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El desempleo volvió a liderar las preocupaciones ciudadanas y cerró 2025 en niveles récord

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La preocupación por el desempleo volvió a encabezar en diciembre el ranking de problemas que más inquietan a la ciudadanía, consolidándose como el tema dominante hacia el cierre de 2025, según un informe de la consultora Ecolatina. El fenómeno aparece estrechamente vinculado al estancamiento de la actividad económica registrado durante el tercer trimestre del año y marca un dato político y social relevante, al tratarse del segundo nivel más alto de toda la serie histórica de más de una década.

Si bien el indicador no alcanzó el máximo observado en agosto de 2024 —cuando la preocupación por el desempleo trepó al 39,2%—, el registro de diciembre se ubica apenas por debajo y confirma una tendencia persistente. El deterioro de las expectativas laborales vuelve así a ocupar el centro de la escena pública, con implicancias directas sobre el clima social, el consumo y la estabilidad política.

Desempleo en alza y señales de estancamiento económico

El liderazgo del desempleo en el ranking de preocupaciones se explica, principalmente, por la falta de dinamismo en la actividad económica durante el tercer trimestre del año. La ausencia de señales claras de recuperación impactó de manera directa en las expectativas de empleo, reforzando la percepción de fragilidad del mercado laboral.

Aunque la preocupación todavía no alcanzó el pico histórico de agosto de 2024, el nivel actual de menciones constituye el segundo más elevado de los últimos diez años, lo que refuerza la lectura de un problema estructural que trasciende coyunturas puntuales. En términos prácticos, este dato anticipa tensiones adicionales sobre el consumo interno y sobre la capacidad de los hogares para sostener ingresos estables.

Desde el punto de vista político, el desempleo no se manifiesta con la misma intensidad en todos los segmentos del electorado. No es la preocupación dominante entre los votantes oficialistas, pero sí adquiere un peso central en sectores opositores. Entre los votantes identificados con el peronismo, la preocupación por el desempleo alcanza casi el 40%, mientras que entre quienes se identifican con Provincias Unidas u otras fuerzas provinciales escala hasta el 50% de las menciones, revelando un fuerte clivaje político en la percepción del problema.

Corrupción e inflación: preocupaciones persistentes pero secundarias

En segundo lugar se mantiene la corrupción como uno de los principales problemas señalados por la ciudadanía. En diciembre, este indicador recuperó algunos puntos porcentuales y volvió a ubicarse cerca de los niveles promedio del ciclo, en torno al 30% de menciones. Desde junio de 2024, la corrupción registra un promedio estable del 29%, consolidándose como una preocupación estructural del electorado, aunque sin desplazar al desempleo del primer lugar.

Por su parte, la inflación se mantiene en niveles significativamente más bajos en términos de preocupación ciudadana. A pesar de que en los últimos meses se observó un leve repunte de la inflación mensual oficial, el porcentaje de menciones vinculadas a este problema se sostiene en torno al 10%. Salvo el incremento puntual registrado tras el rebrote inflacionario de abril, el indicador permaneció relativamente estable durante el resto del período analizado.

Este comportamiento sugiere que, aun con variaciones en los precios, el foco de la inquietud social se desplazó hacia el empleo y la estabilidad laboral, por encima de la dinámica inflacionaria.

Proyección social

El cierre de 2025 con el desempleo como principal preocupación ciudadana plantea desafíos relevantes en términos económicos, políticos e institucionales. La persistencia de este problema condiciona las expectativas de crecimiento, afecta el humor social y puede influir en el comportamiento electoral de los distintos segmentos de votantes.

Además, la fuerte concentración de la preocupación en sectores opositores anticipa un escenario de mayor presión política y demanda de respuestas concretas en materia de reactivación económica y generación de empleo. En un contexto de actividad estancada, el mercado laboral se consolida como el principal termómetro del clima social hacia el inicio de 2026.

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Ya no hay creación de empleos en relación de dependencia

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Las decisiones de contratación de un trabajador por parte de las empresas dependen básicamente de dos factores. Uno es el crecimiento de la economía que genera aumento de la demanda de sus productos y servicios lo que deriva en la necesidad de contratar trabajadores. El otro son las normas laborales y cómo los jueces la interpretan al momento de su aplicación. En la Argentina, la producción está estancada desde 2011 y las instituciones laborales están caracterizadas por desalentar las contrataciones. Ambos factores explican por qué las empresas no generan empleo asalariado registrado. 

Para revertir esta situación el gobierno confía que con orden macroeconómico y las reformas estructurales se romperá el largo ciclo de estancamiento productivo. Para potenciar sus impactos positivos sobre la generación de empleos de calidad, el principal instrumento es la reforma laboral que está en tratamiento en el Senado. Esta ley se integra por un conjunto extenso de modificaciones a las normas que regulan las relaciones del trabajo. 

Mientras tanto, el INDEC informó sobre la situación del mercado de trabajo. Comparando el 3º trimestre del 2025 con igual período del 2023, el trimestre anterior al inicio del gobierno de Milei, aparece que el PBI aumentó en 1,3% mientras que el empleo urbano se incrementó en 2,3%. Este aumento en el empleo total se conforma de: 

  • El empleo no asalariado o por cuenta propia creció aproximadamente un 14%.
  • El empleo asalariado registrado en empresas privadas cayó un -3%.
  • El resto de las ocupaciones (la suma de empleo público más empleo asalariado no registrado) cayó un -1%

Estos datos muestran que mientras las empresas privadas destruyeron empleos, la totalidad de la expansión del nivel de ocupación fue autoempleo, es decir, trabajadores sin empleador. Información complementaria de la Secretaría de Trabajo señala que el 80% son cuentapropistas informales, esto es, no inscriptos en el Monotributo. Esto sugiere que, en la mayoría de los casos, el aumento en el trabajo por cuenta propia no responde a una vocación emprendedora sino a la necesidad de generar ingresos para la subsistencia. Es clara la extrema necesidad y urgencia de dinamizar la producción y abordar una profunda reforma de las instituciones laborales.

El proyecto en el Senado responde a esta lógica. En su amplitud y complejidad aparecen varios puntos perfectibles que es recomendable que sean abordados en su tratamiento legislativo. Pero los desafíos no terminan con introducir ajustes y mejoras en la ley. Además, es crucial y decisiva la aplicación que las justicias laborales de cada provincia hagan de las nuevas normas laborales.

El ejemplo de lo que está ocurriendo con el sistema de riesgos del trabajo es muy ilustrativo. Una ley nacional del 2017, que tuvo adhesión de la mayoría de las provincias, dispone la constitución del Cuerpo Médico Forense. El objetivo es contar con médicos especialistas en evaluar incapacidades tomando en cuenta las reglas y metodología del sistema de riegos del trabajo y que sean remunerados en función de la tarea que hacen y no del monto de la incapacidad que dictaminan. Pasó casi una década y ninguna provincia instrumentó plenamente la ley. Por esta razón la litigiosidad sigue una tendencia insostenible. Una situación análoga se da con la enorme dispersión de índices diferentes que usan las justicias provinciales para la actualización de los créditos laborales en juicio. 

Es factible que la producción salga del aletargamiento de la última década e inicie una senda de crecimiento. Para maximizar su impacto sobre la generación de empleos de calidad es fundamental mejorar y sancionar la reforma laboral. Sin embargo, lo más desafiante será lograr que las justicias provinciales se apeguen a las normas. Que se asuma que ni la autonomía de las provincias ni la independencia del poder judicial legitiman que los criterios personales de los jueces prevalezcan sobre las leyes aprobadas por el Congreso.

 

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Más allá de la Capital: cómo impactó la crisis del empleo formal en Misiones

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Recientemente, la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación puso a disposición una nueva base de datos de empleo y salarios del sector privado formal, con una apertura que ya no es solo provincial sino también departamental. Esto permite indagar de manera más profunda los impactos de la pérdida de puestos de trabajo y de la merma salarial al interior de los territorios provinciales, con el objetivo de evaluar en qué grado se manifiestan estos fenómenos. Naturalmente, la caída del empleo no repercute de igual modo en todos los municipios, tampoco en la industria, dadas las distintas matrices productivas que conviven dentro de la provincia, como tampoco lo hace la situación del empleo en el comercio, que suele verse más afectado en las zonas de frontera.

Estos datos, que resultan muy útiles y necesarios para comprender con mayor profundidad la coyuntura laboral, presentan sin embargo una limitación temporal. En esta primera instancia, la información llega hasta diciembre de 2024 y, según lo informado por el propio organismo nacional, se prevé una actualización hacia finales de 2025, que incorporaría datos hasta julio de este año. Aun con esta restricción, resulta de gran interés analizar los impactos que dejó un 2024 particularmente difícil en materia económica.

En primer lugar, al observar la distribución del empleo privado formal en los departamentos misioneros, se advierte que en 2024, tomando el promedio anual, el departamento Capital concentró el 38,5% del empleo provincial en este segmento, seguido por Iguazú con el 11,4%, mientras que Oberá completa el podio explicando el 9,9%. De este modo, estos tres departamentos concentraron casi el 60% del empleo privado formal de la provincia durante 2024. 

En términos de participación, se observa que, mientras la Capital perdió cerca de un punto porcentual, los otros dos departamentos ganaron una porción marginal del total, con incrementos de apenas 0,1 puntos porcentuales en cada caso.

Luego se ubican Eldorado, con el 6,3% del empleo provincial, Guaraní con el 6,2%, Leandro N. Alem con el 4,5% y Apóstoles con el 4,4%. En todos estos casos se registraron niveles de participación levemente superiores a los de 2023, con incrementos que oscilaron entre 0,1 y 0,3 puntos porcentuales.

¿Qué explica estos movimientos en los niveles de participación? Si bien podría pensarse inicialmente que los departamentos que pierden participación son aquellos que registraron caídas del empleo y que quienes la ganaron fueron los que mostraron aumentos, la dinámica real es algo más compleja. No se trata solo de subas o bajas en términos absolutos, sino también de la intensidad relativa de esas variaciones. Para profundizar en este punto, resulta útil analizar la evolución del empleo en cada departamento.

Tomando siempre el promedio anual de puestos de trabajo, el departamento Capital sufrió en 2024 una merma del 5,5% del empleo privado formal, lo que implicó la pérdida de aproximadamente 2.340 empleos. Este resultado explica cerca del 70% del total de los puestos perdidos en la provincia durante ese año. Iguazú y Oberá, los otros dos departamentos con mayor participación en el empleo provincial, también mostraron descensos, aunque de menor magnitud. En el primer caso, la caída fue del 2,5%, equivalente a 301 empleos menos, mientras que en Oberá el retroceso alcanzó el 1,7%, con una pérdida de 183 puestos.

En estos tres casos se observa con claridad un cambio en la tendencia del empleo. Capital había crecido un 7,8% en 2022 y un 3,7% en 2023, para luego registrar una contracción del 5,5% en 2024. Iguazú había mostrado subas muy significativas, del 13,5% y 9,9% en 2022 y 2023 respectivamente, que se revirtieron en una caída del 2,5% en 2024. En Oberá, el empleo había crecido un 1,7% y un 3,1% en los dos años previos, para luego también entrar en terreno negativo. Este cambio de rumbo se repite en prácticamente todos los departamentos de la provincia.

Al comparar 2024 contra 2023, si bien predomina un escenario de caídas del empleo, existen algunas excepciones. El departamento Concepción registró un crecimiento del 3,7% en 2024, aunque en términos absolutos el aumento fue marginal, de apenas 23 empleos, dado que se trata de un mercado laboral pequeño, que representa solo el 0,6% del total provincial. Aun así, no deja de ser relevante haber mostrado una variación positiva en un contexto generalizado de contracción. Este desempeño se explica principalmente por el impulso del sector agropecuario, que creció un 3,9% y explica el 62% del empleo registrado en el departamento.

Otro caso con crecimiento en 2024 fue Guaraní, donde el empleo aumentó un 1,9% interanual, sumando alrededor de 119 puestos de trabajo. A diferencia de Concepción, Guaraní tiene una participación más relevante en el total provincial, del 6,2%, por lo que su aporte neto resulta más significativo. En este departamento, la mejora se apoyó en una recuperación del empleo en el agro, con 137 nuevos puestos, y en el comercio, con 188 empleos adicionales, que fueron parcialmente compensados por una fuerte caída en el sector de servicios, donde se perdieron 219 empleos.

Apóstoles, que explica el 4,4% del empleo privado formal de la provincia, fue otro de los departamentos con crecimiento durante 2024. La suba fue del 1,7%, lo que se tradujo en 77 nuevos empleos. En este caso se observaron dinámicas positivas en varios sectores, con el agro aportando 58 puestos, el comercio 48 y la industria manufacturera 67. Estas mejoras fueron parcialmente contrarrestadas por la pérdida de 98 empleos en la construcción y los servicios, lo que dio como resultado el saldo final positivo.

Finalmente, Leandro N. Alem, que representa el 4,5% del empleo total misionero, fue el cuarto y último departamento que mostró mejoras en 2024. El crecimiento fue del 0,9%, equivalente a unos 42 nuevos empleos. En este caso, el comercio explicó la mayor parte del incremento, con 59 puestos adicionales, seguido por los servicios con 21, y por el agro, la energía y la industria con unos 10 en conjunto. La construcción, en cambio, perdió 48 empleos, lo que moderó el resultado final.

Entre los departamentos que perdieron empleo ya se mencionaron los casos de Capital, Iguazú y Oberá. En la Capital, el 93% de los 2.342 empleos perdidos se concentró en la construcción, que explicó una baja de 2.179 puestos. Los servicios también mostraron una disminución de 227 empleos, equivalente a una caída del 1,0%, mientras que entre la industria y el agro se perdieron otros 75 puestos. En sentido contrario, el comercio logró incrementar su dotación en 134 empleos y el sector de electricidad, gas y agua sumó otros 6.

En Iguazú, la caída del empleo estuvo liderada por la construcción, con 111 puestos menos, y por los servicios, con una reducción de 232 empleos, parcialmente compensadas por un incremento de 46 puestos en la industria. En Oberá se observa una dinámica similar, con fuertes bajas en la construcción, que perdió 119 empleos, y en los servicios, con 168 menos, mientras que el agro sumó 63 puestos y el comercio otros 56.

Por su parte, la dinámica salarial no mostró grandes diferencias entre los distintos departamentos misioneros, ya que en todos los casos se registraron caídas reales, aunque de distinta magnitud. Al considerar el salario medio real acumulado del año, San Javier fue el departamento con la mayor retracción, con una caída del 10,8% respecto de 2023. Le siguen Guaraní, con una baja del 7,6%, y Capital, con un descenso del 7,4%. En el extremo opuesto, Cainguás presentó la caída más leve, del 1,9%, junto con Candelaria e Iguazú, donde el retroceso fue del 2,1% en ambos casos.

El deterioro salarial fue tan marcado que, incluso, en la mayoría de los departamentos los salarios reales promedio de 2024 quedaron por debajo de los niveles de 2021. En San Javier, la brecha negativa alcanza el 14,4%, seguido por Apóstoles con un 10,7% y Cainguás con un 10,4%. En contraste, solo dos departamentos mostraron un desempeño diferente. Aun con caídas en 2024 respecto del año previo, el salario promedio real se ubicó un 2,6% por encima de 2021 en Iguazú y un 2,4% superior en 25 de Mayo.

En este marco, no se esperan mejoras significativas para 2025. Los datos disponibles a nivel provincial muestran una aceleración en la pérdida de empleo privado formal, lo que refuerza la hipótesis de que esta dinámica contractiva se habría replicado también a nivel municipal. Dado que los departamentos con mayor peso relativo en el empleo provincial concentraron buena parte de las caídas y que no se observan señales de reversión en los sectores más afectados, resulta razonable suponer que, durante 2025, los mercados laborales locales continuaron transitando un escenario de deterioro.

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Leve recuperación del mercado de trabajo  de Posadas, con alzas en actividad y tasa de empleo

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En el tercer trimestre del año, el aglomerado de Posadas exhibió una leve pero muy positiva  mejora en sus principales indicadores del mercado de trabajo. En dicho período, la tasa de actividad presentó un alza que estuvo apoyada en mayor cantidad de personas que salieron en la búsqueda de un trabajo, y al mismo la tasa de empleo se incrementó logrando  absorber parte de la nueva demanda vía ocupación; por su parte, la tasa de desocupación  también mostró una leve alza explicado por la mayor demanda de empleo ante crecimiento  de la actividad que fue en parte absorbida por trabajo pero otra parte no logró hacerlo. 

Detalle de los resultados de Posadas para el 3° trimestre 2025 

• La Tasa de Actividad se ubicó en 46,4%, presentando una expansión de 0,3 puntos  porcentuales respecto al trimestre anterior pero también se incrementó en 0,5  puntos en la comparación interanual. La variación positiva trimestral equivale a  unos dos mil nuevos activos en los últimos tres meses y dicho número se eleva a 4  mil personas en comparación con igual período del 2024. 

• La Tasa de Empleo fue del 44,3% en Posadas, lo que representa un incremento de  0,2 puntos contra el trimestre anterior, variación que generó 2 mil nuevos ocupados  en los últimos tres meses. En la comparación interanual, dicha tasa no presenta  variación, aunque en términos absolutos equivale también a 2 mil nuevos ocupados  pero que no impactan sobre la tasa por el crecimiento poblacional del período. 

• La Tasa de Desocupación fue del 4,4%, incrementándose en 0,1 puntos  porcentuales a nivel trimestral pero no sufre variación en términos absolutos. En la  comparación interanual, en cambio, el crecimiento es de 1,0 p.p. producto del  crecimiento de la actividad que no fue en todo cubierta por el empleo. 

• La Tasa de Subocupación fue del 7,3%, unos de los valores más bajos en los últimos  años. Mostró una baja de 3,6 puntos a nivel trimestral y de -5,5 a nivel interanual.

Posicionamiento de Posadas en el plano regional y nacional 

En línea con la tendencia histórica, Posadas volvió a mostrar las mayores tasas de actividad  y empleo en la región del NEA, apoyado en una mayor diversificación productiva y un fuerte peso del comercio y los servicios, a lo que se suma una estructura demográfica más joven  y una mayor formalización relativa del mercado laboral. 

En relación con la tasa de actividad, el 46,4% de Posadas se posiciona por encima de los  otros aglomerados de la región y de la media regional, que marcó 43,6%. A nivel nacional,  presenta la 15° mayor tasa de actividad. 

Respecto a la tasa de empleo, el 44,3% de Posadas también se ubica al top en la región con una fuerte distancia sobre el resto (la secunda Gran Resistencia con 41,7%) y muy por  encima de la media regional (40,8%); a nivel nacional, se ubica 13° entre los aglomerados  urbanos relevados. 

Por su parte, la tasa de desocupación de Posadas fue la segunda más baja del NEA, solo  por encima de Formosa (3,2%) aunque con fuertes diferencias entre ambos respecto a los  niveles de actividad. En el plano nacional, Posadas tiene la novena tasa de desocupación  más baja de país. 

El mercado de trabajo de Posadas en perspectiva histórica 

Al igual que se observa en el plano nacional, Posadas mostró volatilidades en el período histórico más reciente producto de las propias inestabilidades de la economía nacional. Tomando los últimos diez años, la ciudad se vio afectada por las políticas de ajuste en 2016 cuando inició el gobierno de Mauricio Macri pero repuntó con fuerza en sus tasas de actividad y empleo hacia el 2017, logrando superar el 45% y 44% para cada caso, aunque la posterior recesión entre 2017 y 2018 produjo un estancamiento (con leve tendencia a la baja) en el aglomerado capital misionero.  

En el 2020, la pandemia tiró hacia abajo los indicadores laborales en el país siendo Posadas  naturalmente afectada por esto, pero hacia finales de la crisis sanitaria se inició un proceso de expansión fenomenal, solo interrumpido parcialmente hacia finales del 2021, pero que continuó hacia el 2022 cuando se observó un récord histórico para Posadas: niveles de actividad por encima del 50% y tasas de empleo en 49% siendo, en ese momento (2° trimestre 2022), el  aglomerado del interior con más nivel de actividad y empleo y segundo en el ranking nacional únicamente por debajo de CABA. Esto se dio de la mano también de un  crecimiento muy fuerte a nivel nacional. 

Sin embargo, los ciclos económicos volvieron a golpear el mercado de trabajo: entre el cierre de 2022 y el 2023, el fuerte deterioro de la economía nacional con inflación galopante, economía cerrada y sectores productivos en clara desmejora produjo su impacto inmediato en el mercado laboral que luego fue aún más afectado por la recesión del 2024. Aún con los serruchos en el último tiempo y destacando las mejoras observadas en los últimos dos trimestres, los indicadores del mercado de trabajo no logran todavía, en Posadas, recomponerse o siquiera a acercarse a aquellos picos del 2022. Pero los buenos resultados de los últimos dos períodos, dados en un contexto muy adverso para el mercado de trabajo permiten pensar en la posibilidad de una recuperación paulatina y que tenga cierto sostenimiento en el tiempo.

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Las estadísticas cuentan… pero el relato libertario insiste

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Días atrás, el presidente de la Nación compartió una publicación en su cuenta de Instagram donde celebró que desde la asunción de su gobierno, se crearon 650 mil puestos de trabajo en el sector privado. Sin embargo, es notable observar la enorme disociación que muestra con la realidad que no la cuentan los opositores, sino los propios datos oficiales de su gobierno. 

Este viernes pasado, la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación publicó su informe mensual de “Situación y evolución del trabajo registrado”, con datos correspondientes a septiembre de 2025, el cual inicia expresando que en ese mes la población con trabajo registrado en el país alcanzó los 12,84 millones de personas y presentó una caída de 0,1% con respecto al mes anterior (10,7 mil personas menos). 

Cuando analiza la evolución del trabajo registrado por modalidad de ocupación, afirma que el empleo asalariado registrado (sector privado, público y casas particulares) mostró un retroceso del 0,1% en comparación con el mes anterior y que dos de las tres categorías presentaron disminución de empleo: -0,2% en el sector privado y -0,7% trabajo en casas particulares (-0,7%), mientras que en el sector público presentó una variación del +0,1%. Respecto al trabajo independiente, hubo “caídas en los autónomos (-0,7%) que neutralizaron el crecimiento en la cantidad de monotributistas (+0,4%)”, tal como cita el reporte. 

Sigue el informe mencionado, en comparación con el mismo mes del año anterior, el empleo asalariado se redujo 0,5% (-53,3 mil trabajadores) y se registraron caídas en todas las categorías: el privado mostró bajas del 0,4% (-25,9 mil empleos) y también -0,4% para el público (-12,8 mil empleos) y de -3,2% para el trabajo en casas particulares (-14,7 mil empleos). A su vez, los monotributistas crecieron 2,5% interanual (53,2 mil personas más) pero los autónomos disminuyeron 5,2% (21,2 mil personas menos).

A priori, ya se observa una importantísima baja solo en el mes de septiembre en la mayoría de los segmentos contemplados. Pero hay dos cosas que el informe omite: la tendencia y la evolución de largo plazo desde que asumió la actual gestión. Para esto, concentrémonos en el segmento privado formal. 

¿Qué muestra la tendencia? El empleo registrado en el sector privado no para de caer: acumula cuatro meses consecutivos de bajas que fueron de -0,2% en cada mes desde junio a septiembre, período en el cual se perdieron 48.997 empleos en ese segmento. ¿Qué dice el largo plazo? Que desde diciembre de 2023 a septiembre de 2025, se perdieron 154.382 empleos registrados en el sector privado en todo el país. 

Esta pérdida provocó que el volumen actual de empleo, que es de 6,2 millones de personas, sea el más bajo de los últimos 39 meses: para ver un número inferior, hay que irse a julio 2022. Por ende, es también el menor volumen de empleo de la era Milei. En otras palabras, la recuperación del empleo en el sector privado, lejos de crecer, no para de caer. 

En este contexto, la situación de Misiones es también altamente negativa: los últimos datos muestran un descenso del 1,2% mensual en septiembre, mes en el que se perdieron 1.203 empleos privados formales acumulando también cuatro meses de bajas, que generaron la destrucción de 2.432 puestos de trabajo en ese período. 

Pero hay otros dos datos, en línea a lo mencionamos para el caso nacional, que agravan notoriamente la situación: en lo que va de la gestión Milei, la provincia sufrió una pérdida que ya alcanza los 8.407 empleos y, además, el volumen de empleo actual (100,4 mil personas) es el más bajo de los últimos 55 meses: hay que remontarse a febrero de 2021, en plena recuperación post-pandemia. 

Esta grave situación necesariamente debe contextualizarse para entender la gravedad de la situación actual. Misiones logró superar los 100 mil empleos en el sector privado formal en junio de 2013 y en septiembre de 2015 logró un pico histórico con 109,1 mil. Luego, en la gestión Macri, comenzó a descender, pero nunca perforó el piso de los 100 mil. Así, la gestión Fernández inició con un volumen de empleo en la provincia de 100,7 mil empleos. En abril de 2020, cuando estalló la pandemia, Misiones perforó los 100 mil empleos y se mantuvo así hasta febrero de 2021, oscilando en volúmenes de entre 97 y 99 mil empleos. Para marzo de 2021, volvió a superar los 100 mil empleos y comenzó a crecer llegando a alcanzar un nuevo récord histórico con 110,3 mil empleos, superando así el pico anterior de septiembre de 2015. 

A partir de allí, comenzó la destrucción; los dos últimos meses del gobierno de Alberto Férnandez, altamente caóticos por disparada inflacionaria y escenario electoral, produjeron descensos aunque relativamente menores, pero ya con la actual administración a cargo, predominaron los descensos. 

Del récord de 110,3 mil empleos de septiembre de 2023 se llegó a 103,8 mil empleos en igual mes de 2024; un año más tarde, es decir, septiembre de 2025, el volumen es de 100,4 mil con una tendencia altamente negativa. 

Por ende, podemos pensar que de no mediar un cambio de rumbo, Misiones está a las puertas de volver a perforar el piso de los 100 mil empleos, algo que no ocurre desde la pandemia. 

Pero aquí hay que decir otra cosa: la caída en la pandemia se explica por factores totalmente externos a políticas de gobierno; entonces, si exceptuamos ese período del análisis para entender las consecuencias de un modelo económico sobre la matriz del empleo en la provincia, Misiones está a tiro de volver a niveles que no se ven desde el año 2013. El retroceso es fenomenal. 

Esta situación, en mayor o menor medida, se da en la enorme mayoría de las provincias, porque es consecuencia de las medidas nacionales con impacto (desigual) en todo el territorio. Hay algunas pocas excepciones donde el volumen de empleo actual es superior al momento previo de asumir la actual gestión, pero esto se explica por factores puntuales: Neuquén, por ejemplo, tiene tracción de Vaca Muerta; Tucumán y Mendoza tenían un nivel históricamente bajo de empleo ya en 2023 y lograron repuntes vía mayor actividad en sus principales cadenas regionales alentada por el frente externo y Río Negro por mayor actividad hidrocarburifera. Pero el resto, está en el piso. 

Al observar esta situación y contrastar con lo que el presidente de la Nación publica en sus redes sociales, no queda otra que preguntarse si miente, desconoce o tiene un moderno diario de Yrigoyen. 

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