Desregulación yerbatera

Nación busca trasladar al Senasa controles que hoy ejerce el INYM

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La discusión sobre el futuro del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) ingresó este martes en una nueva etapa. Durante una reunión extraordinaria de su Directorio, funcionarios del Gobierno nacional plantearon una propuesta de ordenamiento normativo que contempla eliminar o modificar resoluciones propias del organismo y trasladar parte de sus facultades de fiscalización al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

La iniciativa fue presentada durante la visita a la sede del Instituto en Posadas por funcionarios de las áreas de Desregulación y Agricultura. Participaron el subsecretario de Reformas Estructurales, Eugenio Marí; la directora nacional de Planificación de Reformas Estructurales, Brenda Padilla Tanco; el subsecretario de Economías Regionales y de Pequeños y Medianos Productores, Martín Giaccio, y el jefe de Gabinete de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, Martín Fernández.

La propuesta todavía no constituye una decisión definitiva. Deberá ser analizada por el Directorio del INYM, que deberá evaluar el alcance de las modificaciones y su factibilidad. Pero el planteo introduce una discusión de fondo: qué capacidad específica conservará el Instituto para ordenar y controlar una economía regional que ya perdió buena parte de sus herramientas regulatorias.

Ricardo Maciel, representante de Misiones en el Directorio del INYM, explicó que los funcionarios nacionales llevaron una propuesta para “abrogar y ajustar” normas vinculadas con los controles propios del Instituto, con la posibilidad de que determinadas funciones sean ejercidas por el Senasa.

Para el representante misionero, el problema no está en modernizar procedimientos, sino en qué ocurre cuando la modernización supone retirar controles específicos de una cadena productiva compleja. “Quitar controles dentro del sistema de la actividad yerbatera genera mucha asimetría”, sostuvo, al advertir que una menor capacidad regulatoria puede ampliar el margen de negociación del actor con mayor poder dentro de la cadena.

El planteo adquiere mayor peso porque el INYM fue creado precisamente como organismo especializado para una actividad con características particulares. Desde la desregulación iniciada a fines de 2023, el Instituto perdió la facultad de intervenir en la determinación de precios y otras herramientas de ordenamiento productivo. La eventual transferencia de nuevas funciones al Senasa abriría otra instancia de reducción de sus competencias.

Del control en la cadena al control en góndola

Uno de los puntos que genera mayor preocupación es el cambio en la modalidad de fiscalización. Según explicó Maciel, la propuesta nacional apunta a concentrar determinados controles en el producto terminado, es decir, en el paquete de yerba mate que llega a la góndola, en lugar de sostener controles intermedios sobre las distintas etapas de la cadena.

El dirigente puso como ejemplo el control del porcentaje de palo. El límite establecido para la yerba mate elaborada continúa siendo del 35% y, según explicó, durante la reunión no se planteó modificar ese parámetro. La discusión está puesta en cómo se controla su cumplimiento, y no en eliminar ese límite.

Para Maciel, trasladar el control exclusivamente a la góndola puede resultar insuficiente. La actividad yerbatera requiere controles sobre distintas etapas, desde el ingreso de la materia prima hasta su elaboración, para garantizar que las condiciones establecidas por las normas se cumplan antes de que el producto llegue al consumidor.

El comunicado difundido por el INYM presentó la propuesta desde una perspectiva de modernización institucional. Entre los temas abordados figuraron la digitalización de expedientes mediante el sistema de Gestión Documental Electrónica, la posibilidad de un convenio con el Senasa para articular acciones de fiscalización, registro e inspección, y la modernización del esquema de estampillado mediante un sistema digital de identificación y trazabilidad.

También se analizó la elaboración de un compendio que reúna las normas dictadas por el Directorio para depurar, consolidar y simplificar el marco regulatorio vigente. Es decir, hay un componente genuino de modernización administrativa, pero el conflicto aparece cuando la simplificación normativa se cruza con la pregunta sobre quién conserva la capacidad efectiva de controlar la cadena.

El problema que Nación no tomó: el precio de la hoja verde

La reunión tuvo además otro dato político y económico relevante. Mientras los funcionarios nacionales discutían el rediseño institucional, los representantes del sector productivo plantearon la crisis de rentabilidad que atraviesan los productores de hoja verde.

Maciel señaló que tanto él como otros representantes del sector productivo expresaron la preocupación por los valores que recibe el productor. La respuesta oficial, según relató, fue que el precio de la hoja verde no sería abordado porque corresponde a una cuestión del sector privado.

Ahí aparece la principal tensión de la discusión. Para el productor, la modificación de las reglas de fiscalización ocurre sobre una cadena cuyo principal conflicto económico sigue siendo la distribución del ingreso entre sus distintos eslabones. Para la Nación, en cambio, el precio debe resolverse dentro de las relaciones privadas y el foco de la política pública está puesto en reducir regulaciones y burocracia.

Maciel resumió esa diferencia al señalar que “de nada sirve modificar normativa de un organismo sin considerar las situaciones que está pasando el productor”. La frase condensa el dilema que atraviesa actualmente al INYM: si ya no puede intervenir sobre el precio y pierde nuevas funciones de fiscalización, qué instrumento queda para equilibrar una cadena donde el poder de negociación no está distribuido de manera uniforme.

El argumento oficial apunta a evitar superposiciones y concentrar las funciones sanitarias y de inocuidad alimentaria en el Senasa. El argumento de los sectores que defienden la estructura actual es diferente: una economía regional requiere controles específicos y cercanos a su realidad productiva, además de las competencias sanitarias generales del organismo nacional.

Una discusión que excede al INYM

El propio Instituto comunicó que la reunión forma parte de un proceso de modernización que busca avanzar en digitalización, trazabilidad y simplificación. Esos objetivos no son necesariamente incompatibles con la existencia de controles. El punto de conflicto está en determinar si la tecnología permite hacerlos más eficientes o si la desregulación termina directamente eliminándolos.

La diferencia es sustancial. Digitalizar una fiscalización puede reducir costos y mejorar la trazabilidad sin eliminar la capacidad de control. Trasladar o suprimir competencias, en cambio, modifica quién define las reglas, quién las ejecuta y qué capacidad existe para detectar incumplimientos dentro de la cadena.

Maciel sostuvo que el análisis quedará ahora en manos del Directorio y de los distintos sectores que lo integran. La discusión deberá determinar no solamente qué normas pueden simplificarse, sino cuáles resultan necesarias para evitar que la libertad de mercado termine profundizando las asimetrías existentes.

La yerba mate enfrenta así una discusión institucional que se superpone con una crisis económica. El INYM ya dejó de tener la capacidad de fijar precios y fue objeto de sucesivas modificaciones en su estructura y competencias. Si además pierde parte de sus herramientas de fiscalización, el debate dejará de ser únicamente sobre eficiencia administrativa y pasará a definir qué tipo de organismo queda para representar, ordenar y controlar una de las principales economías regionales del NEA.

El Directorio tiene ahora la tarea de evaluar la propuesta nacional. En esa instancia se jugará algo más que el destino de determinadas resoluciones: se discutirá si la modernización del INYM puede convivir con una estructura de controles capaz de evitar que la simplificación regulatoria termine trasladando todavía más poder hacia los eslabones dominantes de la cadena.

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La asfixia del eslabón primario: el CCG y la distorsión de precios relativos en la yerba mate

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El desplome de los precios de la materia prima provocado por la desregulación del mercado yerbatero que impuso el presidente Javier Milei, abrió una grieta en un factor que tardó años en consolidarse: la seguridad social de la cadena productiva. La pérdida de rentabilidad que sufren los productores, llevó a que muchos comiencen a discutir la continuidad de la Corresponsabilidad Gremial Empresaria, lo que dejaría sin red de contención al eslabón más débil de la cadena. Sin embargo, hay datos que merecen ser analizados y que explican la preocupación de los productores. 

Antes de discutir el valor del CCG tenemos que entender qué estamos discutiendo.

El Convenio de Corresponsabilidad Gremial es una herramienta de la seguridad social rural. Su objetivo es facilitar la registración de los trabajadores y el cumplimiento de las obligaciones laborales y previsionales en actividades estacionales como la yerba mate.

El sistema reemplaza determinados pagos periódicos por una tarifa vinculada con la producción.

En la actividad yerbatera esa tarifa se aplica sobre la hoja verde y sobre las distintas etapas de transformación de la materia prima. Los fondos no quedan en el INYM. Se transfieren a los organismos correspondientes de la seguridad social y, en lo que corresponde, al sindicato.

Por eso, el debate serio no es CCG sí o CCG no.

El debate es otro.

¿Qué peso tiene hoy esa tarifa sobre el ingreso del productor?

¿Qué pasó con ese peso en los últimos años?

Los datos muestran una situación que merece ser discutida.

  1. El punto de partida: La seguridad social no está en discusión

El Convenio de Corresponsabilidad Gremial (CCG) es un pilar fundamental para garantizar la registración laboral, los aportes previsionales y la cobertura de salud de los tareferos. No se trata de poner en duda la seguridad social rural ni de enfrentar a trabajadores con productores.

El verdadero debate es económico y estructural: ¿quién está pagando hoy el costo de esa seguridad social dentro de la cadena yerbatera?

  1. El “Efecto Tijera”: Desplome de ingresos y aumento de costos fijos

Entre diciembre de 2023 y agosto de 2026, la desregulación y la dinámica del mercado generaron un desacople crítico entre precios de venta y costos laborales/tarifarios:

Entre diciembre de 2023 y agosto de 2026, el precio de la hoja verde en secadero cayó 26,3% en términos nominales, ni hablar si se hace el cálculo en términos reales quitando el efecto inflacionario.

En el mismo período, la tarifa del CCG aumentó 234,1% en términos nominales.

El precio del paquete de un kilogramo aumentó 131,9% en términos nominales.

Pero el dato más importante aparece cuando dejamos de mirar solamente los aumentos nominales.

En diciembre de 2023, el CCG representaba el 3,47% del precio de la hoja verde en secadero.

En agosto de 2026 representa el 15,75%.

El peso relativo del CCG sobre la hoja verde se multiplicó aproximadamente por cuatro y medio.

Economis · Yerba mate

El efecto tijera del CCG

Mientras cae el precio de la hoja verde, el costo de la corresponsabilidad gremial gana peso sobre el ingreso del productor.

-26%Precio de la hoja verde en secadero
+234%Valor de la tarifa del CCG
39,8%Peso del CCG sobre el valor en planta
1

Hoja verde y tarifa del CCG

Comparación nominal entre diciembre de 2023 y agosto de 2026

ConceptoDic. 2023Ago. 2026Variación
Precio hoja verde en secadero$380,00$280,00-26%
Valor del CCG$13,19689$44,09443+234%
Ratio CCG / hoja verde3,5%15,7%+353%

Fuente: CCG – INYM / Precio promedio pagado – elaboración propia.

2

El ingreso que queda en planta

Descuento de tarefa, flete y CCG sobre el precio en secadero

ConceptoDic. 2023Ago. 2026Variación
Precio hoja verde en secadero$380,00$280,00-26%
− Tarefa$40,00$65,00+63%
− Flete$30,00$60,00+100%
− CCG$13,20$44,09+234%
Precio hoja verde en planta$296,80$110,91-63%
Ratio CCG / valor en planta4,4%39,8%+794%

Fuente: CCG – INYM / Precio promedio pagado – elaboración propia.

3

El CCG frente al precio de góndola

Evolución del paquete de un kilogramo y de la tarifa

ConceptoDic. 2023Ago. 2026Variación
Precio paquete de 1 kg$2.278,38$5.283,01+132%
Valor del CCG$13,19689$44,09443+234%
Ratio CCG / precio de góndola0,6%0,8%+44%

Fuente: CCG – INYM / Precio de góndola – INDEC.

Y cuando incorporamos otros costos de la cadena primaria, como la tarefa y el flete, el resultado es todavía más fuerte.

El precio de la hoja verde en planta pasa de $296,80 a $110,91.

En esa misma comparación, el CCG pasa de representar el 4,45% al 39,76% de ese valor.

Estos datos no permiten afirmar que el CCG sea la causa de la caída del precio de la hoja verde. Sí permiten afirmar algo que merece una discusión pública.

El costo de la seguridad social está aumentando mucho más rápido que el precio que recibe el productor por su materia prima.

Y cuando una estructura de costos crece mientras el ingreso primario cae, hay que discutir quién termina absorbiendo esa diferencia.

Porque defender los derechos laborales de los tareferos es una obligación.

Pero también es necesario garantizar que el sistema productivo pueda sostener esos derechos.

El debate, entonces, no debe ser trabajadores contra productores.

El debate debe ser cómo se distribuye el costo de la seguridad social dentro de una cadena que tiene productores, trabajadores, secaderos, molinos, fraccionadores y consumidores.

Ese es el debate que tenemos que dar.

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Andresito pierde $64.800 millones por año por el derrumbe del precio de la yerba

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La crisis que atraviesa la producción yerbatera ya no se refleja únicamente en los ingresos de los productores. En Comandante Andresito, uno de los principales polos yerbateros del país, el derrumbe del precio de la hoja verde comienza a medirse en términos de desarrollo local, actividad económica y capacidad de generación de riqueza.

Un informe elaborado por el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones revela que la diferencia entre los aproximadamente $250 por kilo que actualmente reciben los productores y los $700 por kilo que el organismo considera necesarios para cubrir costos y garantizar la sustentabilidad de la actividad provoca una pérdida anual de $64.800 millones para la economía de Andresito.

La magnitud del número adquiere otra dimensión cuando se lo compara con las finanzas públicas del municipio: equivale a casi 14 presupuestos municipales completos que cada año dejan de circular dentro de la localidad.

Una economía que deja de girar

El análisis toma como referencia las cerca de 18.000 hectáreas cultivadas con yerba mate en Comandante Andresito, cuya producción ronda los 144 millones de kilos de hoja verde anuales.

Con el precio actual, esos volúmenes generan ingresos por alrededor de $36.000 millones. Sin embargo, si la materia prima se comercializara a $700 por kilo, el ingreso anual ascendería a $100.800 millones.

La diferencia, de $64.800 millones, representa recursos que hoy no llegan a los productores ni se vuelcan al circuito económico local.

Para una localidad cuya actividad gira en torno a la producción primaria, semejante caída tiene un efecto multiplicador sobre prácticamente todos los sectores.

El impacto supera ampliamente a las chacras

Desde el Ministerio del Agro advierten que la pérdida no termina en el productor.

Menores ingresos implican menos contratación de tareferos, menor demanda de servicios rurales, reducción en la compra de fertilizantes, agroquímicos, combustible y maquinaria, además de una caída del movimiento comercial en talleres mecánicos, estaciones de servicio, corralones, supermercados y pequeños comercios.

Cada peso que deja de percibir un productor es un peso que tampoco circula en la economía de Andresito.

El fenómeno termina afectando el consumo, la inversión privada y también la recaudación de distintos niveles del Estado, profundizando el deterioro económico de una región cuya matriz productiva depende fuertemente de la yerba mate.

Una pérdida que se replica en toda Misiones

El informe también amplía la mirada hacia el conjunto de la provincia.

Tomando una producción anual cercana a los 900 millones de kilos de hoja verde, la diferencia entre el precio actualmente percibido y el valor considerado necesario para sostener la actividad implica que Misiones deja de incorporar alrededor de $405.000 millones por año a su economía.

Ese dinero, sostienen desde la cartera agraria, podría traducirse en mayor inversión productiva, más empleo rural, mayor consumo interno y una mayor capacidad de crecimiento para las economías regionales.

La desregulación, en el centro del debate

El estudio fue difundido en un contexto de fuerte tensión dentro de la cadena yerbatera.

Desde la entrada en vigencia del DNU 70/2023, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) perdió la facultad de fijar precios mínimos para la hoja verde y la yerba canchada, modificando el esquema de regulación que había funcionado durante más de dos décadas.

La desregulación derivó en una fuerte dispersión de valores pagados a los productores y profundizó el conflicto entre los distintos eslabones de la cadena.

Mientras el Gobierno nacional sostiene que el mercado debe definir los precios, el Gobierno de Misiones, cooperativas, asociaciones de productores y trabajadores rurales vienen reclamando mecanismos que permitan recomponer el valor de la materia prima y evitar el deterioro de las economías regionales.

Para el Ministerio del Agro, el caso de Andresito muestra con claridad que la discusión excede al sector yerbatero: el precio de la hoja verde termina definiendo el nivel de actividad económica de localidades enteras.

Cuando el ingreso del productor cae, también se resiente el empleo, el comercio, los servicios y la inversión. En municipios cuya economía depende casi exclusivamente de la yerba mate, el precio de la materia prima deja de ser un dato sectorial para convertirse en un factor determinante del desarrollo local.

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Nación ratificó la desregulación del mercado yerbatero

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El Gobierno nacional decidió sostener sin modificaciones la desregulación del mercado de la yerba mate, profundizando el conflicto con Misiones y con buena parte de los sectores que integran la actividad. Tras casi dos horas de reunión en la Secretaría de Agricultura de la Nación, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, fue categórico: el esquema establecido por el DNU 70/2023 continuará vigente y no se restituirán las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

La definición llegó luego de que representantes de la producción presentaran un documento técnico de 26 páginas elaborado por el director del INYM por la Producción Primaria, Roberto Ferreira, cuyo eje central fue demostrar, con estadísticas oficiales del propio organismo, que la eliminación de las herramientas regulatorias no generó mayor competencia ni mejores condiciones para productores y consumidores, sino un deterioro generalizado de la cadena.

Antes del encuentro, Ferreira había anticipado cuál sería el planteo del sector. “El mandato que traigo de parte de los productores es la devolución de todas las facultades del INYM”, sostuvo al explicar que la crisis económica que atraviesan miles de productores exige recuperar mecanismos que permitan equilibrar el funcionamiento del mercado.

La reunión congregó a un representante de cada uno de los sectores que integran el directorio del INYM. Participaron Carlos Czajkowski por las cooperativas; Ricardo Maciel por el Gobierno de Misiones; Carmelo Rojas por la UATRE; Luis Konopacki por los secaderos; Rubén Henrikson por la industria; Rodrigo Correa, presidente del Instituto; además del propio Ferreira. Del lado del Gobierno nacional estuvieron Sturzenegger, el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, y el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne.

Durante la exposición, Ferreira describió una situación económica crítica para el primer eslabón de la cadena. Explicó que actualmente el productor recibe entre 200 y 270 pesos por kilogramo de hoja verde, mientras que los costos de producción rondan los 450 pesos. A esa brecha se suma otra dificultad: gran parte de las operaciones continúa realizándose mediante cheques diferidos, lo que agrava los problemas financieros de los establecimientos.

Según el informe presentado, la pérdida de ingresos para el sector primario implica que dejan de circular alrededor de 250.000 millones de pesos por año en las economías regionales de Misiones y Corrientes, con efectos directos sobre el comercio, los servicios y el empleo vinculado a la actividad yerbatera.

Uno de los principales argumentos expuestos por la producción fue que la crisis no puede atribuirse a un exceso de oferta. Los registros históricos del INYM muestran que el ingreso de hoja verde pasó de 800 millones de kilos en 2015 a 889 millones en 2025, una variación considerada insuficiente para explicar el desplome de los precios.

También se señaló que el stock de yerba mate canchada se redujo respecto de años anteriores y que, lejos de producirse un desborde productivo, las exportaciones continúan mostrando un saldo positivo. En 2025 se exportaron 58 millones de kilos mientras se importaron 10 millones, situación que, según Ferreira, evidencia además un crecimiento de la presencia de yerba proveniente de países vecinos en el mercado argentino.

El documento técnico intentó refutar otro de los fundamentos utilizados por el Gobierno para justificar la desregulación: que la libre competencia reduciría el precio para los consumidores. Según el trabajo presentado, ocurrió exactamente lo contrario. Mientras el valor pagado al productor cayó abruptamente, los precios en góndola no registraron una reducción equivalente y el consumo interno descendió hasta ubicarse entre los niveles más bajos de los últimos años.

Para los representantes del sector primario, esa diferencia revela una mayor concentración de la renta dentro de la cadena comercial. El informe sostiene que unos 12.500 productores negocian con un número reducido de grandes secaderos e industrias integradas verticalmente, que compran la materia prima, la industrializan, comercializan el producto terminado y poseen capacidad para influir tanto sobre el precio de compra como sobre el valor final al consumidor.

Esa asimetría, sostuvieron, quedó agravada luego de que el DNU 70/2023 eliminara las facultades del INYM para fijar precios de referencia y regular distintos aspectos del funcionamiento del mercado.

La respuesta del Gobierno nacional fue cerrar cualquier posibilidad de revisión. El ministro del Agro de Misiones, Facundo López Sartori, quien siguió de cerca el resultado del encuentro, resumió la posición oficial al afirmar que Sturzenegger defendió “con orgullo” la desregulación y descartó cualquier modificación al esquema vigente, pese a los indicadores presentados por la producción.

La reunión también dejó al descubierto una marcada fractura política e institucional dentro de la propia cadena yerbatera.

Mientras cooperativas, productores, secaderos, trabajadores rurales y el Gobierno de Misiones coincidieron en reclamar la recuperación de las facultades regulatorias del INYM, otros sectores respaldaron expresamente la continuidad del modelo impulsado por la administración de Javier Milei.

Entre quienes defendieron la desregulación estuvieron la representante del Gobierno de Corrientes, Mariel Gabur; el presidente del Instituto, Rodrigo Correa, acompañado por su asesor legal Esteban Aquino; y el diputado nacional por Misiones de La Libertad Avanza, Adrián Núñez, quien sostuvo que las consecuencias económicas que atraviesa el sector deben ser abordadas por el Gobierno provincial y no mediante una revisión del esquema nacional.

Esa postura generó un fuerte malestar entre los representantes de la producción, que interpretaron el gesto como la defensa de un modelo que fortaleció el poder de negociación de los grandes compradores de materia prima.

El resultado del encuentro deja un escenario de alta tensión para una de las principales economías regionales del país. Con la decisión de la Nación de mantener intacta la desregulación, los reclamos de productores, cooperativas y gobiernos provinciales continúan sin respuesta, mientras la discusión sobre el futuro del mercado yerbatero vuelve a trasladarse al plano político e institucional.

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APAM pidió la renuncia del presidente del INYM

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La crisis que atraviesa la cadena yerbatera sumó un nuevo capítulo institucional. La Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM) solicitó formalmente la renuncia del presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), Rodrigo Correa, al considerar que su gestión no representa los intereses de los distintos eslabones de la actividad y que el organismo perdió capacidad de respuesta en el contexto de la desregulación del mercado.

La nota, enviada el 21 de junio, sostiene que desde la llegada de Correa a la presidencia del Instituto se profundizaron los problemas que afectan a productores, tareferos, cooperativas, secaderos y pequeñas y medianas industrias. Para la entidad, la conducción actual no solo fracasó en la defensa del sector, sino que además debilitó el funcionamiento institucional del organismo en un momento considerado crítico para la economía yerbatera.

Entre los principales cuestionamientos figura el derrumbe del precio de la materia prima. APAM afirma que actualmente la hoja verde se comercializa, en muchos casos, en torno a los 200 pesos por kilo, con modalidades de pago mediante cheques diferidos a 90 e incluso 180 días, una situación que, según la organización, compromete seriamente la sustentabilidad económica de los productores primarios.

La entidad también advirtió sobre el deterioro de los indicadores productivos y comerciales. Citando estadísticas del propio INYM, recordó que la cosecha de hoja verde cayó un 43% en apenas dos años de desregulación. Mientras entre enero y abril de 2024 se habían cosechado más de 268 millones de kilos, en el mismo período de 2026 la producción descendió hasta 151,9 millones de kilos.

A esa retracción productiva se suma una disminución del consumo interno. Según los datos mencionados por APAM, durante los primeros meses de 2026 las ventas en el mercado doméstico alcanzaron 40,6 millones de kilos, frente a los 43,1 millones registrados en igual período del año anterior, lo que representa una caída del 5,5% y el nivel más bajo de los últimos cinco años.

Cuestionamientos a la gestión del INYM

Más allá de la situación económica, APAM apunta directamente al funcionamiento institucional del Instituto. La organización sostiene que durante la gestión de Correa se redujo la actividad del organismo “a su mínima expresión” mediante el despido de 21 trabajadores especializados y el desmantelamiento de áreas consideradas estratégicas, como el Área Técnica, Registros y Fiscalización.

Asimismo, cuestiona la reducción de la actividad de las comisiones internas y del Directorio, al considerar que ello limitó los espacios de debate y construcción de consensos en un contexto donde el sector demanda respuestas frente a la desregulación del mercado, el incremento de los costos productivos y la pérdida de rentabilidad.

La entidad también formuló críticas sobre decisiones administrativas adoptadas por la conducción del organismo. En ese sentido, cuestionó la incorporación de Samuel Miño, excandidato a concejal por La Libertad Avanza, al frente del Área Técnica, señalando que el nombramiento se habría realizado sin informar previamente al Directorio y sin respetar los procedimientos institucionales habituales.

En la misma línea, APAM también objetó la designación de un secretario privado para la Presidencia cuando el organismo ya cuenta con una estructura administrativa destinada a cumplir esas funciones, además de expresar reparos sobre la organización del área de Recursos Humanos.

La polémica por la posible incorporación de la Ilex dumosa

Otro de los puntos centrales del planteo se vincula con las versiones periodísticas que señalaron la posibilidad de avanzar en una modificación normativa que habilite la incorporación de otras especies vegetales dentro de la denominación comercial de yerba mate.

APAM cuestionó que Rodrigo Correa no haya desmentido públicamente esas versiones y manifestó preocupación por la eventual posibilidad de equiparar la Ilex dumosa con la Ilex paraguariensis, especie que históricamente define la producción tradicional de yerba mate.

Para la organización, una eventual modificación de esas características implicaría un cambio estructural para toda la cadena productiva. Sostiene que incorporar otras especies bajo la misma denominación comercial podría afectar la identidad del producto, debilitar su posicionamiento como alimento funcional y erosionar uno de los principales atributos diferenciales que la yerba mate argentina logró construir tanto en el mercado interno como en el exterior.

La presentación de APAM eleva la presión política sobre la conducción del INYM en un escenario donde la desregulación impulsada por el Gobierno nacional continúa generando fuertes tensiones entre los distintos actores de la cadena yerbatera. El reclamo también refleja el creciente debate sobre el rol que debe cumplir el Instituto en un mercado sin facultades para fijar precios, pero que sigue siendo considerado por productores y cooperativas como una herramienta clave para sostener la competitividad y la identidad de una de las principales economías regionales de Misiones y Corrientes.

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