encuentro misionero

Closs también renunció a Encuentro Misionero

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La fractura definitiva de la estructura partidaria que reemplazó al histórico Partido de la Concordia Social sumó este martes otro nombre de peso. El exgobernador y exsenador nacional Maurice Closs formalizó su renuncia a la afiliación al partido Encuentro Misionero, el sello creado por Carlos Rovira en reemplazo del partido que durante más de dos décadas fue la columna vertebral del Frente Renovador de la Concordia.

La presentación fue realizada este 4 de agosto ante la Secretaría Electoral de Misiones, según consta en el formulario de la Cámara Nacional Electoral al que tuvo acceso Economis. En el documento, Closs renuncia expresamente a su afiliación a Encuentro Misionero (ex Partido de la Concordia Social).

La decisión llega apenas un día después de que el gobernador Hugo Passalacqua anunciara públicamente su alejamiento de la nueva estructura partidaria. Al igual que el mandatario provincial, Closs optó por abandonar el espacio surgido tras la transformación unilateral del histórico partido oficialista.

Pero, además del trámite formal, el exgobernador acompañó la decisión con un mensaje que deja ver el trasfondo político de la ruptura.

“Espero que esta renuncia sirva para poner en evidencia la falta de consideración para con los miles y miles que siguen siendo afiliados, sin consulta alguna, a un partido al que no se sumaron jamás, y del cual no saben siquiera sus rumbos e ideales. Es bueno saber lo que se viene”, expresó Closs.

La frase constituye la crítica más directa realizada hasta ahora al proceso mediante el cual los afiliados del antiguo Partido de la Concordia Social pasaron a integrar Encuentro Misionero. Closs cuestiona la ausencia de una consulta a la militancia y pone en discusión la legitimidad política del nuevo sello.

Un proceso que acelera la reconfiguración del oficialismo

La renuncia de Closs no aparece como un hecho aislado. Se inscribe en un proceso de reordenamiento político que comenzó con la creación del Movimiento por lo que Viene, el nuevo espacio impulsado por Hugo Passalacqua y dirigentes de primera línea del oficialismo provincial.

En ese contexto, las desafiliaciones de dirigentes históricos marcan una toma de distancia respecto de Encuentro Misionero y consolidan la conformación de una nueva herramienta política para disputar el liderazgo del oficialismo de cara al próximo ciclo electoral.

La salida de dos exgobernadores en apenas 48 horas representa, además, un fuerte mensaje interno. No se trata solamente de un cambio administrativo de afiliación, sino de una señal política sobre la conducción, los mecanismos de construcción partidaria y el futuro del espacio que gobernó Misiones durante más de dos décadas.

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Passalacqua formalizó su renuncia a Encuentro Misionero

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El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, formalizó este lunes su renuncia al partido Encuentro Misionero, la fuerza política creada unilateralmente por Carlos Rovira en reemplazo del histórico Partido de la Concordia Social. La decisión marca un nuevo capítulo en el proceso de reconfiguración de la política provincial y confirma el distanciamiento del mandatario respecto de la añeja estructura partidaria y su reciente sustituto.

La renuncia fue comunicada por el propio gobernador a través de un breve mensaje, en el que dejó constancia formal de su salida.

“Renuncié al partido Encuentro Misionero (ex Partido de la Concordia Social, partido al que me afilié oportunamente)“, marcó, escueto. 

El alejamiento de Passalacqua no constituye un hecho aislado. En las últimas semanas, otros dirigentes de primera línea del oficialismo también resolvieron abandonar la nueva fuerza política, evidenciando que la transformación del histórico partido renovador no logró contener a todos los sectores que durante más de dos décadas integraron el espacio de gobierno. De hecho, al menos quince diputados decidieron abandonar el bloque de Encuentro Misionero y sumarse a las filas del Gobernador y armar una nueva primera mayoría en la Legislatura. Se trata de Hugo Benítez, Rudi Bundziak, Waldovino Lemes, Carmen Méndez Asón, Juan Manuel Rodríguez, Aryhatne Bahr, Roque Soboczinski, Juan José Szychowski, Arabela Soler -quien encabezará el bloque-, Alejandro Arnhold, quien además dejará la presidencia del bloque Encuentro Misionero y José Pastori. En proceso están María Heidy Schierse y Sara Butvilofsky. También se incorporarán legisladores de otros bloques, entre ellos Rita Flores, de Por la Vida y los Valores, y Juan Ahumada, de Por Misiones.

Passalacqua tendrá así una mayoría que sustente sus proyectos, entre ellos el Presupuesto 2027 y que pueda frenar leyes consideradas inapropiadas para el momento, como la ley de Ficha Limpia y la limitación de la ley de Lemas, anunciadas por Rovira, ya que se considera que contienen rasgos antidemocráticos. 

La diferenciación con el espacio político que quedó en manos de Rovira es profunda. Passalacqua se mostró en contra de la ley de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada” que impulsa el Gobierno de Javier Milei y pidió a los senadores por Misiones que voten en contra. Los senadores Carlos Arce y Sonia Rojas Decut tenían el mandato de Rovira de acompañar esa iniciativa, pero ahora votarán en contra, al menos del artículo que afecta la soberanía y habilita la venta de tierras a extranjeros, considerado por el Gobernador como dañino para los intereses misioneros. En las últimas horas Passalacqua lució una gorra con una frase que no dejaba lugar a interpretaciones: “Lo que amamos no se vende“.

Passalacqua ya trabaja políticamente desde Movimiento por lo que Viene, un nuevo espacio con identidad propia desde el cual buscará construir su proyecto político para el próximo turno electoral. El lanzamiento de esa estructura había sido interpretado como una señal de autonomía, pero la renuncia partidaria termina de formalizar una diferenciación que hasta ahora se expresaba principalmente en el plano político.

El movimiento también reconfigura el escenario misionero. Durante años, el Partido de la Concordia Social fue la columna vertebral institucional del Frente Renovador, una herramienta que permitió articular la construcción política del espacio desde 2003. Su reemplazo por Encuentro Misionero, decidido por Carlos Rovira, abrió una nueva etapa organizativa que encontró resistencias entre los principales referentes históricos.

Más allá de la formalidad administrativa de la renuncia, el gesto posee un fuerte contenido político. Se trata del gobernador en ejercicio, una de las principales figuras del oficialismo misionero, que decide dejar el partido sucesor de la estructura histórica creada por la Renovación y avanzar con una herramienta política propia, en un contexto donde comienza a delinearse la disputa por el liderazgo y la continuidad del proyecto provincial hacia el próximo ciclo electoral.

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Stelatto evitó hablar de una candidatura en 2027: “Soy intendente hasta el 10 de diciembre”

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En un escenario político atravesado por el reordenamiento tras la implosión del Frente Renovador de la Concordia, el intendente de Posadas, Leonardo Stelatto, evitó pronunciarse sobre una eventual candidatura para las elecciones de 2027 y aseguró que su prioridad continúa siendo la gestión de la capital misionera.

Consultado sobre su futuro político, en momentos en que se desprenden espacios como Encuentro Misionero y el Movimiento por lo que Viene, impulsado por el gobernador Hugo Passalacqua, Stelatto optó por la cautela y no dio definiciones.

Yo soy intendente de la ciudad de Posadas hasta el 10 de diciembre de 2027. No puedo predecir cosas más que trabajar y, en el día a día, estar atento a todo lo que pasa en mi ciudad“, sostuvo en diálogo con Economis.

Con esa respuesta, el jefe comunal esquivó cualquier especulación sobre una eventual postulación provincial o un nuevo rol dentro de la estructura política misionera.

Sin embargo, dejó una puerta abierta al futuro al agregar que “después seguramente en algún momento se verá cuál es la mirada que uno puede llegar a tener en otro nivel“.

Las declaraciones cobran relevancia en un contexto en el que comenzaron a acelerarse los movimientos de cara al recambio político de 2027. Mientras algunos sectores promueven nuevas construcciones como Encuentro Misionero, otros impulsan la consolidación del espacio liderado por Passalacqua bajo la consigna del Movimiento por lo que Viene.

Por ahora, Stelatto eligió mantenerse al margen de esa discusión. Con un perfil caracterizado por la gestión y la baja exposición en las disputas partidarias, ratificó que su foco seguirá puesto en la administración de Posadas durante el mandato para el que fue elegido.

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Roberto Padilla deja Encuentro Misionero y se encolumna con la gestión de Hugo Passalacqua

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El proceso de reconfiguración política en Misiones sumó un nuevo capítulo. El secretario de Estado de Prevención de Adicciones y Control de Drogas, Roberto Padilla, anunció su alejamiento del espacio Encuentro Misionero y confirmó su decisión de acompañar políticamente al gobernador Hugo Passalacqua.

La definición del funcionario provincial se incorpora a una serie de movimientos registrados en los últimos días dentro del oficialismo misionero y consolida el esquema de respaldo a la gestión encabezada por Passalacqua.

Padilla explicó que su decisión responde a una identificación con el modelo de gestión que impulsa el Gobierno provincial, al que definió como basado en el trabajo territorial, el diálogo permanente con los municipios y la continuidad de políticas públicas, especialmente en áreas sensibles como la prevención de consumos problemáticos, la salud y el acompañamiento social.

El funcionario sostuvo que continuará desempeñando sus responsabilidades institucionales con el mismo compromiso y remarcó que su prioridad es seguir fortaleciendo las políticas públicas destinadas a mejorar la calidad de vida de los misioneros.

Su salida de Encuentro Misionero se produce en un contexto de reordenamiento interno del escenario político provincial, marcado por definiciones de distintos dirigentes que comenzaron a expresar públicamente su alineamiento con el liderazgo político del gobernador Hugo Passalacqua y con una agenda centrada en la defensa de los intereses de Misiones.

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La relatividad de los tiempos

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La Persistencia de la memoria, la célebre obra que Salvador Dalí pintó en 1931 en apenas cinco horas, funciona como una metáfora apropiada para describir el momento que atraviesa el oficialismo misionero. Los relojes blandos representan el paso del tiempo, pero también la capacidad de una idea para sobrevivir a los cambios de época. Quienes hoy nutren Encuentro Misionero apelan precisamente a esa memoria política y a la génesis del espacio que dio origen al Frente Renovador a comienzos de este siglo. Un movimiento que, lejos de permanecer inmóvil, fue mutando desde aquella alianza inicial entre peronistas, radicales e independientes hacia conceptos como la transversalidad, el misionerismo y, más recientemente, los “blends” políticos. En más de una oportunidad, incluso, adoptó posiciones que terminaron anticipándose al debate nacional.

El interrogante es si esa capacidad de adaptación sigue siendo suficiente. Sus críticos sostienen que la política ya no dispone del tiempo que antes tenía para procesar sus transformaciones y que una sociedad atravesada por la inmediatez demanda respuestas más veloces, liderazgos más flexibles y estructuras menos ancladas en la memoria de sus propios éxitos. En esa tensión entre la persistencia y el cambio se juega buena parte del desafío político del oficialismo para los próximos años.

Los tiempos se aceleraron con una movida de Encuentro Misionero, que el jueves, tras la confirmación del Tribunal Electoral de haber aceptado el cambio de nombre del partido de la Concordia, publicó en redes los nombres de las autoridades partidarias, entre los que estaban Carlos Rovira, Hugo Passalacqua, Oscar Herrera Ahuad, Maurice Closs y tantos otros. Varios eran autoridades del partido de la Concordia que no habían avalado la mudanza al Encuentro. 

Closs fue el primero en desmarcarse, con un tuit irónico. El gobernador Hugo Passalacqua, compartió la publicación y así oficializó sus diferencias. El jefe de Gabinete, Carlos Sartori, terminó de clarificar el panorama al advertir que Passalacqua no estaba dentro de Encuentro Misionero y que varios podrían renunciar porque no habían autorizado su inscripción en el nuevo espacio. 

Se cristalizaron así las diferencias que ya eran visibles pero no tajantes desde el ya lejano abril, cuando el propio Rovira daba por fenecida a la Renovación y anunciaba el nacimiento del nuevo espacio. Sutiles, mínimas diferenciaciones, gestos que ahora son ostensibles.  

La pregunta que recorre el ambiente es si la distancia es definitiva. Sólo los protagonistas podrán responder fehacientemente esta incógnita que seguramente se mantendrá por algunas semanas más. Ningún puente está dinamitado y tanto Rovira como Passalacqua saben que una ruptura podría venir acompañada por una inexorable derrota en las elecciones.

Hasta ahora los embates públicos tuvieron otros protagonistas, arietes esperables de la retórica que mide fuerzas en medio de un intenso debate que definirá el futuro de la coalición gobernante. Pasó en la sucesión de Rovira y también antes de que Passalacqua sea electo gobernador. Una vez encauzadas las diferencias, primó siempre el interés superior de la Provincia.

La incontinencia de algunos dirigentes, de ambos lados de la trinchera, no debería obnubilar ni deslumbrar.  ¿Por qué apurar definiciones con tiempo suficiente hasta las elecciones? Se verán varias capítulos “ordenadores”, como el achique del gabinete y eventuales cambios de nombre. Habrá que esperar las respuestas.

La certeza por estas horas es que Passalacqua buscará un tercer mandato, convencido de que tiene la adhesión necesaria -muchos intendentes, varios ministros y algunos con asistencia perfecta a las reuniones de las siestas de los jueves-, una gestión que lo avala y que lo mantiene entre los mejor valorados de la Argentina.  

Las dos veces que le tocó gobernar fue en las malas. Primero con la alianza Cambiemos y sus embestidas permanentes, pérdida de recursos y asimetrías. La crisis de 2018 dejó a la Argentina al borde del abismo. 

Ahora con Javier Milei, recesión, ajuste y una enorme sangría de recursos, además de la concreción de un anhelo expresado por el propio Mauricio Macri en abril de 2018: la desregulación yerbatera, que impactó de lleno en la economía misionera. 

El nuevo ciclo sin reglas de mercado provocó una profunda crisis en el sector primario y una latente tensión política, con productores que habían confiado en las mieles de la Libertad Avanza y hoy mascullan la hiel de su enojo, que se propaga a la política provincial. No admiten que la Provincia tiene escasas herramientas para resolver un problema que se extiende más allá de la geografía propia. 

Desde la desregulación, la yerba es una de las economías regionales que está en rojo constante en el semáforo de Coninagro. Y los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de la Yerba Mate confirman la turbulencia estructural que atraviesa el sector. En mayo se registró una caída simultánea en los tres principales indicadores de la actividad: producción, consumo y exportaciones. Casi cuatro millones de kilos menos entre el consumo interno y exportaciones que se frenaron, se suman a una parálisis de la cosecha provocada por el desplome de los precios. Entre enero y mayo ingresaron a secaderos 275,17 millones de kilos de hoja verde, lo que representa una caída del 13,06% respecto del acumulado previo y una baja interanual del 13,46%

El escenario encendió las alarmas incluso entre los libertarios más convencidos, ya que el relato belicoso y triunfalista se cae ante la evidencia. 

No es casualidad que el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien se jacta de los resultados de la desregulación, haya aceptado recibir a representantes de la cadena yerbatera. Aunque la comitiva que irá a Buenos Aires el 8 de julio no estará integrada por los productores más combativos, en el sector tomaron la convocatoria como una inesperada bandera blanca. 

De todos modos, no hay motivos para pensar que Sturzenegger se haya apiadado. Hasta ahora no ha atendido quejas de ningún sector. Los madereros pueden dar fe del ninguneo pese a los numerosos pedidos de auxilio para un sector que también atraviesa una crisis terminal al mismo tiempo en que el Gobierno nacional celebra récord de exportaciones: el aumento de los costos de producción neutraliza la rentabilidad y el colapso del mercado interno tiene a cientos de aserraderos al borde del cierre. 

El intendente de Puerto Leoni, Elvio Rivas, lo graficó en la reunión que tuvo con el gobernador en el club Sarmiento: confirmó que 12 de los 37 aserraderos PYME del municipio dejaron de operar por la crisis del sector maderero a nivel nacional. La situación impacta de forma directa en la economía local, donde la industria forestal es una de las principales fuentes de empleo. La falta de venta de materia prima está afectando la continuidad de la actividad y el trabajo de cientos de familias. Rivas advirtió que alrededor de 450 puestos laborales están en riesgo, incluyendo trabajadores de municipios vecinos. El cierre de establecimientos representa un 30% del total del rubro en Puerto Leoni. El resto de los aserraderos redujo sus jornadas de trabajo pero no ve perspectivas de que mejore la situación.

Atender esas crisis que estallan en el territorio demanda un expertise que Passalacqua considera haber acumulado en los años de gestión. La alta política también debe pensar un poco más allá de la coyuntura y en ese rol se siente mucho más cómodo Rovira. 

Lo llamativo de la disputa interna del oficialismo misionero es su escaso timing. Tiene su pico al mismo momento en que el Gobierno nacional está exhibiendo sus miserias, con un Manuel Adorni obligado a renunciar acorralado por las denuncias de corrupción, una economía que no repunta y desigualdad creciente. 

Adorni le puso fin a la saga de corruptelas que se reveló hace ya cuatro meses. Fue la crónica de una muerte (política) anunciada tras revelarse sus gastos exorbitantes, compra de propiedades, viajes lujosos y hasta lujos extravagantes difíciles de justificar aún con la más imaginativa ingeniería contable. 

El costo político ha sido elevado para el gobierno de Milei, que llegó al poder con la promesa de terminar con “la casta” y no tardó nada en mimetizarse con sus prácticas más nefastas. Dicen que lo que convenció a Milei de eyectar a su petulante jefe de Gabinete fue la comparación con Martín Insaurralde, ex funcionario -en este caso despedido por Axel Kicillof- también envuelto en un escándalo de enriquecimiento acelerado en la función pública. La Justicia, siempre oportuna, desempolvó esa causa a partir de un video que se “filtró” de la vedette Jesica Cirio ostentando dólares en el vestidor. 

Durante meses, Milei sostuvo públicamente a Adorni, desacreditó las investigaciones periodísticas, atacó a la prensa y aseguró que no lo desplazaría. Finalmente, la realidad política terminó imponiéndose sobre el discurso. El desgaste en la opinión pública, el impacto de las investigaciones judiciales y el deterioro de la credibilidad oficial hicieron inviable una continuidad que hasta hace pocos días parecía innegociable.

Más allá del destino personal de Adorni, el episodio deja una enseñanza para el oficialismo. En política, la construcción de autoridad no depende solamente de la lealtad interna, sino también de la capacidad de administrar las crisis antes de que consuman el capital político del Gobierno. Cuando un funcionario pasa a monopolizar la agenda por denuncias, explicaciones patrimoniales y contradicciones con los propios principios que la administración dice defender, el costo deja de ser individual y se convierte en un problema para toda la gestión. La salida de Adorni cierra un capítulo, pero difícilmente clausure el debate sobre los estándares de transparencia y coherencia que el propio Milei prometió convertir en una marca distintiva de su gobierno. La mugre salpicó a todos, explotó una crisis en el PRO y expuso a senadores que no dieron el quórum para interpelarlo. 

La carta de renuncia de Adorni también deja una lectura política. Más que un documento institucional, es una pieza de reivindicación personal. A lo largo de varias páginas no hay una sola autocrítica sobre los hechos que erosionaron su permanencia en el cargo, sino un esfuerzo por instalar la idea de que fue víctima de una persecución mediática y política. “Me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas”, escribe, al tiempo que atribuye su salida al “hostigamiento, la mentira y el constante intento de los medios de arruinar mi honorabilidad”. 

El eje del texto no es la gestión ni el balance de gobierno, sino la construcción de un relato de agravio y resistencia.

Hay, además, un dato político significativo: Adorni presenta su renuncia como una decisión destinada a proteger a Milei antes que a sí mismo. “Estoy yendo en contra de sus deseos” y “he tenido que pedirle que esta vez me acompañe para poder cerrar este ciclo”, afirma en dos pasajes que buscan dejar en claro que la salida no fue una decisión presidencial sino una renuncia impulsada por el propio funcionario. 

Esa construcción narrativa intenta preservar la autoridad del Presidente y sostener la imagen de lealtad absoluta que caracterizó su paso por el Gobierno. Sin embargo, el texto también revela el costo político que tuvo el caso: cuando una despedida necesita justificar durante varias páginas las denuncias, los ataques y las explicaciones patrimoniales, queda en evidencia que la crisis ya había trascendido a la persona y se había convertido en un problema para toda la administración.

¿Se cierra el capítulo y a otra cosa? Difícil que Adorni se libere tan fácilmente de las investigaciones periodísticas y judiciales. Tanto tiempo de burlas y ninguneo tendrá consecuencias. El humor social no parece estar dispuesto a aceptar la despedida como si nada hubiera pasado. 

¿Podrá el Gobierno recuperar la agenda? El nuevo jefe de Gabinete sería Diego Santilli, el actual ministro del Interior. El ex PRO tiene varias sospechas de corrupción en su haber. Fin.

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