El 1% más rico acumuló casi el doble de riqueza que el resto de la población mundial en los últimos dos años

“La ley del más rico”. Nuevo informe Oxfam

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El 1 % más rico ha acaparado casi dos terceras partes de la nueva riqueza generada desde 2020 a nivel global (valorada en 42 billones de dólares), revela un nuevo informe de Oxfam. Esto es casi el doble de lo que recibe el 99% restante de la humanidad. La bonanza de este 1% se ha intensificado frente a lo que pasó durante la última década, cuando el 1 % más rico capturó alrededor del 50 % de la nueva riqueza.

En Latinoamérica, desde 2020, la riqueza de los milmillonarios ha crecido un 21%. Han emergido treinta milmillonarios en este tiempo, cuya fortuna en conjunto ha crecido a un escandaloso ritmo de 68 millones de dólares por día.

El informe de Oxfam publicado este domingo (15/01) denominado “La ley del más rico” se centra en la importancia de gravar a los súper ricos para abordar esta “policrisis” sin precedentes a la que nos enfrentamos, así como al aumento desorbitado de las desigualdades. A su vez, pretende mostrar cómo una imposición adecuada a los ultra ricos puede ser la vía para lograr un mundo más justo, sostenible y sin pobreza.

El informe detalla cómo, en la historia reciente, la tributación de los más ricos era más elevada, cómo está ganando terreno la idea de gravar más a quienes más tienen y hacer que los milmillonarios paguen la parte que les corresponde justamente, y cómo más impuestos a los ultra ricos contribuye a reducir la concentración de poder de las élites y reducir no solo la desigualdad económica, sino también la racial, colonial y de género. Finalmente, el informe apunta a cuánto deberían tributar los más ricos y cómo lograrlo, con herramientas concretas y contrastadas para los Gobiernos, algunas incluso ya en marcha.

El mundo está atravesando una época sin precedentes marcada por la acumulación de múltiples crisis. El número de personas que se enfrentan al hambre ha aumentado en varias decenas de millones. Cientos de millones más afrontan subidas imposibles en el coste de los productos básicos o de la energía para calentar sus hogares. El colapso climático está paralizando la economía de algunas regiones, y fenómenos meteorológicos extremos como las sequías, los ciclones y las inundaciones están obligando a personas de todo el mundo a abandonar sus hogares. Millones de personas siguen sufriendo los efectos de la pandemia de la COVID-19, que se ha cobrado más de 20 millones de vidas.

La pobreza se ha incrementado por primera vez en 25 años. Sin embargo, unos pocos han logrado sacar un inmenso provecho de estas crisis. Los ultra ricos han visto crecer drásticamente su riqueza, y los beneficios empresariales han alcanzado niveles récord, haciendo que la desigualdad se dispare.

• Desde 2020, el 1% más rico ha acaparado casi dos terceras partes de la nueva riqueza generada en el mundo, casi el doble que el 99 % restante.
• La fortuna de los milmillonarios aumenta en 2700 millones de dólares cada día, mientras que los salarios de al menos 1700 millones de trabajadoras y trabajadores, más que la población de India, crecen por debajo de lo que sube la inflación.
• En 2022, las empresas energéticas y de alimentación duplicaron con creces sus beneficios, distribuyendo 257 000 millones de dólares en dividendos a sus ricos accionistas; todo ello mientras más de 800 millones de personas se iban a la cama con hambre cada noche.
• Por cada dólar recaudado en impuestos a nivel global, tan sólo 4 centavos se recaudan sobre la riqueza,10 y la mitad de los milmillonarios del mundo vive en países donde no se aplica ningún impuesto de sucesiones a la riqueza que heredan sus descendientes.
• Si se aplicara un impuesto a la riqueza de hasta el 5 % a los multimillonarios y milmillonarios podrían recaudarse 1,7 billones de dólares anualmente, lo que permitiría a 2000 millones de personas salir de la pobreza, además de financiar un plan mundial para acabar con el hambre.

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Tiempos de crisis que está causando un gran sufrimiento a la mayoría de la sociedad

Mientras los milmillonarios, jefes de Gobierno y directivos de mega empresas vuelan a Davos (Suiza) para reunirse, el resto del mundo se enfrenta a una grave, peligrosa y destructiva acumulación de crisis simultáneas. Estas crisis están teniendo un enorme impacto en la mayor parte de la población mundial, algo que Oxfam puede constatar con su labor en todo el mundo.

En 2022, el Banco Mundial anunció que no se logrará cumplir el objetivo de poner fin a la pobreza extrema de cara a 2030, y que “se han frenado los avances mundiales en la reducción de la pobreza extrema”, en lo que afirma que podría ser el mayor incremento de la desigualdad global y el mayor revés para los esfuerzos de reducción de la pobreza a nivel mundial desde la Segunda Guerra Mundial. El FMI prevé que un tercio de la economía mundial se encuentre en recesión en 2023. Por primera vez, el PNUD ha determinado que el desarrollo humano está registrando un retroceso en nueve de cada diez países.

El análisis de Oxfam revela que, en 2022, el salario de al menos 1700 millones de trabajadoras y trabajadores creció menos que la inflación, lo que redujo su capacidad para comprar alimentos o pagar las facturas energéticas.

El servicio de la deuda está fuera de control, lo que está llevando a países enteros al borde de la bancarrota.

Los países más pobres destinan cuatro veces más ingresos al servicio de la deuda (que a menudo deben pagar a acreedores privados, ricos y abusivos) que al gasto en salud pública. Muchos Gobiernos están considerando drásticos recortes del gasto público. Oxfam ha calculado que tres cuartas partes de los Gobiernos tienen previsto recortar el gasto durante los próximos cinco años, por un importe total que podría ascender a 7,8 billones de dólares a nivel mundial.

La mera existencia de milmillonarios que acumulan cada vez más riqueza y beneficios récord, mientras que la mayoría de la población se enfrenta a la austeridad, al aumento de la pobreza y a la crisis del coste de la vida, deja al descubierto el fracaso de un sistema económico que no responde a las necesidades del conjunto de la humanidad. Durante demasiado tiempo, los Gobiernos, las instituciones financieras internacionales y las élites han engañado al mundo con la teoría económica “del goteo”” de la riqueza, que defiende que una presión fiscal baja y unos elevados beneficios para unos pocos acabarán por enriquecernos al resto. Se trata de una teoría sin evidencias que defiende un modelo económico que sin embargo nos ha desprovisto de los instrumentos y la creatividad necesarios para afrontar esta nueva época de crisis. Este modelo económico, a pesar de estar ampliamente desacreditado, continúa monopolizando la mentalidad de quienes nos gobiernan, y sigue funcionando casi a la perfección, pero solo para una reducida élite: principalmente hombres blancos ricos de países del Norte.

Para romper este círculo de concentración de la riqueza sin fin en manos de los milmillonarios, los Gobiernos deben abordar cada una de las vías en las que el actual modelo económico está diseñado a su favor, incluida la legislación laboral, la privatización de los recursos públicos y la remuneración de los altos ejecutivos de las grandes corporaciones. Si bien todos estos ejes de reformas resultan críticos, Oxfam centra el presente informe en una de las soluciones con mayor potencial: aumentar la presión fiscal sobre los ricos. Oxfam considera que, “de manera general, deberíamos aspirar de aquí a 2030 a reducir a la mitad el número de milmillonarios existentes y la enorme concentración de su riqueza elevando la presión fiscal sobre el 1 % más rico, junto con otras políticas. Esta medida permitiría reducir tanto el número de milmillonarios como su riqueza a los niveles de hace una década (2012). A la larga, deberíamos incluso aspirar a ir más allá y plantearnos cómo sería posible evitar la proliferación de milmillonarios, en el marco de una distribución más justa y racional de la riqueza global”.

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La fiscalidad desempeñará una función clave a la hora de hacer realidad esta visión, pero solo podremos lograrlo si rompemos radicalmente con décadas de rebajas y privilegios fiscales para grandes empresas y
fortunas. El espectacular aumento de la riqueza y los ingresos de las élites más ricas ha coincidido con la enorme reducción de la tributación del 1 % más rico. Si bien existen diferencias entre países, la tendencia general hacia la caída de la presión fiscal sobre los más ricos ha sido significativamente similar en todas las regiones del mundo.

• Por cada dólar recaudado en ingresos fiscales a nivel global, únicamente cuatro centavos proceden de gravar la riqueza. La desfiscalización de la riqueza es aún más pronunciada en los países de renta media y baja, donde existen mayores niveles de desigualdad.
• Dos tercios de los países no aplican ni impuesto de sucesiones a los más ricos ni sobre los activos transferidos a sus descendientes directos. La mitad de los milmillonarios del mundo vive en países que carecen de dicho impuesto, por lo que la próxima generación de súper ricos heredará cinco billones de dólares libres de impuestos; una suma que supera con creces el PIB de todos los países africanos juntos. Una nueva y poderosa aristocracia que no rinde cuentas se está gestando ante nuestros propios ojos.
• Los tipos máximos del impuesto sobre la renta personal han ido cayendo y adoptando un carácter menos progresivo: en promedio, el tipo marginal aplicable a las rentas más altas ha caído del 58 % en 1980 al 42 % más recientemente en los países de la OCDE. En 100 países es incluso más bajo, situándose en torno al 31%.
• El impuesto sobre las rentas de capital (que en la mayoría de los países constituye la principal fuente de ingresos para el 1 % más rico) se sitúa en promedio, en apenas el 18 % en más de 100 países. Únicamente tres países gravan las rentas de capital a un tipo impositivo superior al de los ingresos derivados del trabajo.

Los resultados son demoledores. Si nos centramos en la élite de los más ricos, resulta evidente que muchos de los hombres más poderosos del planeta prácticamente no pagan impuestos. Por ejemplo, uno de los hombres más ricos de la historia, Elon Musk, tributa a un “tipo impositivo real” del 3,2 %,39 mientras que Jeff Bezos, otro de los milmillonarios más ricos, lo hace a menos del 1%. En cambio, Aber Christine, una de las mujeres con las que Oxfam colabora en Uganda y que se gana la vida comerciando en el mercado, paga en impuestos el 40% de lo que logra vender.

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