El presidente Alberto Fernández recibió en Casa Rosada al ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, y a la presidenta del Conicet, Ana Franchi, con quienes se selló el acuerdo. “Los investigadores han hecho un esfuerzo enorme durante todo este tiempo en la Argentina y creemos que es un reconocimiento real”, consideró Filmus.
El Gobierno nacional anunció este lunes un aumento salarial del 10% para los investigadores de todas las categorías del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), a partir del 1 de noviembre próximo, que se sumará al incremento ya acordado de más de 40% para la paritaria anual, se informó oficialmente.
Luego Filmus dijo en rueda de prensa a los periodistas acreditados en Casa de Gobierno que el aumento significa “una recuperación del salario real respecto de 2019 del 18%” y la calificó de “muy importante” porque “hay una dificultad muy seria respecto de los investigadores que son tentados para irse del país”.
La paritaria que terminará en enero próximo se había cerrado con un 40%, más un 5%, y suma ahora este nuevo aumento, enmarcado en “la tercera cuota de jerarquización por encima del aumento de los salarios de los trabajadores”, explicó el ministro.
“Los investigadores han hecho un esfuerzo enorme durante todo este tiempo en la Argentina, principalmente enfocados en el tema de la Covid, y creemos que es un reconocimiento real”, consideró Filmus.
La medida, que beneficiará a 12 mil investigadores de Conicet y a 3.000 personas que se desempeñan como personal de apoyo técnico en el organismo, se enmarca en la Ley de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación que fue aprobada en febrero de este año y postula el aumento de los recursos para esa área, con el objetivo de llegar al 1% del PBI en 2032.
Recordó que durante el gobierno de Mauricio Macri “se perdió casi un 40% de salario” y recordó que el desfinanciamiento de la ciencia “fue atroz en todo ese tiempo”, que “bajó del 0,4% al 0,24% del PBI”.
“Tampoco teníamos ministerio de Ciencia y Tecnología, y en este momento el aumento que tenemos no llega todavía a lo que se ganaba en 2015”, añadió.
Para el ministro, “este programa de jerarquización va a tener que seguir existiendo para poder ir incrementando más aún” los salarios de los investigadores, porque “tienen que ser acordes al esfuerzo y a la calidad de sus trabajos”.
La Ley tiene como objetivo la federalización del sistema científico tecnológico nacional mediante la producción y difusión del conocimiento, priorizando las zonas geográficas de menor desarrollo relativo.
Busca además desarrollar la matriz productiva para implementar políticas de innovación sustentable en todo el territorio.
El Conicet y la fabricación de la vacuna contra el coronavirus Filmus también destacó el avance de fabricación de vacunas de industria nacional contra el coronavirus y explicó: “hemos avanzado en la producción de la vacunas que tienen licencia de otros países y estamos trabajando para que haya vacunas nacionales”.
“Estuvimos en el Instituto Leloir y en la Universidad de San Martin, que son de los lugares donde se está trabajando y esperamos que de las cuatro líneas que está financiando el ministerio, en 2022 podamos tener resultados importantes”, explicó, y resaltó que “Argentina es uno de los pocos países que está en condiciones de tener su vacuna nacional“.
“Fuimos escogidos junto con Brasil como uno de los dos países que la OMS (Organización Mundial de la Salud) eligió como plataforma de producción de vacunas para toda América Latina”, definió el titular de la cartera científica.
Para Filmus “son reconocimientos al esfuerzo de científicos argentinos”, que además tiene “en los barbijos y kits del Conicet dos productos que son exportados actualmente”, concluyó.
Investigadores de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) desarrollaron dispositivos al que denominaron “parches inteligentes” y que son capaces de diagnosticar una infección en un herida crónica. como las producidas por quemaduras o escaras en las personas que están mucho tiempo postradas, y al mismo tiempo suministrar antibióticos para curarla.
Estos dispositivos “son inéditos con estas características” explicó la dirección de medios de la UNT y se aplican, a este tipo de heridas que “no suelen tener buenos desenlaces ya que “cuesta mucho que cicatricen”.
Estas lesiones “suelen estar húmedas, lo que estimula el crecimiento de bacterias patógenas que forman un biofilm, que resulta casi impenetrable para los antibióticos orales o locales comunes”, detalló la UNT.
El parche cuyo desarrollo es financiado por esa universidad y el Conicet cuenta con un sensor que cuando absorbe la humedad de la herida cambia de color, con lo que los médicos, de esta forma, saben que se detectó el biofilm, que es una especie de capa producida por las bacterias, que impide la penetración de la medicación común en la herida.
La bioingeniera Rosanna Madrid, una de las directoras del proyecto, evaluó como beneficio principal del parche que “aporta a la pronta mejora de la herida y reduce la frecuencia necesaria para realizar la limpieza quirúrgica, ya que este tipo de limpieza suele lastimar el tejido sano del paciente”.
Sostuvo que al ayudar a la erradicación de la infección, también contribuye a una regeneración más rápida del tejido de la piel y a la curación completa de la herida.
El estudio se encuentra en etapa de laboratorio, en la cual se realizan ensayos con modelos de tejido artificial. Si las pruebas avanzan y se obtienen resultados positivos, entonces desarrollarán un prototipo para realizar testeos en animales de experimentación.
Luego de probar la eficacia e inocuidad de los parches, podrían comenzar las pruebas clínicas con pacientes.
“Queremos que estas investigaciones no se queden en el laboratorio ni en el paper, buscamos transferir esa tecnología a la gente” dijo Madrid .
Sin embargo, la profesional reconoció que los ensayos clínicos “suelen ser muy costosos para los investigadores del país, entonces suelen buscan aportes del sector privado o bien intentan adaptar la tarea del grupo de investigación para constituir una startup, que permita canalizar el proyecto”.
El becario doctoral del Conicet, Roberto Chaile, explicó que, en muchas ocasiones, aunque el médico limpie la herida “no llega a percibir el biofilm formado por los microorganismos patógenos” por lo que el médico conozca si su paciente tiene la herida infectada por el cambio de color del parche y que sepa con precisión cuál es el sector infectado, “le brinda información muy útil”.
Cuando el parche detecta la infección, libera una sustancia antibiótica justo sobre el biofilm, contó el investigador.
Y agregó que en el mercado “existen parches similares, pero liberan la medicación sobre la herida completa, sin discriminar la parte infectada de la sana. Eso puede resultar contraproducente porque el antibiótico puede dañar las células sanas que el paciente necesita para recuperarse”.
Ambos científicos coincidieron en que la principal limitación de la investigación radica en el proceso de fabricación de los polímeros, que actualmente resulta laboriosa y se necesitaría mucha cantidad de material para poder escalar la producción. y que además, el parche se limita hoy a su uso en heridas superficiales.
El presidente Alberto Fernández anunció en la Casa Rosada junto al ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, ante un grupo de científicos, una inversión de 12.046.655.957 pesos para financiar la construcción y refacción de 72 obras de edificios del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en 21 provincias del país.
“Poner en valor a los científicos es la mejor inversión que un país puede hacer como sociedad”, destacó Fernández durante el encuentro que compartió este mediodía con los investigadores en el Salón de los Científicos y del que también participaron la presidenta del CONICET, Ana Franchi; y el secretario de Articulación Científica y Tecnológica, Juan Pablo Paz.
El Presidente expresó la vocación de su gobierno “por desarrollar un proyecto para que la inteligencia sea aprovechada al máximo” y el compromiso para seguir invirtiendo en Ciencia y Tecnología. “Es así como se desarrollan las sociedades ricas”, concluyó.
En una conferencia de prensa al término del encuentro, Filmus dijo que “el objetivo principal” que nos encomendó el Presidente “es constituir a la ciencia y la tecnología como una política de Estado”.
“Nunca hasta ahora ha habido un programa de esta magnitud para la ciencia y la tecnología que abarca a 21 provincias, porque creemos que hay que federalizar la ciencia en la Argentina”, resaltó el ministro de Ciencia, y auguró que “nos da pie para asegurar que vienen años de mucho desarrollo y mucho crecimiento”.
Asistieron a la actividad los científicos Soledad Gori (Instituto de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales), Ignacio Mazzitelli (Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA), Sol Prieto (Centro de Estudios e Investigaciones Laborales), Gabriel Rabinovich (Instituto de Biología y Medicina Experimental), Gabriel Kessler (Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales), Alejandro Buren (Instituto Antártico Argentino), Ana Peinetti (Instituto de Química, Física de Materiales, Medioambiente y Energía), Horacio González (Instituto de Desarrollo e Investigaciones Pediátricas “PROF Dr. Fernando Viteri” del Hospital de Niños de La Plata), Andrea Gamarnik (Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires – Leloir) y Christian Schmiegelow (Instituto de Física de Buenos Aires).
Los investigadores destacaron “como se articularon rápidas respuestas del sistema cientifico a la pandemia”, rol que también fue destacado por el jefe de Estado. El financiamiento contempla, por un lado, la construcción de 20 nuevos edificios para institutos del CONICET que había sido aprobada en 2014 y que nunca comenzó por falta de fondos durante la gestión anterior. Sumará aproximadamente 40.000 metros cuadrados de laboratorios y oficinas, por un monto de $ 4.918.655.957,72, en las provincias de Buenos Aires, CABA, Córdoba, Corrientes, Mendoza, Misiones, San Luis, Santa Fe y Tucumán. Comprende, además, otras 24 obras de refacciones y nuevas construcciones, por un monto de $ 2.608.000.000, en edificios del CONICET de 15 provincias (Buenos Aires, CABA, Catamarca, Chaco, Chubut, Córdoba, Corrientes, Jujuy, La Pampa, Mendoza, Río Negro, Salta, San Juan, Santa Fe y Tierra del Fuego). También se erigirán 28 Centros interinstitucionales en temas estratégicos o grandes instalaciones científicas de interés interinstitucional, con una inversión de $ 4.520.000.000 que incluye obras en Buenos Aires, CABA, Chaco, Corrientes, Chubut, Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Misiones, Rio Negro, Salta, San Luis, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
El esfenodontino llamado Tika giacchino es un homenaje a Adrián Giacchino, fundador y director de la Fundación Azara por su aporte a promover la investigación y divulgación de las ciencias naturales y antropológicas, así como la conservación del patrimonio natural y cultural.
El estudio estuvo a cargo de investigadores del Conicet, la Fundación Azara, la Universidad Maimónides y la Universidad de Buenos Aires.
¿Quiénes son los esfenodontes?
Los esfenodontes son un grupo de reptiles emparentados muy cercanamente con los lagartos. Son más antiguos que los dinosaurios pues se originaron hace al menos unos 240 millones de años (Ma), a principios de la Era Mesozoica. Durante el Triásico (250 a 200 Ma), en que el mundo estaba conformado por un único continente, Pangea, los esfenodontes se distribuyeron por todo el mundo, dando origen a numerosos linajes. Sus primos, los lagartos, también se distribuían lentamente por el mundo.
La historia de los esfenodontes contiene numerosos capítulos. Se fueron haciendo comunes entre la fauna de vertebrados continentales y dejaron sus restos fósiles en diversas regiones del mundo (Gran Bretaña, China, América del Norte, Brasil, etcétera) mientras evolucionaban a la sombra de los dinosaurios. Durante el Jurásico (hace entre 144 y 200 Ma) los esfenodontes, de tamaño más bien reducido, adquirieron una gran variedad de denticiones y dietas. Había insectívoros, carnívoros (clevosaurios), piscívoros (pleurosaurios) y, hacia fines del Jurásico, aparecieron herbívoros (eilenodontinos).
A principios del Cretácico (hace unos 140 millones de años), los hallazgos de esfenodontes en todo el mundo se reducen, lo que se explicó por la gran expansión que tuvieron los escamados, es decir, los lagartos y las serpientes. Este fenómeno no fue tan fuerte en el hemisferio austral, por lo que los esfenodontes siguieron siendo importantes hasta fines del Cretácico.
De fines del Cretácico se han hallado varios esfenodontes en la Argentina, entre ellos los enormes esfenodontes herbívoros de La Buitrera (Río Negro), de un metro y medio de longitud, así como los esfenodontes Kawasphenodon y Lamarquesaurus. Sin embargo, ninguna de estas formas es un esfenodontino, es decir, un pariente cercano del actual “tuatara” o Sphenodon de Nueva Zelanda. Sólo un registro había hasta ahora sugiriendo este parentesco, el de un maxilar aislado procedente de fines del Cretácico de Río Negro (70 millones de años). El material que aquí se presenta es de 95 millones de años.
El hallazgo
El nuevo material fue hallado en La Buitrera, una localidad fosilífera situada cerca de Cerro Policía, en el noroeste de Río Negro, a unos 1.300 kilómetros de Buenos Aires. La Buitrera se viene estudiando desde 1999 y ha provisto una impresionante lista de hallazgos completamente nuevos como dinosaurios carnívoros del grupo de los velocirraptores (Buitreraptor, Alnashetri), cuello-largos (Cathartesaura), cocodrilos omnívoros a herbívoros con hocico de zorro (Araripesuchus buitreraensis), reptiles esfenodontes herbívoros (Priosphenodon avelasi), lagartijas, serpientes con patas (Najash rionegrina), mamíferos driolestoideos de hocico largo (Cronopio dentiacutus), tortugas (Prochelidella buitreraensis) y peces pulmonados o dipnoos.
El estudio
Una revisión del material realizada por los doctores Sebastián Apesteguía (CONICET – Fundación Azara), Fernando Garberoglio (CONICET – Fundación Azara) y Raúl Gómez (Universidad de Buenos Aires), permitió identificar en esos restos a un esfenodonte del grupo de los esfenodontinos, es decir, del mismo grupo al que pertenece el actual Sphenodon, único sobreviviente de aquel gran grupo de la época de los dinosaurios.
El trabajo científico fue publicado en el último número de la revista científica argentina Ameghiniana. El título del trabajo en inglés es “Earliest tuatara relative (Lepidosauria: Sphenodontinae) from southern continents”.
El material estudiado incluye un esqueleto incompleto con restos de cráneo además de otros dos restos craneanos lo que permite decir que el animal tendría un cráneo de unos 4 cm de largo y un cuerpo de entre 25 y 30 cm. Los especímenes fueron descubiertos en los sitios Hoyada de los Esfenodontes y Hoyada de Muñoz de la localidad La Buitrera y también en la localidad Cerro Policía, en el noroeste de Río Negro, a unos 1.100 kilómetros de Buenos Aires.
El nombre genérico honra, por un lado, a Doña Filomena Ávila, Doña Tika, una mujer campesina de Río Negro que colaboró con las primeras expediciones paleontológicas a la zona en 1922, y nuevamente desde 1999 cuando el grupo de investigación presente retomó el trabajo en el área.
En el momento de descubrimiento del holotipo (2009), Doña Tika cumplía sus 100 años de edad. Ella nos dejó tres años más tarde dejando un gran vacío en los corazones, una enorme familia de sangre y una descomunal familia de corazón. El nombre de la especie honra a Adrián Giacchino, fundador y director de la Fundación Azara, una prestigiosa institución creada para promover la investigación y divulgación de las ciencias naturales y antropológicas, así como la conservación del patrimonio natural y cultural.
La obra llevada adelante a lo largo de 25 años por Adrián Giacchino con el más bajo perfil, es una de las obras filantrópicas más importantes de la historia argentina, incluye la creación de museos, centros de rescate de fauna silvestre, reservas naturales, el descubrimiento de decenas de nuevas especies para la ciencia, una tarea editorial inmensa, el apoyo a cientos de investigadores en distintos países latinoamericanos, la conservación de más de 200.000 objetos de historia natural, además de bibliotecas y archivos, entre otra cantidad de logros.
Lugar y época
En aquellos tiempos del Cretácico, un vasto desierto se había formado entre Río Negro y Neuquén, el Kokorkom, o desierto de los huesos. Las arenas depositadas, endurecidas, compactadas y petrificadas, se conocerían luego como Formación Candeleros.
Un detallado estudio desarrollado por los geólogos Dr. Gonzalo Veiga, Lic. Joaquín Pérez Mayoral, Dra. María Lidia Sánchez y Lic. Soledad Gualde, nos permitieron conocer que los 20 metros de depósitos rocosos representan tres etapas que nos muestran cómo se contraían y expandían los márgenes del viejo desierto Kokorkom como resultado de los cambios climáticos de la época.
Una historia antártica
Los esfenodontes fueron una de las víctimas de la extinción de fines del Cretácico, la misma que eliminó a los dinosaurios no avianos. Esto queda demostrado por escasa presencia en el registro fósil del Terciario (65 a 0 Ma). Hasta el momento se desconoce qué ocurrió con ellos, pero parecen haberse extinto tanto en Sudamérica como en el resto del mundo, a excepción de Nueva Zelanda.
Esta isla se hallaba ligada a la Antártida y Australia, de las que se separó hacia fines de la época de los dinosaurios. Por ello, podemos deducir que el grupo de esfenodontes que sobrevivió vivía en aquellos tiempos en las cercanías de la Antártida. Esto permite comprender cómo estos reptiles, tildados muchas veces de “primitivos”, son capaces de demostrar hoy una inusual tolerancia a las zonas frías: Sphenodon se siente cómodo a apenas 12 grados centígrados, temperatura que la actividad de otros lepidosaurios no tolera.
Además, Sphenodon cuenta con una masticación propalinal (la mandíbula se desliza adelante y atrás encarrilada entre los huesos maxilar y palatino) y una barra temporal inferior completa. Esta adaptación, antes considerada como “primitiva”, hoy es vista como propia de un grupo de esfenodontes avanzados. Al conectar la región del cráneo donde el hueso cuadrado se articula con el hueso yugal, refuerza la región de la mejilla permitiéndoles aplicar un corte muy poderoso, capaz de seccionar huesos de aves, de las que a veces se alimenta para complementar su dieta.
El hallazgo de Tika apoya la hipótesis de que peculiares tetrápodos terrestres ectotérmicos asumieron una distribución Cretácico-Terciaria circumantártica. Tika se habría alimentado de una variedad de presas incluyendo pequeños vertebrados, contrastando ecológicamente de los grandes esfenodontes herbívoros ya conocidos para La Buitrera. Tika aporta a la creciente diversidad conocida de esfenodontes durante el Cretácico Tardío en Patagonia, indicando que, aunque ya declinados o extintos en el hemisferio norte, los esfenodontes eran aún diversos taxonómica y ecológicamente en los continentes del suroeste de Gondwana.
¿Por qué es importante?
Muy poco sabemos de los esfenodontes entre el Jurásico y la actualidad. La persistencia del tuatara en Nueva Zelanda siempre ha sido considerada un misterio. Hoy sabemos que permanecen en Nueva Zelanda no porque hayan llegado de otro lugar, sino porque estos esfenodontes eran parte característica de la fauna de vertebrados terrestres del hemisferio Sur, como lo explica su hallazgo en la Argentina.
La guarida del tuatara
Los materiales fósiles originales de este esfenodonte se hallan depositados en el Museo Carlos Ameghino de la ciudad de Cipolletti, Río Negro.
Quienes ayudaron en este proyecto
La publicación de estos resultados son la parte final de un proyecto que incluyó numerosos trabajos de campo, laboratorio y gabinete. Para todo esto se necesitaron recursos humanos y financieros.
En los trabajos de campo participaron los autores junto a Lucila Fernández Dumont, Facundo Riguetti, Guillermo Rougier, Eliana Cimorelli, Leonardo Pazo, Mercedes Prámparo, Ana P. Carignano, Gonzalo Veiga y Michael Caldwell.
También a los dueños del campo, las familias Avelás y Mariluán, que gentilmente dieron permiso para trabajar en sus propiedades.
El apoyo financiero fue otorgado a los autores por distintas instituciones nacionales e internacionales, como la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, el CONICET, la Fundación Azara, la Universidad Maimónides y National Geographic Society.
Considerando que las actividades que realiza el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en las diferentes áreas del conocimiento son prioritarias para el desarrollo del país y el bienestar de los ciudadanos y ciudadanas, el presidente Alberto Fernández dispuso un incremento del 30% para los estipendios de las becas doctorales y posdoctorales del CONICET.
Cabe destacar que, con esta medida, entre junio y diciembre 2021, los estipendios se habrán incrementado un 40%.
El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, Roberto Salvarezza, junto a su par de Economía, Martín Guzmán, y la presidenta del CONICET, Ana Franchi, se reunieron en el Palacio de Hacienda para formalizar la medida.