DOLAR

Massa anunció dólar diferencial para productores afectados por inclemencias climáticas

Compartí esta noticia !

El ministro de Economía, Sergio Massa, anunció hoy una batería de medidas fiscales y crediticias, entre las que se destacan la implementación temporal de un dólar preferencial, líneas de crédito a tasa cero y acceso al programa de Recuperación y Sostenimiento Productivo (Repro) destinadas a proteger a las economías de diversas provincias cordilleranas que en los últimos días resultaron afectadas por heladas tardías.

Las inclemencias climáticas destruyeron gran parte de la producción de uvas, cerezas, peras, manzanas, zapallos y nogales en las provincias de Mendoza, San Juan, Río Negro, Neuquén y Catamarca, entre otras.

“Todas las economías regionales que entren al programa de Precios Justos y adhieran a un programa de protección de los productores locales van a acceder a un tipo de cambio diferenciado”, señaló Massa este mediodía en un acto celebrado en el Estación Experimental INTA, en el departamento mendocino de Luján de Cuyo.

El jefe del Palacio de Hacienda lanzó el plan de protección para economías regionales acompañado por el gobernador de Mendoza, Rodolfo Suarez; la senadora nacional, Anabel Fernández Sagasti; el secretario de Coordinación Federal y Operativa Agropecuaria, Jorge Solmi; y el presidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Mariano Garmendia.

También estuvieron presentes el presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura, Martin Hinojosa; el subsecretario de la Pequeña y Mediana Empresa, Tomas Canosa; el ministro de Economía y Energía de Mendoza, Enrique Vaquié; el ministro de Inclusión Digital y Sistemas Productivos de Catamarca, Dalmacio Mera; el ministro de Producción de San Juan, Ariel Lucero; el ministro de Desarrollo Económico de Jujuy, Exequiel Leilo Invacevich; el secretario de Agricultura de La Rioja, Ernesto Perez Harries; el subsecretaria de Agricultura de Neuquén, Amalia Sapag; y la directora de Agricultura de La Pampa, Natalia Ovando, entre otros.

En cuanto al acceso a un dólar diferenciado para las exportaciones, Massa precisó que estará vigente “entre el 20 de noviembre y el 30 de diciembre, en un esquema similar al adoptado en septiembre pasado para la cadena de la soja”.

Detalló que, como condición para acceder al beneficio del tipo de cambio diferenciado, los interesados deberán “entrar al programa de Precios Justos” y de “protección de los productores”.

El ministro aclaró que este programa de fomento para las economías regionales deberá avalarse con un “acuerdo entre productores y exportadores, para evitar que los incentivos no queden como rentabilidad de los exportadores”.

La batería de anuncios del ministro incluye el otorgamiento de dos sistemas de créditos: uno a tasa cero por 18 meses y otro más extenso con período de gracia.

“Ponemos en marcha dos sistemas de créditos. Uno de ellos será a tasa cero con plazo a 18 meses, que es el ciclo productivo de estas economías regionales, y serán otorgados por el Banco Nación y el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE)”, indicó Massa.

La otra línea de créditos prevé una tasa “del 48%, con 18 meses de gracia, es decir que se empieza a pagar a partir de la cuota 19, con lo cual lo estarán devolviendo cuando finaliza el proceso de producción”.

El ministro señaló además que se realizarán transferencias de Aportes No Reintegrables (ARN) por $ 1.500 millones a cada una de las provincias cordilleranas afectadas por las heladas.

Por otro lado, le solicitó el gobernador Suarez que reduzca “entre el 40% y el 50% la tarifa de electricidad para los próximos 18 meses”, en el marco de los beneficios que otorga la “tarifa social”.

“Cuando el esfuerzo lo hacemos todos lo disfrutamos más como sociedad. Veo acá representantes de distintas líneas políticas, hasta algún libertario, lo que demuestra que cuando la situación es crítica nos podemos juntar”, enfatizó el ministro.

Al respecto, tras admitir los temores que genera la emergencia climática, aseguró que los productores “van a tener acceso al Programa Repro para sostener el empleo”.

El conjunto de medidas fiscales y crediticias anunciadas por Massa se implementará tras la decisión del gobierno mendocino de decretar el estado de emergencia y desastre agropecuario.

Según estimaciones de funcionarios locales la producción afectada serían 10.000 hectáreas de viñedos y 10.000 de frutales, aunque el relevamiento terminará con la recepción de denuncias y con las auditorías que hace Contingencias Climáticas.

Las bajas temperaturas generaron consecuencias irreparables en muchos cultivos de los oasis Norte, Este, Centro y Sur.

“No es sólo el fruto lo que se dañó, también el resto de las células de las plantas pueden sufrir secuelas a largo plazo”, señalaron en el gobierno provincial.

Desde la cartera económica provincial informaron que la medida alcanzará a 135 distritos, distribuidos en 15 departamentos de la provincia.

“Cuando tenemos entre el 50% y el 79% de pérdidas se llama emergencia agropecuaria; y cuando van del 80% al 100% ya hablamos de desastre. En este momento, en Mendoza, tenemos varias zonas con desastre”, admitieron funcionarios provinciales.

El gobernador Suarez, que antecedió a Massa en el uso de la palabra, agradeció al ministro de Economía por elegir a la provincia de Mendoza para realizar los anuncios “que generan una expectativa tan importante”.

Massa solicitó a Suarez acompañar al Estado nacional en las medidas de ayuda a los productores con la implementación de una rebaja en el costo de la energía de entre 40% y 50% en los próximos 18 meses.

“Cuando el esfuerzo lo hacemos todos, los frutos y el resultado los disfrutamos mucho más como sociedad”, dijo el titular del Palacio de Hacienda.

Por último, al hablar a los productores afectados, Massa señaló: “Sé que muchos tienen miedo e incertidumbre por lo que representa la pérdida y el volver a iniciar la actividad. Cada uno de los productores de cada una de las provincias afectadas va a tener acceso al programa Repro para sostener empleo desde el Ministerio de Trabajo de la Nación para que ningún trabajador tenga que estar frente a la incertidumbre de encontrarse sin trabajo”, completó el ministro.

Compartí esta noticia !

El tipo de cambio importa menos

Compartí esta noticia !

Uno de los aspectos que se suele destacar acerca del actual proceso inflacionario es la ausencia de alguna referencia (“ancla”) nominal, un rol que históricamente fue asociado al tipo de cambio. Así, y a grandes rasgos, los saltos devaluatorios tienen como resultado una aceleración de la inflación, mientras que la calma cambiaria ayuda en los procesos de desinflación. Durante la última década abundan ejemplos que siguieron este comportamiento, cuando atrasos del tipo de cambio real con el fin de estimular los ingresos reales en los años electorales se combinaron con correcciones -de diferente magnitud- en los “años pares”.  

Por naturaleza, esta relación se verifica con mayor fuerza en el caso de los bienes que los servicios. Por este motivo, comparamos la evolución mensual del tipo de cambio oficial con la distribución de los aumentos mensuales -excluyendo frutas y verduras- utilizando la mayor apertura posible para los Precios Mayoristas (IPIM) que informa el INDEC y de los bienes que conforman IPC GBA Ecolatina.  

Ambos gráficos reflejan algo novedoso. Desde comienzos de 2021 los precios de los bienes tienden a crecen sistemáticamente por encima de la depreciación mensual del tipo de cambio, registrándose lo que pareciera una interrupción en la tendencia recién entre septiembre y octubre pasado.  

En su conjunto, este fenómeno refleja la consecuencia de un tipo de cambio oficial cada vez menos relevante como precio de referencia para la economía. No es casualidad que este comportamiento se generalizó al tiempo que la brecha cambiaria alcanzó un piso de 75% a mediados del año pasado y se ha mantenido incluso a lo largo del crawling peg de 2022.  

¿Qué sucedía en otros periodos? 

Este comportamiento contrasta con el período 2016-19, cuando los precios de los bienes reaccionaban con algo de rezago a la volatilidad cambiaria. Especialmente cuando se percibía que el cambio de la cotización del dólar era más permanente que transitorio. Incluso se diferencia con lo ocurrido durante buena parte del atípico 2020, cuando la pandemia y las restricciones contuvieron artificialmente la dinámica de la inflación.  

En este punto vale la pena hacer la comparación con el período 2012-15, cuando también -aunque de un modo más informal- estaba vigente un cepo cambiario. Si bien la inflación mensual era significativamente más baja que en la actualidad, no se avizoró un crecimiento sistemático de los precios por encima del tipo de cambio a excepción de buena parte de 2014, tras la devaluación que tuvo lugar en enero de dicho año. 

Surgen otras explicaciones 

Pareciera que actualmente diferentes factores tienen un mayor peso a la hora de explicar la dinámica de la inflación en los bienes. El primero se desprende del contexto macroeconómico: la mayor cantidad de regulaciones cambiarias hacen que crezca la incertidumbre acerca del costo de reposición de los bienes, ya que se incrementa la posibilidad de que la actividad o sector en la que una empresa opera pueda ser la próxima en verse afectada por una nueva normativa. Más aún, si parte de estas operaciones tienen que realizarse con dólares propios, cuyo costo de reposición está asociado a un tipo de cambio paralelo caracterizado por una elevada volatilidad, la incertidumbre es incluso mayor.

Otra razón puede encontrarse en el hecho de que, con niveles de inflación más altos, la probabilidad que un precio quede atrasado respecto a otro es mayor, especialmente cuando hay características de la economía -como las mencionadas en el párrafo anterior- que inducen a que algunos precios aumenten más que otros. A fin de evitar esto, los ajustes de precios no sólo pueden ser más frecuentes sino ser más “agresivos”, máxime cuando la sombra constante de los controles de precios -a la que el oficialismo ha echado mano en diversas ocasiones- puede generar que el atraso se profundice en el tiempo.     

Conclusiones y perspectivas 

Esta devaluación en cuotas no sólo impactó sobre diversos sectores y actividades demandantes de divisas, sino que hasta tuvo con el “dólar soja” su correlato en los exportadores -a lo que se suma la reciente posibilidad que tienen turistas extranjeros de pagar al dólar paralelo con tarjeta. 

Su principal ventaja -en lo que se refiere a los precios- reside en la minimización de los costos que esta política traería en los sectores más vulnerables, a través, fundamentalmente, de un aumento todavía mayor de los alimentos. Esto es especialmente válido en un contexto en el que la asistencia gubernamental está limitada por la necesidad de cumplir con las metas fiscales fijadas en el acuerdo con el FMI.  

Sin embargo, el hecho que exista menor previsibilidad acerca de cuál será el tipo de cambio correspondiente a lo largo del tiempo para cada actividad y empresa provoca que una proporción creciente de los bienes sean afectados cada vez más por una mayor incertidumbre que deteriora el contenido informativo del sistema de precios. Esto no sólo ocurre en el ámbito de la producción, sino que también se traslada a los consumidores: no se sabe si un bien es caro o barato y las decisiones de consumo se realizan igualmente, reforzadas por la baja demanda de pesos, validando estos aumentos.    

Si bien el análisis está enfocado en el precio de los bienes y su relación con el tipo de cambio, el caso de los servicios no escapa a esta generalidad. Justamente en estos casos, también resulta evidente que a la incertidumbre acerca de los costos relevantes para cada actividad se le suma, en algunos casos, una demanda cautiva, con pocas alternativas de ahorro para resguardar el valor de los ingresos. 

Considerando la premisa de evitar un salto abrupto del tipo de cambio, el contexto de escasez de dólares y el largo camino hasta la llegada de la liquidación de una cosecha gruesa nuevamente afectada por la sequía implicará necesariamente que las regulaciones y restricciones no sólo continuarán vigentes, sino que tenderán a profundizarse. En consecuencia, no prevemos que la menor relevancia del tipo de cambio oficial se revierta durante el próximo año, sino más bien lo contrario. 

Esto implicará que si, con el año electoral por delante, el Gobierno decide nuevamente apostar a frenar la depreciación del tipo de cambio oficial para moderar la inflación, puede tener resultados no tan efectivos en comparación a otros momentos en los que esta política fue utilizada. 

Por lo tanto, las distorsiones del sistema de precios no se revertirán en el corto plazo, marcando que cualquier intento de corregir este proceso en el contexto de un plan de estabilización -en el momento que sea- necesitará una coordinación de expectativas muy clara para reordenar los desajustes ocasionados con anterioridad. De lo contrario, en el mejor de los casos, su éxito estará condenado a ser parcial y efímero.  

Compartí esta noticia !

Domingo Cavallo propuso un nuevo régimen cambiario y pidió que “el dólar se use como moneda”

Compartí esta noticia !

El exministro de Economía dijo que “tenemos que permitir que el dólar sea utilizado como moneda”. “No significa reemplazar todos los pesos con dólares”, explicó

Domingo Cavallo reapareció este fin de semana y propuso crear un nuevo régimen cambiario para la Argentina, al tiempo que pidió que permitan “que el dólar vuelva a ser utilizado como moneda”.

Cavallo aseguró que es necesario que el país “implemente un régimen cambiario completamente diferente al de hoy” y disparó: “Tenemos que volver a permitir que el dólar sea utilizado como moneda”.

Al respecto, el exministro de Economía consideró que eso “no significa reemplazar todos los pesos con dólares, porque obviamente el Banco Central no tiene forma de hacerlo, pero sí que pueda funcionar como moneda en todo sentido”.

En diálogo con el canal LN+, Cavallo sostuvo que todas las transacciones “que no sean exportaciones e importaciones deben producirse entre particulares en un mercado cambiario totalmente libre”.

“Solamente así es posible que vuelvan a entrar los capitales argentinos que están afuera”, completó.

Para el exfuncionario, los efectos de este programa no serían inmediatos, pero indicó que “a medida que la gente se vaya acostumbrando a que el dólar también funciona como una moneda” la perspectiva del país cambiaría.

“No tiene sentido que el Banco Central venda de sus divisas para viajes y turismo”, opinó.

El análisis de Cavallo del presupuesto 2023

En su blog personal el economista publico un análisis del presupuesto del Gobierno nacional, donde concluyó que que el gobierno va a necesitar una tasa de inflación de al menos 6% mensual para que se logre reducir el déficit fiscal primario al 1,9% del PBI. Por supuesto, medido el PBI a precios corrientes, es decir aumentado por el efecto de la inflación.

Con la tasa de inflación mensual tendiendo a estabilizarse en un piso del 6% mensual, equivalente al 100% anual, en el contexto político actual no es posible imaginar herramientas efectivas para hacerla bajar de ese nivel, salvo una fuerte reducción del gasto público.

El precio del dólar para las transacciones comerciales, que en muchas ocasiones del pasado se utilizó como ancla nominal, no podrá ser utilizado con ese objetivo en el curso de los que resta de 2022 y el año 2023. La alta brecha cambiaria y las expectativas de un salto devaluatorio discreto hacen muy peligroso cualquier intento del gobierno de ubicar el ritmo mensual de ajuste del precio del dólar en el mercado oficial por debajo de la tasa de inflación.

Tampoco se podrán utilizar las tarifas de los servicios públicos y de la energía como se lo hizo de manera prácticamente continuada desde enero de 2002 en adelante. Por el contrario, la necesidad de evitar un aumento adicional de los subsidios económicos requerirá no sólo de aumentos para recuperar atrasos sino ajustes mensuales adicionales que no sean inferiores a la tasa de inflación.

El aumento de la tasa de interés para ubicarla en términos netos positivos, es decir, por arriba de la tasa de inflación, que en economías básicamente estables es la herramienta para revertir escaladas inflacionarias, como se lo está viendo en estos momentos en los Estados Unidos y en Europa, en nuestro caso tampoco ayudará a bajar la tasa de inflación. Esto se debe a que el Banco Central tiene una deuda remunerada con esa tasa (LELIQs y Pases) que ya supera a la misma base monetaria, por lo que, para no seguir aumentando esa deuda, el Banco Central tendría que dejar expandir mensualmente la base monetaria al 50% de la tasa mensual de interés. Si los otros factores de creación de base monetaria (compra de reservas y asistencia al Tesoro) no logra ser inferior al 50% de la tasa mensual de interés, la tasa de expansión de los pasivos del Banco Cenral (base monetaria mas LELIQs) se equipararía a la tasa mensual de interés, es decir algo por arriba de la tasa de inflación. El efecto contracción de demanda agregada que se espera por el aumento de la tasa de interés será compensado, probablemente más que compensado, por el efecto expansión adicional de los pasivos del Banco Central.

Los sindicatos y la misma ala kirchnerista del gobierno no permitirán que el aumento de los salarios sea inferior a la tasa de inflación, por lo que la caída del salario real, que fue utilizada en el pasado para disminuir la tasa de inflación, tampoco estará disponible en 2023, máxime teniendo en cuenta que se trata de un año electoral. Esto ya se ha observado en las recientes discusiones salariales.

Queda como único instrumento imaginable, la reducción del gasto público en términos reales. Es decir, que el aumento del gasto público nominal sea significativamente inferior a la tasa de inflación. Tanto de la presentación del proyecto de presupuesto para 2023 como de las expresiones del viceministro Gabriel Rubinstein, sugiere que esta es la apuesta del equipo liderado por el ministro Sergio Massa. Por esta razón vale la pena seguir en detalle la discusión del ajuste fiscal que se propone y examinar su viabilidad política.

El ajuste fiscal descripto en el proyecto de presupuesto para 2023

Dado que el proyecto de presupuesto para el año próximo incluye, como todos los años, una estimación detallada del cierre fiscal del año en curso, una forma de explorar la viabilidad de la propuesta para 2023 consiste en examinar que es lo que el equipo económico espera que ocurra en lo que resta del año 2022. De este examen, se puede deducir cual será el enfoque del ajuste fiscal de 2023. Este ejercicio ha sido prolijamente hecho por Nadín Argañaraz. Paso a resumirlo.

En el cuadro 1 se puede observar que la evolución de los distintos componentes del cuadro fiscal que se estima para el cierre de 2022 es muy diferente al curso que tuvieron las cuentas respectivas durante los ocho primeros meses del año, en comparación con los mismos ocho meses de 2021.

Así, mientras que en los primeros ocho meses los gastos totales aumentaron 72 % con respecto a los mismos meses de 2021, la estimación al cierre de 2022 que trae el proyecto de presupuesto es un aumento de sólo 61%. En línea con esta estimación, lo mismo ocurre con todos los demás conceptos de gastos, excepto el de intereses pagados por el tesoro que mientras aumentaron 66% en los primeros ocho meses, se estima que durante todo el año 2022 aumentarán 142%.

Nadín Argañaraz ha calculado los porcentajes de reducción en términos reales (es decir, descontado el efecto de la inflación) de los distintos componentes del gasto del sector público que se necesitará lograr en el período septiembre-diciembre de 2022 para que el año cierre con las cifras estimadas en el proyecto de presupuesto para 2023. Estos porcentajes se presentan en el cuadro 2.

El gasto primario debe reducirse 17% en términos reales. Más en detalle se destacan “déficit operativo de empresas públicas y otros” con una reducción del 43%, “Bienes y servicios” con una reducción del 30%, “Inversión real directa” con una reducción del 28%, “transferencias corrientes” con reducción del 26% y “prestaciones de la seguridad social” con una reducción del 13%. Los únicos rubros para los que se contempla un aumento en término reales son “transferencias de capital” y “remuneraciones” con aumentos de alrededor del 12% cada uno.

En ninguno de los discursos de los voceros del gobierno se mencionan estos esfuerzos fiscales que son los que deberían realizarse en el tercer trimestre, dado que el mes de septiembre ya ha transcurrido y no hay indicios de que se hayan producido. Al menos no ha habido reclamos de los que hubieran sido afectados por estos ajustes.

Lo que ocurra en los tres próximos meses con los gastos de los rubros mencionados y la discusión en el congreso de los ajustes contemplados para 2023 permitirán evaluar con más precisión el realismo de este programa fiscal. Pero, a la luz de lo que ha sido la trayectoria fiscal hasta aquí y los discursos de la vicepresidente y la gente que la acompaña, mi impresión es que se trata de una propuesta tan poco realizable como lo era el presupuesto para 2022 que había preparado Martín Guzmán en 2021.

Esto no significa que yo piense que el gobierno no podrá cumplir con el compromiso fiscal asumido en el programa con el FMI. Mi conclusión es que el gobierno va a necesitar una tasa de inflación de al menos 6% mensual para que se logre reducir el déficit fiscal primario al 1,9% del PBI. Por supuesto, medido el PBI a precios corrientes, es decir aumentado por el efecto de la inflación.

Compartí esta noticia !

Tras el dólar soja: La escasez vuelve a sentirse

Compartí esta noticia !

El informe de Ecolatina sobre el sistema financiero muestra una escasez que vuelve a sentirse tras el fin del dólar soja.

En línea con lo que hemos venido señalando, finalizado el alivio temporal que significó el “dólar soja”-y al margen del próximo ingreso de los demorados préstamos de OFIs- desde octubre las presiones provenientes del exceso de demanda de divisas (producto principalmente de la menor oferta estacional) volverían a surgir. Históricamente, la oferta de divisas en el MULC durante el lapso abril-septiembre tiende a ser entre 10 y 20% superior a la de octubre-marzo.

En efecto, el BCRA retomó esta semana la posición vendedora en el mercado de cambios. Este miércoles, la autoridad monetaria cortó una racha compradora de 21 ruedas en las que acumuló USD 5.022 M, de la mano de la instrumentación del Programa de Incremento Exportador (“dólar soja”), cerrando la semana con ventas netas por USD 44 M y mostrando dos ruedas consecutivas en rojo.

En este sentido, sobre esta dinámica influyó un abrupto freno en la liquidación del agro, tras el récord de septiembre. El martes y miércoles, la liquidación promedio diaria fue de USD 50 M, frente a los USD 400 M promedio durante la vigencia del “dólar soja” y los USD 150 M diarios de agosto.

Mayores restricciones a las importaciones

En medio del escenario previamente descripto, y buscando “cuidar las reservas” acumuladas durante el excepcional septiembre, por medio de la Resolución 26/2022 de la Secretaría de Comercio el Gobierno reforzó su control sobre las importaciones. En concreto, las Licencias No Automáticas (LNA) pasaron de representar el 15% al 41% del total de las posiciones arancelarias, un incremento a todas luces significativo que refuerza una tendencia que ya venía observándose meses atrás con menos intensidad.

Cabe destacar que en el pase a LNA no se incluyeron únicamente bienes suntuarios. Dentro de los casi 2.700 nuevos productos que se sumaron a las LNA pueden observarse diversos bienes identificados como “maquinaria y equipo” (1/3 del total) y “aparatos eléctricos”, así como algunos textiles, entre otros.

El crawling peg volvió a acelerarse

En la semana cambiaria el tipo de cambio oficial cerró este jueves en ARS 149,2, promediando en la semana un ritmo de depreciación del 6,6% TEM (TEA del 118%), acelerando desde el 5,6% de la semana pasada (TEA del 93%) y superando el promedio del 6,2% de septiembre. No obstante, no se diferenció mucho del ritmo que mostró a inicios del mes pasado.

De esta forma, la devaluación a cuentagotas vuelve a desalinearse con la tasa de interés. El ritmo devaluatorio volvió a moverse por encima de la tasa de política monetaria (Leliq) del 6,2% equivalente mensual o una tasa de Adelantos en el 6%, siendo menos consistente con el objetivo de mejorar la liquidación neta en el mercado cambiario.

Los dólares libres comenzaron octubre en caída

Dos semanas consecutivas de parsimonia. El CCL (GD30) cerró este jueves en ARS 302 (-2,1% s/s), mientras que el MEP (AL30) cotizó en ARS 288 (-2,9% s/s). Por su parte, el blue fue el que mayor caída evidenció (-3,8% s/s), ofreciéndose a ARS 277 al finalizar la semana. De esta forma, la brecha cambiaria promedio con los tres dólares paralelos bajó del 102% el viernes pasado al 94% actualmente, nivel equivalente al de los primeros días tras la implementación del “dólar soja”.

Compartí esta noticia !

Es oficial: quienes reciban subsidio en sus tarifas no podrán acceder al dólar ahorro o bursátil

Compartí esta noticia !

Las personas que reciban un subsidio en las tarifas de servicios públicos no podrán, mientras mantengan ese beneficio, realizar compras de moneda extranjera, ya sea a través del llamado “dólar ahorro” o en el mercado bursátil, de acuerdo a una disposición tomada esta tarde por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).

“El Directorio del BCRA dispuso que las personas usuarias de los suministros de gas natural por red, de energía eléctrica y de agua potable, mientras reciban subsidio en alguno o todos esos servicios, no podrán acceder al mercado oficial ni realizar operaciones con títulos y otros valores con liquidación en moneda extranjera”, informó la autoridad monetaria en un comunicado.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin