crisis

Sin margen para reducir las tasas ni el tipo de cambio

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El último informe de la consultora Analytica hace foco en las medidas llevadas adelante por Sergio Massa y las posibilidades de un ordenamiento fiscal cuando arranque el año electoral.

• La sensación de leve estabilidad financiera que logró Sergio Massa desde su llegada al Ministerio de Economía en agosto genera cierto entusiasmo en espacios del oficialismo. Tanto es así que ya comienzan a aparecer las primeras presiones para desandar parte del camino de moderado ordenamiento fiscal y monetario planteado por el ministro. Se trata apenas de un adelanto de lo que sucederá cuando el año electoral esté plenamente lanzado.

• Más allá del voluntarismo, la política se enfrenta con límites concretos en la vocación de los inversores de financiar al estado. El dato de la licitación de noviembre resultaba preocupante: el Tesoro no estaba llegando a cubrir todos los vencimientos de deuda (en la última licitación alcanzó apenas 84%). En marzo pasado, por caso, ese porcentaje había llegado a ser del 150%, momento desde el cual se fue reduciendo sostenidamente.

• El miércoles pasado el equipo económico despejó en parte esas dudas. Se enfrentaban vencimientos de deuda en pesos por $457.000 millones, un 90% de los cuales se renovaban esta semana. El Tesoro ofreció instrumentos con la siguiente composición: tres títulos a tasa fija (con vencimientos en diciembre-22, marzo-23 y abril-23), uno ajustado por inflación (a abril-23), tres ajustados al dólar oficial (dos que vencen en abril-23), uno sólo para importadores (que ofrecía cobertura para evitar que se adelanten compras externas y complementa al mercado de futuros), otro con vencimiento en julio-23, y el último título a tasa variable para los bancos (a noviembre-27).

• El resultado global de la licitación fue muy bueno. El financiamiento neto se ubicó en 188% (o 191%, incluyendo el título a tasa variable colocado a los bancos para constituir encajes). ¿A qué se debe el resultado? ¿Existe un cambio de humor de los inversores? A priori, habría existido una mayor participación de entes públicos (por ejemplo, PAMI) y provincias con excedentes de caja.

• Sin contar el bono colocado a los bancos, ninguno de los instrumentos vence más allá de julio del año próximo. En agosto serán las elecciones primarias.

• Este buen resultado, entonces, no modifica la tendencia evidenciada a partir de la crisis de junio-julio, cuando el mercado redujo de forma sensible el plazo de financiamiento al Tesoro. En el caso de los instrumentos nominales, pasó de 3,6 a 2,5 meses, en tanto que para la deuda ajustable por inflación (CER) la reducción es aún mayor, de 13,9 a 5 meses. En la licitación del miércoles el plazo promedio fue de 4,1 meses, excluyendo el bono Badlar para los bancos.

• Por su parte, mientras que, en noviembre, el 75% de los instrumentos captados por el mercado se concentró en instrumentos a tasa fija, el miércoles pasado el porcentaje cayó al 62,3% excluyendo el bono Badlar (61,5% si se considera).

• Es evidente que una composición del financiamiento basada mayormente en títulos a tasa fija impide reducir la carga de la deuda si la inflación se desacelera y baja el ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial. Este hecho podría afectar tanto el programa financiero como el cumplimiento del acuerdo con el FMI en lo relativo al objetivo de transferencias del BCRA al Tesoro (acordado en 1% del PIB para 2022). Sin embargo, los holgados resultados de la licitación despejan en lo inmediato estos problemas.

• Dado el plazo promedio (que implica renovar los vencimientos antes de las PASO) y que las tasas resultan más elevadas que las del mercado secundario (por ejemplo, la letra a tasa fija que vence en marzo cotizaba al 85% TNA, cortó al 87% mientras que en la licitación anterior había cortado al 89%) no está claro que el gobierno haya logrado seducir en forma definitiva a los inversores. El porcentaje de refinanciamiento es elevado, pero habría existido una fuerte participación estatal en él. Y se ofrecieron tasas efectivas anuales para las LEDES del orden del 140%.

• Siempre está latente la presión de los pesos sobre los dólares financieros. El problema es que la brecha cambiaria, a diferencia del período 2011-2015, es mucho más elevada y que, en consecuencia, las crisis actuales son más severas.

• En este contexto, apenas el rumor periodístico de la intención del equipo económico de reducir las tasas de interés disparó días atrás una suba semanal del 5,2% en el dólar CCL, y del 12,1%, en los últimos 30 días, muy por encima de la inflación. Esta ha sido sólo una pequeña muestra de cómo reaccionaría el mercado ante un giro menos contractivo de la política del Banco Central, al punto que obligó a la autoridad monetaria a salir a desmentir los rumores.

• Dada la desaceleración esperada de la tasa de inflación en noviembre, finalmente de 1,4 p.p. (4,9% frente al 6,3% de octubre) surgieron rumores de que el Banco Central disminuiría la tasa de Leliqs. Esta reducción seria consecuencia de que menos inflación le permitiría al Banco Central bajar la tasa de depreciación del peso (6,2% los últimos tres meses). Para el nivel actual de tasas de interés, una menor devaluación desincentiva el adelantamiento de importaciones/postergación de exportaciones, ya que el costo de fondeo para financiar estas actividades estaría por encima de la tasa esperada de suba del dólar oficial; permitiendo reducir la tasa de interés.

• Nuestro posicionamiento es que aún con una inflación algo más baja no hay lugar para reducir las tasas de interés ni el ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial. Nos basamos en tres argumentos:

  1. La inflación “estructural” e inercial se mantiene elevada. Los precios núcleo aumentaron 5,8% en noviembre en el IPC-CABA y 4,8% a nivel nacional. Los salarios registrados se acelerarían hasta el primer trimestre de 2023 inclusive. Hasta ahora, teniendo en cuenta el promedio desde agosto, crecen al 5,4% mensual, pero luego de las recientes revisiones paritarias, las variaciones mensuales treparían por encima del 6% hasta abril. Por caso, para el periodo mayo-22/abril-23, la UATRE (trabajadores rurales) cerró aumentos del 103%, Camioneros del 107%, y la UTHGRA (hoteles y restaurantes), del 98%. En el gráfico se observa que una eventual ralentización de la pauta devaluatoria provocaría un aumento del salario registrado medido en dólares oficiales.
  2. Por su parte, la estacionalidad del mercado de dólares y de pesos es especialmente negativa en enero y febrero. Por un lado, los medio aguinaldos de diciembre aumentan la liquidez durante el verano, más allá de la capacidad de absorción que tenga el crecimiento de la actividad económica. Obviamente, este exceso de liquidez redundaría en una presión potencial sobre los dólares financieros. El turismo emisivo también hace su aporte. Por el lado de la oferta de divisas, habrá una sensible menor liquidación de trigo, esperando la nueva cosecha de soja, en abril.
  3. El retraso cambiario, medido por el tipo de cambio real multilateral, volvió a profundizarse en 2022 (-12%), y acumula 27 puntos desde diciembre de 2019. Tanto por la citada escasez de dólares como por los compromisos asumidos con el FMI es preciso revertir este cuadro, en particular si la tasa de inflación muestra una desaceleración en estos meses.

• Estos tres argumentos son más que suficientes para comprender por qué no hay espacio para alterar el moderado cambio de régimen macroeconómico que intenta el gobierno, con tasas de interés positivas en términos reales, una mayor depreciación del peso y una importante caída del gasto primario.

• El contexto de fragilidad macro se traduce en el comportamiento actual de la brecha cambiaria. En concreto, tanto el promedio como sus variaciones extremas resultan muy superiores a las observadas en el cepo anterior (2011-2015).

• Veamos el gráfico, donde se expone el comportamiento estilizado de la distribución empírica de la brecha en dos períodos con controles de capitales: 2011- 2015 (en rojo) y 2019-actual (en azul). Se observa que
a) Ambas distribuciones son bastante simétricas (media, moda y mediana son similares)1
b) En la actualidad, el promedio de la brecha casi duplica al observado durante 2011-2015.
c) La dispersión, medida como desvío sobre el promedio, resulta similar.
d) En el presente, la distribución muestra “colas más pesadas a la derecha”, lo que sugiere una mayor probabilidad de crisis más severas. En particular, si se considera una posición extrema hacia la derecha de la distribución, el promedio más 3 desvíos (88% para 2011-15 y 155% para el período actual), no hay registros de brecha en el primer caso, pero en el actual encontramos al 0,8% de las observaciones. Algo similar se observa si se computa el número de observaciones dentro del área comprendida al sumar y restar un desvío al promedio (concentra el 65% en 2019-actual y el 78% en 2011-15).

• Todo esto sugiere que, ante un evento disruptivo, generado por ejemplo por nuevos retrasos del tipo de cambio en un contexto de estacionalidad negativa tanto en el mercado de cambios como en el de pesos, se podría generar una crisis de magnitud muy superior a los eventos observados en 2011-15, más en línea con el stress cambiario de julio pasado.

• En resumen, los salarios registrados empiezan a acelerar en un momento de baja estacionalidad de la demanda de pesos y escasa oferta de dólares. La brecha cambiaria promedio, en tanto, sigue muy elevada, y presenta fuertes “espasmos”, como los observados a mitad de este año. No es tiempo de tentar a la suerte. Aun con un dato de inflación mejor del esperado, desacelerar el “crawling peg” y/o bajar las tasas de interés serían errores estratégicos que afectarán la leve pero frágil estabilidad financiera conseguida desde agosto.

1
La media es el promedio, la moda el dato más frecuente y la mediana es el dato que se encuentra en la mitad de las observaciones.

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Productores cooperativos de todo el país esperan respuestas frente a un pronóstico complejo

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Las diferentes regiones argentinas se muestran con preocupación ante la sequía, heladas, granizo y la falta de financiamiento, entre otros temas trasversales a todas las economías. En primera persona los Consejeros de Coninagro relatan la situación en las diferentes provincias.

En Córdoba, Juan Salvay Consejero de Coninagro en esa provincia comenta que las últimas lluvias no alcanzaron a contrarrestar el efecto de la sequía y las altas temperaturas. Continuamos con déficit hídrico marcado y demorada la labor de algunos cultivos. “Serían claves las lluvias de fin de año, para el desarrollo del estado vegetativo de los cultivos y poder retomar la siembra. Se están monitoreando los maíces tempranos, en los cuales ya hay pérdidas importantes en algunas zonas. De no recibir abundantes lluvias la provincia en los próximos días, se complicaría la situación en extrema gravedad”, dice el productor cordobés.

En la cadena láctea, por Santa Fe y Córdoba la situación es crítica. Se ha enviado una nota a las autoridades nacionales con la preocupación por la sequía, la intervención del estado con el dólar soja y la suba de alquileres lo que hace un impacto de la suba de entre el 15% al 20% de los costos de la leche, además de la suba general de costos, baja de precios internacionales y programa de precios justos. Javier De la Peña, de la Junta Intercooperativa de productores de Leche, comenta que para los primeros seis meses del 2023 la reserva de pastura es de muy mala calidad, es decir faltarán reservas para el año con bajo rendimiento de esas pasturas y falta de alimentos para las vacas. En caso, que no llueva antes de febrero ya no hay posibilidad de gestionar reservas lo que determina un problema serio para la cadena.

Siguiendo en Santa Fe, la situación de la ganadería bovina termina con una foto de un año complicadoestancado y con mucha incertidumbre. “Para el productor la carne vale lo mismo en pesos que hace cinco meses atrás con una inflación que avanza a otro ritmo, lo que complica la situación. La sequía está pegando fuerte con un impacto solo comprendida por los afectados, generando una sobre oferta por mayores ventas ante la falta de receptividad en los campos y altos costos de los alimentos. El consumo interno no tracciona, con salarios deteriorados poca capacidad de compra  y posibilidad de convalidar aumentos a pesar de que el precio de la carne en mostrador tuvo aumentos muy inferiores a la inflación. En el plano internacional el mercado externo continúa con controles , restricciones y en los principales destinos como China o Europa están comprando menores volúmenes y pagando precios en dólares mucho más bajo. Hay que avanzar en temas pendientes en la agenda pública, que nos ayuden a mejorar la competitividad de toda la cadena”, dice Felipe Tavernier Consejo de Coninagro en Santa Fe.

También en el sector ganadero estamos hablando de desastre en algunas zonas principalmente en la pampa húmeda, en el litoral, Chaco, Santa Fe, Córdoba y BsAs podemos decir una situación de crisis climatológica grave, desde cerca de 30 años no se observaba este fenómeno. “Esto implica pérdida de forraje, pastura y en gral. de productividad. Creemos que los gobiernos deben trabajar en un plan estratégico para las emergencias, con una ley de seguro integral agropecuario. Estamos necesitando financiamiento con una ley impositiva justa para todos” comentó Gonzalo Alvarez Maldonado representante de Coninagro en la Mesa de Carnes.  

Desde Santa Fe, el Consejero de Coninagro, Alberto Candelero, argumenta lo grave de la sequía. En la cosecha de trigo, las pocas has. cosechadas con rindes inferiores a los normales y muchas hectáreas. fueron destinadas a pastoreo con hacienda porque aparte cayeron heladas que los dañó en la formación del grano. En maíz deberían estar en estado de floración, las plantas están secas, sin perspectivas de cargar grano, estado de desastre. No hay reservas de alimentos (pasto), de silos picado fino y de granos para los animales en general (vacas de tambo, novillos, invernada, etc). La producción está pasando por una situación extrema. Las cooperativas, este año prácticamente sin operatoria de acopio de cereales están con rentabilidades muy bajas y altos costos por inflación lo que genera situación de quebrantos. El productor acude a su cooperativa por ayuda para refinanciar sus pasivos, está prácticamente con bajo capital de trabajo, un panorama incierto y poca ayuda crediticia.

Por otra parte, siguiendo en la provincia de Santa Fe, Lucas Magnano analizó las distintas realidades de la producción local “Si bien nuestra principal actividad es gestionar gremialmente para los productores asociados, estamos al mismo tiempo muy preocupados por el resto de los agentes económicos de nuestra provincia. A pesar de todo esto, el Gobernador de la provincia hasta el momento hizo oídos sordos a nuestros pedidos de audiencia. La consolidación de bajas precipitaciones en los últimos años, nos hace desembarcar en un escenario de extrema sequía que afecta y afectará a todas las producciones situadas en la provincia. Desde el Algodón del Norte hasta la Soja del Sur. Pasando por los 3 cinturones hortícolas, la ganadería de carne y de leche, Pasturas, Girasol, Maíz, Sorgo, Legumbres, Fruticultura, Miel, Pollos, Huevos, Cerdos y toda actividad productiva del campo. La situación es critica y se profundiza día a día, es por eso que queremos anticiparnos a lo que será uno de los peores ciclos productivos del siglo XXI. No solo, no queremos perder productores, si no, también evaluar alternativas para que los habitantes del territorio provincial tengan herramientas para superar esta crisis. Por último, una cuestión para resaltar con énfasis es que esta situación provocará tarde o temprano un aumento significativo en los precios de las materias primas y esto no tardará en llegar a las góndolas” expresó el Consejero de Coninagro en Santa Fe.

Asimismo, Ruben Borgoño, presidente de ACA y productor de maní en Córdoba comentó la actualidad del sector “La situación es difícil, similar a la del arroz. El maní se exporta en un 95%, por lo tanto no hay casi mercado interno y el valor sigue siendo el mismo en dólares hace años. Los insumos aumentan de gran manera y a su vez, el alquiler para el cultivo por hectárea sube cada vez más, esto es lo que más nos dificulta. Quedan cada vez menos productores de maní, los números directamente no dan” expresó Borgoña.

Desde Corrientes, Nicolás Carlino dice que “desde hace tres años por el tema agua las plantaciones de cítricos no logran recuperarse. Ese daño se acentúa en la producción y en enfermedades en las plantas lo que reduce volumen. En caso de persistir la seca la situación preocupa y es grave, porque perjudica la producción del próximo año. Además, tenemos que agregar la falta de competitividad con respecto a otros jugadores en el plano de las exportaciones. Las plantaciones citrícolas están desfinanciadas y con un panorama interno complejo”. 

Por el norte del país no se observan cambios; “Misiones sufre los mismos problemas al resto de las economías  por el manipuleo discrecional del tipo de cambio y la carga tributaria que nos hace perder competitividad, mercados y oportunidades comerciales, dejando como resultado menos trabajo, menos actividad productiva y más pobreza” argumenta Manfredo Seifert. A esto debemos sumar las políticas que compiten con nuestras demandas de mano de obra que para muchas economías regionales es fundamental en el momento de la recolección de la producción.  Además, nuestras ee.rr. tienen cargas provinciales que no son menores, como el impuesto a los ingresos brutos y tasas sectoriales que hacen que el Estado se quede con la mayor parte de los ingresos de las distintas actividades. Todo esto hace que los mercados se achiquen, incluido el mercado interno.

“En lo particular la productividad estuvo muy comprometida por el aspecto climático con tres años consecutivos de déficit hídrico, llegó al desabastecimiento de almidón de mandioca en el mercado y se pronostica un panorama aún más grave para el próximo año y la pérdida de capital al productor fue incalculable. La actividad forestal quizás la que está en peores condiciones para los productores primarios, porque no tienen donde ubicar su producción, no hay inversiones industriales, existe un 50% de la capacidad industrial ociosa, los mercados cada día se restringen más y al productor con este escenario no les queda otra que abandonar la actividad. En síntesis, lamentablemente se pronostica un 2023 oscuro con más descapitalización” dice el Consejero de Coninagro en Misiones.

La situación de la yerba mate sigue siendo similar al año anterior con menos producción, las plantas están muy afectadas por el estrés que sufrieron luego los incendios de comienzo de año y la sequía. No hay respuestas en brotación de las plantas para poder producir un volumen importante de hojas. “Los yerbatales están enfermos y deteriorado su sistema radicular y de producción. Es una situación complejo la que atraviesa el productor cooperativo yerbatero. En cuanto a los precios no acompañan la inflación, están por debajo. Los costos han superado los incrementos que hemos tenido esto hace un contexto de desventaja con respecto a años anteriores. Se ha perdido competitividad por falta de producción y de precios. Estamos ahora en un período de sequía con regímenes bajos de humedad en el suelo, en caso de seguir este clima complica aún más la situación. En el tema comercial el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) está pidiendo a la Secretaría de Agricultura un incremento de las estampillas de 160%, un tema complejo para trabajar que tiene que seguro absorver la cadena y con todo el sistema cooperativo en contra de este aumento” argumenta Orlando Stvass Consejero de Coninagro en Corrientes.       

La trasversalidad de los problemas tiene continuidad en Entre Ríos. La situación es grave, se ha solicitado a la provincia que se tomen medidas frente a la sequía extrema con bajas precipitaciones y altas temperaturas. “Nuestras producciones en general están graves con una ganadería que necesita políticas para revertir el momento. En cuanto a cultivos se ha sembrado casi un 25% menos con baja calidad y pérdidas totales. Necesitamos medidas que alivien los costos de la producción. Declarar emergencia o desastre no es todo, el gobierno tiene que asumir que hay que tener una visión más amplia del problema. En un futuro se observa una situación grave, alimentos balanceados en alza y en general costos de producción por arriba de los ingresos de los productores” dice Edgardo Barzola consejero de Coninagro en esa provincia.  

Otra provincia golpeada por el clima es Río Negro. Un requerimiento prioritario del sector de peras y manzanas es asistir financieramente a los productores que están en emergencia económica como consecuencia de heladas y caída de granizo. “En este momento hay un serio problema que no se están emitiendo las autorizaciones SIRA para importaciones de insumos imprescindibles para procesar fruta cuyo destino es exportación. Hay una gran preocupación en el sector productivo por el aumento de costos de mano de obra e insumos en dólares ante el retraso cambiario” dijo Sergio Riskin desde General Roca.

El productor de Pampa del Indio, zona rural de ChacoJuan Hutak argumenta que la sequía intensa cubre prácticamente toda la provincia. Las consecuencias son lógicas, falta de agua y alimentación para el ganado. La agricultura está sufriendo un estrés hídrico total. “Los productores no tienen posibilidad de hacer frente a los compromisos con proveedores de agroinsumos. El algodón implantado hasta el momento 75.000 has.; el resto sin sembrar por falta de humedad en el suelo. Las napas de agua subterráneas cada vez más escasas, con perforaciones de agua insalubres para los animales. En cosecha gruesa con notable atraso. En general la situación complicada en adelante, no hay pronósticos a corto plazo de lluvias”, comenta el productor chaqueño.

En Buenos Aires, están ingresando las máquinas de la cosecha fina y se confirman rindes entre 500 y 2.800 kilos. Para poner en números la situación, en cooperativas de la zona con 1000 hectáreas sembradas, 800 fueron quemadas: “En siembra gruesa viene demorada y los rindes óptimos no van a estar. Los ingresos de dólares se van a retrasar, aun más, por la falta de divisas en la cosecha fina. Estamos frente a un contexto complejo con un derrame en la economía que no favorece a los diferentes pueblos. En la zona núcleo se profundiza y se confirma la caída de grano de la cosecha fina y la gruesa” dice George  Breitschmitt Consejero de Coninagro en Buenos Aires, zona norte.

En zona sur de BsAs. se espera también un retraso en la cosecha y menor producción similar al norte de la provincia.  Las heladas de los cultivos y la falta de lluvias no satisfacen la necesidad de demanda de agua del cultivo. El aumento de precios de la papa y otros productos frutihortícolas están señalados por una menor producción y no al aumento de la demanda en el mercado externo o interno por lo que no lo van a poder aprovechar los productores para aliviar situaciones financieras. También como en otras provincias, la hacienda bovina y ovina los verdeos de invierno no tuvieron el desarrollo esperado con menos producción de forraje para los animales; los de verano condiciona también el clima. El productor cooperativo necesita con políticas claras saber como puede hacer para mitigar esta situación de crisis en el sector” argumenta Mario Raiteri, Secretario de Coninagro.  

La vitivinicultura no está fuera de la línea nacional de crisis. En Mendoza y San Juan la situación después de la helada ha dejado a una gran cantidad de productores afectados en los diferentes oasis con daños muy importantes que llegan al 100 %. “En muchos de los viñedos afectados las vides no han brotado nuevamente, con lo cual se ha perdido directamente la planta. Por esta situación los productores necesitamos financiamiento para poder llegar con los costos de producción a la cosecha 2024. En esta temporada es fundamental el acompañamiento de financiación de subsidios de tasa, ya que el productor se encuentra sin capacidad financiera para enfrentar los costos” comenta Marcelo Federici, vicepresidente de Coninagro.

Es muy importante agilizar las medidas de contención ya que la situación es muy delicada y están en peligro la supervivencia de los productores afectados. Respecto a la tarifa eléctrica, es fundamental mantener el subsidio al riego agrícola hasta la cosecha 2024, ya que es necesario seguir regando para que la planta se recupere. Con respecto a los impuestos nacionales, como anticipo de ganancia, es primordial que se suspendan, ya que no va a tener cosecha y genera una distorsión muy grande; el productor no va a poder pagarlo.

El presidente de CONINAGROElbio Laucirica, comentó frente a esta radiografía nacional que entiende que las autoridades tienen que tomar nota de lo que nos espera en 2023: “el efecto de las inclemencias climáticas en los pueblos rurales significa que menor producción son menos ingresos para sus economías, afectando el comercio y los servicios”, expresó el dirigente, a lo que agregó: “La grave situación actual merece un planteo de políticas activas del sector, tipo de cambio, financiamiento, leyes, asistencia financiera, entre otras. Con la emergencia agropecuaria no alcanza, el productor cooperativo no puede avanzar. Las pérdidas son significativas y entendemos la situación, pero hay que observar lo que viene y tomar decisiones políticas que generen previsibilidad al productor agropecuario. Además esta grave situación en los pueblos de las diferentes economías regionales se derrama e impacta en una baja de consumo en esas localidades, con menos comercialización, transporte y un freno general en la economía.

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El cepo importador y el dolar soja permitió un saldo exportador positivo en noviembre

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Términos de intercambio récord, fuerte cepo importador y el impacto rezagado del “dólar soja 1.0” permitió el saldo positivo en noviembre

 Con exportaciones e importaciones que alcanzaron los USD 7.089 millones y USD 5.750 millones -respectivamente- en noviembre, el saldo comercial fue superavitario en USD 1.339 millones (vs. USD 424 millones en igual mes del año pasado). De esta manera, la balanza comercial acumula tres meses consecutivos de guarismos positivos.

 El superávit puede explicarse principalmente por tres factores: i) una mejora en los términos de intercambio, ii) un notable ajuste del torniquete importador, y iii) un buen desempeño de las exportaciones del agro -en donde volvió a incidir el efecto rezagado del “dólar soja 1.0”-.

¿Qué pasó con los términos de intercambio?

 Los términos de intercambio volvieron a mejorar en noviembre: los precios de las exportaciones aumentaron 10,5% i.a., mientras que los de las importaciones se contrajeron 1,1%. De esta manera, superaron el récord histórico que habían alcanzado en el primer trimestre del año -mejoraron un 2,3% en relación con dicho período- y vuelven a ser determinantes para el frente externo.

¿Qué pasó con las importaciones?

 Las importaciones cayeron un 0,3% i.a en valor en noviembre (-1,1% i.a. en precios y +0,8% i.a. en cantidades), en lo que fue la primera contracción luego de dos años consecutivos de crecimiento (la última caída había sido en octubre de 2020; y, de excluirse la pandemia, en diciembre de 2019). De esta manera, las importaciones totalizaron los USD 5.750 millones y alcanzaron niveles no vistos desde febrero. De hecho, el nivel de importación de noviembre fue USD 1.730 millones menor al promedio mensual de marzo-octubre.

 Lo anterior refleja algo que ya era sabido: el Gobierno restringirá las importaciones para cuidar los escasos dólares del Banco Central -lo que también se suma a menores compras externas dada la desaceleración en el ritmo de la actividad local-.

 Al interior de las importaciones se evidenciaron comportamientos bastante heterogéneos, permitiendo vislumbrar qué rubros buscará “pisar” el Gobierno. En este sentido, se ajustó la restricción para los Bienes intermedios y para aquellos de consumo, cuyas cantidades importadas cayeron 9,6% i.a. y 8,6% i.a., respectivamente (en valor se contrajeron 11,4% i.a. y 1,2% i.a.).

 ¿Y por qué se decide pisar este tipo de productos? Porque los niveles en cantidades de Bienes intermedios y de consumo están en niveles récord, al considerar el nivel de actividad (es decir, si se observa el ratio de cantidades importadas sobre nivel de producto). En otras palabras, parecería que las empresas “sobre-importaron” durante el año y lograron “stockearse”, por lo que el Gobierno podría tener margen para ajustarlas sin afectar tanto a la actividad.

 Por otro lado, la importación de Combustibles y lubricantes también mostró una variación negativa en términos interanuales (-9,2% i.a.), explicada pura y exclusivamente por las menores cantidades importadas (-29,1% i.a.)

 Por último, el comportamiento del resto de los rubros logró morigerar las contracciones mencionadas anteriormente. En detalle: la importación de Vehículos automotores de pasajeros creció 20,0% i.a. en valor, seguido por Piezas y accesorios para bienes de capital (+17,1% i.a.) y Bienes de capital (+12,0% i.a.). En los tres casos el crecimiento se explicó tanto por suba de precios como de cantidades (aunque en el caso de los últimos dos rubros fue mucho más determinante la suba de las cantidades).

¿Qué pasó con las exportaciones?

 Las exportaciones crecieron 14,5% i.a. durante noviembre -tanto por el aumento de sus precios (+10,5%) como de las cantidades (+3,5%)- y anotaron su segundo crecimiento mensual consecutivo.

 Ahora bien, este comportamiento virtuoso se explica principalmente por el sector agropecuario. Tal es así que, si bien todos los rubros de exportación crecieron en valor, solamente Productos primarios y Manufacturas de origen agropecuario anotaron subas tanto en precios como en cantidades. En detalle: la exportación de Productos primarios creció 14,8% (+7,9% i.a. cantidades y +6,6% i.a. precios), mientras que las de Manufacturas de origen agropecuario aumentaron 18,9% i.a. (+8,1% i.a. cantidades y +9,9% i.a. precios).

 En lo anterior se destaca la incidencia de la liquidación récord del sector agropecuario en septiembre, durante la vigencia del “dólar soja 1.0” -cabe recordar que la exportación de los productos se da con posterioridad a la liquidación de divisas-. De hecho, las exportaciones del complejo sojero alcanzaron los USD 2.524 millones en noviembre, lo que representó una notable suba de 85,6% en relación con igual mes del año pasado.

 Por último, si bien las exportaciones de Manufacturas de origen industrial, y Combustibles y energía crecieron 11,8% i.a. y 3,9% -respectivamente-, esto fue pura y exclusivamente gracias a la mejora en sus precios.

Balance once meses y perspectivas

 Con todo, durante los primeros once meses del año las exportaciones alcanzaron los USD 82.293 millones, mientras que las importaciones USD 76.493 millones. Así, el superávit comercial fue de USD 5.800 millones, un 60,6% menor al acumulado en igual período de 2021. De esta manera, 2022 cerraría con un saldo comercial positivo en torno a los USD 6.500 millones.

 De cara a 2023 esperamos una caída tanto en las exportaciones como en las importaciones, y un saldo comercial en línea con lo evidenciado este año. La magnitud de sus contracciones dependerá de varios factores a monitorear (el impacto de la sequía y las heladas en la cosecha gruesa; la evolución de los términos de intercambio; el crecimiento de la economía globa, fundamentalmente de China; entre otros).

 Asimismo, el accionar del Gobierno durante noviembre preanuncia lo que creemos que sucederá en 2023: si el saldo comercial se ve debilitado por un menor ingreso de dólares, este se compensará mediante un apretón más fuerte en las importaciones de Bienes intermedios y de consumo -que, tal como se mencionó, se encuentran en niveles muy elevados-.

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La balanza comercial de noviembre marcó un superávit de US$ 1.399 millones

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El intercambio comercial cerró noviembre con un saldo positivo de US$ 1.399 millones, luego de que las exportaciones alcanzaran los US$ 7.089 millones, con un crecimiento interanual de 14,5%; y las importaciones US$ 5.750 millones de dólares, con una baja de 0,3%; informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

De esta forma, el intercambio comercial (exportaciones más importaciones) creció 7,4% en relación con igual período de 2021 y, si se analiza el acumulado de los 11 primeros meses del año, el intercambio dejó un superávit de US$ 5.800 millones, poco más de un tercio de los US$ 14.379 millones alcanzados entre enero-noviembre de 2021.

En comparación con noviembre de 2021, los principales rubros exportados mostraron significativos aumentos de ventas: las manufacturas de origen agropecuario subieron 18,9%, hasta los US$ 2.900 millones; los productos primarios aumentaron 14,8%, hasta los US$ 1.513 millones; y las Manufacturas de origen industrial crecieron 11,8%, hasta los US$ 2.097 millones.

En cambio, el comportamiento de las importaciones fue mixto, con aumentos en la importación de Bienes de capital (+12,0%), Piezas y accesorios para bienes de capital (+17,1%) y Vehículos automotores de pasajeros (+20,0%); y bajas en Bienes intermedios (-11,4%), Combustibles y lubricantes (-9,2%) y Bienes de consumo (-1,2%).

De esta forma, el saldo de la balanza comercial fue de 1.339 millones de dólares, 915 millones de dólares superior al saldo de igual mes del año anterior, período en el cual se había registrado un superávit de 424 millones de dólares.

“Las importaciones disminuyeron 0,3% respecto a noviembre de 2021 (-17 millones de dólares), debido a un descenso de 1,1% en los precios, ya que las cantidades aumentaron 0,8%. Desde octubre de 2020 no se registraba una caída interanual en las importaciones”, detalló el Indec en su último informe de Intercambio comercial argentino.

Durante noviembre, el intercambio con el Mercosur registró un saldo positivo de 135 millones de dólares.

Con los países que integran el mercado regional, las exportaciones alcanzaron 1.402 millones de dólares, 5,5% inferiores a las de igual mes del año anterior (-81 millones de dólares), debido principalmente a una disminución en las ventas de combustibles y energía y de productos primarios.

El 81,6% del total tuvo como destino a Brasil; 10,8% a Uruguay; 6,4% a Paraguay; y 1,2% a Venezuela, detalló el Indec.

De esta forma, el comercio con el Mercosur representó el 19,8% de las exportaciones y 22,0% de las importaciones totales.

En lo que va del año, las exportaciones totales sumaron US$ 82.293 millones y las importaciones US$ 76.493 millones, por lo que el intercambio comercial (exportaciones más importaciones) se incrementó 23,7% y alcanzó un valor de US$ 158.787 millones.

Esto significó un superávit de 5.800 millones de dólares en lo que va del año.

Las ventas al exterior aumentaron 15,3% (US$ 10.946 millones), producto de una suba en los precios (17,0%) y una reducción en las cantidades (-1,4%).

Las importaciones se incrementaron 34,3% (US$ 19.525 millones) por un aumento de 16,7% en los precios y de 15,0% en las cantidades.

Los principales socios comerciales de la Argentina fueron Brasil, China y Estados Unidos, en ese orden, que en conjunto absorbieron 30,9% de las exportaciones de la Argentina y abastecieron el 53,6% de las importaciones.

En los once primeros meses del año, las exportaciones a Brasil alcanzaron 11.599 millones de dólares, y las importaciones 14.931 millones de dólares, lo que implica un saldo comercial deficitario en US$ 3.332 millones de dólares.

En tanto, las exportaciones a China sumaron US$ 7.672 millones, y las importaciones US$ 16.320 millones, con un saldo negativo de US$ 8.648 millones.

Por último, las exportaciones a Estados Unidos totalizaron US$ 6.199 millones y las importaciones alcanzaron US$ 9.770 millones, por lo que el déficit comercial fue de US$ 3.571 millones.

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Entre Ríos, Corrientes, Catamarca y Tierra del Fuego tienen focos activos de incendios forestales

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Las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Catamarca y Tierra del Fuego registraban esta mañana focos de incendios forestales activos, mientras las llamas fueron extinguidas en Buenos Aires, Mendoza y Santa Fe, informó hoy el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF).

Según el reporte diario del organismo, el fuego activo alcanza a las localidades de Villaguay (Paso de La Laguna), en la provincia de Entre Ríos; Capayán (Frontera), en Catamarca; Ituzaingó (Ñupy), en Corrientes; Tolhuin (Carmen Vieja), en Tierra del Fuego.

Los focos ígneos que se encuentran “contenidos”, según el SNMF, se hallan en las localidades jujeñas de Ledesma (Piromaníaco y Palo Blanco), Palpalá (Las Cabañas) y Tilcara (Santino), al igual que en las ciudades salteñas de Orán y General José De San Martín.

En tanto, las llamas también fueron contenidas en los departamentos de Avellaneda (Chimpay), en Río Negro; y en Utracán (Ruiz) y Limay Mahuida (Paturlane – Szeliga), en La Pampa.

Por otra parte, el foco de la ciudad de Concordia (en Estancia Grande) fue extinguido junto con los de Rancul (Vivero Caleufú), en la provincia de La Pampa; los de las localidades bonaerenses de Campana (en Ciervo de los Pantanos) y San Fernando; en la ciudad mendocina de Las Heras (El Pichinal).

También fueron extinguidos los incendios ubicados en la ciudad de Belgrano (Pozo del Tala), en San Luis: y en San Jerónimo (Barrancas), provincia de Santa Fe.

Según refirió el reporte diario del SMNF, las llamas se encuentran controladas en Palpalá (Escalado), en la provincia de Jujuy; Victoria (Zorrito), en Entre Ríos; Chalileo (El Potrillo) , en La Pampa; San Martín (Estancia Las Lomas), en la provincia de San Luis y en Minas (San Felipe) de la provincia de Córdoba.

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