COPARTICIPACIÓN

Coparticipación: Misiones sufrió una caída del 23% en mayo

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Durante mayo de 2025, las transferencias automáticas del Estado nacional a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires totalizaron $5,57 billones, lo que representa una caída real del 23,3% en comparación con el mismo mes del año anterior. En este contexto, Misiones recibió $178.927 millones, con una variación interanual negativa del 23,0% en términos reales, según un informe de la consultora Politikon Chaco, basado en datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP) y del INDEC.

La fuerte contracción era esperada, ya que mayo de 2024 tuvo una base comparativa excepcionalmente alta. En ese mes, la recaudación del anticipo del impuesto a las Ganancias de las empresas fue extraordinaria, impulsada por la devaluación de diciembre de 2023, que provocó una fuerte revalorización de los activos en dólares en los balances de cierre del ejercicio. Esto generó un salto significativo en el monto del tributo. En mayo de 2025, al no repetirse ese fenómeno, la base de comparación resultó muy exigente.

Desglosando los recursos recibidos por Misiones, $164.885 millones correspondieron a la Coparticipación Federal (92% del total), que registró una caída real interanual del 26,3%, explicada principalmente por el retroceso del impuesto a las Ganancias (-39,9%) y del IVA (-1,1%).

En cambio, los fondos derivados de leyes y regímenes especiales ascendieron a $6.587 millones, con un crecimiento real del 54,3%, impulsado por mayores ingresos del impuesto a los Combustibles Líquidos (+50,6%), del Monotributo (+128,2%) y del impuesto sobre los Bienes Personales (+6,1%).

Por su parte, los recursos percibidos por Compensación del Consenso Fiscal alcanzaron un crecimiento real del 69,1%.

Con este desempeño, Misiones acumuló en los primeros cinco meses del año un total de $737.648 millones en transferencias automáticas, lo que representa una suba real interanual del 2,9%. No obstante, ese monto aún se ubica por debajo del registrado en igual período de 2023, 2022 y 2021, con caídas reales de 6,8%, 8,7% y 3,4% respectivamente.

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Super IVA ¿Cómo impactaría en Misiones?

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Otra vez las provincias, sus ingresos y su relación con la Nación entran en la agenda pública. En el marco del deseo de realizar una reforma tributaria amplia, días atrás el ministro de Economía, Luis Caputo manifestó cierta voluntad de avanzar hacia una reformulación del IVA, basada en la descomposición de la alícuota general del 21% en dos tramos: un 9% nacional fijo y un porcentaje variable que quedaría bajo potestad de las provincias. ¿Qué busca el gobierno nacional con esto? Rediseñar el esquema de recaudación y distribución de los tributos entre la Nación y las jurisdicciones provinciales, convocar a una “competencia fiscal” entre provincias pero sobre todo, poner la discusión política en los desincentivos que genera el esquema de reparto actual.  

¿Cómo es el sistema actual del IVA hoy? El tributo tiene una alícuota general del 21% (con algunas excepciones de alícuotas especiales) que lo recauda íntegramente el ente recaudador nacional. Sobre el total del IVA recaudado (neto de devoluciones y reintegros), se hace una primera separación: el 1,9% va a ARCA como aporte por autarquía. Luego, del neto de ese aporte, el 89% de la recaudación va a la masa coparticipable bruta y el 11% a la Seguridad Social. A los fines de simplificar esta explicación, vamos a detenernos un momento en ese 89% que va a la masa coparticipable bruta. Cuando el IVA llega a esa instancia, comienza la distribución primaria de la coparticipación: el 40,24% va al Tesoro Nacional, el 57,36% a las Provincias, el 1% a ATN y el 1,40% a CABA. Tras esta distribución, comienza la distribución secundaria, que es asignarle a cada provincia un porcentaje de la torta que le toca de la distribución primaria. 

Hagamos un breve ejercicio. Supongamos que la recaudación del IVA es de 1.000 pesos. Quitamos el aporte a ARCA, quedan 981 que comienzan a repartirse: para la masa coparticipable van 873,1 pesos y para la Seguridad Social van 107,9. Tenemos que ver ahora cómo se distribuye el monto de la masa coparticipable: de esos 873,1 pesos que se reparten, unos 351,3 van al Tesoro Nacional, 500,8 a las provincias, 8,7 al fondo ATN y $ 12,2 a CABA. De esos  500,8 pesos que van a provincias, ¿cuánto llega a Misiones por coparticipación? $ 17,2

Volvamos a la propuesta de Caputo. Decíamos que la propuesta implica dividir esa alícuota en 9% para la Nación (no coparticipable) y el resto fijado por cada provincia que quedará en las arcas locales. A priori, podemos suponer un 12% para “completar” el 21% actual, aunque ahí entra en juego la competencia fiscal: poner alícuotas más bajas para atraer potenciales inversiones. Este “IVA provincial”, si bien se recaudaría sobre sobre la misma base imponible, su administración y uso sería de los gobiernos subnacionales. 

Pero agregamos otra cosa: está también la intención de una eventual sustitución del Impuesto a los Ingresos Brutos, ya que este nuevo esquema permitiría, o pretendería, absorber dentro del IVA provincial al impuesto a los Ingresos Brutos que es el principal tributo de recaudación propia de las provincias. 

¿Cuáles son las limitaciones para este esquema? En primer lugar hay cuestiones de armonización y coordinación, ya que deberían crearse órganos de coordinación fiscal federal para evitar superposiciones, arbitrariedades o desequilibrios entre jurisdicciones. Quizás, algo similar a lo que ocurre con la comisión arbitral de Ingresos Brutos actual vía Convenio Multilateral. Además, se requeriría establecer pautas mínimas comunes, como alícuotas máximas, base imponible uniforme y mecanismos de compensación. Pero también y no menos importante, se debería reformular la inscripción tributaria o bien, crear mecanismos para asegurar que el IVA provincial se pague efectivamente en el lugar de la transacción realizada. ¿Por qué esto? Actualmente ocurre que una empresa determinada puede vender bienes en Misiones pero tener domicilio fiscal en CABA: por ende, un misionero paga (junto a su compra) el 21% por IVA del bien adquirido, pero cuando la empresa paga ese IVA al ente recaudador, el registro indica que la operación corresponde a una empresa de la ciudad autónoma. Esto genera que el registro tributario marque IVA pagado en CABA, y no en Misiones. Un nuevo esquema como el que propone Caputo debería contemplar que el IVA provincial registre con precisión el lugar de la transacción y no el domicilio fiscal de la empresa, algo que ya ocurre con Ingresos Brutos. 

¿Cuáles serían los principales efectos de una reforma de este tipo? En primer lugar, cada provincia dependería de su propia recaudación del tramo local. Naturalmente, las provincias con mayor actividad formal y consumo se verán, parcialmente, beneficiadas. Sin embargo, las provincias más dependientes de transferencias y con menor volumen de actividad económica podrían ver reducidos sus ingresos si no logran recaudar de forma efectiva el componente local. Respecto a la potencial sustitución o incorporación de Ingresos Brutos a ese IVA provincial, hay una ventaja en la posibilidad de reducir la distorsión del sistema tributario ya que ese impuesto grava el producto en cadena y esto traería consigo una mejora en la competitividad y eficiencia económica. Pero como riesgo, está el hecho de que Ingresos Brutos representa más del 70% de la recaudación tributaria propia de muchas provincias. 

Por ende, si la recaudación del IVA provincial no compensa esa pérdida, podría haber un problema de fondeo en muchas provincias. 

La situación por provincia es muy dispar. Existen distritos con alto volumen de consumo como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe que tienen una importante capacidad de recaudación por IVA provincial que, a su vez, tornaría viable la absorción de Ingresos Brutos sin prescindir de recaudación y al mismo tiempo son perdedoras netas en el esquema de coparticipación actual. Por ende, con una correcta administración de un nuevo esquema podrían ser ganadoras netas. En el otro extremo tenemos a provincias con bajo consumo y alta informalidad como Formosa, Chaco y Santiago del Estero, a las que este esquema podría provocar potencialmente una mayor autonomía fiscal pero estarían altamente vulnerables si no logran recaudar el IVA provincial, registrando una caída de ingresos por pérdida del IVA coparticipado.

¿Qué vemos para Misiones? Hay diferentes cuestiones para analizar. En primer lugar, los fondos coparticipables derivados del IVA representaron en 2024 el 29% de los ingresos corrientes de la provincia, mientras que los de Ingresos Brutos lo hicieron en un 28%. Por ende, estamos hablando de “poner en juego” el 57% de los ingresos corrientes de la provincia. Acá hay una ventaja para Misiones: el IVA representa un volumen menor que otras provincias de la región. Por caso, en Chaco representó el 41%, en Corrientes el 40% y en Formosa el 47%. Por ende, la provincia, que a su vez es la que muestra mayor volumen de consumo en la región, Misiones podría incrementar su base de recaudación por IVA en el caso de aplicar un esquema que contemple todos los ajustes necesarios para su correcta implementación. En el caso del Ingresos Brutos, hay claroscuros. Es por lejos la provincia con mayor recaudación de ese impuesto en la región: representa el 28% cuando en Chaco lo hace en el 8%, en Corrientes el 10% y en Formosa el 5%. ¿Por qué claroscuros? Por el lado positivo, una eventual absorción de Ingresos Brutos podría reducir las distorsiones propias de ese impuesto. Pero por el lado crítico, podría haber una merma recaudatoria si no se aplican herramientas de control. En este punto, es difícil pronosticar qué va a predominar en ventaja de la provincia: una eventual baja de Ingresos Brutos o una eventual suba de IVA. 

Con estas variables en consideración, Misiones está mucho mejor parada que otras provincias de la región por dos razones: mayor autonomía fiscal (por ende, menor impacto en cambios de regímenes de distribución) y mayor volumen actual de aportes impositivos al ARCA. Como lo hablamos hace tres meses en esta nota de Economis, en 2024 Misiones aportó el 35,4% del total del NEA de recaudación de impuestos coparticipables, muy por encima de  Corrientes (26,6%), Chaco (25,3%) y Formosa (12,7%) y al mismo tiempo es la que menos recibe en la región: apenas el 21,3% cuando Chaco captó el 31,8%, Corrientes el 23,9% y Formosa el 23,0%. Es decir, Misiones tiene mucho más para ganar que para perder, algo que se afirma aún más cuando se observa que hay una fuerte subestimación recaudatoria de Misiones por el hecho de que muchas empresas que producen en la provincia tienen su domicilio fiscal en CABA. 

Pese a estar mejor parada que las otras provincias de la región, no podemos decir con seguridad que sería un esquema beneficioso para la provincia, no por falta de virtudes provinciales sino por cierta desconfianza en la implementación: antes de avanzar en la reforma tributaria puntual, hace falta corregir muchísimas distorsiones de registro, articulación, control y ejecución. 
Lo que queda claro es que el sistema tributario actual es altamente perjudicial para Misiones: subestima la actividad económica provincial y perjudica la caja provincial por recibir menos de lo que aporta. Es necesario avanzar hacia nuevos esquemas, pero con el debate necesario y con las correcciones suficientes que permitan gozar de las ventajas que podría traer.

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El impacto en números, de la crisis y del retiro del Estado nacional en Misiones

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Ya son harto conocidas las enormes complicaciones que están teniendo la gran mayoría de las provincias en materia de gestión presupuestaria a partir de una importantísima crisis en los ingresos. Si bien los resultados fiscales en términos globales han sido positivos (es decir, con superávits), eso no quita el hecho de que los esfuerzos en el manejo de las cuentas públicas fueron mucho más significativos que en otras épocas. 

En la Argentina que conocíamos históricamente, todas las crisis de ingresos que estuvieron vinculadas a recesiones o crisis económicas tenían cierto respaldo del Estado nacional en la asistencia financiera a los distritos. Pensemos, para no ir tan lejos, en la pandemia: aunque pueda ponerse en debate la eficiencia o conveniencia de los métodos utilizados, el Estado nacional realizó su aporte en sostener a los distritos antes los impactos que el aislamiento provocaba en términos de recaudación, tanto nacional como provincial. Incluso en 2018 y 2019, con recesión, el Estado nacional si bien recortó un poco los envíos a provincias que también se vieron altamente impactadas por la caída de la actividad, no ejerció un retiro absoluto. Se apoyó hasta donde se pudo, como dijera oportunamente un exfuncionario macrista.

Sin embargo, la llegada al gobierno del libertario Javier Milei cambió la dinámica, tanto en la relación económica-financiera de la Nación con provincias como en la estructura global de gasto público. Las provincias enfrentan muy profundas caídas en los recursos que derivan de la recaudación (nacional y provincial) al tiempo que tienen que lidiar con el retiro del Estado nacional del financiamiento de programas que históricamente se realizó con un flujo de fondos del Tesoro nacional. Sobre esto, el libertarismo instaló en la agenda pública que “Milei ya no le da plata a los gobernadores para sostener ñoquis y para hacer política”, cuando la realidad es muy distinta. Pongamos la situación en números para el caso de Misiones. 

Empecemos primero con lo que concierne a los efectos de la recesión. Por la fuerte caída de la recaudación (apoyada, además de la recesión, en el cambio que se realizó a finales del 2023 en el impuesto a las ganancias) las provincias sufren importantísimas caídas en los recursos automáticos de origen nacional. Léase, principalmente, coparticipación. Entre enero y agosto, Misiones sufrió una merma de casi el 14% en términos reales de los envíos de coparticipación. Esa caída significa, a precios de este año, una pérdida de recursos por $128.571 millones. Para dimensionar qué significa ese monto, equivale a toda la masa salarial pagada por la provincia en los primeros tres meses del año. Proyectando esa masa salarial hasta agosto, significa que en Misiones la pérdida de recursos es equivalente al 35% de lo abonado en salarios. 

Pero el impacto de la recesión no se reduce solo a los recursos que provienen de la recaudación nacional: también tiene su impacto en la recaudación provincial, sobre todo en aquellas provincias (que son la enorme mayoría, Misiones incluida) donde el impuesto a los Ingresos Brutos representa más del 75% de lo recaudado. Entre enero y julio (aún no se dispone de la recaudación de agosto), la recaudación propia de la provincia cayó en términos reales un 9,5%, por debajo de la media de provincias pero sin que eso implique que el golpe no fue duro. En pesos del 2024, ese descenso equivale a una pérdida de alrededor de $ 47.000 millones, con particular influencia de ingresos brutos donde la pérdida alcanzó los $37 mil millones. 

Es decir entonces que, solo por efectos de la recesión y la caída en términos reales de la recaudación, Misiones relegó $175 mil millones. ¿Algo logró recuperar Misiones por asistencia del Estado nacional? No. Por el contrario, siguió perdiendo. 

Veamos entonces cómo fue la caída por efectos del retiro del Estado nacional de las políticas provinciales. En este punto, donde analizamos lo que se denomina las transferencias no automáticas, cobran relevancia una serie de programas cuyos recortes y desapariciones han sido muy notorios no solo por dinero en sí mismo, sino porque lo que financiaban estos programas. Hay dos casos que son más fuertes: el primero es el FONID, el Fondo Nacional de Incentivo Docente que dejó de existir y, por ende, los envíos a Misiones fueron $ 0 este año; pero cabe señalar que en el marco de ese programa, aunque con otra denominación, Misiones recibió unos pequeños pesos este año que se realizaron bajo la actividad denominada Programa de Compensación Salarial Docente. No fueron de fuerte magnitud estos envíos (que solo se realizaron en dos meses particulares del año) y eso generó que el programa FONID agrupado al otro mencionado, muestra una baja del 84,7% en Misiones entre enero y agosto. En pesos constantes del 2024, equivale a una pérdida de $14.893 millones. 

El segundo caso resonante, que hasta el día de hoy sigue brillando por su ausencia, es el de las Transferencias a Cajas previsionales provinciales, concepto por el cual la Nación sigue negada a enviar los fondos correspondientes. Misiones no recibió fondos por este concepto (por ende, cae 100%) y solo actualizando por inflación, perdió un equivalente a $3.575 millones.

Luego hay otros casos que también son relevantes. Si agrupamos diferentes programas que son de financiamiento a proyectos de obra pública e inversión, Misiones recibió solo $ 560 millones en el año (todos provinieron de créditos internacionales que administra la Nación con organismos multilaterales) y exhibe un descenso del 97%, lo que puede decirse que equivale a una virtual desaparición de esos recursos. En pesos constantes del 2024, esa baja relativa provocó una pérdida por $ 17.860 millones para la provincia. 

Por su parte, el resto de los componentes que hacen a las transferencias no automáticas (como ser programas educativos y de salud, sobre todo, en montos menores) cayeron en Misiones 92,1% entre enero y agosto, provocando la pérdida de $ 29.214 millones a precios actuales. 

De este modo, el total de las transferencias no automáticas, por las cuales a Misiones le llegaron $14.784 millones en el año, muestran un descenso real del 79,9%. Esa baja equivale a una pérdida de $58.822 millones. 

Hay otro elemento, en este marco, que es importante mencionar y que se registra por fuera de las transferencias nacionales: el Fondo Compensador del Transporte Público de Pasajeros, que también desapareció y por ende, no llegó ni un peso a la provincia. Si se toman los datos del 2023 y se actualizan solo por la inflación, Misiones perdió unos $ 9.500 millones por este concepto.

Resumamos todo lo anterior: por impactos de la recesión económica, Misiones perdió $ 175 mil millones en lo que va del año. Por impactos de los recortes nacionales en diferentes áreas que eran de financiamiento nacional, la provincia perdió otros $68 mil millones. Estamos hablando entonces, en total, de $243 mil millones de pérdida. 

Lo preocupante no es solamente lo que se perdió, sino no tener horizonte alentador en el corto plazo que permita recuperar algo de la pérdida. Si bien la restitución del impuesto a las Ganancias traería algo de aire, no sería suficiente: mientras el IVA (termómetro central de la actividad económica) siga con su tendencia a la baja, no habrá grandes expectativas de recuperación. 

A la par, pareciera haber cierta resignación entre los mandatarios provinciales respecto a sus reclamos por fondos nacionales. Aún si eso fuese erróneo, lo cierto es que no hay perspectivas de cambio de actitud por parte del Gobierno nacional para con las provincias en lo que resta del año. De este modo, estamos muy cerca de cerrar el peor año de las últimas dos décadas (por lo menos) en materia de ingresos públicos de las provincias.

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Los recursos por coparticipación muestran en octubre su mayor caída desde la pandemia: -12,2% real para Misiones

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En el mes de octubre de 2023 las transferencias automáticas del Estado nacional a las provincias y CABA totalizaron $ 1.488.141 millones exhibiendo un incremento interanual del 119,8% nominal; al descontar la inflación del período (estimando el IPC nacional de octubre en 10,5%, basado en proyecciones privadas) los envíos presentaron una baja en términos reales del 11,2%, siendo la peor caída desde julio de 2020.

En ese marco, los envíos a la provincia de Misiones fueron por $ 47.509 millones: estos crecen 119,2% nominal interanual; sin embargo, al descontar la inflación regional (IPC NEA según estimaciones propias en 11,0%) las transferencias a esta provincia registran una significativa caída real: -12,2% interanual, siendo la más fuerte también desde julio de 2020, en plena pandemia.

Tanto en el caso misionero como en el total de los 24 distritos se da un fenómeno: el volumen de transferencias automáticas es un récord en moneda corriente; sin embargo, la acelerada dinámica inflacionaria lleva ese volumen nominal a terreno negativo en moneda constante, indicó un reporte de la consultora Politikon Chaco en base a datos de la DNAP y INDEC.

Observando los componentes de las transferencias automáticas para el caso misionero, la Coparticipación Federal cae en moneda constante un 10,1% interanual (totalizó $ 43.940 millones, que equivale al 92% del total de las transferencias automáticas); mientras que los recursos derivados de los leyes y regímenes especiales totalizaron $ 2.503 millones y en su conjunto caen 32,6% real interanual, traccionados los recursos derivados del impuesto a los Bienes Personales (-29,2%), del impuesto a los
Combustibles Líquidos (-54,8%) y del Monotributo (-39,8%); por el contrario, tuvieron alzas el IVA de la Seguridad Social (+2,7%) y los recursos del Régimen de Energía Eléctrica (14,1%). Por su parte, también mostraron bajas los fondos por Compensación del Consenso Fiscal (-31,4%), todo en términos reales.

Con este descenso de octubre, Misiones presenta ocho caídas reales sobre diez meses del año: creció solo creció en marzo y agosto. Por ello es que el acumulado captado por la provincia durante el período enero-octubre, que totaliza $ 347.055 millones, se sostiene con caídas reales respecto a igual período de 2022, que es de -2,6%.

Síntesis de las transferencias a nivel nacional

En octubre la distribución de fondos por transferencias automáticas a las 23 provincias y a la CABA fue por un total de $ 1.488.141 millones, un nuevo récord en moneda corriente. En comparación contra igual mes del 2022 registran una expansión nominal del 119,8%; al descontar la inflación de este mes (estimada en 11,0% de acuerdos a proyecciones privadas), la variación real de los envíos fue negativa en 11,2%, tratándose de la mayor caída desde julio del 2020.

Observando los componentes que hacen a las transferencias automáticas, los recursos por Coparticipación Federal explicaron el 93% del total de los envíos y cayeron en términos reales un 9,3%. Dentro de la coparticipación, los fondos provenientes de la recaudación del IVA se expandieron pero en niveles muy menores a meses previos (+3,6% real interanual) al tiempo que el impuesto a las Ganancias acelera su fuerte contracción (-24,3% real interanual). Los otros componentes, como los impuestos Internos y los “Otros coparticipados” mostraron alzas (13,9% y 1,0%, respectivamente).

Por su parte, los drivers de reparto vinculadas a los leyes y regímenes especiales tampoco presentaron desempeños homogéneos: por un lado, registraron subas reales los recursos derivados del IVA de la Seguridad Social (3,5%) y los del Régimen de Energía Eléctrica (15,5%). Por el contrario, mostraron caídas los recursos vinculados al impuesto a los Bienes Personales (-28,6%), al impuesto a los Combustibles Líquidos (-54,2%) y los del Monotributo (-39,3%); al tiempo que también cayeron los recursos por Compensación del Consenso Fiscal (-30,8%).

De este modo, el acumulado del período enero a octubre del año 2023 muestra transferencias automáticas a las 24 jurisdicciones subnacionales por un total de $ 10,9 billones con un descenso interanual real 2,2%.

Resultados por jurisdicción

El cálculo de las variaciones reales por jurisdicciones se realiza en función de los IPC regionales (con estimaciones propias de cada región para el mes de octubre); esto genera que se observen diferencias -a veces significativas- de las tasas de variación real entre provincias, al tener distintos impactos del alza de precios según ubicación geográfica.

En este marco, se destaca en primer lugar que las 24 jurisdicciones subnacionales exhibieron caídas de importante magnitud: la menor se vio en CABA (-8,9%) que junto a San Luis, San Juan y Mendoza son las únicas con bajas de un dígito; el resto de las provincias tuvo descensos de doble dígito, siendo la mayor la observada en Salta con -12,9%.

El acumulado del período enero-octubre del 2023 registra una variación de -2,2% en moneda constante para el total nacional y este resultado negativo se aplica a los 24 distritos subnacionales: la provincia de Buenos Aires muestra la mayor tasa de caída acumulada con -3,6%; mientras que en San Luis se observa el descenso más leve (-0,2%).

Distribución per cápita de las transferencias automáticas

Nuevamente se evidencia que Misiones es la provincia que recibe menos fondos por habitantes en todo el Norte Grande: los envíos de octubre equivalen a unos $ 37.089 por misionero, el valor más bajo de toda la región y el séptimo menor de todo el país. En el NEA son muy marcadas las brechas derivadas por la asimetría reinante en el actual esquema de reparto: por formoseño llegaron $ 85.119; por chaqueño unos $ 62.263; y por correntino $ 44.696.

Igual resultado se observa en el acumulado del año: por cada misionero llegaron, en diez meses, $ 270.933; mientras que para el caso formoseño fue $ 619.567; $ 453.749 por chaqueño y $ 326.294 por correntino.

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“CABA es la que más recursos por IIBB recibe por minas y canteras, cuando no hay ni una mina ni una cantera”, dijo Batakis

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La nueva ley de Coparticipación Federal de Impuestos debe ser analizada dentro de una reforma tributaria general y establecer “una distribución que se corresponda con un país federal”, manifestó la presidenta del Banco de la Nación Argentina (BNA), Silvina Batakis.

Con más de dos décadas de desempeño en la administración pública de Buenos Aires, donde fue ministra de Economía entre 2011 y 2015, Batakis aseguró que la provincia es “la más perjudicada” en el reparto de recursos en función de los que genera.

En diálogo con Télam, Batakis indicó que en la campaña electoral iba a “aportar al espacio” de Unión por la Patria y que trabaja en la elaboración de un conjunto de leyes, entre las que destacó la reforma a la de Entidades Financieras y la recreación de una banca de desarrollo.

“La ley de Entidades Financieras es de 1977 y junto a otras leyes torció el perfil productivo de la economía y se la hizo más financiera”, explicó, al tiempo que sostuvo que, como otros países, la Argentina necesita una banca de desarrollo que tenga una regulación distinta”.

En ese sentido, indicó que en el país “la banca pública de alguna forma trata de suplir eso con el BICE, los bancos provinciales, el Banco Nación, pero siempre está dentro de los límites de la Ley de Entidades Financieras”, lo que limita su capacidad de acción.

Batakis recordó que la reforma constitucional de 1994 puso un plazo para la sanción de la ley de Coparticipación a fines de 1996, pero desde entonces “evidentemente, no hemos logrado los acuerdos previos necesarios para llegar a tener esa ley”.

La nueva ley, advirtió, “tiene que estar dentro de una reforma tributaria, en la que también estamos trabajando, porque si vamos a reformar el impuesto a las Ganancias o a los Bienes Personales, necesitamos pensar la coparticipación en ese contexto”.

“Hay aproximadamente 200 países en el mundo, una veintena son federales, y ellos han resuelto la relación entre las distintas jurisdicciones, en particular la cuestión fiscal”, manifestó.

La Argentina, planteó, “también necesita resolver el problema, para que un empresario -local o extranjero- que quiera invertir, pueda hacerlo con mucha mayor simpleza”.

“Eso es complejo, tenemos muchos impuestos, tasas y contribuciones y también lo que los economistas llamamos gastos tributarios, que representan cuatro puntos del PBI en subsidiar a empresas para que puedan instalarse, por ejemplo, a través de promociones industriales”, señaló.

En cuanto a la distribución de los recursos, aseguró que “claramente, la provincia de Buenos Aires es la gran perjudicada”, debido a que “tiene el 40% de la población, genera casi el 50% del Producto bruto industrial, tiene el 39% de la pobreza a nivel nacional y la ley de coparticipación le indica que recibe el 21% de los recursos que se administran a nivel nacional”.

En sentido inverso, cuestionó que “la Ciudad de Buenos Aires es la que más recursos por Ingresos Brutos recibe por minas y canteras, cuando no hay ni una mina ni una cantera en el distrito”.

“Tenemos que revisar todo eso para tener una distribución que se corresponda con un país federal, no somos una federación de autonomías”, remarcó, por lo que abogó por “una ley de coparticipación que tenga criterios de igualdad, criterios objetivos de reparto, pero también criterios solidarios, que es lo que nos exige la Constitución”.

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