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Dujovne ratificó el ajuste: “No queremos hacer populismo en un año electoral”

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El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, dijo esta mañana que el plan económico trazado por el Gobierno Nacional busca construir un país que pueda crecer de manera sostenida. En declaraciones al programa Majul 910, que se emite por Radio La Red, el titular del Palacio de Hacienda subrayó que “una economía sana no debe distinguir si estamos en un año eleccionario o no”.    

 Dujovne resaltó que el Gobierno de Mauricio Macri busca “construir un país que pueda crecer sostenidamente en el tiempo, no durante un año, sino durante 10 años” y que “no podemos ni queremos hacer populismo en un año electoral”.  

 

El ministro explicó también que el crecimiento de la economía se enmarca en un  “esquema en el que se está logrando que baje la inflación, controlando el déficit, creando empleo y donde los salarios empiezan a recuperar poder adquisitivo. Se están generando las condiciones para que el sector privado pueda invertir, exportar y ese esquema es el adecuado para generar los resultados que queremos para la Argentina”.

 

“Comprendemos la ansiedad, pero estamos convencidos de que el rumbo elegido es el necesario. Y tenemos que entender en dónde estaríamos si no hubiéramos adoptado las medidas que adoptamos: la pobreza sería del 80% como es hoy en Venezuela. Ese rumbo es gradual, pero los resultados los estamos viendo y tenemos que perseverar”, subrayó Dujovne. 

 

Por su parte, el Secretario de Política Económica, Sebastián Galiani,  afirmó esta mañana que “la economía salió de la recesión” y que “hay un proceso de mayor inversión y mayor obra pública”. En declaraciones a Radio Nacional, Galiani subrayó que si bien “en la economía hay una heterogeneidad de situaciones, lo que estamos viendo es que el empleo está creciendo. En enero se crearon 20.000 puestos, en el segundo semestre entre 70.000 y 80.000”, detalló. 

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Crisis de la yerba: la solución está en la mesa imperfecta

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9 a 3. Una goleada. Los números reflejan una diferencia abultada. Contundente. Obedecen a una de las últimas votaciones en el seno del Instituto Nacional de la Yerba Mate, el organismo encargado de regular y custodiar la cadena productiva para que haya un equilibrio en la distribución de la renta y medidas de protección para los eslabones más sensibles.

¿Qué se votaba? Una semana antes de que se vuelva a enviar la definición del precio al laudo de la Nación, a instancias de la Provincia, se puso sobre la mesa una propuesta de suspender la zafriña de marzo, una época con escaso movimiento de la producción y con una incidencia menor en los volúmenes, pero suficiente para equilibrar la sobreoferta de materia prima.

De los 240 secaderos en actividad, menos de 20 operan durante la zafriña y manejan entre trece y 16 millones de kilos mensuales, contra 130 millones de kilos en el momento más fuerte de la cosecha.

Fue un martes.

Pero los directores pidieron “tiempo” para analizar la propuesta. Aceptaron votar el miércoles, pero ya volvieron con la decisión tomada. 9 a 3.

Una nueva oportunidad perdida para equilibrar la oferta y hacer uso de las herramientas que posee el INYM desde su génesis.

Sin embargo, el resultado no sorprende. El precio se define generalmente en el ministerio de Agricultura de la Nación por falta de acuerdo. En el INYM hay una propensión a desdeñar las demandas de la producción, el eslabón más desprotegido, que a su vez arrastra a los trabajadores rurales, con apenas un lugar en la mesa, pero, llamativamente, algunas veces votando en contra de sus intereses.

Apenas tres votos a favor de suspender la zafriña: el del gobierno de Misiones, que había impulsado la medida y los dos representantes de la producción, Guido Lagier y Jorge Haddad.

Los del Gobierno y la producción correntina votaron en contra, lo mismo que los de las cooperativas de ambas provincias y los del sector industrial.

Llama la atención que algunos sectores voten en contra de sus propios intereses. Pero el resultado no sorprende. Es más o menos como viene operando el INYM desde hace varios años.

Nacido en 2002 al calor de una protesta histórica de los productores yerbateros de Misiones, en una crisis de precios mucho más profunda que la actual, el organismo que debía proteger los intereses de toda la cadena, fue perdiendo en el camino la esencia de su origen.

Los precios casi nunca se fijaron en Misiones y desde hace varios años vienen estando por debajo de las expectativas de los productores –incluso menores a los costos reconocidos por el mismo INYM, lo que viola la ley-.

Ahora se sostiene que la crisis yerbatera responde a una sobreoferta de materia prima, combinada con una caída de la demanda externa e interna. Pero es la coyuntura. El problema es estructural y de vieja data.

La ley es determinante. En su artículo 8 señala que el INYM puede implementar las medidas que resulten necesarias para facilitar el equilibrio entre la oferta y la demanda. El noveno es más claro: puede fijar el calendario de cosecha, (no solo sugerir como en la última resolución) y limitar nuevas plantaciones. Y puede aplicar cupos de cosecha con un sistema progresivo de mayor a menor.

Es decir, la mesa del INYM tiene las herramientas desde la ley original para planificar a futuro y tomar las decisiones que sean necesarias para anticiparse a una superproducción.

La ley es diáfana. El INYM debe realizar y compilar estadísticas, censos y relevamientos de la producción, elaboración, industrialización y comercialización y consumo de la yerba. Desde 2002 figura en la ley.

Sin embargo, hasta ahora se viene postergando la conclusión de un censo para saber con exactitud cuántos productores hay y cuánto producen. Dos meses, tres, seis. Supuestamente estará en estos días. 

También puede el organismo rector de la actividad, crear registros para la identificación de la producción, elaboración, industrialización y comercialización de la yerba mate.

Asimismo, tiene facultades para mediar ante las instituciones que correspondan a los efectos de atender los intereses del trabajador del sector o incluirlo en los beneficios del fondo de desempleo nacional.

En la última protesta que ocurrió en Posadas, el directorio se desentendió de la protesta de tareferos y fue la Provincia la que tuvo que hacerse cargo. Pero está en la ley.

El 90 por ciento de la producción yerbatera está concentrado en Misiones. Sin embargo, en el directorio del INYM hay cinco representantes de Corrientes. Las Marías es la firma principal, junto a una cooperativa. El Gobierno de esa provincia, como es lógico, defiende los intereses de la compañía.

No sólo es desproporcionado el reparto de poder en la mesa yerbatera. Las Marías tiene una enorme influencia en productores, secaderos y cooperativas de Misiones, a los que les compra la materia prima. Y votan de acuerdo a sus intereses.

Con el diez por ciento de la producción en Corrientes, Las Marías concentra el 44 por ciento del volumen de yerba elaborada.

La riqueza yerbatera que se produce en Misiones, termina siendo más generosa cruzando la frontera.     

Está claro que un precio menor para la materia prima beneficia directamente a Corrientes –y un poco a un grupo de grandes industrias misioneras- en detrimento de los casi 20 mil productores misioneros. Allá casi no hay productores, por lo que no hay un problema social. Hay un gran productor-comprador que se beneficia con los bajos precios. Incluso se han denunciado operaciones trianguladas para la compra a través de empresas inscriptas en otras provincias. Pero la yerba termina en Corrientes.   

La ley del INYM también es clara en cuanto a los precios. El cálculo nunca podrá ser inferior al importe que resulte necesario para desarrollar la actividad productiva, incluyendo cargas impositivas, laborales y previsionales, incluyendo una rentabilidad razonable. En varias oportunidades se fijó un precio por debajo de los valores pretendidos por los productores e incluso, menores a la grilla de costos oficial.

El Centro de Transacciones, una prioridad para la Provincia que le daría transparencia a las operaciones y que ahora cuenta con el aval del ministro de Agricultura, Ricardo Buryaile, figura, en realidad, entre las partes fundantes del INYM: aparece en el artículo 32, inciso e la “implementación y operación de un centro de Transacción de la Yerba Mate”. Pasaron quince años.  

No es el único lapsus temporal de la mesa yerbatera. El 21 de junio de 2007 se declaró el “acompañamiento” del INYM a la propuesta de modificación de la normativa del Código Alimentario Nacional que establece que “la fracción que pasa por el tamiz 40 será considerada hojas” por un sistema que determine la cantidad de palo mediante el método de fibra cruda o determinación de contenido de fibra bruta. De este modo, se conseguiría bajar el porcentaje de palo y absorber una mayor cantidad de hoja verde. El 19 de enero, una década después, el INYM decidió ratificar… lo mismo. Diez años.

No fue un olvido. Desde la vecina provincia hubo fuertes presiones para que esto no ocurra.

Otra resolución del 8 de este mes, es incluso más preocupante para los eslabones más débiles de la cadena. Apurado por la necesidad de dar transparencia en el mercado, como reclaman productores y el Gobierno de Misiones, el organismo decidió que para el 31 de julio de este año, todos los secaderos deberán contar con una constancia de aprobación de balanza emitida por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial. Los que no cuenten con la balanza, podrán ser multados con el valor de hasta un millón de kilos de hoja verde.

¿Qué significa esto? Buena parte de los secaderos no cuenta con una balanza certificada y sí con otros tipos de mecanismos de medición. Solo las grandes firmas tienen balanzas del INTI.

En Misiones hay un solo operador autorizado a certificar las balanzas y asegura que no hay tiempo físico para que los secaderos cumplan con la norma. En este contexto, una multa semejante, sería la ruina y se favorece la concentración, algo que supuestamente el INYM, en su plan estratégico, advierte que hay que frenar.  

El Gobierno provincial instaló tres puntos de pesaje con balanzas electrónicas certificadas por el INTI para que operen como prueba del Centro de Transacciones. Así se puede seguir on line durante las 24 horas el movimiento de la actividad yerbatera y comparar con las operaciones bancarizadas. El sistema está en funcionamiento.

El estallido de la crisis no es culpa, claro, de las personas que ocupan los cargos. Ni de la yerbatera correntina que juega el juego que le conviene. Es en realidad, un laissez faire, laissez passer que fue resultó en tiempos de vacas gordas y precios elevados. Los productores que forjaron una enorme herramienta de transformación, ven pasar los años sin cambios profundos. Cuando el dinero fluye, no hay quejas y crece la venta de camionetas y tractores. Cuando falta, se los nota incómodos en un estudio de televisión porteño o repartiendo bolsitas de yerba en Plaza de Mayo, mendigando una audiencia con el Presidente, pero aceptando como mediador al Momo Venegas, que se enteró hace apenas unas horas de los padecimientos de sus representados.

El secretario general de la Uatre se convirtió en portador de una promesa de dudoso cumplimiento: según transmitió a los productores, el presidente Mauricio Macri garantizó un fondo de 1.500 millones de pesos para financiar la cosecha y que los productores cobren el valor fijado a través del Banco Nación, que recibiría los cheques hasta 180 días y pagaría en efectivo sin cobrar intereses.

Lejos está de ser una solución de fondo. Es apenas coyuntural. Ese dinero alcanzaría para una sola cosecha a valores actuales. Peor aún. Con dinero del Estado se estaría cubriendo el incumplimiento de las grandes industrias que son las que no pagan el precio oficial.

Los prometidos 1.500 millones servirían para pagar los intereses de las operaciones. No soluciona el problema de la yerba excedente que los grandes jugadores seguirán sin comprar o lo harán ofertando menores precios. El cheque a largo plazo suele venir acompañado por precios más bajos.

Hasta hace apenas unos días, la Nación decía que no contaba con el dinero para comprar la canchada extra en el mercado, por un valor estimado en mil millones de pesos.

Sería mejor cumplir con la ley. Pero como contó un intendente que participó de una reunión la semana pasada con los lugartenientes de Buryaile, desconocían los pormenores de la norma.   

Ante la crisis, queda en evidencia que no hay un equilibrio en la cadena y que el mercado, sin regulaciones firmes, tiende a concentrarse y engullir a los pequeños productores. Ya pasó en los 90, durante los años del libre mercado neoliberal. La hoja verde valía 0,20 centavos –vaya paradoja, de dólares, gracias a la Convertibilidad-. Menos que un chicle. Las chacras, apenas unas monedas más.  

Las fallas del INYM no deben servir de excusa, sin embargo, para despreciarlo como herramienta transformadora. Pero debe ser utilizado fervientemente por los principales interesados en un cambio: los misioneros.

Pero hasta para eso hay pequeñas trampas. El estatuto definido por los directores estableció que para poder ocupar una silla en esa mesa, el elegido debe representar a una entidad con cuatro años de antigüedad. Pasa una vida y hasta el Gobierno puede cambiar en cuatro años.

Es posible que el Gobierno provincial pida explicaciones por esa resolución del INYM y que intente modificarla.

Misiones debe –y que no se entienda esto como una guerra geográfica- proteger su economía y sus intereses. Hay que saber ocupar los espacios.

Para tener una dimensión de lo que importa la yerba mate en Misiones, van unos números. El gobernador Hugo Passalacqua oficializó la sugerencia de la Provincia para que la yerba valga 50 centavos de dólar.  De transformarse en realidad, tendría un enorme impacto económico.

Si se mantuviera el mismo ingreso de hoja verde a los establecimientos de la Misiones, según las declaraciones juradas de los operadores ante el INYM del 2016, se alcanzó los 707.267.262 kilogramos, los recursos en (por medio de los productores) se incrementarían en 1.959.130.315,74 pesos (+54%), pasando de 3.607.063.036,2 (si se mantuviera el precio de $ 5,1) a 5.566.193.351,94 (teniendo en cuenta el 50 por ciento de los 15,72 pesos por el valor del dólar vigente al cierre de las operaciones de este viernes). Dos mil millones de pesos más, en manos de productores y con un inmediato efecto derrame en la economía.

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La negación como estrategia

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¿Qué trajo la desubicada esta?, preguntó, sonriente, Mauricio Macri en medio de los aplausos del final.

“Es de Misiones. Yerba”. Contestó Emilio Monzó, presidente de la Cámara de Diputados sin saber que el micrófono estaba prendido.  

Sobre el final, un pequeño desliz durante la Asamblea Legislativa, se convirtió en un dato político. La desubicada es la diputada misionera Cristina Britez y lo que le entregó al Presidente fue un paquete de medio kilo de yerba, como el que afuera regalaban los productores misioneros para hacer visible su protesta por los bajos precios que reciben.

Macri no pareció estar enterado del reclamo y exhibió el paquete como un trofeo para las fotos. No era un regalo. Era una señal de protesta.  Pero el discurso estuvo blindado a cualquier mención de reclamos o alertas por los daños colaterales de un modelo económico que fue ratificado insistentemente.

El Presidente volvió a usar la retórica electoral para sostener sus acciones de Gobierno. Puso en evidencia que en las urnas se pone en juego la continuidad del cambio o el regreso del pasado. Es él o Cristina. Una polarización sin matices y que en esa lectura, no admite jugadores intermedios.

El problema es que se trató ya del segundo discurso ante la Asamblea –el tercero sumando el día de su asunción- y todavía no pudo exhibir señales de un cambio positivo. La mayoría de los indicadores sociales y económicos retrocedieron sensiblemente, en forma inversamente proporcional a los “errores” del Gobierno.  Abundaron, sin embargo, las menciones optimistas. A futuro. En potencial. Ya vamos a llegar.

Menciones de datos sueltos para graficar un todo que no es –nunca lo es- lineal. “Con las obras que hicimos en el aeropuerto de Tucumán la exportación de arándanos creció un 58 por ciento”, leyó, exultante, el Presidente. El l Comité Argentino de Arándanos puso un poco de claridad.  Ese 58 por ciento no es representativo de lo que sucede en el sector. Entre 2015 y 2016 hubo un incremento del 15 por ciento en los volúmenes exportados, pero fue el peor año del producto por los precios en destino y la disparada de los costos de producción.

En realidad, aunque fue una promesa de campaña, no hay economía regional a la que le esté yendo particularmente bien. La combinación de dólar bajo y suba de tarifas ha socavado la posibilidad de competir en el exterior y el consumo interno sigue estando en terapia intensiva, aunque en febrero haya mostrado que mantiene signos vitales. La recaudación del IVA creció por encima de la inflación.

La economía regional misionera, por caso, está en problemas. La yerba mate padece de bajos precios y caída del consumo. La forestoindustria no puede exportar y teme el impacto de una mayor apertura de las importaciones.

En Corrientes, una textil adelanta las vacaciones de enero de 2018 y ya advirtió a sus empleados que no habrá aumentos de salarios. Congelados. La Federación Económica de la Ciudad de Buenos Aires (Feciba), en base a datos oficiales, se perdieron en el sector un total de 151.433 puesto de trabajo durante el primer bimestre de este año.

Mientras el país no puede exportar, crece el déficit de balanza comercial por los productos que ingresan de otros países. Como sostiene el ministro de Producción Francisco Cabrera, no se trata de una “avalancha” de importados. Pero la balanza está muy inclinada.

La dinámica del comercio bilateral confirmó las dos tendencias claras de los últimos meses: un aumento interanual en el comercio bilateral, con incrementos tanto de las exportaciones como de las importaciones, y un creciente déficit bilateral.

Así, el comercio bilateral sumó USD 1.908 millones, un 12,8% más que durante el mismo mes del año pasado y el mayor registro para un mes de febrero desde Feb-2014. De esta manera, el comercio bilateral marcó el cuarto mes consecutivo de aumentos interanuales, con el agregado de que el alza se dio tanto en las exportaciones argentinas a Brasil como en las importaciones de Argentina desde Brasil.

Por su parte, las importaciones argentinas desde Brasil crecieron 18,3% durante febrero con respecto al mismo mes de 2016, alcanzando un valor de compras de USD 1.271 millones. En base a estos resultados, el saldo comercial volvió a reflejar un aumento del déficit bilateral, alcanzando USD 634 millones en el mes; el mayor déficit en un mes de febrero desde Feb-2012 

Macri y su equipo económico tienen para celebrar sí una caída en el ritmo de la inflación. Pero esa meta, que este año es aún más ambiciosa, choca con las propias acciones del Gobierno. Los tarifazos conspiran contra los precios bajos y la apuesta al consumo en un año electoral, empujará los precios hacia arriba. Una encrucijada difícil de resolver.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, mira el vaso medio lleno y asegura que la recesión ha terminado. “Hay que tener una mirada amplia sobre la competitividad y, en ese contexto, la foto que tenemos hoy es mucho mejor que la que teníamos hace un año y medio atrás”, señaló desde Mendoza. Pero al mismo tiempo prometió un mayor ajuste en las cuentas públicas como herramienta para bajar la inflación. “Ustedes saben que las provincias están alcanzadas por una ley de responsabilidad fiscal que fue sancionada hace muchísimos años, estaba suspendida y cobró vigencia de nuevo en el presupuesto del año 2017, pero es una ley  que a nosotros no nos deja conforme porque tiene techos al crecimiento del gasto demasiado elevados y permite que el gasto vaya con el PBI nominal, con lo cual no baja nunca en términos de producto y entonces no se pueden bajar impuestos, no se puede bajar la presión impositiva”, sostuvo.

Además, agregó que están trabajando en el Consejo de Responsabilidad Fiscal junto con el Ministerio del Interior, Rogelio Frigerio, y los ministros de Hacienda provinciales para adaptar esa ley a criterios más restrictivos en los cuales el gasto corriente pueda mantenerse en términos reales; y crecer el gasto de capital. 

Por eso se entiende el choque con los gremios estatales que reclaman subas salariales que permitan recuperar el poder adquisitivo del año pasado, cuando la inflación fue superior al 40 por ciento. El Gobierno se ajusta a una pauta inflacionaria para este año, estimada en 17 por ciento, pero de muy difícil cumplimiento según la mirada de analistas privados y de diverso color político.

“No obstante, la “sensación térmica” de la reactivación puede no coincidir con los datos objetivos, debido a que este rebote convive con los cambios estructurales que intenta el gobierno, por los cuales se retiran subsidios de las tarifas, se sincera el costo del dinero y se admite algo más de competencia en los mercados. El problema está en que, sin esos “ruidos” que alteran el corto plazo, quedaría trunca la transición hacia un crecimiento sustentable más adelante”, asegura Jorge Vasconcelos, uno de los economistas estrella de la Fundación Mediterránea a la que no se puede acusar de opositora y que incluso ha colocado a varios de sus hombres en las filas del Gobierno.

Ajuste con necesidades electorales. Un contraste a la vista. Por eso, la apelación de nosotros o el pasado, no es casual.

Es el llamado al núcleo duro de los simpatizantes del Gobierno a sostener el rumbo. Es la convocatoria a “voluntarios” para que cubran las vacantes de los docentes en huelga. Es la demonización de los dirigentes que convocan al paro desde la CGT.

Sin embargo, el tiempo de romance parece haberse terminado. El propio Presidente tocó la campana de largada del tiempo político electoral. Los aliados circunstanciales comienzan a ver ahora sus propias necesidades y advierten que seguir siendo laderos puede generar daños permanentes en sus propias ambiciones.

Las elecciones ya están a la vuelta de la esquina. El conflicto no es buen compañero para el último tramo hacia las urnas.

Macri parece no poder evitar el choque con docentes y la CGT. En las provincias, los gobernadores buscan desactivar conflictos antes de que estallen.

El mandatario de San Luis, Alberto Rodríguez Saá rompió el esquema con aumentos salariales que van del 40 al 60 por ciento de acuerdo a las categorías. Lo hace para diferenciarse, pero también porque puede. Es una provincia relativamente chica con buena coparticipación y regalías por la minería. Cuenta con recursos suficientes y evidentemente, una buena administración.

En Misiones, la oferta salarial está adecuada al contexto. Pese a ser una de las provincias menos beneficiadas en el reparto de coparticipación, el Gobierno acordó una suba salarial del 18 por ciento en blanco –al básico y con adicionales remunerativos-. Los principales gremios aceptaron la oferta y con los docentes, el jueves seguirán las negociaciones, atadas a lo que suceda en el ámbito nacional.

En Misiones la mesa paritaria sigue abierta con el compromiso de revisar los acuerdos en noviembre, dependiendo de lo que suceda con la inflación.

De este modo, aunque todavía quedan algunos gremios por formalizar, la masa salarial del Estado aumentará en más de 150 millones de pesos por mes. El incremento a los docentes significará una erogación mensual de más de 66 millones de pesos más, mientras que el resto de los estatales demandará otros 85 millones de pesos.

Hay responsabilidad en la oferta y en la actitud de los gremialistas. La buena salud de las cuentas públicas es primordial para preservar la economía y la acción del Estado.

Cuando la desmesura se apodera del Estado, las consecuencias son peligrosas. El paro de los municipales de Posadas es un dato de esa realidad. Los sindicalistas arrancaron con un pedido de aumento del 60 por ciento y obviamente rechazaron la oferta del 15 por ciento. La basura se acumuló por varias horas en la ciudad, con olores nauseabundos y la negativa del sindicato a negociar.

La demanda salarial puede ser legítima. Pero debe tener en cuenta el escenario. Posadas es la capital de Provincia con menos coparticipación por habitante del país. En general, en el resto de las ciudades la coparticipación forma parte del 60 por ciento de los ingresos del municipio. En la capital misionera es solamente del 35 por ciento.

Las cuentas de la Municipalidad de Posadas están agotadas, por una combinación de recesión y asimetrías con Paraguay. El presupuesto está casi destinado a pagar sueldos y el Concejo Deliberante demanda una enorme e injustificada cantidad de recursos. El promedio del gasto en el Concejo Deliberante en cualquier ciudad de Argentina es de aproximadamente el  3 por ciento.

“Acá en Posadas este cuerpo le demanda al municipio un 27 por ciento, es decir, está casi diez veces por encima del promedio de todo el país. Para que tomen dimensión de lo que hablo, este Concejo gasta más que los de Corrientes, Paraná y Santa Fe juntos, con una población inferior”, reveló el intendente Joaquín Losada en la apertura de sesiones del Concejo.

Entre el 2015 y el 2016, el legislativo incrementó sus gastos en un 50 por ciento mientras que el municipio, con los servicios que brinda, lo hizo en un 22 por ciento. Del presupuesto total de la ciudad  un 80 por ciento  está destinado a salarios, y el Concejo gasta un tercio del total de dicha masa salarial. Está claro que si no se corrige esta situación, cualquier demanda salarial será inviable.  Si no hay reactivación económica, no habrá recurso que alcance. Pero cuando lo haya, habrá que pensar con racionalidad.

La premisa del Gobierno sigue siendo fortalecer el misionerismo. El gobernador Hugo Passalacqua dio una señal clara en medio del conflicto yerbatero por los bajos precios. Tomó la idea del presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, y sugirió que el precio de la hoja verde sea fijado en 50 centavos de dólar. No es apenas elevar el precio, como reclaman los productores, sino generar un enorme efecto derrame en la economía de Misiones. Si se toman los kilos de cosecha a diciembre del año pasado, los productores podrían recibir en forma directa 1.959 millones de pesos más, pasando de 3.607.063.036,2 pesos a  5.566.193.351,94  pesos.

Claro, no es la solución definitiva para la problemática yerbatera, que necesita reformas de fondo en las que debe incidir mucho más fuerte la opinión de los misioneros, donde se produce el 90 por ciento de la yerba mate de la Argentina. Pero un volumen de dinero semejante, aparejado a la pulseada por recibir mayores recursos de coparticipación, pueden tener un enorme efecto dinamizador en la economía de Misiones.

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Crece el déficit comercial con Brasil pese a la recuperación de las exportaciones

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La dinámica del comercio bilateral confirmó las dos tendencias claras de los últimos meses: un aumento interanual en el comercio bilateral, con incrementos tanto de las exportaciones como de las importaciones, y un creciente déficit bilateral.

 

Así, el comercio bilateral sumó USD 1.908 millones, un 12,8% más que durante el mismo mes del año pasado y el mayor registro para un mes de febrero desde Feb-2014. De esta manera, el comercio bilateral marcó el cuarto mes consecutivo de aumentos interanuales, con el agregado de que el alza se dio tanto en las exportaciones argentinas a Brasil como en las importaciones de Argentina desde Brasil.

 

Las exportaciones argentinas a Brasil totalizaron USD 637 millones en febrero de 2017, en comparación con USD 617 millones en el mismo mes de 2016; con un aumento interanual de 3,2%. A su vez, teniendo en cuenta la mayor cantidad de días hábiles en febrero de 2016, el aumento medido en términos de promedio diario fue considerablemente mayor, del 9% interanual.

 

Según la consultora ABECEB, la suba se explicó por mayores ventas del sector agro-exportador, principalmente maíz, trigo, leche, aceite de soja. También se registraron aumentos en la exportación de naftas y gas butano (impulsadas por el efecto precio). A diferencia de los meses anteriores, el sector automotriz incidió negativamente, en línea con una profundización en la caída en la venta de vehículos en el mercado brasileño, que disminuyó 17% interanual en la media diaria de patentamientos durante el mes.

 

Por su parte, las importaciones argentinas desde Brasil crecieron 18,3% durante febrero con respecto al mismo mes de 2016, alcanzando un valor de compras de USD 1.271 M. Nuevamente, el incremento medido en términos de la variación en el valor promedio diario de las importaciones, y tomando en cuenta la mayor cantidad de días hábiles en febrero de 2016, el aumento en las importaciones argentinas fue incluso mayor, cercano al 25%. Esta fuerte suba  confirma la tendencia positiva mostrada en los últimos meses, con señales positivas respecto a la recuperación de la industria argentina y la inversión.

 

Al igual que el mes pasado, el crecimiento de las importaciones provino de las mayores compras de autos y autopartes, particularmente vehículos de carga y automóviles de pasajeros. Aunque también aumentaron las compras de petróleo en bruto (principalmente por un efecto precio), tractores y maquinaria agrícola y mineral de hierro. Con los últimos datos, las importaciones acumularon en lo que va del año un incremento de 21,4% interanual (USD 2.307 M).

En base a estos resultados, el saldo comercial volvió a reflejar un aumento del déficit bilateral, alcanzando USD 634 millones en el mes; el mayor déficit en un mes de febrero desde Feb-2012 (ver gráfico abajo). El creciente déficit argentino con su vecino no es una tendencia exclusiva del país, sino que se da en el contexto del mayor superávit comercial de Brasil con el mundo en su historia. En el caso argentino, la dinámica del sector automotriz ejerce una presión adicional, ante el crecimiento en las ventas de vehículos en el país, en contraste con la contracción pronunciada desde el año 2014 del mercado de vehículos brasileño. En este contexto, aunque se espera que la reciente apreciación del Real frente al peso argentino modere el déficit en los próximos meses, la dinámica específica del sector automotriz (responsable por 70% del déficit bilateral en 2016) augura un desbalance persistente en el intercambio bilateral en el mediano plazo.

Por su parte, la consultora Ecolatina, señaló que de acuerdo a los datos del Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Servicios de Brasil, la balanza comercial bilateral con nuestro principal socio arrojó en febrero de 2017 un déficit superior a US$ 630 millones. De esta forma, el rojo se profundizó 39% i.a. respecto del déficit registrado en dicho mes de 2016 (US$ -460 millones)

En febrero nuestras exportaciones a Brasil treparon 3,2% i.a., acumulando cuatro meses consecutivos de subas en términos interanuales. Las ventas a nuestro principal socio fueron impulsadas por las colocaciones de trigo, maíz, ómnibus y aceite de soja (el total vendido llegó a casi US$ 640 millones). Sin embargo, no pudieron contrarrestar el fuerte crecimiento de las importaciones desde Brasil: en febrero treparon 18% i.a. superando los US$ 1.270 millones. Vale destacar que, pese al aumento de nuestras exportaciones a Brasil, se perdió presencia en dicho mercado puesto que el resto de las importaciones brasileñas avanzaron 6% i.a. En consecuencia, la participación argentina en las compras externas de nuestro principal socio comercial cayó 0,2 p.p. en relación a febrero de 2016, ubicándose en 5,8% del total.

De cualquier manera, en el primer bimestre de 2017 las exportaciones a Brasil saltaron 19% i.a. (rozaron US$ 1.320 millones), de modo que en lo que va del año se logró ganar participación en dicho mercado: las exportaciones argentinas pasaron de representar 5,4% sobre el total de las compras al exterior del gigante latinoamericano en enero-febrero 2016, a 5,7% en igual bimestre de este año (el resto de las importaciones brasileñas trepó “tan sólo” 11,5% i.a. en este período).

Sin embargo, dado que las importaciones crecieron 21% i.a. en el primer bimestre de 2017 (superando US$ 2.300 millones), el déficit en el intercambio bilateral con Brasil se profundizó en casi US$ 200 millones (+24% i.a.) acumulando en los dos primeros meses del año un rojo de casi US$ 1.000 millones.

Por último, el flujo de comercio bilateral de febrero superó los US$ 1.900 millones, lo que representa un salto de 13% i.a. en relación a igual mes del año pasado y marca un avance de 7% al contrastar con el segundo mes de 2015. Este resultado se torna aún más promisorio en el primer bimestre: la suma de exportaciones e importaciones con Brasil trepó 21% i.a. y 6% al comparar con los primeros dos meses de 2015. La intensificación de las relaciones comerciales bilaterales es un aspecto a profundizar, ya que ambas economías se potenciarían al ensanchar sus mercados y obtener ganancias de escala, que redundarían en mejoras de la competitividad más allá de la cuestión cambiaria.

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Una textil de Corrientes analiza adelantar vacaciones de 2018 y podría congelar salarios

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Por Hernán Alvarez, desde Corrientes. La angustia es claramente visible en el rosto de los trabajadores correntinos que convierten el algodón en telas listas para confeccionar ropa de jeans. “Si planteas aumento salarial en este momento, te tiran por la cabeza con los despidos que hay en todo el país”, expresó un dirigente sindical.
La planta textil de Alpargatas en la ciudad correntina de Bella Vista continúa con la producción reducida a la mitad, afectada por las importaciones de telas, mientras que analiza la posibilidad de adelantar vacaciones correspondientes a 2018 y mantiene congelados los salarios de 480 trabajadores. Así lo adelantaron representantes sindicales de los obreros textiles de Corrientes, en medio del desconcierto por la apertura de importaciones autorizadas por la administración de Mauricio Macri. La situación se agrava por la caída del consumo interno y el reciente fin de las compras de indumentaria con el plan Ahora 12, sin interés.
En Bella Vista, Alpargatas produce telas para jeans y el ingreso de ese producto de Brasil, China y otros países de Asia complicaron drásticamente su situación en el mercado interno, por lo que desde hace tres meses esta planta bajó a más de la mitad sus niveles de producción.
“Acá se producía hasta 2016, un millón de kilómetros por mes de tela para pantalones, camisas y otros productos de jeans, lo que significa unos 80 telares; ahora la planta bajó a 25 o 30 telares”, relató a Noticias Argentinas el titular de la Asociación Obrera Textil de Bella Vista, Roberto Vandecaveye.
“Estamos tratando con la empresa de hacer todo lo posible para que no haya suspensiones ni despidos de obreros, pero la situación es muy complicada porque los depósitos de telas de Buenos Aires están llenos sin que el producto pueda comercializarse por el ingreso de importaciones”, agregó el dirigente textil.
Vandecaveye adelantó que una de las posibilidades es que la empresa decida adelantar los días de vacaciones correspondientes a 2018 a un grupo importante de trabajadores para evitar despidos o suspensiones, como un parte de un plan de contingencia.
El dirigente dijo que para la segunda semana de marzo podría tener novedades sobre los próximos pasos a seguir: “Mi deseo es que todo se normalice, pero la realidad es que estamos complicados porque realmente no se puede competir en el mercado interno con los precios de esa misma tela que viene de afuera”.
En este contexto, Vandecaveye afirmó que “es complicado discutir un aumento salarial porque los empresarios te tiran con los despidos por la cabeza cuando planteas que se negocie una actualización del salario de los trabajadores”.
En 2016, los textiles de esta planta ganaron por paritarias un 29 por ciento de incremento salarial en dos cuotas, pero en marzo de 2017 aún no comenzaron las negociaciones para actualizar sus ingresos y, en medio del temor a ser despedidos, son escasas las chances de luchar por un mejor salario.
Actualmente, la planta de Alpargatas en Corrientes mantiene a 230 trabajadores con vacaciones correspondientes a 2017, días que terminarán dentro de una semana y, partir de entonces, la empresa resolverá si adelanta días de licencia para evitar despidos.
Alpargatas de Bella Vista trabaja todo el proceso para el armado de la tela que vende a fábricas de ropa: el algodón ingresa crudo a su planta, los trabajadores hacen los hilados, luego los tejidos y los pintan en la tintorería para terminar los telares, es decir, todo el paso previo a la confección de pantalones, camisas y polleras de jeans.
Según datos de la Federación Obrera Textil, la administración del presidente Mauricio Macri habilitó de manera drástica el ingreso de productos importados, mayormente de los países asiáticos y en menor medida desde Brasil, a precios muy bajos con los que no puede competir la industria nacional.
Alpargatas no es la única textil de Corrientes que está complicada: TN Platex de Monte Caseros y Tipoití de la Capital provincial también pasaron en 2016 por momentos de tensión con adelantos de vacaciones y arduas discusiones por la suba salarial, a tono con realidad del país que ve afectado su consumo y producción internos.

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