La Canasta Básica Total (CBT), integrada por alimentos y artículos de primera necesidad, experimentó en noviembre un aumento del 42,8% con relación a igual período de 2020.
Una familia de cuatro integrantes necesitó en noviembre un ingreso de 73.918 pesos para no ser pobre, cifra que significó un incremento del 2,1%, informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
De este modo, la Canasta Básica Total (CBT) integrada por alimentos y artículos de primera necesidad experimentó en noviembre un aumento del 42,8% con relación a igual período de 2020.
Según la información oficial, para no ser indigente, una familia tipo -también de cuatro integrantes- requirió un ingreso de 31.724 pesos, registrando una suba del 2,6% con relación al mes anterior. En comparación con noviembre de 2020, la denominada Canasta Básica Alimentaria (CBA) acumuló un ajuste de 47,1%, siempre según la estadística oficial.
De acuerdo con el INDEC, la inflación de noviembre fue del 2,5%, la más baja del año junto a agosto, y de esta forma acumuló una variación interanual del 51,2%. La variación del IPC de noviembre representó una desaceleración de 1 punto porcentual con relación a octubre cuando había sido de 3,5%.
En tanto, desde enero los precios suman un avance 45,4%, siempre de acuerdo a la evaluación del INDEC. . En el caso de las canastas se dio también una suave desaceleración en comparación con los dos meses precedentes al informado.
La CBA había registrado incrementos del 3,0% en octubre y del 2,7% en septiembre; mientras que la CBT había aumentado 2,6% en octubre y 3,2% en septiembre. El equivalente a un adulto de la canasta básica fue determinado en 10.267 pesos, mientras que en el caso de la canasta total se ubicó en 23.922 pesos.
Si el hogar está conformado por tres integrantes la CBA llegó en noviembre a 25.256 pesos, mientras que la CBT trepó a 58.841 pesos. En una casa de cinco integrantes, la canasta de alimentos fue fijada en 33.367 pesos, y la total llegó a 77.745 pesos, según el INDEC.
En enero, la CBA para una familia considerada tipo tenía un costo de 23.722,21 pesos, por lo que hasta noviembre acumuló una suba de 8.002 pesos. La CBT, a comienzos de año, costaba 56.458,84 pesos -para cuatro integrantes de la familia- y acumuló una suba de 17.460 pesos.
El deterioro del nivel salarial afecta a una gran proporción de trabajadores argentinos y también a los jubilados. Datos preocupantes
El costo de vivir en cualquier otro país en general está dado por el valor o costo de bienes y servicios que un hogar consume para mantener cierto nivel de satisfacción, en nuestro país podemos abstraer este mismo concepto, con la salvedad que es “necesario e indispensable” agregar el impacto de la inflación para responder la pregunta: ¿cuántos pesos necesita una familia para vivir una vida con lo básico y necesario?
Bajo esta perspectiva, es importante analizar ciertas definiciones como el nivel de Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) que según la Organización Internacional de Trabajo (OIT) explica que éste debe fijarse y ajustarse de acuerdo a las necesidades de las familias, niveles de productividad y empleo; y que ciertamente “debería alcanzar” un nivel necesario para cubrir lo básico.
Si observamos la serie histórica de la evolución del SMVM podemos ver que en el tiempo fue creciendo en términos nominales (en el cuadro de abajo mostramos numéricamente los valores de octubre 2011 al 2021).
Al comparar el SMVM con otras variables como la Canasta Básica Total (compuesta por la ampliación de la Canasta básica al considerar bienes y servicios no alimentarios) y el nivel de alquileres, la nominalidad del crecimiento de los salarios no es suficiente para cubrir los costos de vida.
Abajo mostramos gráficamente estas comparaciones en donde el deterioro del nivel del salario es considerable (recordemos que de cada 100 personas al menos 58 reciben un SMVM), el cual no es suficiente para cubrir los niveles básicos de una Canasta Básica Total (por adulto equivalente) y menos aún un alquiler en promedio (se tomó como referencia un alquiler con 2 ambientes en CABA).
Se puede hacer la misma dinámica si comparamos la Canasta Básica Total y el nivel de alquiler promedio, pero esta vez con las jubilaciones (haber mínimo). Aproximadamente hay más de 6 millones de jubilados que se encuentran en el Sistema Previsional.
Entonces, si hacemos el comparativos, podemos ver que sucede lo mismo que con el SMVM; este ingreso sigue siendo insuficiente para cubrir un nivel mínimo de vida (abajo se encuentran representados numéricamente los valores de octubre 2012 al 2021).
Abajo mostramos un desagregado del nivel de salarios, pero por categoría. Observamos que con un salario como el de una enfermera de piso, en el tiempo aumentó más que la categoría de Maestranza (incluye Oficial 1era A) y en un nivel proporcional con respecto a una Empleado de Comercio (Vendedor B).
Si comparamos los mismos niveles salariales pero con respecto a la Canasta Básica Total y el nivel promedio de alquileres, sucede que, aun con un salario de una categoría mayor, éste puede cubrir un poco más que el SMVM, pero de igual forma sigue siendo aún insuficiente para cubrir la totalidad de la Canasta Básica Total más el nivel promedio del alquiler.
Abajo vemos seleccionadas fechas eleccionarias entre legislativas y presidenciales, donde ni el SMVM ni el haber mínimo de una Jubilación cubre el costo de vida necesario para alcanzar un mínimo nivel de satisfacción.
Por tanto, esto significa que la diferencia faltante puede estar en el sector informal, alguna prestación social o simplemente no se pueden cubrir las necesidades básicas (correspondencia directa con el nivel de pobreza, según el Indec está ascendió a un 40,6%)
Por último, en el siguiente cuadro observamos una síntesis de todo lo expuesto, ya que si tomamos el período de octubre 2021 la suma de una Canasta Básica Total más un alquiler promedio es de $67.592, y con un SMVM falta aún cubrir el 52,7%, mientras que con una Jubilación mínima falta cubrir un 57,1%.
El deterioro del nivel salarial permite advertir que la gran proporción de trabajadores argentinos, que ganan un SMVM y aún más los que perciben un salario mayor por estar en una categoría de mayor escala salarial, no logran cubrir las necesidades mínimas básicas, necesitando así buscar formas creativas para obtener la diferencia de lo que les falta o necesitan.
Y la situación se agrava más aun cuando observamos una jubilación, que escasamente logra cubrir en muchos de los casos tan solo un 50% de un nivel de satisfacción mínima.
El impacto de esta situación tiene una relación directa, con todos los desajustes que existen en la economía real; ya que la destrucción del poder adquisitivo del salario es debido a que éste no logra aun alcanzar al nivel inflacionario (según el último dato de inflación en octubre fue de 3,5% y de 52,1 % Interanual), esto repercute directamente, y más aún si el que recibe el salario no se encuentra dentro de un sindicato que pueda exigir un nivel salarial mucho más elevado y que puje para no se deteriore contra la inflación. La cuestión es qué sucede si el sector no tiene poder o, peor aún, si directamente éste se encuentra dentro de la informalidad, la brecha salarial se hace mucho más amplia y cubrir un nivel de satisfacción y bienestar mínimo.
Los argentinos conocen el costo de toda la parafernalia política que deja las elecciones pero no conocen el precio de nada por qué la inflación cada vez distorsiona aún más los precios relativos en un país donde las malas decisiones en materia política y económica dejará como saldo en los próximos meses una aceleración mayor de la variación de precios y deterioro aún mayor del cuadro postelecciones de esta nota.
Los Argentinos tienen un problema de ingresos enorme por qué el protagonista es un sector público sin recursos que sostiene a los excluidos del sistema social que no son incorporados por un desincentivo total hacia la inversión privada, la producción, el empleo y la generación real de riqueza desde hace 15 años.
Nuestros abuelos construyeron la mejor versión Argentina a principios del Siglo XX con solo 4 herramientas: Producción, Trabajo, Ahorro y Reinversión. No quedaba otro opción más que el afán del crecimiento y progreso. Hoy estamos esas 4 herramientas han sido adulteradas perversamente por otras 4: Subsidios, Planes Sociales, Consumo y Gasto Público. Se agotó el Plan. Se agotó la Argentina.
Históricamente el costo de vivir en Misiones fue mucho más alto que en el centro del país. La diferencia llegó a ser de cinco mil pesos en el momento de la brecha más ancha. Sin embargo, en los últimos meses, con un dólar alto y la aceleración de la inflación, la distancia se achicó e incluso, se revirtió en la canasta básica alimentaria, que mide la indigencia. Hoy en Misiones cuesta 19.673,03 pesos, contra 20.710,20 pesos de Buenos Aires.
En paralelo, la Canasta Básica Total, que incluye servicios también se emparejó. En Buenos Aires cuesta 49.911,60 y en Misiones 50.443,66, según los datos relevados por el Instituto Provincial de Estadística y Censos. La brecha en la CBT es del 1,1 por ciento y en la canasta básica alimentaria, del 5 por ciento.
Durante octubre de 2020, la variación mensual de la canasta básica alimentaria (CBA) con respecto a septiembre de 2020 fue de 6,6%, mientras que la variación de la canasta básica total (CBT) fue de 5,7%. Las variaciones interanuales de la CBA y de la CBT resultaron del 45,8% y 40,0%, respectivamente.
Los números van en consonancia con los datos de inflación registrados en octubre. Mientras que en octubre los precios subieron 3,8 en el promedio país, el NEA subió “solo” 3,7, pero bastante por debajo del NOA, con 4,1 y la región pampeana con 4 por ciento.
En el equipo económico misionero aseguran que la brecha se achicó por la aceleración de los precios por tipo de cambio. Y anotan otro dato: las fronteras cerradas y la pandemia motivaron una vuelta al consumo natural, con las ferias francas como emblema, donde se pueden conseguir productos sanos y más baratos que en el supermercado.