Salto en la desocupación. La publicación de la tasa de desocupación correspondiente al cuarto trimestre de 2016 fue anunciada por el oficialismo como un dato positivo, que mostraba la reducción del indicador. Sin embargo, si efectuamos la comparación con el mismo trimestre, un año antes, el salto implica un incremento de 2,2 puntos porcentuales en un año (de 5,4% a 7,6%). Es decir, un aumento de 270.000 personas sin trabajo en relación a la PEA de la EPH y unos 430.000 casos considerando el conjunto de la población.
Proyección poblacional. La modificación de la proyección poblacional realizada desde la primera medición del INDEC bajo la administración de Todesca implica concretamente que se quitan niños y se agregan adultos, lo que genera que crezca la Población Económicamente Activa. Si la fórmula de la tasa de desocupación consiste en la división entre el total de desocupados y la Población Económicamente Activa, al agrandarse el denominador, la tasa de desocupación resulta en un número más bajo. A modo ilustrativo, si la encuesta releva 10 desocupados sobre un total de 100 que conforman la PEA, la tasa de desocupación es del 10%; pero si releva esos mismos 10 desocupados sobre un total de 125 que conforman la PEA, la tasa de desocupación es de 8%. Este efecto resulta de proyectar los resultados de la encuesta realizada a un universo que aumentó por la incorporación de adultos.
Efecto desaliento. El efecto desaliento en este periodo podría encontrar razones en el recurrente resultado negativo de sucesivas entrevistas – o inexistencia de oportunidades laborales-, lo que termina por generar escepticismo en la búsqueda de empleo. Esto, en definitiva, no sólo expresa la ausencia de generación de empleo en un periodo donde los dirigentes de Cambiemos insisten en que se modificó la dinámica del empleo, sino que además resulta tan dificultoso o desalentador el contexto económico que disuade a los desocupados de las búsquedas laborales. Sin embargo, este efecto resulta llamativo ya que en momentos de recesión económica, donde los hogares tienen menos ingresos, suele ocurrir que más miembros del hogar intentan buscar trabajo – incrementando consiguientemente la PEA, como detalla el “efecto trabajador adicional” (ver Lundberg, 1985)-.
Estimaciones. Al estimar la tasa de desocupación sin la modificación de la proyección poblacional, el valor asciende a 7,78% para el cuarto trimestre de 2016, mientras que si adicionalmente se omite el efecto desaliento, la tasa podría alcanzar 8,78%, es decir, entre 2,38 y 3,38% por encima de lo estimado para el cuarto trimestre de 2016. Si se considera que la variación entre el cuarto trimestre de 2015 y 2016 alcanzaba la cantidad de 270.000 casos de desocupados nuevos -tomando la proyección de la muestra alcanzada por la EPH- y 430.000 sobre la población total, la diferencia de estimación podría ser cercana a 15.000 y 40.000 casos adicionales al contabilizar el impacto de la modificación de la proyección poblacional. Si además se omite el efecto desaliento –es decir, se computan a esos trabajadores desalentados como desocupados y no como inactivos- se agregan entre 140.000 (para la proyección muestral alcanzada por la EPH) y 240.000 (considerando población total) casos adicionales respectivamente.
En síntesis, tanto la modificación de la proyección poblacional como el efecto desaliento, efecto improbable en el corto plazo, constituyen variables que impactan en un menor guarismo de desocupación, que se reduce en dos trimestres sucesivos sin que ello signifique generación de puestos de trabajo.
Pese a que la tasa de empleo informal en el país se mantuvo en el 33,6% al término del cuarto trimestre del año pasado, en Misiones el Instituto Nacional de Estadística y Censos registró una fuerte caída de casi cinco puntos, ubicando a Posadas como la segunda ciudad mejor ubicada del NEA, que tiene un promedio de 32,4 por ciento.
Los datos referidos a Misiones sostienen que el empleo en negro bajó a un mínimo histórico de 29,7 por ciento, pese a que en paralelo hubo durante el año pasado una expulsión neta de más de dos mil trabajadores en la capital provincial.
Esta tasa del 33,6% también estuvo dos décimas por sobre la medición del segundo trimestre 2016, cuando el organismo retomó la medición de las cifras de empleo, que se discontinuaron a finales del 2015 debido a la manipulación que se hacían de las estadísticas. En Posadas la tasa de asalariados alcanza a 73,9 por ciento, mientras que los autónomos son 26,1 de la población laboral.
La tasa de actividad en Posadas alcanza al 54,1 por ciento y la de empleo a 52,7. Entre los ocupados, hay mayoría de varones, con 63,5, mientras que las mujeres apenas alcanzan a 43,8 por ciento. En paralelo, la desocupación es mayor entre las mujeres que entre los varones, aunque son los jóvenes de hasta 29 años los que encabezan el ránking de desocupados con 8,5 por ciento. Las mujeres desocupadas en ese mismo rango de edad, suman 6,8 por ciento.
En el país, la leve baja en la tasa del empleo “en negro” se dio junto a una reducción en el Índice de desocupación, que se ubicó en el 7,6% a finales del 2016, con una merma de 0,9% en relación con el tercer trimestre y de 1,7 % frente al segundo trimestre, cuando se reanudó la medición.
El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, enfatizó en diversos foros que uno de los principales desafíos para el Gobierno y para el sector privado es bajar la informalidad laboral, que actualmente supera el 33% de la población económicamente activa.
“Ese es el desafío que plantea el presidente (Mauricio) Macri. Generar inversiones para la creación de empleos. Enfrentamos una situación de informalidad: más del 30 por ciento de la población no tiene cobertura de seguridad social, no hace aportes al sistema previsional e impositivo y eso genera una mayor presión sobre quienes sí están en el circuito formal”, esgrimió Triaca en un foro empresario.
El mayor porcentaje de trabajo precario se registró en la región Noroeste (NOA) con el 40,8%, mientras el menor se verificó en la región Patagónica con 16,9%, según el relevamiento que el organismo realizó en 31 conglomerados urbanos de todo el país.
La caída del desempleo reportada en el 4° trimestre del 2016 responde a una contracción de la gente que participa del mercado laboral. Esto está asociado al desaliento que generan condiciones adversas en el mercado de trabajo.
Sin embargo, hay excepciones. En las ciudades de la pampa húmeda ligadas al campo crecieron el empleo y la participación laboral. Para replicar el fenómeno en el resto del país se necesitan acuerdos políticos amplios para mejorar la gestión del Estado.
Los indicadores del mercado laboral señalan que la tasa de desempleo bajó desde el 8,5% en el 3° trimestre al 7,6% de la población activa en el 4° trimestre del 2016.
En cantidad de personas, es una reducción de 133 mil desocupados. En paralelo, se observa que unas 150 mil personas dejaron de participar del mercado laboral o sea que dejaron de trabajar o buscar activamente un trabajo. Es claro que sin esa masiva fuga a la inactividad laboral el desempleo habría aumentado.
Las personas deciden retirarse del mercado de trabajo por diversos motivos. A veces son decisiones voluntarias para dedicarse a tareas del hogar, a sólo estudiar o a no hacer nada. Pero frecuentemente se trata del efecto desaliento que genera la falta de puestos de trabajo.
Muchas personas dejan de buscar porque perciben que no van a encontrar trabajo sea por escasez general de empleos o porque consideran que no tienen las calificaciones que en el mercado laboral se demandan.
El efecto desaliento debido a la débil generación de empleos es lo que viene prevaleciendo en los últimos años.
Sin embargo, el proceso no es homogéneo en todo el mercado de trabajo. Comparando la información publicada por el INDEC para el 3° y el 4° trimestre del año 2016 aparecen los siguientes comportamientos:
Para el total del país hubo una disminución del empleo del -0,1%.
Para la provincia de Santa Fe y el interior de las provincias de Córdoba y Buenos Aires hubo un incremento del 4,8%.
Para el resto del país la caída fue del -0,8%.
Estos datos muestran que el empleo, en promedio, está estancado y eso seguramente es el principal factor que genera el desaliento. Pero en las ciudades ligadas más directamente a la producción agropecuaria de la pampa húmeda el empleo aumentó (Rosario, Ciudad de Santa Fe, Villa Constitución/San Nicolás, Rio Cuarto, Mar del Plata y Bahía Blanca). Esto, sin embargo, no fue suficiente para compensar la sensible caída de la ocupación en el resto del país.
Otro dato que confirma esta tendencia es la evolución de la tasa de actividad laboral. Mientras que en el resto del país la cantidad de personas que participan del mercado laboral cayó en un -1,9%, en las ciudades ligadas al campo de la pampa húmeda la gente que salió a trabajar o buscar trabajo se incrementó en un 4,7%.
Es decir, mientras que en el resto del país la falta de crecimiento del empleo se traduce en caída de la participación laboral, en la zona pampeana crece tanto el empleo como la gente que entra al mercado de trabajo.
La dinámica laboral positiva que se observa en la pampa húmeda está ligada fundamentalmente a políticas internas. Es decir, no se trata de una bonanza por mejores precios internacionales. Se eliminaron las prohibiciones a exportar e importar, se normalizó el mercado cambiario y se redujo la presión impositiva (retención a las exportaciones). Bajo estas condiciones el sector agropecuario pampeano reaccionó rápidamente y comenzó a dar resultados sociales positivos. Juega a favor la muy alta productividad del sector y procesos productivos relativamente simples.
Pero para replicar este proceso en las zonas urbanas del resto del país se necesitan políticas públicas más profundas y sofisticadas. Entre las fundamentales aparecen reducir el gasto público improductivo, modernizar el sistema tributario, aumentar la inversión en infraestructura, reducir los costos laborales no salariales, desburocratizar la legislación laboral y simplificar los trámites del Estado.
Un programa de reformas estructurales de esta envergadura demanda esfuerzos en alcanzar acuerdos políticos amplios que sean la base para mejorar la organización del Estado. En este aspecto cabe alertar que hasta ahora se observa mucha mas eficacia en tomar deuda en moneda extranjera que en avanzar en la mejora de la administración tributaria y en la modernización de la gestión del sector público.
¿La recesión “ya se terminó” como dice el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne?
Al menos para el mercado laboral la recesión continúa y un sondeo entre empresas de la región NEA (Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa), revela que las firmas de todos los tamaños no prevén incrementar sus plantillas de personal en el segundo trimestre del año.
Según el sondeo Encuesta de Expectativas de Empleo que realiza la consultora Manpower –que tiene una oficina en Posadas y trabaja con muchas firmas medianas y grandes de la provincia- el sector privado del NEA está viendo un mercado laboral consevador y cauteloso. Quizás, la buena noticia, mirando el vaso “medio lleno” es que tampoco se prevé un incremento en la cantidad de despidos, comparados con el primer trimestre del año.
Manpower realiza una encuesta cada tres meses en donde le pregunta a 800 firmas de todo el país: ¿Prevé que el nivel de empleo en su empresa, planta o sucursal se modificará en el próximo trimestre en comparación con el actual?
A nivel nacional, el 13% de las empresas contestó que anticipa incremento en sus dotaciones, el 7% prevé un descenso y el 74% dice que no habrá cambios. La diferencia entre las respuestas de incremento y descenso da el ENE (Expectativa Neta de Empleo). En este caso el ENE es de 6 puntos, similar al del segundo trimestre del 2016 y un punto menos que los 7 del período enero-marzo.
La buena noticia es que no hay un descenso o un indicador negativo, lo que podría indicar que seguirán destruyéndose puestos de trabajo a un ritmo preocupante. Es decir, el ENE podría ser de -1, por ejemplo, que indicaría una pérdida neta de empleos privados.
En tanto, a nivel regional, en el NEA el ENE también da 6 puntos. Lo que implica un leve retroceso respecto al primer trimestre del año (enero-marzo) y también, una caída respecto al segundo trimestre del año anterior.
Si uno mira la curva del ENE de Manpower, se ve claramente como se comportó el mercado laboral con el sinceramiento de la economía que encaró Mauricio Macri. Las perspectivas de contratación arrancaron con cierto optimismo y se fueron cayendo en el ya famoso segundo semestre. El dato positivo es que en este 2017 el deterioro no continúa, sino que el mercado se mantiene expectante.
En línea con las expectativas de muchos economistas, que dicen que, aún con reactivación en 2017, no se sabe si esta será un mero rebote o el comienzo de un proceso largo de crecimiento.
“Este año no me preocupa, lo que me preocupa es el 2018”, dijo a Economis, Pablo Ratti, el empresario de la construcción que emplea a cientos de personas en distintas obras públicas y privadas y comentó que hay cierta reactivación en el sector, pero que aún no alcanza para llegar al mejor nivel de 2015.
El sondeo de Manpower arroja una lectura positiva y una negativa. No ve despidos masivos. Pero por otro lado, el mercado laboral no está optimista como los funcionarios que pronostican el comienzo de una reactivación que, en cualquier caso, será muy leve (en esto coinciden economistas de todo el especto y Gobierno).
El INDEC difunde la desocupación de octubre-diciembre de 2016
Mientras se discute cuál es la realidad y cuál la sensación térmica, el jueves se conocerá el dato de la desocupación del último trimestre de 2016, un período donde el Gobierno Nacional, afirma, fue de crecimiento comparado con el período anterior (julio-septiembre).
La tasa de desocupación actual (julio-septiembre) es de8,5%, para todo el país, por debajo del 9,3% del segundo trimestre, cuando la dirección del organismo reactivó la realización de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Para ese mismo período la tasa de desempleo en Posadas (el INDEC solo releva capitales de provincia) arrojó 3,7%, con una mejora respecto del 5,1% de abril-julio de 2016.
Eso si, Posadas es un mercado laboral con baja tasa de actividad. Es decir, hay mucha gente que no busca trabajo y solo por eso no se considera como “desempleada” para el Instituto Estadístico.
Martin Boerr
Dentro del círculo rojo está la evolución de las expectativas del mercado laboral para las empresas del NEA durante el actual Gobierno. Con Macri arrancaron bien, vino una “desilusión” en la segunda mitad de 2016. Hoy la situación se mantiene estable, a pesar de los pronósticos oficiales de reactivación económica. Los privados ya se quemaron con leche esperando la reactivación del ya pasado “segundo semestre”.
Este jueves se conocerá un dato de alto impacto político y económico: el INDEC dará a conocer la desocupación del cuarto trimestre del 2016.
Será clave para exhibir un número que refleje la mejoría económica de la que habla el Gobierno Nacional pero que no se refleja en la percepción de la gente.
El dato del tercer trimestre del 2016 fue de 8,5% e implicó una mejora respecto del dato del segundo trimestre, cuando la desocupación alcanzó el 9,3%, cuando la dirección del organismo reactivó la realización de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH)
El otro parámetro de comparación será con el mismo período del año anterior, aunque no se podrá realizar porque el INDEC desaconseja tomar en cuenta esos datos ya que la forma de medición distorsionaba el indicador y tendía a computar como empleados a personas que cobraban un plan, por ejemplo. Según el INDEC -conducido bajo la administración kirchnerista- la desocupación del último trimestre de 2015 había sido de 5,9%.
Cynthia Pok, directora a cargo de la EPH y una de las primeras desplazadas por el ex secretario Guillermo Moreno, aseguró en declaraciones publicadas por Telam que hubo dificultades para definir “la incidencia de cada uno de los problemas encontrados. Fueron muchos. Es por eso que no recomendamos la utilización de las cifras anteriores”.