cooperativas

Gustavo Quatrin, CEO de Playadito sobre el precio de la yerba: “Ni antes éramos ángeles ni ahora somos demonios”

Compartí esta noticia !

En la reunión de la mesa yerbatera realizada el 23 de abril en el Ministerio del Agro de Misiones, Gustavo Andrés Quatrin -gerente de la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig, con su marca Playadito- no pasó desapercibido: es quien conduce la asociación con el rigor de una empresa que hoy lidera el mercado interno con 56,7 millones de kilos vendidos en 2025.

Tras la reunión habló con Economis y marcó un punto de inflexión en el tono del debate. “Somos conscientes de los bajos precios que hoy tiene la producción”, reconoció. “Sabemos que los precios están lejos de lo que hoy desearían los productores y no solo desean, sino que necesitan”.

Sin embargo, al mismo tiempo, defendió la posición de la industria que tiene otros problemas, asociados a los costos y la rentabilidad, “Podemos tener las mejores normativas, pero si no tenemos consumo, no podemos transformar absolutamente nada”, afirmó, en una definición que corre el foco desde la regulación hacia la dinámica del mercado.

Tras más de una década de precios altos, el sector enfrenta ahora un escenario inverso: mayor producción, aumento de stocks y presión a la baja en los valores de la hoja verde. El gerente explicó que el problema central es la sobreoferta acumulada tras años de expansión productiva. “Hay un potencial de producción que supera la demanda en un momento determinado y eso lleva a la situación de precios actual”, sostuvo.

Incluso con un aumento del 37% en las exportaciones, el sistema no logró absorber el excedente. “Los stocks no bajaron, sino que subieron ligeramente”, detalló. Esa afirmación desarma una de las expectativas del sector: que el crecimiento externo pudiera compensar la presión interna por los precios.

En ese contexto, el precio se convierte en la variable de ajuste. Y la explicación que ofrece Quatrin es directa: “Cualquier número superior a cero es mejor que no vender”. Esa dinámica, que antes jugaba a favor del productor -cuando retenía stock esperando mejores precios- ahora opera en sentido inverso.

El cambio coincide con el nuevo esquema del Gobierno nacional desde diciembre de 2023, que modificó las reglas del negocio yerbatero. Sin intervención directa en precios, el mercado quedó expuesto a su propia dinámica. El resultado: una competencia más agresiva y una pérdida de referencia para toda la cadena.

Una cadena tensionada desde adentro

El posicionamiento de Quatrin tiene un peso específico: proviene de una cooperativa que no solo lidera ventas, sino que articula con productores y secaderos desde hace más de 20 años. Por eso, su advertencia evita confrontaciones y apunta a sostener el entramado.

Lo peor que nos puede pasar es pelearnos entre productores y secaderos industriales”, señaló, en un intento por desactivar tensiones en un momento crítico. Los propios productores le reconocen que son la empresa que mejor paga por la yerba canchada a un precio de 1160 pesos el kilo, cuando las demás están pagando por debajo de los 900 pesos.

Sin embargo, también dejó en claro los límites de la industria para recomponer precios. Recordó que la empresa aplicó una baja del 20% cuando sus despachos cayeron “casi a la mitad” en abril de 2024, y que desde entonces no logró recuperar ese nivel de precios, aunque lidera el mercado.

Esa señal impacta en toda la cadena productiva. Si la empresa con mayor espalda financiera y volumen no logra trasladar mejoras, el resto del sector queda condicionado. En especial los productores primarios, que dependen directamente del precio de la hoja.

Aun así, anunció un movimiento reciente: “Hemos hecho un aumento de un 5% para la materia prima y acortamos en 30 días los plazos de pago”. Es un gesto que busca recomponer parcialmente el ingreso del productor, pero también funciona como test para medir la reacción del mercado.

Consumo estancado y exportaciones insuficientes

Otro eje central de su análisis fue el comportamiento del consumo. Quatrin lo definió como estructuralmente limitado: “La demanda es inelástica”. Es decir, aunque bajen los precios, el volumen consumido no crece de manera significativa.

En paralelo, el ingreso de productos importados con mayor precio en góndola agrega una distorsión adicional. No compiten directamente en formato, pero sí en percepción de valor, tensionando la lógica del mercado local.

El gerente, además, relativizó el impacto del mercado externo. “El crecimiento de las exportaciones no supera el 2% del total en cantidad (del volumen comercializado por su empresa”, explicó, pese a que la cooperativa exporta a más de 20 países.

Incluso en mercados grandes, como China, el desafío es cultural. “Lograr que el mundo incorpore una infusión nueva es una tarea compleja, de altísimo costo”, sostuvo. Explicó que desde la cooperativa están trabajando en ese mercado hace 10 años y aun así el volumen comercializado en el 2025 fue de 60 mil kilos y es solamente hoja, porque se exporta para infusionar con formato de tés.

Además, Quatrin fue claro al explicar que el aumento de exportaciones se explica en gran medida por la caída de los precios locales, que volvió competitiva a la yerba argentina en el exterior. Sin embargo, ese impulso no alcanza para absorber el excedente: los stocks que han acumulado las empresas no bajaron y eso sigue condicionando los valores.

Esa combinación -consumo interno estable y exportaciones limitadas- refuerza la presión sobre los precios locales y deja a la cadena sin una válvula de escape inmediata.

Quatrin deja entrever un cambio más profundo: el sector yerbatero atraviesa una transición donde las herramientas tradicionales ya no alcanzan y el mercado aún no encuentra equilibrio.

El gerente lo resumió con una frase que busca ordenar el debate sin personalizar responsabilidades: “Éramos los mismos cuando los precios eran espectaculares. Ni antes éramos ángeles ni ahora somos demonios”.

Esa lectura introduce una variable incómoda: el problema no responde a decisiones aisladas, sino a ciclos productivos y expectativas acumuladas.

Hacia adelante, la expectativa es moderada. “Esperemos que hayamos tocado los pisos de precio”, expresó. Pero la definición no es categórica. Dependerá de cómo evolucione la reposición, el nivel de stocks y la capacidad del mercado para absorber la producción.

Compartí esta noticia !

Cooperativas misioneras respaldan baja del IVA a la fécula de mandioca y advierten por la competencia externa

Compartí esta noticia !

Las cooperativas agropecuarias de Misiones salieron a respaldar el proyecto que propone reducir el IVA a la harina de mandioca al 10,5%, en línea con otros productos básicos, con el objetivo de mejorar la competitividad de la producción local frente a un escenario marcado por la recesión y la competencia externa.

La postura fue expresada por Hugo Reckziegel, gerente de la Cooperativa Agropecuaria Mixta de Montecarlo, quien señaló en una entrevista en LT17 Radio Provincia que la medida podría impactar tanto en los costos de producción como en la capacidad de la industria para sostener su actividad.

Un sector entre la recuperación de precios y la caída productiva

Según lo expuesto, el cultivo de mandioca atraviesa una situación compleja. Por un lado, los precios muestran una mejora significativa: la tonelada de raíz pasó de alrededor de $70.000 el año pasado a $150.000 en la actualidad, con posibilidad de incrementarse si mejoran los rendimientos.

Sin embargo, esa recuperación convive con una fuerte caída en la producción, vinculada a las heladas del año pasado que afectaron las semillas y redujeron la superficie cultivada. A esto se suma el arrastre de precios bajos en ciclos anteriores, que desincentivaron la siembra.

El resultado es un mercado con menor oferta y valores en alza, pero sin un volumen que garantice estabilidad a mediano plazo.

Qué cambiaría con la baja del IVA

El proyecto de reducir el IVA a la harina de mandioca busca equiparar su tratamiento impositivo con otras harinas como las de trigo y maíz.

Para el sector, la medida tendría un doble efecto: por un lado, reduciría la carga fiscal sobre la producción y, por otro, permitiría mejorar la competitividad frente a productos importados.

Reckziegel planteó que, en las condiciones actuales, la fécula proveniente de países vecinos puede resultar más conveniente que la producción local, lo que condiciona el desarrollo de la cadena.

Presión externa y sustitución de insumos

El mercado de la mandioca en Misiones no compite solo a nivel interno. Según lo señalado, Paraguay y Brasil cuentan con un alto potencial productivo, lo que introduce una presión directa sobre los precios y la rentabilidad local.

A su vez, el aumento en el costo de la materia prima impacta en la industria alimentaria, que utiliza derivados de mandioca como insumo. En un contexto de menor consumo, esto puede derivar en la sustitución por alternativas más económicas como el maíz o el arroz.

Esa dinámica agrega un factor de inestabilidad: si la industria migra hacia otros insumos, la demanda de mandioca podría resentirse incluso en un escenario de precios altos.

Presión fiscal y disputa por competitividad

El reclamo del sector pone en evidencia una tensión estructural: la carga impositiva nacional frente a economías regionales que compiten con mercados externos más flexibles.

La iniciativa de bajar el IVA aparece como una herramienta para corregir esa asimetría, en un contexto donde los productores no solo enfrentan costos internos, sino también la competencia directa de países limítrofes.

Al mismo tiempo, el impulso del proyecto refleja un alineamiento entre actores productivos y representación política provincial, con el objetivo de instalar la agenda de economías regionales en el debate nacional.

Producción, empleo y cadena de valor

La mandioca es un cultivo intensivo en mano de obra, lo que amplifica su impacto económico en la provincia. La caída en la producción no solo afecta a los productores, sino también a toda la cadena vinculada, desde la industria hasta la comercialización.

En ese marco, mejorar la competitividad del sector podría incidir en la recuperación de la actividad y en la generación de empleo, aunque su efectividad dependerá de variables más amplias como el consumo y los precios relativos.

El avance del proyecto de reducción del IVA será una de las variables a seguir en el corto plazo. Su aprobación podría modificar la ecuación de costos del sector, pero no resolvería por sí sola los problemas estructurales vinculados a la producción y la competencia externa.

A la par, la evolución de los precios, la disponibilidad de semillas y el comportamiento de la industria alimentaria serán factores clave para determinar si la recuperación actual se consolida o vuelve a tensionarse.

Compartí esta noticia !

Productores impulsan “yerbatazos” para sostener precios y financiar la cosecha en plena crisis del sector

Compartí esta noticia !

El sector yerbatero volvió a exhibir señales de tensión económica con la realización de un nuevo “yerbatazo” en el centro de Paraná, Entre Ríos, donde cooperativas de Misiones comercializaron yerba mate a precios promocionales para reunir fondos destinados a la cosecha. La iniciativa, que ya tuvo experiencias previas en Buenos Aires, se presenta como una respuesta directa a la falta de financiamiento y a los bajos valores que perciben los productores.

La jornada, desarrollada el viernes 10 de abril, permitió vender packs de tres kilos de yerba agroecológica con dos años de estacionamiento natural a $10.000. Según lo expresado por los organizadores, el objetivo central fue obtener recursos para cubrir costos inmediatos como fletes, pago de cosecha y mejorar el ingreso de tareferos y productores.

Crisis de precios y falta de financiamiento

El trasfondo del “yerbatazo” es un escenario de restricción económica para los pequeños productores. De acuerdo con lo manifestado por referentes del sector, la imposibilidad de acceder a crédito y la falta de liquidez obligan a buscar mecanismos alternativos de comercialización.

El presidente de la cooperativa Misionera El Colono (que produce la yerba Grapia Milenaria), Carlos Bietchteler señaló que los costos operativos deben afrontarse al contado, mientras que las herramientas financieras tradicionales no están disponibles o resultan inaccesibles. En ese marco, la venta directa al consumidor aparece como una estrategia para generar ingresos inmediatos y sostener la actividad.

Venta directa como herramienta de supervivencia

El esquema implementado rompe con el circuito comercial tradicional. En lugar de depender de intermediarios o mercados concentrados, los productores trasladan el producto a centros urbanos para venderlo de forma directa.

La lógica es doble: por un lado, ofrecer un precio competitivo al consumidor; por otro, captar el total del ingreso para financiar la cadena productiva. Según lo informado, los fondos recaudados se destinan a garantizar la compra de hoja verde y mejorar las condiciones de pago dentro de la cadena yerbatera.

Además, la experiencia incluye un componente de promoción del producto misionero en nuevos mercados, ampliando visibilidad y potencial demanda.

Productores buscan autonomía frente a un esquema tensionado

La aparición de estos mecanismos expone un reordenamiento en la dinámica del sector. Los pequeños productores, tradicionalmente en una posición más débil dentro de la cadena de valor, buscan generar canales propios de comercialización para reducir su dependencia.

Al mismo tiempo, la necesidad de recurrir a estas acciones evidencia límites en las políticas de financiamiento y en la capacidad del sistema para sostener precios que permitan cubrir costos.

La participación y el respaldo logístico de autoridades locales en Paraná también reflejan un componente político: las economías regionales logran instalar su problemática fuera del territorio de origen y generar apoyos en otras jurisdicciones.

Impacto económico: liquidez inmediata, pero escala limitada

Desde el punto de vista económico, el “yerbatazo” permite generar liquidez en el corto plazo, clave para iniciar o sostener la cosecha. También mejora el flujo de ingresos hacia los eslabones más débiles, como los tareferos.

Sin embargo, se trata de una herramienta de escala acotada frente a un problema estructural de precios y financiamiento. Su impacto depende de la capacidad de replicación en otras ciudades y del volumen de ventas alcanzado.

Misiones exporta su crisis al resto del país

La iniciativa traslada la problemática yerbatera de Misiones a centros urbanos de otras provincias, ampliando visibilidad. En este caso, la experiencia en Entre Ríos se suma a antecedentes en Buenos Aires, con la intención explícita de replicar el modelo en más ciudades.

Referentes del sector plantean que este tipo de acciones podría extenderse a otras urbes, incluso dentro de Misiones, como una forma de sostener la actividad en el corto plazo.

Entre la autogestión y la necesidad de soluciones estructurales

El avance de los “yerbatazos” abre un interrogante sobre su continuidad y alcance. Por un lado, muestran capacidad organizativa y adaptación del sector. Por otro, dejan planteada la necesidad de soluciones estructurales para el financiamiento y la formación de precios.

Las variables a observar pasan por la replicación de estas experiencias, el volumen de recursos que logren movilizar y la evolución de las condiciones económicas que afectan al sector yerbatero.

Compartí esta noticia !

Misiones apuesta a la floricultura como nueva economía regional

Compartí esta noticia !

El Gobierno de Misiones avanzó en la consolidación de una política productiva específica al reunir a su Mesa Consultiva para la Promoción de la Floricultura y ordenar una hoja de ruta hacia 2026. El encuentro, impulsado por el Ministerio del Agro y la Producción, puso en foco un dato concreto: más de 120 productores distribuidos en 22 municipios ya forman parte de una actividad que busca escalar. La decisión no es menor en el actual escenario económico: ¿se trata de un movimiento táctico de diversificación o del intento de instalar una nueva economía regional con capacidad de disputar mercados?

La reunión, realizada en la Sala de Situación de la cartera agraria, funcionó como instancia de balance y, al mismo tiempo, de reconfiguración institucional. Participaron organismos técnicos y productivos como Biofábrica Misiones, INTA, UNaM, IMAC y AGRIFAM, en una mesa que exhibe la arquitectura de articulación que el Gobierno intenta consolidar para este sector.

Planificación productiva y marco institucional

El proceso se inscribe en un esquema de política pública que busca estructurar la floricultura desde múltiples frentes: organización de productores, acceso a financiamiento, incorporación de tecnología y apertura de mercados. No es una iniciativa aislada, sino parte de una estrategia más amplia de diversificación productiva en la provincia.

Durante el encuentro se repasaron avances concretos alcanzados en 2025. Entre ellos, el relevamiento de actores en 22 municipios, la consolidación de la cooperativa MISIOFLOR —que ya nuclea a más de 70 productores— y un ciclo de capacitaciones que alcanzó a más de 350 floricultores. A esto se suma el financiamiento del primer envío de plantas al mercado nacional y la implementación de líneas de crédito para infraestructura.

El Gobierno busca traducir estos instrumentos en escala productiva real. La lógica es clara: pasar de experiencias piloto a una cadena organizada que pueda sostener volumen, calidad y continuidad en la oferta. En ese punto, la participación de organismos como Biofábrica e INTA marca un eje técnico clave para garantizar estándares productivos.

Diversificación y construcción de poder territorial

La apuesta por la floricultura no solo tiene impacto económico, sino también político. El fortalecimiento de una nueva actividad productiva implica ampliar la base de actores vinculados al Estado provincial y consolidar redes territoriales con pequeños y medianos productores.

El dato de más de 120 productores involucrados y la presencia en 22 municipios sugiere una estrategia de capilaridad territorial. La consolidación de MISIOFLOR como cooperativa también introduce un componente organizativo que puede incidir en la distribución del valor dentro de la cadena.

En términos de correlación de fuerzas, el avance de esta política posiciona al Ministerio del Agro como articulador central entre conocimiento técnico, financiamiento y producción. A la vez, refuerza un modelo que prioriza economías regionales diversificadas frente a esquemas más concentrados o dependientes de un solo cultivo.

El desafío, sin embargo, está en la competitividad. La apertura a mercados nacionales exige estándares que van más allá de la producción primaria: logística, continuidad de oferta y diferenciación de producto. Allí se juega la viabilidad económica del sector.

Entre la oportunidad y la escala

El ordenamiento de prioridades hacia 2026 revela que la floricultura aún está en etapa de consolidación. La próxima mesa ampliada con el sector privado aparece como un punto clave para medir si el esquema logra integrar a actores comerciales y generar demanda sostenida.

La estrategia oficial combina planificación, asistencia técnica y financiamiento, pero el interrogante sigue abierto: ¿podrá la floricultura convertirse en una economía regional con peso propio o quedará como una alternativa complementaria dentro de la chacra misionera?

Lo que ocurra en los próximos meses —especialmente en la inserción en mercados y la respuesta del sector privado— será determinante para medir si este proceso logra transformarse en política de Estado con impacto estructural.

Compartí esta noticia !

El reclamo yerbatero llegó a Kicillof con un planteo de fondo: “territorio o commodity”

Compartí esta noticia !

La crisis de la yerba mate dejó de ser un conflicto sectorial para ingresar en la agenda política ampliada. Este 30 de marzo, organizaciones de productores y la Cooperativa Río Paraná de Misiones entregaron al gobernador bonaerense un documento de más de 700 páginas en el que denuncian el impacto de la desregulación impulsada por el Gobierno nacional y advierten sobre una definición de fondo: “está en juego si la yerba seguirá siendo territorial y distributiva, o será un commodity, estandarizado y concentrado”. La movida no es menor. ¿Se trata de un intento por reconfigurar alianzas frente a un cambio de reglas o de instalar una agenda federal en disputa?

El INYM en el centro de la discusión institucional

El documento plantea como eje la pérdida de herramientas del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) tras las modificaciones introducidas por el DNU 70/2023. Según los productores, esa desregulación “alteró de manera sustancial el equilibrio” del sector, eliminando mecanismos de regulación que impactaban directamente en la formación de precios.

La consecuencia, describen, es concreta: una caída abrupta del valor de la materia prima que no cubre costos básicos de producción. En términos políticos, el diagnóstico apunta a una “transferencia regresiva de ingresos” hacia los sectores más concentrados de la cadena, con un correlato directo en la descapitalización del productor primario.

El planteo también incluye una advertencia institucional: el “progresivo desmantelamiento” del INYM reduce la capacidad del Estado para regular, controlar calidad y sostener políticas públicas. Traducido al terreno real, implica menos herramientas para intervenir en un mercado que históricamente requirió equilibrio entre actores de distinto peso.

El documento no se limita a un reclamo coyuntural. Propone una lectura estructural del conflicto. Por un lado, identifica un modelo de agronegocio orientado a la escala, la estandarización y la maximización de rentabilidad, con uso intensivo de tecnología y tendencia a la homogeneización del producto. Por otro, reivindica el esquema histórico de Misiones: agricultura familiar, cooperativismo, arraigo territorial y diversificación.

Esa contraposición redefine el conflicto. Ya no se trata solo de precios o rentabilidad, sino de qué tipo de economía regional se sostiene. En esa línea, los productores advierten que la yerba mate no es un cultivo más: su origen vinculado a la especie Ilex paraguariensis en una región específica le otorga una ventaja geoeconómica que podría diluirse si se avanza hacia una lógica global estandarizada.

El planteo expuesto ante el gobernador bonaerense también tiene implicancias en la correlación de fuerzas dentro de la cadena yerbatera. Según el documento, la actual dinámica favorece procesos de concentración económica, mientras pone en riesgo la continuidad de miles de unidades productivas.

En ese esquema, los productores y sus organizaciones buscan reposicionar el debate en términos de política pública. Reclaman recuperar facultades regulatorias, fortalecer cooperativas y promover marcas con valor agregado en origen. El objetivo es disputar no solo precios, sino reglas de juego.

El hecho de canalizar el reclamo a través de la Confederación General de la Producción (CGP) y en un ámbito político fuera de Misiones sugiere una estrategia: ampliar el conflicto más allá del territorio y vincularlo con la agenda nacional de economías regionales.

Una disputa que excede al sector

La definición que proponen los productores es explícita: “no es meramente económica, sino profundamente política”. En ese marco, la yerba mate aparece como un caso testigo de un debate más amplio sobre el rol del Estado, la regulación de mercados y el lugar de las economías regionales en el modelo de desarrollo.

El documento también incorpora una dimensión estratégica: la yerba como recurso con valor científico, nutricional y cultural, cuya defensa se vincula con la soberanía alimentaria. Esa ampliación del argumento busca reforzar el carácter estructural del reclamo.

Presentación Problema Yerbatero by CristianMilciades

Entre la regulación y el mercado

El planteo deja abiertos varios interrogantes. ¿Habrá margen para recomponer herramientas del INYM en el actual contexto normativo? ¿Se consolidará un esquema más concentrado o habrá espacio para reequilibrar la cadena? ¿Qué rol jugarán las provincias y las organizaciones en esa disputa?

Por ahora, el movimiento de los productores marca un intento de reposicionar el conflicto en la agenda política nacional. El resultado dependerá de cómo evolucione la relación entre regulación y mercado en un sector donde, más que un producto, se discute un modelo.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin