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Apuntes sobre la crisis: Riesgo país

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En los últimos días seguramente habrán escuchado hablar del famoso “Riesgo País”. Es que en todos los medios de noticias se hacían eco del incremento de este indicador, señalando que es el más alto desde aquel  10 de junio de 2005, cuando el gobierno de Néstor Kirchner, con el entonces Ministro de Economía Roberto Lavagna, conseguían concretar la reestructuración de la deuda pública que había estado en default desde diciembre de 2001. También es comparable al riesgo país de noviembre de 2001, en el tramo final de la presidencia de Fernando de la Rúa.

Pero… ¿por qué tiene tanta importancia? (como habrán notado, lo anuncian casi con la misma solemnidad con que anuncian la cotización del dólar). Para poner claridad sobre este tema, trataré de explicar de manera sencilla de qué trata este indicador, ¿cómo y quién lo mide? Y sobre todo, ¿Qué importancia tiene para la economía del país?

El riesgo país se refleja a partir de un indicador que publica la consultora financiera JP Morgan. El nombre de este indicador en realidad es “Indicador de Bonos  de Mercados Emergente” (EMBI por sus siglas en inglés) y mide el diferencial de la tasa de interés que tiene que pagar Argentina (u otro país) por encima de la tasa de interés que pagan los bonos del Tesoro de Estados Unidos (considerados los más seguros del mundo). 

En otras palabras, este indicador responde al principio de los mercados financieros: “a mayor riesgo, mayor rentabilidad”. Por cada 100 puntos básicos que sube el riesgo país, se deberá pagar un 1% extra de tasa de interés para obtener financiamiento en los mercados internacionales. Por ejemplo, si la tasa de interés de los bonos del tesoro de EEUU es del 3% y el riesgo país para Argentina es de 2200 puntos básicos, Argentina debe pagar 22% más sobre la tasa de los bonos de EEUU. Es decir, que Argentina sólo puede acceder al financiamiento en los mercados internacionales si paga una tasa de 25%.

Para la medición el riesgo pais se tienen en cuenta los siguientes factores:Prima por inflación: si hay inflación, se incrementa el riesgo país porque es necesario compensar a los inversores por la pérdida del poder adquisitivo del dinero prestado.Prima por riesgo de incumplimiento: si el país tiene una historia de incumplimiento de los pagos de deuda, el riesgo país será más alto.Prima por liquidez: si los bonos argentinos no se pueden vender rápidamente en el mercado a un precio conveniente, subirá el riesgo país.Prima por devaluación: por ejemplo, si los bonos se emiten en pesos, el cual se devalúa, el riesgo país sube para compensar las inversionistas por esta devaluación.Prima por vencimiento: cuanto más largo es el vencimiento del bono, tendrá más volatilidad y menos liquidez.Otros factores: estabilidad política, estabilidad macroeconómica y fiscal, situación del área geográfica del país, fortaleza bancaria, entre otros.

Fuente: Elaboración propia en base a Golfinkiel y Lopitz (2003).

A continuación, se presenta un gráfico que nos permite ver la evolución del riesgo país de Argentina en el tiempo, más precisamente desde el 1 de Noviembre de 2001. Veremos en qué momentos este indicador muestra un incremento importante y trataremos de explicar por qué:

Cinco momentos importantes:

  1. Diciembre de 2001: Renuncia Fernando de la Rúa y Argentina comienza a experimentar una de las crisis económicas más fuertes de su historia. Se hace insostenible el régimen de convertibilidad de 1 peso – 1 dólar y Argentina se declara en default porque no puede hacer frente a los pagos de la deuda.
  2. 10-06-05: el día en que Néstor Kirchner y Roberto Lavagna logran renegociar la deuda Argentina por la cual estaba el país en default, se hace un canje de deuda con una quita importante de intereses y nuevas fechas de pagos. Argentina sale del default y automáticamente baja el riesgo país desde 6606 puntos a 794 puntos.
  3. Crisis financiera Internacional: Se desata una crisis financiera internacional debido a la crisis inmobiliaria en EEUU. Esta crisis afecta a todo el mundo y hace que el riesgo de tomar deuda de los países emergentes se incremente. Se trata de un shock externo.
  4. Fondos Buitres e INDEC: hubo problemas de credibilidad con las estadísticas argentinas. Además, el 30 de junio de 2011 sale el primer fallo adverso para Argentina en la Corte de Apelaciones de Nueva York por el conflicto con los Fondos Buitres.
  5. Llegamos a la actualidad: La llegada de Macri al gobierno en 2015 generó cierta confianza en los mercados internacionales, hasta que la falta de cumplimiento de los objetivos económicos comenzaron a generar dudas sobre el plan económico implementado. Si se estudia el gráfico con cuidado, notará que el riesgo país comienza a incrementarse lentamente a partir del 28 de diciembre de 2017, día en que el jefe de gabinete anunció un cambio en las metas fiscales y de inflación. A todo esto se suma que el gobierno no ha logrado, a través de sus políticas económicas, sacar al país de la recesión, ni frenar la inflación, tampoco pudo detener la fuga de dólares de la economía. Todas estas son señales claras de que el mercado no confía en Argentina y, eso se refleja en el incremento del Riego país. Es más, en los momentos en que escribo estas líneas, se anuncia la “reperfilación” de la deuda argentina, extendiendo el plazo de cumplimiento de las obligaciones. Obviamente, Argentina está dando señales de no poder pagar.

Conclusión:

El riesgo país no es un indicador que muchas veces tiene sus limitaciones, ya que puede castigarnos por errores del pasado o incluso por errores ajeno. Tampoco incluye variables ambientales u ecológicas que podrían reflejar la sustentabilidad del país y su economía en el largo plazo.

Sin embargo, de manera técnica, nos está diciendo algo que la mayoría de los argentinos ya sabemos: La economía no está bien. Más allá de los resultados electorales de las últimas PASO (tema que no está bajo análisis), el plan económico del gobierno fracaso: el famoso gradualismo y los ajustes no lograron bajar la inflación, no trajeron inversiones extranjeras (excepto las especulativas), la economía siguió cayendo, hay más desempleo, hay más pobreza, el déficit fiscal no desapareció y los argentinos nos volvimos más pobres. 

Si los mercados no confían en nuestra economía, sus razones tienen.

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Regreso al Futuro

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“Que se vayan todos, que no quede ni uno solo” era la consigna que más se escuchaba aquellos 19 y 20 de diciembre de 2001, cuando el pueblo argentino, luego de una larga noche neoliberal, le decía basta a una clase política corrompida que en una década dilapidó gran parte del capital social acumulado durante un siglo.

Un 20 de diciembre Fernando de La Rua, entonces presidente de la República Argentina, huía en helicóptero por los techos de la Casa Rosada, mientras un pueblo entero, tomaba las riendas de su destino como nación enfrentando la represión de un Estado de Sitio declarado que no pudo frenar la rebeldía popular.

Desde aquel entonces, las cosas no fueron igual en Argentina. Aunque algunos se fueron, otros se quedaron e, incluso, muchos otros políticos volvieron, lo cierto es que en Argentina, esas jornadas históricas deberían haber marcado un fuerte llamado de atención para cualquiera que detente el gobierno en el país. Desgraciadamente 18 años después estamos ante un escenario que se aproxima cada vez más a esos años de crisis y por ello creo conveniente repasar el pasado para entender el futuro.

¿Fue un reclamo de mayor democracia o un estéril grito de antipolítica?. Fue un debate sobre el frontal repudio a los partidos y su ejercicio del poder que mostró la gente en las calles, con la cacerola y a los gritos. “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, se coreaba en todas las protestas, en alusión, claro está, a los políticos. La consigna aglutinadora del descontento social fue expresión de la crisis de representatividad de Argentina pero además: ¿fue injusta, reduccionista o destructiva?.

Los caceroleros  no eran un manifiesto de la antipolítica, por el contrario, la frase intentaba expresar la exigencia de la “apertura del juego democrático”. Si lo escuchabas (el que se vayan todos) suelto parecía infantil, sin objetivo ni dirección pero tenía  que ver con un modelo económico y político que no daba para más. 

Los analistas sociales Federico Schuster y Fortunato Mallimaci discrepaban por esos días, sobre la pertinencia de la consigna. Al primero le parecía “justa, entendible y justificable”. Al segundo, “confusa y simplificadora de una realidad compleja en un momento crítico”. Ambos coincidían en que expresaba el hartazgo y la falta de credibilidad en la clase política y en que era difícil prever qué sector iba a explotar su poder de convocatoria. “Estábamos en una situación negativa de desmovilización, ahora podemos mirar el lado positivo”. 

Mallimaci, menos esperanzador, vislumbraba el fantasma de la cultura autoritaria de la sociedad argentina. “No veo que la consigna incluya a los empresarios, a los dirigentes sindicales y religiosos que también fueron parte de este sistema. Creo que puede llevar a más o menos democracia, y que hay un grupo de gente que anima la consigna para alentar el descreimiento de la política partidaria y dejarnos a merced de los virtuosos no contaminados que pueden encarnarse en algunos comunicadores sociales, militares o empresarios”.

Para el sociólogo no se trataba de destruir la representación sino de reconstruirla. La historia muestra que ese tipo de experiencias (las asambleas) son importantes al principio, como espacio de creación, pero que para que haya participación masiva hay que buscar representantes, si no se canaliza en una estructura más tradicional es puro romanticismo.

Carlos “Chacho” Alvarez fue uno de los que se fue. Pero su renuncia a la vicepresidencia de la Nación tampoco fue aceptada por los caceroleros. “Es uno más de la partidocracia asquerosa”, decían. “El rechazo es contra la corporación política y creo que la respuesta es llamar a elecciones sin listas sábana”. ¿Quiénes reemplazan a los que están si todos se van? Los asambleístas reconocían que el futuro era incierto, apostaban a que de los barrios pudieran salir nuevos dirigentes que acompañen “al puñado que se puede salvar”, especulaban con que las comisiones barriales pudieran ser el prototipo de un organismo de control, reconocían que si se devolvían los ahorros algunos vecinos perderían interés por la movilización pero, sobre todo, rescataban que algo nuevo estaba surgiendo.

“Veo que en las asambleas hay mucha gente de mi generación participando activamente. Somos parte de los que fuimos desaparecidos o eliminados como personas en la dictadura y estuvimos todo este tiempo hechos unos burgueses de mierda. Ahora queremos construir nuevos caminos y eso es algo rico”, sintetizaba Susana, una vecina del Cid Campeador.

Agosto del 2019. Contra todo pronóstico de analistas, periodistas, politólogos y políticos, el 2001 está de vuelta. La economía real ya fue devastada. La crisis de deuda y el consiguiente default amenaza con llevarse puesto el sistema financiero. La realidad de miles de argentinos –escondida por la asistencia social- pone en jaque la paz social. Como ya sabemos, ésta secuencia terminará impactando en el sistema político.

No se aprendió del pasado. No se quisieron ver las señales de alerta que pululaban por todas partes. Ahora sólo resta esperar a que la sociedad esté varios pasos delante de su clase dirigente y pueda pacíficamente amortiguar lo que viene.

(*) abogado diputado MC

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Passalacqua reunió a su gabinete y pidió “redoblar el trabajo y la austeridad”

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“Los convoqué para un encuentro breve, para hablar del estado de situación,  de lo que se viene, y de lo que esperamos que se venga”, precisó el gobernador Hugo Passalacqua al abrir la reunión de Gabinete pasado el mediodía de este viernes, en la Sala de Situación de Casa de Gobierno.

El gobernador centró su discurso en tres aspectos: austeridad y contención del gasto; redoblar el trabajo en todas las áreas gubernamentales; y en lo político, reforzar el trabajo militante de cara a las elecciones generales del 27 de octubre.

No voy a abundar respecto a la tremenda crisis que atraviesa el país. Debemos seguir siendo muy responsables con el manejo del gasto. Tenemos una provincia ordenada, es cierto, pero eso no significa dejar de profundizar las medidas de austeridad. Son tiempos muy difíciles, y debemos trabajar para que Oscar (por Herrera Ahuad, gobernador electo) reciba una administración que le permita orden y previsibilidad”, enfatizó Passalacqua. 

Del encuentro, desarrollado a las 12:30 de este viernes y que no duró más de quince minutos, participaron los ministros y presidentes de entes descentralizados. No estuvieron presentes el vicegobernador  Herrera Ahuad, por estar desarrollando agenda oficial en el interior de la provincia; el ministro de Deportes, Rafael Morgenstern; y la secretaria de Agricultura Familiar, Marta Ferreira, ambos por asistir a la reunión en la Comisión de Presupuesto de la Legislatura, en el marco de la presentación en la que cada cartera del Ejecutivo explica las previsiones de gastos para el próximo ejercicio.

En otro tramo de su breve discurso, el mandatario hizo hincapié en la necesidad de “continuar redoblando el trabajo en cada área, siempre estando muy cerca de la gente, escuchando en la calle, en el pueblo o en el paraje, lo que necesita el misionero y la misionera”. 

Por último, se refirió a las acciones en el marco de la campaña por las elecciones generales de octubre próximo, y remarcó que “el próximo gobernador necesitará tener representantes en el Congreso que defiendan los intereses de los misioneros, con énfasis misionerista”, insistió al hacer referencia a los candidatos del Frente Renovador de la Concordia. “Iremos con doble boleta corta: la de nuestros candidatos a diputados nacionales y la de Alberto Fernández, en la fórmula presidencial“, puntualizó. 

A diferencia de las PASO, ahora la Renovación hará campaña por Fernández y al mismo tiempo por boleta misionerista.

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¿Rediscutir Corpus? La propuesta del radicalismo contra el déficit energético de Misiones

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El análisis del presupuesto 2020 de Misiones comenzó con un intenso debate sobre el modelo económico nacional y su impacto en la tierra roja y las proyecciones de inversiones que se harán necesarias en los próximos años, especialmente en materia energética, elemento clave para recuperar la senda del crecimiento.

El presidente de la comisión de Presupuesto de la Legislatura, Marcelo Rodríguez, expuso algunos datos sobre el proyecto diseñado por el gobernador Hugo Passalacqua. Cuando el presupuesto fue presentado en julio, cuando el dólar cotizaba a 44,6 pesos. Hoy está en 60,33 y el país bailotea en medio de turbulencias financieras y al borde del default técnico. Lo proyectado ya sufrió una devaluación del 37 por ciento. 

“En el contexto de la Argentina, se hace difícil poder planificar. Se hace difícil llevar adelante números cuando todos los días tenemos novedades en un volcán económico y plena incertidumbre”, graficó Rodríguez. El economista proyectó que como consecuencia de la última devaluación pos elecciones primarias, la inflación será del 55 por ciento y habrá un decrecimiento en torno al 2,3 o 2,5 por ciento del PBI, muy lejos de las promesas optimistas del presidente Mauricio Macri. 

El primero en exponer en la comisión fue Sergio Lanziani, ministro de Energía y hombre de consulta de Alberto Fernández. Advirtió que la energía en Misiones es una cuestión de Estado alejada de antinomias políticas, por lo que, tras ser convocado al Gobierno de la Renovación, diseñó un equipo variopinto de especialistas para elaborar proyectos comunes y planificar a largo plazo

El funcionario enumeró una serie de datos sobre el estado actual de la energía en Misiones y señaló que hay un plan diseñado que requiere una inversión de 600 millones de dólares. Lanziani señaló que Misiones tiene un consumo siempre presente, con picos de demanda de potencia equivalentes a una estación transformadora cada dos años, con una tasa de crecimiento promedio del 7 por ciento, más del doble que la Nación. “Tenemos que crecer más que la Nación para dejar de ser una provincia pobre y si no tenemos energía nunca vamos a dejar de serlo. Y debemos crecer más rápido para recuperar el terreno”, analizó. 

El ingeniero nuclear proyectó que en diez años Misiones deberá duplicar la potencia instalada para abastecer la demanda acorde. “La represa de Urugua-í significa hoy el 12 o 15 por ciento de la potencia requerida. En diez años, va a quedar circunscripta a dos estaciones, la de Puerto Iguazú y Wanda. Hoy necesitamos tres estaciones transformadoras. Especialmente en la zona San Pedro-Irigoyen-Andresito”, explicó. 

Lanziani también hizo un pormenorizado racconto de las negociaciones para cobrar las regalías de Yacyretá en energía, que se iniciaron apenas fue designado, pero que recién se concretaron en noviembre del año pasado, pese a que más de un año antes el ex ministro de Energía de la Nación, Juan José Aranguren, había firmado la resolución que autorizaba el reconocimiento del 30 por ciento de la energía comprada a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico. Contó que hasta hubo un reclamo judicial al presidente Mauricio Macri por la falta de respuestas. 

“Sobre 20 mil GWH que produce Yacyretá, nos toca 1080 GWH de regalías. Hoy tenemos consumo de 2700 y 350 genera la represa de Urugua-í. Misiones hoy tiene que pagar solamente el 60 por ciento de la energía que consume. Construimos dos Urugua-í sin poner un solo ladrillo”, comparó. Sin embargo, alertó que “es más de lo que nos reconocieron, pero no es todo lo que nos corresponde”.

“No hay que cartonear con la energía. Ni meter cuestiones políticas para esmerilar al adversario”, argumentó. Lanziani expuso con crudeza que si no hay inversiones nuevas, en diez años puede haber una crisis energética profunda en la Argentina, pero especialmente en el NEA, ya que “Paraguay necesitará más energía de Yacyretá”. 

Ahí surgió la propuesta del radical Javier Mela, quien insistió en “reabrir el debate por la represa de Corpus”. 

“Saquémonos los prejuicios. Corpus en Corpus puede duplicar o triplicar lo que produce Yacyretá”, exigió. 

Lanziani indicó que Corpus puede generar una potencia de 20 mil GWH y reveló que “ya estamos hablando” en la Comisión Mixta del río Paraná, en Yacyretá y en EBISA. “Sabemos los escenarios futuros. Pero eso lo debemos hacer después de las elecciones. Es un tema tabú”, sentenció

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