  • Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria: -130.149
    Industria manufacturera: -72.955
    Construcción: -71.573

En el enfoque relativo, el sector con mayor retroceso porcentual de empleo registrado es Construcción, con una baja de -15%.

Un termómetro social: cae el empleo registrado en casas particulares

Uno de los apartados más sensibles del informe se concentra en el trabajo en casas particulares, que CEPA caracteriza como un “termómetro” de la economía doméstica. Allí, el empleo registrado pasa de 629.660 en noviembre de 2023 a 602.868 en noviembre de 2025: son 26.792 personas menos, equivalentes a 36 empleos por día.

El propio informe interpreta que este tipo de empleo, por su estructura y menor cobertura de “grandes empresas” o convenios fuertes, suele reaccionar rápido ante crisis y ajustes de gasto en hogares, con riesgo de mayor informalidad.

Si se suma el empleo en unidades productivas con el de casas particulares, el “empleo privado registrado” total pasa de 10.486.833 a 10.169.441: una reducción de 317.392 personas, equivalente a 434 puestos registrados por día, según el informe.

Cuando el foco se pone sobre la cantidad de empleadores (empresas), la contracción se concentra casi por completo en unidades de hasta 500 trabajadores: representan el 99,63% de los casos de pérdida de empleadores, con -21.856 empresas. En el extremo opuesto, las firmas de más de 501 trabajadores explican -82 casos, es decir 0,37% del total.

En términos relativos, el informe indica que la caída porcentual de empleadores es similar en ambos tramos (alrededor de -4%), aunque la fotografía del tejido empresarial queda dominada por la contracción en el universo de firmas pequeñas y medianas.

El contraste aparece cuando se analiza dónde se perdieron los puestos de trabajo: el informe sostiene que el 67,67% de la caída del empleo registrado (unos -196.659 trabajadores) se produjo en empresas con más de 500 trabajadores, mientras que las de menos de 500 explican el 32,33% (unos -93.941).

En otras palabras: aunque el recorte de “casos” de empleadores se concentra en empresas de hasta 500, la mayor parte de la expulsión de trabajadores se localiza en firmas grandes, un dato que reordena la lectura sobre el impacto efectivo en volumen de empleo.

Un mapa de impactos sectoriales y un debate abierto

En sus conclusiones, CEPA resume el período como un “marcado retroceso” de indicadores del empleo formal, combinando caída del número de empleadores, reducción del empleo registrado en unidades productivas y un deterioro adicional en casas particulares.

Aun con el sesgo técnico sobre la actualización de la base SRT consignado en el propio documento, el informe instala un punto de discusión central: el desempeño del mercado laboral no puede explicarse sólo por el número total, sino por qué sectores pierden primero, cómo se reconfigura el tejido empresario y en qué tamaño de empresa se concentra la pérdida de puestos.

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Nuevo mapa comercial: qué cambia con el acuerdo UE–Mercosur y el acercamiento a Estados Unidos

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En un escenario global atravesado por tensiones comerciales, reconfiguración de cadenas de suministro y competencia por atraer inversiones, los acuerdos estratégicos volvieron al centro de la agenda económica. En ese contexto, el entendimiento entre la Unión Europea y el Mercosur se complementa con el fortalecimiento del vínculo entre Argentina y Estados Unidos, configurando un nuevo marco de inserción internacional para el país.

Más competencia, pero también integración

Para TMF Group, el alcance es estructural. “No se trata solo de exportar más. El acuerdo introduce reglas claras en servicios, inversiones y compras públicas. Eso es lo que realmente puede cambiar el clima de negocios”, afirma Jorge Sodano, Country Head para Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. En un contexto donde la previsibilidad es un activo escaso, la señal institucional resulta clave. “Volver a formar parte de un acuerdo de esta magnitud reposiciona a Argentina frente a los inversores internacionales”, agrega.

Uno de los puntos más sensibles es el impacto sobre la industria local. La reducción de aranceles podría aumentar la competencia de productos europeos, pero también facilitar el acceso a insumos y tecnología. “La mayor competencia es un desafío real, aunque puede impulsar mejoras en productividad”, señala Sodano. El efecto final dependerá de la capacidad de adaptación del entramado productivo y de políticas que acompañen con foco en eficiencia.

La convergencia hacia estándares europeos en materia ambiental, trazabilidad y gobernanza corporativa representa otro desafío, especialmente para pymes. Sin embargo, alinearse con parámetros internacionales puede transformarse en una ventaja competitiva y ampliar oportunidades más allá del mercado europeo.

Acuerdos que buscan previsibilidad

Desde la óptica inversora, el acuerdo puede actuar como catalizador si se consolida la estabilidad macroeconómica y se simplifica el marco regulatorio. Energía, agroindustria y economía del conocimiento aparecen entre los sectores con mayor potencial.

El acercamiento estratégico también incluye el tratado bilateral con Estados Unidos. Desde VT Markets, Eduardo Romero, Senior Markets Analyst en Latinoamérica, advierte que la clave será la ejecución: “Si el acuerdo se traduce en flujos reales de inversión y reglas estables, la confianza puede consolidarse; si se dilata, el mercado volverá a exigir prima por incertidumbre”.

En síntesis, tanto el entendimiento con la Unión Europea como el fortalecimiento del vínculo con Estados Unidos trascienden el comercio. Representan una oportunidad para mejorar la inserción internacional y el marco institucional argentino. El desafío será transformar esa expectativa en resultados concretos.

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El cuentapropismo avanza: en Posadas creció 35% en los últimos dos años

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En los últimos años el mercado de trabajo urbano en la Argentina ha mostrado cambios significativos en su estructura ocupacional, con un crecimiento sostenido de las formas de  autoempleo. Dentro de este proceso, el cuentapropismo aparece como uno de los  fenómenos más relevantes, tanto por su magnitud como por las implicancias económicas y sociales que conlleva. El aglomerado de Posadas no fue ajeno a esta dinámica y exhibe señales claras de una expansión del trabajo por cuenta propia en los últimos dos años. 

El cuentapropismo es un tipo de inserción laboral que suele estar asociado a estrategias de  subsistencia, a la falta de oportunidades en el empleo asalariado formal y, en muchos casos, a mayores niveles de precariedad e inestabilidad de ingresos.  

¿Qué muestra la situación de Posadas? A partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), se observa que entre 2023 y 2025, la cantidad de trabajadores por cuenta propia en el aglomerado Posadas mostró un incremento significativo: creció 35% y su grado de participación sobre el total de ocupados ha crecido también de manera significativa. Esto contrasta con las otras formas de empleo: los  ocupados categorizados como “Patron” descendieron 30,5% en el período, y los  Empleados cayeron 13,7%; a su vez, el total de ocupados cayó 2,3% en Posadas. 

Por ende,  se verifica el hecho de que el cuentapropismo fue la salida que tuvo el posadeño para continuar teniendo una ocupación en el contexto actual. Dicho de otro modo: el  cuentapropismo operó como una válvula de escape frente a la debilidad del mercado laboral formal. 

En 2023, el cuentapropismo explicaba el 23,1% del total de ocupados de Posadas, y pasó a representar el 32,0% en 2025, con un incremento de 8,9 puntos porcentuales. En cambio, los ocupados de tipo Patrón pasaron del 3,9% al 2,8% de participación (evidenciando la caída de empleadores) y los Empleados bajaron del 72,5%  al 64,1%, al tiempo que los trabajadores familiares sin remuneración pasaron del 0,5% al  1,2%.

¿Qué vemos al analizar los datos en valores absolutos? La cantidad de ocupados total pasó  de 178.965 personas en 2023 a 174.774 personas en 2025 (-4.191). En ese marco, los  Patrones cayeron de 7.018 a 4.875 (-2.143 personas) y los Empleados de 129.702 a 111.970 (-17.732 personas)

En cambio, los Cuentapropistas pasaron de 41.404 a 55.901 (+14.497 personas).  

El aumento en términos absolutos de los cuentapropistas no solo refleja una mayor  participación de este tipo de ocupación, sino también un cambio en la estructura del empleo local. En la práctica, una proporción creciente de personas ocupadas encuentra en el trabajo independiente su principal estrategia de inserción laboral, ya sea por elección o por necesidad. 

Cuentapropismo por sector de actividad 

El análisis sectorial permite observar que el crecimiento del cuentapropismo no fue  homogéneo entre ramas de actividad. En el período analizado, se destaca una fuerte  concentración del trabajo por cuenta propia en sectores tradicionales como el comercio, los servicios personales y la construcción, actividades que históricamente han funcionado  como refugio frente a la pérdida de empleo asalariado. Por caso, se puede observar  actividades con alta concentración de cuentapropistas como ser: Comercio de textiles (88,6%), Servicios de peluquería y tratamientos de belleza (88,3%), Comercio de alimentos, bebidas y tabaco (69,3%), Servicios de expendio de comidas y bebidas (46%), Mantenimiento y reparación de vehículos automotores (42,6%) y Construcción (36,2%), entre otros. 

¿Pero cómo evolucionó este segmento de ocupados en los últimos diez años? En Servicios  de expendio de comidas y bebidas, la cantidad de trabajadores cuentapropistas creció 711,5% en los últimos dos años: pasó de 322 a 2.613 trabajadores; en Mantenimiento y reparación de vehículos automotores creció 167,2% (pasó de 647 a 1.729 trabajadores); en Comercio de alimentos, bebidas y tabaco creció 126,5% (de 2.957 a 6.698), entre otros. 

El cuentapropismo posadeño en comparación con otros aglomerados urbanos 

Al comparar la evolución del cuentapropismo en Posadas con la de otros aglomerados urbanos, se advierte que el fenómeno no es exclusivo del ámbito local, aunque presenta particularidades propias. En términos relativos, Posadas se ubica como el segundo  aglomerado con el mayor peso del trabajo por cuenta propia entre los aglomerados  relevados por la EPH -INDEC. Mientras que en 2023 se ubicaba décima (con 23,1%), en  2025 se ubicaba segunda (con 32,0%), quedando solo por debajo de Mar del Plata (32,5%). En este mismo marco, se destaca que Posadas vio el mayor incremento en la participación relativa del cuentapropismo del país: +8,9 puntos porcentuales contra 2023, seguido por Gran Rosario con +7,9 puntos porcentuales. En términos de trabajadores bajo ese segmento, su crecimiento del 35% se ubica como el séptimo más alto del país, en un  ranking liderado por Gran Rosario (+48,7%). 

Por ende, se puede corroborar que, en un contexto donde el cuentapropismo crece en todo  el país, en Posadas exhibe una expansión algo más marcada.

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¿Cómo cambió la economía misionera en la última década?

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Es harto conocido que la Argentina experimentó serios problemas de crecimiento en los últimos años, combinando periodos de crecimiento económico con otros de depresión, lo que genera que, en la mirada de largo plazo, se llegue a la conclusión de que el país “no crece”. Múltiples episodios de recesión, alta volatilidad macroeconómica y fuertes restricciones externas configuraron un escenario de estancamiento estructural que limitó la expansión del producto y deterioró los indicadores sociales y productivos.

En ese marco general de bajo dinamismo, el desempeño de las provincias fue marcadamente dispar. Mientras algunos distritos lograron amortiguar parcialmente el contexto adverso mediante mejores desempeños sectoriales o estrategias de diversificación productiva, otros quedaron más expuestos a la caída de la actividad, profundizando las brechas regionales en términos de crecimiento.

En ese marco, surge analizaron los resultados que brinda la CEPAL respecto a los datos del Valor Agregado Bruto (VAB) por provincia. Esta entidad difunde estas cifras con un rezago de un año, por lo cual el análisis que aquí realizaremos corresponde al año 2024, que se conocieron hace apenas unos días. 

Resulta pertinente adoptar dos enfoques: una mirada de corto plazo, para ver qué pasó en la provincia durante el primer año de la era Milei; y otra mirada de largo plazo, comparando la evolución entre 2014 y 2024, lo que permite dimensionar con mayor precisión cómo se comportaron las economías provinciales en un período atravesado por fuertes desequilibrios macroeconómicos.

Empecemos por lo primero: en 2024 la economía misionera tuvo una caída del 5,2%, ubicándose a mitad de tabla en el ranking de provincias que, a su vez, mostró dos escenarios muy marcados. Neuquén fue la gran ganadora del año: traccionada por el boom de Vaca Muerta, esta provincia tuvo un alza del 11,3% en el año 2024, pero no fue la única ya que, impulsados por el agro principalmente, Córdoba (4,5%), Santa Fe (3,1%), Entre Ríos (0,4%) y La Pampa (0,4%) también exhibieron alzas. Sin embargo, en el resto del país la caída fue notoria: si vemos el otro extremo de la tabla, Formosa y Tierra del Fuego mostraron caídas de doble dígito de su economía (-12,9% y -13,1% respectivamente). Como dijimos, la caída misionera está a mitad de tabla, aunque se destaca en este marco que se trata del descenso más bajo en la región del NEA: además del caso ya mencionado de Formosa, también cayeron Chaco (-6,3%) y Corrientes (-5,3%). 

¿Cómo se movieron los sectores de la economía misionera en 2024? Cabe detallar, en primer lugar, cómo se distribuye la economía de la provincia: el mayor sector local es la Industria Manufacturera que explica el 17,9% del VAB de Misiones. Este es un dato de relevancia central ya que marca el perfil productivo de la provincia y permite inferir que buena parte del desempeño económico provincial está fuertemente condicionado por la dinámica de este rubro. Algo similar pasa con el Comercio: es el sector con el segundo mayor peso en la economía provincial con una participación del 12,9%; la Enseñanza (9,9%) y Transporte y Comunicaciones (9,7%) le siguen luego en orden de participación. 

Ahora bien, en términos de desempeños, hubo muchas diferencias. Sobre 16 grandes sectores de la economía local, hubo seis que tuvieron alzas en 2024 contra 2023. ¿Quiénes crecieron? En primer lugar se ubicó la Salud con +23,1%, pero con heterogeneidad hacia dentro de la actividad: la salud pública se incrementó en 45,3% pero la salud privada cayó 1,4% anual. En segundo lugar quedó la Agricultura, Ganadería, Pesca y Silvicultura cuyo incremento fue del 11,3%, empujado por la agricultura y ganadería (13,6%) cuyo resultado más que compensó la caída de la silvicultura (-0,3%). El podio se completó con Electricidad, Gas y Agua con +3,4%, cuyo resultado se apoya en la suba en Generación captación y distribución de energía eléctrica (+3,3%) y de Captación, depuración y distribución de agua (+6,9%). 

Los otros sectores que crecieron en Misiones fueron “Propiedad de la Vivienda” (+2,2%), Transporte y Comunicaciones (+2,2%) y Servicio doméstico en Hogares Privados (+0,9%). 

Ahora bien, se puede observar que de los cuatro sectores más grandes de la economía provincial, solo uno creció (Transporte y Comunicaciones), mientras que el resto (más varios otros más) tuvieron bajas. 

En este contexto, las mayores caídas relativas vs. el 2024 se vieron en la Construcción (-37,6%), la Administración Pública (-18,4%) y el Comercio (-9,8%). Pero además, se observa que la Industria Manufacturera cae 9,1%, la Enseñanza -8,4%, la Intermediación Financiera -8,3%, la Explotación de Minas y Canteras -8,0% y Restaurantes y Hoteles -2,8%, entre otros. 

Esta es una foto puntual de un momento muy crítico dada las consecuencias del modelo económico aplicado desde diciembre de 2023 que produjo fuertes bajas generales y particulares en sectores que concentran el movimiento económico provincial. Pero cabe ir más allá y preguntarnos: ¿Cómo cambió la economía provincial entre 2014 y 2024?

Como dijimos al principio, Misiones tuvo un crecimiento del 2,3% en esa década, siendo la provincia del NEA con el mejor desempeño y formando parte del lote de las únicas nueve provincias que tuvieron alzas. En ese mismo período, Corrientes también creció pero a menor velocidad (0,8%), Chaco cayó 8,0% y Formosa -10,4%. 

Para observar de mejor manera la forma en que fue cambiando la economía provincial, vamos a ir viendo los desempeños de cada sector en particular. Como se dijo antes, la Industria Manufacturera es el sector más importante de Misiones: en 2024 explicó el 17,9% de la economía local, pero en 2014 explicaba el 19,6%: esa pérdida de participación (de 1,7 puntos porcentuales) se produjo porque el sector tuvo una caída de su VAB del 6,4% entre puntas. 

El Comercio, por su parte, explicó el 12,9% de la economía provincial en 2024 pero lo hacía en 13,2% en 2014; perdió 0,3 puntos de participación pero, al mismo tiempo, el VAB sectorial creció 0,6% entre puntas; la razón por la que creció su actividad pero cayó su participación es que hubo otros sectores con dinamismos mucho más fuertes. Por ende, es positivo este desempeño, pero insuficiente en la comparación amplia. 

La Enseñanza fue en 2024 el tercer sector más grande de la economía misionera con el 9,9% de participación; en 2014, era del 9,1%, por lo cual se ve un fuerte salto (+0,8 puntos) que se explicó por una importante suba entre puntas: esta actividad creció 11,1% entre 2014 y 2024. Algo similar se ve en Transporte y Comunicaciones: pasó de concentrar el 8,7% del total provincial en 2014 al 9,7% en 2024: una suba de 1 punto de participación a raíz de haber crecido en este período un 14,6%. 

El sector de Propiedad de la Vivienda también tuvo un proceso expansivo: pasó del 6,4% del total en 2014 al 7,7% (+1,3 p.p) tras haber incrementado su actividad un 22,7% entre puntas. 

La Administración Pública, por su parte, no sufrió variación en términos de participación: tanto en 2014 como en 2024 explicó el 7,1% de la economía local, aunque en ese período creció 2,0%.

El sector de la Salud, en cambio, tuvo un desempeño fenomenal: pasó del 4,6% al 7,0% luego de haber presentado un crecimiento del 55,9% en la última década, la más alta entre todos los sectores de actividad de Misiones. Parecido es el caso de Electricidad, Gas y Agua: pasó de 5,0% al 7,0% con un crecimiento relativo de su actividad del 43,5%, la segunda más alta. 

Luego se ubica Agricultura, Ganadería, Pesca y Silvicultura, que tuvo una dinámica inversa: pasó de concentrar el 7,4% de la economía local en 2014 a 6,0% y en la última década tuvo una caída del 16,7%, la tercera más fuerte en la provincia.

Restaurantes y Hoteles, por su lado, creció como sector: tuvo una suba del 17,2% en la última década que la llevó a incrementar sus niveles de participación del 2,6% al 3,0%. La Construcción, por su lado, explicó el 3,0% del VAB misionero en 2024, pero en 2014 lo hacía en un 6,8%: esta muy fuerte disminución de su peso fue producto de una baja de la actividad del 54,9% en los últimos diez años, la más fuerte en la provincia. A su vez, la Intermediación Financiera pasó de explicar el 2,1% de la economía misionera al 1,6% en la última década y tuvo una baja del 23,8%, la segunda más fuerte de la provincia.

¿Cómo podemos resumir estos datos? Básicamente, en dos grandes puntos. Por un lado, los servicios van ganando terreno por sobre los sectores tradicionales de la provincia. Si bien el comercio y la industria siguen siendo los pilares de la economía misionera, otros como la enseñanza, la energía, la salud, el transporte, logística y comunicación vienen pisando fuerte y le dan una nueva diversidad a la matriz productiva local. En segundo lugar, queda en evidencia que los ciclos económicos inestables pegan de lleno en sectores específicos que son, a su vez, los más grandes: el comercio por capacidad de consumo, la industria por la necesidad de demanda interna, entre otros. 

En definitiva, la última década deja para Misiones un balance mixto: logró crecer en un contexto nacional claramente adverso y se ubicó entre las provincias con mejor desempeño relativo, pero ese avance fue moderado y estuvo acompañado por cambios profundos en su estructura productiva. La pérdida de peso de la industria y la construcción, junto con el fuerte avance de los servicios muestran una economía que se reconfigura, con mayor diversificación pero también con señales de fragilidad en sus sectores tradicionales. El desafío hacia adelante pasa por transformar esa nueva composición en un motor de crecimiento más sólido y sostenido, fortaleciendo la inversión, recuperando los rubros productivos clave y consolidando una matriz que combine servicios dinámicos con una base industrial capaz de traccionar empleo y valor agregado.

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