El Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga, a través del Ministerio de Salud Pública, informó el fallecimiento de una mujer de 39 años de Posadas, aquejada por dengue grave. Se trata de la segunda muerte por dengue en las últimas horas.
La mujer ingresó al nosocomio el miércoles en estado general y tuvo una mala evolución, que derivó en una falla multiorgánica. El fallecimiento sucedió el jueves por falla multiorgánica y shock refractario producido por el Arbovirus (Dengue grave).
Una beba de cinco meses falleció hoy en el Hospital de Pediatría Fernando Barreyro, de la ciudad misionera de Posadas, a causa de un shock por dengue, informaron desde el centro de salud.
La paciente había sido ingresada el pasado lunes por emergencias del hospital, y en estado de coma, por un cuadro de dengue grave y fue derivada de inmediato a terapia intensiva, indicaron.
Según las fuentes, el diagnóstico reveló que la causa del deceso fue una falla multiorgánica, acompañada de un shock distributivo atribuido al arbovirus (Dengue+).
El dengue es una enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti, que tiene entre sus principales síntomas dolor de cuerpo, fiebre, cefalea, y vómitos, entre otros.
Existen tres tipos de formas en que el dengue puede manifestar una gravedad: shock por dengue, dengue hemorrágico y dengue por falla multiorgánica.
El último Boletín de Salud Pública de Nación señaló que en las últimas cuatro semanas en Misiones se reportaron 40 casos de dengue, 20 de los cuales se dieron en la última semana en los departamentos Capital, Guaraní y Montecarlo, estos dos últimos en la zona centro de la provincia.
En tanto, desde el 1 de enero y hasta el 25 de noviembre se registraron en Misiones un total de 327 casos de dengue, de los cuales 290 fueron autóctonos, es decir que las personas contrajeron la enfermedad sin haber salido de la provincia.
En cuanto a los serotipos de dengue, el que predomina en Misiones es la variante DENV-1.
akeda invita a startups y scaleups latinoamericanas a presentar propuestas para mejorar la prevención del dengue y reducir la carga de la enfermedad. La iniciativa, denominada ‘Desafío de Innovación Digital contra el Dengue’, impulsa a que participen todos aquellos trabajos con ideas y soluciones que tengan el potencial de mejorar la prevención del dengue, la educación y la concientización sobre enfermedades, establecer cadenas de suministro de vacunas más seguras y confiables, ayudar a optimizar las estrategias de vacunación y generar evidencia sobre la efectividad y los resultados de la inmunización.
El trabajo seleccionado se hará acreedor de una respuesta directa sobre la colaboración de Takeda y la financiación completa y el apoyo para definir la hoja de ruta del proyecto. También recibirá el soporte de expertos para llevar su innovación a la comercialización, un presupuesto dedicado a financiar colaboraciones y el beneficio de la red internacional de socios y proveedores de Takeda.
Esta iniciativa se enmarca en los objetivos de Takeda de optimizar el uso de las herramientas digitales y de datos para acelerar la puesta a disposición de la comunidad de aquellos medicamentos que salvan vidas, y lograr aliviar la carga del diagnóstico y el tratamiento de los pacientes, sus familias y los proveedores de atención médica.
En opinión de Ben Kubik, CEO de Takeda Argentina y Cono Sur, “en Takeda estamos abiertos a escuchar propuestas e ideas innovadoras que nos ayuden, a través del uso de las herramientas digitales, a que se transformen en verdaderas mejoras para la atención de los pacientes. Siempre con el objetivo y compromiso fundacional de brindar una mejor salud y un futuro más brillante a las personas de todo el mundo a través de propuestas innovadoras y de liderazgo”.
El foco del presente concurso de ideas se origina en la problemática del dengue, ya que es una enfermedad viral que puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad, nivel socioeconómico, salud o ubicación; fue reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las diez principales amenazas para la salud mundial en 2019 y su incidencia se ha multiplicado por 30 en los últimos 50 años y ahora prevalece en más de 100 países, tanto en zonas rurales como urbanas.
Paralelamente, la infección por dengue puede llevar a la hospitalización, lo que ocasionalmente resulta en una enfermedad grave e incluso la muerte. El riesgo de dengue grave aumenta en una infección secundaria1. Por otro lado, el dengue no se reporta, ya que a menudo se autogestiona y se diagnostica erróneamente, y se confunde por los desafíos asociados con los métodos de vigilancia actuales1. Los brotes de dengue pueden abrumar los sistemas de salud, limitando la calidad de la atención del dengue y otras enfermedades debido a la escasez de recursos y la falta de capacidad.
En resumen, el dengue tiene una amplia carga económica y social, incluido el riesgo de resultados económicos y de salud desiguales para la población vulnerable1,2 y no existe un tratamiento específico para el dengue, que puede ser difícil de diagnosticar, por lo que la prevención, como la vacunación, es una prioridad.
Un proyecto de ley ingresó al Congreso en las últimas horas y propone que la vacuna contra el dengue sea incorporada al calendario obligatorio.
El dengue es un problema de salud que todos los veranos hace estragos en casi todas las provincias de la Argentina, y si todavía es prematuro pronósticos sobre la ola de contagios que se vienen, solo la provincia de Buenos Aires informó en las últimas horas un dato relevante: actualmente ya existe una base de incubación más amplia que la de hace un año. En ese contexto, quieren que por ley se incorpore la vacuna contra el dengue en el calendario de vacunación obligatorio.
La idea la propuso en el Congreso Nacional la diputada nacional Sofía Brambilla, del PRO, quien presentó un proyecto de ley para que se incorpore la vacuna contra el virus del dengue al calendario nacional de vacunación, “con carácter gratuito y obligatorio, para todas las personas mayores de cuatro años que habiten zonas endémicas de la República Argentina”, dice su iniciativa. Además, el proyecto establece la invitación de adhesión a las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La diputada nacional aseguró que su ley busca “proteger la salud de la población, especialmente en las zonas más vulnerables al dengue, como el noreste y el noroeste del país”, y señaló que “la vacunación contra el dengue contribuiría a reducir el impacto económico y social de la enfermedad, que genera costos directos e indirectos por la atención médica, la pérdida de productividad y la disminución de la calidad de vida de los ciudadanos”.
El proyecto presentado fue firmado por una decena de diputados más, entre ellos, Virginia Cornejo, Natalia Sarapura, Carlos Zapata, Gabriela Lena, María Luján Rey, Oscar Agost Carreño, Margarita Stolbizer, Gabriela Brouwer de Koning, entre otros diputados de la oposición.
Por otro lado, y de cara al Gobierno que se viene, la diputada na cional afirmó que esperan que el Ministerio de Salud de la Nación “sea el encargado de fijar las prioridades y los programas para la implementación de la vacunación contra el dengue, así como de realizar las transferencias presupuestarias necesarias para su financiamiento”, aunque de acuerdo a los planes del presidente electo Javier Milei, dicho ministerio se convertirá en una secretaría.Dengue en la PBA
Cabe destacar que según un informe de la Provincia de Buenos Aires y al que tuvo acceso el diario Clarín, la cantidad de casos sospechosos bonaerenses informados en lo que va desde la semana 35 (última de agosto) hasta el presente casi duplica al mismo periodo del año pasado.
A la fecha de publicación del Boletín Epidemiológico bonaerense de la semana 45 se registraban 159 casos, entre notificados y confirmados. En el mismo periodo de 2022 (semana 35 a la 45) se habían contabilizado 85.
De todos modos, la buena noticia es que desd e ese momento no se registra circulación autóctona. Es decir, todos los casos tienen nexo con un viaje al exterior.
El récord histórico de la temporada de dengue 2022-23 cerró con más de 130 mil casos y 65 muertes sol en provincia de Buenos Aires.
El calentamiento global, podría estar relacionada a los brotes de enfermedades infecciosas, superando el riesgo para las regiones tropicales a zonas templadas.
A principios de año, ya la Organización Mundial de la Salud advertía que el dengue y el chikungunya se están propagando más allá de las zonas geográficas tropicales, avanzando a regiones templadas. Ahora, la mitad de la población mundial está en riesgo de contraer este tipo de enfermedades.
Los fenómenos climáticos extremos, como inundaciones, sequías, huracanes y tornados, están aumentando debido al calentamiento global, a su vez esto permite que los brotes de enfermedades infecciosas se vinculen directamente con estos cambios de temperatura. La investigación publicada por Nature Climate Change ya en 2022 mostró que de 375 enfermedades infecciosas estudiadas, 218 (58%) se han visto agravadas por el cambio climático
Esta situación también favorece a que los patógenos o los insectos que los transportan se trasladen a hábitats que antes eran demasiado fríos para ellos. Un ejemplo de ello, son las bacterias carnívoras o Vibrio vulnificus, que pueden causar fascitis necrotizante, lo que provoca la necesidad de amputación en ciertos casos.
Estos cambios, están ocurriendo demasiado rápido evitando que las personas y los animales se adapten y no solo hacen que nuestra salud sea más vulnerable, sino que los cambios dramáticos en el clima significan que los virus, bacterias y parásitos pueden propagarse más fácilmente y a lugares donde nunca antes habían aparecido. antes. Como, los mosquitos transmisores de la malaria que amplían sus hábitats, lo que significa que áreas que antes rara vez habían visto malaria se enfrentan ahora al desafío de controlar una enfermedad. que se propaga fácilmente
Los estudios recientes más relevantes sobre el cambio climático y su impacto
1. Las enfermedades infecciosas empeoran con el cambio climático en un 50%
2. Las bacterias carnívoras se desplazan hacia aguas más frías
Un planeta más cálido afecta las enfermedades infecciosas al permitir que los patógenos o los insectos que los transportan se trasladen a hábitats que antes eran demasiado fríos para ellos. Esto ocurre, por ejemplo, con las enfermedades transmitidas por mosquitos y ahora con las llamadas “bacterias carnívoras” o Vibrio vulnificus .
Este tipo de bacteria vive en aguas marinas o salobres a temperaturas superiores a 20°C y puede provocar vómitos o diarrea. Sin embargo, si infecta una herida, puede causar fascitis necrotizante, donde la bacteria come la carne alrededor de la herida, lo que en algunos casos conduce a la amputación. V vulnificus puede matar a una de cada cinco personas que infecta. Las temperaturas más cálidas del mar significan que las infecciones se han multiplicado por ocho entre 1988 y 2018 en la costa este de Estados Unidos.
3. Condiciones climáticas y el aumento de brotes de cólera
Varios países se enfrentan a una pandemia de cólera que dura décadas, y la enfermedad es endémica y al obtener las condiciones climáticas adecuadas pueden provocar brotes explosivos. El cólera es una infección diarreica aguda causada por el consumo de alimentos o agua contaminada con Vibrio cholerae.
Las condiciones adecuadas para el brote de esta enfermedad, surgen gracias a fenómenos meteorológicos como inundaciones en regiones con infraestructuras de agua, saneamiento e higiene inadecuadas. Países como Kenia están respondiendo intensificando la vigilancia y lanzando campañas de vacunación.
4. Uno de cada dos de nosotros corre ahora riesgo de contraer dengue
En Bangladesh, los casos de dengue aumentan rápidamente (con más de 2.000 casos por día) que Dhaka convirtió una instalación dedicada al COVID-19 en un hospital para el dengue. Los expertos culpan de este aumento a los cambios climáticos y al calentamiento global.
De manera similar, en Nepal, se encuentran cada vez más casos. Los inviernos son cada vez más cálidos y con menos nieve, y estas temperaturas más cálidas significan que los mosquitos Aedes portadores del dengue pueden habitar estas zonas montañosas . Y esto preocupa a los expertos en salud, porque una vez que se detecta dengue en un área, significa que es probable que también se observen otras enfermedades transmitidas por mosquitos como la encefalitis japonesa y la malaria.
5. Los mosquitos transmisores de la malaria están ampliando sus hábitats
No solo los mosquitos portadores del dengue lograron expandirse a otras altitudes a medida que las regiones previamente templadas se vuelven más cálidas, el mosquito anofeles que transmite el parásito de la malaria también se está desplazando a áreas que nunca han tenido que enfrentar la enfermedad. Esto implica que áreas que antes rara vez habían visto malaria se enfrentan ahora al desafío de controlar una enfermedad que se propaga fácilmente.
En un estudio publicado en Biology Letters a principios de este año, los investigadores descubrieron que los mosquitos anofeles han aumentado su alcance en aproximadamente 6,5 m por año y se han alejado del ecuador en 4,7 km cada año durante el último siglo.
6. El calentamiento global podría tener un impacto en la evolución del SARS-CoV-2.
Las temperaturas más altas podrían favorecer la propagación del virus y la aparición de nuevas variantes. En un estudio publicado en la revista Nature Climate Change en 2023 se encontró que las temperaturas más altas podrían aumentar la transmisión del SARS-CoV-2 en un 10%. El sostiene que las temperaturas más altas podrían aumentar el riesgo de que el virus mute y se vuelva más resistente a las vacunas.
Otro estudio, publicado en la revista Science en 2022, encontró que las temperaturas más altas podrían favorecer la aparición de nuevas variantes del SARS-CoV-2. El estudio encontró que las temperaturas más altas podrían aumentar la tasa de mutación del virus en un 10%.
Por estas situaciones, muchas organizaciones gubernamentales, como no gubernamentales, están tomando partido en la concientización del impacto del cambio climático y lo perjudicial que sería esto para la salud de la población.