crisis económica Argentina

Safrán detalló el alivio financiero para la yerba y alertó por la caída de recursos: “Misiones pierde cerca de $40.000 millones por mes”

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El ministro de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán aseguró que la provincia atraviesa un escenario financiero complejo por la caída de la coparticipación federal, la baja en la recaudación propia y la desaceleración general de la actividad económica, mientras busca sostener sectores estratégicos como la yerba mate con nuevas herramientas financieras.

En una entrevista con Open1017, Safrán explicó el funcionamiento de la nueva línea de descuento de cheques a tasa cero en Banco Macro para productores, secaderos y molinos yerbateros, destinada a mejorar el precio de la hoja verde y dar liquidez a toda la cadena productiva.

La operatoria comenzó a regir desde el miércoles 6 de mayo y permite descontar cheques de entre 60 y 90 días sin costo financiero, siempre que se respeten precios mínimos de referencia: 301 pesos por kilo de hoja verde y 1.160 pesos por kilo de canchada.

“Quien descuenta el cheque no tiene ningún tipo de descuento por motivos financieros, lo cobra a su valor nominal”, explicó el ministro.

Safrán reconoció que esos valores no representan el ideal pretendido por el sector, pero señaló que funcionan como un piso para ordenar el mercado.

“Sabemos que en algunos lugares se está pagando más. En la zona norte algunos ya están pagando 350 pesos la hoja verde, en la zona centro hasta 380, pero también hay lugares donde pagan menos de 300”, detalló. En Andresito, Kabour, uno de los principales compradores subió el precio a 265 pesos. 

El objetivo principal es evitar que productores y operadores yerbateros se vean obligados a malvender su producción por falta de liquidez en plena cosecha gruesa.

“Queremos que no se vean obligados a entregar la hoja verde o vender la canchada a un precio que no conviene solo para hacerse de liquidez”, sostuvo.

Además, este año se incorporó una nueva herramienta: los molinos que paguen el precio mínimo de la canchada también podrán descontar los cheques provenientes de supermercados por la venta de yerba elaborada.

De ese modo, según explicó, toda la cadena gana oxigenación financiera: el molino puede comprar canchada, el secadero puede comprar hoja verde y el productor puede sostener la cosecha.

La crisis fiscal

Safrán fue contundente al describir la situación de las finanzas provinciales.

“Todas las provincias están atravesando un momento financiero complicado”, afirmó, y explicó que tanto la coparticipación como la recaudación provincial crecen por debajo de la inflación.

Aunque abril mostró una leve mejora, indicó que los recursos siguen deteriorándose en términos reales.

“En promedio por mes, en el caso de Misiones tenemos una pérdida de recursos cercana a los 40.000 millones de pesos”, señaló.

Ese cálculo surge de comparar la evolución de la coparticipación y la recaudación propia con el ritmo de inflación y el crecimiento de los costos del Estado: medicamentos, salud pública, comedores escolares, salarios y servicios esenciales.

“Los costos del Estado crecieron con la inflación, pero los recursos no. Eso genera este desbalance”, explicó.

Frente a ese escenario, sostuvo que la provincia debe profundizar la austeridad y priorizar únicamente los programas más necesarios.

El reclamo que vuelve al centro

En ese contexto, Misiones volvió a insistir con un régimen diferencial impositivo por su condición de provincia fronteriza.

Safrán recordó que Misiones enfrenta una situación única en la Argentina por su contacto permanente con Brasil y Paraguay y el enorme flujo de personas y mercaderías.

“El puente Posadas-Encarnación o el de Puerto Iguazú tiene más movimiento que el aeropuerto de Ezeiza”, afirmó.

Con un dólar barato y fuerte competencia externa, el ministro insistió en que la provincia necesita una zona aduanera especial o una reducción de impuestos nacionales que permita competir. “Si el planteo del Gobierno nacional es bajar impuestos, entonces hagámoslo con los impuestos nacionales aquí en Misiones para poder ser competitivos con Brasil y Paraguay”, remarcó.

Según explicó, el planteo actual es muy similar al que Misiones impulsó en 2020 y que llegó a aprobarse en el Congreso, aunque luego no prosperó plenamente tras el veto de Alberto Fernández.

Para Safrán, la crisis actual tiene tres causas principales: tasas de interés elevadas, atraso cambiario y apertura indiscriminada de importaciones.

El año pasado llegamos a tener tasas del 120 por ciento nominal para créditos cuando la inflación estaba en 30. Quien tomó crédito se endeudó y se sobreendeudó”, señaló.

A eso sumó el impacto de un dólar bajo, que golpea a las economías regionales y reduce competitividad exportadora, además del ingreso de productos importados terminados que compiten con ventajas sobre la industria local.

“Muchos tienen dumping o subsidios y compiten injustamente con los productos locales”, advirtió.

Según el ministro, cuando se consulta a las empresas, la mayoría habla de caídas de ventas de entre 30 y 40 por ciento.

“¿Cómo sostenés una estructura de personal y funcionamiento cuando tus ventas cayeron 30 por ciento?”, planteó.

Safrán advirtió que la recesión comenzó a sentirse con fuerza desde marzo del año pasado y que todavía no aparecen señales claras de recuperación.

“Estamos esperando la recuperación económica, pero hasta el momento no llega”, resumió.

Mientras tanto, la provincia busca sostener su actividad económica con herramientas puntuales para sectores estratégicos, especialmente aquellos vinculados a la producción y la exportación.

En ese escenario, la yerba mate vuelve a ocupar el centro de la estrategia económica misionera.

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Decisiones trascendentales

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No fue un discurso más. Había una enorme expectativa por sus palabras, por el tono político y las miradas externas e internas. No defraudó ese interés. El mensaje del gobernador Hugo Passalacqua marcó un cambio de época en una de las políticas centrales: la rigurosidad fiscal. Instaurado en 2007, el pago a cuenta en los controles fiscales había sido un pilar que marcó a Misiones, para bien, en cuanto al control recaudatorio y para mal, en cuanto a las quejas empresarias y opositoras. En rigor, nunca se trató de una “Aduana Paralela”, sino de un pago a cuenta que obligó a exteriorizar la mercadería que compraban o pretendían ingresar. Un dedo en la llaga para muchos. 

El problema dejará de ser un tema de discusión, tras la decisión tomada por el Gobernador de que se levanten los controles ruteros. “Aclaro: No habrá más cobros de ningún tipo en los puestos de control, quedando los mismos únicamente para verificación de documentación”, insistió Passalacqua en el pasaje más sorpresivo de su mensaje de Estado ante la Cámara de Diputados. 

El anuncio, que rompe muestra una dinámica que choca con los dogmas, desarticula el andamiaje argumentativo de la oposición y las cámaras empresarias, que cuestionaban el impacto del pago a cuenta, que comenzó a cobrarse en 2007, hace casi 20 años. 

La exclusión, que será de oficio y sin necesidad de realizar trámite alguno, incluye a las pymes que en el año 2025 hubieran dado hasta 10 millones anuales de pago a cuenta y comprenderá a 16.500 pequeños y medianos contribuyentes sobre un total de 17.300 registrados. Dicho de otra manera: el 95% del padrón de contribuyentes queda excluido del pago. Además, las restantes 873 grandes empresas que quedan incluidas realizarán el pago a cuenta de forma global, digital, mensual y simplificada, lo que les significará un ahorro del gasto administrativo, agilizando además el tráfico de ingreso a la provincia. 

Finalmente, se dispone para los nuevos contribuyentes, la exclusión del pago a cuenta desde su alta, a efectos de atraer aún más inversiones legítimas a la provincia.

Además de la relevancia política, la decisión toma otra dimensión porque se toma en medio de una fuerte caída de los recursos federales y de la recaudación propia.

En el primer bimestre Misiones registró una recaudación propia de impuestos y tasas varias por $179.166 millones, cifra que equivale a una  variación real negativa de -23,4% respecto a igual período del año anterior. En términos de variación relativa, se trata del peor primer bimestre desde 2006. Visto en moneda constante, la recaudación de 2026 es la más baja desde el año 2020. Entre enero y febrero, la provincia registra una pérdida de más de $40.000 millones en términos reales, explicada por la baja tanto en la coparticipación como en la recaudación propia. Solo en enero, la caída total real fue de $43.492 millones, y en febrero de $41.159 millones interanual. 

Según los datos oficiales, este desequilibrio se profundiza al observar los montos que los misioneros aportan por mes en impuestos nacionales (IVA, ganancias y cheques): cerca de $476.000 millones, de los que sólo retornan $170.000 millones, en concepto de coparticipación. El impacto se acentúa porque, históricamente, la Nación compensaba esa asimetría financiando obras de infraestructura, viviendas y programas de incentivos. Hoy ese escenario cambió. La caída drástica de las transferencias y la paralización de las obras nacionales significan que el Estado nacional concentra en sus arcas los recursos que antes redistribuía. Hoy las provincias son las que deben cubrir esa ausencia. 

El Gobernador venía masticando la reforma fiscal desde hace varias semanas y la preparó como anuncio estelar de su mensaje legislativo. Además del impacto en el discurso opositor, la medida también apunta a demostrar que la caída del consumo y los precios altos poco y nada tienen que ver con la política fiscal de Misiones, sino a decisiones que se toman en Buenos Aires. 

La distancia que tenemos con las políticas implementadas desde Nación, es similar a la distancia geográfica que nos separa de la capital. La gestión política va mucho más allá de lo macroeconómico. Se construye sobre una lectura profunda y constante, conectados cara a cara con la gente que nos marca una agenda propia, alejada de los ruidos y videos virales de redes sociales”, describió Passalacqua.

Y los datos sustentan esa posición. Desde diciembre de 2023, el padrón de Convenio Multilateral en Misiones creció diez por ciento, sumando 4.600 nuevas firmas (entre empresas, PyMEs y unipersonales) que hoy eligen operar en la provincia. Mientras Misiones suma firmas, la tendencia nacional es drásticamente opuesta: en el resto del país, este padrón de contribuyentes cayó en casi 18 mil, detalló Passalacqua. ¿Cómo puede coincidir ese dato con el discurso de que Misiones ahuyenta inversiones?

Passalacqua fue más allá en rebatir los argumentos opositores -libertarios- y exhibió datos que colocan a Misiones lejos de los primeros lugares en la presión fiscal. 

Misiones está en la mitad de la tabla, exactamente en el puesto 13. “Hay 12 provincias que cobran una alícuota superior a nuestro 4,5%. Y la diferencia de fondo es que varias de esas jurisdicciones con impuestos más altos hoy están emitiendo bonos para tapar agujeros financieros o tienen peores calificaciones de riesgo crediticio internacional. Nosotros, con un enorme esfuerzo propio, elegimos el camino del orden, cumpliendo nuestras obligaciones sin hipotecar el futuro”, remarcó. 

La novedad sorprendió en el recinto, donde los diputados parecieron no tomar dimensión del cambio. Incluso, los más acérrimos opositores quedaron en una suerte de offside argumentativo. Otros, como el ex tenista Diego Hartfield optaron por relatar la noticia por las redes sociales desde el confort de su hogar, su lugar elegido para “hacer política”. E ironizar sobre los anuncios. “Sobre el programa Ahora Sepelios prometo no hacer ningún comentario. Solo leeré los vuestros”, se mofó el especialista financiero. 

Los programas Ahora son una herramienta fundamental para sostener el consumo y aliviar a miles de familias misioneras, ante el incesante aumento diario de precios y costos. 

El primero fue el Ahora Pan en 2018, que permite hoy tener el pan más barato de la Argentina, en un acuerdo con las panaderías a cambio de mitigar el costo de la electricidad. Passalacqua anunció varios nuevos capítulos, como el Ahora Chacra, el Ahora Verdulería y el Ahora Sepelios, que permitirá a trabajadores, autónomos o monotributistas, todos los días de la semana, pagar los servicios en hasta 6 cuotas sin interés y con reintegro de hasta el 25% con tarjetas de crédito y otras alternativas de pago. 

Cada uno de los planes impacta en el consumo. En 2025 generaron ventas por 105 mil millones, representando más del diez por ciento del total de ventas minoristas. A la Provincia le cuesta 775 millones de pesos al mes mantener el financiamiento. Pero en una una familia misionera de cuatro integrantes puede representar un ahorro combinado de hasta 273.000 pesos mensuales, equivalente al 23% de su ingreso. “Este ahorro cotidiano es un respiro económico vital para que nuestras familias lleguen a fin de mes en este contexto”, remarcó Passalacqua. 

Llegar a fin de mes es una odisea para millones de argentinos y miles de misioneros. La actividad económica se desploma a diario y el cierre de empresas que no logran “reconvertirse” es abrumador. No es una actividad en particular, sino una realidad transversal a toda la economía. “Nunca… lo que nunca me pasó en la vida, para el mes de junio, ni una sola reserva. Saqué una promoción del 40% con unos precios increíbles. Ayer recién a la noche a última hora ingresaron dos reservas para el 25 de junio al 29. Pero viene horrible la mano, viene horrible la mano”, contó un hotelero de Iguazú, asombrado por la parálisis de la actividad.

En contraste, la eliminación del pago a cuenta de Ingresos Brutos puede reactivar la actividad. El grupo inversor del hotel Marriot que se construye en Iguazú debe traer todo el sistema antiincendios. Lo iba a importar desde Córdoba, con una inversión de 130 mil dólares. El pago a cuenta le significaba inmovilizar cerca de 10 millones de pesos, que ahora volcará a comprar insumos en Misiones. La operación se hará en julio. 

En el sector industrial también fue bien recibida la noticia. No sólo por la supresión del pago a cuenta, sino por la exención a la salida de productos desde la provincia. Una yerbatera que acumulaba 1.200 millones en retenciones y analizaba mudar su sede a la provincia matriz, ahora revisará sus planes.  

La yerba también tuvo un capítulo en el mensaje de Passalacqua. “Esta desregulación no es libertad, es una asimetría profunda que deja el escenario donde se permite que el pez grande se devore al más chico”, sentenció el gobernador. En una respuesta tácita al presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, el libertario Rodrigo Correa, Passalacqua insistió en que “la crisis SI EXISTE (la mayúscula es del Gobernador) pero no la están pagando todos por igual”.

El mandatario le puso números a la desregulación. “Hace exactamente un año pedíamos en este mismo lugar 505 pesos y ese valor hoy sería $700 por el kilo de hoja verde. El ajuste castiga al eslabón más vulnerable, el productor, mientras el sector industrial mantiene sus márgenes. Estamos hablando de 400 mil millones de pesos que dejan de ingresar a nuestra economía. Es dinero que ya no llega a la despensa, a la carnicería del barrio. La plata que siempre da vueltas, ya no gira porque no hay, deja de llegar, el yerbatero la deja de percibir”, detalló. 

La provincia ya demandó al Estado Nacional para restaurar las facultades del INYM; ahora también lo están haciendo varias asociaciones gremiales yerbateras, con el respaldo provincial. La Justicia federal posadeña, que en primera instancia había intervenido, ahora dilata una definición y, por el contrario, partió la demanda en varias partes, entre Oberá e Iguazú, lo que genera más desasosiego a los productores. 

En las próximas horas habrá nuevas medidas para la yerba mate, en la búsqueda de inclinar la balanza para subir el precio. No serán los 700 pesos, pero habrá herramientas financieras y de gestión apuntadas a secaderos y molinos para elevar el precio de referencia, bastante por encima de los valores actuales.  

Passalacqua abrió y cerró su mensaje con referencias al tiempo político que se vive de cara a las elecciones de 2027. “Misiones se ha consolidado como precursora de una idea que el Santo Padre, el Papa Francisco, supo bautizar como la “Cultura del Encuentro”, comenzó, en velada referencia al Encuentro Misionero lanzado hace unas semanas. “Les aseguro que tengo la fortaleza y la templanza necesarias para navegar estos tiempos difíciles hoy y mañana”, cerró. No hacen falta muchas lecturas subterráneas. El discurso tuvo una enorme carga simbólica, que reveló el estado de situación de la economía y medidas para mejorar lo que se pueda mejorar, con recursos propios. “Todos los logros alcanzados son el mérito del enorme esfuerzo de la gente, de los intendentes que
siempre están y del reflejo de una cohesión y una visión de Estado que se han sostenido en el tiempo. Iniciativas claves que fueron proyectadas bajo la visión del ingeniero Rovira, otras se consolidaron durante la gestión de Closs, y muchas otras han sido impulsadas por el doctor Herrera y sus respectivos equipos de trabajo”, remarcó Passalacqua.

El contraste fue fuerte con lo que sucedió en el Congreso, donde Manuel Adorni tuvo que defender la gestión libertaria. El jefe de Gabinete, acorralado por las denuncias por enriquecimiento acelerado y gastos VIP, repitió el esquema del propio Presidente: sencillamente hacer oídos sordos de los gritos de la realidad. Sobre la yerba, negó una crisis, descartó asistir a los productores y recomendó a los industriales ir a los bancos a financiarse para cubrir la rentabilidad perdida.

Lo más saliente que dejó su paso por el Congreso, además de nuevas revelaciones de la lujosa vida que ostenta junto a su pareja, fue un desliz, o quizás una advertencia: su informe incluyó un minucioso informe sobre los gastos de una tarjeta corporativa de Nucleoeléctrica. Gastos por 313.000 dólares en menos de un año en consumos que incluyen hoteles de lujo, free shops, peluquerías, discotecas, servicios de playa y compras en tiendas de ropa en distintos países. Los gastos corresponden al período comprendido entre marzo de 2025 y febrero de 2026, etapa que coincide casi por completo con la gestión de Demian Reidel al frente de la empresa estatal. Según el documento, la cuenta identificada bajo el número 338402 acumuló consumos que exceden ampliamente los gastos operativos habituales de una misión corporativa y abren interrogantes sobre los mecanismos de control interno. Reidel es uno de los asesores más cercanos, influyentes e íntimos amigos del presidente argentino Javier Milei.

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El eje económico

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Entramos en un proceso virtuoso en el cual los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”, aseguró hace poco más de diez días el ministro de Economía, Luis Caputo. El Instituto Nacional de Estadística y Censos, aún con una evidente intervención oficial, no comparte los mismos datos: el estimador mensual de la actividad económica echó un balde de agua fría sobre el optimismo del ministro reincidente. Una caída de 2,1 por ciento interanual y de 2,6 por ciento en comparación con enero, que había marcado una efímera ilusión de reactivación. 

 La industria manufacturera se desplomó 8,7% y el comercio mayorista, minorista y reparaciones cayó 7,0%. Entre ambos sectores, que son los que más empleo contienen -y drenan- restaron 2,2 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, más de lo que aportaron los pocos sectores en expansión.

La industria pasó de crecer 5,1% interanual en febrero de 2025 a caer 8,7% un año después. El comercio recorrió un sendero similar: de una suba de 6,3% en febrero de 2025 a una baja de 7,0% en febrero de 2026. Ese cambio de signo no es menor. Habla de una economía que perdió tracción en sus actividades más ligadas al ingreso disponible, al crédito comercial y al consumo.El argumento de Caputo para la enésima explicación del fallido de sus pronósticos, fue que “en 2026, febrero contó con dos días hábiles menos que en 2025, además de haberse registrado un paro general”. Escasa solidez argumentativa para alguien a quien Marcos Peña definió alguna vez como el “Messi” de las finanzas. 

Lo cierto es que la economía no da señales homogéneas de reactivación y, por el contrario, la inflación sigue siendo un problema crónico, lejos de los pronósticos de desaparición mágica. La de marzo fue de 3,4 por ciento, lo que aleja la promesa de inflación cero en agosto, septiembre u octubre, aunque el Gobierno se aferra a la fe de que ahora sí, bajará cuando pase el efecto alcista de la carne, de la guerra y de los útiles escolares. 

La inflación convive con una caída constante del consumo incluso entre segundas marcas, con menores precios. En Misiones las ventas en supermercados cayeron 13,9% en comparación con febrero de 2025, lo que marcó la décima baja consecutiva y el descenso más profundo desde diciembre de 2024. El acumulado del primer bimestre cerró para Misiones con ventas por $ 48.729 millones con una merma del 10,7% respecto a igual período de 2025, además de quedar por debajo también de los primeros bimestres del 2024 (-10,7%) y 2023 (-35,9%).

Ese deterioro constante se hace sentir también en los recursos provinciales. La coparticipación no deja de caer y los recursos propios atraviesan un declive idéntico al de otras provincias. 

No es casual que el foco del tiempo político inaugurado con la presentación en sociedad de Encuentro Misionero esté puesto en la economía y la necesidad que tiene la provincia de ser considerada de forma distinta por la Nación. Es el único espacio político que está pensando en “soluciones a la misionera”, mientras que la Libertad Avanza es apenas un apéndice de Buenos Aires -como los viejos partidos tradicionales- y el PJ y la UCR se desangran en sus internas cada vez menos convocantes.

Por eso la presentación en sociedad de Encuentro Misionero puso sobre la mesa el viejo anhelo de una zona libre de impuestos para Misiones, en medio de la negociación que se abrirá para aprobar la reforma fiscal que quiere el Gobierno nacional. 

Misiones vuelve a blandir un reclamo histórico: condiciones fiscales diferenciadas para poder competir en igualdad con Paraguay y Brasil. La iniciativa busca instalar en la agenda nacional un régimen especial de exenciones impositivas y beneficios aduaneros que permita corregir las distorsiones estructurales que enfrenta la provincia por su condición de frontera.

El planteo no es nuevo, pero sí el contexto. La discusión se reabre ahora en el marco de la reforma fiscal que impulsa el Gobierno de Javier Milei, donde la provincia intenta colar un esquema propio que combine alivio tributario, incentivos a la inversión y reducción de costos logísticos. En esencia, es retomar el espíritu de la Zona Aduanera Especial aprobada por el Congreso, pero vetada por el anodino Alberto Fernández.

La diferencia es que ahora el planteo no se limita a una herramienta aduanera puntual, sino que propone un régimen integral, con impacto directo sobre consumo, producción, inversión y sistema financiero y que va de la mano de una de las promesas de campaña del Gobierno nacional: bajar impuestos. El régimen propuesto busca corregir la asimetría histórica donde Misiones aporta el 31% de la recaudación del NEA pero recibe solo el 21% por coparticipación. La “Amortización Acelerada” permitirá a las industrias locales modernizar su capital físico en la mitad del tiempo contable habitual, fomentando la industrialización de la ruralidad y la tecnología.

El eje del proyecto pasa por el Impuesto al Valor Agregado, el tributo con mayor incidencia directa en la formación de precios.

La propuesta es clara: las ventas desde el resto del país hacia Misiones serían consideradas una “exportación suspensiva”. En la práctica, esto implica que un proveedor de Buenos Aires vendería a Misiones sin IVA. Los análisis técnicos del equipo de Encuentro Misionero detallan que como Misiones representa el 2,07% del PBI nacional, la retención de impuestos nacionales en el territorio provincial inyectaría liquidez masiva al mercado local. Una eliminación o reducción del IVA implicaría que aproximadamente $890.000 millones anuales dejarían de salir de la provincia para quedarse en manos de consumidores y comercios locales.

En tanto, una reducción de la tasa del Impuesto a las Ganancias, del 35% al 15% liberaría cerca de $530.000 millones para reinversión productiva y creación de empleo. También se pretende la eliminación del Impuesto al Cheque (1,2%), lo que permitiría recuperar hasta un 10% del margen neto en sectores estratégicos como el yerbatero, tealero y maderero.

La crisis de las economías regionales es evidente, incluso para aquellos que eligieron la opción libertaria en 2023. La pérdida de rentabilidad atraviesa a las principales actividades misioneras, como la madera, el té o la yerba, afectados por el aumento de los costos de producción, principalmente empujados por las tarifas eléctricas y el combustible.

Esa situación fue uno de los ejes de la cumbre yerbatera convocada por el Gobierno para analizar la situación de la cadena. La producción es la más dañada, pero la industria pudo exponer su situación que no escapa de la palabra crisis, aún en aquellas protagonistas del boom exportador. 

El cuadro de la cadena yerbatera muestra un descalce extremo entre costos y precios que explica el deterioro del sector productivo. Con un costo estimado por el INYM de $423,99 por kilo y un precio teórico con margen del 30% de $551,19, el productor terminó recibiendo en promedio apenas $240 por kilo, lo que implica una pérdida directa de $311,19 por kilo. Proyectado sobre una producción de 889.253.082 kilos de hoja verde en 2025, el resultado es una transferencia negativa de ingresos de $276.726 millones, equivalentes a unos USD 200 millones.

A marzo de 2026, el deterioro de la ecuación económica se profundiza sin freno. El costo de producción, ajustado por una inflación acumulada del 16,8% entre octubre y marzo, pasa de $423,99 a $495,22 por kilo, lo que eleva el precio teórico con margen al $643,79. Sin embargo, el precio efectivamente pagado al productor se mantiene en torno a los $240, lo que eleva la pérdida a $403,79 por kilo

Proyectado sobre el mismo volumen de producción de 2025 (889 millones de kilos), la transferencia negativa de ingresos asciende a $359.071 millones, equivalentes a unos USD 260 millones. Es decir, lejos de corregirse, el descalce entre costos y precios se agrava, consolidando un esquema en el que el productor absorbe cada vez una mayor porción de la crisis de la cadena. 

En paralelo, los datos del sector industrial refuerzan el cuadro de fragilidad. Entre 2023 y 2025, las ventas en el mercado interno pasaron de 285,3 millones de kilos a 266,8 millones, lo que representa una caída acumulada del 7,1%

Sin embargo, en ese mismo período, la deuda bancaria de los principales molinos saltó de $100.170 millones a $153.580 millones, con un incremento del 53,5%. La combinación de caída de ventas y fuerte aumento del endeudamiento contrasta con los autoelogios del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien suele usar a la yerba para celebrar los efectos de la desregulación.

Por eso fue un dato político la participación activa de la industria en la Mesa Yerbatera convocada por el Gobierno. Lejos de un acuerdo -los intereses y las realidades son contrapuestas-, fue un avance haber logrado que se escuchen en un marco de respeto, que incluso dejó fuera de la discusión a los más exaltados libertoyerbateros, que azuzaron con cortes de ruta sin consenso. El Gobierno provincial busca mediar entre las partes, acercar posiciones ante la inactividad del Instituto Nacional de la Yerba Mate. 

En esa lógica se inscribe el reclamo a Nación. En buscar soluciones locales a la retirada del Gobierno federal. El plan impositivo pretende reducir el costo de reposición para comerciantes y empresas. Por el otro, trasladar ese alivio a precios finales más bajos en góndola, mejorando la competitividad frente a las ciudades fronterizas.

El capítulo aduanero retoma directamente la lógica de la Zona Aduanera Especial, pero con mayor nivel de detalle operativo.

Entre las medidas más relevantes se destacan la importación sin aranceles de bienes de capital e insumos destinados a la producción en Misiones, facilidades para reexportación, permitiendo importar componentes, ensamblarlos localmente y exportarlos pagando tributos sólo sobre el valor agregado y eliminación de retenciones para productos misioneros, como yerba mate, té y madera. 

El paquete se completa con medidas sobre otros tributos clave, como la eliminación del ITC en combustibles, buscando equiparar o incluso abaratar el precio de la nafta respecto a Paraguay. Implicaría un ahorro directo para el consumidor, con una rebaja de más de 15 mil pesos por tanque a valores actuales. Asimismo, se plantea la exención de Bienes Personales para activos radicados en la provincia, con el objetivo de retener ahorro local y la reducción de impuestos internos, especialmente en sectores con fuerte impacto en costos logísticos, además de un punto especialmente sensible para la provincia: alícuota cero o exención para servicios básicos como energía eléctrica, conectividad e internet, en un territorio que no cuenta con gas natural y donde la logística encarece fuertemente los costos operativos.

En conjunto, el esquema apunta a atacar uno de los principales problemas estructurales de Misiones: el costo de operar en una economía periférica, sin gas natural, con alta dependencia del transporte y en competencia directa con países con menor carga tributaria.

El trasfondo del debate es más profundo que una serie de exenciones. Lo que está en juego es el modelo de desarrollo para una provincia de frontera.

Misiones compite todos los días con Paraguay y Brasil, donde los precios son más bajos no solo por tipo de cambio, sino por estructuras impositivas mucho más laxas, en el caso guaraní o agresivas, del lado portugués. Esa asimetría se traduce en fuga de consumo, presión sobre el comercio local y menor capacidad de inversión.

El reclamo a la Nación se combina con un “mini Rigi”, que comenzará a ser discutido en la Legislatura una vez que comiencen las sesiones ordinarias, tras el discurso del gobernador Hugo Passalacqua el próximo viernes. Se trata de incentivos fiscales para la inversión. Cinco años de exención total de Ingresos Brutos, más cinco años adicionales con una bonificación del 50%, condicionados al aporte real del proyecto en términos de empleo, proveedores locales y valor agregado en origen. A esto se suman criterios explícitos de evaluación -innovación, sostenibilidad, biodiversidad y transparencia- que refuerzan la idea de un régimen con control efectivo. El plan fija pisos mínimos de inversión diferenciados por sector, lo que permite segmentar el tipo de proyectos a captar: desde USD 200.000 para economía del conocimiento, pasando por USD 600.000 en industrialización y manufactura avanzada, hasta USD 1,5 millones en turismo estratégico y conectividad y USD 2 millones en energías renovables. Esta escala confirma que la provincia no apunta exclusivamente a grandes capitales, sino que busca abrir la puerta a inversiones medianas con capacidad de generar impacto directo en el entramado productivo local.

Passalacqua también hará hincapié en la necesidad de recuperar una visión “federal” del reparto de recursos y la economía. Aunque parezca una discusión de otros tiempos, el debate sigue siendo federales o unitarios, algo que los sucesivos inquilinos de la Casa Rosada no han sabido corregir. 

El Gobernador misionero hará un repaso, casi en modo historiador, de esa tensión y marcará que, pese a la contracción económica, Misiones no deja de hacer. Con recursos propios, con ingeniería financiera. La línea de 132 que unirá Posadas, Alem y Oberá, la ruta en El Soberbio, con nueve mil millones de inversión, son algunas de las acciones de los últimos meses. 

Passalacqua también hará frente a un debate que pretende instalar la Libertad Avanza: el costo fiscal misionero. El Gobernador sostiene que es un mito que se debe combatir: según sus datos, Misiones no es, por lejos, la provincia con mayor presión tributaria

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Artemis, Atenea y las paradojas de Argentina

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A más de 40.000 kilómetros de la Tierra, lejos de la estrechez de la coyuntura, un pequeño artefacto argentino acaba de abrir una frontera silenciosa pero decisiva. Acoplado a Artemis, el cohete de la Nasa que vuelve a orbitar la luna después de más de medio siglo, el satélite Atenea -un CubeSat 12U desarrollado por la CONAE junto a universidades públicas y organismos científicos- ya envía datos desde el espacio profundo. Alcanzará los 70.000 kilómetros de altura, una marca inédita para la ingeniería nacional, mientras mide radiación, valida comunicaciones de largo alcance y somete componentes tecnológicos a condiciones extremas. Es ciencia aplicada, es desarrollo, es Estado articulando conocimiento con universidades como la UBA, la UNLP y la UNSAM para posicionar a Argentina en una misión internacional de primer nivel. La ciencia argentina se codea con la Nasa y el satélite está a la altura de otros países como Alemania, Arabia Saudita y Corea del Sur.

Pero ese mismo Estado que hoy celebra -con razón- un hito tecnológico que no sería posible sin décadas de inversión sostenida en educación superior, es el que al mismo tiempo desoye una orden judicial para cumplir con la ley de financiamiento universitario. Es decir: el mismo sistema que hace posible que un satélite argentino dialogue con el espacio profundo, es el que enfrenta un inédito ajuste que compromete su propia supervivencia.

La paradoja no es menor. Atenea es, en esencia, una síntesis del ecosistema científico argentino: investigadores formados en universidades públicas, infraestructura estatal, articulación institucional y una visión de largo plazo. Sin ese entramado, no hay satélites, no hay innovación, no hay soberanía tecnológica. Sin embargo, en el plano doméstico, la política económica parece avanzar en sentido inverso, tensionando el financiamiento de esas mismas universidades que son el corazón del sistema. Los salarios universitarios acumulan una caída del 32% en su poder adquisitivo desde diciembre de 2023, las transferencias a las universidades se desplomaron 45,6% en términos reales entre 2023 y 2026 y, según el Consejo Interuniversitario Nacional, cada docente perdió el equivalente a siete salarios mensuales en ese período.

En esa contradicción se juega algo más que una discusión presupuestaria. Se define si la Argentina que puede medir radiación en el espacio profundo será también capaz de sostener las condiciones básicas para producir conocimiento en la Tierra. Ningún satélite despega de un país que decide, al mismo tiempo, desfinanciar su inteligencia colectiva.

Esa contradicción no es aislada. En lugar de capitalizar el fallo que desestimó la demanda en contra de YPF y evitó que Argentina sea obligada a pagar entre 16 y 18 mil millones de dólares, el presidente Javier Milei eligió confrontar con el ex ministro de Economía y actual gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien fue el diseñador de la recuperación de la mayoría de las acciones en la petrolera. El fallo en la justicia de Estados Unidos no hizo más que ratificar la posición que expuso Kicillof cuando se recuperó el control de la empresa, respaldado por una amplia mayoría en el Congreso, la Constitución y la ley de expropiación que ahora el Gobierno quiere reducir a su mínima expresión para atraer “inversiones privadas”. 

Gracias a la estrategia de Kicillof, la Argentina tiene hoy un motor económico en marcha. Los otros fueron sacrificados en el altar del déficit cero. 

La andanada presidencial contra Kicillof no logró el efecto esperado. Por el contrario, el gobernador bonaerense por primera vez aparece primero en las encuestas con proyección a las presidenciales de 2027. La consultora brasileña Atlas Intel -que pronosticó el triunfo de Milei-, junto a Bloomberg, presentó un dato inédito: Kicillof aparece por encima de Milei y de Patricia Bullrich en intención de voto, rozando el 40%. 

El informe deja otra señal preocupante para el Gobierno: desde diciembre, la desaprobación presidencial creció 10 puntos hasta un 62 por ciento de imagen negativa. Un 65% de los encuestados califica la situación económica como “mala” y un 57% tiene expectativas negativas hacia el futuro. La imagen presidencial se derrumba por escándalos propios, como $Libra o Andis, pero en las últimas horas, particularmente por el Adorni Gate, que tiene como protagonista a Manuel Adorni, el ex vocero, hoy jefe de Gabinete, a quien se le descubrieron incongruentes inversiones y gastos, poco compatibles con su vida previa y con el sueldo de funcionario. Solo entre departamentos, viajes VIP a Punta del Este, Nueva York y Aruba, además de generosos créditos hipotecarios, en dos años lleva invertidos 269.600 dólares

Otro sondeo, de Zuban & Córdoba, expone una fotografía contundente: el ex panelista tiene 66% de imagen negativa contra apenas 21,5% de positiva. El 70,4% considera que Adorni debería renunciar

En su defensa, Adorni podrá aducir que no es el único con problemas para explicar el crecimiento de su patrimonio. Al menos nueve funcionarios y legisladores vinculados al oficialismo accedieron a créditos del BNA por montos que, en conjunto, superan los $2.500 millones.

Entre ellos figuran Felipe Núñez, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior y asesor del ministro de Economía Luis Caputo, con una deuda inicial de $ 373.000.000 (unos US$ 315.000) desde febrero de 2025; y Federico Furiase, ex director del BCRA y actual secretario de Finanzas, con una deuda de $ 367.059.000 (US$ 280.787) desde agosto de 2025. 

Para acceder a un monto semejante, según el simulador del propio Banco Nación, por 30 años hay que pagar cuotas de 3.085.838 pesos y tener ingresos mínimos, entre el titular y codeudores, de 12.343.351. Calificar es una odisea para cualquiera no alineado. 

En el listado de beneficiarios también aparecen Juan Pablo Carreira (“Juan Doe” en X), director nacional de Comunicación Digital, que tiene un crédito por $ 112.948.000 (US$ 76.417); y Emiliano Mongilardi, director de YPF, por $ 309.507.000 (US$ 207.766). Por su parte, los diputados de LLA Alejandro Bongiovanni, Mariano Campero y Lorena Villaverde mantienen deudas que oscilan entre los $ 230 millones y los $ 279 millones, según los distintos períodos relevados. 

El Gobierno como ante cada escándalo, prefiere mirar para otro lado. En tiempos de posverdad, si no me acuerdo no pasó. 

El Presidente atiende y responde sobre lo que quiere en la realidad virtual donde el algoritmo lo protege de cuestionamientos directos. Hace unas horas posteó una imagen suya con la leyenda “Basta de bajar la pobreza”, con un hombre desolado ataviado con una remera con la imagen de la hoz, símbolo comunista y una urna vacía y transparente. Dice que si sigue bajando la pobreza, no habrá votantes para el comunista

Alude a la baja de la pobreza que informó el Indec. En el segundo semestre de 2025 la pobreza alcanzó al 28,2% de las personas, mientras que la incidencia de la indigencia se ubicó en el 6,9%. Estos datos muestran una disminución de 9,9 puntos porcentuales (p.p.) en la pobreza y de 1,9 p.p. en la indigencia en comparación con el segundo semestre de 2024. Es decir, en apenas un año y medio, la pobreza pasó del 52,9% al 28,2%.

En términos de personas, esto implica que se pasó de 15,7 millones de personas pobres en el primer semestre de 2024 a 8,5 millones en el segundo semestre de 2025: una reducción cercana al 46%. Es decir, se redujo a la mitad la población pobre en el país.

Los números son los números. Pero nadie cree realmente en que esa disminución sea real, si al mismo tiempo creció el desempleo -datos oficiales del Indec-, hay 300 mil empleos privados menos y las tarifas de los servicios públicos, como la energía y el gas, no paran de aumentar, lo mismo que el combustible, que sólo en marzo aumentó 20 por ciento en promedio y acumula subas de 340 por ciento en la era Milei. 

La narrativa oficial sobre la baja de la pobreza se desarma cuando se contrastan los datos duros y las inconsistencias metodológicas: la Canasta Básica Total se ubica en torno a 1.400.000 pesos, pero sin ponderar gastos hoy ineludibles como internet, telefonía móvil y tarifas de servicios públicos, lo que la eleva a cerca de 2.000.000 pesos reales. 

A esto se suma una señal aún más contundente: según la EPH, los salarios del sector público habrían crecido entre 2023 y 2025, cuando todas las demás fuentes que miden lo mismo -el índice de salarios del INDEC, los datos del SIPA de empleo público o el propio gasto estatal en sueldos- muestran una caída pronunciada, de la cual incluso el propio Gobierno se jacta; la misma inconsistencia aparece en las jubilaciones.

En paralelo, el cuadro macroeconómico es consistente con un deterioro social: el gobierno asumió con 41% de pobreza y, tras el shock devaluatorio y el ajuste del 12 de diciembre de 2023, la llevó al 52%, en medio de una inflación que saltó 25% en enero de 2024 y 20% en febrero; el desempleo trepó de 5,6% a 7,5%, la recaudación acumula ocho meses de caída, crece la morosidad en tarjetas y créditos, el consumo se desploma y desaparecieron cerca de 22.000 Pymes en dos años, mientras el salario real cae de manera generalizada.

En ese contexto, el único componente que muestra mejora es el de las transferencias sociales -AUH y Tarjeta Alimentar-, lo que refuerza la sospecha de que la baja de la pobreza es más un efecto estadístico que una recuperación genuina: no querer ver el problema de fondo en la captación de ingresos de la EPH exige algo más que ingenuidad, exige fanatismo ideológico.

Existen, al menos, tres reparos metodológicos que obligan a leer con cautela la evolución reciente de la pobreza. En primer lugar, la mejora en la captación de ingresos no laborales introducida por el INDEC en la Encuesta Permanente de Hogares desde fines de 2023 -que incorpora con mayor precisión transferencias como la Tarjeta Alimentar, pensiones no contributivas y Progresar- eleva los ingresos declarados sin que necesariamente haya un cambio equivalente en el bienestar real.

En segundo término, se observa una inconsistencia en los ingresos de los trabajadores no registrados: el quiebre en su correlación histórica con el Salario Mínimo, Vital y Móvil a partir de 2024, junto con un aumento real del 25,5% entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 en un contexto de mercado laboral contractivo, sugiere que parte de esa mejora responde más a ajustes en la medición que a una recuperación efectiva.

Finalmente, la subestimación de la Canasta Básica Total introduce un sesgo adicional. La metodología vigente, basada en el coeficiente de Engel, no logra capturar adecuadamente el peso creciente de los servicios y el transporte en el gasto de los hogares, rubros que han mostrado incrementos muy por encima de los alimentos. El resultado es una línea de pobreza artificialmente baja, que empuja estadísticamente a más hogares por encima del umbral sin que medie una mejora sustantiva en sus ingresos reales. En conjunto, estos factores configuran una paradoja: indicadores que sugieren alivio, pero construidos sobre bases que, en parte, distorsionan la verdadera dinámica social. 

Para los desconfiados, no están mal los datos. El problema es celebrarlos de forma sobredimensionada. La realidad indica que la foto del fin del semestre pasado no es la que se vive en la actualidad. Basta leer la propia publicación del Presidente para entender que el humor social no está para celebraciones. 

El mate, amargo

En el sector yerbatero hubo muchos votantes de Milei. Sin embargo, ahora reina la desazón por la caída de los precios en el sector productivo y una rentabilidad acotada en la industria. Las quejas de los pequeños productores llegaron hasta Axel Kicillof. “Está en juego si la yerba seguirá siendo territorial y distributiva, o será un commodity, estandarizado y concentrado”, señala el documento entregado al gobernador. 

Sostienen que la desregulación llegó para romper el equilibrio en una cadena -no exenta de problemas- y dejó desprotegidos a miles de productores, muchos de los cuáles hicieron campaña para el Presidente y hoy piden auxilio al Gobierno –al Estado– provincial para conseguir un precio más justo por la hoja verde. 

En esa búsqueda presentarán en las próximas horas una nueva demanda ante la Justicia federal con la tésis de que la desregulación en la práctica significó una regulación que benefició a un sector de la cadena, el industrial, en un proceso mucho más acelerado que en los 90 y dejó al resto sobreviviendo con precios de miseria. 

El Instituto Nacional de la Yerba Mate rechazó sugerir un precio de referencia para la hoja verde con un argumento -aunque suene a paradoja- que fortalece la posición de los productores: el dictamen de la mayoría de los directores admite que tras el DNU 70/2023, el organismo dejó de tener como objetivo la “sustentabilidad de la cadena” y pasó a enfocarse en “proteger el carácter competitivo de la industria”, eliminando además la facultad de acordar precios entre los distintos sectores. Con esa premisa, dictar normas o establecer intervenciones que provoquen “distorsiones en los precios de mercado o interfieran en la libre interacción entre oferta y demanda”, incluso un precio “indicativo” podría funcionar como señal de mercado equivalente a “concertar directa o indirectamente el precio de venta o compra”. 

La línea que intentará torcer el rumbo yerbatero señala que el DNU de Milei transformó la naturaleza jurídica del INYM y lo convirtió en un “apéndice de la industria”, para garantizar su rentabilidad. “Queda de lado la competitividad del sector productivo y se enfocan solo en la industria. Es una desviación de poder. No había ni necesidad ni urgencia para el DNU, todos los datos del sector eran positivos”, explica el abogado Federico Padolsky, quien diseñó la nueva estrategia que se presentará en las próximas horas.

El documento de 128 páginas promete varios puntos demoledores en contra de la desregulación.  Los productores argumentan que hasta entonces, el mercado funcionaba, con márgenes de rentabilidad para cada eslabón y un precio que permitía sostener la actividad. Eso desapareció para el productor, pero incluso la industria reconoce que con los costos que se dispararon en paralelo, sus propios márgenes quedaron más estrechos. La exportación récord, que sobredimensiona el Gobierno nacional, no alcanza a toda la cadena y unas pocas marcas son las que explican la mayoría de los envíos al exterior.

Hasta las cooperativas, que bregan por el bienestar de sus socios, reconocen que lo que pagan no cubre los costos –Piporé ofrece 450, Las Tunas 380, Cooperativa El Colono de Campo Ramón 400-. Pero el costo está en 391 pesos, lo que, con un margen de rentabilidad mínimo, elevaría el precio de la hoja a 508 pesos.

Ese piso está apenas por encima de lo que el gobernador Hugo Passalacqua reclamaba el año pasado -505 pesos-, como él mismo le recordó a un productor que fue a pedirle ayuda en un acto en Campo Grande. “Mi compromiso es total”, aseguró Passalacqua después de recibir a productores y la Federación de Cooperativas y confirmar el respaldo de la Provincia a un nuevo capítulo jurídico para tratar de anular los efectos del DNU presidencial. 

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Moyano: “El problema no es laboral, es económico”

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El Sindicato de Camioneros de Misiones recibió en Posadas a Jerónimo Moyano, actual secretario gremial de la Federación Nacional de Camioneros, en el marco de una intensa agenda de trabajo que incluyó reuniones institucionales, encuentros con autoridades y diálogo con trabajadores del sector.

Durante su visita, Moyano mantuvo reuniones con empresas vinculadas al transporte de carga y compartió una agenda conjunta con la conducción local del sindicato, encabezada por Adolfo Velázquez, Alejandro Velázquez y miembros de la Comisión Directiva.

En ese contexto, subrayó la importancia de fortalecer el trabajo territorial y consolidar una mirada federal dentro de la organización sindical.
“Es la primera vez que un secretario gremial de la Federación viene a Misiones. Estoy muy contento de poder estar acá con los compañeros, viendo de cerca la realidad de la provincia y el trabajo que vienen desarrollando”, expresó.

El dirigente también valoró la gestión de la conducción local, destacando avances en organización y modernización.
“Veo un gremio que está haciendo un trabajo muy importante en materia de organización, modernización de trámites y en todo lo que tiene que ver con lo gremial, lo medicinal y la obra social”.

Uno de los ejes centrales de la visita fue el rol de las nuevas generaciones en la vida sindical. Moyano —quien se desempeñó como secretario de Juventud a nivel nacional— enfatizó la necesidad de una mayor participación juvenil, en articulación con la experiencia de los dirigentes históricos.
“Es muy importante que los jóvenes se involucren cada vez más en lo gremial y en lo político, pero siempre aprendiendo, respetando y escuchando la experiencia de los compañeros con más trayectoria. Ese complemento es fundamental”.

En paralelo, el dirigente planteó su preocupación por el contexto económico nacional, marcado —según señaló— por el cierre de pequeñas y medianas empresas, la pérdida de empleo registrado y la caída del consumo.
“Estamos viendo cierre de pymes, pérdida de puestos de trabajo y caída del consumo. Cuando se dice que una reforma laboral va a generar más empleo, la realidad es que hoy se están perdiendo los puestos que ya existían. El problema no es laboral, es económico”.

Sobre el debate por una eventual reforma laboral, fue contundente: “No se puede generar empleo sacando derechos a los trabajadores. Si no hay inversión ni consumo, el problema no está en los derechos laborales”.

Moyano también advirtió sobre intentos de debilitamiento de las organizaciones gremiales, y remarcó su rol como herramienta de contención.
“Los sindicatos son un muro de defensa para los trabajadores. Muchas veces se los responsabiliza por la falta de inversión, cuando en realidad el problema está en políticas económicas que no dan resultado”.

Asimismo, planteó la necesidad de profundizar una agenda federal dentro de la Federación, con mayor articulación entre provincias y una estrategia comunicacional más sólida.
“Tenemos que fortalecer el federalismo, generar más encuentros y mejorar la comunicación. Hoy es clave llegar con claridad a cada trabajador, incluso al chofer que está en la ruta y necesita información directa y confiable”.

En relación con el vínculo con el sector empresario, destacó que el objetivo es sostener una relación equilibrada.
“No somos antiempresarios. Formamos parte de la misma actividad. Buscamos que se respeten los derechos y la dignidad de los trabajadores, y apostamos a que a las empresas les vaya bien, porque eso también genera empleo”.

Por su parte, el secretario adjunto del Sindicato de Camioneros de Misiones, Alejandro Velázquez, remarcó la relevancia de la visita en un contexto complejo para el sector.
“Tenemos grandes desafíos por delante: defender los derechos de nuestros trabajadores, sostener su salario, cuidar su dignidad y seguir fortaleciendo nuestra estructura sindical”.

También enfatizó la necesidad de profundizar el federalismo sindical. “Cada provincia tiene un rol clave en la construcción de una organización más fuerte, integrada y representativa”.

Sobre la coyuntura actual, sostuvo: “Sabemos que la situación es compleja y que afecta a trabajadores, familias y empresas del transporte. Pero cada paso que damos está orientado a la recuperación y a la protección de la familia camionera”.

Finalmente, puso el acento en la unidad como eje central. “Creemos en nuestro país, pero sobre todo creemos en el trabajador. Y cuando el contexto es difícil, la organización no es una opción: es una necesidad”.

La visita de Jerónimo Moyano a Posadas se dio en medio de un fuerte debate nacional sobre el presente y el futuro del trabajo, y permitió reafirmar el compromiso del Sindicato de Camioneros de Misiones con la defensa del empleo, el fortalecimiento gremial y una mirada federal en la construcción sindical.

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