Incrementar las inversiones en la naturaleza para cerrar las brechas de financiamiento climático, de biodiversidad y acelerar procesos de restauración de los ecosistemas en el planeta, en especial los bosques.
Mitigar las crisis climáticas, de biodiversidad, de deforestación y la degradación del suelo, para lo que se requiere la asignación de recursos económicos. La gestión forestal como garantía de los servicios ecosistémicos que brindan los bosques.
La campaña global del Día Mundial del Ambiente 2022 pide cambios profundos en las políticas públicas, en las decisiones empresariales, en las actitudes sociales y ciudadanas, para permitir una vida sostenible, en armonía con la naturaleza.
Necesitamos un modelo económico que valore adecuadamente los bosques, estimule la inversión en Paisajes y crecimiento sostenido.
Bioeconomía circular paradigma para conciliar economía, sociedad y ambiente.
Consumo y producción sostenible, elijamos MADERA SOSTENIBLE para las personas y planeta!!
La guerra entre Rusia y Ucrania lleva más de un mes. El 24 de febrero de este año, todos pensamos que duraría poco y que no tendría efectos para el resto del mundo o, si lo tenía, no sería significativo.
Lejos de eso, esa guerra afecta al resto del mundo. Los precios de los combustibles y el consecuente valor de la energía, se multiplicó en forma histórica, llevando a una inflación mundial de precios generalizada.
Es que Rusia es uno de los principales productores mundiales de gas y es, nada más y nada menos, que uno de los principales proveedores de Europa, es decir, un continente gas-dependiente.
Y cuando hablamos de gas, la mayoría de las personas cree que solo se utiliza para cocinar o calefaccionar, lo cual sucede, pero no es la única función que brinda. El gas se utiliza principalmente para producir energía eléctrica mediante plantas térmicas, de allí su mayor importancia y necesidad.
Triplicamos el número de población mundial de la que había hace 50 años y nuestra forma de vida hoy demanda grandes cantidades de energía para satisfacer nuestras actuales necesidades. Y eso es lo que nos vuelve dependientes de los combustibles fósiles (gas, fuel oil, gas oil, carbón) para la producción de energía eléctrica los cuales, como se sabe, son los principales responsables de la producción de gases de efecto invernadero, entre ellos el CO2, el calentamiento global y el Cambio Climático.
Los combustibles fósiles, el carbón, el gas natural y el petróleo representaron casi el 80% del suministro energético mundial en 2020 y las energías renovables solo el 12%.
El lema oficial para el Día de la Tierra de este año es: “Invertir en nuestro planeta”.
“Es muy urgente aumentar las inversiones en la naturaleza para cerrar las brechas de financiamiento climático y de biodiversidad y para ocuparse de la necesidad de acelerar la restauración de la tierra en todo el planeta”, señala el informe Estado del Financiamiento de la Naturaleza, especificando que se debe mitigar las crisis climáticas, de biodiversidad y la degradación del suelo. Para cumplir estas metas, se requiere multiplicar al menos por tres los recursos que se dedican actualmente hasta 2030, y multiplicar por cuatro hasta 2050.
“El ritmo de extinción de las especies, el calentamiento global, el creciente número de fenómenos meteorológicos extremos y las enfermedades zoonóticas como el virus COVID-19, refuerzan aún más la necesidad de invertir en acciones sostenibles que mejoren la resiliencia de los ecosistemas y aborden los retos sociales como la seguridad alimentaria, el cambio climático, la seguridad del agua, la salud humana y la mejora de la resiliencia ante el riesgo de catástrofes” expresa el mismo documento.
Los autores del reporte indican que “La actividad humana y un modelo económico que prioriza el crecimiento a corto plazo, han dañado enormemente los ecosistemas”, y añaden: “La explotación irracional de los recursos naturales generará cada vez mayores pérdidas financieras”.
Los sistemas económicos, financieros y productivos pueden y deben transformarse para dirigir e impulsar el cambio hacia la sostenibilidad; transformar la matriz energética y mutar desde la utilización de la energía basada en combustibles fósiles, hacia el uso de energía basada en renovables (eólica, solar, biomasa, hidroeléctrica).
Para esto, son necesarias inversiones masivas, urgentes y transversales en innovación, tecnología y restauración, que, junto con un compromiso y demanda sostenida de los consumidores y la política individual, van a ser fundamentales para avanzar.
La inversión en energía renovable debe triplicarse para fines de la década si el mundo espera luchar eficazmente contra el cambio climático y mantener bajo control los volátiles mercados energéticos, dijo la Agencia Internacional de Energía (IEA).
Nuestra misión hoy, en el Día de la Tierra, es alentar a “reconocer nuestra responsabilidad colectiva y ayudar a acelerar la transición hacia una economía verde equitativa y próspera para todos” (Green Maters). Recordar a las personas, los consumidores, las empresas, los innovadores y los inversores, que tienen el poder de convencer a los gobiernos para que realmente faciliten una transición hacia una economía verde. Porque estamos en el año 2022, y existen más soluciones y tecnología ecológicas que nunca, pero no se están implementando.
Todos debemos unirnos, para que se reduzca el poder de la industria de los combustibles fósiles y cambiar el planeta a una “economía del siglo XXI”. Sin embargo, no podemos depender únicamente de las personas en el poder para hacer eso.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), celebrada en Glasgow en noviembre pasado, dejó más claro que nunca que los gobiernos no están tomando las medidas necesarias para combatir la crisis climática o apoyar una economía verde global. “Cada vez está más claro que los gobiernos no pueden y no resolverán la crisis climática solos”.
Al respecto la Unión Europea, en el Green Deal que firmaron en diciembre de 2020, puso a disposición 100.000 millones de euros para la transición energética y para mejorar la eficiencia energética en general, comprometiéndose a disminuir un 30 % el consumo de energía, para ser climáticamente neutra para el 2050. En este aspecto, la guerra entre Rusia y Ucrania, tiene un aspecto positivo porque acelera el proceso de transición energética de Europa.
Nuestro país, al igual que otros países, depende mayormente de los combustibles fósiles en un 64%, y hay más inversiones para estos, que para aumentar el porcentaje de energías renovables. En pocas palabras, debería haber mayores cantidades de inversiones en energías renovables para disminuir nuestra dependencia de la energía térmica a base de fósiles. El cuadro es más que claro.
En Misiones en particular, se observa un gran impulso en ir satisfaciendo nuestras necesidades energéticas con energía solar o fotovoltaica. Y ese es, sin duda, uno de los caminos a seguir. Lo que estaría faltando para llevar a cabo estas, es la regulación de la Ley de Energía, a partir de la cual, los usuarios residenciales que puedan y deseen instalar sistema fotovoltaico en sus hogares lo puedan llevar a cabo.
También es bueno tener en cuenta, que tenemos de vecino a Santa Catarina, uno de los estados con más energía hidroeléctrica distribuida en Brasil. Otras miradas factibles son la biomasa y la posibilidad de más energía hidroeléctrica a través de micro represas locales.
Nosotros, como ciudadanos y consumidores, debemos enviar señales claras a los gobiernos y las industrias de nuestra postura sobre el cambio climático y el cuidado del ambiente. En ese aspecto en el día a día, podemos buscar apoyar marcas y productos con conciencia ecológica, informarnos sobre las mismas y si poseen certificaciones; deshacerse de inversiones insostenibles y grandes bancos, transferir nuestro dinero a banco éticos y con compromisos ambientales (por ejemplo, aquellos que condicionan la entrega de créditos a que sean destinados a la inversiones amigables con el ambiente); y usar nuestro trabajo o habilidades para crear y apoyar innovaciones que combatirán la crisis climática.
Este Día Internacional de la Madre Tierra, necesitamos un cambio hacia una economía más sostenible que funcione tanto para las personas como para el planeta. Es nuestra responsabilidad hoy, participar en acciones positivas que muestren a la dirigencia política, la importancia que tiene para nosotros el cuidado de nuestro hogar, la MADRE TIERRA.
En Argentina, más de 200 empresas apuestan por una solución logística “verde”: SimpliRoute, startup dedicada a la planificación y optimización de rutas logísticas. Durante el año pasado, la startup evitó la emisión de más de mil toneladas de CO2 en Argentina, según detalla en su Informe de Sostenibilidad 2021
Cada 22 de abril, y por extensión a lo largo del mes, se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de la Tierra. Esta instancia busca crear conciencia sobre el cuidado del medioambiente y poner de relieve la necesidad de actuar ahora para contrarrestar el daño que las industrias generan sobre el equilibrio de los ecosistemas.
Un sector que suele quedar en la mira cuando se analiza la contaminación ambiental es el del transporte automotor, generador de dióxido de carbono y otros gases contaminantes responsables del efecto invernadero.
Dentro del espectro de industrias que utilizan vehículos en base a combustibles fósiles, se encuentra la logística. ¿Puede esta ser “verde” y aliada de la sostenibilidad?
“El término de logística ecológica (o verde) se define como la combinación de estrategias y procesos que tienen como fin reducir la huella de carbono, la cual proviene mayoritariamente de las operaciones de distribución y entrega de productos”, detalla Álvaro Echeverría, CEO de la startup dedicada a la planificación y optimización de rutas, SimpliRoute.
Y agrega: “En logística, transportar un bien de un punto a otro ha sido una de las principales causas de contaminación ambiental. El principal reto es reducir las emisiones sin afectar de manera directa el desarrollo del negocio”.
Una alternativa que cada vez viene tomando mayor protagonismo, en este sentido, es el cambio a vehículos eléctricos en la operación logística de los negocios. Sin embargo, este cambio de paradigma requiere de grandes inversiones, ya que necesita tecnologías especiales que garanticen su funcionamiento en territorios extensos para que tenga buena conectividad. Dada la premura con que debemos enfrentar el cambio climático, es necesario actuar antes de que este proceso ocurra.
Las soluciones inteligentes basadas en algoritmos vienen demostrando gran eficacia en los mercados donde hacen punta, particularmente en la logística. En Argentina, las empresas -especialmente las vinculadas con el e-commerce- han comenzado a implementarlas, obteniendo consistentes resultados.
Hace más de cinco años, Álvaro Echeverría y Eyal Shats, fundadores de SimpliRoute (www.simpliroute.com), visualizaron ese camino y desarrollaron un software de optimización logística.
La compañía, cuyas operaciones actualmente tienen una fuerte presencia en Uruguay, México, Colombia, Perú y Chile, lleva dos años revolucionando el mercado de la última milla en Argentina, y ya cuenta con más de 200 clientes locales, entre Pymes y grandes empresas. Además, prepara su arribo a Estados Unidos durante este año.
“El desarrollo tecnológico de SimpliRoute permite organizar los recorridos y la distribución de productos de manera inteligente mediante algoritmos y machine learning, reduciendo el tiempo de circulación de los vehículos al mínimo y minimizando la contaminación ambiental”, agrega Echeverría.
Los números de la logística verde en Argentina Durante 2021, los comercios que tienen implementado el software de SimpliRoute en Argentina recorrieron en total 14.101.804 millones de kilómetros en total. Si no hubiesen tenido implementada esta solución, habrían recorrido casi 5 millones de kilómetros más (es decir, este es el ahorro que se reportó el año pasado, de acuerdo a lo que señala su Informe de Sostenibilidad 2021).
Lo anterior se traduce en 599.326 litros de combustible ahorrados por sus clientes, y en consecuencia, se evitaron emitir más de mil toneladas de CO2 a la atmósfera.
Una visión ampliada de sus repercusiones
A nivel general, considerando la operación de la startup en los 3 continentes donde está presente, se ahorraron durante 2021 33.601.314 litros de combustible, lo que se traduce en la capacidad de 8 piscinas olímpicas.
Esto significa que 56.450 toneladas de CO2 no se emitieron al medioambiente, que es lo que 378.000 árboles pueden almacenar en un año.
La cantidad de kilómetros recorridos que se ahorraron alcanzó un total de 268.810.509. Esto equivale a 600 viajes a la Luna.
Proyecciones medioambientales para 2022 Para fines de 2022, la compañía estima que sus clientes habrán ahorrado, en total, unos 353.975.796 de kilómetros recorridos y 44.246.975 litros de combustible. Con respecto a la huella de carbono, se estarán dejando de emitir al medioambiente 74.335 toneladas de CO2.
Calculadora de ahorros logísticos y de huella de carbono La startup ha desarrollado para las empresas una calculadora de los ahorros logísticos que pueden obtener con la implementación del software SimpliRoute, a la que es posible acceder acá. Esta herramienta, además, calcula la cantidad de emisiones de CO2 que se podrían evitar emitir al medioambiente.