deuda

El problema es el déficit

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Escriben Guillermo Knass y Martín Leiva Varela, ECONEA. Los últimos indicadores económicos del país no son muy alentadores en materia de recuperación, empleo y reducción de la inflación. Si bien el año podría terminar con un crecimiento del PBI del 2 % al 2,5 % en el 2017, esto apenas compensa la recesión del 2016 que según estimaciones preliminares fue del 2,3 %, con lo cual la mitad de la gestión presidencial terminaría con un crecimiento prácticamente nulo.

El pobre desempeño económico tiene varias causas que son permanentemente analizadas y expuestas en los distintos medios: La recesión general de la zona del Mercosur (con Brasil como principal protagonista), la recesión europea, la distorsión de precios internos, la inflación, la incertidumbre sobre el futuro a la hora de invertir, el atraso cambiario etc. etc. Como se ve algunas son internas (del país) y otras externas (de fuera).

Lo importante es poder analizar las causas y clasificarlas para tomar decisiones, aquí consideramos útil poder encasillar estas causas en controlables y no controlables:

Las variables controlables son las que la autoridad económica ejerce el control, por ejemplo, la cantidad de dinero en la economía, si el diagnóstico indica que la causa de la inflación es la emisión de dinero el banco central tiene herramientas para reducir el mismo y así bajar la inflación. Si la falta de inversión es porque la tasa de interés es elevada puede bajar la tasa, la presión tributaria, el valor del dólar y muchas más son variables que el estado dada la atribución que la ley confiere a cada organismo (ya sea el Banco Central, El Poder ejecutivo o el Congreso) puede manejar.

Las variables no controlables repercuten en la situación económica interna del país, pero los organismos del estado no pueden controlar, por ejemplo, una baja en el precio de la soja que significa una baja en la rentabilidad del sector, caída de la inversión caída en la recaudación, pero el ministro de economía no puede influir en el precio internacional de un comoditiy. Variable no controlable que afectó significativamente al país es la tasa de interés de Estados Unidos. Cuando esta sube los capitales huyen y el costo de la deuda externa se encarece provocando severas crisis.

Cabe aclarar que las variables controlables no se pueden corregir sin que generen efectos, sino tendríamos todo resuelto. Según se interpreta de las palabras del presidente del Banco Central no se baja la tasa de interés porque subirá la inflación y así con todas… o sea el control no es total a veces por la influencia de las no controlables, a veces por los efectos adversos que generan.

Dentro de las variables sobre las que el Estado tiene influencia se encuentra el déficit fiscal, que es la diferencia entre lo que recauda y gasta el Estado. Todos sabemos que si lo que gastamos supera lo que ganamos en algún momento tendremos problemas económicos. Con el Estado pasa lo mismo, si tiene déficit deberá aumentar los impuestos (cosa no probable hoy en día dado que la presión tributaria es altísima), deberá endeudarse (ya lo hace a un ritmo peligroso) o deberá emitir dinero (lo cual atenta contra la baja de la inflación que es considerada la principal meta del Gobierno).

Una de las diferencias fundamentales entre clásicos y Keynesianos trata sobre usar o no el gasto público como herramienta anticíclica; para los keynesianos en épocas de crisis hay que expandir el gasto sin preocuparse mucho por el déficit con tal de disminuir los efectos de la recesión, para los clásicos este deterioro de las cuentas públicas termina empeorando la situación general.

En el siguiente gráfico vemos las cuentas públicas hasta diciembre de 2015, como puede observarse existe una coincidencia entre el inicio de los problemas económicos y el agravamiento del déficit fiscal:

El actual Gobierno muy crítico de la influencia del estado en la economía sabe que con el nivel de déficit actual no va a poder bajar la inflación ni alentar el empleo privado, es parte fundamental del modelo que propone, veamos que hizo al respecto:

 

Como vemos el déficit es un problema que está lejos de resolverse, solo el cuarto trimestre del 2016 (133.900 mill.) supera el resultado de todo el año 2015 (104.000 mill.).

El Gobierno sabe porque es el modelo en que se basa, que con este déficit no va a poder combatir la inflación ni favorecer la inversión por mas anuncios de brotes verdes que haga.

¿Pero es controlable? En parte si, el empleo público que fue tan criticado no disminuyó durante la actual gestión, la eliminación total de las retenciones podría haberse hecho más gradual, dejar de mantener un dólar barato podría mejorar la competitividad y así recaudar más sin nuevos impuestos.

Conclusión

Este año se espera un déficit de 7 % del PBI, uno de los más altos de la historia. Para tener un parámetro el consenso general es que en países como el nuestro más de 2 o 2,5 % del PBI de déficit fiscal se torna peligroso e inmanejable; estamos en el triple de lo recomendado, y sin corregirlo no habrá reactivación sólida, el gobierno lo sabe y está convencido de eso, veamos que hace para solucionarlo.

 

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Empresarios celebran autorización de Nación para endeudarse aún con deudas impositivas

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La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) apoya la modificación de la resolución 74/91 a partir de la cual una pyme podrá acceder a créditos de entidades financieras públicas aunque tenga alguna deuda fiscal.

El Gobierno Nacional decidió dar lugar a un histórico reclamo de la entidad para que se eliminen las trabas para que las pequeñas y mediana empresas, que necesiten resolver sus deudas tributarias, puedan acceder al crédito.  

Esto permite que las entidades financieras realicen una evaluación de riesgo respecto de sus clientes, de acuerdo a su experiencia y conocimiento en la materia, sin necesidad de restricciones provenientes de políticas de estado que responden a situaciones económicas y financieras diferentes a las actuales.

A partir de ahora aquellas empresas que poseían deudas correspondientes al Impuesto al Valor Agregado, anticipos al impuesto a las ganancias, a la Ganancia Mínima Presunta y las contribuciones sociales, entre otras, podrán solicitar créditos a entidades públicas.

“De esta manera las firmas tendrán más alternativas para fortalecerse y desarrollarse, impulsando así la generación de empleo”, señala la Came.  

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Caputo: “Estamos recuperando la credibilidad que Argentina perdió en los últimos años”

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El ministro de Finanzas, Luis Caputo, expuso esta mañana en la apertura de la 3ra Cumbre Financiera Argentina de LatinFinance, que tuvo lugar en el hotel Four Seasons de la Ciudad de Buenos Aires.

Durante la intervención, que se desarrolló con el formato de una entrevista a cargo del presidente de LatinFinance, Christopher Garnett, Caputo expresó que “nuestro objetivo es el desarrollo del mercado local de capitales, necesitamos un mercado local fuerte y creíble”. En ese sentido afirmó: “Queremos promover la inclusión financiera, el desarrollo de las pymes,  los créditos hipotecarios y la inversión en la economía real”.

Asimismo, Caputo subrayó: “Los beneficios de todo lo que hemos hecho el último año se tienen que transferir al resto de la economía, a la gente y particularmente a las pymes”, y agregó: “Es fundamental para lograr un desarrollo sostenido y equilibrado, estamos empujando mucho desde la banca pública para lograr esa inclusión financiera”.

“El desarrollo del mercado de créditos hipotecarios es un canal fundamental con un potencial de crecimiento enorme, por eso trabajamos en gran coordinación con los bancos públicos”, resaltó el Ministro.

Por otra parte, el titular de la cartera de Finanzas se refirió al trabajo realizado desde el Banco Central: “El BCRA hace un trabajo excelente y fundamental, se preocupa y se ocupa de lo que tiene que ocuparse que es la inflación”. Además recordó que “venimos de un BCRA descapitalizado, sin reservas, dependiente; ahora es lo opuesto y lo valoro enormemente porque no hace otra cosa que cooperar con el financiamiento”.

En otro orden, el funcionario destacó el rol de los organismos multilaterales de crédito: “Desde Finanzas estructuramos el mejor financiamiento posible, el más barato y más inteligente para las necesidades del país”. En esa dirección recalcó: “Tenemos el plan de infraestructura más ambicioso de nuestra historia”.

Finalmente,  Caputo resaltó: “El espacio que hay de crecimiento aquí es enorme, hay que conectar el capital con los proyectos, si seguimos nuestro camino, reduciendo el riesgo país, las inversiones seguirán creciendo”, y concluyó: “Tenemos que seguir haciendo lo que estamos haciendo que es crear empleo, bajar la inflación, lograr que la economía se reactive, eso es en lo que nos enfocamos para recuperar la credibilidad que Argentina perdió en los últimos 20 años”.

LatinFinance es la fuente principal de información acerca de los mercados financieros y las economías de América Latina y el Caribe, encargada de recopilar los datos relevantes dentro de un sinfín de información desorganizada con el fin de identificar sucesos de inmediata importancia para América Latina y el Caribe.

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El recorte de impuestos en la era Trump: posibles malas noticias para Macri

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La reciente reforma fiscal anunciada por el Gobierno norteamericano plantea riesgos para el esquema de política económica de la administración Macri que se caracteriza por la gradual consolidación fiscal y una agresiva contracción monetaria. Esta combinación genera una elevada dependencia del sector público al endeudamiento externo y apreciación real. Un estudio de la consultora Analytica, sostiene que la política fiscal norteamericana pone en riesgo esta estrategia ya que presiona al alza el costo de fondeo sin generar fuertes correcciones en el valor del dólar (contra el resto de las monedas).

La administración Trump anunció que enviará al Congreso un ambicioso plan de recorte de impuestos corporativos, con importantes efectos sobre el déficit fiscal y la deuda pública (estimaciones preliminares señalan que en 10 años el stock de deuda podría crecer más de 20 puntos porcentuales del PBI 2016[1]). Aunque los analistas políticos ven escasas probabilidades de que el proyecto sea aprobado sin modificaciones drásticas, las consecuencias sobre la tasa de interés de los bonos soberanos, y por ende sobre la estrategia gradualista de Cambiemos, pueden ser significativos y merecen ser tenidos en cuenta. Aunque este proyecto no sea aprobado, el Gobierno norteamericano ha manifestado su decisión de acelerar el gasto en infraestructura sin poder aprobar recortes en el gasto corriente, lo que implica un aumento latente en las emisiones de deuda.

Para determinar los efectos de la medida sobre el dólar, recordemos que las exportaciones netas, principal componente de la cuenta corriente, son iguales al producto neto del consumo (público y privado) y la inversión. El recorte de impuestos afectaría las cuentas externas por el lado del producto (la quita es sobre las firmas estimulando la oferta de bienes), del consumo (mayor empleo genera mayores ingresos corrientes en las familias) y la inversión (aquí hay dos efectos contrapuestos: la mayor deuda pública aumenta el costo del crédito, expulsando inversión, aunque la quita de impuestos mejora los beneficios de las firmas, aumentando la demanda de bienes de capital o la acumulación de inventarios). A su vez, la medida es de naturaleza transitoria (el Sec. del Tesoro S. Mnichin pretende que sea permanente, aunque ve pocas chances de que sea aprobado en este formato por lo que estaría dispuesto a negociar una baja por 10 años) y su impacto directo es sobre las firmas. Todos estos factores provocarían un moderado incremento en el consumo de las familias y de la inversión de la mano de una leve mejora en la oferta de bienes transables.

Esto es así debido a que la reducción de los impuestos, incluso si aumentara el empleo privado, incrementa moderadamente la riqueza de las familias (al menos en aquellas que tienen capacidad de ahorro y típicamente pertenecen a los deciles medios y altos en la distribución del ingreso). Estas familias perciben una mayor presión tributaria en el futuro en un contexto de rigidez a la baja del gasto público y con niveles de deuda en torno a los máximos tolerables por el Congreso. De este modo, parte del aumento de la deuda sería demandada por residentes, quienes ahorrarían una fracción del incremento de su ingreso corriente de manera de enfrentar en mejores condiciones los futuros aumentos de impuestos. El moderado incremento en en el consumo, atemperaría los efectos de la quita de impuestos sobre la cuenta corriente. Lo mismo ocurre con la inversión, la cual aumentaría en menor medida que los ingresos corrientes de las firmas quienes utilizarían sus mayores beneficios después de impuestos para cancelar pasivos en un contexto de tasas de interés al alza. A su vez, el efecto sobre la oferta de transables (exportaciones) consecuencia de la quita de impuestos sería de segundo orden ya que EEUU está cerrando su economía lo que provocaría el cierre de algunos mercados para sus productos. De esta forma, los efectos sobre la cuenta corriente serían menores, afectando levemente la cotización del dólar.

Ante el potencial incremento de la tasa de interés y la moderada apreciación del dólar contra otras monedas, creemos que es prudente acompañar el programa de consolidación fiscal que está encarando el Ministro Dujovne con un cambio en la composición del financiamiento (desde deuda externa hacia interna) e incrementos de competitividad. Es posible mantener la denominación del endeudamiento en moneda “dura” y buscar fondos en el mercado local. Las emisiones quincenales de letras del Tesoro en dólares son un buen comienzo aunque el orden de magnitud parece insuficiente (el stock de estas letras, en su mayoría demandada por residentes, alcanzó casi el 4% del PBI en 4t16 sobre un total de 58%). En este sentido, la reforma a la Ley de Mercado de Capitales impulsada por el oficialismo en el Congreso, apunta a aumentar la profundidad del mercado doméstico; incrementando la capacidad de absorción de las emisiones de deuda soberana. Por otra parte, los acuerdos sectoriales (petroleros, automotores, construcción) apuntan a incrementar la productividad por vía no cambiaria. Estás políticas, vía la reducción de la dependencia en el endeudamiento externo y en el tipo de cambio nominal, podrían reducir la exposición del Gobierno al “riesgo Trump”.

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Giussi: “Misiones mantiene un buen nivel de inversión pública”

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El director nacional de Relaciones Fiscales con Provincias, Guillermo Giussi, que trabaja en el Ministerio del Interior monitoreando las cuentas fiscales de cada distrito, visitó Posadas y dialogó con Economis sobre el proyecto de reforma de la Ley de Coparticipación y otras iniciativas de la cartera que dirige Rogelio Frigerio, como la Ley de Responsabilidad Fiscal y el Programa de Sustentabilidad Fiscal.
Este economista de La Plata, que trabaja desde hace más de diez años estudiando el reparto de los recursos fiscales de cada provincia, se refirió también a los números del Estado misionero en una época de “vacas flacas”.
“Misiones se encuentra en una situación intermedia a nivel provincial, ya que si bien presentó un cierre deficitario en 2016, logró mantener un buen nivel de inversión pública, destinando más del 15 por ciento del presupuesto a gastos de capital”, señaló Giussi, en un mano a mano en la redacción de Economis.
-¿Cómo está dentro del mapa nacional?
-Está al medio, mitad de tabla. No ha tomado deuda, eso lo consultaba hoy al equipo del Ministerio de Hacienda. Le estaba consultando a los funcionarios de la Provincia si tenían pensando empezar a incursionar en el mercado de capitales, pero ellos ven como un activo mantener un bajo nivel de endeudamiento. Misiones tiene un perfil de vencimientos cómodo (con su actual deuda), renegoció los bonos Junior y Senior. Y tiene una deuda con el Gobierno nacional relativamente cómoda, porque es hasta el 2030. Me respondieron que lo tienen en cuenta, pero no ven la necesidad por ahora. Lo positivo es que por ley, por cuestiones normativas, están obligados a destinar los fondos (de un eventual endeudamiento) a obras públicas. No van a emitir un bono para pagar gastos corrientes.
-¿Esto qué significado tiene?
-El hecho de que no tengan necesidad de salir a tomar deuda es un indicador que te dice que la situación no es crítica. Pero hay programas de inversión que es bueno financiarlos con deuda pública, porque lo más lógico cuando se hace una obra a 30 años es que la paguen tanto la generación actual como las futuras.
-¿Misiones tiene equilibrio fiscal?
-Misiones cerró el año con déficit, aunque si se descuentan las inversiones destinadas a infraestructura, algo contemplado en la actual Ley de Responsabilidad Fiscal, mejora el resultado. Para la provincia, tener ese margen es una cuestión estratégica, ya que en situaciones de estrés o de crisis, puede administrar la ejecución de obras públicas para evitar un desmadre en las cuentas.
-¿En qué consiste la nueva Ley de Responsabilidad Fiscal que están promoviendo desde el Ministerio del Interior?
– En la última reunión en Mendoza, junto a las provincias y el Ministerio de Hacienda de la Nación, se acordaron los lineamientos generales de la nueva ley. En base a esto, el Consejo de Responsabilidad Fiscal va a emitir el anteproyecto para hacer una evaluación y que todas las provincias hagan las observaciones o modificaciones o sugerencias que tengan. Se firmaron los lineamientos en rubros como gastos, recursos humanos, política tributaria y fondo anti cíclico. El objetivo es fijar reglas de crecimiento del gasto que esté “topeado”(limitado) por lo que es la inflación. La idea es que esté aprobada antes del Presupuesto, para que las provincias puedan hacer en base a esto su propio Presupuesto.
-¿Y el plan de Sustentabilidad Fiscal?
-Es lo que vinimos a explicar esta vez, el funcionamiento de este Programa de Sustentabilidad de las Finanzas Públicas. Consiste en la renovación de los intereses de la deuda del Programa Federal de Desendeudamiento. Para que a las provincias se le garantice el mantenimiento de la refinanciación deben cumplir con éste Programa que vinimos a poner en marcha. La idea es evitar desbordes en el crecimiento del gasto. Es importante aclarar una y otra vez que no se trata de un plan de ajuste.
-¿En tu rol de funcionario que sigue los números fiscales de todas las provincias, y trabajás con los funcionarios de cada ministerio de Economía, cómo se explica lo de Santa Cruz?
-Hay que analizarlo desde distintos ángulos, hay cuestiones reales, el congelamiento del precio del petróleo la afectó, tuvo una caída en las regalías petroleras que es una de las principales fuentes de recursos. Pero también tiene una alta incidencia el gasto salarial, aproximadamente un 35% del empleo formal es público, y tiene un problema con la caja previsional que es muy deficitaria.
-Lanzaron la discusión para consensuar una nueva Ley de Coparticipación. Misiones está reclamando un aumento en su alícuota.
-Si, reclaman todas, no sé cómo vamos a hacer (risas). El trabajo (del nuevo proyecto de ley) tiene que ser técnico y lo más objetivo posible, no hay otra forma de hacerlo. No puede entrar a tallar la política, no es la solución óptima. Estamos empezando a “evangelizar” con el esquema que proponemos, que es una combinación de necesidades fiscales y recaudación propia. Es decir, no atar la distribución de la Coparticipación a coeficientes fijos.
-¿Y cómo se calcula?
-Se toma la necesidad de gasto de cada provincia. Por ejemplo, tengo 1.000 alumnos. Establecés cuánto sale al estado un precio estándar (después lo ajustar por condiciones geográficas). Por el lado de la recaudación fijas una alícuota del 3% de Ingresos Brutos, por ejemplo. Ves la base tributaria y te da una recaudación potencial. Entonces el esquema es así. Necesito gastas 100.000, tenés una recaudación de 50.000. Entonces tu Coparticipación son 50.000, que se traduce a una alícuota.
-Ya tienen un borrador, imagino. ¿Cuánto es la alícuota para Misiones?
-Noooo, imposible (risas). Estamos trabajando con el INDEC para tener un PBG actualizado de cada provincia, para medir capacidades fiscales y de recaudación. Lo que es claro es que cualquier indicador te da que Buenos Aires está atrasado. Buenos Aires gana, son pocas las que pierden y la mayoría tendría que ganar.
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