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Economía licitará siete títulos de deuda el miércoles, a tasa fija o ajustable por dólar o precios

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El Ministerio de Economía licitará el miércoles siete bonos en pesos, algunos de ellos a tasa fija, otros ajustables por el dólar, y otros por la variación de la inflación, como parte de su programa financiero.

Uno de los instrumentos a colocar solo puede ser suscripto por Fondos Comunes de Inversión, es una Letra de Liquidez a descuento con vencimiento el 17 de febrero.

Para aquellas entidades que integran el Programa de Creadores de Mercado, el ministerio ofrece dos Letras del Tesoro a Descuento, una con cierre el 28 de abril y la otra el 31 de mayo, y una tercera ajustada por CER (inflación) y a descuento pagadero el 19 de mayo.

También habrá títulos para los que no integran el programa de creadores del mercado y que son una Letra vinculada a la variación del dólar pagadera el 31 de octubre y una a tasa Badlar privada, por 0,70 puntos, con vencimiento el 23 de noviembre del 2027.

Por último, y exclusivo para Importadores registrados en AFIP, habrá un bono vinculado a la variación del dólar que se pagará el 28 de abril.

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En 2023, el crecimiento mundial se desacelerará del 3 % pronosticado hace seis meses al 1,7 %

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Según la edición más reciente del informe Perspectivas económicas mundiales del Banco Mundial, el crecimiento mundial se está desacelerando marcadamente debido a la elevada inflación, el aumento de las tasas de interés, la reducción de las inversiones y las perturbaciones causadas por la invasión de Rusia a Ucrania.

Según la edición más reciente del informe Perspectivas económicas mundiales del Banco Mundial, el crecimiento mundial se está desacelerando marcadamente debido a la elevada inflación, el aumento de las tasas de interés, la reducción de las inversiones y las perturbaciones causadas por la invasión de Rusia a Ucrania.

Dada la frágil situación económica, cualquier nuevo acontecimiento adverso —como una inflación más alta que la prevista, aumentos abruptos de las tasas de interés para contenerla, el resurgimiento de la pandemia de COVID‑19 o la intensificación de las tensiones geopolíticas— podría empujar a la economía mundial a la recesión. Sería la primera vez en más de 80 años que se producen dos recesiones mundiales en la misma década.

Se prevé que la economía mundial crecerá un 1,7 % en 2023 y un 2,7 % en 2024. La fuerte desaceleración del crecimiento será generalizada: los pronósticos se corregirán a la baja para el 95 % de las economías avanzadas y para casi el 70 % de los mercados emergentes y las economías en desarrollo (MEED).

Durante los próximos dos años, el ingreso per cápita de los MEED se ubicará, en promedio, en el 2,8 %, un punto porcentual inferior al promedio registrado en el período 2010-19. En África subsahariana —que representa alrededor del 60 % de las personas del mundo que se encuentran en la pobreza extrema—, se espera que el crecimiento del ingreso per cápita entre 2023 y 2024 sea, en promedio, de apenas el 1,2 %, una tasa que podría hacer que los niveles de pobreza aumenten, en lugar de disminuir.

“La crisis que enfrenta el desarrollo se está intensificando a medida que las perspectivas de crecimiento mundial se deterioran”declaróDavid Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial.“Los países emergentes y en desarrollo se enfrentan a un período de varios años de crecimiento lento impulsado por una pesada carga de la deuda y escasas inversiones; al mismo tiempo, el capital mundial es absorbido por las economías avanzadas que enfrentan niveles de deuda pública extremadamente altos y tasas de interés crecientes.El bajo nivel de crecimiento y de inversión empresarial agravará los retrocesos en materia de educación, salud, pobreza e infraestructura, que ya son devastadores, así como las crecientes demandas derivadas del cambio climático”.

Se prevé que el crecimiento de las economías avanzadas se desacelerará del 2,5 % en 2022 al 0,5 % en 2023. En las últimas dos décadas, las desaceleraciones de esta magnitud han sido la antesala de una recesión mundial. En Estados Unidos, el crecimiento caerá al 0,5 % en 2023, 1,9 puntos porcentuales por debajo de los pronósticos anteriores y el desempeño más deficiente fuera de las recesiones oficiales desde 1970. En 2023, se espera la zona del euro no registre crecimiento, lo que representa una revisión a la baja de 1,9 puntos porcentuales. China crecerá un 4,3 %, es decir, 0,9 puntos porcentuales por debajo de los pronósticos anteriores.

Excluyendo a China, se prevé que el crecimiento de los MEED se desacelerará del 3,8 % en 2022 al 2,7 % en 2023, lo que refleja una demanda externa considerablemente menor, agravada por la elevada inflación, la depreciación monetaria, condiciones de financiamiento más restrictivas y otros factores adversos internos.

Para fines de 2024, los niveles del producto interno bruto (PIB) en las economías emergentes y en desarrollo serán aproximadamente un 6 % inferiores a los niveles previstos antes de la pandemia. Si bien se prevé que la inflación mundial se modere, se mantendrá por encima de los niveles prepandemia.

En el informe se presenta la primera evaluación integral de las perspectivas a mediano plazo para el crecimiento de la inversión en los MEED. Durante el período 2022-24, es probable que la inversión bruta en estas economías crezca alrededor de un 3,5 % en promedio, es decir, menos de la mitad de la tasa que prevaleció en las dos décadas anteriores. El informe ofrece a los encargados de la formulación de políticas una lista de opciones para acelerar el crecimiento de la inversión.

“La falta de inversiones genera gran preocupación porque está asociada con bajos niveles de productividad y de actividad comercial, y empeora las perspectivas económicas generales.Sin un crecimiento sólido y sostenido de las inversiones, es sencillamente imposible avanzar de manera significativa en la consecución de objetivos climáticos y de desarrollo más amplios”, manifestó Ayhan Kose, director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial. “Las políticas nacionales para impulsar el crecimiento de la inversión deben adaptarse a las circunstancias de cada país, pero siempre comienzan con la creación de marcos de política fiscal y monetaria sólidos y la introducción de reformas integrales destinadas a mejorar el clima para la inversión”.

El informe también arroja luz sobre la difícil situación en la que se encuentran 37 pequeños Estados, es decir, países con una población de 1,5 millones de personas o menos. Estos Estados sufrieron una recesión más profunda como consecuencia de la COVID-19 y experimentaron un repunte mucho más débil que otras economías, en parte debido a las prolongadas perturbaciones que afectaron al turismo. En 2020, la producción económica de los Estados pequeños se redujo más del 11 %, lo que representa una disminución siete veces mayor que la observada en otras economías emergentes y en desarrollo. En el informe se concluye que los Estados pequeños a menudo experimentan pérdidas relacionadas con desastres que representan, en promedio, el 5 % del PIB al año, lo que genera graves obstáculos al desarrollo económico.

Los responsables de formular políticas en dichos países pueden mejorar las perspectivas de crecimiento a largo plazo fortaleciendo la resiliencia al cambio climático, promoviendo una diversificación económica eficaz y mejorando la eficiencia de los Gobiernos. En el informe se exhorta a la comunidad mundial a apoyar a los pequeños Estados manteniendo el flujo de asistencia oficial para respaldar la adaptación al cambio climático y ayudar a restablecer la sostenibilidad de la deuda.

Descargue el informe Perspectivas económicas mundiales (i) (disponible a las 9.30, hora del este de Estados Unidos del 10 de enero de 2023)

Perspectivas regionales:

Asia oriental y el Pacífico: Según las proyecciones, el crecimiento se reducirá al 4,3 % en 2023 y aumentará al 4,9 % en 2024. Para obtener más información, consulte el  panorama regional (i).

Europa y Asia central: Se espera que el crecimiento se reducirá al 0,1 % en 2023 y luego se recuperará hasta alcanzar el 2,8 % en 2024. Para obtener más información, consulte el panorama regional (i).

América Latina y el Caribe: Se prevé que el crecimiento se reducirá al 1,3 % en 2023 y luego se recuperará hasta alcanzar el 2,4 % en 2024. Para obtener más información, consulte el panorama regional.

Oriente Medio y Norte de África: Según las previsiones, el crecimiento se reducirá al 3,5 % en 2023 y al 2,7 % en 2024. Para obtener más información, consulte el panorama regional (i).

Asia meridional: Se prevé que el crecimiento se desacelerará al 5,5 % en 2023 y luego repuntará hasta alcanzar el 5,8 % en 2024. Para obtener más información, consulte el panorama regional (i).

África subsahariana: Se prevé que el crecimiento se desacelerará al 3,6 % en 2023 y aumentará al 3,9 % en 2024. Para obtener más información, consulte el panorama regional (i).

Sitio web: https://www.worldbank.org/en/publication/global-economic-prospects

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Empresarios de todo el mundo anticipan una recesión y cae la expectativa de mayores ingresos en 2023

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Apenas el 42% de los empresarios a nivel global están confiados en que sus ingresos crecerán en 2023, 14 puntos porcentuales menos que los que sí lo creían en 2022, ante la expectativa de una recesión mundial en el marco del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania y sus efectos colaterales.

En el caso de los empresarios argentinos, solo el 30% expresó optimismo para los próximos 12 meses (10 puntos menos que el año pasado), en tanto que un 42% manifestó expectativas positivas para los próximos tres años (16 puntos menos que en 2022).

Según los ejecutivos, las amenazas principales que se presentan a escala mundial son la inflación (40%), la volatilidad macroeconómica (31%) y los conflictos geopolíticos (25%), de acuerdo con datos de la “26° Encuesta Anual Global de CEOs de PwC”, que recogió la opinión de más de 4.400 CEOs de 105 países y territorios en octubre y noviembre de 2022.

“Esta visión de los principales ejecutivos del mundo es el registro más pesimista que se ha expresado en cuanto al crecimiento económico global desde que se formuló esta pregunta por primera vez hace doce años y representa una baja importante en las visiones optimistas de 2021 y 2022, cuando el 76% y 77%, respectivamente, pensaba que la economía iba a crecer de manera significativa”, señaló el informe.

En ese sentido, un año atrás el optimismo respecto del crecimiento de la economía global era “histórico”, según el documento de PwC, aunque se revirtió con fuerza para 2023, a punto tal que sólo el 18% de los encuestados pudo sostener las mejores expectativas, mientras que el 73% asegura que la economía global empeorará en el marco del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania y sus efectos colaterales.

En Argentina, el porcentaje de encuestados que sostiene la percepción negativa sobre la economía internacional es del 51%, opinión que recrudece cuando el sondeo indaga por la evolución a corto plazo de la economía nacional: el 63% cree que empeorará en 2023.

Para enfrentar ese escenario, alrededor del 75% de los entrevistados en el país dijo que planea invertir en tecnología durante los próximos meses, el 44% ya completó una estrategia basada en datos para mitigar riesgos climáticos y la tercera parte está colaborando con otras organizaciones de su sector para crear valor comercial y con organismos no gubernamentales para crear valor social.

En línea con sus pares globales y regionales, la mayoría de los empresarios argentinos ya está implementando o considera implementar en los próximos meses una reducción de costos operativos (93%), aumentar los precios de productos y servicios (84%), diversificar productos y servicios (72%) y buscar proveedores alternativos (70%).

La mayoría no prevé interrumpir contrataciones (63%), ni reducir la fuerza laboral (75%), ni disminuir la remuneración (86%).

A largo plazo, las grandes tendencias globales como el cambio climático, la disrupción tecnológica, los cambios demográficos y la inestabilidad social, afectarán a las empresas,

En Argentina, el 35% de los encuestados reconoció que sus organizaciones “no serán económicamente viables en 10 años, proporción que coincide con las respuestas regionales y que a nivel global asciende al 39%”.

“En consecuencia, la mayoría de las inversiones planificadas para el 2023 se orientan a la tecnología y, en sintonía con sus pares de la región y del mundo, el 77% de los empresarios argentinos anticipó la automatización de procesos y sistemas y el 74% la implementación de procesos de innovación avanzada, como inteligencia artificial o sistemas en la nube”, detalló el informe.

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La herencia de Bolsonaro condicionará la gestión de Lula da Silva

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Lula da Silva ha subestimado la herencia recibida, afirmó el ex ministro Mailson da Nóbrega, y esto lo ha llevado a cometer un gran error inicial.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) frustró las expectativas de los economistas y del mercado financiero acerca de la evolución de Brasil. Ellos esperaban que el nuevo mandato fuera una repetición del primero. “A partir de las declaraciones más recientes, incluida la parte económica del discurso de toma de posesión, Lula se acerca al período de Dilma (Rousseff)”, lamentó el economista, exministro de Hacienda y socio fundador de Tendências Consultoria, Mailson da Nóbrega.

El desequilibrio fiscal heredado, no cuantificado ni denunciado, aparece en el centro de la escena, y la necesidad de no hacer concesiones innecesarias. En su 1er. mandato presidencial, Lula da Silva sí contempló algunas cuestiones ortodoxas de la economía que, en aquella oportunidad incluyeron la negativa a ‘defaultear’ su deuda pública. Y así ­ logró un reconocimiento duradero, más allá de otros errores.

Es cierto que Maílson Ferreira da Nóbrega fue un fracaso como ministro de Economía de José Sarney (aquellos días en que Juan Sourrouille fracasaba junto a Raúl Alfonsín). Él siempre dijo que el motivo resultó que no pudo lograr que el Congreso le aprobara algunos proyectos de ley. Pero incumplió casi todas sus promesas y la Presidencia Sarney no fue de las más destacadas en Brasil. Sin embargo, como economista él ha logrado reciclarse, su consultora tiene clientes, y el diario Correio Braziliense decidió consultarlo acerca del inicio de la Administración Lula da Silva.

Según da Nóbrega, Lula aún no se da cuenta del desafío que tiene por delante, y que no heredó un país organizado, como el que sí le dejó Fernando Henrique Cardoso (PSDB), en 2003, y no entendió que ahora se enfrenta a un verdadero legado maldito:

Lula recibe un país, como sabemos, con una situación fiscal muy delicada y un crecimiento mediocre. Y su discurso parece señalar que basta haber llegado al gobierno para superar tal transformación y que llega la felicidad.

Al evaluar el paquete de medidas fiscales de R$ 242.700 millones anunciado por el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, Mailson destaca que el plan tiene el mérito de intentar reducir la brecha presupuestaria de R$ 231.600 millones prevista para 2023. Sin embargo, por el momento, no había demanda para ello.

La gran expectativa hoy del mercado es el nuevo marco fiscal. Entonces, parece que el anuncio se hizo para dar la impresión de que la agenda económica no se vería perjudicada por los hechos del 8 de enero.

Así él se refirió a los eventos difíciles del intento de golpe de Estado de algunos bolsonaristas.

Pero desconocer la situación fiscal del país y la restricción presupuestaria y no preocuparse por una revisión del gasto obligatorio puede hundir las expectativas sobre Lula da Silva.

Aquí un fragmento de la entrevista de Rosana Hessel a Da Nóbrega:

-Después de dos semanas, ¿cuál es su evaluación de los primeros discursos del presidente Lula y de los ministros?

-Diría que Lula frustró las expectativas de los economistas y del mercado financiero, que esperaban que el nuevo mandato fuera una repetición del primero. En otras palabras, que Lula 3 sería una reproducción de Lula 1. Según las declaraciones más recientes, Lula se acerca al período de Dilma, con visiones intervencionistas muy fuertes y con una percepción equivocada del papel de las empresas estatales en la economía brasileña, tal como si Brasil volviera a las décadas de 1970, 1980, o incluso al período de la era del dinero saliendo de la Tesorería del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) en el gobierno de Dilma. Aquel fue el período de la nueva matriz económica, el pedaleo, la expansión fiscal y el retorno a visiones proteccionistas en la economía. Lula dijo en su discurso de toma de posesión que no es aceptable importar plataformas petroleras, aviones, microprocesadores. La plataforma petrolera fue una acción desastrosa y fuente de gran corrupción. Insistir en los microprocesadores es el regreso de la política informática del gobierno militar, que fue un fracaso. Y pensar que Brasil es competitivo en la exportación de aviones, eso sólo es cierto si se habla de Embraer.

-Que es una empresa privatizada…

-Embraer es competitiva en aviones ejecutivos y de pasajeros con hasta 150 asientos. Pero aún no ha llegado al punto en que pueda competir con los gr andes aviones de Boeing y Airbus. Lula incluso insinuó la idea de reindustrialización y la mencionó en su discurso, con apoyo del BNDES a costos adecuados. En otras palabras, es el regreso de los subsidios financieros que no toman en cuenta una realidad posterior al primer mandato de Lula: el surgimiento del mercado de capitales como fuente de crédito a largo plazo. BNDES, en ese campo, pierde relevancia, porque el sector privado dialoga mejor con el sector privado a través del mercado de capitales. El BNDES es, por naturaleza, un órgano burocrático.

-En el nuevo formato del equipo económico, volvió el Ministerio de Planificación, separando la planificación de la gestión. ¿No será complicado?

Es una exageración. A menos que el objetivo sea generar más cargos ministeriales, no creo que tenga sentido. El Ministerio de Planificación manejó los últimos 40, 50 años sin ningún problema. Lo correcto fue la vuelta de los Ministerios de Planificación y el Mdic (Ministerio de Fomento, Industria, Comercio y Servicios). Pero esa idea de un Ministerio de Economía paquidérmico, poderoso, no había funcionado bien en el gobierno de Fernando Collor, con la exministra Zélia Cardoso. (Paulo) Guedes tuvo la idea de convertirse en un ministro poderoso, confundió cantidad con calidad y fusionó 5 ministerios en 1. El ministro más poderoso de Brasil fue Delfim Netto, y solo tenía el Ministerio de Hacienda. No puede haber ilusión de que no habrá conflicto entre estas dos carteras. El potencial de conflicto entre Planificación y Finanzas siempre ha existido.

-Pero en el discurso de toma de posesión del Ministro de Planificación, la ministra Simone Tebet señaló que Lula quería opiniones divergentes en el equipo…

-Es interesante cómo se compró esta idea que es bueno tener opiniones divergentes. Esta es una visión completamente errónea, en mi opinión. Las opiniones divergentes importan en el debate público y en el seminario académico. En el gobierno lo que debe prevalecer es la unidad. Entonces, si ya era difícil cuando no había divergencia, la coexistencia de los dos ministerios, imagínense cuando hay divergencia. Su discurso fue correcto. Harán todo lo posible por trabajar juntos para que no haya conflicto, pero es muy difícil que no lo haya.

-¿Le resultará muy difícil a Lula gobernar con una economía que no crece y con un equipo que no está cohesionado?

-Lula parece no haberse dado cuenta del desafío que tiene por delante. Lo recibe un país, como sabemos, con una situación fiscal muy delicada y un crecimiento mediocre. Su discurso (de Lula) parece señalar que basta haber llegado al gobierno para superar tal transformación que llegue la felicidad, habrá dinero para todos, para reequipar a las Fuerzas Armadas, habrá picanha para los pobres. Este discurso un tanto jactancioso del Presidente influyó en el discurso de los ministros que asumieron. Si miramos los discursos, casi todos incluyen recomposición presupuestaria, quejas por el menor Presupuesto. Parece que la gente no se ha dado cuenta de que esa es la pura realidad de Brasil.

Si tienes un tope de gastos y los gastos obligatorios crecen vegetativamente, los gastos discrecionales empiezan a menguar y te empiezas a quedar sin dinero para la ciencia y la tecnología, para la cultura, para las inversiones… Pero los discursos son como si se tratara de una derogación total de se restablecen el límite de gastos y todos los gastos anteriores. Y, en este caso, el país entrará en una trayectoria de deuda pública muy explosiva.

-¿Cuál es el pecado original de Lula en la salida de este gobierno en el área económica?

-Ignorar la situación fiscal del país y la restricción presupuestaria. El discurso de Lula parece sugerir que el Presupuesto es elástico. Que puedes hacer cualquier cosa y no pasará nada. El propio Ministro de la Casa Civil (Rui Costa) dijo que es más importante gastar eficientemente, gastar bien, que obedecer el techo de gasto. ¿Cuál es el mensaje? Si el gasto está bien hecho, puedes hacerlo a tu antojo, sin límite.

-Y no se puede seguir emitiendo títulos de deuda y, al mismo tiempo, criticar al mercado “nervioso”, que financia la deuda pública…

-Este es un error que siempre comete Lula. Él piensa que el Tesoro Nacional le debe a los bancos. No. El Tesoro le debe a aquellas personas que ponen su dinero directamente en fondos de inversión y de pensiones privados, que son los que más bonos del gobierno compran. Si Lula tiene una dimensión adecuada de la grave situación fiscal de Brasil, verá que, de no resol verse, condenará al país a la mediocridad económica, la inflación y las altas tasas de interés y, por lo tanto, perjudicará básicamente a los más pobres. De haber tenido la estatura, habría dado otro discurso inaugural, similar al de Winston Churchill, quien, cuando asumió como primer ministro británico, prometió solo sangre, sudor y lágrimas.

Lula debió advertir a la sociedad que vamos a necesitar medidas duras para recuperar la función del presupuesto público y restaurar la capacidad de inversión del Estado. Un país no puede tener éxito si el gobierno central solo tiene del 5% al 7% del Presupuesto para implementar políticas públicas. Por eso falta dinero para todo. Y si el nuevo gobierno quiere restaurar los niveles de gasto anteriores, la deuda seguirá una trayectoria explosiva.

Yo diría que si el gobierno no obtiene medidas o formulaciones que generen un ejercicio fiscal creíble, estaremos en una situación complicada . Porque esto generará una caída de la confianza, lo que significa una depreciación del tipo de cambio y un aumento de las tasas de interés futuras. Significa menos crecimiento y más inflación. Todo esto afectará más intensamente a las poblaciones más pobres. Y, además, Lula se enfrenta a una situación opuesta a la que describió en 2003.

-¿Y cuál es la salida?

-Las políticas industriales modernas están orientadas a fomentar la innovación. El mercado privado hace el resto. Es necesario hacer reformas profundas, que no se darán en un solo mandato. Es poco probable que el gobierno de Lula revierta significativamente el proceso de desindustrialización. Lo que sí puede hacer es tomar medidas que permitan, a la larga, que la industria sea más competitiva. Afortunadamente hay un proyecto para eso, que son las propuestas de reforma tributaria del Congreso, la PEC 45 (de la Cámara) y la PEC 110 (del Senado), que van en esa dirección. Pero el BNDES no puede volver al papel que jugó en el pasado. No tienes dinero para eso.

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El 1% más rico acumuló casi el doble de riqueza que el resto de la población mundial en los últimos dos años

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El 1 % más rico ha acaparado casi dos terceras partes de la nueva riqueza generada desde 2020 a nivel global (valorada en 42 billones de dólares), revela un nuevo informe de Oxfam. Esto es casi el doble de lo que recibe el 99% restante de la humanidad. La bonanza de este 1% se ha intensificado frente a lo que pasó durante la última década, cuando el 1 % más rico capturó alrededor del 50 % de la nueva riqueza.

En Latinoamérica, desde 2020, la riqueza de los milmillonarios ha crecido un 21%. Han emergido treinta milmillonarios en este tiempo, cuya fortuna en conjunto ha crecido a un escandaloso ritmo de 68 millones de dólares por día.

El informe de Oxfam publicado este domingo (15/01) denominado “La ley del más rico” se centra en la importancia de gravar a los súper ricos para abordar esta “policrisis” sin precedentes a la que nos enfrentamos, así como al aumento desorbitado de las desigualdades. A su vez, pretende mostrar cómo una imposición adecuada a los ultra ricos puede ser la vía para lograr un mundo más justo, sostenible y sin pobreza.

El informe detalla cómo, en la historia reciente, la tributación de los más ricos era más elevada, cómo está ganando terreno la idea de gravar más a quienes más tienen y hacer que los milmillonarios paguen la parte que les corresponde justamente, y cómo más impuestos a los ultra ricos contribuye a reducir la concentración de poder de las élites y reducir no solo la desigualdad económica, sino también la racial, colonial y de género. Finalmente, el informe apunta a cuánto deberían tributar los más ricos y cómo lograrlo, con herramientas concretas y contrastadas para los Gobiernos, algunas incluso ya en marcha.

El mundo está atravesando una época sin precedentes marcada por la acumulación de múltiples crisis. El número de personas que se enfrentan al hambre ha aumentado en varias decenas de millones. Cientos de millones más afrontan subidas imposibles en el coste de los productos básicos o de la energía para calentar sus hogares. El colapso climático está paralizando la economía de algunas regiones, y fenómenos meteorológicos extremos como las sequías, los ciclones y las inundaciones están obligando a personas de todo el mundo a abandonar sus hogares. Millones de personas siguen sufriendo los efectos de la pandemia de la COVID-19, que se ha cobrado más de 20 millones de vidas.

La pobreza se ha incrementado por primera vez en 25 años. Sin embargo, unos pocos han logrado sacar un inmenso provecho de estas crisis. Los ultra ricos han visto crecer drásticamente su riqueza, y los beneficios empresariales han alcanzado niveles récord, haciendo que la desigualdad se dispare.

• Desde 2020, el 1% más rico ha acaparado casi dos terceras partes de la nueva riqueza generada en el mundo, casi el doble que el 99 % restante.
• La fortuna de los milmillonarios aumenta en 2700 millones de dólares cada día, mientras que los salarios de al menos 1700 millones de trabajadoras y trabajadores, más que la población de India, crecen por debajo de lo que sube la inflación.
• En 2022, las empresas energéticas y de alimentación duplicaron con creces sus beneficios, distribuyendo 257 000 millones de dólares en dividendos a sus ricos accionistas; todo ello mientras más de 800 millones de personas se iban a la cama con hambre cada noche.
• Por cada dólar recaudado en impuestos a nivel global, tan sólo 4 centavos se recaudan sobre la riqueza,10 y la mitad de los milmillonarios del mundo vive en países donde no se aplica ningún impuesto de sucesiones a la riqueza que heredan sus descendientes.
• Si se aplicara un impuesto a la riqueza de hasta el 5 % a los multimillonarios y milmillonarios podrían recaudarse 1,7 billones de dólares anualmente, lo que permitiría a 2000 millones de personas salir de la pobreza, además de financiar un plan mundial para acabar con el hambre.

Tiempos de crisis que está causando un gran sufrimiento a la mayoría de la sociedad

Mientras los milmillonarios, jefes de Gobierno y directivos de mega empresas vuelan a Davos (Suiza) para reunirse, el resto del mundo se enfrenta a una grave, peligrosa y destructiva acumulación de crisis simultáneas. Estas crisis están teniendo un enorme impacto en la mayor parte de la población mundial, algo que Oxfam puede constatar con su labor en todo el mundo.

En 2022, el Banco Mundial anunció que no se logrará cumplir el objetivo de poner fin a la pobreza extrema de cara a 2030, y que “se han frenado los avances mundiales en la reducción de la pobreza extrema”, en lo que afirma que podría ser el mayor incremento de la desigualdad global y el mayor revés para los esfuerzos de reducción de la pobreza a nivel mundial desde la Segunda Guerra Mundial. El FMI prevé que un tercio de la economía mundial se encuentre en recesión en 2023. Por primera vez, el PNUD ha determinado que el desarrollo humano está registrando un retroceso en nueve de cada diez países.

El análisis de Oxfam revela que, en 2022, el salario de al menos 1700 millones de trabajadoras y trabajadores creció menos que la inflación, lo que redujo su capacidad para comprar alimentos o pagar las facturas energéticas.

El servicio de la deuda está fuera de control, lo que está llevando a países enteros al borde de la bancarrota.

Los países más pobres destinan cuatro veces más ingresos al servicio de la deuda (que a menudo deben pagar a acreedores privados, ricos y abusivos) que al gasto en salud pública. Muchos Gobiernos están considerando drásticos recortes del gasto público. Oxfam ha calculado que tres cuartas partes de los Gobiernos tienen previsto recortar el gasto durante los próximos cinco años, por un importe total que podría ascender a 7,8 billones de dólares a nivel mundial.

La mera existencia de milmillonarios que acumulan cada vez más riqueza y beneficios récord, mientras que la mayoría de la población se enfrenta a la austeridad, al aumento de la pobreza y a la crisis del coste de la vida, deja al descubierto el fracaso de un sistema económico que no responde a las necesidades del conjunto de la humanidad. Durante demasiado tiempo, los Gobiernos, las instituciones financieras internacionales y las élites han engañado al mundo con la teoría económica “del goteo”” de la riqueza, que defiende que una presión fiscal baja y unos elevados beneficios para unos pocos acabarán por enriquecernos al resto. Se trata de una teoría sin evidencias que defiende un modelo económico que sin embargo nos ha desprovisto de los instrumentos y la creatividad necesarios para afrontar esta nueva época de crisis. Este modelo económico, a pesar de estar ampliamente desacreditado, continúa monopolizando la mentalidad de quienes nos gobiernan, y sigue funcionando casi a la perfección, pero solo para una reducida élite: principalmente hombres blancos ricos de países del Norte.

Para romper este círculo de concentración de la riqueza sin fin en manos de los milmillonarios, los Gobiernos deben abordar cada una de las vías en las que el actual modelo económico está diseñado a su favor, incluida la legislación laboral, la privatización de los recursos públicos y la remuneración de los altos ejecutivos de las grandes corporaciones. Si bien todos estos ejes de reformas resultan críticos, Oxfam centra el presente informe en una de las soluciones con mayor potencial: aumentar la presión fiscal sobre los ricos. Oxfam considera que, “de manera general, deberíamos aspirar de aquí a 2030 a reducir a la mitad el número de milmillonarios existentes y la enorme concentración de su riqueza elevando la presión fiscal sobre el 1 % más rico, junto con otras políticas. Esta medida permitiría reducir tanto el número de milmillonarios como su riqueza a los niveles de hace una década (2012). A la larga, deberíamos incluso aspirar a ir más allá y plantearnos cómo sería posible evitar la proliferación de milmillonarios, en el marco de una distribución más justa y racional de la riqueza global”.

La fiscalidad desempeñará una función clave a la hora de hacer realidad esta visión, pero solo podremos lograrlo si rompemos radicalmente con décadas de rebajas y privilegios fiscales para grandes empresas y
fortunas. El espectacular aumento de la riqueza y los ingresos de las élites más ricas ha coincidido con la enorme reducción de la tributación del 1 % más rico. Si bien existen diferencias entre países, la tendencia general hacia la caída de la presión fiscal sobre los más ricos ha sido significativamente similar en todas las regiones del mundo.

• Por cada dólar recaudado en ingresos fiscales a nivel global, únicamente cuatro centavos proceden de gravar la riqueza. La desfiscalización de la riqueza es aún más pronunciada en los países de renta media y baja, donde existen mayores niveles de desigualdad.
• Dos tercios de los países no aplican ni impuesto de sucesiones a los más ricos ni sobre los activos transferidos a sus descendientes directos. La mitad de los milmillonarios del mundo vive en países que carecen de dicho impuesto, por lo que la próxima generación de súper ricos heredará cinco billones de dólares libres de impuestos; una suma que supera con creces el PIB de todos los países africanos juntos. Una nueva y poderosa aristocracia que no rinde cuentas se está gestando ante nuestros propios ojos.
• Los tipos máximos del impuesto sobre la renta personal han ido cayendo y adoptando un carácter menos progresivo: en promedio, el tipo marginal aplicable a las rentas más altas ha caído del 58 % en 1980 al 42 % más recientemente en los países de la OCDE. En 100 países es incluso más bajo, situándose en torno al 31%.
• El impuesto sobre las rentas de capital (que en la mayoría de los países constituye la principal fuente de ingresos para el 1 % más rico) se sitúa en promedio, en apenas el 18 % en más de 100 países. Únicamente tres países gravan las rentas de capital a un tipo impositivo superior al de los ingresos derivados del trabajo.

Los resultados son demoledores. Si nos centramos en la élite de los más ricos, resulta evidente que muchos de los hombres más poderosos del planeta prácticamente no pagan impuestos. Por ejemplo, uno de los hombres más ricos de la historia, Elon Musk, tributa a un “tipo impositivo real” del 3,2 %,39 mientras que Jeff Bezos, otro de los milmillonarios más ricos, lo hace a menos del 1%. En cambio, Aber Christine, una de las mujeres con las que Oxfam colabora en Uganda y que se gana la vida comerciando en el mercado, paga en impuestos el 40% de lo que logra vender.

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