La actividad comercial de Posadas cerró agosto de 2025 con señales mixtas: el municipio registró 90 nuevos contribuyentes inscriptos, un 10,9% menos que en el mismo mes del año pasado, pero mantuvo un saldo neto positivo de 47 nuevos inscriptos, luego de que 43 dieran de baja su actividad en la ciudad.
Entre enero y agosto se contabilizaron 602 nuevos contribuyentes, cifra que implica una caída acumulada del 6,2% interanual. En paralelo, las bajas llegaron a 314, prácticamente en línea con las 317 del mismo período de 2024 (-0,9%). Esto refleja que, aunque el flujo de aperturas se desacelera, las bajas se mantienen estables, sosteniendo un saldo neto positivo.
El mes analizado mostró, además, que ventas al por menor continúa siendo el motor del ecosistema comercial posadeño: representó el 48,9% de las altas de agosto. Dentro de este rubro, las despensas concentraron el 24,4% de las habilitaciones, seguidas por minimercados y prendas de vestir (8,9% cada uno). Otros rubros con participación fueron kioscos, ferreterías y mueblerías.
Rubros dinámicos y sectores en expansión
Los restaurantes, bares, heladerías, cafés y pubs se ubicaron como el segundo rubro más elegido, con un 8,9% de las altas en agosto. Lo mismo sucedió con la venta al por mayor, mientras que los servicios inmobiliarios y de alquiler alcanzaron el 5,6%. Actividades como construcción, servicios comunitarios y personales, lavaderos y gomerías, transporte, salud e intermediación financiera se repartieron porcentajes menores, aunque todas mostraron dinamismo en el registro de nuevos inscriptos. La industria manufacturera tuvo escasa participación: apenas un 1,1% de las nuevas altas, con un solo contribuyente.
En agosto se tramitaron 158 certificados de habilitación comercial, de los cuales 61 fueron altas, 81 renovaciones y 16 correspondieron a otros trámites (cambios de rubro, domicilio o responsable). El volumen de altas fue 32,2% inferior al de agosto 2024, aunque mejoró 24,5% en comparación con julio 2025.
En cuanto a las renovaciones, los comercios minoristas también lideraron con un 65,4% del total, especialmente despensas y tiendas de indumentaria (28,3% cada una), seguidos por kioscos (16,2%). Cabe señalar que el 96,3% de los trámites de renovación correspondieron a negocios con local físico.
Si bien agosto fue el segundo mejor mes de 2025 en términos de nuevas inscripciones, también fue el peor agosto desde 2022, lo que revela un enfriamiento respecto de la tendencia de los últimos años.
El saldo neto positivo de 47 contribuyentes en agosto confirma que, pese a la desaceleración interanual, la base comercial de Posadas sigue en expansión. La predominancia del rubro minorista y gastronómico reafirma el perfil de la ciudad como centro de consumo y servicios, mientras que la baja participación de la industria y la manufactura muestra la necesidad de diversificar la matriz productiva local.
Durante los últimos días, tomó relevancia en la agenda pública provincial un informe que elaboró la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que analizó el desempeño de las 24 jurisdicciones del país entre los años 2011 y 2022 tomando la evolución del Valor Agregado Bruto (VAB) provincial como indicador clave para medir el tamaño (y los desempeños) de las economías provinciales.
En ese informe, resaltó, entre otras cosas, el buen desempeño misionero en ese período, mostrando un crecimiento de 17,1% la mayor expansión en el NEA.
La publicación de la BCR se basa en los datos que elabora la Cepal, que mide año a año el VAB de las provincias y difunde la información con un año de rezago: es decir, a finales de este 2025 tendremos los datos de 2024. Pero mientras el informe de la BCR toma como punta el año 2022, los datos de 2023 ya están disponibles. Ante ello, haremos una nueva evaluación de cómo varió y cómo evolucionó la economía misionera no entre 2011 y 2022, si no ya entre 2011 y 2023. Es decir, le agregamos un año más al análisis.
En primer lugar, cabe destacar un punto de inicio transcendental: ¿para qué medimos y analizamos el VAB? Esto es una de las formas más concretas de entender cómo cambia una economía, considerando por supuesto ciertos ciclos coyunturales (que se dan mucho en la Argentina) pero sobre todo para ver la foto de largo plazo.
A diferencia de los datos de empleo o de recaudación, que suelen mostrar solo los efectos más visibles de las crisis o expansiones, el VAB permite observar qué sectores realmente sostienen el crecimiento, cuáles se estancan y, sobre todo, cómo se transforma la estructura productiva de una provincia.
En este punto, Misiones exhibe resultados que muestran con claridad que tiene una economía que creció considerablemente en el período 2011–2023 y que tuvo razones de crecimiento en un perfil más urbano, de mayor valor de los servicios y con un rol estatal más fuerte en la generación de valor.
Empezamos por el dato global: el VAB misioneroentre 2011 y 2023 creció en un 15%, constituyendo así en la provincia con el mayor crecimiento de su economía de la región del NEA y la tercera en todo el país, únicamente superada por Neuquén (+72,3%) y Jujuy (28,6%).
Cabe recordar que en la publicación del BCR hasta el 2022, Misiones se posicionaba cuarta en el país, por lo que subió un escalón al medirlo hasta 2023 (superando a Santiago de Estero que cayó al séptimo lugar del ranking). Por ende, se observa de inicio que el rol de la economía misionera está entre las mejores de todo el país en el período analizado, no solo con distancia respecto a otras provincias de la región (como Corrientes y Chaco que crecen al 10,5% y 2,7% respectivamente) sino incluso con provincias con relativo grado de desarrollo mayor como Mendoza, Buenos Aires o Córdoba, e incluso la CABA, que presentaron caídas en este tramo de análisis.
¿Qué hay detrás de esta expansión? A priori, puede identificar una reconfiguración considerable del mapa productivo provincial. Algunos sectores tradicionales, que mantienen su importancia, contrajeron su participación en términos relativos pero otros irrumpieron con fuerza. Veamos los casos más resonantes.
La Industria Manufacturera se sostiene como el sector de mayor presencia en el VAB misionero: concentró en 2023 el 18,6% del total, aunque decreció en su participación respecto a 2011 cuando era del 21,8% y tuvo una evolución punta a punta de -1,8%. Aun con esa baja, lidera con amplitud el espectro económico provincial. Hacia dentro, la Fabricación de papel y de productos de papel explica el 41,5% del VAB industrial misionero y presentó un alza del 7,6% respecto a 2011; la Elaboración de productos alimenticios y bebidas se ubica en segundo lugar en el producto industrial explicando el 24,8% del total y también mostró un alza que fue del 19,6%. Es decir, las dos principales actividades industriales, ligadas fuertemente a las tres grandes fortalezas naturales de Misiones (madera, yerba y té), que explican el 66% del producto industrial,crecen en conjunto un 11,8% en el período analizado.
Por el contrario, hay sectores que contrajeron su actividad, explicado en parte por las crisis recurrentes del país que afectan esos rubros en particular como ser la fabricación de muebles, productos de madera y textiles, entre otros.
Pero por fuera de los sectores tradicionales de la industria misionera, hay otros que exhiben un grado de desarrollo muy relevante: pueden citarse, en otros, la fabricación de minerales no metálicos (+34,7%), la reparación de maquinaria (+33,4%) y la fabricación de sustancias químicas (+2,7%), entre otros.
En este punto, la diferencia que muestra Misiones respecto a otras provincias de la región es de gran importancia: por caso, en Corrientes la Industria representa apenas el 8,4% de su economía y tuvo una caída en los últimos años (-1,9%), aunque con menor fortaleza del sector por contar con una participación considerablemente menor.
Para comparar: medido a precios constantes de 2004 (método usado por Cepal), la Industria misionera es 123% mayor a la correntina.
El Comercio se posiciona como el segundo sector de mayor incidencia en el VAB de Misiones: concentra el 13,6% del total, aunque decreció respecto a 2011 cuando era del 14,7%. Esta baja en su nivel de participación se da pese a que, entre 2011 y 2023, el sector creció 6,4%. La baja se explica, entonces, porque otros sectores crecieron con mayor dinamismo, pero no por ello se desmerece el importante avance comercial de los últimos años; por el contrario, esa evolución refleja tanto la expansión del consumo interno y del empleo urbano con una dinámica comercial propia de una economía de alta circulación de bienes y servicios.
El sector de la Enseñanza se posiciona en tercer lugar: explica el 10,6% del VAB misionero en 2023, cuando en 2011 era del 7,7%. Este salto en su nivel de participación se apoya en un incremento fenomenal del 59,5%, que se explica principalmente por la expansión de la enseñanza privada (+115,7%), que evidencia la fuerte ampliación de la oferta educativa de diferentes niveles: no solo escolar, también complementarios como idiomas, gimnasia, etc., que fortalece la posición misionera como polo educativo en la región.
El sector de Transporte y Comunicaciones es otro que mostró desempeños muy positivos: creció 22,7% y pasó de representar el 8,5% del VAB misionero en 2011 al 9,0% en 2023, apoyado sobre todo en el rubro de las comunicaciones ante mayor demanda de servicios.
En contraste, sectores productivos clásicos como la agricultura y la construcción muestran retrocesos. El agro (incluyendo agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca) tuvo una caída del 18,9% en su VAB respecto de 2011, reduciendo su participación del 7,7% al 5,4%.
La construcción, por su parte, sufrió un descenso del 28,2%, con una pérdida de más de tres puntos porcentuales en su peso relativo (de 7,3% a 4,5%). Ambos casos reflejan la dificultad de sostener un ritmo de expansión en actividades fuertemente afectadas por la volatilidad macroeconómica, los costos internos y la pérdida de competitividad frente a otros sectores.
En cambio, algunos rubros asociados a la modernización de la estructura urbana tuvieron un fuerte impulso.
El sector energético y de agua se expandió en 71,3% (y +2,1 puntos en participación sobre el total) lo que puede vincularse a la inversión pública en infraestructura y a la mejora en redes y servicios esenciales, mientras que los restaurantes y hoteles crecieron en 35,6% (y +0,5 puntos de participación) mostrando el avance sostenido de la actividad turística y si bien su peso total dentro del PBG sigue siendo modesto (3%) es un indicador de diversificación económica en marcha.
Estas cifras ponen de manifiesto un rasgo clave: buena parte del crecimiento económico misionero en los últimos doce años se explica, principalmente, por actividades de servicios mientras que los sectores productivos tradicionales como el agro, la industria y construcción mostraron estancamiento o retroceso.
Un punto central que no debe dejar de analizarse es el rol del Estado dentro de esta transformación.
El sector “Administración Pública” creció 49% entre 2011 y 2023, con un aumento de su participación de 6,1% a 7,9% del total del VAB provincial.
Esta expansión del Estado como generador de valor refleja un papel activo del sector público como garante de estabilidad económica y social, especialmente en contextos de crisis o recesión. Al mismo tiempo, la ampliación de servicios públicos en materia de salud y educación representa una inversión en capital humano e integración territorial fundamentales. Se trata, en definitiva, de un Estado activo dentro de la economía, no como freno al desarrollo, sino como componente estructural del modelo de crecimiento misionero.
En definitiva, los datos del VAB muestran que Misiones consolidó un proceso de crecimiento sostenido en los últimos doce años, apoyado más en la expansión de los servicios que en los sectores tradicionales, aunque estos aún son fundamentales (e imprescindibles, en algunos casos) en la economía misionera. Esta transformación refleja una economía que se urbaniza, diversifica y apuesta por el capital humano como eje de desarrollo, con una fuerte impronta estatal y un dinamismo privado adaptado a las nuevas demandas. El desafío hacia adelante será mantener ese sendero de crecimiento equilibrando la expansión de los servicios con un impulso más vigoroso al sector productivo, garantizando que la estructura económica misionera combine inclusión, innovación y sostenibilidad.
La calificadora internacional Moody’s reafirmó este martes la calificación soberana de Paraguay en “Baa3” con perspectiva estable, consolidando al país dentro del grupo de economías con grado de inversión. El informe destaca el crecimiento interanual de 5,9% en el primer trimestre de 2025, la disciplina fiscal y la baja vulnerabilidad externa, factores que sostienen la estabilidad macroeconómica y refuerzan la confianza de los inversores internacionales.
Moody’s subrayó que el desempeño de Paraguay durante el primer trimestre de 2025 superó al registrado en igual período del año pasado (3,6%). La expansión se apoyó en la demanda interna, particularmente en la inversión y el consumo privado, consolidando seis trimestres consecutivos de crecimiento positivo en la formación bruta de capital fijo, que en el período aumentó 12,7% interanual.
Este ritmo de actividad ubica al país en una posición diferenciada dentro de la región, donde muchas economías enfrentan desaceleración. El informe también valoró el bajo nivel de vulnerabilidad externa de Paraguay, factor clave en un escenario de alta volatilidad global.
Senda fiscal ordenada y cumplimiento de metas
En el plano fiscal, Moody’s resaltó el desempeño del Gobierno, que en mayo de 2025 registró un superávit equivalente al 0,2% del PIB, lo que permitió reducir el déficit acumulado a 0,3% del PIB. Esta evolución, sumada al compromiso oficial con la Ley de Responsabilidad Fiscal, configura —según la calificadora— una trayectoria creíble para alcanzar la meta de déficit de 1,9% del PIB en 2025.
De cara a 2026, la agencia proyecta una convergencia hacia un déficit del 1,5% del PIB, lo que garantizaría la estabilidad de la deuda pública. En paralelo, Moody’s subraya que el ratio deuda/PIB de Paraguay se mantiene muy por debajo de la mediana de los países con igual calificación crediticia, consolidando un perfil financiero sólido y con amplio margen de maniobra.
Otro punto central del informe es el fortalecimiento institucional alcanzado en los últimos años, con reformas fiscales que permitieron cumplir todas las metas establecidas para 2024. Este marco normativo y de gestión es considerado por Moody’s un factor clave para la previsibilidad y la atracción de inversiones.
La ratificación del grado de inversión, otorgado por primera vez en la historia del país en 2024, abre nuevas oportunidades de financiamiento a costos más bajos y contribuye a posicionar a Paraguay como un destino confiable en los mercados internacionales de capital.
Entre 2020 y 2024, la provincia de Misiones mostró un notable dinamismo económico, medido a través del Producto Bruto Geográfico (PBG) per cápita en dólares. En ese período, el indicador pasó de USD 12.100 a USD 23.300, lo que representa un crecimiento acumulado del 92,56%. En términos absolutos, el PBG total de Misiones en 2024 alcanzó los 35.000 millones de dólares, consolidando su peso económico en el norte argentino. Además, si se compara respecto al año 2004, el PBG per cápita se incrementó un 120,64% en veinte años, según datos de la Agencia Tributaria de Misiones.
El crecimiento fue constante y positivo año tras año. Entre 2021 y 2024 se registraron tasas de crecimiento anual del 29,24% en 2021, 26,22% en 2022, 0,83% en 2023 y 16,87% en 2024, lo que evidencia una expansión económica sostenida, incluso en un contexto macroeconómico nacional desafiante.
Este desempeño posiciona a Misiones con una clara ventaja regional. En el mismo período, Corrientes pasó de USD 11.325 en 2020 a USD 18.821 en 2024, con un crecimiento del 66,2%, por debajo del crecimiento misionero. Si bien ambas provincias partían de valores relativamente similares en 2020, a partir de 2021 se comenzó a consolidar una diferencia sostenida en favor de Misiones.
Este proceso refleja no solo la resiliencia de la economía misionera, sino también su capacidad de expansión estructural. Factores como el impulso a sectores estratégicos (forestoindustria, yerba mate, té, turismo y economía del conocimiento), una política pública territorial activa, y una eficiente articulación público-privada, contribuyeron a sostener un proceso de crecimiento robusto. También incidieron la digitalización de servicios, la creación de hubs tecnológicos y el fortalecimiento del sistema educativo técnico.
En contraste, el desempeño más moderado de Corrientes puede vincularse a factores estructurales como una menor diversificación productiva y dificultades logísticas que limitan su tracción económica.
Cambio de paradigma: Renovables y nuclear redefinen el consumo energético mundial.
El consumo global de energía experimentó un incremento significativo en 2024, impulsado principalmente por un aumento en la demanda de electricidad. Este fenómeno se atribuye a factores como el uso intensivo de aire acondicionado debido a las altas temperaturas, el crecimiento de los centros de datos y la industria, así como la creciente adopción de vehículos eléctricos.
Según un informe de la Agencia Internacional de la Energía, el consumo mundial de electricidad aumentó en aproximadamente 1.100 teravatios-hora (TWh) en 2024, más del doble del promedio anual de la última década.
Este incremento, que supera el consumo anual de un país como Japón, marca un récord histórico, exceptuando los años de recuperación económica post-recesión.
La demanda global de energía creció un 2,2% en comparación con 2023, mientras que la demanda de energía eléctrica se disparó un 4,3%, superando el crecimiento del Producto Bruto Mundial (3,2%).
Los datos, que surgen del informe de la Agencia Internacional de la Energía, revelaron que las energías renovables fueron las que más empujaron el aumento de la demanda.
Renovables y nuclear a la cabeza:
El 80% del crecimiento en la generación eléctrica mundial provino de fuentes renovables y energía nuclear, contribuyendo ambas con el 40% de la generación total.
Las energías renovables, lideradas por la solar fotovoltaica, representaron el 38% del crecimiento del suministro energético global.
Se instalaron alrededor de 700 GW de capacidad renovable en 2024, un nuevo récord, con la energía solar fotovoltaica representando casi el 80% de esta expansión.
La generación de energía nuclear también experimentó un aumento significativo, con un crecimiento del 33% en la capacidad instalada y un incremento de 100 TWh en la generación eléctrica.
Factores clave del aumento en el consumo:
El aumento del consumo mundial de electricidad se vio impulsado por factores como la mayor demanda de refrigeración derivada de las temperaturas extremas, el creciente consumo industrial, la electrificación del transporte y la expansión del sector de los centros de datos.
La demanda de refrigeración, impulsada por las temperaturas extremas, representó casi el 60% del crecimiento del consumo eléctrico en edificios.
El crecimiento de los centros de datos, con un aumento del 20% en su capacidad instalada, también contribuyó significativamente.
La electrificación del transporte, con ventas de vehículos eléctricos que superaron los 17 millones de unidades, impulsó aún más la demanda eléctrica.
Economías emergentes lideran el crecimiento:
Las economías emergentes y en desarrollo, especialmente China e India, representaron más del 80% del crecimiento de la demanda energética mundial.
China experimento el mayor crecimiento de demanda energetica en terminos absolutos.
Las economias avanzadas tambien experimentaron un retorno al crecimiento de la demanda energética.
El petróleo representó menos del 30% del consumo energético mundial
El crecimiento de la demanda mundial de petróleo se desaceleró notablemente en 2024, de acuerdo con el pronóstico de la AIE. La participación del petróleo en la demanda total de energía cayó por debajo del 30% por primera vez en la historia, cincuenta años después de alcanzar un máximo del 46%. La demanda de petróleo aumentó un 0,8% en 2024, en comparación con un aumento del 1,9% en 2023.
Sin embargo, las tendencias variaron entre sectores y regiones. La demanda de petróleo del transporte por carretera mundial disminuyó ligeramente, impulsada por las caídas en China (-1,8%) y las economías avanzadas (-0,3%). La demanda de petróleo de la aviación y la petroquímica aumentó.
El gas natural registró el mayor crecimiento de la demanda entre los combustibles fósiles. La demanda aumentó un 2,7 % en 2024, con un incremento de 115.000 millones de metros cúbicos (bcm), en comparación con un promedio anual de alrededor de 75 000 millones de metros cúbicos durante la última década.
China registró el mayor crecimiento absoluto de la demanda de gas en 2024, superior al 7% (30.000 millones de metros cúbicos), con un crecimiento también sólido en otras economías emergentes y en desarrollo de Asia. La demanda de gas se expandió alrededor del % (20.000 millones de metros cúbicos) en Estados Unidos. El consumo creció moderadamente en la Unión Europea, especialmente para uso industrial.
Tendencias y oportunidades de inversión:
El banco suizo Mirabaud identificó tendencias clave en el sector energético:
Explosión de la demanda de electricidad, impulsada por el crecimiento de la nube, los centros de datos, los vehículos eléctricos y el uso intensivo de aire acondicionado.
Predominio de las energías renovables en la nueva capacidad instalada, con la energía solar y eólica liderando la expansión.
El resurgimiento de la energía nuclear, posicionándose como un pilar esencial en la transición hacia una economía baja en carbono.
Electrificación de la movilidad, con ventas récord de vehículos eléctricos que están transformando el sector del transporte.
Tensiones geopolíticas y reconfiguración de las cadenas de suministro de energía, lo que afecta la seguridad energética y las estrategias de inversión.
Mirabaud, de acuerdo a las tendencias, una cartera de inversión en energía puede estructurarse en torno a seis sectores clave:
Explosión de la demanda de electricidad, impulsada por el crecimiento de la nube, los centros de datos, los vehículos eléctricos y el uso intensivo de aire acondicionado.
Electrificación de la movilidad, con ventas récord de vehículos eléctricos que están transformando el sector del transporte.
Predominio de las energías renovables en la nueva capacidad instalada, con la energía solar y eólica liderando la expansión.
El resurgimiento de la energía nuclear, posicionándose como un pilar esencial en la transición hacia una economía baja en carbono.
Tensiones geopolíticas y reconfiguración de las cadenas de suministro de energía, lo que afecta la seguridad energética y las estrategias de inversión.
Mirabaud enfatiza que estas tendencias no solo representan oportunidades de inversión a largo plazo, sino que también están redefiniendo el futuro del sector energético a nivel global