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Las provincias confirman su deterioro fiscal

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Por Isidro Guardarucci / FIEL – Cinco meses en positivo, pero con menos margen. A mayo, el Sector Público Nacional No Financiero acumuló un superávit primario de $8,0 billones y un superávit financiero de $2,5 billones. Son números positivos y eso sigue siendo relevante. En una economía que durante mucho tiempo convirtió el déficit en regla, sostener resultados superavitarios por tercer año consecutivo sigue siendo la principal novedad del programa económico. Sin embargo, el signo del resultado cuenta sólo una parte de la historia. Cuando se compara el acumulado enero-mayo de 2026 con el mismo período de 2025, en términos reales, el resultado primario cae 12,4% y el resultado financiero se reduce 26,5%. Los números son buenos, pero dado que la meta del programa con el FMI exige sostener el balance primario del año pasado, el segundo semestre requerirá algunos ajustes.

La explicación vuelve a estar en la dinámica relativa de ingresos y gastos. Los ingresos totales caen 4,3% real y los tributarios lo hacen 6,0%. El gasto primario también baja, pero menos: 3,1%. Es decir, el superávit no se achica porque el gasto se haya desbordado, sino porque los recursos siguen sin acompañar con la fuerza necesaria.

Cuadro 1

Ejecución acumulada enero-mayo (millones de $ de 2026)

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Economía

Qué hay detrás del resultado

La baja de los ingresos tributarios no descansa en un solo impuesto. El mayor aporte negativo proviene de los Derechos de Exportación, que caen 38,0% real y explican una pérdida de alrededor de $1,5 billones respecto del acumulado a mayo de 2025. En segundo lugar, aparece el IVA, con una merma real de 8,6% y una pérdida de $1,2 billones. Los aportes y contribuciones a la seguridad social completan el grupo principal, con una caída de 3,9% y cerca de $1,0 billón menos.

En conjunto, estos tres rubros explican la mayor parte del retroceso tributario. No son señales idénticas. Los Derechos de Exportación están atravesados por cambios de alícuotas, cantidades y tipo de cambio; el IVA habla más directamente de consumo y actividad; los aportes y contribuciones reflejan la masa salarial formal. Pero para la caja pública, el resultado es el mismo: la recaudación no está empujando al superávit.

Hubo algunos atenuantes. Ganancias creció 5,0% real y el resto de tributos también aportó algo de compensación. No alcanzó para revertir la foto. En un contexto de inflación mucho más baja que la de los años previos, la recaudación depende cada vez menos de la nominalidad y cada vez más de la evolución real de las bases imponibles.

Por el lado del gasto, la contracción agregada sigue presente. El gasto primario acumulado a mayo se redujo 3,1% real contra igual período de 2025. Las transferencias corrientes a provincias caen 29,5%, los gastos de funcionamiento no salarial 18,8%, el resto de prestaciones sociales 12,8%, el gasto de capital nacional 8,2% y las remuneraciones 6,5%. Es decir, una parte importante del ajuste sigue descansando en partidas administrables.

Pero no todo cae. Las jubilaciones y pensiones contributivas crecen 2,3% real y la AUH aumenta 2,0%. Las transferencias a universidades suben 10,9%, en línea con la recomposición observada desde comienzos de año; debe tenerse presente aquí que los sueldos de junio contendrán un aumento del 21%, según lo acordado entre las instituciones educativas y el gobierno nacional. El componente que más llama la atención sigue siendo subsidios económicos, con un aumento real de 18,6% en el acumulado.

Dentro de subsidios, la señal vuelve a venir de energía. Entre enero y mayo, el gasto energético acumulado se ubica aproximadamente 65,6% por encima del mismo período de 2025, mientras que transporte cae 17,1%. Mayo fue menos exigente que abril en energía, pero el acumulado todavía deja una señal de alerta. No porque el nivel vuelva a los registros más desordenados del pasado, sino porque se trata de una partida con una historia conocida de deterioro fiscal cuando se relajan los precios relativos.

Provincias: el cierre de 2025 confirmó el deterioro

El cierre de la ejecución provincial de 2025 aporta una segunda capa al panorama fiscal. La información consolidada de la Administración Pública No Financiera provincial muestra un deterioro respecto de 2024, tal como lo vinimos adelantando desde el segundo semestre del ejercicio pasado. Para hacer comparables los datos, la comparación se realiza sobre 23 jurisdicciones, excluyendo La Pampa, dado que la información 2025 no está completa para esa provincia.

En pesos constantes de 2025, el conjunto de las provincias cerró 2025 con un déficit primario de $0,3 billones y un déficit financiero de $2,8 billones. La diferencia con 2024 es marcada: ese año, sobre el mismo universo comparable, había registrado un superávit primario de $3,6 billones y un superávit financiero de $1,4 billones. Frente a 2023, el cierre 2025 luce más parecido en el resultado financiero, aunque algo peor en el primario.

Cuadro 2

Ejecución provincial consolidada, 23 jurisdicciones (billones de $ de 2025)

Fuente: elaboración propia en base a DNAP, Ministerio de Economía. Se excluye La Pampa por falta de información completa para 2025.

Fuente: elaboración propia en base a DNAP, Ministerio de Economía. Se excluye La Pampa por falta de información completa para 2025.

El deterioro se explica por una combinación simple: los ingresos totales crecieron 3,6% real contra 2024, pero el gasto primario aumentó 6,9%. El resultado primario pasó así de un superávit relevante a un rojo moderado. Los intereses, por su parte, subieron 13,5% real y terminaron de empujar el resultado financiero a terreno negativo.

La heterogeneidad provincial también empeoró. En 2024, 20 de las 23 jurisdicciones comparables habían cerrado con superávit primario; en 2025 fueron 11. En el resultado financiero, la cantidad de provincias con saldo positivo cayó de 18 a 9. En los extremos, Santiago del Estero mostró un superávit primario equivalente al 21% de sus ingresos, mientras que Tierra del Fuego un déficit del 15%.

No se trata de una crisis subnacional generalizada, pero sí de una señal clara: las provincias se sienten más cómodas con alta inflación, licuando gastos que tardan en ajustarse, mientras los ingresos van al corriente (especialmente gravando la actividad económica). Esto es interesante, toda vez que los números reflejan que el ajuste nacional de 2024 no erosionó sus números, mientras que la merma inflacionaria de 2025 sí se asocia a un fuerte deterioro.

Este punto importa para 2026. Las provincias tienen una estructura de gasto más rígida que la Nación. El gasto salarial pesa mucho, las cajas previsionales provinciales no desaparecen y buena parte de los bienes y servicios contratados está asociada a educación, salud y seguridad. Del lado de los ingresos, la coparticipación y el Impuesto a los Ingresos Brutos dirigen el show.

Gráfico 1

Fuente: elaboración propia en base a DNAP, Ministerio de Economía. Se excluye La Pampa por falta de información completa para 2025.

Palabras finales

Mayo no cambia la conclusión central: el gobierno nacional conserva el ancla fiscal y sigue mostrando superávit. Pero la comparación real contra 2025 confirma que el margen se viene achicando. El compromiso del gobierno con el balance fiscal ha sido una marca distintiva de esta gestión que deberá revalidar en el segundo semestre. Por su parte, el cierre provincial de 2025 refuerza la idea de la fragilidad de las finanzas subnacionales. Sus esquemas rígidos de ingresos y gastos limitan fuertemente las expectativas.

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Argentina inicia el reemplazo del histórico fusil FAL

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Después de casi seis décadas de servicio, el histórico Fusil Automático Liviano (FAL) comenzó a recorrer el tramo final de una trayectoria que lo convirtió en uno de los símbolos del equipamiento militar argentino.

El Ministerio de Defensa firmó con su par de Israel el contrato para la adquisición de los primeros fusiles ARAD, fabricados por la empresa Israel Weapon Industries (IWI), en una operación que constituye uno de los principales programas de modernización del armamento individual de las Fuerzas Armadas en los últimos años

El acuerdo, cerrado el 28 de junio bajo la modalidad de cooperación entre Estados, contempla una primera entrega de 700 fusiles ARAD 7, acompañados por 167 dispositivos de fogueo y diversos accesorios, por un monto cercano a 1,73 millones de dólares.

Según la documentación difundida por TN y replicada por distintos medios, el envío podría concretarse en las próximas semanas, marcando el comienzo formal del reemplazo progresivo de los FAL actualmente en servicio.

El contrato establece además una ventana de ejecución de tres años durante la cual la Argentina podrá ampliar las adquisiciones hasta un monto total de 12 millones de dólares. Esto permitirá incorporar tanto la versión ARAD 7, calibre 7,62 mm, como la ARAD 5, calibre 5,56 mm, según las necesidades operativas de cada fuerza.

La decisión forma parte de un programa más amplio financiado a través del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF) y enmarcado dentro de los objetivos del Plan de Capacidades Militares (PLANCAMIL), orientado a recuperar y modernizar capacidades consideradas estratégicas para el instrumento militar argentino.

Contrariamente a lo que podría suponerse, el proyecto no se limita únicamente al reemplazo del FAL. De acuerdo con información difundida por especialistas en defensa y medios sectoriales, la iniciativa contempla una modernización integral del armamento portátil, incluyendo futuras adquisiciones de pistolas, ametralladoras, lanzagranadas, sistemas ópticos y municiones para el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.

El camino hacia esta decisión comenzó durante 2024. Según publicaciones especializadas, el Estado Mayor Conjunto inició reuniones técnicas con representantes de empresas internacionales para evaluar alternativas disponibles en el mercado. Entre los candidatos analizados figuraban distintos sistemas de armas, aunque el ARAD israelí fue consolidándose como una de las opciones con mejores resultados en las pruebas técnicas y operativas realizadas posteriormente.

Durante ese proceso, delegaciones argentinas viajaron a Israel para conocer las capacidades de los sistemas desarrollados por IWI y otros fabricantes. Posteriormente, equipos conjuntos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea realizaron evaluaciones técnico-operacionales cuyos resultados fueron incorporados al análisis final elevado al Ministerio de Defensa.

La selección del ARAD representa un cambio significativo para las Fuerzas Armadas. El FAL, desarrollado originalmente por la firma belga FN Herstal, comenzó a equipar a las tropas argentinas durante la década de 1960 y participó en prácticamente todos los despliegues militares relevantes del país, incluyendo la Guerra de Malvinas.

La incorporación de los primeros lotes no implicará una sustitución inmediata de todo el parque de FAL existentes. Por el contrario, se trata de un proceso gradual que demandará varios años y que comenzará con la distribución inicial entre las distintas fuerzas para realizar verificaciones operativas, pruebas de desempeño y adaptación doctrinaria. Solo después de esa etapa se avanzará en una incorporación más amplia.

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La independencia en liquidación

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¿Casualidad o definición política? Apenas veinticuatro horas después de encabezar los actos por el Día de la Independencia en Tucumán, Javier Milei sostuvo que la Argentina “solamente produce dulce de leche y biromes” para justificar la apertura irrestricta de las importaciones. Más que un exabrupto, la frase pareció resumir una idea de país.

No describe a la Argentina. Describe el horizonte al que conduce un modelo económico que desalienta la producción, debilita la industria y resigna soberanía.

¿Qué se conmemora realmente cada 9 de Julio? ¿Una fecha del calendario o la decisión de un pueblo de construir su propio destino?

La independencia declarada en Tucumán en 1816 no fue solamente la ruptura con la Corona española. Fue la afirmación de un proyecto político que aspiraba a una Nación capaz de decidir por sí misma, de producir su riqueza y de sostener con trabajo propio su libertad.

No es casual que Manuel Belgrano, mucho antes de crear la bandera, fuera uno de los pensadores económicos más lúcidos del Río de la Plata. Defendía el desarrollo de la agricultura, el impulso de la industria y sostenía que las materias primas debían transformarse en el país para generar empleo y riqueza. Advertía que las naciones prósperas eran aquellas que agregaban valor a su producción y no se resignaban a exportar materias primas para importar manufacturas. Más de dos siglos después, esa enseñanza conserva una vigencia asombrosa.

Porque la Argentina no produce solamente dulce de leche y biromes. Produce reactores nucleares, satélites, maquinaria agrícola, medicamentos, software, biotecnología, tecnología médica, conocimiento científico y alimentos con alto valor agregado. Todo eso existe gracias al trabajo acumulado de generaciones de obreros, científicos, docentes, investigadores, técnicos, universidades públicas, cooperativas y pequeñas y medianas empresas.

Y hay una ironía que el propio Presidente parece haber pasado por alto.

La birome, convertida por Milei en símbolo de la producción nacional, dejó de fabricarse en la Argentina hacia fines de la década de 1990, cuando BIC concentró su producción regional principalmente en Brasil y México y mantuvo en nuestro país únicamente sus operaciones comerciales. Aquella decisión fue consecuencia de un proceso de apertura económica y desindustrialización impulsado durante la convertibilidad. Sin proponérselo, Milei eligió como ejemplo un producto cuya fabricación desapareció del país como resultado de políticas muy parecidas a las que hoy reivindica.

Los números tampoco acompañan el relato oficial. La Unión Industrial Argentina advirtió que la actividad industrial volvió a caer en mayo y acumula un año de estancamiento. La producción retrocedió tanto en la comparación interanual como respecto del mes anterior, mientras la entidad alertó sobre la persistente debilidad de la demanda interna y el impacto que tiene el aumento de las importaciones sobre la industria nacional. Detrás de esos indicadores hay fábricas que trabajan por debajo de su capacidad, pymes que bajan sus persianas, trabajadores que pierden su empleo y conocimientos que el país tardó décadas en construir. No es una discusión ideológica. Es el costo concreto de un modelo económico que debilita la capacidad nacional de producir.

Cada vez más economistas advierten sobre el riesgo de consolidar una economía crecientemente primarizada: un país que exporta recursos naturales sin transformar, pierde peso industrial, genera empleo de menor calidad y depende cada vez más de la tecnología producida por otros. En otras palabras, una economía que resigna soberanía en nombre de una supuesta eficiencia del mercado.

Arturo Jauretche llamaba “zonceras” a aquellas ideas que lograban convencer a los argentinos de desconfiar de sí mismos y de creer que todo lo nacional era necesariamente inferior. No se refería solamente a prejuicios culturales. Hablaba de construcciones ideológicas que terminaban justificando políticas contrarias al interés nacional. Presentar a la Argentina como un país incapaz de producir otra cosa que dulce de leche y biromes parece inscribirse en esa lógica: instalar que el desarrollo industrial es una ilusión y que el único destino posible consiste en importar lo que otros fabrican.

Raúl Scalabrini Ortiz fue todavía más lejos. Sostuvo que la dependencia económica termina condicionando inevitablemente la soberanía política. Cuando un país pierde el control de su producción, de sus recursos estratégicos y de las decisiones sobre su economía, también pierde capacidad para decidir libremente su destino.

En la misma línea, Arturo Enrique Sampay entendía que la independencia política sólo podía sostenerse sobre una organización económica orientada al bien común. La Constitución de 1949 expresó esa convicción: la libertad de una Nación no podía reducirse a una declaración formal si los resortes fundamentales de la economía quedaban subordinados a intereses ajenos.

Nadie discute la necesidad de comerciar con el mundo. La Argentina siempre lo hizo y debe seguir haciéndolo. La verdadera discusión es otra: ¿desde qué lugar nos insertamos en ese mundo? ¿Como un país que exporta ciencia, tecnología, industria, conocimiento y trabajo argentino, o como uno que vende materias primas e importa cada vez más bienes elaborados?

Esa es la discusión que la frase presidencial pretendió simplificar.

Quizás dentro de algunos años nadie recuerde aquella declaración sobre el dulce de leche y las biromes. Lo que sí recordaremos será si la Argentina siguió cerrando fábricas o volvió a abrirlas; si continuó expulsando científicos, técnicos y trabajadores calificados o recuperó la decisión de invertir en su propio desarrollo; si aceptó resignarse a un papel periférico o volvió a creer en sus capacidades.

La independencia no se liquida de un día para otro. Se liquida cuando una Nación deja de creer en su capacidad para producir, investigar, innovar y agregar valor. Cuando acepta que otros fabriquen mientras ella apenas exporta lo que la naturaleza le dio.

Doscientos diez años después de la Declaración de la Independencia, esa sigue siendo la discusión de fondo. No sobre el dulce de leche ni sobre las biromes. Sobre el país que queremos construir. Porque la soberanía no se declama: se ejerce. Y la independencia no se celebra solamente cada 9 de Julio; se defiende todos los días, con trabajo, con industria, con ciencia, con educación y con la decisión política de que la Argentina vuelva a creer en sí misma.

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¡Defendamos al valioso y estratégico sector nuclear argentino!

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El muy destructivo contexto general. Con premeditada alevosía y con evidente sádico accionar, que muestra la crueldad con la cual expulsan de sus puestos laborales a crecientes cantidades de trabajadores argentinos, regocijándose por el daño humano y por la destrucción estratégica que provocan, ahora los libertarios y sus secuaces, están abocados a la infame tarea de desguazar y/o extranjerizar al muy valioso Sector Nuclear Argentino.

Es sobradamente claro que el objetivo de mínima del actual apátrida gobierno nacional, es hacernos involucionar forzosamente a la republiqueta de economía primarizada, subordinada a poderes extranjeros (gustosamente aceptado eso por la oligarquía), sin atisbo alguno de industrias y sin entes tecnológicos nacionales, como éramos alrededor del 1900; perpetrando dicho alevoso achicamiento económico, en un marco de acentuada exclusión social total, burlándose con desparpajo de la miseria generalizada que intencionalmente están provocando, y sin importarles nada las muertes culposas que ocasionan, esto último ante el Estado ausente que causan sus lesivas medidas económicas.

Pero de máxima, es también evidente que, pisoteando abiertamente toda noción de soberanía nacional, y con acentuado odio y desprecio a nuestra propia población, nos están llevando a pasos forzados, hacia la disolución nacional. Para quienes supongan exagerada esta afirmación, cabe señalar que la desaparición lisa y llana de los Estados Nacionales, o su degradación a Estados fallidos, es uno de los objetivos centrales del Consenso de Washington y de su herramienta destructora que es el accionar conducente a la globalización salvaje.

Vergonzoso es el genuflexo grado de subordinación a las potencias del Bloque Atlantista y sus aliados principales, que caracteriza el accionar de política exterior de libertarios, sus secuaces neoliberales y arribistas varios, lo cual abiertamente nos posiciona como dóciles subordinados a esos poderes neo imperiales; con lo que pisotean una larga y muy respetable postura pacifista y de respeto a la soberanía de las naciones, que caracterizó a nuestra Política Exterior, básicamente cuando tuvimos gobiernos de clara Orientación Nacional.

En el marco de asumida pero no declarada tiranía con casi plenos poderes asumido por el Ejecutivo Nacional y su entorno cercano, se desconocen leyes e incluso se “dictan sentencias judiciales anticipadas”, subordinando de hecho a los otros dos Poderes Nacionales, a los mandatos impuestos por el Ejecutivo.

Mientras se marginan y se retacean fondos para jubilados, discapacitados, enfermos crónicos o muy graves, se paralizan todas las obras públicas, agreden de hecho a la Salud y a la Educación Pública (con especial saña contra las prestigiosas Universidades Nacionales); se gasta con dudosa o nula coherencia, en sucesivos viajes presidenciales en acciones no oficiales, se gasta en equipamientos represivos y en “partidas reservadas” para inteligencia interna; y otros fines dudosamente necesarios. Además, se reducen impuestos para las importaciones de bienes de lujo, y se subsidia a empresas poderosas mientras se retacea todo apoyo a las muchas que cierran día a día.

Tampoco cabe omitir las deplorables acciones, varias de ellas denunciadas, de serias “irregularidades” (cuando no probados actos fuertemente sospechados de delictivos), que involucran al presidente y varios de sus colaboradores. Pero hay sectores del Poder Judicial que muestran un lento accionar y/o la doble vara según cual sea el sector político denunciado.

Breve reseña histórica del Sector Nuclear Argentino

La Comisión Nacional de Energía Atómica fue creada en 1950, en la presidencia de Perón, siendo Argentina uno de los primeros países que con rigurosidad científica se abocó al desarrollo de ese avanzado campo del conocimiento.

Pese a los ataques que durante la revolución fusiladora (1955-1958), fueron implementados contra varias de las muchas instituciones creadas en la década peronista, de algún modo eso no sucedió en el Sector Nuclear, el cual incluso fue puesto bajo la conducción de la Marina, siendo oficiales de altos rangos de esa Fuerza -con capacidades científicas específicas- los que presidieron la CNEA, en sucesivos gobiernos militares. Inclusive, cabe destacar que en el período de gobierno cívico – militar autodenominado “la Revolución Argentina” (1966-1973), el Sector Nuclear recibió un fuerte impulso, comenzándose la construcción de la primera central nuclear (que inauguró Perón en su breve tercer período presidencial).

Es posible que las fuertes influencias positivas a favor de Los Intereses Nacionales, que tuvieron en ese período el economista Aldo Ferrer y el General Guglialmelli, hayan neutralizado el accionar antinacional de los personeros al servicio del liberalismo.

Después de Atucha 1, se planificó construir sucesivamente otras cinco centrales nucleares más. lo cual fue cancelado, seguramente por las acciones de zapa de los “barones de la termoelectricidad” (vinculado eso con el petróleo, el gas, y las importaciones de usinas térmicas); sin olvidar, claro está, de los voceros del subdesarrollo crónico, expertos en tildar de faraónicas a todas las grandes obras imprescindibles para concretar nuestro desarrollo.

Pese a todas las trabas que imponen los liberales y otros promotores del subdesarrollo, sin estridencias, el Sector Nuclear siguió avanzando, creando e incorporando tecnología, construyéndose -entre otros silenciosos logros- centrales nucleares de baja potencia, imprescindibles para investigación y para producir valiosos insumos, como los utilizados para medicina oncológica, para preservar alimentos, combatir plagas de la agricultura, y otros fines positivos.

El muy apátrida “proceso” (1976-1983), nos impuso a punta de bayonetas la subordinación al muy perverso neoliberalismo, inicialmente bajo la batuta de Martínez De Hoz, personaje del riñón de la muy oligárquica y anti industrial Sociedad Rural, de quien el presidente de facto Videla operó cuan dócil marioneta.

Opositor feroz a todo lo Estatal, José A. Martínez De Hoz (Joe, para sus amigotes) operó con toda saña para destruir las empresas y entes estatales, sobre todo los que operaban y producían en sectores estratégicos o de alta rentabilidad.

Interesado “Joe” en desguazar para privatizar SEGBA, el dirigente sindical Oscar Smith fue “desaparecido” (asesinado), por oponerse a ese vil negociado.

Mediante la operatoria de hacer tomar deuda externa a YPF y otras empresas estatales, para luego transferir esos fondos al Ministerio de Economía, “Joe” y secuaces cometieron la infamia de dejarles los pasivos a esas empresas estatales, y sin los activos financieros (que eran usados por Economía para enjugar los crecientes déficits de la pésima administración de “Joe”). Como resultado de esa intencional maniobra, los lenguaraces del periodismo y economistas del establishment, pudieron alardear acerca de la supuesta ineficiencia del Estado, pues YPF y otras empresas estatales tuvieron pérdidas, pero se ocultaba que eso era consecuencia intencional de la operatoria de endeudamiento descripta. Lo que buscaban, era desacreditar todo lo Estatal.

Entre otras muchas medidas antinacionales, de un plumazo “Joe” hizo cerrar IME, empresa estatal que producía la camioneta Rastrojero, y tenía por producir una versión tipo sedan cuatro puertas, para competir en la renovación del parque de taxis. Era una competencia que molestaba a otras empresas automotrices.

Como era de prever, para un personero de la antipatria (y por ende anti Estado), “Joe” quiso destruir al Sector Nuclear Argentino, pero no pudo hacerlo por la férrea defensa del mismo, hecha por el Contraalmirante e Ingeniero Nuclear Carlos Castro Madero (en adelante CCM), quien había sido designado Presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

Conozco que citar a CCM provoca enfrentadas posturas en el ámbito de la CNEA, pues mientras se lo culpa de algunas “desapariciones” de personal nuclear, otros afirman que no pudo impedir esos asesinatos, pero que evitó que la lista de “desaparecidos” de la CNEA, fuera mucho mayor.

Son dos posturas contrapuestas y es complejo dilucidar cual es la real acaecida. Pero eso no puede excluir el técnica y estratégicamente productivo accionar de CCM que hizo avanzar al Sector Nuclear Argentino, concretándose la exportación de una Central Nuclear de Baja Potencia a Perú, entre otros logros.

A contrapelo de otras destructivas medidas socio económicas en el “proceso”, el firme accionar de CCM hizo seguir avanzando el desarrollo tecnológico nuclear argentino.

Pese al contexto general neoliberal, muy negativo para iniciativas de desarrollo, en 1976 se creó INVAP (Investigaciones Aplicadas), mediante un convenio entre la provincia de Río Negro y la CNEA. INVAP alcanzó merecido prestigio, operando en áreas de altas tecnologías, no solo la nuclear, con logros muy destacados.

Al colapsar el infame “proceso”, CCM inicialmente siguió en sus funciones en la CNEA. Como correspondía, informó al nuevo presidente -Alfonsín-, que la CNEA había logrado dominar el ciclo total de producción de combustibles nucleares, lo cual tiene una enorme importancia estratégica, y libró a las Centrales Nucleares Argentinas, de la dependencia de insumos extranjeros en ese crucial rubro.

Actuando con claro sentido de Lo Nacional, lo lógico y esperable de un presidente y un gobierno nacional patriótico, hubiera sido una calurosa felicitación y una masiva difusión del notable logro alcanzado por el Sector Nuclear Argentino.

Pero por profunda ignorancia, por cobardía cívica, o por ambas cosas; y asesorado por el Ing. Jorge Lapeña (Secretario de Energía en el alfonsinato), Alfonsín implementó medidas que fueron un brutal castigo contra la CNEA y todo el Sector Nuclear Argentino. Contra toda lógica, congeló todos los proyectos en marcha y las vacantes, con lo cual durante largos 22 años, no se pudo incorporar nuevos científicos y profesionales, además de paralizar por completo la construcción de la tercera central nuclear -Atucha 2-, de la cual ya se disponía de todos los elementos básicos. No es un tema menor, poco conocido por no expertos en Energía, que Lapeña y el instituto energético que preside, muestran en los hechos más afinidad por la generación termoeléctrica (basada en petróleo y gas), con dudosa vocación por la hidroelectricidad y la energía nuclear.

El daño hecho al Sector Nuclear, por el congelamiento total de proyectos y de incorporaciones de nuevo personal calificado, fue enorme, y ocasionó un envejecimiento y disminución del valioso personal, por el mero transcurso del tiempo, además de frenar por completo los proyectos en marcha, entre ellos la Central Nuclear Atucha 2. Pero con total responsabilidad y notable patriotismo, los valiosos equipamientos de la misma, ya adquiridos, fueron preservados de daños, manteniéndose prácticamente intactos, por lo que al final de ese nefasto período de congelamiento total, pudieron ser emplazados en sus lugares correspondientes.

En 2005 se relanzó el Plan Nuclear, dándose prioridad a la terminación de la tercera central, Atucha 2. El presupuesto de la CNEA tuvo un enorme crecimiento, del orden de 1.100 % (once veces), cobrando impulsos varios proyectos, entre ellos un nuevo reactor de experimentación de baja potencia, y el muy interesante proyecto de central modular CAREM, el cual es el más avanzado en su tipo en el mundo. Además, hubo gestiones concretas para construir tres nuevas centrales de grandes potencias, una con financiación y tecnología rusa, y dos de China.

Pero esos ambiciosos planes fueron dilatados, siendo posiblemente demorados y luego cancelados, tal como en la historia argentina sucedió con muchos grandes proyectos que hubieran apuntalado nuestro desarrollo.

Pudo completarse Atucha 2, así como la Planta Industrial de Agua Pesada, la mayor del mundo en su tipo. Esta última abastece las necesidades de Argentina e incluso permite exportar a otros países que utilizan la tecnología de uranio natural y agua pesada como moderador.

Cabe señalar que además de las tareas de zapa que suelen ocurrir para frenar o impedir proyectos que el establishment ultra conservador opera; en los últimos años el ecologismo de corte cavernario tuvo gran impulso, siendo promovido básicamente por dos ONGs creadas en el Reino Unido, las cuales operarían como apéndices del MI6, el servicio secreto de esa potencia. Eso es el ultra ecologismo, que practica terrorismo ecolátrico, como excusa para promover el subdesarrollo crónico.

Cuando el Plan Nuclear podía tomar mayor impulso, con el aval de ser reconocido mundialmente y haber ganado incluso la licitación de Australia para proveer e instalar un reactor de baja potencia, compitiendo, compitiendo exitosamente contra grandes potencias mundiales, en esos años arreciaron los ataques del ultra ecologismo, con cierto periodismo funcional a eso, e incluso posicionando algunos legisladores nacionales que fueron muy activos para tareas de entorpecimiento de los planes nucleares, los que siempre fueron de usos pacíficos de esa tecnología.

En 2015 hubo un cambio acentuado de orientación política nacional, pues el neoliberalismo volvió al poder mediante elecciones, tal como había sucedido con Menem y De La Rúa; pero en 2015 no hubo el engaño del menemato, Macri no ocultó ser neoliberal. Y como tal, antiestatista apátrida, y por añadidura se dedicó a frenar y entorpecer al Plan Nuclear, pero por entonces con saña algo más sutil que el brutal ataque anti tecnológico en perpetración por los actuales libertarios.

Frenó totalmente el proyecto de la Cuarta Central Nuclear, el cual ya se había comenzado, además de perderse el personal que había sido capacitado especialmente. Las otras dos grandes centrales planificadas, también fueron descartadas, perdiéndose una gran oportunidad de dar un gran salto cualitativo y cuantitativo, que hubiera potenciado significativamente nuestras capacidades tecnológicas y de generación de energía.

El gobierno de Macri también paralizó, contra toda lógica, el funcionamiento de la Planta Industrial de Agua Pesada.

En el gobierno de Alberto Fernández, muchas decisiones se tomaron después de largas dilaciones. Pese a eso, se volvió a comenzar la cuarta central, y siguió avanzando el proyecto CAREM. Esas demoras afectaron incluso los cambios en las titularidades de la CNEA y de la EBY (Yacyretá).

Después, el gobierno libertario, practicando un neoliberalismo acentuado, paralizó todas las obras públicas, incluyendo en esa negativa decisión la paralización total de la Cuarta Central Nuclear, y el freno del proyecto CAREM.

Recientemente, en un vergonzoso conjunto de actos de entrega vil de soberanía, se transfirió a una empresa de EEUU el conjunto de Atucha (dos centrales nucleares), y el valioso proyecto CAREM.

Eso configura una sumisión total, cuan republiqueta de cuarta, convertida a subordinada total a los designios de la mega potencia, que aplica con mayor saña, la imperial Doctrina Monroe.

Esta reseña histórica es incompleta, en mérito a la brevedad, pues un detalle más abarcativo necesitaría redactar al menos un voluminoso libro.

Industricidio y tecnicidio acelerados y alevosos.

En ese negativo contexto, mientras sigue el acelerado industricidio y el desmantelamiento de los entes tecnológicos, y el empobrecimiento generalizado -que excluye a los poderosos que lucran con la miseria masiva- la dupla de endeudadores seriales (Caputo – Sturzenegger), nos sigue endeudando y facilitando la timba financiera, mientras que con su “sobradora” sonrisita permanente, el segundo de ellos sigue aplicando la impiadosa “motosierra”; con especial saña contra los entes estatales de valiosas funciones, los que quedan acéfalos por los despidos masivos; sin importar nada que el Estado (o sea la Patria), queda inerme, sin entes de necesarios contralores y de estratégicas acciones.

El claro desprecio a la importancia estratégica esencial del Sector Nuclear, y al muy fuerte efecto multiplicador que sin duda tiene, se evidencia en forma tiránicamente brutal, mediante nuevos funcionarios de altas jerarquías y nulos conocimientos técnicos específicos nucleares, mientras que en forma abrupta se despide masivamente a muy valiosos trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica, el CONICET, el INTI y otros entes tecnológicos, cuyas formaciones y notables capacidades adquiridas en esos destacados ámbitos tecnológicos, se desperdician, configurándose una burla a la dedicación y a los conocimientos técnicos y científicos que se adquieren con años de trabajos e investigaciones realizados con reconocidas elevadas capacidades científicas.

Resulta notable la pasividad con visos de cómplice desinterés, de la mayoría de nuestra población que, pese a la creciente miseria, a la destrucción generalizada del tejido social y de casi toda la economía argentina, permanece sin manifestar con contundencia el rechazo a las políticas libertarias, que nos destrozan y nos empujan a la anomia total y al desguace de Argentina.

Nos empujan con alevosía, al mediocre rol de simples productores de materias primas, sin industrias, sin entes tecnológicos; y destrozando las necesarias capacidades estatales que son necesarias en toda nación con dignidad y criterio de grandeza nacional.

Nos posicionan como pseudo republiqueta indigna, subordinada al Bloque Atlantista, en particular a su principal potencia del mismo, en su remozada Doctrina Monroe, en el contexto de desembozado neoimperialismo.

¡Pueblo Argentino, pueblos hermanos de Íbero América, tomen conciencia y revaloricen el necesario sano patriotismo!

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Cómo es la reforma del Banco Central que propone Milei

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El presidente, Javier Milei, aseguró que la reforma del Banco Central apunta a eliminar la posibilidad de que la política “estafe a los argentinos” con el déficit fiscal y fustigó a los ex presidentes de la entidad, Marcó del Pont, y Miguel Ángel Pesce, por los cambios que se introdujeron durante el kirchnerismo.

 “La carta que hizo (Mercedes) Marcó del Pont está mal técnicamente”, afirmó el Presidente y enfatizó: “La carta orgánica que hizo el kirchnerismo está diseñada para que usted pase por el Banco Central, levante la mano y le tiren con un fajo de dinero”.

En una entrevista radial, el jefe de Estado remarcó que “para conseguir los objetivos necesita el Banco Central y tiene uno que se llama la política monetaria” y enseguida aclaró: “No le puede pedir a un instrumento cinco objetivos, eso es una declaración de ignorancia”.

Milei afirmó que el primer aspecto de la reforma es “quitarle la actual función al Banco Central de cinco objetivos y por la cual puede emitir por cualquier cosa”. En ese sentido precisó que “el único objetivo pasará a ser preservar el valor de la moneda”.

Como segundo punto marcó “la prohibición total y absoluta de financiar al fisco” tanto de “manera directa como indirecta”.

“La política no va a poder abusar más de esta herramienta que ha estafado a los argentinos”, enfatizó el presidente. Milei afirmó que si se viola la independencia del BCRA “debería ir preso el directorio de banco que lo avale eso, el Poder Ejecutivo y los diputados y senadores que hagan ese tipo de desastres”.

Consultado sobre si el Congreso votaría en su propia contra, contestó: “Que le expliquen a los argentinos que los quieren seguir estafando. Esto es cambiar una ley que trajo 90 años de decadencia de los argentinos”.

Como tercer aspecto subrayó un respaldo contundente a la gobernanza del Banco Central y en ese sentido indicó que la idea es que “no se puede echar de cualquier manera al presidente y al directorio”.

“Vamos a trabajar para que los políticos populistas no los puedan remover fácil”, señaló el jefe de Estado.

El cuarto punto que remarcó el presidente es limitar el reparto de utilidades, para que esto no derive en una emisión de dinero a través del reparto de dividendos fiticios.

El quinto punto es eliminar las Letras Intransferibles del Tesoro al Banco Central, proceso que se inició en las últimas semanas.

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