Créditos hipotecarios

El sistema de créditos UVA, a prueba por la volatilidad del dólar

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El tipo de cambio escaló 13% en poco más de un mes y medio y encendió la preocupación de ahorristas que habían solicitado un préstamo hipotecario, ya que el monto ahora no les alcanza para adquirir la misma propiedad. Qué solución están implementando desde los bancos
El rally ascendente que mostró el dólar entre diciembre y enero tuvo sus primeros efectos colaterales, al golpear a uno de los proyectos más ambiciosos del Gobierno: los créditos hipotecarios UVA, que sedujeron a la clase media con sus bajas cuotas en planes a más de 20 años.
Esta vez, el origen de la preocupación no fue la inflación -el principal factor que incide en los aumentos de las cuotas- sino la volatilidad cambiaria. La escapada del billete verde sirvió como recordatorio de que, por más que los créditos se pacten en pesos y se ajusten por un indexador, los inmuebles en gran parte del país siguen cotizándose en dólares.
En este caso, los más afectados fueron aquellos que a inicios de diciembre recibieron la preaprobación crediticia o que comenzaron entonces los trámites para obtener el dinero. Sucede que el tiempo promedio para recibir la aprobación del préstamo por parte de los bancos es de 25 días.
Así, el alza del precio del dólar de 13% desde el 11 de diciembre pasado dejó en “offside” a más de un interesado en transformarse en propietario. En concreto, el billete verde pasó de $17,56 a cerca de $20.
Es decir que los clientes que solicitaron hace más de un mes un crédito para cerrar una operación inmobiliaria por una cifra -por ejemplo- de $1 millón (que era el equivalente a u$s57.000 a inicios de diciembre), hoy ven que con ese mismo monto pueden adquirir unos u$s50.400. Es decir, casi 12% menos.
Desde el sitio iProfesional explicaron que en términos prácticos, el tiempo que debieron esperar para obtener los billetes para salir a comprar su vivienda, les significó un costo adicional de unos u$s6.600.
Cabe aclarar un aspecto central que rige el mercado inmobiliario y que afecta el cierre de las operaciones: si bien el comprador recibe pesos del banco por el crédito hipotecario obtenido, a la hora de adquirir un inmueble todas las operaciones se pautan en divisas estadounidense.
Por ende, el solicitante de un préstamo recibe moneda nacional y luego debe transformarlos, sí o sí, a billetes verdes para pagarle al vendedor. En definitiva, en ese pasaje cambiario es donde terminó perdiendo el comprador.
Este aspecto no fue considerado por muchos interesados en créditos a la hora de solicitarlos, y terminó por encarecerles la operación realizada. Incluso, en algunos casos, puso en peligro la concreción de las operaciones de compra. Cabe destacar que la gran demanda de hipotecarios generó que en diciembre pasado se otorguen líneas UVA por un récord de $12.000 millones.

Igualmente, desde uno de los principales bancos que operan en este segmento, señalaron a iProfesional que la propia inestabilidad cambiaria llevó a que muchos potenciales compradores en enero optaran por la cautela y que se enfriara un poco el ritmo de solicitudes.
Desde el Banco Nación, unas de las entidades más importantes del segmento hipotecario, afirmaron que en diciembre otorgaron 3.423 créditos, mientras que hasta los últimos días de enero habían acumulado 1.900.
Soluciones frente a la suba del dólar
Para los interesados en ser propietarios, que esperaban días atrás recibir su dinero de un crédito y se vieron “atrapados” por el avance del tipo de cambio, los bancos optaron por acudir a algunas “recetas” para que las operaciones no se caigan.
“Básicamente, lo que hacemos es analizar caso por caso. No hay una política común. El objetivo es que el cliente pueda firmar y que no se frustre la operación por un tema cambiario. Por eso, se flexibilizó un poco el monto del otorgado”, resumieron desde una entidad privada.
En tanto, desde el Banco Nación afirmaron a este medio que “en aquellos casos en los que el sueldo de los solicitantes lo permite, y dentro de las condiciones generales definidas en cada una de las reglamentaciones de crédito, analizamos la posibilidad de asistirlos con un monto de préstamo superior, abonando para ello una cuota de mayor valor”.
En caso de no poder enfrentar ese compromiso extra, otra opción que ofrecen a los afectados es que puedan “estirar” el lapso de devolución, ya que con el sistema UVA se está otorgando un máximo de 40 años de plazo.
Guillermo Jejcic, director de Marketing, Producto y Planeamiento de Banco Itaú, detalló que en los casos en los que la entrega del dinero no se efectivizó, “existe la posibilidad de revaluar la oferta, caso por caso, con el afán de que el cliente pueda concretar su operación inmobiliaria”.
Es importante destacar que en situaciones de volatilidad, “hay seguros de cambio que permiten dar tranquilidad ante potenciales movimientos en la cotización del dólar”, aclaró Jejcic.
En paralelo, desde el Banco Hipotecario afirmaron que “si fuera necesario solicitar mayor monto y las condiciones crediticias se cumplen, entonces se puede recalcular la operación y en aproximadamente tres días hábiles aprobar las nuevas condiciones”.
Así, la mayoría de las entidades consultadas por iProfesional en general están repactando los montos, los plazos o las cuotas de los hipotecarios, en aquellos casos en los que los clientes no llegan a cubrir el dinero necesario para adquirir una vivienda, producto de la devaluación.
La carrera entre la UVA y el dólar
A la suba del dólar se les agregaron otros factores que juegan en contra de los interesados en transformarse en propietarios: el alza de los precios de los inmuebles y la aceleración de la inflación.
Según un informe de Reporte Inmobiliario, la cotización del metro cuadrado se movió 8 puntos por encima de la inflación de 2017 y unos 10 puntos respecto de la UVA.
A partir del impulso en la demanda de propiedades vía créditos, que se concentró principalmente en las unidades usadas, los departamentos de 2 y 3 ambientes sufrieron un incremento interanual promedio en dólares del 12% en la Ciudad de Buenos Aires.
Si se tiene en cuenta el salto del valor del tipo de cambio entre diciembre de 2016 ($16,1) y a comienzos de enero pasado ($19,1), que fue del 19%, el aumento acumulado del metro cuadrado se elevó al 33% interanual en moneda local.
De este modo, concluyen desde Reporte Inmobiliario, la suba de los precios de los departamentos fue superior al índice inflacionario, que alcanzó un 24,8% en 2017.
Por otro lado, el valor de la cotización de la UVA, que se rige por el CER y es el índice por el que ajustan las cuotas de los créditos hipotecarios, se incrementó un 23% el año pasado, cifra a la que se le debe sumar la tasa de interés que cobran los bancos, así como los costos financieros, que llegan a ser de un promedio del 8% adicional.
La “buena noticia” para el tomador de este tipo de productos es que el precio de su deuda en Unidades de Valor Adquisitivo en diciembre y enero acumuló una suba del 3,7%.
Es decir, el saldo deudor cayó en términos de dólares, dado que la variación del tipo de cambio fue de 13% en esos dos meses.

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Hipotecarios: aprobaron subir los montos y subsidios del ProCreAr

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El Comité Ejecutivo que dirige Iván Kerr aprobó tres medidas. También se amplío el plazo de presentación de la vivienda para comprar.
El Comité Ejecutivo del ProCreAr aprobó la suba de los montos del crédito, los subsidios y los plazos de presentación de la vivienda a adquirirse, informó hoy la Presidencia de la Nación.
Según el Ministerio del Interior y Transporte, dependencia del cual depende el ProCrear, debido a la variación de la cotización de la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA), tomada como referencia para el otorgamiento de créditos hipotecarios, “se decidió elevar el valor máximo financiable de la propiedad a adquirir hasta $ 2,3 millones cuando anteriormente el tope era de $ 2 millones”.
“Además, quienes aún no hayan presentado ante el banco participante elegido la vivienda a adquirir, a fin de proceder a su tasación definitiva, podrán hacerlo hasta el 30 de abril“, señaló la cartera que conduce Rogelio Frigerio en un comunicado.
Con respecto a los subsidios, el Comité Ejecutivo aprobó una actualización del valor de propiedad que determina el monto de subsidio para las familias, el cual pasará de $ 1,2 millones a $ 1,4 millones.
Quienes presenten propiedades de hasta $ 1,4 millones recibirán $ 400.000 o $ 300.000 de subsidio dependiendo de si poseen o no hijos en el grupo familiar.  Mientras tanto, quienes presenten viviendas valuadas entre $ 1,4 millones y $ 2,3 millones, recibirán un subsidio de $ 300.000 y $ 200.000, respectivamente, según posean o no hijos.

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Récord histórico de créditos hipotecarios en diciembre

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Unos 14.300 millones de pesos fueron otorgados en el último mes del año pasado, contra el récord anterior, que era diciembre de 1997.
El subsecretario de Coordinación de la Obra Pública Federal, Ricardo Delgado, sostuvo que en diciembre último el país alcanzó un récord histórico de créditos hipotecarios otorgados, con 14.300 millones de pesos.
“En diciembre de 2017, el crédito hipotecario fue el más alto de la historia, con 14.300 millones de pesos otorgados, contra el récord anterior, que era diciembre de 1997, que a moneda constante fueron en ese momento 13.500 millones de pesos”, puntualizó el funcionario del Ministerio del Interior.
En declaraciones a un canal de noticias, Delgado resaltó que el crédito hipotecario “es pensar a largo plazo, es pensar a 20 ó 30 años. Y es algo que hemos logrado en solo dos años de Gobierno”.
Además, indicó que actualmente “tenemos más de 1,3 millón de familias sin viviendas y más 3 millones de casas en malas condiciones”. Por otra parte, el funcionario rechazó que la obra pública se haya frenado en los últimos dos meses.
“No es cierto que se paró la obra pública desde octubre. En el último bimestre del año se gasta menos porque hay necesidades de cierre fiscal, pero eso no implica que la obra pública se paró”, enfatizó.

Y añadió: “Puede haber alguna demora en los pagos, pero el Estado está pagando a un promedio de 45 ó 60 días. En el Gobierno anterior pagaban a 6 ó 7 meses”.

Para Delgado, las necesidades de infraestructura que tiene la Argentina “no se resuelven solo con fondos del Estado. El país necesita invertir 50 mil millones de dólares por año, por eso tenemos que seducir al capital”

Los riesgos de los préstamos hipotecarios y cómo mitigarlos
Hasta hace poco, el dólar monopolizaba el lado comprador y vendedor de toda operación del sector, donde la intermediación bancaria brillaba por su ausencia. Pero afortunadamente irrumpió un nuevo paradigma crediticio: los préstamos en pesos atados a la UVA. Gracias a su estructura, estos créditos reducen notablemente la relación cuota-ingreso y permiten expandir montos y horizonte temporal.
El Economista Jefe de MB Inversiones, Nery Persichini realizó el siguiente informe sobre como mitigar los riesgos al momento de tomar un crédito hipotecario para el sitio ámbito.com que reproducimos a continuación:
• Antes de escriturar: el descalce peso-dólar y cómo neutralizarlo
El tomador de los nuevos créditos hipotecarios recibe pesos para llevar adelante la adquisición o ampliación de un inmueble. En este punto emerge el primer descalce: las propiedades están valuadas en dólares mientras que el financiamiento es en pesos.
Si el otorgamiento del préstamo y el momento de escrituración fueran en el mismo instante, este análisis sería trivial. Mirando el tipo de cambio del día, el monto solicitado y recibido en pesos se convertiría en dólares automáticamente y luego se realizaría la transferencia del saldo del valor de la propiedad (si hubiera seña) a la parte vendedora.
La realidad, no obstante, es bastante más compleja porque existe el factor tiempo. Desde que un potencial comprador inicia los trámites de solicitud del préstamo hasta que escritura el inmueble transcurren unos 3 meses en promedio. Y en ese lapso, el valor del préstamo en pesos permanece fijo mientras que el valor en pesos de la propiedad, al estar denominada en dólares, varía al ritmo del tipo de cambio.
Este desfasaje se puso en evidencia en estas últimas semanas de diciembre. Adicionalmente a cuestiones estacionales, el cambio de metas de inflación del Banco Central y la expectativa de una tasa de interés más baja impactó en el precio del dólar, que trepó desde $ 17,50 hasta $ 19,45. Los infortunados compradores que esperaban para escriturar en ese momento vieron cómo su futura propiedad se encarecía hasta 11% en pesos cuando ya tenían acordado el monto del crédito.

¿Es posible mitigar este descalce cambiario? La respuesta es afirmativa y la solución se encuentra en el mercado de futuros. Un futuro es un derivado financiero por medio del cual dos partes se comprometen a efectuar una operación de compra-venta de un activo (dólar, soja, petróleo, oro, etc.) en un momento determinado a un precio determinado.
En el caso de que un comprador de una vivienda quiera blindar el capital del préstamo frente a movimientos cambiarios, comprar futuros de dólar es la decisión correcta. La clave está en que los futuros permiten “cerrar” una cotización en el futuro por una determinada cantidad de dólares.
El Mercado a Término de Rosario (ROFEX) permite negociar contratos de futuros de dólar con facilidad. Cada contrato equivale a 1.000 dólares. Las comisiones de operación (promedio de 0,5% + IVA) se calculan en base a la cantidad de contratos negociados, convertidos al tipo de cambio pactado en el futuro. En el caso de la posición a abril de 2018, cada contrato implica (al 04/01/18) un valor nocional de $ 19.945 ($ 19,945 x 1.000). Por ejemplo, si el crédito es por $ 1.500.000 y la escrituración se espera efectuar antes de fin de año, entonces la cobertura exige la compra de 75 contratos a diciembre.
Una característica especial de los futuros es que no es necesario aportar la totalidad del capital. El dinero requerido es sólo un margen de garantía preestablecido del orden del 10% (definido por la Cámara Compensadora) y un margen de liquidez, para cubrir eventualidades. Siguiendo con el ejemplo, la compra de los 75 contratos demandaría un desembolso de poco menos de $ 150.000, el 10% del monto del crédito que se recibirá, más un extra.
Ese plus se relaciona con el hecho de que los contratos de dólar se liquidan por diferencias. Esto quiere decir que, al vencimiento, no habrá entrega de los US$ 1.000 que supone la compra-venta de un contrato. Las diferencias de precio se van liquidando en pesos en forma diaria, por lo que, al término de la operación, las mismas se deberán haber abonado/percibido según como haya evolucionado el precio del futuro.
La referencia para el cálculo de diferencias es el valor del tipo de cambio que publica el Banco Central en la Comunicación 3500 A. Por lo tanto, invertir en futuros de dólar implica apostar por la diferencia de cotización entre el valor pactado en el contrato y el ajuste diario, basado en el tipo de cambio oficial mayorista.
Si el precio del futuro cae y el margen no es suficiente para cubrir las diferencias diarias, el inversor deberá ir incrementando el margen. En el ejemplo visto, el potencial propietario está “comprado” en futuros, por lo que cada día que el tipo de cambio suba, ingresarán pesos a su cuenta. Pero cuando el precio del dólar baje, deberá pagar el diferencial diario.
El último paso, llegada la fecha de escrituración, consiste en vender los contratos de futuro para cerrar las posiciones que estaban abiertas. El saldo de la cuenta del inversor más el capital del préstamo permitirán comprar en el mercado spot la misma cantidad de dólares que se había fijado inicialmente.Así, queda neutralizado el riesgo cambiario.
• Durante lo que dure el préstamo: el descalce peso-UVA y cómo mitigarlo
Esta faceta parece secundaria comparada con la primera batalla contra el dólar. Sin embargo, es la que más tiempo (hasta 30 años) acompañará la vida financiera del comprador del inmueble.
Para entender cómo funciona la UVA en términos financieros, lo más fácil es pensarla como una “moneda” cuyo tipo de cambio es la inflación. Con esto en mente, es sencillo advertir que los argentinos percibimos ingresos en pesos, vulnerables a la inflación, y no en UVAs, necesarias para honrar la deuda hipotecaria. Por más que ésta tenga una tasa fija, sigue siendo en UVAs.

Entonces el descalce para quien comienza a pagar un préstamo es que los servicios de interés y capital están denominados en una “moneda” que no controla. La mayoría de los sueldos bajo los acuerdos de paritarias tienen saltos discretos dos o tres veces por año que acaban acercándose a la inflación. En cambio, el valor de la cuota del crédito, fija en UVAs, avanza mes a mes al ritmo que le imprime el alza del costo de vida, que en los últimos 12 meses fue de 24%.

¿Cómo es posible reducir ese divorcio natural entre partidas que crecen a distintas velocidades?
Una opción es adelantar parte del capital del préstamo para abatir la carga de intereses. Además de que es una alternativa disponible para muy pocos, el principal inconveniente está en que la mayoría de los bancos cobra una penalidad sobre el capital que se pague anticipadamente antes del primer cuarto de vida del préstamo.
Un camino alternativo es emplear excedentes de ahorro que se generen mes a mes y colocarlos en activos que se muevan parecido a la UVA. En otros términos, hay que encontrar vehículos de inversión que generen una rentabilidad similar al costo financiero del préstamo. De esta forma, los flujos de activos (inversiones) y pasivos (deuda) quedan más cerca del empate.
Las tasas de los créditos hipotecarios oscilan entre un 3,5% y 8% (el costo financiero total es levemente superior). Como este costo está denominado en UVAs, todos los años la deuda crece por encima de la inflación. Es lo que se conoce como una tasa real positiva.
Para mitigar esta situación, el deudor en UVAs debe posicionar los flujos de ahorro que vaya produciendo en alternativas que tengan elevadas rentabilidades reales. O sea, que rindan por arriba del encarecimiento del costo de vida. En este sentido, a diferencia de lo que se podría pensar, la decisión correcta es invertir en pesos. Si queremos hacer un “matching” entre flujos de activos y pasivos, no sirve apostar al dólar.
Con esto bien claro, una opción es considerar los instrumentos indexados a través del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER). La principal característica es que el capital de estos títulos se ajusta por inflación. De esta forma, ofrecen cobertura ante pérdida de poder adquisitivo.
En paralelo, ofrecen una tasa de interés real positiva que promedia el 5%. Es decir, pagan un margen o spread por encima de la inflación efectivamente verificada (expost). Los bonos CER más líquidos son el Discount en pesos (DICP), que vence en 2033, y los BONCER 2020 (TC20) y 2021 (TC21).

Otra variante de corto plazo es apostar por las Letras del Banco Central (Lebac). También prometen una elevada rentabilidad, pero, a diferencia de los bonos CER, el beneficio real es incierto exante. Por caso, las Lebac a 28 días pagan una tasa nominal de anual superior a 26%, cifra que es más de 8 puntos porcentuales superior a la expectativa de inflación dentro de 12 meses. Por ello, la rentabilidad termina dependiendo de la inflación que finalmente se verifique en el futuro. Si ésta es más baja que lo que se esperaba, entonces la ganancia real de la Lebac es mayor. En cambio, mayor inflación futura significa un menor beneficio en términos reales.
Asimismo, las Lebac son instrumentos que tienen, como máximo, 9 meses de duración. Un deudor hipotecario deberá renovar muchas veces al vencimiento para seguir “calzado” entre activos de corto plazo y pasivos de largo plazo. Además de este ejercicio, el inversor debe ponderar si las tasas de las Lebac más cortas son sostenibles en el tiempo. Si el Banco Central es exitoso bajando la inflación (algo que se celebrará con cuotas hipotecarias que crecen más lento en pesos), las Lebac no deberían pagar una rentabilidad tan alta.
Con todo, el mercado de capitales permite emplear estrategias que reducen la incertidumbre de la nueva realidad hipotecaria que hoy posibilitan los préstamos UVA. Por un lado, los futuros de dólar mitigan el riesgo cambiario presente cuando se pide un crédito en pesos para comprar un inmueble en dólares. Por otra parte, las inversiones en renta fija en pesos que garanticen una rentabilidad positiva en términos reales son aliadas indispensables en el largo plazo para que el ahorro que genere el tomador del crédito se multiplique a una velocidad similar a la que crece su deuda.
 

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El ingreso promedio de los que toman hipotecarios con UVA es de $31.100

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El Banco Hipotecario difundió un informe en donde detalla algunas características del incipiente mercado de créditos hipotecarios atados a la UVA (Unidad de Valor Adquisitivo), la variable que se ajusta por inflación y que permite ofrecer tasas fijas y muy bajas, y equiparar las cuotas al valor de los alquileres.

El informe destaca que el ingreso promedio de los titulares de los créditos otorgados hasta ahora es de 31.100 pesos. Hay que tener en cuenta que aquí se pueden sumar los ingresos de la pareja.

El trabajo destaca que el 61% de los tomadores de crédito, tanto para adquisición como para construcción, tienen salarios inferiores a 25 mil pesos mensuales, y el 81% ingresos mensuales menores a 35 mil pesos.

La edad promedio de los solicitantes es de 39 años, mientras que el monto promedio solicitado es de 950 mil pesos.

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El gerente del Galicia explica en Economis los créditos hipotecarios: “Queremos dar muchos préstamos”

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Claudio Barreiro vive en Posadas desde hace cinco años. Es gerente de la sucursal del Banco de Galicia en la capital misionera, una de las entidades más activas del mercado local.

Esta semana visitó la redacción de Economis para explicar la oferta de créditos hipotecarios que su entidad está impulsando. El Galicia es el banco de capitales nacionales más grandes del país, y quiere ser líder también en este negocio que se está convirtiendo en un boom a partir de las líneas atadas a las UVA.

Conviene explicar una vez más que es un UVA. Se trata de una Unidad de Valor Adquisitivo que está atada a la inflación. Su valor se publica todos los días en la página del Banco Central ($20,2 al viernes). Si alguien le pide al banco 2 millones de pesos, en rigor le está pidiendo 100.000 UVAs, aproximadamente. Por tanto, le tiene que ir devolviendo al banco esa misma cantidad de UVAs, que se irán actualizando de acuerdo a la inflación.

Barreiro también habló de los créditos hipotecarios Procrear, que el Banco de Galicia ofrece junto a una docena de competidores.

– ¿El Banco de Galicia está también ofreciendo créditos hipotecarios con UVA? 

 

-El banco arrancó primero con los créditos hipotecarios Procrear I (es la línea que relanzó el Gobierno de Macri) y posteriormente durante este año lanzamos préstamos hipotecarios atados al UVA con lo que actualmente están ambas posibilidades para acceder a estos créditos.
Estamos muy activos, los objetivos de colocación que tiene el banco a nivel nacional son muy importantes ya que queremos ser líderes del mercado en este tipo de préstamos en el corto y mediano plazo.  El mercado ha evolucionado muy favorablemente y la gente se acerca cada vez más a evacuar sus dudas.

– ¿Ya colocaron créditos hipotecarios con UVA en Misiones?

-Sí, ya colocamos cuatro créditos y tenemos una gran cantidad de consultas. Computando ambas líneas (UVA y Procrear) llevamos liquidados en la sucursal Posadas $ 4,3 millones en préstamos. Además, tenemos 37 trámites iniciados (33 Procrear y 4 UVAS). El Galicia también tiene en Misiones la sucursal de Eldorado que lleva liquidados $ 1,3 millones y una cantidad similar de trámites iniciados.

 -¿Cuáles son las características del producto y que lo hace distinto a los créditos hipotecarios tradicionales?

-La diferencia con las  líneas tradicionales es que las cuotas se expresan en UVAs (unidad de valor adquisitivo) es una unidad que se actualiza por el  CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia) basado en el índice de precios al consumidor del Indec.  El equivalente en pesos a abonar de la cuota UVA dependerá del valor de la UVA al momento de vencimiento de la cuota. Al mismo tiempo, esto permite que la tasa de interés sea muy baja, comparado con un crédito tradicional, donde la tasa es alta porque hay una cobertura contra la inflación. Esta es la clave para que las cuotas de estos créditos sean más bajas y puedan acercarse mucho a los valores de los alquileres que pagan aquellos que buscan pasar a ser propietarios.

-Descríbame un crédito que sirva como ejemplo. Pongamos un crédito de 1 millón de pesos. A 30 año, que es el plazo máximo, con UVA.

– Para pedir un millón de pesos de préstamo hay que tener un ingreso de $21.300. La cuota inicial será de 5300 pesos. Hay que tener en cuenta que el banco financia hasta un 70 por ciento del valor de la propiedad. Para redondear, vos tendrías que estar comprando una propiedad de 1,5 millón, en este caso. Por ende, necesitás un ahorro previo de casi medio millón de pesos.

-¿Cuál es la tasa de este préstamo?

-La tasa es de 4,9%.

-¿Cuáles son las dudas más frecuentes entre el público?

-La propiedad no puede estar “floja de papeles”. Tiene que contar con un título. Una ventaja es que se puede adquirir en cualquier lugar del país. Se toma como valor tope de la cuota el 25 % de los ingresos demostrables. Es decir, que si vos tenés un ingreso de 20.000 pesos, la cuota no puede superar los 5.000 pesos. El ingreso mínimo para estos créditos es de 16.000 pesos. Este requisito con los UVA bajó notablemente, comparado con los créditos tradicionales, que al tener cuotas iniciales más altas, requerían ingresos mínimos más altos, también.
-La gente tiene dudas de endeudarse a tanto tiempo…

-Las inquietudes más frecuentes son sobre la marcha de la economía argentina al largo plazo y la variabilidad de la inflación, que podría llevar a un aumento brusco de las cuotas. Porque aumentaría el UVA.

 -¿Qué requisitos y limitaciones generales puede indicar para este producto?

-Las limitaciones se dan a veces en las propiedades, ya que muchas son del IPRODHA y estas no tienen título de propiedad por lo cual no se puede avanzar. También muchas consultas están hechas por mujeres solas (con ingresos promedios de $18.000) como así también cabezas de familia donde solo el hombre trabaja y tienen ese mismo nivel de ingresos.

-¿El interesado que no es cliente del Banco de Galicia puede tomar estos créditos? 

-Sí, por supuesto, cualquier persona puede acceder a los préstamos hipotecarios sea o no cliente cumpliendo con los requisitos solicitados.

-Hablemos de la actividad bancaria en general en Posadas este año. ¿Cómo viene el 2017 en cuanto a créditos?
-Con respecto a la banca individuos, el crecimiento es sostenido, con esos créditos se están financiando el consumo de bienes durables y los montos más importantes están orientados a la compra o cambio de  automóviles, estas líneas se seguirán manteniendo porque son las que potencian el consumo. Con respecto a empresas podemos decir que las compañías están respondiendo de manera favorable a las ofertas de las líneas de financiación, no solo venimos creciendo muy bien en cartera sino también en la duración de las financiaciones. Si observamos la evolución de los dos últimos años, veremos que en el primer semestre de 2016 el 85% de las altas de préstamos eran a plazos menores a 18 meses. En igual período de 2017, solo el 50% cumple esa condición siendo el resto a plazos superiores. Otro aspecto a destacar en el sector es el crecimiento de las distintas líneas de financiación en dólares, esto se da en parte por la estabilidad del tipo de cambio.

-¿En qué sectores hay más dinamismo?

 

-Los sectores de la economía en las que observamos mayor crecimiento son sobre todo los que están relacionados con la cadena agroindustrial o con los servicios  ya que están demandando mayor financiamiento. Creemos que el contexto es favorable, pero observamos que en el mercado aún hay una incertidumbre económica. A medida que las variables macroeconómicas de la Argentina se vayan normalizando, que disminuya la inflación y que el BCRA pueda bajar las tasas, las empresas van a tener un panorama más claro.

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