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Ecología detuvo robo de madera en Colonia Delicia

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Ante la denuncia del cacique de la Comunidad Aguaí Poty de Colonia Delicia, personal de Ecología intervino y detuvo el robo de madera nativa.

Ante un nuevo aviso realizado por el cacique Hipólito Benítez de la comunidad aborigen Aguaí Poty de Colonia Delicia -perteneciente al departamento Eldorado -; el pasado martes 3 de noviembre, agentes del departamento de Control Forestal dependiente del Ministerio de Ecología de Misiones, procedieron al recorrido del lote de dicha comunidad en compañía del cacique donde se encontraron cepas y despuntes de madera aserrada de madera nativa de especies como Laurel, Incienso, Loro Negro, Grapia, asimismo en un lote lindante se logra detectar las planchadas en estado aserrado con motosierra, lo que al momento de realizar las mediciones y clasificación de especies la misma coinciden con las de la extracción del lote de la comunidad.

Continuando con las averiguaciones se logra encontrar a los responsables de la extracción de madera al cual se le labran actas de infracción, y también se le informa sobre los sumarios administrativos que van en paralelo a la sanción. Finalmente el material forestal caucionado fue trasladado a dicha comunidad.

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Ecología extrema controles en distintos puntos de la provincia

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Entre los días 22, 23 y 24 de Octubre se realizaron patrullas en conjuntos entre Guardaparques de los destacamentos zonas Sur e integrantes del G.O.S (Grupo de Operaciones en Selva).

Dando inicio con el operativo que comenzó con las primeras horas del día 22 del corriente mes se navegó el arroyo Yabebirí donde se procedió a labrar actas de infracción a una persona que se encontraba revisando la red en su embarcación procediéndose al secuestro de una canoa, 45 metros de red y pescados. Continuando arroyo arriba se localiza una red de 60 metros sin dueño y se procede a retirar del cauce del arroyo.

Ya en tierra y prosiguiendo el operativo se realiza un recorrido hasta el arroyo “El Cazador”, afluente del Yabebiri y por agua unos 15 km aproximadamente, llegando hasta la desembocadura del arroyo Santa Ana en cercanías del Campo San Juan.

Siguiendo con las acciones coordinadas, el día 23 se recorre cortafuegos en Campo San Juan con integrantes de la Dirección de Parques Nacionales, en tanto que en horas de la tarde del mismo día se hace un recorrido por la Reserva Urutaú, Arroyo Garupá y el municipio de Profundidad caminos interno hasta Fachinal.

Dando cierre al circuito donde se concretaron los controles, el día 24 se hicieron recorridos por Parque Fachinal y zonas aledañas, allí se labran actas de infracción por constatarse que se realizaron rosados sin autorización y violación de la Ley de Bosques como también se constato la extracción de madera nativa en forma aserradas con motosierra.

inalmente se realizan controles de rutas en distintos caminos internos de Fachinal sobre ruta provincia N° 204 hacia ruta Nacional N° 14.

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Amparo ambiental: qué es y cómo aplicarlo en Argentina

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  Como dice una filosofa contemporánea: “El público se renueva” (Mirtha Legrand), por lo que hay que retomar ciertos temas, sobre todo, cuando tienen cada vez más espacio en la agenda mundial. Estamos hablando de la temática ambiental y en esta nota explicaremos qué es un Amparo Ambiental, quiénes y cuándo pueden interponerlo.

  Se sienten cada vez más reales las consecuencias del calentamiento global anticipado por los científicos desde la primera reunión en Estocolmo en 1972, el año en que nací, y son los jóvenes que están cuestionando (con justa razón) un estilo de vida que se volvió insostenible e indefendible. Hoy por hoy y a nuestro favor, existen Derechos Colectivos desconocidos por la mayoría de los ciudadanos y habitantes de nuestro país, que sirven para reclamar por el ambiente. Hablamos de los derechos de Tercera Generación: del Consumidor y del Ambiente.

  Estos derechos fueron incorporados a la Constitución Nacional Argentina en 1994 en los artículos 41, 42 y 43. El artículo 41 de nuestra Constitución nos dice que “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley. (…)”, mientras que el art. 43 asegura que toda persona podría reclamar ese derecho a un ambiente sano a través de una acción de amparo. Se trata de un amparo ambiental y el mismo, agrega el artículo, puede interponerse siempre que no exista otro medio judicial más idóneo, contra todo acto u omisión de autoridades públicas o de particulares, que en forma actual o inminente lesione, restrinja, altere o amenace, con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta, derechos y garantías reconocidos por esta Constitución, un tratado o una ley.

  Además, estos artículos fueron complementadas con la Ley 25.675, promulgada en noviembre de 2002, o mejor conocida como “Ley general del ambiente”. En la misma se establecen los presupuestos mínimos para el logro de una gestión sustentable y adecuada del ambiente y se contempla el “daño ambiental colectivo”, que equivale al daño que padecemos todos mas allá de la presencia efectiva de mortificación individual: aquí se incluyen los daños de contaminación atmosférica, visual, sonora, de las aguas, degradación del suelo, electromagnética (antenas de radio, televisión, telefonía celular, etc.), etc.

  Puede ocurrir que no nos enteremos de la extinción de una especie animal o que al enterarnos, nos parezca una noticia irrelevante, igual habrá daño colectivo, porque este surge de una definición legal fundada en consideraciones científicas (Horacio Rosatti, Derecho Ambiental Constitucional). A su vez, el art. 27 de dicha ley menciona que los hechos o actores jurídicos, lícitos o ilícitos que por acción u omisión causen daño ambiental de incidencia colectiva serán objetivamente responsable de su restablecimiento al estado anterior a su producción; pero, en caso de que no sea técnicamente factible su reposición, el juez fijará una indemnización sustitutiva que deberá depositarse en el Fondo de Compensación Ambiental, ello con independencia de su culpa o dolo (art. 28 de ley citada).

  Por último, en 2015 se produjo un hito inédito, el nuevo Código Civil sancionado (que regula principalmente relaciones entre privados), dio un giro ambiental y se inició formalmente una etapa de Derecho Privado Ambiental. Prueba de ello es el art. 14 del CCyC. de Derechos individuales y de incidencia colectiva. En este código se reconocen tanto los derechos individuales como los derechos de incidencia colectiva asegurando que la ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos individuales cuando pueda afectar al ambiente y a los derechos de incidencia colectiva en general.

  Con todo lo visto hasta ahora, podríamos decir que Argentina es un ejemplo a seguir en materia legislativa a nivel internacional, pero la mayoría de nosotros desconoce la existencia de estas normas y no se puede ejercer los derechos que se desconocen. Y si bien muchas veces las violaciones al medio ambiente, su degradación o contaminación pueden ser groseras (vertido de aguas sucias, contaminadas con sustancias toxicas, desechos líquidos y/o metales pesados, provenientes de una industria a un arroyo o rio, sin tratamientos ni Estudios de Impacto Ambiental), mayoritariamente se configuran en acciones disimuladas, en un ámbito muy difícil de circunscribir y con alcances siempre inciertos.

  Por otro lado, también nosotros como sociedad nos hemos resignado a tolerar cierta degradación ambiental a fin de no detener lo que se ha denominado “progreso” pero, está claro que todas estas violaciones, afectan siempre a la salud y por lo tanto debemos asegurarnos de exigir al sector privado, la mayor prudencia y grado de contaminación mínimo comparado con el beneficio que produce el hecho generador. Y al sector público el contralor del sector privado.

  Entonces, ¿Cuál es el proceso a seguir?

  En caso de querer reclamar, ser oídos y ejercer nuestros derechos, la mayoría pensamos en principio, que deberemos transitar muchas veces varias jurisdicciones y oficinas (nacionales, provinciales y municipales), además del reclamo ante las personas y/o industrias contaminantes, sin obtener respuestas claras ni satisfactorias. Por ello, nuestra Constitución Nacional incorporó una GARANTIA, que es el art. 43 que ya nombramos al principio, cuyo fin es hacer efectivo los DERECHOS del ART. 41.

  De esta forma y retomando: cualquier persona podría iniciar una acción de amparo ambiental siempre que no exista otro medio judicial más idóneo… (Ver más arriba). Y a esto se le suma lo que se denomina “Legitimación”: que estipula que la acción de legitimarse jurídicamente en el amparo, es amplia y corresponde a cualquier persona, ONG, etc. que se sienta agraviada por el acto contaminante.

  ¿Y qué sucede si no tengo certeza de que se está produciendo o ya se produjo un daño ambiental?

  Si no hay certeza sobre el estado del ambiente, lo que se busca es el cese de la Acción ilegal: el juez interviniente podrá disponer de todas las medidas necesarias para ordenar, conducir o probar los hechos dañosos en el proceso, a fin de proteger efectivamente el interés general (art. 32, ley 25675). Esto es lo que se denomina en derecho como “Tutela inhibitoria” y su objeto principal es prevenir el daño antes de que se produzca o disminuir los efectos del ya producido (art. 10 in fine Código Civil). Esta tutela también se tiene en cuenta en el art 4º de la Ley general del ambiente cuando enuncia que las causas y las fuentes de los problemas ambientales se atenderán en forma prioritaria e integrada, tratando de prevenir los efectos negativos que sobre el ambiente se puedan producir. Cuando haya peligro de daño grave e irreversible, la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de costos, para impedir la degradación del medio ambiente.

  Por último, la sentencia en los procesos ambientales tiene efecto “erga omnes”, que quiere decir “respecto de todos”. Por lo tanto, toda sentencia que acoja favorablemente la pretensión en un proceso ambiental, necesariamente, debe tener efecto a favor de todas las personas que pueden verse perjudicadas por la degradación del ambiente, por el mismo hecho.

  Hasta aquí, un resumen básico de lo que es un amparo ambiental que busca dar una respuesta al habitante, vecino y/o ciudadano por el reclamo de sus derechos (ambiente sano, salud, patrimonio natural y cultural, etc.). No es tan complejo como se cree ya que el legislador buscó que sea accesible.

  A continuación desarrollaré un ejemplo hipotético puntual, por el cual se interpondría una acción de amparo ambiental por parte de una persona cualquiera:

  Supongamos que podría darse un caso de contaminación electromagnética como consecuencia de las antenas de telefonía celular que vemos por toda la ciudad. En relación a esto, existe algo llamado “electropolución”: el ingeniero en electrónica Néstor Hugo Mata cuenta que este concepto abarca un campo de distintos tipos de energías electromagnéticas que son irradiadas en el ambiente, producto del uso de artefactos, tanto industriales como hogareños. Esta irradiación ambiental es agresiva y dañina para la salud cuando supera un cierto nivel. A su vez, considera el caso particular de los efectos nocivos del uso de la telefonía móvil con sus aparatos individuales y toda la red de estaciones fijas y repetidoras que invaden el territorio nacional, especialmente las zonas urbanas donde la densidad de antenas y teléfonos es cada vez más alta.

  El citado autor señala que existe un gran desconocimiento público de las incidencias que tienen sobre la salud humana este tipo de instrumentos y cita un estudio estadístico realizado por el Departamento de Oncología del Hospital Universitario de Obrero en Suecia según el cual quienes utilizan teléfonos celulares tienen un 60% más de probabilidades de contraer cáncer de cerebro que quienes no los utilizan; también las radiaciones emitidas por las antenas para redes WIFI que se usan en la interconexión inalámbricas dentro de hoteles, oficinas, escuelas y hogares, son perjudícales para la salud de la población.

  De modo que – y volviendo al ejemplo hipotético – soy una persona que vive en la ciudad de Posadas – Misiones y me llama la atención la cercanía que hay entre unas antenas y otras. Existen dos casos llamativos:

  1) Dos antenas, ambas de dos empresas de telefonía que prestan servicios en la ciudad, ubicadas una frente a la otra y donde lo único que las separa es una calle y se encuentran sobre la Av. Urquiza (entre las calles Pedro Morcillo y Gómez Portiño).

  2) Una antena instalada sobre la calle Trípoli al 3300, justo al lado de la escuela Normal 10 (aledaña a la Av. Lavalle y Av. Alte. Brown).

  Para entender el caso puntual del que se habla – antenas de Telefonía –debemos entender quiénes y cómo se regula (o debería ser regulada) la instalación de antenas. Existen normas nacionales de regulación y la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC) que es la autoridad nacional que da una de las habilitaciones necesarias para colocar una antena en algún lugar, espectro, etc. La provincia de Misiones, por su parte, tiene el poder de Policía Ambiental, una competencia no delegada a la nación, que debe (o debería exigir) –en caso de querer instalarse una antena por parte de una empresa de telefonía interesada –, contar con un Estudio de Impacto Ambiental previo a la instalación de las mismas. A su vez, cada uno de los municipios deberían solicitar dicho estudio EIA – y la autorización de la CNC –antes de otorgar la autorización de Instalación, y ejercer un control sobre la ubicación de las mismas de forma global en la ciudad, cuidando la cantidad y evitando la superposición de las mismas en una zona determinada, y su ubicación en lugares sensibles como sería el próximo a escuelas.
  Es evidente que no puede prohibirse el uso de la telefonía celular ni de otros elementos de la tecnología moderna como la instalación de antenas, pero el Estado (nacional, provincial y municipal) debería prohibir estrictamente, por razones de salud, que esas instalaciones se den próximas a escuelas (hay numerosa jurisprudencia en otras provincias que han hecho lugar a estos amparos, debiendo retirar dichas antenas), jardines de infantes, hogares de ancianos y zonas residenciales, sin nombrar que debiera exigir que se cumplan con todas las demandas técnicas recomendadas por organismos internacionales para reducir al mínimo los niveles de exposición (duplicada de seguro al haber dos antenas juntas). Además, es preocupante el no cumplimiento de la normativa que establece que ante cualquier instalación de esta índole, debe llevarse a cabo procesos de información pública previas. Todavía no he encontrado a ningún vecino de la ciudad de Posadas que haya participado de un proceso de participación ciudadana por alguna de las antenas que están en la ciudad de Posadas.

  La famosa frase “si pasa, pasa” es parte de cierta viveza criolla cotidiana, pero si hablamos de acciones que involucran peligro en salud de las personas, esto no debería permitirse. Allí es donde comienza nuestro derecho a reclamar. Allí es donde tenemos derecho a interponer una acción de amparo ambiental.

  En la medida que los ciudadanos ejerzamos nuestros derechos y demandemos ante la Justicia su respeto, las empresas se van a preocupar por cumplir las normas legales y también el Estado por hacerlas cumplir. Todos debemos velar por el cumplimiento de las normas: empresas y/o Industrias; Estado nacional, provincial, municipal; nosotros ciudadanos; y la Justicia, es el garante último con el que contamos, cuando todo lo demás ha fracasado.

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Misiones concretó el corredor biológico entre los parques Foerster y Uruguaí

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El Gobierno de la Provincia incorporó hoy 91 hectáreas ubicados estratégicamente, para consolidar el corredor biológico, a partir de la compra y sesión de las mismas por parte de Vida Silvestre, cumpliendo así un anhelo de conservación.
La provincia de misiones a través de sus Áreas Naturales Protegidas genera la posibilidad de que distintas organizaciones, en este caso Vida Silvestre, puedan ayudar a concretar las acciones necesarias para conectar el Parque Provincial Foerster con el Parque Provincial Urugua-í, generando el anhelado corredor biológico. Esa es la importancia y trascendencia del acto de hoy que permite lograr finalmente este corredor biológico que estaba segmentado, como en una especie de mosaicos.

En este mismo corredor biológico hay propietarios que ya están destinando sus tierras a la conservación y otros que, como en este caso, decidieron venderlos para destinarlos a la conservación. De este modo se fue armando el rompecabezas entre ambos parques provinciales.

En el acto de firma de compra y sesión al mismo tiempo, el Gobernador agradeció la predisposición, en este caso de organizaciones que tienen la misma visión. Destacó la gran responsabilidad que Vida Silvestre manifiesta en los hechos, “con quienes aun antes de asumir el 10 de diciembre venimos planteando objetivos y desde el Gobierno Provincial siempre vamos a ayudar y acompañar”. Y en ese contexto ratificó que “nuestra visión está puesta en la conservación del medio ambiente”.

Habló Herrera Ahuad del trabajo en conjunto para avanzar y conseguir logros, agradeció también al Ministerio de Ecología y a los propietarios que accedieron a vender sus terrenos “para también ayudar en este compromiso con la vida, porque lo que hoy estamos haciendo es garantizar más años y más metros más de vida al mundo”, recordando que este gesto es de interés mundial.

Aseguró el Gobernador que “esto debe servir de ejemplo a otros colonos interesados en que sus tierras sean cuidadas y puestas al servicio de la humanidad”, y Misiones, una vez más, pone de manifiesto su compromiso con su pueblo, con su gente y con la firme decisión de sumar más metros de nuestro monte y nuestra tierra a las Áreas Protegidas, sentenció.  Y destacó el trabajo de conservación que se lleva adelante en conjunto con Vida Silvestre, intentando detener el daño que fue generando sobre la Selva Paranaense la frontera agropecuaria de los países vecinos.

Un acto para toda la humanidad

“En mi caso yo ya venía trabajando con conservación. Cuando compramos estos lotes, inclusive la idea era conservar y mantenerlos; las áreas que estaban degradadas ya fueron recuperadas, y hoy no queda ni un centímetro a cielo abierto, está todos cubierto con mucha fauna, contó Andrés Camilo, uno de los colonos que vendió sus tierras para sumarlas a los espacios protegidos. Y aseguró que cuando decidió vender recibió varias ofertas, “pero cuando supe que aquí la idea es conservar, me pareció perfecto, seguirán haciendo lo que yo venía haciendo”.

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San Sebastián, donde renace la selva misionera

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De chico no soñaba con jugar en Primera ni con ser astronauta. De chico soñaba con tener su propio parque nacional. A los once años hizo su primer viaje de aventura y al año siguiente la Patagonia lo volvió a recibir con los brazos abiertos. Nunca se rompió esa conexión salvaje y el joven Matías se convirtió en un fotógrafo de naturaleza, profesión que disfruta como el primer día y que lo llevó a recorrer diversos lugares de la Argentina detrás de la foto perfecta de un pájaro, una serpiente o un puma en el sur helado. 28 años después, sin prisa, pero sin pausa, en la selva misionera Matías Romano hace realidad el sueño de la niñez. 

Mientras el mundo asiste impávido los incendios en el Amazonas o el desastre ambiental de Australia, en un pequeño rincón alejado de Misiones, Matías lidera un proceso inédito de regeneración de la selva misionera con la plantación de especies nativas. No hay nada igual en Misiones y apenas el rewilding de Conservation Land Trust en los Esteros del Iberá, se le parece, aunque está enfocado en la fauna y no en la flora..

Hace un tiempo Matías vino a Misiones como fotógrafo de naturaleza y quedó impactado. Después llegó a Andresito, donde un amigo había comprado una chacra y, como reza el refrán, la tierra colorada se le quedó pegada en la piel.

Primero fue socio de su amigo y después terminó comprando San Sebastián de la Selva, una chacra de casi cien hectáreas metida como una cuña en una extensa porción de selva misionera, frente al Parque Provincial Urugua-í y pegado al Parque Foerster, a unos treinta kilómetros de Andresito y poco más de 400 de Posadas. La propiedad tenía un 30 por ciento de reserva de monte y el resto era un potrero dedicado a la ganadería. El amplio casco central de la chacra mutó en un lodge, se sumaron cabañas y un enorme lago regala una vista incomparable en los atardeceres. 

Pero Matías no vino de Buenos Aires para administrar un hotel, pese a que estudió hotelería y turismo. La conexión con el lugar era mucho más intensa y aunque el lodge atraía a visitantes de todo el mundo, fue por más: decidió, al principio tímidamente, regenerar la selva que lo enamoró. 

Una anécdota permite apreciar la transformación: una tarde lo visitaron unos vecinos que querían pescar en el lago -como era costumbre-, algo que ya no se podía porque la propiedad se transformó en reserva. “Qué descuidado está todo esto, con los yuyos altos”, fue la reprimenda del decepcionado pescador. La naturaleza comenzaba a recuperar lentamente su espacio. 

El hotel, con lugar para 20 visitantes, lejos está de estar descuidado,acaba de recibir una calificación de 9,4 puntos sobre 10 de los turistas que llegaron a través de Booking y elogiaron, sobre todo, la hospitalidad. 

Matías pronto comprendió que no bastaba con dejar hacer a la naturaleza. El viejo potrero, apisonado por el peso de las vacas y con un abundante pastizal, frenaba el crecimiento de los árboles plantados. “Estamos compitiendo contra una exótica sin tirar agroquímicos”, explica en referencia a los altos pastizales. 

Por eso decidió mejorar la técnica de plantación, se removió el suelo y se incorporó el seguimiento georeferenciado de cada nuevo árbol. 

Con la ayuda de la fundación Vida Silvestre -y medio centenar de voluntarios-, ya se plantaron más de siete mil plantines de especies nativas, como palmitos, anchicos, cedro, guatambú, lapachos y palo rosa, entre otros. 

La extensa pradera de hace siete años, exhibe ahora manchones de verde diverso, con árboles en crecimiento, desde unos pocos centímetros hasta unos dos metros los más robustos. Las imágenes dan muestra de la magnitud de la transformación y el contraste entre el antes y el después es impactante.

Matías viene de Buenos Aires y se queda una semana al mes. Pero conoce mejor que sus colaboradores cada recoveco de la propiedad. Se emociona cuando encuentra un azota caballo con semillas y nidos de pájaros entre las ramas. “Esto tiene una cuota de pasión enorme. No es un “negocio”. Se mantiene. A mi, que soñaba con tener un parque nacional, me retribuye de otro modo. No solo desde la parte económica. Pero estamos en la puerta de un cambio fuerte en naturaleza y van a aparecer alternativas para que conservar sea más negocio o por lo menos equilibrar la balanza”, explica en una entrevista con Economis

Exhibe un metódico conocimiento de cada especie, su evolución, cuando fue plantada y qué efectos tendrá en el entorno. En 2020 espera superar el volumen de árboles plantados. 

¿Cómo surge la idea de la regeneración del ambiente?

Eso surgió al ver que estábamos en el centro de un corredor biológico entre Urugua-í y Foerster. Era un hueco que faltaba regenerar, una pieza en el rompecabezas. Al principio lo pensamos como algo espontáneo, porque el monte se regenera. No nos planteamos hacer enormes plantaciones o monitorear. Pero un potrero tarda mucho en regenerar, por la tierra compactada. Con Fundación Vida Silvestre, ya llevamos entre cinco o seis mil árboles plantados. Los primeros años no hicimos un recuento exacto. Plantábamos y no teníamos en la cabeza pensado esto de monitorear la mejor especie, la que mejor se adaptaba o crecía rápido. Después si, con el tiempo nos dimos cuenta -y es una recomendación que haría a quien quiere iniciar un proyecto semejante-, nos dimos cuenta que es importante tener los datos y saber cómo evolucionan, porque los esfuerzos no son pocos y uno tiene que saber las mejores especies para el ambiente o las que se adaptan. Tomar los datos debe ser tan importante como la plantación en sí misma.

El joven conservacionista también busca involucrar a más vecinos. “La agricultura en la zona es de escala familiar, con mucha cercanía con el monte, estamos rodeados de naturaleza y frente al parque Urugua-í, lo que conforma un ambiente favorable para la conservación. Los argentinos son los primeros deben apoyar esto y los misioneros deben abrazar la naturaleza”, reflexiona.

Lejos de ser un soñador, Matías se revela pragmático para la toma de decisiones y elude la queja fácil. “Las cosas se cambian cuando se dan todas las condiciones para el cambio. No es porque uno vaya a quejarse va a cambiar. Hay que trabajar para generar las condiciones”, sentencia. 

Los primeros árboles plantados coinciden con el nacimiento de su primera hija, Bahía, que hoy tiene seis años y medio. Mayka vino hace tres. Y Malu, su esposa, juega un rol central como sostén emocional y familiar, a veces en terreno, a veces a la distancia. “Sin ellas no podría”, confiesa. Quiere que su legado sea la regeneración total de la selva y que sus hijas hereden la pasión por la naturaleza y la conservación. 

Este año pondrá en marcha otro paso del rewilding en la selva. Un criadero de pacas y agutíes se está levantando a un costado del hotel para repoblar la zona y restablecer el equilibrio natural con la función que cumplen como dispersores de semillas. 

También pueden atraer a depredadores mayores que todavía no fueron captados por las cámaras trampa, como el yaguareté, que domina el territorio en el parque Urugua-í y el Parque Nacional Iguazú, pero que parece no animarse a utilizar el ecoducto que cruza en la altura la ruta 101, en el ingreso mismo a San Sebastián. 

Dentro de la reserva ya hay carpinchos que aprovechan el lago y se pasean cómodos entre los visitantes. Pero los reyes del lugar son los pájaros. Todas las especies de tucanes pintan el cielo con sus colores. Urracas, carpinteros y bailarines, patos y pequeñas aves le ponen música a un ambiente que, sin pausa, vuelve a tiempos mejores.

Fotos gentileza San Sebastián de la Selva y Damián Cardozo.

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