Oscar Herrera Ahuad recibió su diploma como diputado nacional electo y reafirmó su compromiso con la agenda del pueblo misionero.
El presidente de la Legislatura Provincial participó del acto de entrega en el Centro de Convenciones y valoró la voluntad popular expresada en las urnas. “Asumo mi responsabilidad con respeto, acompañando las necesidades del pueblo misionero”, afirmó.
En el mismo acto protocolar, los Legisladores electos por La Libertad Avanza, Diego Hartfield y Maura Gruber debían recibir sus diplomas, pero no asistieron porque están en Buenos Aires en reuniones con la conducción nacional de su partido. Sus diplomas los recibió el presidente del partido en Misiones, Adrián Núñez.
Un reconocimiento institucional y un mensaje de respeto democrático
El presidente de la Cámara de Representantes de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, recibió este miércoles su diploma como diputado nacional electo, en un acto celebrado en el Centro de Convenciones y Eventos del Parque del Conocimiento, en Posadas.
Durante la ceremonia, en la que también fueron distinguidos los demás legisladores electos, Herrera Ahuad agradeció al pueblo misionero por el acompañamiento y destacó el valor de la participación ciudadana como pilar de la democracia.
“En una campaña siempre hay que hacer un balance de lo que fue. Lo he tomado con mucha responsabilidad: recorrimos la provincia, llevamos nuestras propuestas y escuchamos las necesidades de la gente —del sector productivo, maderero, yerbatero, de la salud y la educación—”, expresó.
El exgobernador enfatizó que la elección fue una oportunidad para escuchar las nuevas demandas de la sociedad misionera y asumirlas con compromiso institucional: “La decisión del pueblo misionero ha sido hacia otro espacio político. Eso uno lo entiende e interpreta como otra agenda y otras necesidades que debemos acompañar. Asumo mi responsabilidad con respeto, sabiendo que el pueblo eligió otro esquema, y desde mi lugar voy a trabajar para que la agenda de la gente se lleve adelante.”
El acto se desarrolló en el Teatro de Prosa, donde autoridades provinciales, representantes legislativos y familiares de los nuevos diputados participaron de la entrega de diplomas, formalizando la asunción prevista para diciembre ante el Congreso de la Nación.
Compromiso legislativo y continuidad de una agenda misionera
Herrera Ahuad —médico, exministro de Salud y exgobernador— reafirmó su decisión de trasladar al Congreso Nacional la agenda productiva, social y ambiental de Misiones, dando continuidad al modelo de gestión provincial basado en la autonomía política y el desarrollo sustentable.
El dirigente de la Renovación destacó que su labor parlamentaria se centrará en defender los intereses de la provincia y acompañar a los sectores que sostienen la economía real. “Con responsabilidad seguiré acompañando al pueblo de Misiones, que es quien elige su destino”, subrayó.
Durante su gestión como gobernador, Herrera Ahuad impulsó políticas públicas vinculadas al cuidado ambiental, la economía del conocimiento, la innovación educativa y la salud pública, ejes que continuará promoviendo desde el ámbito legislativo nacional.
La presencia de referentes institucionales y de distintos espacios políticos en el acto reflejó un clima de respeto y madurez democrática, en una provincia que ha consolidado una participación electoral sostenida y una institucionalidad reconocida a nivel federal.
Un escenario político nacional en transformación
La elección de Oscar Herrera Ahuad como diputado nacional marca un nuevo capítulo en la representación misionera dentro del Congreso, en un escenario político nacional en transformación.
Su incorporación a la Cámara baja refuerza la presencia del Frente Renovador de la Concordia, que mantiene una agenda orientada a la defensa de la coparticipación justa, la soberanía energética y la protección de los recursos naturales de Misiones.
El exgobernador se integrará a la labor parlamentaria con una reconocida trayectoria en la gestión pública provincial, respaldada por un amplio consenso social. Su mensaje de unidad y acompañamiento refleja una postura de construcción institucional responsable, en línea con la tradición política misionera de priorizar los intereses locales por sobre las disputas partidarias nacionales.
En su discurso, Herrera Ahuad dejó un mensaje que sintetiza su visión de futuro: “El compromiso es seguir trabajando con respeto, con responsabilidad y en representación de un pueblo que confía en la democracia y en la construcción colectiva.”
Los guionistas de ciencia ficción suelen imaginar el futuro de la humanidad dominado por la tecnología, la IA y robots peligrosos. Desde la Metrópolis de Fritz Lang a Terminator, Matrix y Black Mirror. Pero no hay que esperar demasiado. En el presente, la tecnología comienza a moldear movimientos políticos, como lo demostró la irrupción de líderes como Donald Trump, Jair Bolsonaro o Javier Milei, impulsados por las interacciones en redes sociales y discursos rupturistas. Pero nunca, como hasta ahora, se ha visto que directamente, la tecnología reemplace mecanismos democráticos tan simples como ir a votar. Hasta ahora.
Aunque la tecnología está incorporada al día a día, parece que gran parte de la población se está quedando atrás en la toma de decisiones sobre su propio futuro. La política, ni lerda ni perezosa, sabe muy bien que su incorporación es necesaria aunque aparecen casos extremos.
Los casos de Nepal y AlbanIA
La inteligencia artificial arremetió en nuestras vidas como un toro embravecido contra su verdugo en una plaza. Hoy en día está en cada paso del ser humano, desde el diseño de imágenes falsas hasta en la ayuda constante en niveles educativos. Estos ejemplos son para demostrar su impacto en la cotidianidad.
Albania dio un paso más allá. En criollo, los albanos se pasaron dos paradas por lo menos. No tuvieron la mejor idea que nombrar una inteligencia artificial como ministro, con todas las polémicas que eso conlleva.
Diella, el nombre que recibe la ministrIA de Albania, está encargada del área de licitaciones para obras públicas. Su rol principal es el de ejecutar con mayor y mejor precisión, e imparcialidad las decisiones a la hora de elegir empresas e individuos con los cuales pueda trabajar el Estado. Diella dio un discurso en el parlamento y la respuesta fue obvia: todo terminó a las piñas.
Si bien esta IA ya tenía funcionamiento como asistente virtual en eAlbania, su “nombramiento” ministerial causó indignación y repudio en la oposición y en parte de la población, sobre todo por la posible manipulación de sus decisiones. Si bien es ficticio su ministerio, ya que la constitución albanesa exige tener ministros humanos (como si fuera imposible no serlo), su aparición resultó digna de un análisis más grande como ciudadanos globales.
Nepal es otro caso digno de reflexionar sobre el punto tecnológico en el que estamos. Este país pasó por un desmadre total que decantó en la renuncia del primer ministro Sharma Oli y todo su gabinete. ¿El motivo? Prohibir o restringir más de 25 apps -Facebook, Instagram, WhatsApp y WeChat, entre otras, por no haberse registrado en el país-. Esta fue la simple excusa para movilizarse tras años de evidente corrupción y nepotismo en el estado nepalí. Tras intensas jornadas de brutalidad y caos en las calles que dejaron más de 50 muertos, se logró la caída total del gobierno.
Desde 2008, Nepal tuvo 14 primeros ministros en 17 años. Un promedio de 450 días por gobierno.
Los nepalíes formaron un servidor en la famosa plataforma gaming Discord, llamada “Hami Nepal” con más de 130 mil miembros. Allí deliberaron y debatieron acerca de posibles nombres para suceder al caído presidente. Lograron crear canales de difusión, verificación de hechos y discusiones, simulando una suerte de elección que terminó en la designación de Sushila Karki, ex presidente jueza de la Corte Suprema. Lo más llamativo es que esto fue avalado oficialmente, y esta mujer asumió el 12 de septiembre con el encargo de estabilizar el país y armar la transición a las elecciones de marzo del año que viene. Esta fue la primera experiencia en donde se elige a un mandatario vía una app gaming.
La generación Z sacó del poder al gobierno por vetar apps y terminó utilizando una plataforma gaming para elegir al nuevo mandatario. El poder joven es algo que no pierde vigencia.
La real utopía actual
Black Mirror es una popular serie que demuestra cómo sería el mundo en pantallazos de múltiples posibles futuros dominados por la tecnología. Ni ellos fueron tan lejos como Albania y Nepal.
Habrá que empezar a pensar hasta dónde llegan los límites de la tecnología y dónde se separa de lo humano.
¿Es realmente posible limitar a la tecnología? Nepal supo demostrar que genuinamente es un arma para poder organizarse en pos del bien común, y Albania parece demostrar que es una excusa para no atacar directamente a la corrupción que afecta a su país.
Hasta dónde llega la flacidez mental humana que empodera a una inteligencia artificial. Albania, en vez de atacar a la corrupción y condenar a los corruptos que abusan del Estado, termina recurriendo a una IA. Literalmente están aceptando que no pueden frenar la corrupción y que solo algo que es externo a lo humano y, en los papeles, “incorruptible” puede servir como mediador en este asunto. Suena como a una burda tomada de pelo al pueblo albanés. ¿Qué diría el mariscal Tito si estuviera vivo? De seguro que sentiría una decepción por la falta de valentía para combatir a los males nacionales.
Nepal es la contracara. Expuso la falta de organización y el exceso de burocracia en el cual está inmerso e intoxicado el Estado nepalí y su poder político. La propia voluntad del pueblo ha servido como el motor electoral de manera virtual, demostrando una vez más que “el pueblo unido jamás será vencido”.
Todo este tema de la tecnología y la política desnuda otro tema: la desigualdad. Si nos mudamos automáticamente a un sistema electoral y de funcionamiento político totalmente virtual, sin el acompañamiento y el compromiso estatal – empresarial de sumar a la población, las decisiones importantes y las elecciones pasarán a ser monopolio de unos pocos. No solo de los jóvenes, por ser los más avezados en uso tecnológico sino aquellos que tendrán más acceso a estas herramientas, profundizando la diferencia entre ricos y pobres. A fin de cuentas, no importa que tantas nuevas tecnologías existan, sino que el debate es el mismo, quien puede acceder y de qué manera a ellos.
BBC Mundo – El politólogo colombiano Mauricio García Villegas analiza la historia del continente desde la perspectiva de sus emociones colectivas y la falta de integración regional.
En las últimas 16 elecciones celebradas en América Latina casi siempre ha ganado el partido opositor.
Paraguay y México se cuentan entre las pocas excepciones. Pero en casi todos los comicios entre 2021 y 2023, se repitieron las mismas características: el voto de castigo al oficialismo, los ciclos políticos más cortos y el aumento de la desconfianza.
Y aunque, según el Informe Latinobarómetro, el apoyo a la democracia en el continente subió 4 puntos porcentuales llegando al 52% en 2024, cada vez hay más ciudadanos que se muestran indiferentes al tipo de gobierno.
Entre 2010 y 2023 aumentaron de un 16% a un 28% los latinoamericanos que opinan que “da lo mismo un régimen democrático que uno no democrático”.
Para el politólogo colombiano Mauricio García Villegas, profesor en la Universidad Nacional de Colombia e investigador en la organización Dejusticia, Latinoamérica está molesta.
“La gente encuentra que las instituciones han fracasado en su obligación de proveer seguridad y justicia, y acaban por decir que se vayan todos y acudiendo a soluciones extremas”.
“Parte de los pesares de América Latina se originan en sus emociones tristes y estamos acostumbrados a verla como muchos países, cada uno con sus traumas y sus fronteras, pero yo creo que este es el único continente que es una nación”, explica en su último libro “El viejo malestar del Nuevo Mundo”.
En él explora la historia de América Latina desde la perspectiva de las emociones colectivas y muestra cómo estas han influido en los problemas sociales y políticos del continente. Analiza el papel que el dolor y el odio han ejercido en los asuntos sociales y políticos del continente.
BBC Mundo entrevistó al politólogo para hablar de qué nos une y qué nos separa en América Latina.
Pie de foto, La desunión y la debilidad provocan que América Latina siga siendo el continente olvidado.
Le he oído hablar de que América Latina está un poco en el olvido y que necesita muchas cosas, pero sobre todo unirse. Y no sé si esto es un poco utopía o realmente es posible una unidad latinoamericana.
Sí, sin duda hay algo de utopía en eso. Pero el hecho de que algo sea muy difícil no quiere decir que no sea la solución. La idea de unidad latinoamericana no es nueva. Viene de muy atrás.
Empezó en el siglo XVIII, en torno a 1767, cuando los jesuitas fueron expulsados de América. Y al dispersarse por el mundo empezaron a hablar de los pueblos de América Latina, de sus costumbres, de la unidad geográfica. De ahí surgió la idea del americanismo.
Después pasó por este territorio el naturalista alemán Alexander von Humboldt, y también decía algo parecido. Más tarde vendría Bolívar y otros próceres de la independencia, que también dijeron que este era el mismo pueblo, la misma nación.
Entonces, yo lo que hago es retomar esa idea. Hemos vivido incluso más tiempo como unidad política bajo el mando de España que dispersos en distintas repúblicas. Es una misma nación, con la misma cultura, la misma religión, la misma manera de pensar.
¿Y qué implica eso?
Eso explica que tengamos los mismos problemas de corrupción, de falta de Estado, la misma manera de ver el mundo, el mismo aprecio por la familia, el mismo menosprecio por lo público, la misma idea de justicia, etcétera.
No hay otro territorio del mundo que tenga esas características de tanta gente unida por la misma religión, la misma lengua, la misma cultura, el mismo pasado, y que, sin embargo, esté tan dividida.
Parte de nuestros problemas y de nuestra debilidad, el hecho de que seamos el continente olvidado, viene de esa falta de unidad, incluso entre países muy parecidos.
Si le preguntas a un europeo, la gente que viene de Latinoamérica es igual, pero los latinoamericanos se ven distintos unos de los otros. ¿Cómo es posible?
Pie de foto, En 2023, los hispanos representaron el 19% de la fuerza laboral de Estados Unidos.
Trump ha puesto a América Latina en el centro de muchas de sus políticas y con una postura dura hacia la región. ¿Quizás esto puede hacer que los países despierten y busquen unirse?
Estados Unidos ha tenido una actitud deshonrosa y autoritaria en América Latina durante muchísimo tiempo. Yo creo que eso ha cambiado bastante, pero no se puede olvidar.
La actitud estadounidense con México ha sido terrible y en general, con Centroamérica también. Hoy en día hay un presidente que menosprecia América Latina.
Por eso la región se tienen que unir, tiene que fortalecer sus instituciones regionales para tener hacer frente a lo que se viene con Trump.
Parte la manera despótica con la que Estados Unidos trata América Latina tiene que ver con su debilidad, con su dispersión, con la existencia de países muy pequeños y económicamente muy débiles.
Esa dispersión solo contribuye a nuestro fracaso y por eso nuestro poderoso vecino hace y deshace con nosotros.
¿Por qué ese menosprecio?
El menosprecio no es de todos los estadounidenses ni de todos los gobiernos. Pero en términos generales tiene muchas causas que van desde actitudes racistas o pseudo-racistas, como lo vemos hoy en día con el gobierno de Trump, hasta desconocimiento sobre lo que es América Latina.
Y a eso se suma la debilidad de la región y la tendencia global de fortalecer el interés nacional. Esto es lo que hace que el gobierno de Estados Unidos no tenga ningún inconveniente en ponernos reglas que los benefician a ellos y nos perjudican a nosotros.
Sigue habiendo algo de ese concepto de que América Latina es el patio trasero de Estados Unidos, y eso es lamentable.
Pie de foto, “Algunas naciones se han inclinado demasiado hacia el odio y la venganza”, dice el autor.
¿Qué le espera a América Latina en los próximos años?
No tengo una bola de cristal, pero sí creo que el resentimiento es muy importante. Si hablamos de las emociones, el resentimiento es muy importante en el devenir de la política.
Marx decía que la violencia era la partera de la historia. Yo creo que la partera de la historia realmente es el resentimiento, porque mueve a los pueblos de manera muy fuerte.
Entonces, si la política de los Estados Unidos se vuelve mucho más despótica e indigna de lo que ha sido en el pasado, es posible que eso una a los latinoamericanos y que eso ayude a esa unidad que yo tanto anhelo, pero habrá que verlo.
Hablando en positivo, ¿qué tienen en común los latinoamericanos?
Tienen en común muchísimas cosas, empezando por la lengua, que no es poco.
Tienen un pasado igual, una misma manera de ver el mundo con unos valores similares, una misma manera de entender lo que es justo y lo que es injusto, de valorar la familia, de valorar lo público, de valorar las relaciones humanas.
¿Y en este marco cómo encaja la relación con España?
Hay una relación un poco amor-odio. La historia de España con Latinoamérica es una historia muy larga y muy compleja, pero continuamos atrapados en esas versiones extremas sobre lo que ocurrió, que crean ruido y distorsionan la relación.
En mi libro sostengo que los latinoamericanos somos más como los españoles del barroco, con lo que eso implica.
El barroco fue una época en la que la distinción entre soñar y estar despierto era confusa, era difícil de establecer.
Los personajes del barroco, Segismundo, El Quijote, etcétera, vivían soñando y soñaban viviendo de tal manera que eran presas de delirios y de ilusiones, y su vida la acomodaban a su mente.
Pie de foto, “Si la política de los Estados Unidos se vuelve mucho más despótica e indigna, es posible que eso una a los latinoamericanos”, dice García Villegas.
No tenían, como tuvieron los modernos, esa actitud de acomodar la mente a los hechos. Cuando los hechos cambiaban, los modernos se adaptaban.
No, el barroco adapta los hechos a su imaginario, a sus obsesiones. Y así somos los latinoamericanos. Y por eso en América Latina ha prosperado tanto el populismo y las campañas idealistas y utópicas que han terminado muchas veces en sangre y en tragedia.
Mientras España se volvió europea, América Latina se quedó enquistada en sus dinámicas del siglo XIX.
¿Qué peso tienen esas emociones de las que hablas en tu libro en la polarización política por la que atraviesan ahora muchos países de América Latina?
En mi libro anterior “El País de las Emociones Tristes” explico cómo la gente suele analizar los fenómenos políticos a partir de los enfrentamientos ideológicos.
Entonces, unos son de izquierda y otros son de derecha, unos son marxistas y otros son libertarios. Y yo creo que hay que ir al fondo del asunto. Y ahí es donde están las emociones.
América Latina está llena de buenos proyectos, de buenas Constituciones, de empresas que muchas veces terminaron malogradas por las emociones, y en particular las emociones tristes que son el odio, la venganza, la envidia, el resentimiento.
Esas emociones han sido determinantes en la suerte de los países.
Gente con la misma ideología, pero con odio y envidia, han terminado en disputas tremendas. Está pasando hoy en Bolivia, en Colombia.
Los griegos se preguntan tras la guerra de Troya cómo era posible que la venganza los hubiera llevado a esa situación tan terrible. Ellos sabían muy bien que para evitar esas emociones y esas venganzas, había que tener reglas e instituciones.
¿Y cómo podemos definir las instituciones de América Latina hoy en día?
Lo que ha fallado en la región, en buena parte, son las instituciones. Cuando llegó la independencia, llegaron los caudillos, los populistas de antes, y crearon Estados despóticos que exacerbaron y aumentaron las emociones tristes.
Entonces, todos los países deben encontrar un equilibrio entre emociones y reglas que permitan matizar o ignorar las emociones tristes.
Y eso es lo que no ha funcionado bien en América Latina: ni la cultura que debilita las emociones tristes, ni una cultura en contra del dogmatismo y de los odios y de las venganzas, ni tampoco un Estado que logre poner orden y que aminore esas emociones tristes.
Hemos fallado por el lado de las emociones y por el lado de las reglas.
Sin un concepto claro y firme de Nación, no hay Patria que pueda sustentarse y perdurar; y es elemental entender que sin Estado no hay Nación, pues el Estado es la estructura en la que se sustenta y a partir de la cual puede desarrollarse y perdurar la propia Nación.
Podríamos decir que el Estado es la argamasa con sólidos acerados soportes, sobre la que se basa la existencia misma de la Patria.
Todas las Potencias Mundiales y las Regionales, así como las Potencias Emergentes, poseen fuertes Estados, muy presentes en todos los órdenes de las respectivas naciones.
Incluso naciones de menores capacidades económicas y geopolíticas, si tienen en claro el objetivo de Grandeza Nacional y de Defensa y Protección de su Propio Pueblo, tienen o buscan tener un Estado Nacional fuerte y muy presente.
Solo los cipayos asumidos, los apátridas que lucran con operaciones ilegales (como las que insólitamente alabó el actual impresentable presidente argentino), y los anarquistas (que por definición y por prejuicios, odian al Estado); solo ese tipo deplorable de individuos, atacan al Estado y buscan enanizarlo hasta dejarlo inerte, o incluso quieren destruirlo.
Por egoísmo reconcentrado que solo mira sus intereses económicos con visión de estrecho y corto alcance, ese mismo odio al Estado suele ser citado y pregonado por algunos verborrágicos oligarcas, cuyas limitadas comprensiones no les dejan ver que es el Estado el que, manejado con patriótico criterio, protege sus producciones y sus ganancias, proveyendo además la infraestructura para facilitar las actividades económicas.
Además, es el Estado al cual claman ayudas, -pese a que lo desprecian- ante catástrofes naturales o los vaivenes de los precios internacionales de las materias primas que Argentina exporta al mundo.
Por supuesto, esos oligarcas de nulas visiones, no se percatan que, haciendo causa común con los anarquistas, están creando o favoreciendo las condiciones de caos socio económico, que es la resultante del odio anarquista puesto a destruir al Estado.
Totalmente patético, resulta el rol de la mayoría de los uniformados, quienes siendo empleados estatales con uniforme, por cerrazón mental extrema, apoyan las acciones de los anarco – libertarios, que buscan destruir al Estado, y con eso hacer colapsar a la Patria misma; la misma Patria que dijeron jurar defender, juramento que solo involucionó a la nociva práctica del patrioterismo de bandera, que se agota en los símbolos patrios, mientras por odio e ignorancia, apoyan la destrucción nacional.
Pese a que los precedentes son conceptos elementales y claves para entender y defender el rol del Estado Presente en una Nación Soberana, es evidente que la destrucción de valores éticos esenciales, y el vaciamiento de contenidos volcados a la opinión pública, machaconamente impulsados y fomentados por distintos actores comunicacionales y por acomodaticios y mercenarios varios que se fueron instalando en las cátedras, en las Fuerzas Armadas y de Seguridad, así como en diversas entidades sociales y culturales, han establecido muy severos grados de confusiones conceptuales en temas esenciales, desconocimientos, e incluso promovieron disvalores, entronizándolos como los objetivos a ser alcanzados.
En ese maremágnum de aberraciones conceptuales y de tergiversaciones de valores éticos esenciales (entre ellos el Patriotismo), solo así pudo suceder que el anarco libertarismo llegue al poder formal, y que actúe para destruir por completo el Estado Nacional, a la vez que lo hace para empobrecer brutal y muy rápidamente al 90 % de la población…¡y muchos afectados y empobrecidos, apoyan a los que lo perpetran! Tal el grado de confusiones reinante.
El pueblo parece no haber tomado conciencia aun, del terrible proceso de destrucción generalizada y de brutal concentración de la riqueza en muy pocas manos, en una operatoria no solo impiadosa, sino también cargada de intencional perversidad, pues sus perpetradores demostraron regodearse con las consecuencias funestas que las intencionales acciones devastadoras ocasionan.
Pueden citarse las defunciones de enfermos a los que se dejó de suministrarles costosos medicamentos especiales; la miseria generalizada que se extiende cuan deplorable mancha sobre el tejido social nacional; los desastrosos indicadores económicos, con parálisis o cierres de plantas fabriles; el freno total a las muy necesarias obras públicas, sin las cuales se resentirán todas las actividades socio económicas; el daño intencional perpetrado contra los entes tecnológicos, como el CONICET; las Universidades Nacionales, CNEA, INVAP, el INTA, el INTI y la CONAE; y el listado de aberrantes destrucciones intencionales no se agota en esa breve síntesis.
Tampoco cabe omitir el muy negativo accionar geopolítico, que está siendo perpetrado por libertarios y sus socios neoliberales, lo cual, en mérito a la brevedad, será expuesto en artículo separado.
Clara y desvergonzadamente, nos están posicionando como colonia dócil al servicio del Bloque Atlantista, pisoteando en forma alevosa toda noción de soberanía y de dignidad nacional.
Todo ello hace evidente que, de mínima, neoliberales y libertarios, nos quieren transformar en aquella inviable Argentina semifeudal del siglo XIX, y de máxima buscan la disolución nacional.
Para esto último, cuentan con los apoyos de ciertas “progresías”, con libretos dictados por ONGs transnacionales, como las “ecologistas”, indigenistas, y otras.
Trabajadores de la Secretaría de Derechos Humanos expresaron hoy “su más enérgico rechazo” a la propuesta de la candidata a vicepresidenta de La Libertad Avanza (LLA), Victoria Villarruel, para que el Museo Sitio de Memoria ESMA sea un virtual parque “disfrutado por todo el pueblo argentino”.
Además advirtieron que esas afirmaciones se suman a un “patrón constante” de discursos contra “los principios fundamentales de los derechos humanos, la democracia y la convivencia pacífica”.
“Los trabajadores y trabajadoras de la Secretaría de Derechos Humanos, comprometidos con la defensa de los valores democráticos, la memoria, la verdad y la justicia, manifestamos nuestro más enérgico rechazo a las recientes declaraciones” de Villarruel sobre las instalaciones de la ex Escuela de Mecánica de la Armada, afirmaron en un comunicado.
Y manifestaron su preocupación por las “posturas negacionistas, antidemocráticas y de reivindicación de la más cruel dictadura que ha soportado nuestro país”, efectuadas por “dirigentes vinculados a dicho espacio político (LLA)”.
De esta manera, repudiaron las declaraciones de Villarruel por TN, donde sostuvo que el predio del Museo ESMA “son 17 hectáreas que podrían ser disfrutadas también por todo el pueblo argentino” y opinó que “habría que tener una visión amplia de los derechos humanos, que nos incluya a todos y nos permita, con el paso del tiempo y con mucho respeto, cerrar las heridas que nos duelen como sociedad”.
La compañera de fórmula de Javier Milei insistió en que las personas que “murieron por una pastilla de cianuro ordenada por Montoneros o poniendo una bomba que les explotó” no son víctimas y llamó a “revisar” las indemnizaciones que pudieron haber recibido sus familiares.
“Es imperativo subrayar que las políticas instauradas desde el año 2003 bajo la gestión del expresidente Néstor Kirchner, así como el desarrollo del proceso de Memoria, Verdad y Justicia, han sido posibles gracias al esfuerzo, la lucha y la resistencia de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, los sobrevivientes, los familiares de las víctimas y los organismos de derechos humanos”, dijeron los trabajadores de la cartera de Derechos Humanos.
Recordaron que ese proceso tuvo el reconocimiento de las Naciones Unidas este año con la inclusión del Museo ESMA como Patrimonio Mundial de la Unesco al integrar la “selecta lista de lugares con un valor universal excepcional que constituyen un legado invaluable para la Humanidad”.
Además señalaron que el Museo ESMA representa un “testimonio tangible de los horrores vividos durante la dictadura militar, y su función es preservar la memoria, educar a las generaciones futuras y honrar a las víctimas de esos crímenes de lesa humanidad”.
Advirtieron que “la negación de los hechos ocurridos” durante el terrorismo de Estado no sólo “insulta la memoria de quienes sufrieron en ese período oscuro de nuestra historia”, sino que también “socava los cimientos de una sociedad basada en la justicia, la verdad y el respeto mutuo”.
“Solo a través del compromiso colectivo con la verdad y la justicia podremos construir un futuro donde los derechos humanos sean respetados y protegidos”, sostuvieron y reafirmaron su “compromiso hacia la preservación de la Memoria, la búsqueda de la Verdad y la aplicación irrestricta de la Justicia, así como el respaldo inquebrantable a los valores democráticos”, enfatizaron.