Pequeñas empresas generan cuatro de cada cinco empleos no calificados
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El acuerdo entre el Gobierno y la cadena de comidas rápidas McDonald’s, firmado el año pasado para la inserción laboral de jóvenes desocupados a cambio de un subsidio, comenzó a desmantelarse. Fue el primer proyecto expuesto por la administración de Mauricio Macri como ejemplo de nuevas modalidades laborales, que incluía el pago de un salario mensual de $4.500 por seis horas de trabajo. De momento, no será renovado.
El convenio con Arcos Dorados (la razón social de la cadena) contemplaba el pago por parte del Ministerio de Trabajo de $1.000 por cada empleado contratado bajo esa modalidad. La presentación del acuerdo, en mayo de 2016, estuvo a cargo del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, después de una reunión con la vicepresidenta de Asuntos Gubernamentales de la compañía para Latinoamérica, Marlén Fernández, y del representante de Arcos Dorados Argentina, Pedro Nóbili.
Las razones para desactivar el acuerdo son dos. Por un lado, el modesto resultado que tuvo: de una planificación de 5.000 incorporaciones en la actualidad hay apenas 700 jóvenes que trabajan en la empresa. Pero además la Justicia había otorgado en septiembre pasado (cuatro meses después de la firma) un recurso de amparo presentado por tres diputadas nacionales y un dirigente de la CTA. La Cámara del Trabajo entendió en esa ocasión que el convenio afectaba “derechos de jóvenes en situación de vulnerabilidad” y sus condiciones eran violatorias del “derecho internacional y la propia Constitución”.
Funcionarios a cargo de la implementación del programa confirmaron que desde este mes se resolvió la baja. Cerca de Triaca admitieron que el resultado no había sido el esperado, aunque matizaron con la posibilidad de relanzarlo a partir de una revisión de sus debilidades. Los voceros de la compañía, en tanto, dijeron suponer que el convenio estaba en vigencia aunque fueron sus propias autoridades las que frenaron las incorporaciones bajo el paraguas del acuerdo.
Al presentarlo el año pasado, el entendimiento fue definido como un mecanismo para “la inserción de jóvenes desocupados en el mercado laboral, con trabajos de calidad, en sintonía con el objetivo de alcanzar la pobreza cero en el país en el más corto plazo”. El propósito inicial era el ingreso a la compañía de 5.000 jóvenes de “poblaciones vulnerables laboralmente” en “prácticas formativas durante un año”. Por un pago mensual de $4.500 los postulantes debían atravesar “un proceso de prueba de 30 horas semanales con prácticas formativas y laborales reales en un ambiente de trabajo efectivo”. Los empleados bajo ese régimen obtendrían además cobertura de salud de la obra social Elevar y un certificado de entrenamiento laboral.
El convenio con McDonald’s se inscribió en el programa Acciones de Entrenamiento para el Trabajo (EPT), de la cartera laboral, aunque con algunos beneficios extra para la cadena internacional: mientras los EPT prevén prestaciones de no más de cuatro horas el acuerdo del año pasado estiraba hasta seis horas por día las labores de los ingresantes; además, en lugar de trabajar de lunes a viernes, como se ideó el plan en un principio, Arcos Dorados podía destinarles a los empleados bajo este régimen labores durante los fines de semana.
El plan fallido significó un emblema para el Gobierno y también una prueba piloto de una serie de programas que prevé aplicar a través de la Secretaría de Empleo de la cartera laboral, a cargo de Miguel Ángel Ponte, que incluye un relanzamiento de las pasantías, un régimen que había quedado bastante en el olvido tras el uso abusivo de las empresas a partir de la década del 90. Ponte es un exdirectivo de Techint que cobró notoriedad meses atrás, cuando dijo en una entrevista radial que el proceso de contratación y despido de personal debía ser tan natural como “comer y descomer”.
Las iniciativas del Gobierno para potenciar el blanqueo laboral y la incorporación de beneficiarios de planes sociales al mercado de trabajo formal son síntomas de una realidad concreta: la creación de empleo sigue estancada. Si bien gran parte de las empresas anticipa expectativas positivas para los próximos meses, tras un primer trimestre en que debieron reducir sus dotaciones, 5 de cada 10 firmas, cualquiera sea su tamaño, estima que recién en 2018 se reactivará efectivamente la generación de nuevos puestos de trabajo, según los datos relevados por un informe privado.
En tanto, aquellas empresas que confían en que la recuperación del mercado laboral podría adelantarse se dividen en dos grupos: un 20% que se entusiasma con una mejora antes de julio y otro 30% promedio (28% en grandes compañías y 32% en microempresas) que prevé que la reactivación del empleo llegará durante el segundo semestre de este año bajo el dominio del escenario electoral.
Las conclusiones forman parte del último relevamiento realizado por SEL Consultores, refleja hoy El Cronista, en más de 900 compañías (100 empresas grandes más de 200 ocupados, 450 establecimientos pymes con entre 10 a 200 ocupados y 350 microempresas de hasta 9 ocupados) al que tuvo acceso este diario.
Tras repasar los datos del mercado laboral al culminar 2016, donde un 30% de las empresas grandes declaró haber reducido su plantilla, proporción que llega al 27% en el caso de las pymes y al 28% en microempresas, el informe destacó que la misma tendencia se replicó durante el primer trimestre de este año. En ese el 14% de las firmas de más de 200 trabajadores manifestó haber reducido sus dotaciones, una incidencia que se repitió en las pymes y creció al 19% en el caso de las firmas de menos de 9 empleados. Asi la diferencia neta negativa en las microempresas alcanzó 12 puntos, ya que sólo un 7% de los establecimientos manifestó haber aumentado su plantilla.
Respecto a las expectativas de una mejora del mercado laboral, la consultora que dirige María Laura Cali subrayó que para lo que resta del año un 25% de las grandes empresas esperan incrementar sus dotaciones, porcentaje que se eleva al 30% en pymes y se ubica en el 25% en el caso de las microempresas. En los tres segmentos, además, la expectativa neta es positiva (de entre +13 y +9) y se acentúan en la base de la pirámide, en los puestos de operarios y vendedores.
Por otra parte, el relevamiento destacó que existen “grandes oportunidades de generación efectiva de empleo”, pero advirtió que su concreción depende de la reactivación de la economía. Al respecto, mencionó que el 78% de las compañías grandes tienen hoy vacantes sin cubrir, cifra que alcanza al 60% en las pymes y al 58% en microempresas.
Ante un gran marco, rodeado de la mayoría de los ministros de su gabinete y apuntalado por el sindicalista Gerónimo “Momo” Venegas y las 62 organizaciones peronistas que nuclea UATRE, el presidente Mauricio Macri cerró ayer en el microestadio de Ferro un acto oficial por el Día del Trabajo, en el que anunció la puesta en marcha del plan Empalme, que promueve la incorporación al empleo formal de beneficiarios de planes sociales.
De camisa y con un look bien informal que copiaron sus ministros, Macri brindó un discurso de 20 minutos, en el que promovió los principales logros de sus 17 meses de gestión y en el que, a tono con el clima de un año electoral, se animó a parafrasear a Juan Domingo Perón al afirmar que “la estrella polar de un país tiene que ser la productividad”.
También el Presidente hizo referencia a su reunión con su par de Estados Unidos, Donald Trump, al afirmar que le dijo que “somos buena gente, que queremos progresar, que sabemos trabajar”.
“Estoy muy contento de que hayamos comenzado el diálogo alrededor de una mesa para decir la verdad, hacer las cosas bien. No va más el país de la ventajita, el país de la patota, con comportamientos mafiosos. La Argentina es de todos los argentinos y no me voy a bancar a ninguno que nos quiera llevar por delante porque yo estoy acá por ustedes, no para defender a ningún mafioso”, sostuvo Macri.
El Presidente también resaltó que “desde agosto hasta acá creamos 82.000 puestos de trabajo formales”, aunque dijo que “es sólo el comienzo” y que “necesitamos ponerle un 0 más”.
El programa de reinserción laboral, -publicó el diario El Cronista el viernes-, se ajusta a aquellas personas que están incluidas en el plan Argentina Trabaja, que podrán mantener sus programas durante dos años aun siendo contratados por una empresa que le pague un sueldo neto de $ 12.000.
En ese caso, el Estado abonará $ 4030, el equivalente que se paga hoy por Argentina Trabaja. La medida alcanzará a mas de 400.000 personas. Para acceder, los empleadores y trabajadores deberán adherirse al Programa de Inserción Laboral del Ministerio de Trabajo.
Macri insistió en su discurso en que “el trabajo es lo más importante que nos pasa en la vida, nos hace ser quienes somos, nos ayuda a crecer, a conocer a otros, a hacer amigos, a progresar, nos da dignidad, nos levanta el autoestima y nos permite dar ejemplo a nuestros hijos”. Y enumeró, a modo de repaso, lo que considera son los principales puntos a favor de su gestión: “El pago a los acreedores, bajar la inflación, el plan de infraestructura más importante, la ley Pymes y la ley de Emprendedores”.
El Presidente, así, dio comienzo a una semana que continuará con un encuentro que tendrá por la mañana con una cooperativa bonaerense. Además, la agenda incluye reuniones con representantes de los Ministerio de Desarrollo Social y Hacienda y citas con los presidentes de Alibaba Group y de CMEC.
El gremialista Hugo Moyano se quejó por las críticas que recibió el sindicalismo por parte de las autoridades y señaló que “los gobiernos siempre le echan la culpa a los gremios y los dirigentes gremiales nunca dirijimos el país”. Señaló además que “hasta ahora no ha habido resultados favorables, no ha sido lo que prometieron”.
“La responsabilidad es de ellos de los políticos y los empresarios que asumieron la conducción de un país”, dijo Moyano en diálogo con radio Mitre.
Asimismo, analizó que la argentina “es una sociedad que está degradada, la política, el gremialismo, la justicia”.
Moyano criticó al gobierno de Mauricio Macri porque “hasta ahora no ha habido resultados favorables, no ha sido lo que prometieron” y advirtió que “no vamos a aceptar que los ataques sean siempre contra los trabajadores”.