CORONAVIRUS

El Comité Científico recordó la importancia de la vacunación anti Covid-19 y los cuidados sanitarios

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Ayer se realizó una nueva reunión del Comité Científico de Misiones, presidida por el vicegobernador Carlos Arce en Casa de Gobierno, con el acompañamiento del ministro de Salud Pública, Oscar Alarcón, del presidente del Consejo de Educación, Juan Alberto Galarza y demás integrantes del comité.

En dicha reunión se estableció que atentos al periodo invernal próximo, poniendo énfasis en intervenciones de promoción y prevención de la salud, se recomienda abordar de manera conjunta al Ministerio de Salud Pública y al Ministerio de Educación de Misiones, estrategias tendientes a fortalecer el Programa Ampliado de Inmunización (PAI). Definiendo como prioridad el cumplimiento del esquema regular de vacunación, con acento en la población pediátrica.

Para ello, el estado provincial asegura disponibilidad de los insumos necesarios y accesibilidad al sistema sanitario en todo su territorio.

Es así que, se recomienda:
 Completar esquemas acordes a edad. Recordando que las vacunas anti-Covid 19, pueden coadministrarse con otras.
 Evitar situaciones denominadas “oportunidad perdida”
 Gestión conjunta de actividades variadas como ser: = equipos de vacunación móviles en establecimientos educativos y barrios alejados de centros asistenciales Difusión en medios de comunicación de operativos, disponibilidad de vacunas, etc.)

Por otra parte, con respecto a Zona Francas y Fronterizas del territorio provincial, este comité científico aconseja: continuar aplicando medidas de bioseguridad: uso de tapabocas, ventilación permanente de los ambientes, lavado frecuente de manos, entre otras.

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Banco Mundial: Menor crecimiento global, quizás estanflación

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El Banco Mundial rebajó su perspectiva para la economía mundial, advirtiendo que muchos países enfrentarán una recesión.

Banco Mundial, con 189 países adheridos, pronosticó que la economía mundial se expandirá +2,9% en 2022, por debajo del crecimiento global del +5,7% en 2021 y del +4,1% que había pronosticado para 2022 en enero: fuerte desaceleración.

Banco Mundial advirtió sobre varios años por delante de alta inflación y crecimiento tibio que recuerda a la estanflación de la década de 1970.

Citando el daño de la guerra en Ucrania y la pandemia de Covid-19, el banco dijo que espera que el crecimiento se mantenga en ritmo reducido durante 2023 y 2024, ya que la guerra interrumpe la actividad humana, la inversión y el comercio mientras los gobiernos retiran el apoyo fiscal y monetario, posibilidad que agotaron durante la pandemia.

“Varios años de inflación por encima del promedio y crecimiento por debajo del promedio ahora parecen probables”, dijo a los periodistas David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial. “El riesgo de estanflación es considerable”.

Malpass dijo que la recesión será difícil de evitar para muchos países e instó a los responsables políticos a fomentar la producción y evitar las restricciones comerciales. Se necesitan cambios en la política fiscal, monetaria, climática y de deuda para contrarrestar la mala asignación de capital y la desigualdad, agregó.

En su informe ‘Perspectivas Económicas Mundiales’, el Banco Mundial realizó una evaluación detallada de cómo las condiciones económicas mundiales actuales se comparan con la alta inflación y el débil crecimiento (la llamada estanflación) de los ’70, cuando las crisis del petróleo, el alto gasto federal y la política monetaria laxa hizo que la inflación se disparara.

La economía mundial está entrando en lo que podría convertirse en “un período prolongado de débil crecimiento y elevada inflación”, advirtió el citado informe.

El banco recordó que la recuperación de la estanflación de la década de 1970 requirió fuertes aumentos en las tasas de interés en las principales economías avanzadas, lo que a su vez desencadenó una serie de crisis financieras en los mercados emergentes y las economías en desarrollo.

Los economistas y los formuladores de políticas están cada vez más preocupados por el riesgo de estanflación en la economía global, que podría dañar los estándares de vida de las personas en todo el mundo, particularmente en las naciones de ingresos bajos y medios, agregó The Wall Street Journal.

Como resultado del daño de la pandemia y la guerra, el Banco Mundial dijo que en 2022 el nivel de ingreso per cápita en las economías en desarrollo estará casi 5% por debajo de su tenden cia previa a la pandemia.

“Los precios más altos de los alimentos y la energía están teniendo efectos estanflacionarios, es decir, deprimen la producción y el gasto y aumentan la inflación en todo el mundo”, ya dijo en mayo la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, y señaló que las perspectivas económicas a nivel mundial son desafiantes e inciertas.

“Para muchos países, la recesión será difícil de evitar”, dijo David Malpass, presidente del Banco Mundial.

La agencia no prevé una imagen mucho más brillante en 2023 y 2024: predice solo un crecimiento global del 3% para ambos años.

Solo para Estados Unidos, el Banco Mundial ha recortado su previsión de crecimiento al 2,5% este año desde el 5,7% de 2021 y desde el 3,7% que había previsto en enero.

Para los 19 países europeos que comparten el euro, rebajó la perspectiva de crecimiento al 2,5% este año desde el 5,4% del año pasado y desde el 4,2% que es peraba en enero.

En China, la economía más grande del mundo N°2, el Banco Mundial espera que el crecimiento se desacelere a 4,3% desde 8,1% de 2021.

Las políticas de cero COVID-19 de China, que implican cierres draconianos en Shanghái y otras ciudades, paralizaron la vida económica.

“Existe un grave riesgo de desnutrición y de profundización del hambre e incluso de hambruna”, advirtió Malpass.

El Banco Mundial espera que los precios del petróleo aumenten 42% este año y que los precios de las materias primas no energéticas suban casi 18%. Pero prevé que los precios del petróleo y otras materias primas caigan 8% en 2023.

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La pandemia agravó el abandono escolar en Latinoamérica

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Los jóvenes de Latinoamérica, las altas tasas de abandono y bajo rendimiento escolar, uno de los efectos de la pandemia

El BID, lanzó un informe sobre cómo recuperar la educación después de la pandemia, en donde se detallaron los impactos de la virtualidad, la cual profundizó las brechas existentes. Gran cantidad de jóvenes quedaron fuera del sistema escolar, perjudicando sus opciones de empleo a futuro.

 El informe del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) señala que “la pandemia profundizó las condiciones preexistentes y los desafíos estructurales”. Argumentando que muchos jóvenes se vieron privados no solo de educación, sino que fueron expuestos a mayores niveles de inseguridad social, sanitario y económico, violencia doméstica y abuso.

“La pandemia también empeoró la transición de la escuela al trabajo y el sentimiento de privación de derechos entre los jóvenes. La crisis sanitaria mundial puso de manifiesto las debilidades de la economía, que en el mercado laboral dejaron a millones de jóvenes sin trabajo o, en el mejor de los casos, los empujaron a empleos mal pagados, sin prestaciones ni estabilidad”.

Esta investigación sostiene que más allá de los esfuerzos de los estados por mantener la educación, incluso con medidas de educación virtual, se perdieron más días de clases que en cualquier otra región del mundo. Donde solo el 22% de los hogares tenía acceso a internet y solo el 19% tenía un ordenador, marcando la falta de infraestructura digital sumado a la falta de preparación de los docentes para fomentar el aprendizaje híbrido y a distancia.

Los indicadores más fuertes que fueron impactados por la pandemia, sin duda estuvieron relacionados al ingreso, al género y la geografía, donde los hogares en zonas rurales los jóvenes prácticamente no tenían acceso a las plataformas de aprendizaje en línea. Sin mencionar del impacto frente a las comunidades indígenas y afrodescendiente, donde solo el 29% tenía acceso a un ordenador.

El efecto de la no presencialidad afecta sobre todo a la posibilidad de finalizar los estudios, ya que según la investigación muchos estudiantes manifestaron que no participaron en ninguna actividad de aprendizaje, o no tuvieron ninguna interacción con los profesores, enfocándose que en los países más pobres esta situación es probablemente mucho peor. El impacto de esta situación, es que profundiza el abandono definitivo de los estudios, considerando que la falta de contacto cara a cara con profesores y compañeros, puede crear un ciclo de baja autoestima y reticencia al estudio.

Otro dato alarmante que sugiere el BID es el retroceso que se concentró en las niñas, las comunidades indígenas y afrodescendientes, además de escuelas en zonas vulnerables. Donde si bien, todos los jóvenes aumentaron sus actividades domésticas, las niñas se vieron más enfocadas al cuidado del hogar y de los niños más pequeños, o ancianos, lo que supone un retroceso en décadas de progreso sostenido en la reducción de la brecha de género en la educación.

“Los jóvenes no solo se vieron privados de aprender nuevos conceptos y habilidades, también perdieron conocimientos y habilidades que ya dominaban”

Las muestras señalan que hubo pérdidas equivalentes a un año entero de escolarización. Y en sistemas educativos que estaban más preparados para cambiar a un aprendizaje a distancia, el impacto fue aproximadamente de medio año de escolaridad.

Por otra parte, se habla de que “El distanciamiento social afectó al bienestar socioemocional y a la salud mental de los jóvenes”. Tanto el distanciamiento social, como la pérdida de medios de subsistencia en el hogar, la pérdida de familiares, el impacto del abuso de sustancias y la violencia doméstica, tuvieron un impacto devastador para los jóvenes.

Además, la escuela está ligada al acceso de beneficios sociales, desde vacunas, comidas, ayudas a las familias, hasta el apoyo socioemocional, la atención y el desarrollo personal, se vieron afectados ante el cierre.

Por otra parte, todos estos datos se traducen en un impacto en la disminución de sus ingresos de entre 15000 y 30000 dólares a lo largo de su vida, debido al menor rendimiento educativo. Lo que se traduce en 760000 millones de dólares en la economía de Latinoamérica, lo que equivale a un 17% de su PBI. Estas consecuencias pueden no ser tan evidentes, pero a futuro impactarán en la calidad de vida de las generaciones futuras.

Hay que invertir más y mejor en educación

El informe, propone que estos datos que son para nada alentadores, también ofrecen al conocerlos, la posibilidad de que todos los actores entiendan los puntos más importantes que se deben reforzar.

Considerando que la pandemia aumentó los niveles de pobreza y de desigualdad, el gasto público debería estar enfocado a paliar el impacto que recibieron los sectores más vulnerables en sus ingresos, además del acceso a los servicios básicos. “Las inversiones eficientes y equitativas en un contexto de restricciones fiscales tienen implicaciones para la estructura política y fiscal y sus efectos redistributivos”.

“En el corto plazo los recursos necesarios para la rehabilitación de escuelas y el regreso seguro a clases se estiman en U$S 23087 millones, que representan el 0,21% del PBI regional”, señala el informe agregando que el desafío que enfrenta la región es mejorar los sistemas educativos, pero a la vez responder a la emergencia.

Si se estima pensando en los siguientes 10 años la inversión sería de “aproximadamente U$S 220000 millones, incluyendo la inversión en infraestructura y equipamiento. Si nos enfocamos en el gasto dedicado a mejorar la retención de los aprendizajes, el gasto promedio se incrementaría en U$S 1200 por alumnos, alcanzando una inversión promedio del 5% del PBI regional, acercando al ALC en términos de inversión al promedio de economías más avanzadas”.

Pero, no se trata de gastar más, sino de gastar eficientemente, evitando los despilfarros, llamando a los actores a la acción para prevenir las consecuencias de los efectos combinados de los desafíos estructurales y la pandemia, que requieren no solo acciones inmediatas, sino estrategias a mediano y largo plazo.

Por esto mismo, sugieren cuatro áreas donde se debe enfocar la inversión y ellas son:

-Volver a involucrar a los jóvenes que han perdido contacto con las escuelas en pandemia, asegurando que completen su educación y sus trayectorias profesionales.

-Cerrar la brecha digital, producir contenidos en línea de alta calidad y transformar digitalmente los sistemas educativos. Ofrecer una transformación digital permanente de los sistemas educativos, donde se da prioridad al acceso a dispositivos y conectividad, además de acceder a contenidos de alta calidad, formación de docentes en pedagogías eficaces donde prima la instrucción personalizada.

-Acelerar el aprendizaje para todos.

-Como respuesta a los niveles sin precedentes de aislamiento, trauma y depresión de los jóvenes, dar prioridad a los entornos de aprendizajes seguros y enriquecedores.

La elección de cómo tomar estos datos, es responsabilidad de cada uno de los actores involucrados en el desarrollo, como señala el informe:

“La elección es nuestra, aprovechar este shock para transformar o retroceder y volver a una nueva normalidad que no altere la composición y el valor de nuestro capital humano”.

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Las futuras vacunas contra el Covid tendrán nanopartículas de proteínas que las harán más eficaces contra el virus

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Investigaciones biomédicas demostraron el potencial para hacer dosis más seguras frente a las actuales, pensando en las futuras variantes del coronavirus.

Las nuevas variantes del COVID-19 muestran un escape a la respuesta inmune y una transmisión rápida, incluso en personas con un esquema completo de vacunas. Esto es una amenaza para el control de la pandemia y el tratamiento de la enfermedad, poniendo en duda la efectividad de las vacunas.

Ahora, un equipo interdisciplinario del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Georgia, detectó una vacuna de nanopartículas que combina dos proteínas que inducen respuestas inmunitarias contra el síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (Sars Cov 2), las que parecen ser más amplias y seguras, según señalan los investigadores.

“La pandemia de Sars-Cov-2 ha causado más de seis millones de muertes desde el 2019, y es una carga para la salud pública en todo el mundo. El virus está evolucionando rápidamente, caracterizado por la aparición de variantes significativas”, puntualizó el autor principal del estudio y profesor en el Instituto de Ciencias Biomédicas Baozhong Wang.

A partir de esto, se ha identificado que para combatir el virus, la proteína espiga S es el antígeno diana preferido para el desarrollo de vacunas por su función esencial y sus abundantes epítopos neutralizantes.

“Sin embargo, las vacunas actuales están limitadas en la protección contra diferentes variantes”. “Este estudio que fue realizado en ratones, investiga las respuestas inmunitarias inducidas por dos proteínas, la proteína espiga y su subunidad de tallo relativamente conservada (S2) de la proteína espiga”, comenta Wang.

Los resultados, publicados en la revista Small, encontraron que el ensamblaje de las dos proteínas en nanopartículas de proteínas de doble capa mejora la inmunogenicidad de las proteínas.

“Toda la proteína S, se ha utilizado como el antígeno principal en las vacunas contra esta pandemia. Sin embargo, a medida que el número de infecciones sigue aumentando, han aparecido más y más variantes que han suplantado al virus ancestral. Por esta razón, la eficacia y protección de las vacunas actuales están bajo constante amenaza y necesitan una mejora continua. Por el contrario, el tallo está más conservado y tiene menores mutaciones entre los linajes. El tallo, podría inducir una neutralización de anticuerpos eficaz y una vigorosa actividad de citotoxicidad celular dependiendo de anticuerpos (ADCC) contra múltiples variantes de la proteína S. Este trabajo muestra que la subunidad de tallo estabilizada podría ser un antígeno potencial para una vacuna universal contra el SARs-CoV-2 contra variantes impredecibles”.

Los investigadores encontraron que las nanopartículas producen anticuerpos IgG séricos más potentes y equilibrados que la mezcla de proteínas solubles correspondientes, y las respuestas inmunitarias se mantienen durante al menos cuatro meses después de la inmunización. Con un anticuerpo de isotipo IgG más equilibrado, inducido por el tallo, respuestas inmunitarias duraderas y excelentes perfiles de seguridad, las nanopartículas de proteína doble capa tienen el potencial de convertirse en vacunas contra el SARS-COV-2 más amplias, informa el estudio.

“La subunidad madre S2 estabilizada y conservada demostró su potencial como candidato para una vacuna universal contra el SARS-CoV 2 contra variantes impredecibles. Nuestras nanopartículas de proteína de doble capa que incorporan la proteína de pico de longitud completa y el tallo S2 indujeron respuestas inmunitarias sólidas y a largo plazo y exhibieron un perfil de seguridad en nuestros estudios primarios, lo que brinda una opción para el desarrollo actual de la vacuna contra el SARS-Cov-2”, compartió Yao Ma, primer autor del estudio e investigador postdoctoral en la Universidad de Georgia.

“La pandemia está lejos de terminar y continúan surgiendo nuevas variantes que representan una amenaza para la salud humana. Por lo tanto, la actualización de las vacunas debe seguir el ritmo de los tiempos para evitar otra pandemia con otra variante impredecible”, puntualizó Wang.

Fuente Onlinelibrary

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Espacios de trabajo flexibles: un nuevo negocio para inversores extranjeros en Estados Unidos

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La pandemia del Covid-19 trajo consigo numerosos cambios en varios aspectos de nuestras vidas, desde la manera en la que socializamos al lugar en el que decidimos establecer nuestro hogar. El ámbito laboral no se quedó fuera de esta tendencia, sino que también se vio significativamente impactado por esta transformación global.

Muchos empleados que tuvieron que trabajar de manera remota durante la pandemia tomaron la decisión de mudarse lejos de la ciudad, y trabajar en un ambiente más agradable. De esta manera, los núcleos laborales se descentralizaron, y ya no se piensa tanto en un punto único donde los empleados se presentan a trabajar, sino que los espacios de trabajo se multiplicaron, empezaron a ser móviles y menos estructurados.

Tendencia hacia espacios de trabajo flexibles

Las prioridades de los empleados con relación a sus empleos cambiaron: no todo pasa por una mejor remuneración, hay otros aspectos que se empezaron a tener en cuenta y muchas personas se dieron lugar para reevaluar su presente y futuro laboral. Esto llevó a que el pasado año, en Estados Unidos, se diera lo que se conoció como la ‘Gran Resignación’–una oleada de renuncias producto de la presión de las empresas sobre sus empleados para que regresen a la presencialidad-. En 2021, 47.4 millones de estadounidenses dejaron sus puestos de trabajo a modo de protesta contra las oficinas tradicionales. Un ejemplo es el caso de Apple, que comenzó a pedirle a sus trabajadores presencialidad por al menos un día a la semana, e ir aumentando gradualmente hasta el regreso definitivo a las oficinas, pero lo cierto es que el 65% se mostró insatisfecho con esta decisión de la empresa, y decidieron buscar empleo en empresas tecnológicas que ofrezcan mayor flexibilidad.

Google anunció recientemente sus planes de invertir $7 billones de dólares en nuevos espacios de oficina, algo que consideran necesario para proteger el capital social de la empresa, y construir relaciones y confianza entre los empleados. Sin embargo, en una encuesta a más de mil empleados de Google se advierte que dos tercios de ellos están descontentos con ser forzados a volver a las oficinas tres veces a la semana, y muchos han amenazado con renunciar, o lo han hecho.

Otras empresas como Twitter, Deloitte y Nationwide, están ofreciendo más flexibilidad a sus empleados, con opciones de trabajo remoto. En una encuesta realizada por PWC el año pasado, el 83% de las empresas afirmaron que la transición al trabajo remoto había sido exitosa. A su vez, un estudio encargado por Harvard Business School, mostró que las personas que trabajan en la oficina únicamente uno o dos días por semana son las más productivas. En Argentina sucede algo similar, de acuerdo con una encuesta publicada por Adecco Argentina, el 14% de los consultados no quiere volver por ningún motivo al trabajo presencial, y el 47% sólo está dispuesto a hacerlo con un modelo híbrido.

Simultáneamente, Amazon está incorporando tres oficinas de un total de 40,784 metros cuadrados y 2500 empleados del rubro tecnológico en su expansión en el sur de California, lo cual hará que esta empresa tenga más de 139,354 metros cuadrados de oficina en esta área.

“Nosotros hemos notado que las consultas por parte de distintas empresas, por este tipo de espacios, se triplicaron en el último año”, comenta Karina Bruschetti, Gerenta de Think Inn Offices. “En este contexto cargado de incertidumbre, donde no se sabe qué pasará en el corto y largo plazo en el mundo laboral, con excepción de las grandes empresas como Amazon que tienen un gran capital para invertir y tomar el riesgo, otras corporaciones, instituciones y negocios deciden optar por alquilar espacios flexibles, lo que les significa menos riesgo y capital de inversión”.

Diferentes modalidades de espacios de trabajo flexibles

Cada vez son más las compañías que deciden experimentar con los espacios de trabajo que ofrezcan flexibilidad y menor compromiso. “En Think Inn, nuestro espacio de trabajo en Kissimmee, observamos que la gente comenzó a rentar con miedo. Pasaron de trabajar en sus hogares al mundo de los espacios flexibles, pero alquilando por lapsos cortos de una semana o un mes. En septiembre del 2021 empezaron a buscar una renta más fija de máximo 1 año, un periodo que les permite analizar el mercado, y evitar invertir en sus propias oficinas. Comenzamos ofreciendo la posibilidad de rentar desde 1 día a 1 año, pero como estamos con lista de espera, ahora pedimos un mínimo de 6 meses, y estamos por abrir nuevas sedes en otras ciudades, como Savannah, en Georgia.”, explica la Gerenta de Think Inn Offices.

En estos espacios de trabajo flexible hay oficinas privadas, pero con contratos significativamente más cortos que una oficina tradicional, además de espacios de coworking, salas de reunión por hora, y hasta recintos para realizar eventos, clases, o workshops. Todos estos espacios son parte de una tendencia en alza, donde la demanda es cada vez mayor. Ante una incertidumbre que perdura, la opción de espacios flexibles se impone en Estados Unidos. Las empresas consideran preferible realizar encuentros por tan sólo unas horas, antes que tener una oficina cerrada, con 5 o 10 años de contrato. La modalidad del alquiler de oficinas por hora, días, semanas o meses, ya era habitual en Argentina antes de la pandemia, producto de los costosos alquileres propio de la permanente inestabilidad económica.  

“En Estados Unidos también se advierte que muchas empresas contratan un mix de estos productos, por ejemplo, oficinas privadas para sus ejecutivos, y espacios de coworking para sus empleados, para ciertos días que deciden ir a la oficina. Las empresas que utilizan estos espacios son variadas, desde rubros como edición de video, pasando por las que hacen paneles solares, o las del vertical real estate, entre otros. En Kissimmee–cerca de Orlando y los parques de Disney–, por ejemplo, se pueden conseguir oficinas para 1 o 2 personas desde $600 por mes en un espacio de trabajo flexible, como Think Inn, mientras que una oficina tradicional puede salir 3 o 4 veces más”, afirma Karina Bruschetti.

“También se ofrece el servicio de oficinas virtuales, en el cual se le facilita una dirección corporativa al cliente, con posibilidad de agregar el servicio adicional de recibo de correspondencia y paquetes. Es una solución particularmente conveniente para quienes quieren continuar trabajando de manera remota, pero necesitan una dirección para su empresa, diferente a la de sus hogares. Además, incluyen en el precio los servicios típicos de una oficina, como fotocopiadoras, wifi y café”, continúa Karina Bruschetti. 

Un negocio rentable para inversores argentinos en Estados Unidos

La pandemia redefinió lo que se conocía como oficina tradicional, el espacio de trabajo pasó a tener varios lugares y formatos. Estos modelos de negocio proveen una oportunidad flexible para quienes trabajan remoto, de manera híbrida, o precisan una oficina, pero no quieren asumir altos costos ni obligaciones a largo plazo.

“Estos modelos de espacios de trabajo flexible, además de ser una solución para la amplitud de modalidades laborales que surgieron postpandemia, también se presenta como oportunidad de inversión tanto para americanos como extranjeros. Ya sea con un modelo para grandes inversores–el inversor pone capital para el desarrollo del proyecto inmobiliario–, o pequeños inversores–con un modelo de condo-office, donde se adquiere una unidad–, es una opción rentable para invertir en Estados Unidos”, señala José María Softa, titular de Konnectia.

Ya sea trabajando de manera remota con la asistencia de una oficina virtual, con un modelo híbrido que se apoya en el coworking, o de manera fija en una oficina, pero sin necesidad de comprometerse a largo plazo, los espacios de trabajo flexibles se imponen con fuerza luego de la pandemia. “Algo que tenemos en claro, a pesar de un futuro incierto y un presente cambiante, es que las oficinas tradicionales han sido desplazadas y, quizás, sepultadas para siempre”, finaliza José María Softa.

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