construcción

La construcción arrancó 2026 sin impulso: leve mejora interanual y estancamiento mensual

Compartí esta noticia !

La actividad de la construcción abrió 2026 con una mejora estadística modesta, pero sin un verdadero despegue. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) mostró en enero una suba interanual de apenas 1,2%, mientras que en la medición desestacionalizada no registró variación frente a diciembre. En otras palabras: el sector dejó de caer con fuerza, pero todavía no consigue tomar velocidad.

El dato central del informe del INDEC es precisamente esa combinación de señales: una mejora contra un enero de 2025 todavía débil, pero un desempeño mensual que revela estancamiento. La serie tendencia-ciclo, que permite observar mejor la dirección de fondo, avanzó 0,8% respecto del mes anterior, lo que sugiere una recuperación lenta, todavía frágil y muy heterogénea entre rubros.

La foto del sector muestra, además, una construcción partida. Algunos insumos vinculados a terminaciones, sanitarios, yeso, pinturas y hormigón exhibieron subas relevantes, mientras que varios materiales más ligados al “corazón” de la obra tradicional siguieron en terreno negativo. El consumo aparente del rubro “resto”, que incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio plano para construcción, trepó 60,5% interanual; el hormigón elaborado subió 16,9%; los artículos sanitarios de cerámica, 15,8%; las placas de yeso, 11,7%; y las pinturas para construcción, 10,5%. Pero al mismo tiempo cayeron las cales (-15,0%), los ladrillos huecos (-14,9%), los mosaicos graníticos y calcáreos (-13,3%), el hierro redondo y aceros para la construcción (-10,0%), los pisos y revestimientos cerámicos (-9,6%), el yeso (-9,3%), el cemento portland (-5,3%) y el asfalto (-4,1%).

Ese mapa de insumos permite una lectura más profunda que el número general. El leve avance del ISAC no expresa una recuperación homogénea, sino más bien una recomposición desigual, donde algunos segmentos vinculados a terminaciones, remodelaciones o nichos específicos muestran más movimiento que los materiales que suelen acompañar un ciclo expansivo más robusto y extendido. La caída del cemento, del hierro, del ladrillo y del asfalto sugiere que todavía no hay una reactivación plena ni en la obra privada tradicional ni en la obra pública de mayor escala.

También el empleo aporta una señal de moderación, no de auge. En diciembre de 2025, último dato disponible para este indicador, los puestos de trabajo registrados en la construcción privada llegaron a 380.880, con una suba interanual de 3,3%. Sin embargo, en el acumulado de todo 2025 todavía se verificó una baja de 0,3% respecto de 2024. Es decir, hubo una mejora hacia el final del año, pero todavía insuficiente para compensar plenamente el deterioro previo.

En paralelo, los permisos de edificación mostraron una dinámica algo más sólida. La superficie autorizada para construir en 246 municipios alcanzó en diciembre de 2025 un total de 1.445.113 metros cuadrados, con una suba interanual de 7,7%. En el acumulado de los doce meses del año pasado, el crecimiento fue de 6,2%. Este dato sugiere que existe una expectativa de inversión privada más activa que la que reflejan algunos insumos duros del sector, aunque todavía resta ver si esos permisos efectivamente se traducen en obras ejecutadas a mayor ritmo durante los próximos meses.

La encuesta cualitativa del propio INDEC confirma ese clima de cautela. Entre las empresas orientadas principalmente a obra privada, el 67,7% cree que la actividad no cambiará entre febrero y abril, el 16,7% espera una mejora y el 15,6% prevé una caída. Entre las firmas ligadas a la obra pública, el 63,4% también espera estabilidad, el 19,5% anticipa suba y el 17,1% baja. El dato político y económico es claro: predomina la idea de amesetamiento, no de boom.

Cuando las empresas explican por qué podría mejorar el sector, aparecen factores que exceden al propio negocio constructor. En obra privada, las razones principales son el crecimiento de la actividad económica y la estabilidad de precios. En obra pública, pesan más los nuevos planes de obras y también la estabilidad de precios. Del otro lado, entre quienes anticipan caídas, aparecen una vez más la debilidad de la economía, los altos costos de construcción y, en el segmento público, los atrasos en la cadena de pagos.

Ese punto es especialmente relevante: aun con una inflación desacelerándose, el costo de construir sigue siendo un problema central para el sector. De hecho, cuando el INDEC pregunta qué políticas incentivarían la actividad, las empresas priorizan alivio en cargas fiscales, estabilidad de precios y crédito para la construcción. Es un diagnóstico que revela que la construcción todavía opera bajo márgenes estrechos, financiamiento limitado y una demanda que no termina de consolidarse.

Otro dato de interés es que las necesidades de crédito no aparecen disparadas, pero tampoco resueltas. Entre las firmas privadas, el 44,5% cree que no variarán en los próximos meses y un 33,3% directamente dice no tomar crédito. En obra pública, el 48,6% tampoco espera cambios, pero un 26,3% cree que sus necesidades crediticias aumentarán. La financiación, además, se canaliza mayoritariamente vía bancos privados nacionales, proveedores y bancos públicos.

En síntesis, el informe deja una conclusión nítida: la construcción comenzó 2026 con mejores números que un año atrás, pero todavía sin fuerza suficiente para hablar de una recuperación sólida. El sector muestra rebote estadístico, cierta mejora en empleo y permisos, y expectativas mayormente estables; pero la persistencia de caídas en insumos clave, el estancamiento mensual del ISAC y la cautela empresaria marcan que la salida sigue siendo parcial, lenta y selectiva.

Para un diario económico, el dato más importante quizás no sea el 1,2% de suba interanual, sino la calidad de esa mejora: una recuperación sin tracción pareja, con obra privada y pública todavía condicionadas por costos, financiamiento y nivel de actividad general. La construcción dejó atrás lo peor, pero todavía no encontró un motor claro de expansión.

Compartí esta noticia !

Venta con hipoteca privada y conformidad del acreedor: cómo estructurar una operación sin riesgos

Compartí esta noticia !

Dr. Pablo J. Braslavsky, Abogado especialista en propiedades y sucesiones, estructuración e ingeniería en negocios inmobiliarios. En un escenario inmobiliario atravesado por la escasez de crédito bancario, el financiamiento entre particulares volvió a ganar terreno. Cada vez es más habitual que los vendedores financien parte del precio y constituyan hipoteca a su favor, o que existan préstamos privados garantizados con inmuebles.

La consecuencia es clara: propiedades que regresan al mercado con una hipoteca privada vigente.

La discusión ya no pasa por si se puede vender. La pregunta relevante es qué debe resolverse jurídicamente antes de firmar.

El punto de partida legal

La hipoteca es un derecho real de garantía que se inscribe en el Registro de la Propiedad. Como todo derecho real, tiene oponibilidad frente a terceros y, jurídicamente, “sigue al bien”.

De esa característica se desprenden tres reglas básicas:

  1. El propietario puede vender el inmueble aunque esté hipotecado.
  2. La hipoteca no se extingue por la venta.
  3. El adquirente recibe el inmueble con el gravamen, salvo cancelación.

El Código Civil y Comercial de la Nación reconoce la facultad de disposición del dueño, pero al mismo tiempo protege al acreedor mientras su derecho esté vigente.

En otras palabras: la venta es posible. Lo que no es automático es el saneamiento.

El error más frecuente: creer que la venta “borra” la hipoteca

En la práctica, muchos compradores suponen que con el pago del precio el problema queda resuelto. No es así.

Si la hipoteca no se cancela formalmente y no se inscribe su levantamiento, el acreedor conserva intacta su facultad de ejecución.

En términos simples: puede iniciar una ejecución hipotecaria contra el inmueble, aunque haya cambiado de titular.

El riesgo no desaparece con la escritura; desaparece con la cancelación registrada.

La conformidad del acreedor: cuándo es imprescindible

Desde una mirada estrictamente dominial, la escritura puede otorgarse sin la intervención del acreedor. Sin embargo, desde el punto de vista de la seguridad jurídica, su participación resulta determinante en tres escenarios concretos:

1. Cancelación simultánea con la venta

Es la modalidad más segura. Parte del precio se destina al pago del saldo adeudado y el acreedor comparece para prestar conformidad y otorgar la cancelación en la misma escritura.

2. Sustitución de deudor

Si el comprador asume la deuda, esa asunción no libera automáticamente al deudor original. Para que exista liberación, el acreedor debe aceptarlo de manera expresa. De lo contrario, el deudor inicial sigue obligado.

3. Mantenimiento de la hipoteca con acuerdo

También puede pactarse que la hipoteca continúe vigente, pero con condiciones claras y con el consentimiento del acreedor.

En todos los casos, la palabra clave es instrumentación. Sin documento formal y sin inscripción registral, el riesgo permanece.

La comparecencia del acreedor permite además redefinir condiciones y dejar claramente establecidas las obligaciones asumidas por el comprador. De lo contrario, pueden aparecer conflictos por pagos mal imputados, intereses adeudados o incluso adendas privadas que no fueron presentadas al Registro y que, al ser desconocidas por el adquirente, generan controversias futuras.

Riesgos concretos en operaciones mal estructuradas

En la práctica inmobiliaria se repiten situaciones que podrían haberse evitado con una correcta planificación:

• Saldos adeudados distintos a los que las partes creían.
• Pagos informales que nunca derivan en cancelación registral.
• Acreedores que no liberan al deudor original.
• Conflictos entre comprador y vendedor frente a una ejecución posterior.

La falta de previsión no suele advertirse el día de la firma. Se manifiesta cuando el conflicto ya está en marcha.

Cómo se estructura correctamente

Una operación segura exige:

• Informe de dominio y gravámenes actualizado.
• Determinación fehaciente del saldo.
• Coordinación previa con el acreedor.
• Comparecencia en escritura o instrumento complementario.
• Inscripción de la cancelación o del acuerdo correspondiente.

No se trata de sumar burocracia, sino de reducir contingencias.

En un mercado donde el financiamiento privado volvió a instalarse como herramienta habitual, la hipoteca dejó de ser una excepción para convertirse en una variable estructural del negocio inmobiliario.

La venta con hipoteca privada no es riesgosa en sí misma. El riesgo aparece cuando se la trata como un detalle accesorio y no como lo que es: un derecho real con plena eficacia jurídica.

En real estate, el precio se negocia. La seguridad, en cambio, se construye. Y cuando existe una hipoteca inscripta, esa seguridad empieza -inevitablemente- por la conformidad del acreedor y su correcta instrumentación.

Compartí esta noticia !

En dos años, se achicó el tejido empresario y se perdieron más de 290 mil empleos registrados

Compartí esta noticia !

Un informe laboral de CEPA, elaborado con datos del sistema de Seguridad Social provistos por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), reconstruyó la dinámica de empleadores y trabajadores registrados entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025. El diagnóstico central marca un retroceso simultáneo del número de empresas con personal registrado y del volumen de empleo formal, con impactos sectoriales muy dispares y una lectura clave: el ajuste no sólo se expresa en el total, sino también en qué sectores pierden más y qué tamaño de empresa concentra la expulsión de trabajadores.

Menos empresas: 21.938 empleadores fuera del sistema

De acuerdo con la comparación del período, la cantidad de empleadores con trabajadores registrados pasó de 512.357 en noviembre de 2023 a 490.419 en noviembre de 2025. La caída neta es de 21.938 empresas, un promedio de 30 empresas menos por día, en una tendencia negativa para el entramado productivo formal.

El trabajo advierte, además, una cuestión técnica sobre la disponibilidad de información: señala que a mediados de febrero de 2026 los datos publicados por la SRT llegaban hasta octubre de 2025, aun cuando el informe se presenta como “datos a noviembre 2025”.

Qué sectores explican la mayor destrucción de empleadores

En términos absolutos, el rubro más golpeado en cantidad de empleadores fue Servicio de transporte y almacenamiento, con -5.239 casos entre 2023 y 2025. Le siguen:

  • Comercio (mayorista/minorista y reparación de vehículos): -4.593
    Servicios inmobiliarios: -3.101
    Industria manufacturera: -2.436
    Servicios profesionales, científicos y técnicos: -2.315
    Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca: -1.928
    Construcción: -1.737

El relevamiento también muestra que hubo sectores con evolución positiva en cantidad de empleadores: Actividades administrativas y servicios de apoyo (+797) y Servicios de asociaciones y servicios personales (+1.301).

En la lectura relativa, el sector más afectado vuelve a ser Transporte y almacenamiento, con una baja del 13,3% de empleadores.

Empleo formal: -290.600 puestos en unidades productivas

En el mismo período, el informe estima una reducción de 290.600 puestos de trabajo registrados en unidades productivas, con una contracción del orden de -2,95%, lo que equivale a “más de 400 puestos por día”, según la síntesis final del trabajo.

La caída no se distribuye de manera uniforme. Por pérdida absoluta de trabajadores registrados, los principales descensos aparecen encabezados por:

  • Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria: -130.149
    Industria manufacturera: -72.955
    Construcción: -71.573

En el enfoque relativo, el sector con mayor retroceso porcentual de empleo registrado es Construcción, con una baja de -15%.

Un termómetro social: cae el empleo registrado en casas particulares

Uno de los apartados más sensibles del informe se concentra en el trabajo en casas particulares, que CEPA caracteriza como un “termómetro” de la economía doméstica. Allí, el empleo registrado pasa de 629.660 en noviembre de 2023 a 602.868 en noviembre de 2025: son 26.792 personas menos, equivalentes a 36 empleos por día.

El propio informe interpreta que este tipo de empleo, por su estructura y menor cobertura de “grandes empresas” o convenios fuertes, suele reaccionar rápido ante crisis y ajustes de gasto en hogares, con riesgo de mayor informalidad.

Si se suma el empleo en unidades productivas con el de casas particulares, el “empleo privado registrado” total pasa de 10.486.833 a 10.169.441: una reducción de 317.392 personas, equivalente a 434 puestos registrados por día, según el informe.

Cuando el foco se pone sobre la cantidad de empleadores (empresas), la contracción se concentra casi por completo en unidades de hasta 500 trabajadores: representan el 99,63% de los casos de pérdida de empleadores, con -21.856 empresas. En el extremo opuesto, las firmas de más de 501 trabajadores explican -82 casos, es decir 0,37% del total.

En términos relativos, el informe indica que la caída porcentual de empleadores es similar en ambos tramos (alrededor de -4%), aunque la fotografía del tejido empresarial queda dominada por la contracción en el universo de firmas pequeñas y medianas.

El contraste aparece cuando se analiza dónde se perdieron los puestos de trabajo: el informe sostiene que el 67,67% de la caída del empleo registrado (unos -196.659 trabajadores) se produjo en empresas con más de 500 trabajadores, mientras que las de menos de 500 explican el 32,33% (unos -93.941).

En otras palabras: aunque el recorte de “casos” de empleadores se concentra en empresas de hasta 500, la mayor parte de la expulsión de trabajadores se localiza en firmas grandes, un dato que reordena la lectura sobre el impacto efectivo en volumen de empleo.

Un mapa de impactos sectoriales y un debate abierto

En sus conclusiones, CEPA resume el período como un “marcado retroceso” de indicadores del empleo formal, combinando caída del número de empleadores, reducción del empleo registrado en unidades productivas y un deterioro adicional en casas particulares.

Aun con el sesgo técnico sobre la actualización de la base SRT consignado en el propio documento, el informe instala un punto de discusión central: el desempeño del mercado laboral no puede explicarse sólo por el número total, sino por qué sectores pierden primero, cómo se reconfigura el tejido empresario y en qué tamaño de empresa se concentra la pérdida de puestos.

Compartí esta noticia !

El cuentapropismo avanza: en Posadas creció 35% en los últimos dos años

Compartí esta noticia !

En los últimos años el mercado de trabajo urbano en la Argentina ha mostrado cambios significativos en su estructura ocupacional, con un crecimiento sostenido de las formas de  autoempleo. Dentro de este proceso, el cuentapropismo aparece como uno de los  fenómenos más relevantes, tanto por su magnitud como por las implicancias económicas y sociales que conlleva. El aglomerado de Posadas no fue ajeno a esta dinámica y exhibe señales claras de una expansión del trabajo por cuenta propia en los últimos dos años. 

El cuentapropismo es un tipo de inserción laboral que suele estar asociado a estrategias de  subsistencia, a la falta de oportunidades en el empleo asalariado formal y, en muchos casos, a mayores niveles de precariedad e inestabilidad de ingresos.  

¿Qué muestra la situación de Posadas? A partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), se observa que entre 2023 y 2025, la cantidad de trabajadores por cuenta propia en el aglomerado Posadas mostró un incremento significativo: creció 35% y su grado de participación sobre el total de ocupados ha crecido también de manera significativa. Esto contrasta con las otras formas de empleo: los  ocupados categorizados como “Patron” descendieron 30,5% en el período, y los  Empleados cayeron 13,7%; a su vez, el total de ocupados cayó 2,3% en Posadas. 

Por ende,  se verifica el hecho de que el cuentapropismo fue la salida que tuvo el posadeño para continuar teniendo una ocupación en el contexto actual. Dicho de otro modo: el  cuentapropismo operó como una válvula de escape frente a la debilidad del mercado laboral formal. 

En 2023, el cuentapropismo explicaba el 23,1% del total de ocupados de Posadas, y pasó a representar el 32,0% en 2025, con un incremento de 8,9 puntos porcentuales. En cambio, los ocupados de tipo Patrón pasaron del 3,9% al 2,8% de participación (evidenciando la caída de empleadores) y los Empleados bajaron del 72,5%  al 64,1%, al tiempo que los trabajadores familiares sin remuneración pasaron del 0,5% al  1,2%.

¿Qué vemos al analizar los datos en valores absolutos? La cantidad de ocupados total pasó  de 178.965 personas en 2023 a 174.774 personas en 2025 (-4.191). En ese marco, los  Patrones cayeron de 7.018 a 4.875 (-2.143 personas) y los Empleados de 129.702 a 111.970 (-17.732 personas)

En cambio, los Cuentapropistas pasaron de 41.404 a 55.901 (+14.497 personas).  

El aumento en términos absolutos de los cuentapropistas no solo refleja una mayor  participación de este tipo de ocupación, sino también un cambio en la estructura del empleo local. En la práctica, una proporción creciente de personas ocupadas encuentra en el trabajo independiente su principal estrategia de inserción laboral, ya sea por elección o por necesidad. 

Cuentapropismo por sector de actividad 

El análisis sectorial permite observar que el crecimiento del cuentapropismo no fue  homogéneo entre ramas de actividad. En el período analizado, se destaca una fuerte  concentración del trabajo por cuenta propia en sectores tradicionales como el comercio, los servicios personales y la construcción, actividades que históricamente han funcionado  como refugio frente a la pérdida de empleo asalariado. Por caso, se puede observar  actividades con alta concentración de cuentapropistas como ser: Comercio de textiles (88,6%), Servicios de peluquería y tratamientos de belleza (88,3%), Comercio de alimentos, bebidas y tabaco (69,3%), Servicios de expendio de comidas y bebidas (46%), Mantenimiento y reparación de vehículos automotores (42,6%) y Construcción (36,2%), entre otros. 

¿Pero cómo evolucionó este segmento de ocupados en los últimos diez años? En Servicios  de expendio de comidas y bebidas, la cantidad de trabajadores cuentapropistas creció 711,5% en los últimos dos años: pasó de 322 a 2.613 trabajadores; en Mantenimiento y reparación de vehículos automotores creció 167,2% (pasó de 647 a 1.729 trabajadores); en Comercio de alimentos, bebidas y tabaco creció 126,5% (de 2.957 a 6.698), entre otros. 

El cuentapropismo posadeño en comparación con otros aglomerados urbanos 

Al comparar la evolución del cuentapropismo en Posadas con la de otros aglomerados urbanos, se advierte que el fenómeno no es exclusivo del ámbito local, aunque presenta particularidades propias. En términos relativos, Posadas se ubica como el segundo  aglomerado con el mayor peso del trabajo por cuenta propia entre los aglomerados  relevados por la EPH -INDEC. Mientras que en 2023 se ubicaba décima (con 23,1%), en  2025 se ubicaba segunda (con 32,0%), quedando solo por debajo de Mar del Plata (32,5%). En este mismo marco, se destaca que Posadas vio el mayor incremento en la participación relativa del cuentapropismo del país: +8,9 puntos porcentuales contra 2023, seguido por Gran Rosario con +7,9 puntos porcentuales. En términos de trabajadores bajo ese segmento, su crecimiento del 35% se ubica como el séptimo más alto del país, en un  ranking liderado por Gran Rosario (+48,7%). 

Por ende, se puede corroborar que, en un contexto donde el cuentapropismo crece en todo  el país, en Posadas exhibe una expansión algo más marcada.

Compartí esta noticia !

La actividad económica volvió a caer en noviembre y profundiza el cambio en la estructura productiva

Compartí esta noticia !

La actividad económica volvió a contraerse en noviembre, al registrar una caída mensual desestacionalizada del 0,3%, lo que marcó el segundo retroceso consecutivo y encendió nuevas señales de alerta sobre la dinámica del nivel de actividad en el tramo final del año. Además, el dato tuvo un peso simbólico y técnico relevante: fue la primera variación interanual negativa en catorce meses, con una baja del 0,3%, luego de que en noviembre de 2024 la economía aún mostrara crecimiento.

El dato surge del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) y fue analizado por la consultora Ecolatina, que advirtió que la persistencia de la contracción no puede explicarse solo por factores coyunturales, sino que refleja cambios más profundos en la estructura productiva, en un contexto de estabilización macroeconómica y mayor apertura de importaciones.

Sectores ganadores y perdedores: una recuperación cada vez más desigual

A pesar del retroceso general, el desempeño sectorial volvió a mostrar una fuerte divergencia. Los denominados “sectores ganadores del modelo” mantuvieron tasas de crecimiento interanual elevadas. La intermediación financiera lideró con una suba del 13,9%, seguida por la agricultura, con un incremento del 10,5%, y la explotación de minas y canteras, que avanzó un 7,0%.

En contrapartida, las principales caídas interanuales se concentraron nuevamente en sectores intensivos en empleo. La industria manufacturera registró una baja del 8,2%, el comercio cayó 6,4% y la construcción retrocedió 2,3%, profundizando el perfil asimétrico de la actividad.

Desde Ecolatina subrayaron que, excluyendo al sector agropecuario, la caída interanual del EMAE en noviembre habría sido del 1,7%, lo que refuerza el peso del agro como principal sostén del nivel de actividad. Aun así, en el acumulado del año, la economía se mantiene 4,5% por encima de 2024, aunque con una tendencia que perdió dinamismo en la segunda mitad del período.

Impacto en el empleo y en la generación de ingresos

El cambio en la composición sectorial también comenzó a reflejarse en el mercado de trabajo y en la distribución del ingreso. Según los últimos datos del INDEC sobre la cuenta de generación del ingreso y el insumo de mano de obra, en el tercer trimestre del año la participación del excedente de explotación bruto (EEB) cayó 1,53 puntos porcentuales interanuales.

Esta caída estuvo explicada principalmente por la industria manufacturera (-2,24 p.p.) y el comercio (-2,46 p.p.), mientras que la intermediación financiera mostró una incidencia positiva de +0,66 p.p., y las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler aportaron +2,59 p.p.

En términos de empleo, los puestos de trabajo totales crecieron 2,0% interanual, pero el aumento se explicó casi exclusivamente por el avance de modalidades más precarias. Los puestos no asalariados crecieron 5,2%, los asalariados no registrados aumentaron 2,8%, mientras que el empleo asalariado registrado no mostró variación (0,0%).

En la misma línea, las horas trabajadas de los asalariados registrados cayeron 1,7% interanual, frente a un aumento del 3,6% en las horas trabajadas por asalariados no registrados. Para la consultora, esta dinámica es coherente con una estructura productiva menos intensiva en empleo formal, dominada por sectores con mayor peso financiero y menor capacidad de absorción laboral.

Construcción, industria y consumo: señales mixtas hacia el cierre del año

De cara al último tramo del año, los indicadores adelantados mostraron señales heterogéneas. En la construcción, el Índice Construya avanzó 3,2% mensual desestacionalizado, mientras que los despachos de cemento crecieron 0,9%, sugiriendo una leve recomposición tras meses de debilidad.

La industria, en cambio, continuó mostrando señales negativas. La producción de automóviles cayó 3,4% mensual, y el patentamiento de vehículos 0 km retrocedió 0,4%, acumulando cinco meses consecutivos de bajas, un indicador clave del deterioro del consumo durable.

En materia de consumo, diciembre mostró cierta mejora: las ventas minoristas PYME crecieron 5,2% mensual, compensando parcialmente la fuerte caída del 9,1% registrada en noviembre. No obstante, el crédito al consumo continuó moderando su expansión y acumuló dos meses consecutivos de caída, con una baja del 0,4% en diciembre, lo que limita la posibilidad de una recuperación sostenida de la demanda interna.

Crecimiento por arrastre y un 2026 sin impulso estadístico

Con el desempeño observado en noviembre, Ecolatina proyecta que 2025 cerrará con un crecimiento promedio apenas superior al 4%, explicado en gran medida por el arrastre estadístico de 2024, más que por una expansión genuina de la actividad durante el año.

Según el análisis, la economía se mantendría prácticamente estable en los próximos meses, lo que implica que 2025 no dejaría un arrastre estadístico relevante para 2026. De este modo, el próximo año arrancaría sin un impulso automático del nivel de actividad, en un contexto donde la consolidación del nuevo esquema macroeconómico y la evolución sectorial seguirán siendo determinantes.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin