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¿Cómo cambió la economía misionera en la última década?

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Es harto conocido que la Argentina experimentó serios problemas de crecimiento en los últimos años, combinando periodos de crecimiento económico con otros de depresión, lo que genera que, en la mirada de largo plazo, se llegue a la conclusión de que el país “no crece”. Múltiples episodios de recesión, alta volatilidad macroeconómica y fuertes restricciones externas configuraron un escenario de estancamiento estructural que limitó la expansión del producto y deterioró los indicadores sociales y productivos.

En ese marco general de bajo dinamismo, el desempeño de las provincias fue marcadamente dispar. Mientras algunos distritos lograron amortiguar parcialmente el contexto adverso mediante mejores desempeños sectoriales o estrategias de diversificación productiva, otros quedaron más expuestos a la caída de la actividad, profundizando las brechas regionales en términos de crecimiento.

En ese marco, surge analizaron los resultados que brinda la CEPAL respecto a los datos del Valor Agregado Bruto (VAB) por provincia. Esta entidad difunde estas cifras con un rezago de un año, por lo cual el análisis que aquí realizaremos corresponde al año 2024, que se conocieron hace apenas unos días. 

Resulta pertinente adoptar dos enfoques: una mirada de corto plazo, para ver qué pasó en la provincia durante el primer año de la era Milei; y otra mirada de largo plazo, comparando la evolución entre 2014 y 2024, lo que permite dimensionar con mayor precisión cómo se comportaron las economías provinciales en un período atravesado por fuertes desequilibrios macroeconómicos.

Empecemos por lo primero: en 2024 la economía misionera tuvo una caída del 5,2%, ubicándose a mitad de tabla en el ranking de provincias que, a su vez, mostró dos escenarios muy marcados. Neuquén fue la gran ganadora del año: traccionada por el boom de Vaca Muerta, esta provincia tuvo un alza del 11,3% en el año 2024, pero no fue la única ya que, impulsados por el agro principalmente, Córdoba (4,5%), Santa Fe (3,1%), Entre Ríos (0,4%) y La Pampa (0,4%) también exhibieron alzas. Sin embargo, en el resto del país la caída fue notoria: si vemos el otro extremo de la tabla, Formosa y Tierra del Fuego mostraron caídas de doble dígito de su economía (-12,9% y -13,1% respectivamente). Como dijimos, la caída misionera está a mitad de tabla, aunque se destaca en este marco que se trata del descenso más bajo en la región del NEA: además del caso ya mencionado de Formosa, también cayeron Chaco (-6,3%) y Corrientes (-5,3%). 

¿Cómo se movieron los sectores de la economía misionera en 2024? Cabe detallar, en primer lugar, cómo se distribuye la economía de la provincia: el mayor sector local es la Industria Manufacturera que explica el 17,9% del VAB de Misiones. Este es un dato de relevancia central ya que marca el perfil productivo de la provincia y permite inferir que buena parte del desempeño económico provincial está fuertemente condicionado por la dinámica de este rubro. Algo similar pasa con el Comercio: es el sector con el segundo mayor peso en la economía provincial con una participación del 12,9%; la Enseñanza (9,9%) y Transporte y Comunicaciones (9,7%) le siguen luego en orden de participación. 

Ahora bien, en términos de desempeños, hubo muchas diferencias. Sobre 16 grandes sectores de la economía local, hubo seis que tuvieron alzas en 2024 contra 2023. ¿Quiénes crecieron? En primer lugar se ubicó la Salud con +23,1%, pero con heterogeneidad hacia dentro de la actividad: la salud pública se incrementó en 45,3% pero la salud privada cayó 1,4% anual. En segundo lugar quedó la Agricultura, Ganadería, Pesca y Silvicultura cuyo incremento fue del 11,3%, empujado por la agricultura y ganadería (13,6%) cuyo resultado más que compensó la caída de la silvicultura (-0,3%). El podio se completó con Electricidad, Gas y Agua con +3,4%, cuyo resultado se apoya en la suba en Generación captación y distribución de energía eléctrica (+3,3%) y de Captación, depuración y distribución de agua (+6,9%). 

Los otros sectores que crecieron en Misiones fueron “Propiedad de la Vivienda” (+2,2%), Transporte y Comunicaciones (+2,2%) y Servicio doméstico en Hogares Privados (+0,9%). 

Ahora bien, se puede observar que de los cuatro sectores más grandes de la economía provincial, solo uno creció (Transporte y Comunicaciones), mientras que el resto (más varios otros más) tuvieron bajas. 

En este contexto, las mayores caídas relativas vs. el 2024 se vieron en la Construcción (-37,6%), la Administración Pública (-18,4%) y el Comercio (-9,8%). Pero además, se observa que la Industria Manufacturera cae 9,1%, la Enseñanza -8,4%, la Intermediación Financiera -8,3%, la Explotación de Minas y Canteras -8,0% y Restaurantes y Hoteles -2,8%, entre otros. 

Esta es una foto puntual de un momento muy crítico dada las consecuencias del modelo económico aplicado desde diciembre de 2023 que produjo fuertes bajas generales y particulares en sectores que concentran el movimiento económico provincial. Pero cabe ir más allá y preguntarnos: ¿Cómo cambió la economía provincial entre 2014 y 2024?

Como dijimos al principio, Misiones tuvo un crecimiento del 2,3% en esa década, siendo la provincia del NEA con el mejor desempeño y formando parte del lote de las únicas nueve provincias que tuvieron alzas. En ese mismo período, Corrientes también creció pero a menor velocidad (0,8%), Chaco cayó 8,0% y Formosa -10,4%. 

Para observar de mejor manera la forma en que fue cambiando la economía provincial, vamos a ir viendo los desempeños de cada sector en particular. Como se dijo antes, la Industria Manufacturera es el sector más importante de Misiones: en 2024 explicó el 17,9% de la economía local, pero en 2014 explicaba el 19,6%: esa pérdida de participación (de 1,7 puntos porcentuales) se produjo porque el sector tuvo una caída de su VAB del 6,4% entre puntas. 

El Comercio, por su parte, explicó el 12,9% de la economía provincial en 2024 pero lo hacía en 13,2% en 2014; perdió 0,3 puntos de participación pero, al mismo tiempo, el VAB sectorial creció 0,6% entre puntas; la razón por la que creció su actividad pero cayó su participación es que hubo otros sectores con dinamismos mucho más fuertes. Por ende, es positivo este desempeño, pero insuficiente en la comparación amplia. 

La Enseñanza fue en 2024 el tercer sector más grande de la economía misionera con el 9,9% de participación; en 2014, era del 9,1%, por lo cual se ve un fuerte salto (+0,8 puntos) que se explicó por una importante suba entre puntas: esta actividad creció 11,1% entre 2014 y 2024. Algo similar se ve en Transporte y Comunicaciones: pasó de concentrar el 8,7% del total provincial en 2014 al 9,7% en 2024: una suba de 1 punto de participación a raíz de haber crecido en este período un 14,6%. 

El sector de Propiedad de la Vivienda también tuvo un proceso expansivo: pasó del 6,4% del total en 2014 al 7,7% (+1,3 p.p) tras haber incrementado su actividad un 22,7% entre puntas. 

La Administración Pública, por su parte, no sufrió variación en términos de participación: tanto en 2014 como en 2024 explicó el 7,1% de la economía local, aunque en ese período creció 2,0%.

El sector de la Salud, en cambio, tuvo un desempeño fenomenal: pasó del 4,6% al 7,0% luego de haber presentado un crecimiento del 55,9% en la última década, la más alta entre todos los sectores de actividad de Misiones. Parecido es el caso de Electricidad, Gas y Agua: pasó de 5,0% al 7,0% con un crecimiento relativo de su actividad del 43,5%, la segunda más alta. 

Luego se ubica Agricultura, Ganadería, Pesca y Silvicultura, que tuvo una dinámica inversa: pasó de concentrar el 7,4% de la economía local en 2014 a 6,0% y en la última década tuvo una caída del 16,7%, la tercera más fuerte en la provincia.

Restaurantes y Hoteles, por su lado, creció como sector: tuvo una suba del 17,2% en la última década que la llevó a incrementar sus niveles de participación del 2,6% al 3,0%. La Construcción, por su lado, explicó el 3,0% del VAB misionero en 2024, pero en 2014 lo hacía en un 6,8%: esta muy fuerte disminución de su peso fue producto de una baja de la actividad del 54,9% en los últimos diez años, la más fuerte en la provincia. A su vez, la Intermediación Financiera pasó de explicar el 2,1% de la economía misionera al 1,6% en la última década y tuvo una baja del 23,8%, la segunda más fuerte de la provincia.

¿Cómo podemos resumir estos datos? Básicamente, en dos grandes puntos. Por un lado, los servicios van ganando terreno por sobre los sectores tradicionales de la provincia. Si bien el comercio y la industria siguen siendo los pilares de la economía misionera, otros como la enseñanza, la energía, la salud, el transporte, logística y comunicación vienen pisando fuerte y le dan una nueva diversidad a la matriz productiva local. En segundo lugar, queda en evidencia que los ciclos económicos inestables pegan de lleno en sectores específicos que son, a su vez, los más grandes: el comercio por capacidad de consumo, la industria por la necesidad de demanda interna, entre otros. 

En definitiva, la última década deja para Misiones un balance mixto: logró crecer en un contexto nacional claramente adverso y se ubicó entre las provincias con mejor desempeño relativo, pero ese avance fue moderado y estuvo acompañado por cambios profundos en su estructura productiva. La pérdida de peso de la industria y la construcción, junto con el fuerte avance de los servicios muestran una economía que se reconfigura, con mayor diversificación pero también con señales de fragilidad en sus sectores tradicionales. El desafío hacia adelante pasa por transformar esa nueva composición en un motor de crecimiento más sólido y sostenido, fortaleciendo la inversión, recuperando los rubros productivos clave y consolidando una matriz que combine servicios dinámicos con una base industrial capaz de traccionar empleo y valor agregado.

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La matrícula primaria caerá 27% en la Argentina 2030: alerta y oportunidad para el sistema educativo

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La matrícula del nivel primario en la Argentina experimentará una caída del 27% hacia 2030, lo que equivale a 1,2 millones de estudiantes menos en comparación con 2023. El dato surge del informe “Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado”, elaborado por Argentinos por la Educación, a partir de proyecciones demográficas oficiales y registros del sistema educativo.

El estudio combina estimaciones de la Dirección Nacional de Población (DNP) del Ministerio del Interior con datos del Relevamiento Anual de la Secretaría de Educación, y advierte que la transición demográfica en curso obligará a una planificación educativa de mediano plazo, con diálogo entre los distintos actores del sistema para evitar respuestas inerciales.

Menos alumnos, más docentes por aula

Hoy, el nivel primario argentino presenta un promedio de 16 alumnos por docente, una cifra intermedia en la región: supera a Uruguay (15) y al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (14), pero se ubica por debajo de México (24), Colombia (23), Ecuador (22) y Brasil (18).

Si las tendencias actuales se mantienen, para 2030 el país podría llegar a un ratio de 12 alumnos por docente, aunque con fuertes diferencias entre provincias. En un escenario donde la cantidad de cargos docentes permanezca constante, las jurisdicciones con menor cantidad de alumnos por maestro serían Catamarca, la ciudad de Buenos Aires y La Pampa, con entre 7 y 8 estudiantes por cargo docente.

En el otro extremo se ubicarían la provincia de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y Misiones, con ratios estimados de entre 13 y 15 alumnos por docente, por encima del promedio nacional proyectado.

El impacto de la baja de la matrícula se sentirá en todo el país. En Buenos Aires, por ejemplo, el promedio pasaría de 21 a 15 alumnos por docente; en Mendoza, de 18 a 13; y en Tierra del Fuego, de 14 a 9.

Una ventana de oportunidad (si se aprovecha)

“La caída de la tasa de natalidad en la Argentina puede tener múltiples efectos, tanto negativos como positivos. En el sistema educativo, sin embargo, abre una oportunidad: sin aumentar el gasto total, es posible destinar más recursos por estudiante”, explicó Martín De Simone, economista y coautor del informe junto a María Sol Alzú y Martín Nistal.

Según el estudio, si se mantuvieran constantes los ratios actuales, en 2030 serían necesarias 50.043 secciones menos y habría que reasignar 71.250 cargos docentes a nivel nacional. El valor económico de esa reasignación se estima en $966.304 millones anuales, equivalentes a casi el 15% del crédito vigente para Educación en 2025.

“El riesgo es que la inercia institucional y objetivos que no ponen el aprendizaje en el centro hagan que esta ventana de oportunidad se desperdicie”, advirtió De Simone.

Gestión pública y privada: impactos distintos

El informe subraya que los efectos no serán homogéneos entre el sistema de gestión pública y el privado. Cecilia Adrogué, investigadora del Conicet y de la Universidad de San Andrés, explicó que mientras en el sector público el presupuesto no depende directamente de la matrícula, en el privado la caída de alumnos impacta de lleno en la sustentabilidad de las instituciones.

De hecho, el cierre de colegios privados ya comenzó en distintas jurisdicciones, y el fenómeno también alcanza a establecimientos públicos: en la ciudad de Buenos Aires, el Ministerio de Educación alertó el año pasado a seis escuelas por falta de alumnos, con riesgo de cierre de cursos.

Caídas desiguales en el mapa nacional

La contracción de la matrícula primaria no será pareja. La provincia de Buenos Aires liderará la caída en términos absolutos, con 510.433 alumnos menos (-30,5%). Le seguirán la ciudad de Buenos Aires, con 92.540 estudiantes menos (-34,0%), y Santa Fe, con 87.770 (-24,5%).

Más que aulas más chicas

Especialistas advierten que reducir el debate a “menos alumnos por aula es mejor” resulta simplista. “No hay una relación lineal entre tamaño de clase y aprendizaje. Los estudiantes aprenden tanto de sus docentes como de sus compañeros”, señaló Leyre Sáenz Guillén, magíster en economía y especialista en educación.

Entre las estrategias propuestas para aprovechar mejor los recursos disponibles figuran la reorganización de secciones, la reasignación del plantel docente hacia tutorías, programas de enseñanza adaptada, la extensión de la jornada escolar y el fortalecimiento de apoyos no académicos. También se plantea redirigir recursos hacia materiales pedagógicos, infraestructura, evaluación y acompañamiento docente.

Finalmente, Facundo Albornoz, profesor de las universidades de Nottingham y San Andrés, remarcó que cualquier transformación debe contemplar dos dimensiones clave: la respuesta de las familias y las reacciones de docentes y equipos escolares. “Alinear expectativas y generar sinergias es central para aprovechar plenamente esta oportunidad antes de que se cierre”, concluyó.

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Corrientes sin margen fiscal: Valdés admitió que no hay condiciones para aumentos salariales

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En un contexto de tensión creciente con los gremios estatales y a semanas del inicio del ciclo lectivo, el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, reconoció que la provincia no cuenta con margen financiero para otorgar aumentos salariales en el corto plazo. El mandatario atribuyó la restricción a la caída de la coparticipación federal y a una deuda que la Nación mantiene con el distrito por unos $250.000 millones, un pasivo que, según afirmó, condiciona de manera directa cualquier recomposición de ingresos en la administración pública.

Caída de la coparticipación y reclamo por una deuda millonaria

Consultado este martes por la mañana en una rueda de prensa con cronistas radiales, tras una reunión mantenida el lunes con la ministra de Educación, Valdés evitó comprometer fechas o porcentajes de recomposición salarial. “Lo estamos trabajando”, respondió ante la consulta, aunque de inmediato aclaró: “Tenemos una situación compleja con la caída de la coparticipación”.

El gobernador puso el foco en el frente fiscal y reclamó al Gobierno nacional una deuda estimada en $250 mil millones, correspondiente al consenso fiscal. “Es una deuda importante”, sostuvo, al explicar que ese pasivo limita la capacidad financiera de la provincia, aun cuando aseguró que las cuentas provinciales se encuentran equilibradas.

Desde el punto de vista económico e institucional, la referencia a la coparticipación federal resulta central: se trata de uno de los principales ingresos corrientes de Corrientes y su retracción impacta de manera directa en la masa salarial, que constituye uno de los componentes más relevantes del gasto público provincial.

Presión sindical y educación en el centro del conflicto

Las declaraciones del mandatario se produjeron luego de un encuentro clave con la ministra de Educación, quien venía de reunirse con entidades sindicales del sector. En esa instancia, los gremios reclamaron el inicio inmediato de la discusión salarial, con especial énfasis en la situación de los docentes.

El reclamo adquiere mayor peso político y social ante la cercanía del inicio del ciclo lectivo, previsto en Corrientes para el 2 de marzo. La falta de definiciones concretas sobre los salarios mantiene en vilo a los trabajadores estatales, particularmente al sector educativo, históricamente sensible a los retrasos en la negociación paritaria.

Equilibrio fiscal, límites políticos y expectativas a corto plazo

Valdés intentó equilibrar el mensaje entre la prudencia fiscal y la contención política. Si bien insistió en que la provincia mantiene sus finanzas ordenadas, dejó en claro que el escenario macroeconómico y la relación financiera con la Nación reducen el margen de maniobra para otorgar aumentos salariales.

En términos de proyección, el reconocimiento explícito de la falta de margen fiscal anticipa un escenario de negociaciones tensas con los gremios estatales en las próximas semanas. La evolución de la coparticipación y una eventual definición sobre la deuda reclamada a la Nación aparecen como variables clave para destrabar, o no, la discusión salarial en Corrientes.

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Paraguay promulgó el Presupuesto 2026 con foco social y control del déficit fiscal

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El presidente de Paraguay, Santiago Peña, promulgó el Presupuesto General de la Nación (PGN) para el ejercicio fiscal 2026, una ley clave que define el rumbo económico y social del país para el próximo año. El plan de gastos e ingresos asciende a 149,6 billones de guaraníes, equivalentes a unos 19.000 millones de dólares, y representa un incremento del 12,3% respecto al presupuesto 2025, con un fuerte énfasis en inversión social, salud, educación y seguridad, pero manteniendo el déficit fiscal dentro del tope del 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB).

La norma, sancionada previamente por el Congreso y promulgada en el último día de 2025, marca el inicio del proceso de reglamentación y ejecución presupuestaria para 2026. Desde el Poder Ejecutivo destacaron que se trata de un presupuesto consensuado con el Poder Legislativo y alineado con el objetivo de priorizar a los sectores más vulnerables sin desordenar las cuentas públicas.


Un presupuesto expansivo con fuerte eje en políticas sociales

El Presupuesto 2026 destina partidas significativas a programas sociales emblemáticos. Entre ellos se destaca el programa de alimentación escolar “Hambre Cero”, que contará con 370 millones de dólares, con el objetivo de alcanzar a un millón de estudiantes en todo el país. A esto se suma una asignación de 412 millones de dólares para el programa de adultos mayores, que permitirá incorporar 30.000 nuevos beneficiarios al sistema.

El esquema de gastos también refuerza áreas sensibles como Seguridad, Defensa, Salud y Educación, consolidando un perfil de presupuesto orientado a la inversión social y a la provisión de servicios públicos esenciales. En el área sanitaria, las modificaciones introducidas por el Congreso incluyeron un aumento cercano a 47.000 millones de guaraníes, destinados a obras e inversiones específicas como la ampliación del Hospital de Caaguazú (20.000 millones), la adquisición de mamógrafos (10.000 millones), equipamiento para el futuro hospital de Curuguaty y la reposición de recursos para el Centro de Tratamiento de Adicciones.

Cambios legislativos y reasignaciones estratégicas

Durante el debate parlamentario, ambas cámaras introdujeron ajustes relevantes al proyecto original del Ejecutivo. Uno de los cambios más significativos fue la reasignación de fondos originalmente previstos para el Ministerio de Obras Públicas, que se redireccionaron para fortalecer el presupuesto de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y del Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat, con el objetivo de dinamizar la construcción de viviendas sociales en 2026.

También se incrementó el presupuesto del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) en 10.000 millones de guaraníes, y el del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) en 17.000 millones de guaraníes, destinados en gran parte al proyecto “Letrina Cero”, que prevé la construcción de baños adecuados en 347 escuelas, con una asignación específica de 15.000 millones, mientras que el resto se orientará a tareas de supervisión regional.

En términos globales, el PGN aprobado asciende a 149,1 billones de guaraníes (unos 18.928 millones de dólares), una cifra muy cercana a la propuesta original del Ejecutivo y consistente con la estrategia fiscal del Gobierno.

Orden fiscal y señal política al mercado

Uno de los aspectos más destacados del Presupuesto 2026 es el cumplimiento del tope de déficit fiscal del 1,5% del PIB, un límite que no se respetaba desde 2018. Al conocerse la sanción legislativa, el presidente Peña celebró este punto y subrayó su relevancia institucional y económica: “Esto marca un hito: es la primera vez desde 2018 que se aprueba un presupuesto dentro de este límite, lo que demuestra nuestro compromiso absoluto con el orden administrativo”.

Desde una mirada macroeconómica, el PGN 2026 busca combinar expansión del gasto social con disciplina fiscal, un equilibrio que será observado de cerca tanto por los actores políticos internos como por analistas económicos y organismos internacionales. La ejecución efectiva del presupuesto y el cumplimiento de las metas fiscales serán determinantes para sostener la credibilidad del programa económico del Gobierno en un año clave para la gestión.

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El Gobierno oficializó el Presupuesto 2026 con eje en el superávit fiscal y una inflación proyectada del 10,1%

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El Gobierno nacional promulgó la Ley de Presupuesto 2026 (Ley 27.798), que fija gastos totales por $148 billones, un superávit primario del 1,5% del PBI y un resultado financiero positivo del 0,2%. La norma, sancionada por el Congreso el 26 de diciembre y publicada en el primer Boletín Oficial del año, establece además una inflación anual proyectada del 10,1%, un dólar a $1.423 para diciembre de 2026 y un crecimiento económico del 5%. El texto redefine prioridades de gasto, consolida el sendero fiscal y anticipa impactos clave sobre educación, jubilaciones, salud y el frente externo.

La oficialización del Presupuesto 2026 se concretó mediante decreto del Poder Ejecutivo, luego de la aprobación legislativa en el Senado con 46 votos a favor, 25 en contra y una abstención. La ley se presenta como la hoja de ruta económica y financiera del Estado nacional para el próximo ejercicio y busca dotar de previsibilidad a la política fiscal, monetaria y cambiaria.

Marco macroeconómico y metas fiscales: superávit, crecimiento y tipo de cambio

El Presupuesto 2026 proyecta un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 5%, acompañado por una inflación anual del 10,1%, en línea con un escenario de desaceleración inflacionaria. En materia cambiaria, el texto fija un tipo de cambio de $1.423 por dólar para diciembre de 2026, variable clave para el comercio exterior y la planificación de inversiones.

En el plano fiscal, la norma establece gastos totales por $148 billones, con un superávit primario del 1,5% del PBI y un superávit financiero del 0,2%, consolidando el objetivo de equilibrio de las cuentas públicas. Según la ley, este resultado se apoya en una administración más estricta del gasto y en una expansión moderada de los recursos.

Las exportaciones aparecen como uno de los motores del crecimiento proyectado: el Presupuesto prevé un incremento del 10,6% interanual hacia finales de 2026, en un contexto de recuperación de la actividad y mejora del frente externo.

Asignación del gasto: universidades, jubilaciones, salud y educación

Entre los principales destinos del gasto, el Presupuesto 2026 asigna $4,8 billones a las universidades nacionales, garantizando su financiamiento operativo y de programas especiales. El texto también contempla un aumento del 5% en el gasto previsional, en un escenario de contención del déficit y revisión de compromisos del sistema jubilatorio.

En el área social, se destacan incrementos reales en partidas sensibles: el gasto en Salud crecerá un 17%, mientras que Educación recibirá un aumento del 8%, con impacto directo sobre programas, transferencias y funcionamiento del sistema educativo.

Estos lineamientos reflejan una priorización selectiva del gasto, orientada a sostener áreas consideradas estratégicas, en paralelo con el compromiso de mantener el resultado fiscal positivo.

PRESUPUESTO 2026 Ley 27798 by CristianMilciades

Previsibilidad y señales al mercado

Desde una perspectiva institucional, la sanción y promulgación del Presupuesto 2026 refuerza el rol del Congreso en la definición de la política económica anual y aporta previsibilidad al sector público y privado. La fijación de metas explícitas de inflación, tipo de cambio y resultado fiscal funciona como señal para inversores, provincias y agentes económicos.

En términos políticos, la aprobación con mayoría en el Senado, aunque con votos negativos, evidencia un escenario de debate intenso en torno al ajuste del gasto, la sostenibilidad del superávit y la distribución de recursos. Los sectores más directamente impactados por la norma serán el sistema universitario, los beneficiarios del sistema previsional, el sector salud, el educativo y las actividades exportadoras, que operarán bajo los supuestos macroeconómicos fijados por la ley.

Hacia adelante, la ejecución del Presupuesto será clave para evaluar la consistencia entre las proyecciones oficiales y la dinámica real de la economía, en un año en el que el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria se consolidan como ejes centrales de la política económica.

anexo PRESUPUESTO 2026 Ley 27798 by CristianMilciades

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