CONSTRUCCION

La construcción se derrumbó 21,7% en enero, la peor caída desde la pandemia y la industria se contrajo 12,5%

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El primer mes completo de la gestión de Javier Milei quedará marcado por el derrumbe de la construcción, que marcó la mayor caída desde mayo de 2020, cuando en plena pandemia, bajó 48,5%. El peor derrumbe había sido en abril (-76,3%).

En enero de 2024 el indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) muestra una baja de 21,7% respecto a igual mes de 2023, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En tanto, el índice de la serie desestacionalizada muestra una variación negativa de 10,2% respecto al mes anterior.

En paralelo, la industria sufrió una nueva fuerte caída en enero, la octava en forma consecutiva, al desplomarse un 12,4% respecto a igual mes de 2023, en medio de una creciente contracción económica y galopante inflación, informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

En enero de 2024, el Índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) mostró además una variación negativa de 1,3% frente a diciembre en la serie desestacionalizada.

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El empleo en la construcción en diciembre tocó su piso desde la pandemia

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En diciembre el derrumbe de la industria de la construcción se sintió en todo el país. El empleo registrado en este sector a nivel país exhibió una caída interanual del 6,3%, que generó la pérdida de 26.707 puestos de trabajo respecto a igual mes del año  anterior. Además, contra noviembre, se registró una baja del 6,1% con 25.952 empleos perdidos, siendo además el cuarto descenso al hilo en ese nivel comparativo. 

Además, el salario en la construcción cayó en términos reales 17,3% interanual en el  mes de análisis a nivel nacional, siendo la baja más pronunciada desde agosto del 2020.  

Misiones no escapó de este escenario y sus indicadores de la construcción tuvieron un fuerte desplome. En diciembre se registraron 6.640 empleos en la construcción, el menor nivel de los últimos treinta y tres meses. 

Es una baja 29,7% en la comparación interanual (-2.806 empleos) mientras que  en la comparación mensual, la provincia sufrió una baja del 14,6% (-1.133 empleos).

En el plano comparativo regional, Misiones aún se muestra como la provincia con el  mayor volumen de puestos de trabajo en la región (33% del total) y su caída del 29,7%  es inferior al promedio regional: el NEA consolidado muestra un descenso del 34,3%,  explicado por las muy fuertes bajas de Chaco y Formosa (-44,1% y -47,5%  respectivamente, los dos descensos más importantes en el país). 

Por su parte, en diciembre de 2023 el salario registrado promedio en el sector de la  construcción de Misiones fue por $ 400.537 ubicándose 140,0% por encima de igual  mes de 2022 en moneda corriente, una variación que está por debajo del crecimiento  del índice de precios para la región del NEA (219,5%). Por ende, al descontar la inflación  regional del período, el salario real de la construcción en Misiones exhibe una baja real  del 24,9%, siendo esa la caída más fuerte en, por lo menos, cinco años.

Desempeños de las provincias 

En la comparación interanual, sólo siete distritos mostraron subas en el empleo sectorial  durante diciembre. Entre ellos, se distinguen las performances de Neuquén (14,3%) y  La Pampa (12,1%), únicas provincias con subas de doble dígito. Por el contrario, en dieciocho distritos el empleo exhibe una dinámica a la baja con fuertes brechas en los  desempeños relativos: hay cinco provincias con descensos de un dígito pero otras trece con descensos de doble dígito, teniendo a Chaco y Formosa con los peores resultados.

La situación de los salarios también es altamente negativa hacia dentro del territorio  nacional: solo una provincia registró subas reales: Neuquén (+10,8%); mientras que el  resto presentó bajas en diferentes magnitudes, siendo la más fuerte la de La Rioja  (35,4%).

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El costo de la construcción aumentó 33% en diciembre y se espera un impacto negativo en la actividad del sector

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El costo de la construcción aumentó un 33% en diciembre y amenaza con implicar un fuerte impacto en la actividad del sector. Según el índice de la Cámara Argentina de la Construcción, en el último mes del año los materiales tuvieron un incremento de 41,50% y la mano de obra, un 11,40 por ciento.

Los números de diciembre representan una aceleración muy marcada respecto a noviembre, cuando el costo de la construcción había aumentado 17,20%, mientras que los materiales lo hicieron en 19,60% y la mano de obra un 11,20 por ciento.

Según fuentes del sector, ese índice provocará un impacto en la actividad, que ya experimenta una contracción de acuerdo a cifras oficiales, en un contexto de fondeo para obras públicas que estará fuertemente restringido por decisión del gobierno nacional para llegar al déficit cero este año.

El costo de la construcción aumentó un 33% en diciembre y amenaza con implicar un fuerte impacto en la actividad del sector, con un 41,5% de incremento en los materiales
El índice CAC, por caso, es el que su utiliza para valuar los costos de los proyectos de obra pública, de algunos alquileres y de contratos privados, principalmente como mecanismo de actualización de contratos de construcción.

El Indec había informado, por su parte, que el nivel general del Índice del costo de la construcción (ICC) en el Gran Buenos Aires correspondiente a diciembre había registrado una suba de 30,1% respecto al mes anterior. Este resultado surge como consecuencia de un alza de 48,3% en el capítulo “Materiales”, de 9,9% en el capítulo “Mano de obra” y de 21,3% en el capítulo “Gastos generales”.

El aumento en los materiales de la construcción, en términos anuales, fue de 297 por ciento a lo largo de todo 2023. El de mano de obra -que comprende el costo de la mano de obra de albañilería y estructura, y la subcontratación de los trabajos de yesería, pintura, instalación sanitaria y contraincendios, instalación de gas e instalación eléctrica- fue de 151,8%, mientras que en gastos generales el aumento acumulado del año fue 192 por ciento, estos dos últimos por debajo de la inflación general.

El Indec informó este martes, en tanto, el índice de actividad de la construcción el último mes de 2023. En diciembre hubo una caída de 12,2% en comparación con ese mes del año anterior. Y en el acumulado de todo el año, el retroceso fue de 3 por ciento. En ese informe se observaron subas en el acumulado durante 2023 del 8,3% en mosaicos graníticos y calcáreos; 3,6% en pinturas; 3,5% en el resto de los insumos (incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio para construcción); y 0,6% en hormigón elaborado.

Según fuentes del sector, ese índice provocará un impacto en la actividad, que ya experimenta una contracción de acuerdo a cifras oficiales, en un contexto de fondeo para obras públicas que estará fuertemente restringido
Mientras tanto, se registraron bajas de 11% en artículos sanitarios de cerámica; 9,8% en pisos y revestimientos cerámicos; 9,1% en asfalto; 7,6% en ladrillos huecos; 7,4% en yeso; 6,6% en cales; 6,1% en hierro redondo y aceros para la construcción; 3 % en cemento portland; y 1,2% en placas de yeso.

En cuanto a las expectativas del sector, entre los que realizan principalmente obra privada, el 40,8% anticipó que la actividad disminuirá durante el primer trimestre, contra solo un 6,1% de los encuestados por el Indec que anticipó una mejora, mientras que el restante 53,1% no anticipó mayores cambios. En tanto, entre los que realizan obra púbica, el 77,4% estimó que la actividad disminuirá, frente al 2,8% que consideró que habrá un incremento, mientras que el 19,8% no anticipó cambios.

Un informe de la consultora LCG aseguró que esperan que “la tendencia a la baja en el sector de la construcción, que se intensificó durante el último mes del año pasado, persista. La suspensión de la obra pública y la incertidumbre están teniendo un impacto directo en esta actividad. No obstante, es probable que esta disminución sea menos pronunciada en el próximo mes, dado que muchas de sus repercusiones ya se manifestaron durante diciembre”, mencionó.

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Alarma de la UOCRA y despidos por el futuro de la obra pública

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La decisión innegociable de Javier Milei de frenar toda la obra pública que no pueda sustentar la Argentina puso en alerta al sector de la construcción. UOCRA denunció 500 despidos en Vaca Muerta y que serán más de 1.000 a fin de año.

Si bien la UOCRA destaca que a corto plazo los emprendimientos oficiales están garantizados, se declaró en alerta ante los anuncios del presidente electo Javier Milei sobre la obra pública. Mientras que algunos empresarios aseguran que ya se enviaron telegramas de despido.

De acuerdo a datos oficiales, en la actualidad hay 2.308 obras en plena ejecución y de ese total, 97 están en desarrollo en Tucumán, 67 en Chaco y 66 en Salta, además de 615 proyectos que figuran de posibles inversiones en todo el país. De ahí la preocupación, tanto en los gobiernos provinciales como en los sindicatos.

A los primeros despidos informados por la Cámara Argentina de la Construcción ahora se sumó la mención de al menos 500 cesanteados en Vaca Muerta, según el sindicato de la UOCRA en Neuquén. Representantes de esa organización anticiparon otros probables 10.000 recortes si, con vistas a diciembre, el inminente nuevo gobierno decide cercenar por completo su participación en el desarrollo de infraestructura en esa zona de la Patagonia.

Desde la representación de UOCRA en esa provincia su secretario adjunto, Juan Carlos Levi, dio cuenta de 500 despidos efectuados en las últimas horas en las caleras de Techint y Loma Campana. “La verdad es que esto nos preocupa porque nunca nos había pasado algo así después de unas elecciones”, declaró el dirigente.

“Ahora hay una gran incertidumbre y las empresas no quieren arriesgarse”, comentó. Para enseguida añadir que ya en estos días “alrededor de 10.000 trabajadores están sin realizar su actividad porque las obras públicas están paralizadas”.

“Siempre hubo comunicación con las empresas y hoy se cortó porque nadie sabe que va a pasar después del 10 de diciembre. El número se va a incrementar, a fin de año vamos a superar la barrera de 1.000 compañeros sin trabajo“, pronosticó.

Otra señal del ajuste se produjo el viernes en Tucumán con el despido de 21 trabajadores de la empresa nacional BTU SA que realiza obras de renovación de vías en Las Cejas, con financiamiento estatal nacional, en el noreste de la provincia.

La firma tiene por delante un año más de actividad en la zona, al menos, pero ante pagos atrasados y la casi certeza de imposibilidad de cobrar la certificación de noviembre, al menos en el corto plazo, decidió tomar la drástica decisión.

“Algunos compañeros se pusieron en contacto con nosotros y sólo firmaron cuatro la desvinculación, veremos qué sucede con el resto porque este lunes haremos una presentación ante la Secretaría de Trabajo de la provincia para ver si se puede revertir la situación”, sostuvo el secretario general del gremio de la construcción, UOCRA, filial Tucumán, David Acosta al diario económica ‘Ambito Financiero’.

“Temíamos que comience a pasar esto porque Milei está anunciando que se van a parar las obras que se están ejecutando, eso es lo que no entendemos. Ya tuvimos reunión con el cuerpo de delegados, estuvimos en asambleas con compañeros y sí, hay preocupación por todo lo que se está en desarrollo en la provincia”, agregó Acosta.

Tras la pandemia en el 2020 y la reactivación de las obras públicas, la mano de obra de la construcción en esta provincia creció de 3.000 a 11.000 obreros ocupados, en la actualidad. Consultado el dirigente sobre cuál sería el impacto si el Estado se retira del financiamiento, indicó que el 60% de los trabajadores de la UOCRA quedaría en la calle. “Ya nos pasó durante el gobierno del expresidente Mauricio Macri, esperamos que no se repita porque fue una catástrofe”, reflexionó.

Otro gremio desde el que se observa con preocupación la situación es el metalúrgico, UOM, también de esa provincia Ariel Gámez, secretario general del gremio dijo: “El pueblo se expresó y eligió al presidente, pero estamos en alerta por el posible desfinanciamiento de la obra pública. Después que el expresidente Mauricio Macri asumió se queda ron 3.000 compañeros sin trabajo, fue terrible porque algunos estaban cerca de jubilarse. Por eso vamos a estar atentos a las decisiones que se quieran tomar y que vayan en contra de los trabajadores, haremos una férrea defensa de los derechos, como corresponde”.

“Yo lo escuchaba al actual presidente protestar en contra de la casta y hoy veo que se reúne con su nuevo socio, que es Macri, y eso nos preocupa”, dijo.

Pero en Salta también hay inquietud por la promesa de que el Estado se retire de la obra pública.

“Sería un golpe muy fuerte porque en nuestra provincia se quedarían en la calle cerca de 6.000 compañeros que trabajan de sol a sol, todos los días y se ganan su sueldo con el esfuerzo”, reflexionó Rubén Aguilar, secretario general de la UOCRA de esa provincia, en una entrevista en ‘Radio Salta FM’.

Indicó que no sólo se vería afectada la mano de obra directa ya que también impactaría en todo lo que genera esta actividad, desde el almacén en donde compran comida los trabajadores hasta los corralones que proveen el material para las obras.

En La Rioja, la seccional de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) de esa provincia se declaró en alerta el viernes. “Es sector de la construcción es el primero que recibe el impacto cuando se toman estas decisiones”, dijo a ‘La Rioja/12’ Sebastián Di Fiore, interventor del gremio a nivel local.

“Calculamos que de acá a fin de años vamos a tener una baja de 220 mil puestos de trabajo de manera directa porque indirectamente afectaría a 800 mil más. Estamos hablando que directa e indirectamente 1 millón de personas pueden perder sus puestos de trabajo”, afirmó Di Fiori y explicó en este sentido que “la construcción es el primer motor en la obra pública y después depende los ladrilleros, los del cerámico, lo del cemente”.

Todo repercute en una obra pública; y vamos a ver como avanza porque ya algunas empresas empezaron a tomando medidas rápidas por miedo

“La verdad es preocupante y los trabajadores vamos a luchar para que cobren y no tengan deuda, pero los primeros meses del año entrante se pueden poner difíciles”, dijo en relación a los puestos de trabajo.

Según el INdEC, el empleo de la actividad de la construcción en la actualidad alcanza los 479.000 puestos registrados y se encuentra en un pico máximo histórico.

“No hay plata. Nosotros no tenemos plata, por lo cual esas obras pueden ser entregadas al sector privado y que la terminen ellos”, dijo Javier Milei en declaraciones periodísticas y afirmó que “cada intendente o gobernador deberá buscar la forma de financiamiento, puesto que “vamos a ir a un sistema de iniciativa privada, a la chilena””. “No hay plata. Si no hacemos el ajuste fiscal nos vamos a la hiperflación, con el 95% de pobres”.

En la Patagonia, más precisamente en Bariloche, localidad más grande la provincia de Río Negro y líder en el ranking de destinos turísticos del país, afirman que la decisión de Milei “frena” a la ciudad.

Según la ‘ANBariloche’, un grupo de empresarios de esta localidad ya le avisó al presidente electo que la ciudad será una de las ciudades afectadas por las medidas de La Libertad Avanza.

E informaron que proyectos locales como la ampliación de la avenida Exequiel Bustillo que conduce al Llao Llao, la construcción del nuevo edificio del Hospital Zonal, la Terminal de Ómnibus y el colector de la Universidad Nacional de Río Negro, podrían verse afectados.

En Ushuaia la alerta vino del secretario General de la UOCRA, Julio Ramírez, quien en diálogo con Radio Nacional Ushuaia, comentó que “lo que dicen las empresas en Tierra del Fuego es que no se va a poder seguir trabajando porque las certificaciones que puedan llegar hacer, no las van a poder cobrar porque según el presidente electo Javier Milei no hay plata y va a paralizar la obra pública”.

En este sentido, expresó que “estamos muy preocupados. Estuve reunido con Gerardo Martínez y tenemos la orden de estar en alerta y movilización con todos los compañeros y acá todavía lo que tenemos es algunos rumores de que hay empresas que van a concretar despidos y nosotros vamos a tratar de que esto no sea así. A nivel nacional ya empezaron los despidos en el gran Buenos Aires y en algunas provincias; en Tierra del Fuego todavía no, pero hay empresas que ya anticiparon que van a avanzar en despidos si la situación sigue así. Si hay despidos, vamos a mantener al personal en los obradores”.

El dirigente gremial indicó que “este nuevo presidente no sé si no tiene idea lo que significa la construcción, pero creo que está muy equivocado. Los pagos a nivel nacio nal no venían llegando y yo ya anticipé que, si este candidato ganaba, íbamos a estar muy complicados; ahora esta persona ganó, será presidente y va a estar todo muy complicado”.

Según precisó Ramírez, “para esta temporada proyectábamos tener a más de mil compañeros trabajando. Vamos a ver qué pasa con el puerto de Río Grande”.

En efecto, la alerta llegó de manera generalizada por parte de la UOCRA, la CGT y la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), que hicieron pública su preocupación ante lo que vendrá.

Pero también hubo advertencia a empresarios: “El actual Gobierno, aún en ejercicio, tiene garantizada la ejecución de las partidas presupuestarias hasta diciembre, lo que asegura la normal continuidad de obras en curso, por lo que no hay argumentos válidos para justificar despidos”.

En efecto, el documento que la Uocra difundió, con la firma de su secretario general Gerardo Martínez, viene a cuenta de los dichos del titular de la CAC Gustavo Weiss. El empresario en las últimas horas sostuvo que la paralización de la obra pública y el concepto de Milei para avanzar sobre “un modelo a la chilena” ya provocaron que “haya telegramas de despido en empresas ligadas a la obra pública”. Weiss remarcó que si la paralización de emprendimientos públicos se concreta, generando incluso nuevas licitaciones “se quedarían en la calle miles de empleados y muchas empresas verían severamente complicada su situación”.

Además, recuerdan que la construcción “tracciona trabajo y demanda de herramientas e insumos que hacen a la labor de otros gremios industriales”.

Estos conceptos se refrendaron en el comunicado gremial, donde resaltaron que este colectivo de trabajadores hace “a un sector clave en el desarrollo del país, dinamizador de la actividad económica y multiplicador de empleo genuino, que genera más de un millón de puestos de trabajo directos e indirectos”.

Sobre otros ejes compartidos con el empresariado, la organización sindical, cuyo referente es el secretario de Relaciones Internacionales de la CGT y de aceitada relación con la OIT, validó que el fenómeno global “hace considerar a la construcción no como un gasto sino como inversión genuina”.

En la UOCRA además insisten que para nuestro país, esa labor requiere de un planeamiento estrátegico “a nivel de infraestructura para contribuir al desarrollo económico en el contexto de un déficit habitacional cercano a cuatro millones de viviendas”.

Gerardo Martínez apeló a un llamado público “por la responsabilidad y el diálogo tripartito entre el gobierno, empresas y trabajadores para alcanzar consensos que posibiliten un acuerdo de política de Estado”. Y acotó, el tema no debe ser una hipótesis de conflicto sino un acuerdo para contribuir y apuntalar el desarrollo estratégico que requiere la Argentina”.

En tanto, Sebastián Di Fiori de la UOCRA, afirmó: “Calculamos que de acá a fin de año vamos a tener una baja de 220 mil puestos de trabajo de manera directa porque indirectamente afectaría a 800 mil más”

También el actual ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, aseguró en diálogo con ‘Télam’, que el presidente electo, Javier Milei, con los anuncios que formuló e sta semana logró “frenar” la continuidad de los proyectos de infraestructura que estaban en marcha en todo el país.

“Javier Milei ratificó, como Presidente electo, sus anuncios de campaña. Ya selló el primero: frenó la obra pública a lo largo y ancho de la Argentina”, señaló Katopodis en un mensaje publicado su cuenta oficial de X (ex Twitter).

El ministro indicó que trabajadores abocados a obras públicas recibieron telegramas de despido y que serán “cientos de miles” los que perderán sus empleos, con el agravante de que sus familias “enfrentarán dolor y sufrimiento”.

Además, el funcionario consideró que el freno a la obra pública provocará que “cientos de pymes y empresas de la construcción vuelvan a estar en convocatoria de acreedores, tal como sucedió en 2018 y 2019 con el Plan Económico de (el ex presidente) Mauricio Macri”.

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Cómo es el “modelo chileno” para la privatización de la obra pública que anunció Javier Milei

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Por Luciana Glezer, El Constructor. Tras la contienda electoral doméstica quedan sobre la mesa los debates de fondo. La asunción de un nuevo gobierno, más allá del color político, supone necesariamente una reformulación, en mayor o menor medida, del diseño de la política de obras públicas. 

Con este contexto, compete al debate describir y entender la forma en que se despliegan las obras de infraestructura en Chile, modelo aludido durante la campaña presidencial. 

El punto de inflexión en el modelo chileno fue cuando ya en plena democracia, el presidente Patricio Aylwin Azócar decidió privatizar la mayor parte del sistema de obras públicas del país para reducir el gasto público y el déficit fiscal. Chile fue pionero en implementar el sistema de concesiones en América Latina y en un escenario de desaceleración económica. 

“Cualquier empresa nacional, extranjera, o persona física puede adquirir una habilitación legal para postular proyectos de infraestructura, como rutas, puentes, represas, gasoductos, etc. La iniciativa privada es el pilar de este sistema” afirma la resolución firmada por el poder ejecutivo chileno en abril de 1993. 

Antes de esto existía un régimen completamente estatal, donde el Estado era responsable de la planificación, operación, y mantención de los proyectos de infraestructura, financiado principalmente por la recaudación de impuestos. Sin embargo, el desarrollo de la economía chilena demandaba una expansión de infraestructura acorde a los niveles de crecimiento del momento, dejando en evidencia que la falta de rutas, puertos y aeropuertos se habían convertido en una fuerte limitante para el crecimiento del país.

Con el modelo de concesión se consolidó la figura de asociaciones público privadas donde el contrato es para la ejecución de infraestructura pública, que se caracteriza por la modalidad de pago del contratista denominado derecho de explotación. El objetivo fue claro: que capitales privados financiaran la infraestructura deficitaria, la que, al ser considerada económicamente rentable, permitiría recuperar su inversión a través del cobro directo de una tarifa a los usuarios. 

EL MODELO EN NÚMEROS

En los 30 años que transcurrieron desde la implementación del modelo en 1993, se firmaron 110 contratos. De ellos, 53 han sido de autopistas, 26 de aeropuertos, 15 hospitales y cárceles, cuatro de embalses y 12 en obras como el Movistar Arena o el Centro Cultural Palacio de La Moneda. La inversión total se estima en 27 mil millones de dólares, según datos de la Asociación de Concesionarios de Obras de Infraestructura Pública (Copsa).

En este sentido, Carlos Cruz, director ejecutivo del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), precisó: “El aporte que ha hecho la industria ha sido muy importante al hacerse cargo de buena parte de proyectos estratégicos desde el punto de vista del funcionamiento del país, como es el caso de la Ruta 5 y de los aeropuertos, los recursos que el Estado hubiera tenido que destinar a esos propósitos, se pudieron enfocar en otros proyectos de alta rentabilidad social, pero con baja rentabilidad privada”.

EL ESTADO ACTUAL

La planificación de infraestructura en Chile ha sido blanco de críticas a lo largo del tiempo. En la actualidad, el sector privado reclama por el letargo percibido en el gobierno en el lanzamiento de licitaciones y la aprobación de permisos, así como graves complicaciones para el acceso al financiamiento.

De esas críticas se hizo eco el ex presidente de Chile, Eduardo Frei, y recordó que el proyecto del Puente Chacao fue anunciado durante su gobierno, hace más de 20 años, pero aún no ha concluido la obra. El Puente Chacao aspira a ser el mayor viaducto colgante de América Latina, ahora se estima que la obra que data de 1960, estará finalizada recién en 2025. 

La industria de la construcción en Chile atraviesa una situación aguda. Según datos del Ministerio, los contratistas abandonaron 163 proyectos desde 2021, de los cuales 63 se acumularon durante este año. A la caída en la demanda acompasada por un aumento en los costos, se sobreimprime la tendencia alcista de las tasas de interés y las presiones inflacionarias, tal como describen desde la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).

En octubre del año pasado la empresa constructora Claro, Vicuña y Valenzuela (CVV) anunció su quiebra, lo cual provocó la parálisis de 30 obras en ejecución a lo largo de Chile, la desvinculación de más 2500 trabajadores y un fuerte impacto en una cadena de más de 1500 proveedores de distintos tamaños.

Apenas una semana después, otras dos grandes empresas constructoras chilenas anunciaron el fin de sus operaciones. Se trata de la Constructora Proyekta, 

con pasivos superiores a 32 millones de dólares; y de la empresa Las Magdalenas, considerada una de las mayores constructoras del distrito de Concepción, que no logró la venia de tres bancos y la justicia decretó la liquidación de la compañía, a pesar del plan que tenía para refinanciar sus deudas para evitar la quiebra.

Esto desencadenó que, hasta el primer semestre de 2023, se contabilizaron 60 compañías constructoras quebradas.

Lo cierto es que el modelo de concesiones del país vecino choca contra serias limitantes, tal como lo reconocen desde el mismo Ministerio de Obras Públicas de Chile. La ministra Jessica Lopez declaró que “las dificultades en la ejecución que guardan estrecha relación con los problemas en el acceso al financiamiento por parte de las empresas; licitaciones desiertas; obras abandonadas, contratos globales y alza en el precio de materiales” y agregó que “se han desarrollado acciones con instituciones financieras para apoyar empresas, sobre todo con Banco Estado que cuenta con ejecutivos especialistas en obras públicas”. 

VISIÓN DE LA CÁMARA CHILENA DE LA CONSTRUCCIÓN

Desde la entidad explicaron que uno de los nudos críticos para la ejecución de obras guarda relación con una normativa que provoca que la banca no se sume a esos proyectos.

Lo que proponen desde la Cámara es “apurar llamados a licitación de los proyectos declarados desiertos con presupuestos actualizados; actualizar los presupuestos oficiales para las nuevas licitaciones; dar urgencia a la modificación trámite que permite a los contratistas de obras menores puedan postular a contratos; flexibilizar requisitos para traspaso de contratos; extender la utilización de pólizas de garantías y certificados de fianza, como alternativa a las boletas bancarias, para garantizar los contratos de obras públicas y avanzar en modalidades de mandato de cobro y prendas para aumentar las vías de financiamiento” .

De esto se deduce que el programa de concesiones representa también un desafío para el sistema financiero local. En la experiencia chilena los bancos se han mostrado muy cautelosos y dispuestos a financiar sólo la etapa de construcción de los proyectos con créditos de corto plazo, en moneda nacional. El refinanciamiento de largo plazo es el tema de discusión actual y su evolución depende íntimamente de la participación en el negocio, de los inversionistas institucionales, quedando por ahora descartado el financiamiento externo, el que se encuentra, tal como en Argentina, sujeto al riesgo cambiario.

Según la investigadora chilena Javiera Lobo Chávez, el modelo chileno de asociación privada para la obra pública mostró que “el riesgo de la demanda es uno de los de mayor envergadura para los proyectos de obra pública dado que afecta directamente la estructura de costos. Los resultados muestran que un 42 % de los proyectos fallaron en márgenes superiores al 20% respecto a las estimaciones efectuadas, situación que va empeorando a medida que el plazo de obra es mayor”.

En el mismo sentido, según el Banco Mundial, el 70% de las obras bajo asociación público privada debieron renegociarse: «Entre las causas de la renegociación de acuerdos pueden mencionarse la mala, defectuosa e incompleta confección de los contratos, la evaluación deficiente de los riesgos asociados en cada obra y el costo financiero de los proyectos».

Según datos de la CChC la inversión en infraestructura caería 5,8% anual con una severa contracción del 13,3% en la inversión en infraestructura productiva para el acumulado del año.

En la misma dirección, la Corporación de Bienes de Capital señala en su último informe que la inversión en obra pública en Chile sería 34% menor que la de 2022, en tanto el gasto en construcción productivo privado se contraería 43% en relación con el año pasado mientras el gasto en el sector productivo público y de empresas autónomas del Estado retrocedería 12%.

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