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“Los bancos vamos a tender a una modalidad on demand”

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Tras haberse fondeado en el mercado el año pasado, en 2018 Banco Macro apuesta a profundizar su transformación digital. Para esto, ya se ha aliado con gigantes tecnológicos como Globant y con fintechs pequeñas, para relanzar sus canales de atención. A fines de 2017 fue el primer banco que lanzó una app para evitar las filas en las sucursales y en los próximos meses, la entidad que preside Jorge Brito seguirá presentando mejoras vinculadas con inteligencia artificial, reconocimiento facial, scorings alternativos y blockchain como parte de su política de innovación. Así lo adelantó Milagro Medrano, gerente de relaciones institucionales y atención al cliente de la entidad en diálogo con El Cronista.
 
¿Cuáles son las perspectivas del Macro en 2018?
El año pasado el banco terminó con excelentes resultados y ya empezamos a trabajar sobre todo mucho en el tema de innovación, transformación digital. Nosotros vemos dos aspectos: el primero, que para nosotros es fundamental, es que creemos que las sucursales físicas van a seguir vivas, por más que lleguen bancos 100% digitales. Los bancos, así como otras industrias, vamos a tender al on demand. Ya muchas industrias cambiaron y nosotros como bancos deberíamos generar un montón de situaciones y canales para que los clientes elijan lo que quieren hacer, cuándo quieren hacerlo, cómo y por dónde. En base a esto, uno va a haciendo un montón de apuestas tecnológicas.
¿Como cuáles?

 

El año pasado comenzamos a trabajar con Globant como partner estratégico. Ellos nos ayudan a llevar adelante programa que implica un cambio de cultura y a comenzar a pensar cómo trabajar interarea. Además, como empresa tecnológica, tienen toda una metodología ágil. Empezamos a trabajar en proyectos pequeños, para ofrecerlos rápidamente a los clientes e ir co creando con ellos.
¿Qué obstáculos encuentran para hacer masivas algunas de estas soluciones digitales?
En países un poco más avanzados, la población que usa cajeros automáticos o homebanking se mantiene estable, pero la tendencia que crece es la adopción del mobile. Es cierto que en este tema hay ciertas restricciones, que van a ir cambiando a lo largo del tiempo. Por ejemplo: un parque muy bajo de smartphones en la Argentina; el 80% de las cuentas móviles son prepagas, con lo que mucha gente prefiere gastar sus datos en una red social que en la app del banco. Pero, cuando se vea que con estas no se consume casi nada de segundos, se van a ir animando. Además, esta transformación digital no va a terminar en los teléfonos celulares: mañana serán los smart TV, los relojes inteligentes… Y además estamos trabajando mucho en la transformación interna de las sucursales, para poder trabajar en la autogestión pero asistida.
En este ecosistema de soluciones conviven con las fintech, empresas que por ahí no vienen del sector bancario. ¿Cómo es su relación con ellas?
No las veo como una competencia y si como un complemento. Por un lado, porque tienen algunas habilidades que nosotros como bancos no poseemos. Por ejemplo, Whyline, nuestra app para evitar las filas, es un producto que si lo hubiéramos desarrollado en el banco hubieramos tardado dos años y pudimos implementarlo en tres meses. Ahora estamos trabajando también con otra fintech para desarrollar la biometría facial. En todos casos, no solamente estamos priorizando la funcionalidad de nuestros servicios, sino ahora lo nos que importa es la usabilidad. El usuario tiene que tener una experiencia fácil: si en medio de un proceso se equivocó, sepa como volver…
¿Tienen pensado volver a los mercados internacionales como en 2017?
Todavía no hay nada, pero siempre estamos viendo oportunidades. En realidad, el dinero colocado ya está capitalizado. Pero nosotros creemos en los mercados, así como creemos que haya más empresas en el mercado local.

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Durante 2017 creció 18,56% la venta de autos usados en Misiones, por encima de la media nacional

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Las ventas de automóviles usados registraron en 2017 las 1.767.962 unidades, de modo que cerraron el año con un crecimiento de 16,89% interanual, informó hoy la Cámara del Comercio Automotor.
En tanto, las ventas alcanzaron en diciembre a las 157.056 unidades, con un aumento interanual de 12,5%, pero con una caída de 0,7% en relación con noviembre.
“Finalizó 2017, un año bueno para nuestro sector. Comenzó el nuevo año y nuestras expectativas son enormes. Nuestro sector aspira a alcanzar ventas por 2 millones de vehículos usados“, indicó el presidente de la CCA, Alberto Príncipe.
Sostuvo, además, que “razonando sobre las directivas impuestas por el Ejecutivo, deberíamos pensar en una inflación en baja y líneas de crédito que acomoden los intereses hacía abajo”. Y destacó que “este camino contribuiría a fomentar las condiciones necesarias para lograr tan ambiciosa meta”.

 

En diálogo con Télam, Príncipe indicó que “sin embargo, habrá que esperar para ver como repercuten en el bolsillo de la gente los aumentos de tarifas y servicios que se han anunciado para ver cómo reacciona el poder de compra, y donde se ubica las expectativas de cambio en el mercado de vehículos”.
“Ojalá que el resultado sea favorable. Nosotros sabemos bien que vender más no equivale a ganar más, sino que puede suceder lo contrario. Por eso debemos ser prudentes”, agregó el dirigente empresario.

Provincia por provincia

De acuerdo con los números de la Cámara, las subas en las ventas de usados en 2017 se registraron en Río Negro, con el 28,95%; Chaco, con 26,08%; La Pampa, San Luis y Tucumán, 22,48%; Catamarca, 20,37%; La Rioja, 20,16%; Santa Fe, 18,59%; Córdoba, 18,57%; Misiones, 18,56%; y Capital Federal, 17,16%.
También aumentaron sus ventas Corrientes en un 17,13%; Buenos Aires, 16,89%; Formosa, 15,25%; Mendoza, 14,69%; Entre Ríos, 14,56%; Santiago del Estero, 14,54%; Neuquén, 13,60%; Salta, 13,18%; San Juan, 10,51%;Chubut, 10,43%; Tierra del Fuego, 4,26%; y Jujuy, 2,08%.
La única provincia en la que bajaron las ventas fue Santa Cruz, con un descenso del 7,91%.
Los modelos de segunda mano más vendidos en diciembre fueron el Volkswagen Gol, con 10.988 unidades; Chevrolet Corsa, 7.478; Renault Clío, 4.861; Ford Eco Sport, 4.272; Hilux, 4.109; Ford Fiesta, 3.969; Fiat Palio, 3.884; Ford Focus, 3.250; Ford Ranger, 3.095; y Suran con 2.955 unidades.

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Números rojos

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El último dato de inflación de 2017 fue un trago amargo para un Gobierno que intenta pasar el calor del verano alejado de las preocupaciones. El 3,1 por ciento que admitió el Indec fue la inflación más alta del año, con un posible efecto rebote en los primeros meses de 2018 por tarifazos y el inestable valor del dólar. También marcó una suba de precios del 25 por ciento, idéntica al último año de Cristina en el poder y ocho puntos por encima de la meta del 17 por ciento, que condicionó toda la política económica del año.
En 2016 la inflación fue del 41 por ciento, la más elevada en 25 años y en 2017 Argentina se mantuvo en el ranking más negativo de la economía latinoamericana como el segundo país, detrás de la vilipendiada Venezuela, con más inflación. En tren de comparaciones, la inflación de diciembre fue más alta que la de Brasil en todo el año.
Cumplir la recalibrada meta de 2018 del 15 por ciento de inflación anual dependerá fundamentalmente de la posibilidad de enfriar los aumentos salariales, pero los principales economistas –de diversas corrientes-, anticipan ya una inflación no menor al 20 por ciento.
Según el Indec, en la inflación de 2017, el NEA fue la región con menos subas. Media verdad. El Indec tiene canastas regionales que no son representativas del consumo de cada provincia, sino de la región. La Canasta Básica de Posadas esta en 17.800 aproximadamente y nada tiene que ver con la regional de Indec. A diferencia de otras provincias, en la canasta misionera pesa mucho el rubro alimentos, mientras que en la ponderación de Buenos Aires o CABA, son otros rubros. La inflación, hasta noviembre, en Posadas marcaba 22,2%, el mismo porcentaje total de la región en los últimos doce meses.
La inflación es la demostración de la incapacidad de gestión porque significa que uno no puede administrarse con los recursos que tiene”. La frase, lapidaria, no es de un opositor. La dijo el entonces candidato, Mauricio Macri el 31 de enero de 2014.
En el juego de las comparaciones el Gobierno retrocede varios casilleros por errores propios. La inflación es uno de los problemas centrales, pero no el único. Con fundamentos idénticos a los que utilizó Domingo Cavallo para inaugurar la era de la desregulación económica durante el menemismo, Macri puso su firma a un megadecreto de Necesidad y Urgencia para la “desburocratización” del Estado que apunta a desregular algunos sectores de la economía, achicar áreas y nuevamente, poner a valor mercado a la plata de los jubilados en manos de la Anses, entre otras decenas de normativas. Hoy el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses tiene unos 75.000 millones de pesos, entre préstamos a jubilados, beneficiarios de la AUH y pensiones no contributivas. Aunque el propio Gobierno admite que los beneficiarios de la AUH ya no tienen margen para seguir endeudándose, sostienen que todavía se puede insistir con los préstamos a jubilados y pensionados. Por las dudas, gracias al mismo decreto, los bancos podrán embargar las cuentas sueldo –ya no la retención de hasta el 20% de lo que superara el Salario Mínimo Vital y Móvil,- para cobrar préstamos. El decreto, que a simple vista no puede justificar urgencia en la necesidad, promete ser el centro de la disputa política en un enero que hasta ahora se presentaba tranquilo.
La mayoría de las provincias dedicaron las primeras dos semanas del año para adecuar sus sistemas fiscales a la letra del Pacto Fiscal impuesto por la Nación.
Pese a lo que podría esperarse, los aliados de Cambiemos fueron los que marcaron el camino de las subas. María Eugenia Vidal -que este año recibirá $65.000 millones más gracias al Pacto Fiscal- amagó con rebajas a Ingresos Brutos (solo cumplió con Industria y Transporte) y Sellos, pero el Inmobiliario tendrá subas de entre 40 y 75 por ciento y hasta 216 por ciento, según entidades rurales.
El intendente porteño Horacio Rodríguez Larreta encaró una baja selectiva; el sector más beneficiado es la industria, para los servicios queda igual y para el comercio el aumento fue de 3% a 5%.
El jujeño Gerardo Morales se comprometió realizar un fuerte ajuste y para mejorar la recaudación puso en marcha un plan de regularización de deudas tributarias y de declaración de mejoras y, en materia tributaria, también eliminó Ingresos Brutos de extraña jurisdicción a la vez que encarará un revalúo para el Inmobiliario.
Alfredo Cornejo, en Mendoza, avanzó en su plan de “reducción plurianual de alícuotas de Ingresos Brutos, incorporando 117 nuevas actividades a las 106 de 2017”; se incorporaron actividades agroindustriales, metalmecánicas, industriales, de construcción, software, turismo, servicios personales y profesionales. También aumentó Sellos, elevando los mínimos alcanzados.
Aunque el pacto fiscal no establece un tope unificado en Ingresos Brutos para el comercio -fija la alícuota del 5% para el período 2019-2022- el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey optó por aumentarla del 3,6% al 5% y en la construcción pasó de 1,5% a 3%.
Según la percepción de los empresarios en una encuesta de KPMG, el problema que más preocupa a las empresas es la carga impositiva de las provincias siendo provincia de Buenos Aires, Capital Federal y Córdoba, en ese orden, las más gravosas para la determinación de los precios de bienes y servicios.
La incidencia de los impuestos en la Argentina frustró proyectos de inversión, según ese sondeo, pero sólo 60% consideró que la reforma impositiva dará un espaldarazo a esas inversiones, y apenas 25% cree que este año tendrá menor presión fiscal.
En general, todas las provincias retocaron hacia arriba para tratar de recuperar lo que transfieren al sector privado mediante las bajas. Misiones, después de las correcciones necesarias, dejó la política tributaria exactamente igual a como estaba en 2017, con algunas leves bajas si se está al día con los impuestos.
Hubo intenciones politizadas de cuestionar la reforma pero enseguida fueron frenadas desde la Nación, ya que cercanos a la Presidencia aclararon que no se inmiscuyen en cuestiones de jurisdicción provincial.
La transferencia al sector privado en Misiones rondará los 3.500 millones de pesos, lo que representa un fuerte compromiso para con la economía misionera y especialmente, la creación de empleo.
Después de expresar su descontento por algunas subas que se colaron en la primera versión de la reforma misionera, las cámaras empresarias destacaron la decisión del Gobierno de no subir tributos. Ahora se analiza un posible acuerdo de la Provincia con los sectores más beneficiados para establecer una serie de pautas que garanticen que la transferencia de recursos no se pierda sin dejar resultados a toda la sociedad.
El Estado provincial dejará de recaudar cerca de 2000 millones de pesos este año con la rebaja de impuestos. 1.500 millones en la versión más optimista, con un crecimiento económico nacional promedio del 3,5 por ciento. Al término de cinco años, la pérdida acumulada sería como mínimo de 7.500 millones de pesos, el equivalente a un presupuesto anual actual de Salud Pública. Más que lo que se destina a Desarrollo Social y a Seguridad y apenas por debajo de lo destinado al desarrollo de la Economía en 2018.
Finalmente, la reforma fiscal versión misionera se traducirá en eliminación total de Ingresos Brutos a las exportaciones, reducción a la industria (excepto celulósicas) de 3,5% a 2%, el transporte se reduce de 3,5% a 3%. La construcción se reduce de 4,5% a 3% y las Comunicaciones, de 8,45% a 5%.
El Gobernador decidió establecer bonificaciones por estar al día y hasta un tope de facturación anual de acuerdo a cada sector económico. Con los descuentos, el comercio minorista tributará 3,9 por ciento (menos que la alícuota del 4,5 que regía hasta diciembre) y el mayorista se quedará en torno al 3,5.
Las bonificaciones van desde el 20 al 30 por ciento y los topes desde 20 millones de pesos para servicios agrícolas e industriales, a 50 millones de facturación anual para comercios mayorista y minorista.
“Es un avance, aunque limitaron mucho respecto a la facturación. Pero es un gesto que esperábamos del Gobierno”, confió un dirigente empresario que hizo de negociador de la letra definitiva.
Párrafo aparte es la otra gran discusión latente: el costo energético. El último tarifazo nacional se está haciendo sentir en usuarios y empresas, que afrontan facturas que en algunos casos, son cien por ciento más elevadas que las que pagaron en diciembre. En Emsa, recién acomodándose el nuevo presidente, Guillermo Aicheler, todavía no hay precisiones sobre los alcances de los aumentos. Solo se limitan a recomendar bajar el consumo, ya que el nuevo cuadro tarifario, castiga la mayor demanda. Cuanto más se gaste, más caro se paga. Este lunes habrá una reunión entre Aicheler y la Confederación Económica de Misiones para analizar alternativas y entender las nuevas facturaciones antes de que vuelva a haber una nueva suba por la quita de subsidios que sostiene la Nación.
El Pacto Fiscal obligó a que las provincias realizaran una serie de modificaciones que derivaron en un nuevo mapa tributario nacional. Casi todas subieron alícuotas para compensar las reducciones obligadas por el consenso fiscal.
El desprendimiento del Estado que cede recursos, pero al que se le seguirá exigiendo servicios de calidad, debe tener una doble respuesta. El sector privado, con el compromiso de reinvertir sus mayores utilidades y la Nación, girar las compensaciones prometidas y de paso, retomar la discusión por una nueva ley de coparticipación, que compense inequidades históricas y la cesión de puntos del gobierno radical de Ricardo Barrios Arrechea y en los 90, por Ramón Puerta.
Misiones picó en punta en reinstalar ese debate, junto a La Rioja, Chubut y Buenos Aires que vienen promoviendo una revisión del sistema de reparto de los fondos nacionales.
“Después del acuerdo fiscal firmado con los gobernadores estamos dispuestos a discutir una nueva ley de coparticipación. Los gobernadores de Chubut, La Rioja y Misiones plantean su problemática, que es distinta a la provincia de Buenos Aires”, señaló hace unas horas el viceministro del Interior de la Nación, Sebastián García de Luca.
Misiones perdió 1.7 puntos de coparticipación por sucesivos pactos encarados por partidos que hoy son parte de la alianza nacional, como el radicalismo o Ramón Puerta, actual embajador de Macri en España.
 

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El peor y el más tonto

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Al igual que millones de personas en todo el mundo, me tranquilizó saber que Donald Trump es un “genio muy estable”. Y es que, si no lo fuera —si en cambio fuera un aspirante a tirano errático, vengativo, desinformado y perezoso— estaríamos en verdaderos problemas.

Seamos honestos: Estados Unidos con frecuencia ha sido presidido por hombres mediocres, algunos de los cuales han tenido personalidades desagradables. Sin embargo, por lo general, no han hecho mucho daño, por dos razones.

La primera es que los presidentes de segunda clase se han rodeado con frecuencia de servidores públicos de primera clase. Como ejemplo, miren la lista de los secretarios del Tesoro desde que se fundó la nación; aunque no todos los que han ocupado ese cargo eran iguales a Alexander Hamilton (quien creó el Tesoro), es, en general, un contingente bastante impresionante —y eso ha sido importante—.

Se ha debatido si Ronald Reagan, a quien diagnosticaron con alzhéimer cinco años después de que dejara la presidencia, ya mostraba síntomas de deterioro cognitivo durante su segundo mandato. No obstante, con James Baker en el Departamento del Tesoro y George Shultz en el de Estado, no había nada de qué preocuparse en cuanto a si había gente competente que tomara las grandes decisiones.

Segunda: nuestro sistema de pesos y contrapesos ha limitado a los presidentes que de otro modo podrían haber estado tentados a ignorar el Estado de derecho o a abusar de su cargo. Aunque probablemente hemos tenido altos ejecutivos que anhelaban encarcelar a sus críticos o enriquecerse mientras estaban en el cargo, ninguno de ellos se atrevió a hacer sus deseos realidad.

Pero eso era antes. Con el “genio muy estable” al mando, las reglas antiguas ya no aplican.

Cuando ese “genio muy estable” se mudó a la Casa Blanca, trajo consigo a una colección extraordinaria de subordinados —y los llamo en el peor de los sentidos—. Algunos de ellos ya se fueron, como Michael Flynn, a quien Trump nombró asesor de seguridad nacional pese a que ya lo rodeaban interrogantes por sus vínculos extranjeros y quien en diciembre se declaró culpable de mentirle al FBI sobre esos vínculos. También se fue Tom Price, secretario de Salud y Servicios Humanos que renunció debido a su adicción a costosos viajes en avión privado.

Sin embargo, otros todavía siguen ahí; seguramente pensar en Steve Mnuchin liderando el Tesoro hace a Hamilton revolcarse en su tumba. Y muchos nombramientos increíblemente malos han pasado casi inadvertidos entre el público general. Solo podemos darnos una idea de qué tan deplorables son las cosas por la noticias que se filtran de vez en cuando, como que la persona a la que Trump nombró para dirigir el Servicio de Salud para indígenas parece haber mentido sobre sus credenciales (una vocera del Departamento de Salud y Servicios Humanos dice que un tornado destruyó sus documentos de antecedentes laborales).

Y mientras ingresa la gente no calificada, la calificada está huyendo. Ha habido un gran éxodo de personal con experiencia en el Departamento de Estado; quizá todavía más alarmante es que se dice que hay un éxodo similar en la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por su sigla en inglés).

En otras palabras, en tan solo un año, Trump nos ha acercado bastante a un gobierno de los peores y más tontos. Así que digamos que es bastante bueno que el hombre en el puesto más alto es, “como, muy inteligente”.

Mientras tanto, ¿qué ha sucedido con las restricciones ante un mal comportamiento presidencial? Digo, los pesos y contrapesos ya son muy de la década de los setenta, ¿no? Puede que a los republicanos les hayan importado los actos ilegales del presidente durante el escándalo de Watergate, pero estos días claramente consideran que su trabajo es proteger los privilegios del “genio muy estable”, es decir, dejarlo hacer lo que quiera.

Inclúyanme entre aquellos a los que no les parecieron tan impactantes las revelaciones del nuevo libro de Michael Wolff porque solo confirman lo que ya nos han dicho muchos informes sobre esta Casa Blanca. La noticia realmente destacada de la semana pasada, a mi parecer, se trata de las indicaciones que han dado importantes republicanos en el congreso de que están cada vez más decididos a participar en la obstrucción de la justicia.

Hasta ahora, no había quedado totalmente claro si los miembros del congreso a favor del encubrimiento, como Devin Nunes —quien ha estado acosando al Departamento de Justicia mientras este trata de investigar la interferencia que habría tenido Rusia en la elección presidencial—, eran por cuenta propia. Sin embargo, Paul Ryan, el presidente de la Cámara de Representantes, ahora se ha sumado por completo a las filas de Nunes, lo que representa estar totalmente a favor de la obstrucción.

Al mismo tiempo, dos senadores republicanos refirieron al Departamento de Justicia (la primera vez que se sabe que lo hacen) a que investigue penalmente a alguien como parte de su propia pesquisa sobre la intervención rusa: no se trata de aquellos que pudieran haber trabajado con una potencia extranjera hostil, sino del exespía británico que elaboró un documento sobre la posible colusión entre Trump y Moscú.

En otras palabras, sin importar lo mucho que el mundo se cuestione si Trump es apto para estar en el poder, las únicas personas que podrían limitarlo están haciendo todo lo posible por ponerlo por encima del Estado de derecho.

Hasta ahora, la implosión de las normas políticas de Estados Unidos ha tenido un efecto considerablemente menor en nuestra vida cotidiana (excepto que residas en un Puerto Rico azotado por huracanes y sigas esperando a que se restablezca la electricidad debido a una respuesta federal inadecuada). El presidente pasa las mañanas viendo televisión y tuiteando su enojo, ha sembrado el caos en cuanto a la capacidad del gobierno y su partido no quiere que sepas si es un agente trabajando a favor de alguien en el extranjero. Sin embargo, las bolsas están al alza, la economía está en auge y no hemos iniciado nuevas guerras.

Todavía estamos en los inicios. Pasamos más de dos siglos construyendo una gran nación y hasta un “genio muy estable” quizá requiera un par de años para completar su ruina.

 
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Balance del gradualismo

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Por Guillermo Knass. Atravesando el primer mes del 2018, el presidente de Banco Central y el ministro de Economía no se toman vacaciones (o no se pueden desconectar, ya que apenas empiezan a cambiar el saco y la corbata por la malla y la ojota, los movimientos del dólar, tasas internas y externas los hacen volver a sus escritorios o al menos a marcar los teléfonos para dar y recibir las ordenes de las medidas a seguir. )
Pero antes de concentrarnos en la semana es oportuno hacer un balance del camino elegido por el Gobierno y su resultado en el 2017, así que tomaremos las principales variables y veremos su evolución en el año que acabamos de cerrar:
1 Crecimiento económico:
Claramente este año la economía creció, en promedio todos trabajaron más, produjeron más y vendieron más que en el 2016 ver cuadro:

Como se observa el crecimiento del 2017 fue importante, aunque si tomamos en conjunto los dos años de gestión de Cambiemos es prácticamente nulo.
Pero no veamos el vaso medio vacío, lo importante es empezar a crecer de una vez y la tasa del 2017 es mas que aceptable. Por otro lado si miramos hacia el futuro en el 2018 también se espera que continúe el crecimiento económico en la Argentina, según informes de los organismos multilaterales especializados en estas estimaciones ( FMI, Cepal, Banco Mundial) todos coinciden en que el 2018 será un buen año para todo Latinoamérica basado en dos pautas que para la Argentina son sumamente relevantes:

  1. a) La recuperación económica de Brasil, nuestro principal socio comercial y por ende el mayor destino de nuestras exportaciones.
  2. b) Una mejora en los precios de las materias primas y la creciente demanda por parte de China, por lo que la soja argentina seria nuevamente una de las principales traccionadoras del crecimiento del 2018.

Claro que según las estimaciones, la región crecerá un moderado 2 % contra un mundo en total que crecerá en promedio un 3,1% con lo cual seguimos perdiendo importancia en el globo en términos económicos.
Pero bueno……peor sería no crecer.
2 ) El empleo:
En realidad, nos referiremos al desempleo y depende de como se lo mire es el dato decepcionante del año, si bien tuvo una baja desde el segundo al tercer trimestre del año, prácticamente no mostró cambios con respecto al año anterior.

La regla y las comparaciones:
En realidad el crecimiento económico debería ser proporcional a la caída de desempleo, pero vemos que esto no está ocurriendo, ya que el mismo prácticamente no se movió.
Pero…. ¿Cuánto desempleo deberíamos tener?
El desempleo 0 es una utopía, no ha existido ni existirá en el mundo real ya que el empleo no solo depende de la demanda de los empresarios sino de la capacidad de los trabajadores, o sea si no estoy preparado para el puesto (porque no tengo la formación necesaria, por ejemplo) por más que se demande, seguiré siendo un desocupado.
Por otro lado, la población crece continuamente, esto pone un piso de crecimiento por debajo del cual por más que la economía crezca no lo hace de manera suficiente de crear los puestos de trabajo para ocupar a todas las personas que se incorporan a la población económicamente activa, o sea las que están en condiciones y quieren trabajar.
Para dar un parámetro a estos interrogantes podemos mencionar que el desempleo en el mundo se ubica entre el 5,5 y 6,2 % según la Organización Internacional del Trabajo, con lo que para tener un nivel aceptable de desempleo deberíamos bajarlo 2 puntos, o sea crear 250.000 nuevos puestos de trabajo.
Por otro lado según estudios privados para que se reduzca efectivamente el desempleo en la Argentina la tasa de crecimiento no debería estar por debajo del 3,5 % anual, por eso no se altera el desempleo a pesar del crecimiento del 2,8% del año 2017 y no cambiaria mucho en el 2018 cuando está previsto que la Argentina crezca un 2,6 %.
Déficit, deuda e inflación
Para no extender mas de lo recomendable el presente articulo y porque los dos segundos existen porque existe el primero los trataremos de forma conjunta:
El resultado del fisco sigue en torno a los 6 puntos del PBI (sin contar intereses por Lebacs porque es déficit cuasi fiscal, pero al final el problema es el mismo), esto obliga a seguir endeudándonos para cubrirlo. En el 2018 la deuda bruta llegaría a 55 % del PBI, después de haber estado en un 40 % en el 2015. Esto obliga a seguir emitiendo a un ritmo del 25 % anual.
Entonces:
La cuenta es sencilla: se larga al mercado un 25 % mas de plata, se espera un crecimiento del 2, 8 %, la nueva meta de inflación es el 15 % …. Donde van a meter el 7,2 % de pesos que van a sobrar.
Las ruedas del auto van a la misma velocidad (emisión-inflación ) no podes frenar una y no la otra, capaz que hagas un trompo. Bienvenido 2018¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

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