cosecha

Situación económica y social del sector yerbatero

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Un exhaustivo informe para conocer el estado actual de la produccion yerbatera. “Una relativa prosperidad coyuntural que no tiene su correlato en la situación socio-laboral de los trabajadores rurales del sector”.
Por Javier Gortari*  – La actividad yerbatera registró una evolución favorable en lo que va del año 2018. Se observó una demanda sostenida de materia prima, que terminó pagándose en algunas zonas por encima de los precios establecidos. También llevó al adelantamiento de la cosecha, que para fines de agosto había alcanzado a los 724 millones de kilos de hoja verde, superando en un 5% el volumen total de la cosecha del año pasado (689 millones de kilos).
Esto se explica en una demanda interna creciente (176 millones de kilos entre enero y agosto) y un incremento importante en las exportaciones (30 millones de kilos en el mismo período). Anualizando los valores de ambos mercados a partir del comportamiento promedio de los primeros ocho meses del año, estaríamos llegando a fines de 2018 con una demanda interna de 264 millones de kilos y exportaciones por 45 millones de kilos. En ambos casos significarían
cifras récords respecto a los valores históricos

En el sexenio 2008/13, el promedio anual de demanda (consumo interno + exportaciones), fue de 282 millones de kilos. Superando por un 1% el promedio de oferta del período: 278 millones de kilos. Lo que daría un exceso de demanda de 24 millones de kilos en seis años, situación que estaría encubriendo problemas de subregistro de la producción de hoja verde, que se hace en base a declaraciones juradas de los operadores del sector (no existe información consistente sobre la situación de los stocks, por lo que a los efectos del análisis, los suponemos constantes).
A partir de entonces la registración de la actividad primaria fue mejorando, reflejando el impacto de la puesta en vigencia del Convenio de Corresponsabilidad Gremial (CCG) para el sector yerbatero a partir del año 2015, que obliga al pago de una tarifa sustitutiva para cobertura de aportes personales y contribuciones patronales (obra social, jubilación, asignaciones familiares, seguro de desempleo y riesgos de trabajo) en función de los volúmenes de producción operados. Los registros del quinquenio 2014/18 evidencian un promedio de oferta de 312 millones de kilos (12% por encima de los seis años previos), contra una demanda media anual de 291 millones (un 3% de crecimiento respecto al promedio del período anterior). Lo que supone un exceso de oferta anual para el quinquenio de 21 millones de kilos anuales.
Más allá de los problemas de registro de la producción y de las eventuales recomposiciones de stocks, se puede advertir una tendencia al crecimiento del volumen de producción y también – aunque a menor ritmo- en la demanda. Tal vez la manifestación más elocuente del sostenido incremento en el consumo fue la baja conflictividad que hubo este año en relación al pago en tiempo y forma de los precios oficiales para la materia prima ($7/kg hoja verde). Es más, en algunas zonas (Andresito, San Pedro), se hizo público que las cooperativas estaban pagando hasta $2 por encima de dicho precio, para garantizarse el abastecimiento de hoja verde que les permitiera cumplir con sus proyecciones y compromisos de ventas de producto terminado.
Esta relativa prosperidad coyuntural, no tiene su correlato en la situación socio-laboral de los trabajadores rurales del sector, que realizan la cosecha en condiciones de precariedad similares a las de los mensúes de hace 100 años:
Tareferos (los cosecheros de Yerba Mate)
En el mes de julio de este año, por Resolución No 53 de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario, se estableció en $1,5 por kilo cosechado el valor a pagar por la recolección de hoja verde de yerba mate, para el período comprendido entre el 1 de agosto de 2018 y el 31 de marzo de 2019. Por su parte el directorio del INYM acordó en su sesión del 6 de septiembre, los precios que regirán para la materia prima puesta en secadero en el semestre que va de octubre/18 a marzo/19: $8,40 el kilo de hoja verde y $31,90 para el kilo de la yerba canchada (pasada por el primer proceso de industrialización: deshidratado y molienda gruesa, con una relación técnica media de 3 kilos de hoja verde para producir 1 kg de canchada. Esta yerba, luego de pasar por un período de estacionamiento natural de 1 año -o acelerado en cámaras con atmósfera controlada- es molida más fina y queda lista de empaquetar para consumo. En este proceso recupera parte de la humedad perdida, generando rindes definitivos del orden del 40% respecto al producto primario).
Con precios de góndola que promedian los $100 el kilo, podemos hacer el ejercicio de distribución de ese valor entre los distintos actores de la cadena  productiva. El 25% corresponde al pago que recibe el productor por los 3 kilos de hoja verde ($8,4 x 3= $25,2) que se necesitan para producir 1 kilo de yerba lista para consumo. Un 45% queda para el sector industrial y comercial. Y un 30% corresponde a impuestos y tasas (IVA; Ingresos Brutos, tasa de fiscalización del INYM, tarifa sustitutiva CCG y otros).
De los $25,2 que recibe el productor, debe pagar por la cosecha: $/kg 1,5 x 3 kg = $4,5. Es decir que el tarefero recibe por cada $100 a que se vende el kilo de yerba mate al público, el 4,5%. De acuerdo al Relevamiento Provincial de Tareferos que realizó la Universidad Nacional de Misiones en el período 2010/12, un tarefero promedio alcanza a cosechar en una jornada laboral de 9 horas y en un yerbal de calidad media, unos 450 kilos diarios. Esa es la cantidad de materia prima que se necesita para producir 150 kilos de yerba lista para consumo, que el comerciante minorista vende a $100 el kilo, generando un valor bruto por ventas de $15.000.
El tarefero recibe de ese valor $675 diarios. Es decir que en apenas media hora, el tarefero genera un volumen de materia prima suficiente para producir una cantidad de producto final que al precio en góndola equivale a su salario diario. A partir de esa primera media hora, todo el valor que genera el trabajo del cosechero en las otras 8,5 horas de su jornada laboral, es el excedente del que se apropian los otros actores de la cadena productiva: contratista, productor,
secadero, molino, comercio y Estado.
Puesto de otra manera podemos decir que, a un promedio diario de $675 por cosecha de 450 kilos de hoja verde, un cosechero que trabaja a destajo 15 días al mes (ese es el promedio mensual de días efectivamente trabajados por cuestiones climáticas, de salud, de traslado, de problemas organizativos), obtiene un ingreso de $10.125 mensuales. Ese valor está por debajo del establecido para el Salario Mínimo Vital y Móvil ($10.700 en septiembre/18) y equivale a la mitad del valor de una canasta básica ($20.134 para julio/18). Como la cosecha gruesa va de abril a septiembre (6 meses), el resto del año deben vivir de changas, planes sociales (AUH fundamentalmente) y ayuda del Estado.
En esta condición viven los 16.000 tareferos que garantizan, año a año y desde hace 100 años, la producción de yerba mate en la Argentina. El seguro de desempleo (UATRE) o el programa de subsidio interzafra que administra el ex Ministerio de Trabajo de la Nación, solamente comprende a aquellos trabajadores registrados y formalmente en condiciones por días trabajados y volúmenes cosechados (unos 6.000 en la interzafra 2017/18). Las recientes manifestaciones de protesta de las organizaciones de tareferos ante la terminación de la cosecha –que incluyó un piquete frente a la sede del Ministerio de Trabajo en Buenos Aires y cortes de ruta en la Provincia de Misiones-, fueron en el sentido de ampliar esta cobertura a más tareferos y mejorar los valores del subsidio (actualmente $2.300 mensuales durante 4 meses).
De acuerdo a declaraciones del ministro de Trabajo de la Provincia de Misiones, Juan Carlos Agulla, desde el Gobierno Nacional aseguraron que los fondos para este año para atender ese programa se redujeron de $60 millones a $18 millones. (Divididos los 6.000 jornaleros que cobraron el subsidio intercosecha del año pasado, esa reducción significa pasar de recibir $10.000 pesos en el período interzafra 2017/18 a $3.000 en 2018/19. O pasar de una cobertura de 6.000 trabajadores a 2.000: esta última es la propuesta de la Secretaría de Trabajo en el marco de los recortes presupuestarios nacionales).
Como el problema es un tema “provincial”, el Gobierno Nacional lo transfirió a la jurisdicción. El Gobierno Provincial solicitó al INYM que apoyara con su presupuesto el aumento de la cantidad de trabajadores incluidos en subsidio interzafra y el directorio de ese organismo aprobó, en su sesión del 4 de octubre pasado, transferir fondos a la Secretaría de Trabajo para lograr una cobertura más amplia, en el marco de las condiciones que se les exige a los trabajadores beneficiarios: tres recibos de sueldo durante la cosecha recién finalizada y un ingreso mínimo de $3.000. La idea es poder reiterar la cobertura de los últimos años y alcanzar a 6.000 trabajadores temporarios registrados, durante los 4 meses de la interzafra, antes de que empiecen las tareas de verano denominada zafriña o cosecha fina. (Aún si eso se lograra finalmente, sería por el mismo importe de subsidio mensual que el año pasado, $2.300 – en un contexto de alta inflación particularmente de los alimentos-, y para los 6.000 trabajadores registrados: los 10.000 restantes seguirían sin atenderse) 
En este punto cabe consignar que el INYM se financia con lo recaudado por la Tasa de Inspección prevista en la ley de su creación. La última actualización del valor de esta tasa es de abril de 2017 (Resolución 70-E/2017 del Ministerio de Agroindustria de la Nación), que la llevó a $0,65 por kilo de yerba molida con destino al mercado interno. Sobre un volumen de demanda interna que está en el orden de los 250 millones de kilos, implica un fondo de $163 millones anuales. Este es el presupuesto del INYM y con ello costea su funcionamiento, así como los diversos programas de asistencia al sector: subsidio de la tasa de interés de los créditos para financiar la cosecha, programas de capacitación en Buenas Prácticas para la producción primaria y manufactura, distribución de herramientas y equipamientos para tareas de poda, cosecha y transporte de la materia prima, becas de estudio a hijos de productores y tareferos, cofinanciación con el CONICET de proyectos de investigación sobre propiedades de la Yerba Mate, su vinculación con la salud, etc. Con lo que dedicar parte de su presupuesto al apoyo económico del programa interzafra no solo es financieramente plausible, sino que, considerando al eslabón de la cosecha como un factor crítico de toda la cadena de valor, aparece como por demás razonable que se respalde el acompañamiento a la mejora en las condiciones de vida de estos trabajadores.
Otro fondo interesante que produce el circuito comercial de la Yerba Mate es el generado por la aplicación del Convenio de Corresponsabilidad Gremial desde el año 2015. Este Convenio supone la retención por parte de los industriales de una Tarifa Sustitutiva con la que se financian los aportes personales y contribuciones patronales, calculados en función de los jornales requeridos para producir un kilo de Yerba Mate elaborada. La industria retiene la Tarifa Sustitutiva según el volumen de producción operado y lo deposita en una cuenta del INYM. Para el año 2018 esta tarifa se estableció en $1,76 por kilo de yerba canchada, de los cuales $0,06 corresponden a la “cuota solidaria de afiliación” a UATRE. Los $1,70 restantes los debe transferir el INYM a la AFIP, con destino a la financiación nacional de los conceptos mencionados (jubilación, obra social, riesgos de trabajo, asignaciones familiares y seguros varios).
Considerando a la demanda anual (consumo interno y exportaciones) como el volumen de producción que entró en los circuitos comerciales (291 millones de kilos promedio en el último quinquenio), por el concepto de Tasa Sustitutiva el fisco recaudó $495 millones anuales. Podemos ver también en este caso la posibilidad de fondos frescos con los que atender una deuda histórica del sector yerbatero: las deplorables condiciones de vida de quienes tienen a su
cargo el trabajo de cosechar la Yerba Mate.
En el mismo sentido apunta el proyecto de Ley presentado en el Congreso Nacional por el diputado misionero Jorge Franco en marzo de 2017, por cuyo tratamiento insistió ante la presidencia de la Comisión de Agricultura y Ganadería en septiembre de este año, con el apoyo de los diputados Welbach, Basterra y Behillo (Exp.1122-D-2017. Instituto Nacional de la Yerba Mate. Ley 25.564. Modificación sobre funciones y facultades). Entre otras medidas estratégicas, el proyecto propone la implementación del Mercado Consignatario a fin de operativizar un espacio comercial de referencia para garantizar el respeto a los precios establecidos por el INYM de la hoja verde y de la yerba canchada. También prevé la fijación del precio de la yerba mate a salida de molino, de modo de garantizar hasta ese nivel de procesamiento la certeza de cobertura de costos y márgenes de ganancia, tanto para productores como para secaderos y molinos elaboradores.
Pero el eje del proyecto es la creación de un Fondo Especial Yerbatero (FEY) a partir del cobro de una Tasa Compensadora de Fiscalización y Fomento (en reemplazo de la Tasa de Inspección actual). El valor propuesto de dicha tasa sería el equivalente al 5% del precio promedio de venta al público del paquete de 1/2 kilo de Yerba Mate, aplicable al producto comercializado en el mercado interno (a $50/kg en septiembre de 2018, permitiría recaudar un Fondo de unos $1.250 millones anuales, a distribuir entre pequeños productores, tareferos y presupuesto del INYM). En los fundamentos del proyecto de ley se lee:
“… [la tasa de fomento]será destinada a mejorar la calidad de vida de los trabajadores y pequeños productores rurales de yerba mate.” 
“El Fondo Especial Yerbatero servirá para la búsqueda de una vivienda digna, transporte adecuado, salud, educación y capacitación profesional para los tareferos. Entendemos esta vía como la única posible para la erradicación definitiva del trabajo infantil.”
Las cámaras empresariales del sector de ambas provincias productoras, Misiones y Corrientes, ya han manifestado su oposición a este proyecto. Se trata de una disputa histórica por la distribución de los ingresos generados por la actividad yerbatera: un valor bruto de producción/comercialización del orden de los U$S 1.000 millones anuales. Que ha permitido la realización de importantes ganancias y una sostenida acumulación de capital en aquellos actores más concentrados de la cadena de valor: grandes productores integrados verticalmente con la agroindustria y molinos yerbateros que controlan oligopólicamente la producción final.
La otra cara de la moneda son los más de 15 mil pequeños productores que subsisten en un esquema de minifundio, autoexplotación y expulsión de las generaciones más jóvenes hacia los centros urbanos próximos. Y el contingente de peones rurales que desde hace 100 años acompañan el desarrollo del cultivo de Yerba Mate en el noreste argentino, repitiendo de generación en generación el derrotero de miseria y exclusión social de sus mayores.
Relevamiento socio-laboral
Es necesario un contingente del orden de los 16 mil obreros rurales, para levantar una cosecha de 800 millones de kilos de hoja verde, estimando en 7,5 meses el período laboral (abril/septiembre y la “zafriña” de verano), trabajando un promedio de 15 días al mes, con un rendimiento medio de 450 kilos diarios por cosechero. En el marco de la crisis yerbatera provocada por la desregulación, una buena parte de estos trabajadores rurales se radicaron en las periferias de los pueblos del interior provincial: los 9.300 asalariados permanentes registrados por las EAP ́s yerbateras en el Censo Agropecuario 1988, se redujeron a la mitad en el Censo Agropecuario 2002: 4.800.
Estos trabajadores rurales ahora urbanizados, transitorios y semiocupados, son reclutados por contratistas propietarios de un camión y un capital de trabajo básico, quienes coordinan con el dueño del yerbal y con los secaderos la cosecha y su traslado a la planta industrial. Esta “deslocalización” laboral, la estacionalidad de la demanda de trabajo y la intermediación contractual, reducen la capacidad negociadora de los trabajadores, lo que deriva en situaciones de absoluta vulnerabilidad[1].
En septiembre de 2008 la legislatura misionera aprobó la Ley No 4450, por la que se creaba el Registro Único de Tareferos de la Provincia de Misiones, con el objetivo de convertirse en un instrumento para “elaborar, desarrollar y destinar programas sociales” que permitan generar mejores condiciones de vida para estos trabajadores y su grupo familiar.
En el marco de un convenio de cooperación entre el Gobierno Provincial y la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), el Relevamiento Provincial de Tareferos se inició en la interzafra 2010/11 y se extendió hasta la de 2011/12, cuando debió suspenderse por la interrupción del financiamiento. Se alcanzaron a relevar unos 7.000 tareferos en 22 localidades:
por la ruta nacional no12 costera al Río Paraná (Jardín América, Puerto Leoni, Colonia Polana, Hipólito Irigoyen, Santo Pipó, General Urquiza, Capioví, Gobernador Roca, Ruiz de Montoya, Corpus, Puerto Rico, Garuhapé, El Alcázar, Caraguatay, Montecarlo y Puerto Piray), en la frontera con Brasil por la ruta nacional no 101 (Andresito) y sobre la ruta nacional no14 que recorre longitudinalmente el centro provincial (Dos de Mayo, Aristóbulo del Valle, Campo Grande, Campo Ramón y Campo Viera). De la información recolectada se puede sintetizar[2]: 
Situación laboral y social de los 6.905 tareferos relevados 
 Edad promedio:34 años, 88% de sexo masculino y 94% de nacionalidad argentina (siendo la más importante entre el resto la de origen paraguayo).
 ·El 61% vivía con familia (42% unión de hecho y 19% matrimonio).
 El 77% carecía de Obra Social. Los problemas de salud laboral más frecuentes registrados fueron dolores de cintura, columna y hernias (asociados al levantamiento y acarreo de raídos de 100 kg desde el yerbal al camino donde los recoge el camión) y resfríos y gripes provocados por la exposición al mal tiempo y a la intemperie.
 El 71%% nunca había hecho aportes jubilatorios y otro 21% alguna vez hizo pero no hacía, sumando un 92% sin proyección jubilatoria.
 El 47% aseguró que su padre fue tarefero y el 39% que su madre lo fue.
 El 64% aprendió a tarefear con sus padres y el 17% con otros familiares y amigos.
 El 56% comenzó a tarefear con 14 años o menos, dando cuenta de la extendida presencia del trabajo infantil.
 El 17% no leía ni escribía. El 60% tenía como nivel máximo educativo la escuela primaria incompleta.
 El 83% son transportados al yerbal en la caja del camión (77%) o de una camioneta (6%).
 El 97% recibe su jornal en efectivo. Un 3% en vales o mercadería.
 El 75% manifestó que permanece en su casa durante la cosecha, es decir que todos los días va y viene del yerbal. Un 23% acampa en el yerbal y lo hace en carpas o galpones.
 El 23% va al yerbal con toda la familia.
 El 41% trabajó para un contratista. El 38% para una empresa/cooperativa. Y un 28% fue contratado directamente por el productor.
 El 81% no está afiliado a ningún sindicato.
Vivienda y condiciones de vida (se relevaron 5.627 hogares de tareferos con una población total de 25.431 personas)
 El 81% asentadas en zonas urbanas y periurbanas, 12% en zona rural agrupada, 4% en rural dispersa y 3% en comunidades aborígenes.
 Un promedio de 4,5 personas por hogar.
 El 50% de las viviendas estaban emplazadas en asentamientos espontáneos con calles de tierra y sin veredas ni desagües.
 Un 81% eran casas con paredes de madera.
 El 51% tenía pisos de cemento/mosaico; 38% de tablas (38%) y 11% de tierra.
 Los techos eran el 65% de zinc o fibrocemento, 35% eran de chapas de cartón y otros materiales precarios.
 Un 38% era propietario de la casa y el terreno. El 62% restante solo era dueño de la casa –la “mejora”- u ocupante precario.
 Solo el 48% estaba conectado a la red de agua potable. Un 29% usaba agua de pozo y un 16% de canilla pública.
 El 73% usaba letrina para las excretas y un 24% inodoro con desagüe a pozo (23%) o cloaca (1%).
 El 86% tenía conexión a energía eléctrica.
 Sólo el 34% cocinaba con gas. El resto usaba leña (65%) o carbón como principal combustible para la cocina.
 Casi el 50% de los hogares presentaba niveles de hacinamiento: medio 25% (más de dos personas por cuarto) y crítico 22% (más de tres personas por cuarto).
* Docente/investigador de la Universidad Nacional de Misiones
[1] Re, Roa y Gortari (2017): Tareferos: vida y trabajo en los yerbales. Editorial Universitaria. UNaM. Posadas (descarga libre en www.editorial.unam.edu.ar).
[2] Alemany, Bulloni y Figueredo (2018): Características laborales y socio familiares – Estrategias de vida en la zafra y en la inter-zafra de los Tareferos de 22 localidades de la Provincia de Misiones. Informe de Proyecto de Investigación: “Encadenamientos económicos agroindustriales y trabajo rural en la Provincia de Misiones”. Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. UNaM. Posadas.

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Nación ratifica que habrá cupificación y suspensión de plantaciones de yerba

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Pese al apuro de los productores en conseguir avanzar en los puntos del acuerdo que le puso fin a la protesta de marzo, el ministerio de Agricultura de la Nación todavía tiene varias zonas grises por resolver antes de confirmar la cupificación y prohibición de nuevas plantaciones, tal como sugirió el Instituto Nacional de la Yerba Mate. Tampoco hay fecha precisa ni monto definitivo del aporte que hará la Nación para financiar la cosecha de la yerba, uno de los puntos prometidos a los productores en reuniones en Buenos Aires y en el mismo INYM.

El secretario de Coordinación y Desarrollo Territorial del Ministerio de Agroindustria, Santiago Hardie aseguró que posiblemente a mediados de este mes se resuelva la cupificación, pero no quiso aventurar un monto del aporte que hará la cartera que dirige Ricardo Buryaile para financiar la cosecha. “Será lo necesario”, explicó a Economis, pero de cualquier manera, será una cifra alejada a la pretendida por los productores.

Hardie sostuvo que ahora están enfocados en mejorar el control en el pago del precio fijado por el laudo. “Estamos trabajando con la AFIP, en sistemas de control para que los precios se cumplan, entendiendo que hay que acompañar al INYM como al organismo al que hay que fortalecer, es el instituto que creó la Ley que regula este tema, donde están todos los actores. El ministerio de Agroindustria es uno de ellos, pero también están las provincias, la industria, nosotros vamos a acompañar desde el Ministerio de forma conjunta. Hemos avanzado en un pedido que nos habían hecho muchos de los productores que era la fiscalización , en la modificación del Código Alimentario, ya se hizo el pedido para que cambie el sistema de fiscalización de palo. Eso ya está avanzando, pero lleva un tiempo de implementación”, argumentó.

 

“Seguimos trabajando en los controles fortaleciendo al INYM y sobre todo con el diálogo, hoy los productores que sentían que no eran escuchados, lo son y trabajan mucho con el presidente del INYM, Alberto Ré, en una comisión que se conformó es un camino difícil pero hay que avanzar entre todos”, insistió, sin mencionar que la misma comisión impulsó una denuncia penal al presidente del INYM por incumplimiento del acuerdo de marzo.

Sobre los fondos prometidos para la cosecha, Hardie dijo que “se está trabajando con el INYM y con la Provincia”.

“Va a haber fondos para acompañar ese financiamiento, también estamos trabajando con la industria para que cumpla con los plazos, pero es un tema complejo y hay que trabajarlo entre todos. Nación está comprometida, pero necesitamos el compromiso también de toda la cadena y fundamentalmente de las provincias que nos acompañan. Creemos que estamos un poquito mejor que ayer, y ojalá mañana estemos mejor que hoy”, eludió minutos antes de reunirse con un grupo de yerbateros que vino a reiterar el reclamo de respaldo de la Nación.

“El monto no lo sé, se está definiendo aún. Va a ser lo que sea necesario, no es fácil implementarlo, pero se trata de estar al lado de los productores y acompañarlos”, agregó Hardie.  

Sería a través de una operatoria del Banco Nación

Seguramente, sería a través del Banco Nación o alguna entidad financiera, o bueno lo estamos trabajando con el INYM, pero más allá de cómo sea es importante que sea útil y que logre el fin que es apoyar a los pequeños productores, a través de estos fondos.

De todos modos, Hardie aseguró que “es un compromiso” avanzar en la cupificación y suspensión de la cosecha. “El INYM está terminando de desarrollar el informe técnico, porque nunca se había hecho antes, si bien el INYM tiene la capacidad de regular nunca lo había hecho. Para cupificar y para limitar plantaciones tenés que tener datos técnicos en qué sustentarlos. El INYM está trabajando en eso a través de los registros de los yerbales, nos está proporcionando la información”, concluyó.  

 

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Reclaman a Macri el aumento del tope del Monotributo Social para tabacaleros

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Los legisladores del Partido Agrario y Social le solicitaron al presidente Mauricio Macri, que evalúe y apruebe una suba del tope de facturación del Monotributo Social y del Monotributo Social Agropecuario o “Costo Cero”, particularmente contemplando la problemática que enfrentan hoy más de 10 mil pequeños productores tabacaleros de Misiones, que se encuentran en plena temporada de acopio y temen perder los beneficios de estas categorías tributarias especiales.
La misiva a la presidencia de la Nación también fue remitida a la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley; al Jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña; al secretario de Agricultura del Ministerio de Agroindustrias, Guillermo Negri, y al director de Desarrollo Territorial del Ministerio de Agroindustrias, Santiago Hardie. 

En la nota, los diputados Héctor Bárbaro y Martín Sereno piden que se establezcan nuevos valores máximos de facturación anual que contemplen, al menos, el costo mensual de una canasta básica alimentaria. Es que el tope actual de 72 mil pesos representa una facturación de 6 mil pesos por mes en promedio, es decir, la mitad de la canasta básica, lo que indica que se encuentran por debajo de la línea de pobreza.
El 70% está amparado en esas categorías tributarias
En el caso de los productores tabacaleros de Misiones, el 70% se encuentra amparado en estas categorías tributarias que son compatibles con las Asignaciones Universales por Hijo y pensiones no contributivas. Todos temen pasarse del tope al entregar el producto de una excelente cosecha, después de dos años de grandes pérdidas, situación que acarrearía perjuicios enormes para ellos. 
Además, al ser el tabaco una producción anual, si saltan de categoría quedarán obligados al pago mensual del monotributo sin posibilidades ciertas de conseguir los recursos para estar al día con esta carga.
“Son familias pobres, que por los avatares del mercado, prácticamente “empatan” entre costos de producción y lo que adeudan anualmente a las empresas acopiadoras por el anticipo de los insumos. El único beneficio que reciben en la práctica, no proviene de la facturación en sí sino del cobro del complemento del precio denominado “Retorno” y que se financia con el Fondo Especial del Tabaco (FET)”, explicaron los legisladores.
Lamentaron que para no saltarse de categoría, en lugar de aumentar la producción y crecer, “los productores se achican, o peor, entregan parte de su producción en negro a los oportunistas que aparecen para aprovecharse de esta situación”.
Aumento del tope de facturación para categorías especiales
A modo de propuesta, los diputados misioneros solicitaron el aumento del tope de facturación para estas categorías tributarias especiales, además de que se considere como una única actividad la de “productor agropecuario”, independientemente de que facture por yerba mate, tabaco o producción hortícola para no perder categoría de monotributo social o “Costo Cero”. 
También propusieron que en caso de que se evalúe una recategorización de los monotributistas sociales que se dedican a la producción agropecuaria, se crucen datos de -al menos- tres períodos de cosecha para evaluar si la mayor facturación se corresponde con una situación de mejoría permanente, y no a un fortuito y efímero mejoramiento temporal.
Finalmente, los legisladores del PAyS insistieron en recomendar a los productores que igual “entreguen toda su producción en blanco, aunque excedan el tope, ya que “los legisladores provinciales, nacionales, los funcionarios provinciales y dirigentes de los gremios tabacaleros somos responsables de gestionar y pelear ante la Nación para que no se vean afectados por recategorizaciones, porque la alternativa de entregar en negro intermediarios o revendedores es la peor de todas, y es contraria a lo que el propio Estado promueve”, remarcaron.
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Están vigentes nuevas normas para el control de la yerba mate

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El Directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) informó que fueron actualizados el Régimen de Documentación de Movimientos de la Materia Prima y los Reglamentos de Cosecha y Secanza, incorporando aspectos técnicos vigentes y experiencias resultantes de la aplicación ininterrumpida de la Resolución INYM N° 49/02 por casi 15 años, y la Resolución INYM N° 54/08, vigente desde hace 8 años.

 

La medida se enmarca en el Artículo 3 de la ley 25.564 del INYM, orientada a asegurar un manejo más adecuado de la materia prima, y el Plan Estratégico para el Sector Yerbatero.

 

Respecto a la documentación se establecen como obligatorios los siguientes documentos que avalen los movimientos de yerba mate:

–          REMITO: para documentar el traslado de la hoja verde cosechada desde la chacra hasta el secadero, que cumplan las previsiones de a RG AFIP DGI 1415 y modificatorias, estando obligado a emitirlo el sujeto que realiza el traslado de la materia prima.

–          COMPROBANTE DE RECEPCION DE HOJA VERDE DE YERBA MATE: tiene como destino documentar la recepción de hoja verde de yerba mate, debiendo identificar con carácter ineludible el operador que entrega la hoja verde. Este comprobante DEBE SER EMITIDO por triplicado por todo operador que recibe hoja verde, sea, secador, intermediario o prestador de servicio de cosecha y flete, a excepción de aquellos que presten exclusivamente el servicio, y un ejemplar debe ser entregado al productor.

 

Por otra parte, se establece que todos los secadores deben exhibir en lugar visible el precio de la materia prima, hoja verde y yerba mate canchada, así como la obligatoriedad por parte del operador de exigir la entrega del comprobante de recepción.

 

Respecto a la documentación que respalda la tenencia y traslado de la yerba mate canchada, se establece como obligatorio la tenencia del Libro de Movimientos y Existencias por parte de secadores, molineros, molineros fraccionadores, acopiadores y prestadores de servicio de estacionamiento acelerado, conforme las previsiones de la Resolución AFIP DGI 86/98, debiendo el mismo estar actualizado, indicando, en caso de corresponder, los periodos de inactividad.

 

A los efectos de identificar el origen de la yerba mate canchada, al momento del embolsado, los secaderos deben colocar en cada bolsa o elemento contenedor una etiqueta que identifique el operador, fecha de elaboración y tipo de secanza utilizada, la cual deberá ser conservada durante su almacenamiento, transporte y comercialización. En el caso de que el almacenamiento se produzca a granel, deberá llevarse una planilla de movimientos conteniendo los mismos datos que las etiquetas de bolsa.

 

Todas estas medidas adoptadas por el Organismo tienen por finalidad identificar de manera más precisa el origen de la hoja verde y yerba mate canchada, su tenencia y transporte, para de esta manera propender a la transparencia del mercado.

 

Para mayor información, el Régimen de Documentación y los reglamentos de cosecha y secanza pueden encontrarse en la página web del INYM (www.inym.org.ar) o a través de los siguientes links:

 

 

Más datos del Régimen de Documentación de Movimientos de la Materia Prima y los reglamentos de cosecha y secanza pueden encontrarse en la web del INYM (www.inym.org.ar), o bien de manera más directa a través de estos links:

 

http://www.inym.org.ar/normativa/res-inym-092017-regimen-de-documentacion-de-movimientos-de-yerba-mate/

 

http://www.inym.org.ar/normativa/res-inym-112017-reglamento-de-secanza-de-la-yerba-mate/

 

http://www.inym.org.ar/normativa/res-inym-102017-reglamento-de-cosecha-de-la-yerba-mate/

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