economía argentina 2026

La economía creció 1,9% interanual en enero, pero siguen flojos la industria y el comercio

Compartí esta noticia !

La actividad económica argentina inició 2026 con una suba interanual de 1,9% en enero, de acuerdo con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundido por el INDEC. En términos mensuales, la economía mostró además un avance de 0,4% frente a diciembre en la medición desestacionalizada, mientras que la serie tendencia-ciclo registró una mejora de 0,3%, lo que indica que el nivel general mantuvo una trayectoria ascendente, aunque con un ritmo moderado.

El dato confirma que la economía sigue en terreno positivo al comenzar el año, pero también deja ver una recuperación heterogénea. No hubo un crecimiento parejo entre sectores: la expansión estuvo sostenida sobre todo por el fuerte salto del agro y por el desempeño de la explotación minera, mientras que ramas sensibles para el mercado interno, como la industria manufacturera y el comercio, volvieron a exhibir retrocesos.

Según el resumen ejecutivo del informe, en enero diez de los quince sectores que integran el EMAE registraron subas interanuales. Los mayores incrementos se observaron en Pesca, con un alza de 50,8%, y en Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con un crecimiento de 25,1%. Sin embargo, no todos los sectores que más crecieron fueron los que más pesaron en el resultado global. El propio INDEC remarca que la actividad con mayor incidencia positiva fue Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, seguida por Explotación de minas y canteras, que avanzó 9,6% interanual. Entre ambos sectores aportaron 1,7 puntos porcentuales al crecimiento total del EMAE, que fue de 1,88%. Esa concentración muestra con claridad que el resultado agregado descansó en pocos motores de fuerte empuje.

El gráfico sectorial incluido en la página final del informe permite dimensionar ese reparto. Agricultura aportó 1,27 puntos porcentuales al alza general, mientras que Explotación de minas y canteras sumó 0,40 puntos. Detrás aparecieron los impuestos netos de subsidios, con una incidencia positiva de 0,42 puntos; la intermediación financiera, con 0,30; transporte y comunicaciones, con 0,17; y pesca, con 0,15. Es decir, el crecimiento de enero tuvo una base bastante concentrada en actividades primarias, extractivas y financieras, más que en sectores masivos ligados al consumo o a la producción industrial.

Del otro lado, el informe también muestra que persisten focos de debilidad importantes. Cinco sectores registraron caídas interanuales en enero. Las principales bajas se verificaron en Comercio mayorista, minorista y reparaciones, con una contracción de 3,2%; Electricidad, gas y agua, con una merma de 3,0%; Industria manufacturera, con una baja de 2,6%; Hoteles y restaurantes, con -2,2%; y Administración pública y defensa, con -1,6%. Entre comercio, industria, electricidad y administración pública le restaron 0,9 puntos porcentuales al nivel general, según el propio INDEC.

Ese dato es particularmente relevante porque marca un contraste fuerte entre los sectores que hoy sostienen la mejora y aquellos que suelen funcionar como termómetro del mercado interno. El comercio, por su peso dentro de la estructura económica, fue el sector de mayor incidencia negativa: restó 0,40 puntos porcentuales. La industria manufacturera quitó otros 0,36 puntos y electricidad, gas y agua, 0,06. Así, aunque el EMAE mostró crecimiento, una parte relevante de la economía real siguió sin despegar al inicio de 2026.

La serie mensual también aporta contexto para entender el momento actual. Durante 2025, la actividad había transitado un año mayormente positivo en la comparación interanual, con subas que llegaron a 7,8% en abril y se mantuvieron en niveles relativamente altos durante buena parte del primer semestre. Pero hacia el cierre del año aparecieron señales de desaceleración: noviembre mostró una variación interanual de -0,2%, antes de rebotar a 3,3% en diciembre. En ese marco, el 1,9% de enero de 2026 aparece como un crecimiento más moderado que los registrados en buena parte de 2025. El acumulado del año, al tratarse del primer mes, también quedó en 1,9%.

En la comparación estrictamente mensual, la suba de 0,4% desestacionalizada frente a diciembre confirma que hubo una mejora de corto plazo, pero sin aceleración significativa. De hecho, la tendencia-ciclo avanzó 0,3%, un ritmo algo más firme que el 0,2% que había predominado en varios meses de 2025, aunque todavía lejos de una expansión vigorosa. Visto en perspectiva, el EMAE parece sostener una recuperación gradual, pero todavía con una matriz frágil y muy dependiente de pocos sectores dinámicos.

Entre los rubros que crecieron, además del agro, la minería y la pesca, también se destacaron la intermediación financiera, con 7,7% interanual; transporte y comunicaciones, con 2,3%; impuestos netos de subsidios, con 2,3%; servicios sociales y de salud, con 0,8%; construcción, con 0,5%; actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, con 0,5%; enseñanza, con 0,2%; y otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales, con 0,1%. La mayoría de estas ramas mostró avances leves o moderados, lo que refuerza la idea de que el desempeño de enero no fue el resultado de una expansión generalizada, sino de un conjunto acotado de sectores con tracción más intensa.

En términos de lectura económica, el informe deja una conclusión central: la economía comenzó 2026 en crecimiento, pero con desequilibrios sectoriales marcados. La mejora del nivel general fue real, aunque apoyada en actividades primarias y extractivas, mientras que sectores clave para el entramado productivo y el consumo, como industria y comercio, siguieron retrocediendo. Eso plantea un escenario en el que la recuperación existe, pero todavía no logra derramarse de manera homogénea sobre toda la estructura económica.

También vale remarcar que la industria manufacturera, a pesar de haber mostrado mejoras interanuales en varios tramos de 2025, volvió a caer en enero de 2026. Ese retroceso, sumado a la baja del comercio, puede interpretarse como una señal de cautela: el rebote agregado no necesariamente equivale a una mejora consolidada en la producción y el consumo doméstico. Algo similar ocurre con hoteles y restaurantes, que cayeron 2,2%, una baja que puede leerse como una señal de enfriamiento en actividades vinculadas al gasto de los hogares y al turismo.

El cuadro general, entonces, muestra una economía que evita la recaída y mantiene números positivos, pero todavía sin una base amplia de expansión. El dato de enero es mejor que una contracción, sin dudas, pero también deja claro que el repunte está lejos de ser parejo. El próximo informe del EMAE, con la estimación preliminar de febrero de 2026, será difundido por el INDEC el 22 de abril, y será clave para determinar si esta mejora moderada logra afirmarse o si se trató apenas de un inicio de año sostenido por sectores muy puntuales.

Compartí esta noticia !

Lumilagro redefine su modelo tras 85 años: menos industria, más importaciones

Compartí esta noticia !

La histórica fabricante argentina de termos Lumilagro atraviesa una de las transformaciones más profundas de su trayectoria. Tras más de ocho décadas de producción industrial, la empresa decidió apagar los hornos de su planta de Tortuguitas y discontinuar la fabricación local de ampollas de vidrio, en un giro estratégico que combina importaciones, diseño propio y fortalecimiento comercial.

El cambio se inscribe en un proceso de reconversión más amplio, marcado por la caída del consumo, el avance de productos importados -legales e ilegales- y una reconfiguración de la cadena de valor.

Fundada en 1941 por Eugenio Suranyi y hoy conducida por la cuarta generación familiar, la compañía supo ser líder regional en termos de vidrio. Sin embargo, el nuevo escenario obligó a replantear su esquema productivo. “La caída del 50% en las ventas es real”, reconoció el CEO Martín Nadler, quien además explicó que el apagado de hornos responde tanto a necesidades técnicas como a una menor escala de producción que ya no justifica su operación.

En ese marco, Lumilagro optó por un modelo híbrido: mantendrá en Argentina el ensamblado, la fabricación de carcasas y parte de la producción de termos de acero, mientras que componentes clave comenzarán a importarse desde Asia. Las ampollas de vidrio llegarán desde India y Vietnam, y los termos de acero inoxidable se producirán en China.

La reestructuración tuvo un fuerte impacto laboral. La planta de Tortuguitas pasó de 220 empleados en 2022 a cerca de 100 puestos entre directos e indirectos en la actualidad. En total, unos 170 trabajadores dejaron la empresa mediante esquemas de retiro voluntario.

Desde la firma sostienen que se trató de un proceso ordenado y sin despidos, aunque reconocen que fue una de las decisiones más complejas en la historia reciente de la compañía.

Uno de los factores clave detrás del cambio es el crecimiento del contrabando de termos, principalmente desde Bolivia y Paraguay. Según la empresa, estos productos -fabricados con acero de menor calidad- ingresan al país de forma ilegal y ganaron fuerte participación en el mercado.

“Antes de la pandemia, uno de cada diez termos era tóxico. Hoy es uno de cada cuatro”, advirtió Nadler. Estos productos, prohibidos por la ANMAT, compiten en precio con la producción nacional y generan distorsiones en el mercado.

Compartí esta noticia !

Superávit fiscal con ajuste récord: el equilibrio de febrero se sostiene sobre fuerte recorte del gasto

Compartí esta noticia !

El Sector Público Nacional (SPN) volvió a mostrar superávit en febrero de 2026, consolidando el sendero de ordenamiento fiscal iniciado en 2024. Según los datos oficiales, el resultado primario alcanzó los $1,41 billones, mientras que el resultado financiero fue positivo en $0,14 billones, luego de afrontar pagos de intereses por $1,27 billones.

Sin embargo, detrás del resultado positivo emerge una dinámica más compleja: el equilibrio fiscal se sostiene principalmente en un ajuste profundo del gasto público, en un contexto de caída real de los ingresos.

Ajuste histórico: el gasto cae más de 30%

El dato más contundente del informe es la magnitud del recorte. En febrero, el gasto total del SPN registró una caída real del 30,9% respecto al mismo mes de 2023, lo que permitió compensar una disminución de ingresos del 10,1% en igual período.

La tendencia se mantiene en el acumulado del primer bimestre: el gasto cae 31,3%, mientras que los ingresos retroceden 6,1%. Esta brecha explica la consolidación del superávit y marca la continuidad del ajuste fiscal impulsado por el Gobierno.

En términos nominales, el gasto total fue de $10,38 billones, con una caída interanual real del 8,8%.

Ingresos en retroceso y distorsiones tributarias

Los ingresos totales ascendieron a $11,79 billones, con una baja real interanual del 8,9%. La caída responde a varios factores:

  • Bienes Personales: -14% interanual, por efecto base tras el REIBP.
  • Impuesto a las Ganancias: -3,9%.
  • Resto de tributos: -17,8%, impactado por la eliminación del Impuesto PAIS.
  • Derechos de Exportación: -40,1%, por reducción transitoria de retenciones y liquidaciones anticipadas.
  • Derechos de Importación: -30,8%, por alta base de comparación en 2025.

El comportamiento de los ingresos refleja no solo la desaceleración económica, sino también cambios en la estructura tributaria que afectan la recaudación en el corto plazo.

El “otro” resultado: déficit oculto por intereses capitalizados

Aunque el resultado financiero oficial fue positivo, el informe advierte sobre un déficit implícito. El Tesoro continúa utilizando instrumentos en pesos que capitalizan intereses (LECAP, BONCAP y bonos duales).

En febrero, estos intereses sumaron $2,42 billones. Si se los incorpora al cálculo, el resultado financiero pasaría de un superávit de $0,14 billones a un déficit de $2,27 billones.

En términos acumulados desde enero de 2024, este mecanismo implica un rojo financiero de $39,65 billones, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema.

El ajuste, rubro por rubro

El recorte del gasto tiene impactos heterogéneos:

Prestaciones sociales
Cayeron 7,4% interanual y 14,6% frente a 2023. Solo algunos componentes crecieron:

  • Asignación Universal: +65,4%
  • INSSJP: +13,7%

Pero no lograron compensar caídas en:

  • Jubilaciones y pensiones contributivas: -5,1%
  • Pensiones no contributivas: -19,7%
  • Asignaciones familiares: -9,4%
  • Programas sociales (Tarjeta Alimentar, Potenciar Trabajo, etc.): hasta -76,2%

La licuación de montos y la suspensión de programas explican gran parte del ajuste social.

Subsidios económicos
Se desplomaron 64,5% respecto a 2023:

  • Transporte: -55,1% (fin de compensaciones en AMBA)
  • Sin transferencias a empresas públicas como RTA o Fabricaciones Militares

Obra pública
El gasto de capital cayó 85,1% interanual real, confirmando el freno casi total a la inversión en infraestructura.

Gastos de funcionamiento
Retrocedieron 25,9%, con salarios públicos perdiendo 23,6% frente a la inflación.

Universidades
Las transferencias mostraron una caída más moderada (-1,2% interanual), aunque acumulan una baja del 15,6% frente a 2023. Persisten tensiones por el financiamiento y cambios legislativos en debate.

FMI: metas exigentes y presión hacia adelante

El programa fiscal establece objetivos ambiciosos:

  • Marzo 2026: $4,29 billones de superávit
  • Junio 2026: $8,46 billones

Si se replica el desempeño de 2025, el Gobierno podría superar la meta de marzo, pero quedaría corto para junio. Para cumplir ese objetivo, deberá sostener un superávit mensual cercano a $0,98 billones durante los próximos meses.

Equilibrio con costos

El resultado fiscal de febrero confirma que el equilibrio es posible, pero también deja en evidencia su principal característica: se apoya en un ajuste de magnitud histórica, con impacto directo en gasto social, inversión pública y salarios estatales.

Al mismo tiempo, el uso creciente de deuda en pesos con capitalización de intereses introduce una dimensión adicional al análisis: el superávit financiero, en términos estrictos, no es tan sólido como parece.

El desafío hacia adelante será sostener el equilibrio sin profundizar la caída de ingresos ni deteriorar aún más la actividad económica, en un contexto donde las metas fiscales y el acuerdo con el FMI imponen exigencias crecientes.

Compartí esta noticia !

La industria rebota en enero pero sigue en rojo interanual y la construcción avanza sin despegar

Compartí esta noticia !

El diagnóstico surge de un informe de la consultora Ecolatina y describe un escenario económico que el Gobierno sigue de cerca: la actividad productiva comienza a mostrar movimientos positivos en algunos indicadores, pero todavía convive con un proceso de ajuste sectorial y reconfiguración estructural.

¿Qué pasó con la industria y la construcción en enero?

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en enero una suba mensual desestacionalizada de 3,1%. A su vez, se revirtió el signo negativo de diciembre, por lo que la industria subió dos meses consecutivos. De este modo, enero se posicionó 2,4% por encima de los últimos seis meses, volviendo a los niveles de junio del año pasado. No obstante, la actividad industrial registró el séptimo mes de caída interanual al contraerse 3,2%.

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) se mantuvo sin variaciones en enero, luego de haber repuntado 3,4% en diciembre. De este modo, con el dato de enero la actividad se ubicó 1,2% por encima de igual mes del año pasado y 0,5% por encima del promedio de 2025.

De cara al segundo mes de 2026, los indicadores adelantados presentan señales mixtas. En la industria, la producción de automóviles cayó 4,9% s.e. tras haber recuperado en enero caídas previas, y se ubicó 30,1% por debajo en términos interanuales. Por el lado de la construcción, el Índice Construya registró una suba de 16% s.e. (tras haber caído 11,6% s.e. en enero) y una baja de 2,7% i.a. En contraste, los despachos de cemento cayeron 2,8% s.e. y se posicionaron 5,3% por debajo de febrero del 2025.

Efecto rebote en la industria

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en enero una suba mensual desestacionalizada de 3,1%. A su vez, se revirtió el signo negativo de diciembre, por lo que la industria subió dos meses consecutivos. De este modo, enero se posicionó 2,4% por encima de los últimos seis meses, volviendo a los niveles de junio del año pasado. No obstante, la actividad industrial registró el séptimo mes de caída interanual al contraerse 3,2%.

Al interior del índice, todas las ramas industriales presentaron subas, (excepto Productos minerales no metálicos, que apenas cayeron). Creemos que esta importante suba mensual representa más un efecto rebote tras tantos meses de deterioro que un cambio de tendencia en la industria manufacturera. De hecho, en un esquema que prioriza el proceso desinflacionario a costa de un mayor dinamismo en la actividad, en un contexto de apertura económica, el desempeño observado a lo largo de 2025 refleje de manera más fiel la dinámica del sector que el dato puntual de enero.

El avance heterogéneo de la industria permite distinguir dos tipos de ramas industriales: aquellas que vienen creciendo, impulsadas por los sectores de la economía que actualmente se expanden como los primarios, y aquellas más expuestas a la apertura de importaciones y al enfriamiento de la actividad. Lo destacable es que incluso varias de las ramas más afectadas por este contexto registraron subas en la variación mensual desestacionalizada. Este es el caso de la industria automotriz (25,7% i.a.), la industria textil, donde productos textiles y prendas de vestir muestran caídas cercanas al 20% i.a., muebles y colchones (-5,0% i.a.), las cadenas finales de productos de metal y plástico (-8,0% i.a. en ambos casos) y los aparatos de uso doméstico (-35,8% i.a.). Estas ramas acumulan varias caídas interanuales consecutivas.

A pesar de este deterioro, todas registraron mejoras en la serie desestacionalizada en enero: productos textiles creció 4,5%, prendas de vestir 4,3%, productos de metal 6,1%, vehículos automotores 8,3% y productos de plástico 7,9%.

Por otro lado, se encuentran aquellas pocas ramas que vienen creciendo consistentemente, por ser ramas más vinculadas al sector primario, los principales drivers del crecimiento de la actividad económica (Vaca Muerta-minería). Además, se encuentran ramas que no están expuestas a la apertura comercial. Todos estos sectores se posicionan de manera sostenida por encima de igual mes del año pasado, y también crecieron en la serie desestacionalizada en enero: Alimentos y bebidas (+2,5%), Refinación del petróleo (+0,1%), Industrias metálicas básicas (asociadas a las etapas iniciales de la cadena, +0,2%).

Con vaivenes, la construcción crece lentamente

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) se mantuvo sin variaciones en enero, luego de haber repuntado 3,4% en diciembre. De este modo, el rubro se ubicó 1,2% por encima de igual mes del año pasado y 0,5% por encima del promedio de 2025.

El nivel de actividad observado en los últimos dos años parece haberse consolidado como la nueva normalidad para la construcción. Si bien resulta poco probable un retorno a los niveles de 2023, la actividad logró iniciar la recuperación mediante una dinámica de subas y bajas mensuales, superando el crecimiento de la industria.

En cuanto a los insumos para la construcción, cuatro de los doce registraron caídas mensuales en la serie desestacionalizada. Entre los principales retrocesos se destacan el hierro (-11,7%), los mosaicos (-8,8%) y las pinturas (-6,4%). En contraste, las subas más relevantes se observaron en ladrillos (15,7%), asfalto (+10,5%) y hormigón elaborado (+7,1%). El comportamiento de estos insumos durante enero, con subas en asfalto y hormigón y retrocesos en mosaicos y pinturas, sugiere que las obras vinculadas más grandes, e incluso la obra pública, particularmente las impulsadas por las provincias, habrían tenido un peso relativamente mayor en el indicador que aquellas asociadas a reformas y construcción de viviendas.

Se espera que este panorama se profundice en el marco de la Red Federal de Concesiones anunciada por el Gobierno, un programa que busca construir y mantener las rutas nacionales mediante un esquema de concesiones al sector privado. De todos modos, este esquema podría demorar el inicio de las obras, dado que las decisiones de inversión dependen de la rentabilidad esperada por las empresas, a diferencia de un esquema donde la obra pública es financiada por el Estado.

Lo desarrollado previamente es consistente con las expectativas para los próximos meses relevadas por INDEC. En el último informe se redujo la proporción de empresas dedicadas a obras privadas que esperan un aumento en el nivel de actividad en los próximos tres meses, pasando del 22% al 16,7%. Al mismo tiempo, el porcentaje de empresas vinculadas a obras públicas que prevén una mejora en la actividad creció levemente respecto del relevamiento anterior (+0,5 p.p.). Dentro de este grupo, las obras viales y de pavimentación aparecen como las principales impulsoras de la actividad del sector.

En cuanto a los principales obstáculos, los encuestados señalaron en primer lugar la caída de la actividad económica (31,1%, +3,9 p.p.), seguida por los altos costos de la construcción (21,2%, -2,8 p.p.). Por último, las empresas dedicadas a obras públicas recortaron en 7,3 p.p. sus expectativas de reducción de personal respecto del informe anterior.

Comentarios finales

Si bien el dato de la industria sorprendió al alza, no debería representar un cambio relevante en la tendencia divergente observada en los últimos meses del 2025. Esto es, mientras la industria parece estar atravesando cambios de carácter más estructural, la construcción muestra una recuperación gradual, con vaivenes.

De cara al segundo mes de 2026, los indicadores adelantados presentan señales mixtas. En la industria, la producción de automóviles cayó 4,9% s.e. tras haber recuperado en enero, y se ubicó 30,1% por debajo de febrero 2025. Por el lado de la construcción, el Índice Construya registró una suba de 16% s.e. (tras haber caído 11,6% s.e. en enero) y una baja de 2,7% i.a. En contraste, los despachos de cemento cayeron 2,8% s.e. y se posicionaron 5,3% por debajo de febrero del 2025.

Para 2026, esperamos mayores cambios al interior de las distintas ramas industriales, en un contexto de mayor apertura comercial, reformas estructurales y el avance de los acuerdos comerciales. En este marco, podrían observarse transformaciones en sectores que hasta ahora mostraron menor dinamismo en términos de cambios estructurales, como alimentos y bebidas y la industria metálica básica (acero y aluminio). En cuanto a la construcción, el sector aún tendría margen para continuar expandiéndose si se consolida la recuperación del crédito (en particular el hipotecario) y las obras de rutas nacionales anunciadas por el Gobierno.

Compartí esta noticia !

Las ventas minoristas pyme descendieron 5,6% interanual en febrero

Compartí esta noticia !

En febrero, el sector minorista pyme registró un descenso del 5,6% interanual a valores constantes. La variación mensual evidenció un incremento del 2,6%. Con estas cifras, el indicador acumula una retracción del 5,2% en lo que va del año.

Sobre el estado de los comercios, el 52,6% de los propietarios reportó estabilidad interanual, cifra inferior en seis puntos al registro de enero. Dicho margen se trasladó a quienes señalaron un deterioro (38,8%) en comparación con el mismo período del ciclo anterior.


Las proyecciones de acá a un año indican que habrá paridad con la situación actual para el 46,6% de los encuestados, mientras el 42,9% aguarda una mejora y el 10,5% proyecta un retroceso. Respecto a la inversión, el 57,6% considera el marco como no apto para desembolsos, frente a un 15,5% que lo ve de forma oportuna y un 26,9% sin definición.

               
El relevamiento por rubros ratificó el proceso de contracción: seis de los siete sectores monitoreados cerraron con resultados negativos. Las bajas se encontraron en Bazar y decoración (-14,4%), Perfumería (-10,7%) y Alimentos y bebidas (-8,7%). Farmacia constituyó la excepción, con un incremento del 0,3% interanual.


En síntesis, febrero registró una mejora mensual del 2,6%, influenciada por el inicio del ciclo lectivo, sin lograr revertir la caída acumulada del 5,2%. El consumo se concentró en bienes de subsistencia y artículos escolares por la reasignación del gasto de los hogares. La demanda operó con selectividad, priorizando ofertas y financiamiento para sostener las operaciones. Los costos operativos y la presión tributaria condicionaron la rentabilidad de los locales. El escenario confirmó una contracción técnica pese al repunte estacional de fin de mes.

Hacia el futuro existe una expectativa de mejora económica para 2026 en el 42,9% de los casos. La inversión continúa sin variaciones por los costos de reposición y la rentabilidad de los comercios. El 57,6% de los comerciantes descartó desembolsos de capital ante las condiciones del mercado interno. El desafío reside en estabilizar los márgenes frente al incremento de los gastos fijos. La reactivación dependerá de la recomposición de los salarios y de la previsibilidad en los costos.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin