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Investigadora comparó los aportes nutricionales de la yerba mate secada al natural y por el método tradicional

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La investigadora CONICET- Fundación Barceló, Dra. Rosana Ramírez publicó un artículo sobre la yerba mate en revista científica. La publicación “Efecto del Procesamiento en la Calidad Nutricional de Ilex paraguariensis” presentada en el volumen 12 de la revista Applied Scienses.

Es el resultado de un trabajo de investigación original, a cargo de la Dra. Rosa Ramírez, investigadora de CONICET y Fundación Barceló Sede Santo Tomé Corrientes.

La docente de la Facultad de Medicina realizó una investigación sobre Ilex paraguariensis A.St.-Hil, conocida como la planta de la yerba mate. Que en la actualidad ha ganado muchos mercados de bebidas y nuevas formas de consumo, alcanzando la categoría de consumo global.

El presente trabajo presenta la variación de los activos nutricionales de digestibilidad, energéticos y minerales sometidos a tres procesos diferentes: secado al aire libre y triturado; secado bajo fuego directo y molido; y secado a fuego directo, molido y envejecido durante 6 meses en condiciones controladas.

También se estudió la presencia de residuos de agroquímicos y factores anti-nutricionales. El procesamiento influyó ampliamente en los activos nutricionales y de digestibilidad de las hojas yerba mate.

Uno de los resultados obtenidos en la investigación es que la yerba secada de forma naturalmente a temperatura ambiente al aire libre durante dos semanas y trituradas dio como resultado el nivel más alto de proteína cruda, Mg, K, S y Mn, en comparación con el procedimiento tradicional y procesos alternativos S3. S1 también presentó un alto nivel de NFC digestible y alcanzó 49,23% de materia seca digestible. Estos hechos pueden justificar la sugerencia del uso de IP tratados según S1 como complemento alimenticio en explotaciones ganaderas. También presentan composiciones minerales atractivas para su uso como ingredientes alimentarios para el consumo humano.

En tanto la yerba en forma de hojas verdes maduras, secadas a fuego directo durante unos segundos y finamente molidas (muestra S2) y hojas verdes maduras recolectadas y secadas a fuego directo durante unos segundos, luego molidas y envejecidas durante 6 meses a 21 °C y a un máximo de 60% de humedad relativa (muestra S3) resultó en una calidad nutricional muy similar. Ambos procesos de secado finalmente resultaron en una pérdida de calidad nutricional con respecto al proceso de secado natural. Sin embargo, el tiempo de maduración no tiene un fuerte efecto sobre la calidad nutricional de la IP. S2 resultó en el % más alto de carbohidratos y Fe, y S3 resultó en el % más alto de materia digestible, Ca, P, Zn y B, en comparación con sus correspondientes procesos alternativos.

Los resultados también muestran niveles de calidad de proteína entre 10.03 y 19.06% de materia seca. Los valores de digestibilidad muestran que todas las hojas IP tratadas son aptas para alimentos funcionales humanos y suplementos enriquecidos para alimentos para ganado.

Aunque estos resultados son prometedores, se requiere un análisis completo de costo-beneficio. Cualquier beneficio potencial del uso de la PI como alimento para el ganado debe equilibrarse con los costos de producción. La investigación adicional también puede considerar la optimización de las tecnologías de procesamiento para mejorar los compuestos bioactivos para su uso en alimentos, cultivos, cosméticos, nutracéuticos y suplementos para apoyar la salud humana.

La Applied Sciences, es una revista internacional de acceso abierto, sobre temas de las ciencias naturales, publicada quincenalmente en línea por MDPI. Articulo completo: leer aquí

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Investigadores del CONICET identificaron un nuevo punto de abordaje terapéutico para enfermedades cardiovasculares

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Tanto en nuestro país como en el mundo, las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la primera causa de muerte en personas adultas. Las ECV comprenden a un grupo de trastornos que se manifiestan en el corazón y los vasos sanguíneos e incluyen a las cardiopatías coronarias, las enfermedades cerebrovasculares y las cardiopatías reumáticas. En todo el mundo son cerca de 18 millones las muertes producidas por estas patologías, de acuerdo a cifras recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es por eso que el diagnóstico preciso, una terapia adaptada y un seguimiento continuo constituyen herramientas clave para este tipo de pacientes.

Las drogas de tratamiento para estas enfermedades apuntan a la reducción de los niveles de colesterol y otros lípidos, o a la glucosa en sangre. Pero una vez que estas patologías avanzan son más difíciles de tratar, por lo que es fundamental el surgimiento de alternativas farmacológicas que puedan contrarrestar efectos severos.

A través de la publicación de una investigación en la revista Sciences Advances, realizada por investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y un grupo de científicos y científicas españolas, se demostró que la proteína galectina-1 (Gal-1) serviría para prevenir el desarrollo de la aterosclerosis y el aneurisma aórtico abdominal (AAA). Ambas son ECV que se desatan a partir de alteraciones estructurales: en el caso de la primera, la formación de lo que se conoce como placas de ateroma y su desestabilización provocan la liberación de su contenido, favoreciendo la formación de trombos que bloquean el flujo sanguíneo. Por su parte, el AAA se distingue por la dilatación de la aorta abdominal, que puede progresar hacia la rotura de la arteria y ocasionar la muerte.

El estudio se llevó a cabo comparando los niveles de expresión de Gal-1 en muestras de pacientes con aterosclerosis y AAA con tejidos control y, por otra parte, a través de la realización de diferentes ensayos in vivo. La colaboración argentino-española articuló la amplia experiencia del equipo dirigido por Gabriel Rabinovich, investigador del CONICET en el Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME, CONICET – F-IBYME), en el estudio del rol de Gal-1 en cáncer, enfermedades autoinmunes e infecciones; y la experticia en cardiología y en ECV del grupo liderado por José Luis Martín-Ventura en el  Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV) y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

“Este primer estudio nos permitió ver que en las placas de los pacientes con aterosclerosis, la expresión del Gal-1 estaba muy reducida respecto de lo que ocurría en las muestras control. Si bien aún no sabíamos a través de qué mecanismos, esto nos dio el indicio de que el desarrollo de aterosclerosis podría estar vinculado a la disminución de Gal-1”, indicó Rabinovich en una entrevista publicada por el CONICET.

“El rol del Gal-1 en la modulación de programas tanto inmunológicos como vasculares nos llevó a pensar que esta proteína podría jugar algún papel en la aterosclerosis, donde estos dos componentes se encuentran muy marcados. Pero nosotros teníamos muy poca experiencia en cardiología, por eso, cuando Martín-Ventura nos propuso trabajar en conjunto, nos pareció una excelente idea”, explicó Rabinovich.

En cuanto al aneurisma aórtico abdominal “es una enfermedad que avanza de manera silenciosa y sin dar advertencias”, señaló Sebastián Maller, uno de los autores del trabajo. “La desregulación en la expresión de Gal-1 podría servir incluso como biomarcador de una progresión fantasma. Es decir, Gal 1 podría ser una ventana para poder detectar la patología a tiempo”, completó el investigador, quien hizo su doctorado en el IBYME entre 2014 y 2019.

Ensayos in vivo

Uno de los aspectos de la investigación buscó indagar qué sucedía si a ratones deficientes en Gal-1, a los que se los indujo la formación de placas ateroscleróticas, se les administraba Gal-1 recombinante para analizar si se podía revertir el cuadro patológico. Los resultados fueron muy exitosos, con una reducción del 34% en el área de lesión de la aorta en comparación con el grupo de control, y la notoria reducción del tamaño de las placas. La entrevista de CONICET también consigna que efectos similares se encontraron cuando se trató con Gal-1 recombinante a ratones con AAA deficientes en Gal-1.

“El tratamiento con Gal-1 disminuyó el tamaño del núcleo necrótico, un marcador de inestabilidad de placas ateroscleróticas avanzadas, lo que podría evitar la rotura de las placas y las complicaciones asociadas como el infarto o el ictus”, aseguró Martín-Ventura.

“Estos resultados son muy alentadores si se considera que existe un vacío en la disponibilidad de tratamientos frente a estas patologías cardiovasculares. Aunque aún falta mucho para que esto se pueda aplicar en pacientes, nuestro objetivo es que esta investigación pueda tener una continuidad terapéutica”, finalizó Rabinovich.

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La degradación busca su propia pedagogía

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El inicio del ciclo escolar coloca en el centro de la discusión pública, una vez más, a la educación. Hace unas semanas, una serie de discusiones ubicaron el debate en un lugar que suele ser poco transitado: el método y/o las posiciones pedagógicas implicadas en el proceso educativo. Se trata de un problema pertinente, en una discusión mal encarada. Es cierto, estamos ante una crisis y las políticas educativas tienen responsabilidad, pero el origen del problema se encuentra en otro lado. 

Por cuestiones de espacio no puede resumirse aquí toda la discusión previa. Solo diremos que se apuntó a la imposición del método psicogenético para la enseñanza de la lecto-escritura como principal razón de que uno de cada tres chicos y chicas no comprendan lo que leen al terminar la escuela.¿En qué consiste este método? Simplificando mucho y asociado a las etapas del desarrollo de la infancia, supone que el sujeto por su propia acción descubrirá la correcta escritura producto de su inmersión activa en el mundo escrito junto a un docente facilitador de ese proceso. Si bien se refería a la alfabetización inicial, esta concepción es también la que engalana las propuestas educativas para jóvenes y adultos que operan sobre la base de la “aceleración” de contenidos: el adulto ya sabe todo solo tiene que descubrirlo. El plan Fines 2 (Trayectos) hizo escuela con eso. Este método habría desplazado al tradicional basado en la conciencia fonológica utilizado en la primera mitad del siglo XX. 

Algunos sostuvieron que se trataba de un debate falso ya que aquí predominaría un método mixto o combinado. No faltaron los que negaron el diagnóstico apelando al postmodernismo de siempre: hay que preguntarse qué implica saber leer y escribir debatiendo por los “sentidos”. También se señaló la “multicausalidad” del problema a los fines de no discutir nada. 

El principal problema de esta discusión sobre métodos es la confusión entre el resultado de un proceso con el proceso mismo. La sociedad argentina desde la década del setenta, por lo menos, no para de degradarse como producto del agotamiento histórico de las relaciones sociales que estructuran la vida, a saber: el capitalismo argentino. En una mirada de largo plazo la caída histórica de las condiciones de vida de la población es notable: el promedio del salario hoy es la mitad del de 1974, la precarización laboral crece, la desocupación abierta y subocupación se consolida y afecta a un tercio de la población, la pobreza afecta a una de cada dos personas; la inestabilidad laboral recae en su mayoría sobre las mujeres obreras al igual que las peores condiciones contractuales y, por ende, sus ingresos. Siete de cada diez niñas y niños son pobres. Cada crisis agudiza ese cuadro fijando nuevos equilibrios sobre los que cada generación transita su experiencia vital en un lento y constante deterioro. 

Ese proceso social explica y origina esta crisis escolar convirtiendo a la escuela en un mero lugar de guardería y contención social. La falta de preocupación real por la educación atraviesa a todo el personal político que, década tras década, adecua las políticas educativas a la miseria ambiente. Así, la escuela se ha convertido en un lugar que emite títulos carentes de contenido. No hay miserabilismo más profundo que llamar a ese proceso inclusión y pretender convencer a las y los trabajadores que esta educación degradada es lo único que pueden obtener. Más bien es la realidad de un sistema que toma como “dato” que nuestras hijas e hijos serán pobres y descartables, aunque les digan lo contrario. 

En este camino, existen políticas educativas que, en efecto, habilitan mejor y profundizan esta degradación. La descentralización educativa que lentamente conquistó al sistema desde los sesenta para acá es prueba palpable: fue defendida por dictaduras y democracias, por gobiernos radicales, “neoliberales”, peronistas, kirchneristas y macristas. Fue la encargada de transferir el costo del sostenimiento del sistema educativo a las provincias, la que introdujo los contenidos básicos y comunes que hoy llamamos núcleos de aprendizaje prioritario, la que en los sesenta permitió ensayos de promoción automática, la que fracturó la capacidad de negociación salarial docente. No se trata de una conspiración de funcionarios sino de la respuesta que el personal político de turno arbitra para responder a los intereses de los capitalistas. Hasta que no se modifique ese cuadro estructural seguiremos teniendo una escuela “fábrica de embrutecimiento” con método fonológico o de psicogénesis. 

Pero, aunque en un segundo orden, la discusión sobre el método también es válida. Como vimos existen políticas educativas que agravan o profundizan la degradación escolar. La descentralización es una de ellas. Y, en otro sentido, el método nos desafía a pensar un problema. Si la escuela hoy produce analfabetos funcionales titulados ¿cuál es el método más eficaz para salir de este cuadro? Ese programa de acción debe construirse ahora, aunque presupone una batalla más general para reestructurar la vida toda. La discusión debería implicar a todos los sectores vinculados a la educación. Las y los docentes junto a la comunidad educativa, claro. No obstante, debemos rechazar la mirada populista que supone que los especialistas no tienen nada que opinar. La mirada de la docencia es fundamental pero solo contiene una pequeña porción de la realidad. Necesitamos recopilar debates, diagnósticos, experiencias internacionales actuales e históricas si verdaderamente queremos construir un nuevo camino para nuestro país. Todos juntos tenemos mucho por hacer. Por eso, un amplio congreso educativo debería iniciar la construcción de ese programa de acción para romper con este lento deterioro. La tarea es ahora si queremos llegar a ese momento con un claro plan de acción. 

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Argentina está por encima del promedio en cuanto a participación femenina en ciencias

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La presidenta del Conicet, Ana Franchi aseguró que “Argentina está por encima del promedio en cuanto a participación femenina en Ciencias, y esto tiene que ver con razones culturales, económicas -las profesiones mejor remuneradas son ocupadas mayormente por varones- y también con que las mujeres estamos siendo mayoría en las carreras universitarias en general”.

En nuestro Conicet, hay 53% de investigadoras y 60% de becarias; un porcentaje alto si se compara con Europa y Estados Unidos (35%) y Japón (17%). Sin embargo, en el rubro investigadores superiores solo el 24,5% son mujeres.

Empero, sólo el 29% de quienes se dedican a la investigación en el mundo son mujeres y su representación en las llamadas disciplinas STEM (Ciencias duras, Tecnologías, Ingenierías y Matemáticas) es aún menor.

Para promover una mayor participación femenina en el área, la ONU designó al 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

Al igual que ocurre en otros ámbitos, la desigualdad de género es moneda corriente en el campo científico.

Es por esto que la ONU aprobó en su Asamblea General de diciembre de 2015 celebrar cada 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, con el fin de apoyar la labor de investigadoras mujeres e impulsar vocaciones científicas tempranas.

Dentro de América latina, “Argentina está por encima del promedio en cuanto a participación femenina en Ciencias, y esto tiene que ver con razones culturales, económicas -las profesiones mejor remuneradas son ocupadas mayormente por varones- y también con que las mujeres estamos siendo mayoría en las carreras universitarias en general”, señala Franchi, la segunda mujer que preside el Conicet desde la fundación del organismo en 1958.

Para Franchi -doctora en Química y una de las fundadoras de la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología (RAGCyT)-, “el ingreso de mujeres a las disciplinas científicas, salvo en ingenierías y en informática, no es un problema. Los problemas vienen a la hora de desarrollar sus carreras”.

En el Conicet, las mujeres son mayoría en los niveles iniciales y van reduciendo su participación a medida que la categoría es superior. En 2019 ellas representaban el 61,3% de los investigadores asistentes, pero sólo son el 24,5% de los investigadores superiores.

Desde que la científica polaca Marie Skłodowska-Curie obtuvo el Premio Nobel en 1903, hasta hoy solo 22 mujeres alcanzaron esta distinción en el campo de la física, química o medicina, en comparación con más de 600 varones que lo obtuvieron en las mismas disciplinas.

“Hay estereotipos de género que obstaculizan el acceso de las niñas y adolescentes al estudio de carreras científicas y generan barreras profesionales para las mujeres que trabajan en el mundo de la ciencia”, apunta en tanto Paula Szenkman, co-autora junto a Estefanía Lotitto de un informe del Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y Crecimiento) sobre la situación de las mujeres científicas en Argentina.

El estudio, titulado “Mujeres en STEM: cómo romper con el círculo vicioso” fue presentado en la 14va Edición del Premio Nacional L’Oréal-Unesco Por las Mujeres en la Ciencia y destaca que “si bien las mujeres recibieron el 60% de las becas financiadas por el Conicet en 2018, las investigadoras perciben un 25% menos de recursos que sus colegas varones para sus proyectos, y publican menos artículos en revistas de calidad y visibilidad nacional e internacional”.

Esta subrepresentación también se observa en el ámbito privado en Argentina donde sólo el 26% de las investigadoras son mujeres.

De acuerdo al trabajo del Cippec, “si bien el 68% de los docentes de secundaria argentinos son mujeres, apenas representan el 21% entre los docentes de educación tecnológica. Y, aunque 6 de cada 10 estudiantes universitarias sean mujeres, ellas representan el 25% del total de estudiantes de ingeniería y ciencias aplicadas; y sólo 1 de cada 10 estudiantes de Ciencias de la Computación en la Universidad de Buenos Aires son mujeres. Pero esto no siempre fue así, durante la década de 1970, alcanzaban el 75%, según la investigación de Cippec.

“La subrepresentación de mujeres en Ciencia y Tecnología se debe a múltiples barreras que se presentan desde la niñez y a lo largo de la trayectoria formativa y laboral, y la poca visibilidad de aquellas mujeres que se desempeñan en estas áreas refuerza los sesgos de género respecto a lo que las mujeres pueden o no hacer, retroalimentando así un círculo vicioso”, sostiene Szenkman.

En tanto, Inés Camilioni, climatóloga e investigadora del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA), aseguró que “hacer ciencia para una mujer no es fácil. Implica dedicarse prácticamente 24 horas, siete días a la semana a plantearse preguntas y ver las posibles soluciones a esos interrogantes”.

Además, la especialista agregó que “a veces se complica combinar la vida personal y decisiones como la de tener hijos, con las exigencias de una carrera científica”.

La especialista en Cambio Climático y docente de la UBA cuenta que eligió estudiar Ciencias Meteorológicas porque en el colegio le gustaban la matemática y la física y era una forma de combinar ambas disciplinas. “Fui a una charla sobre la carrera en la Facultad de Ciencias Exactas y me decidí -relata-. Vengo de una familia dedicada a las ciencias humanísticas, y me pareció que aplicar la matemática y la física a la atmósfera -cuyos fenómenos afectan a las personas- era como un puente para hilvanar las ciencias duras con aspectos más sociales, que también me interesaban”, destaca.

En cuanto al desarrollo de su carrera, Camilioni admite que no fue lineal ni estuvo exenta de obstáculos. “Empecé a hacer el doctorado en un área y me cambié a otra. En el medio me casé, y mi plan era terminar la tesis antes de que nazca mi hijo. Pero el parto se adelantó, y tuve que ocuparme de mi bebé prematuro, (que hoy tiene 27 años), y dejar por más de un año la tesis. En la facultad hay un jardín maternal, pero yo no podía llevarlo, así que me tuve que quedar en casa con él. Siento que en esta situación, aunque fue difícil, el sistema no me penalizó sino que me acompañó, y así pude terminar la tesis y continuar mi carrera”, comenta.

Para entonces Inés había empezado a trabajar en el equipo del climatólogo Vicente Barros. “Fue él quien me impulsó a especializarme en Cambio Climático, y me abrió puertas. Esto fue muy importante. En la carrera científica hay mucho de esfuerzo personal, pero es fundamental tener guías y tejer redes, porque el conocimiento se construye sobre la base de lo que hicieron otros”, sostiene.

Por su parte, Karen Hallberg, ex reina de belleza con un doctorado en Física y varios premios internacionales en Ciencia, nacida en Rosario y criada en Jujuy, enfrentó algunos de estos estereotipos cuando en su adolescencia se debatía entre hacer una carrera deportiva (era buena tenista) o estudiar una carrera científica. Finalmente, se fue a estudiar a un lugar de frontera como el Instituto Balseiro en Bariloche.

Hoy es docente e investigadora del Conicet en el Balseiro, donde dirige un área dedicada a los superconductores (llamados así porque pueden transportar corriente eléctrica a temperaturas extremas) y nuevos materiales.

“Algunas personas todavía piensan que Física es una carrera para varones o para personas con una inteligencia especial, cosa que no es así”, destaca. “Es cierto que hay pocos jóvenes en estas áreas, y mucho menos mujeres. Creo que en esto influyen la falta de incentivo desde las familias y en la escuela para pensar y para mantener el entusiasmo de preguntarse y de entender. La matemática y la física podrían ser más divertidas si se enseñan más desde el proceso del razonamiento que desde la memorización”, señala.

Más allá de visibilizar el trabajo y los logros de miles de científicas e investigadoras, la pandemia afectó el desarrollo de sus carreras, “especialmente a las que se encontraban en los inicios, lo que ha contribuido a ensanchar la brecha de género en la ciencia”, destaca un reporte de ONU Mujeres.

Por esto, celebrar un Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia se vuelve necesario.

A nivel local, la Red Argentina de Ciencia y Género organiza charlas con referentes de Latinoamérica para debatir la problemática y posibles soluciones.

Y, desde el Conicet, se está realizando un estudio de trayectorias científicas según género, disciplina, región geográfica y momento histórico, para detectar dónde están los principales escollos.

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Convenio entre Banco Central y Conicet para el desarrollo de proyectos de investigación

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El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Miguel Pesce, y la presidenta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Ana María Franchi, firmaron un convenio para la convocatoria, identificación, gestión y financiamiento de proyectos de investigación. También firmó la presidenta de la Fundación INNOVA-T, Isabel Mac Donald.

Durante el acto, que se realizó en la sede del BCRA, Pesce resaltó la importancia del acuerdo, que permite potenciar la investigación en áreas de interés para la institución. “El Banco Central tiene un compromiso con la investigación científica desde su creación; tenemos una revista de ensayos económicos que ya es tradicional, tenemos las Jornadas sobre temas económicos, monetarios y bancarios que también es una tradición en la región”, afirmó Pesce, y añadió: “Con este acuerdo lo que estamos buscando es integrar al Banco Central al aparato científico tecnológico del Estado, orientando los elementos de investigación y financiando aquellos temas que son de interés para el propio Banco Central”.

Por su parte, la presidenta del CONICET valoró las oportunidades que brinda este acuerdo. “Este convenio nos permite financiar grupos de investigación en temáticas especificas dentro de economía, un área bastante vacante dentro del CONICET, y esto también nos permitirá avanzar en futuros convenios para reforzar los grupos de investigaciones que tenemos”, señaló Franchi.

En el acto también estuvieron presentes el subgerente general de Investigaciones Económicas del BCRA, Germán Feldman, que estará a cargo, por parte del Banco, del desarrollo de este convenio; y la gerenta de Desarrollo Científico y Tecnológico del CONICET, Liliana Sacco.

Proyectos de investigación

El convenio establece que, en una primera instancia, se realizará una convocatoria preliminar a Ideas-Proyecto según las áreas y líneas de investigación que se establezcan, vinculadas con la finalidad y funciones del Banco Central. En los próximos días se estarán difundiendo las bases de la convocatoria por este medio.

Se continuará luego con la presentación definitiva de proyectos, que tendrán una duración de dos años. Una Comisión Ad Hoc conformada por miembros propuestos por el BCRA y el CONICET, con representación federal y equidad de género, será la encargada de analizar los diferentes proyectos y de realizar un seguimiento del desarrollo de los mismos.

Los resultados de los proyectos de investigación se publicarán en la Revista Ensayos Económicos del BCRA, además de publicarse en otras revistas de interés científico.

La financiación de los proyectos la realizará el BCRA y la administración estará a cargo del CONICET, a través de la Fundación INNOVA-T

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