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La energía del mar: el proyecto argentino que busca generar electricidad a partir de las olas

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Por Lara Guerrero / IPS Noticias – Aunque Argentina continúa impulsando su industria fósil, su amplia zona costera abre una oportunidad poco explorada: la energía undimotriz, una fuente renovable que aprovecha el movimiento de las olas para generar energía.

Con esa idea en mente, el ingeniero Alejandro Haim comenzó en 2007 un proyecto de energía undimotriz en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Buenos Aires.

A mediados de marzo, el proyecto de energía undimotriz tuvo un avance contundente. En la metalúrgica Duroll de Pilar, se realizó la prueba estructural de la boya de tres metros de diámetro y 2,5 toneladas y el brazo.

“Probamos todas las partes del equipo, su funcionamiento, que no fallen, que no se rompan, que funcione correctamente fuera del agua, en el lugar donde estamos construyendo”, sostuvo Haim. “Una vez que pase todas las pruebas, que demostremos que es seguro para la gente y que no va a pasar nada extraño que pueda poner en peligro ni la flora, ni la fauna marina, recién ahí se trasladaría a la escollera norte de Mar del Plata y se instalaría», añadió.

Explicado de manera esquemática, el proyecto del generador comienza con una boya que flota en el agua. Un brazo metálico unido, en un extremo, a la boya que oscila cuando esta sube y baja, y al otro extremo del brazo, la conexión con una plataforma que puede ser una escollera o muelle. El movimiento lento y de vaivén del brazo entra en una cadena cinemática, es decir, un sistema de engranajes y mecanismos que hace girar un generador eléctrico y, finalmente, produce la energía.La simplicidad del mecanismo tiene detrás años de planificación estratégica. Así lo explica Haim: “El hecho de que sea simple hace que el costo sea bajo y la confiabilidad del equipo, elevada, porque mientras más simple, menos probabilidades hay de que algo falle”.

A diferencia de otros proyectos de energía undimotriz que hay en el mundo, “la ventaja del nuestro es que lo único que está en contacto con el agua es la boya. El resto, va fuera del agua. Hay equipos que van sumergidos total o parcialmente, por ejemplo”, aporta el ingeniero respecto a las probabilidades de corrosión de los materiales.

La escollera norte de Mar del Plata no es el destino final del proyecto. “Nosotros pensamos el equipo en la escollera como una plataforma de investigación científica”, sostiene Haim.

El objetivo final es llegar a instalaciones offshore (costa fuera), pero para eso primero hay que demostrar en condiciones reales el coeficiente de conversión de energía undimotriz a energía eléctrica. “Uno puede hacer un montón de simulaciones, cálculos, pero en definitiva la demostración práctica es lo que termina de ponerle el sello a todo esto”, afirma.

En ese sentido, Roberto Salvarezza, exministro de Ciencia y Tecnología de la Nación (2019-2021) y actual presidente de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) –dependiente del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires– precisa que «se llega a un piloto, se hace una evaluación y a partir de ahí uno busca la posibilidad de escalar si la tecnología ha sido exitosa, a fin de pasar ya a una fase productiva».

El potencial undimotriz

Imagen descriptiva del convertidor diseñado – Imagen: Proyecto de Energía Undimotriz UTN.BA – Pacheco

Hoy, el proyecto de energía undimotriz de la UTN que dirige Haim está patentado y tiene más de 20 profesionales e investigadores trabajando en su concreción. El equipo estima que un parque pequeño de 200 boyas tendría una potencia de 6 megavatios y abastecería a unas 20 000 personas o 5000 hogares, ocupando una superficie equivalente a tres manzanas.

Según un estudio publicado por el equipo de investigación en la revista Energías Renovables y Medio Ambiente, una sola boya de 30 kilovatios (kW) instalada en la costa de Necochea sería capaz de producir 131 megavatios hora (MWh) al año.

En 2025, Argentina consumió 141 249 gigavatios hora (GWh) según el informe anual de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista de Eléctrico (Cammesa), lo que pone en perspectiva la escala: el aporte de un prototipo individual es mínimo, pero según Haim, «la cantidad (de generadores) que se puede instalar no tiene techo».

Una de las ventajas técnicas que destaca el equipo es la densidad energética del recurso. Según un estudio publicado por los investigadores de la UTN, la energía undimotriz tiene una potencia por unidad de superficie de entre 2000 y 3000 W/m², frente a los 400-600 W/m² de la eólica y los 200 W/m² de la solar.

La razón es que la densidad del agua es 850 veces mayor que la del aire, lo que permite que la masa oceánica acumule y transporte más energía. Salvarezza suma otra ventaja: “Esta transferencia de energía (de las olas) es más permanente con respecto a la intermitencia que puede tener la energía solar o la energía eólica, donde la intensidad del viento es más fluctuante”.

A nivel global, las estimaciones sobre el potencial de este recurso son significativas. Un estudio de 2010 calculó que el recurso undimotriz a nivel mundial podría llegar a cubrir alrededor de 3,7 teravatios (TW), lo que representaba 20 % de la demanda mundial de energía de aquel momento.

Ana Julia Liftschitz es oceanógrafa y fue parte del proyecto de energía undimotriz durante varios años. En la actualidad, trabaja en la UTN de Puerto Madryn, Chubut, en un proyecto de turbinas hidrocinéticas para generar energía a partir de las mareas.

Coincide con Haim en que el potencial energético del mar argentino es sumamente vasto. Liftschitz destaca que «desde el punto de vista del recurso no hay ninguna limitación», y resalta que, aunque la aplicabilidad tecnológica sea un desafío, «tenemos el mar acá, que tiene un recurso ilimitado de energía y no lo estamos aprovechando».

Sobre esa dificultad de aplicación, Salvarezza precisa qué tipo de obstáculos enfrenta la tecnología: «El gran problema que tiene es que está expuesta a condiciones muy extremas. Se somete a los dispositivos a un permanente estrés mecánico que es el movimiento de las olas y, por el otro lado, está expuesto a un ambiente marino que degrada los materiales», detalla.

Actualmente, existen diversos proyectos en fase de prototipo desarrollados en distintos países como Reino Unido, España, Portugal, Estados Unidos, Japón, Noruega, Dinamarca, Brasil e Israel. A pesar de estos avances, Haim explica que en el sector todavía no hay ninguna tecnología que haya llegado a un grado de madurez que posicione a un proyecto por sobre otro para desarrollarlo a escala comercial.

Esta situación de paridad tecnológica habilita una oportunidad para el desarrollo local, a la vez que posiciona a la Argentina dentro del contexto global. Como se destaca en un estudio de 2019 realizado por Haim y otros miembros del proyecto, el hecho de ser una «tecnología en estado de desarrollo experimental permite competir con otros desarrollos a nivel mundial sobre el desarrollo de equipos confiables, seguros y de costos competitivos».

Salvarezza precisa que, a nivel mundial, «la energía del mar está en una etapa aún exploratoria, en el caso de la undimotriz, precomercial, con algunos prototipos desarrollándose, algunos en Estados Unidos, otros en Europa». Y agrega: «Hoy en día el precio que podría tener el megawatt-hora de estas energías están por encima de lo que son las energías fósiles o el caso de las renovables como la energía solar y energía eólica. Sin embargo, a medida que se vayan desarrollando y alcancen escala, seguramente estos precios van a bajar».

Energía renovable en la matriz energética argentina

En 2006, mediante la Ley 26.190, se creó el Régimen de Fomento Nacional para el Uso de Fuentes Renovables de Energía Destinada a la Producción de Energía Eléctrica, que establecía como meta alcanzar una contribución de las fuentes de energía renovables de 8 % del consumo de energía eléctrica nacional para el 31 de diciembre de 2017.

El incentivo que planteaba la ley era a través de incentivos fiscales, beneficios impositivos y la remuneración de la energía generada que se volcara al mercado mayorista o servicios públicos. En aquella ley, la energía undimotriz ya se posicionaba dentro de la lista de energías renovables que se buscaba fomentar.

Boya y brazo metálico – prueba _en seco_ en metalúrgica Duroll de Pilar. Imagen: Proyecto de Energía Undimotriz UTN.BA -Pacheco

Luego, en 2015 con la Ley 27.191 se modificó el régimen y elevó esta meta para lograr que las fuentes renovables alcancen el 20% del consumo de energía eléctrica nacional para diciembre de 2025. Según el informe anual de Cammesa de 2025, el país cerró ese año con un aporte de 18,9 %.

Desde el proyecto de energía undimotriz de la UTN plantean que el desarrollo de esta tecnología contribuiría a diversificar la matriz energética y a un abastecimiento más seguro y constante.

“La diversificación de las energías hace que, si te falla una de las fuentes, tenés de la otra. Si dependés de una sola y esa falla, es muy complicado”, advierte Haim, quien retoma como ejemplo el apagón masivo que afectó a España y Portugal en abril de 2025, cuando una desconexión abrupta de plantas generadoras provocó la caída de la red eléctrica peninsular.

Soberanía energética: el peso del desarrollo local

Gabriel Blanco es ingeniero, investigador y coordinador del Centro de Tecnologías Ambientales y Energía (CTAE) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Unicen), donde se estudia el nexo entre energía, ambiente y sociedad.

Blanco sostiene que la transición energética es necesaria por múltiples motivos, entre ellos, el cambio climático y cuestiones vinculadas al modelo energético actual, que describe como «muy concentrado en términos de capitales y tecnología».

El investigador plantea la necesidad de avanzar hacia un modelo más diversificado y participativo. En ese sentido, considera que el desarrollo de energías renovables a nivel nacional, como el proyecto de energía undimotriz, «es parte de una diversificación en términos de recursos, en términos tecnológicos y fundamentalmente que se está haciendo desde lo local con actores locales».

Autonomía tecnológica frente a los cambios de gobierno

El proyecto undimotriz de la UTN fue diseñado para realizarse de punta a punta en el país. «Todos los mecanismos que tiene nuestro equipo se pueden fabricar en la Argentina. Es más, nosotros ya lo estamos fabricando, lo podemos hacer con la industria nacional, no dependemos de importaciones», cuenta Haim.

Y esto tiene una razón. «Queríamos algo que pudiéramos hacer acá en Argentina, que no dependiéramos de inversiones extranjeras. Yo empecé con esto en el 2007, casi 20 años atrás y fijate cuántos presidentes pasaron por el medio y todavía seguimos con el tema. Entonces, tenemos que ser resistentes a los cambios de política de la Argentina. Si un día te abren las importaciones, después te las cierran, después te las abren, no podemos depender de lo que decida el gobierno de turno. Mientras menos dependamos del entorno exterior, mejor», explicó el ingeniero.

La preocupación de Haim por la autonomía tecnológica se vincula con un debate más amplio sobre la transición energética en Argentina. El estudio «Impactos en la Balanza Comercial Argentina de la Transición Energética», realizado por Blanco y otros autores, advierte que la transición puede reproducir formas de dependencia si no se acompaña con una política industrial propia.

«Si la transición se implementa sin una estrategia de desarrollo tecnológico e industrial, puede generar una nueva dependencia: la importación masiva de equipos, tecnologías y componentes estratégicos, sustituyendo la vulnerabilidad asociada a los combustibles fósiles por otra vinculada a la tecnología extranjera», concluye el documento.

Fotomontaje del equipo pontado sobre la escollera norte del puerto de Mar del Plata. Imagen: Proyecto de Energía Undimotriz UTN.BA -Pachec

Blanco desarrolla esa idea: «Pueden haber cuestiones ligadas a la dependencia tecnológica porque, por ejemplo, la energía solar y los paneles solares pueden ser muy buenos, pero nosotros no los hacemos, se traen de China o del país que sea».

Salvarezza aporta una mirada similar desde su rol institucional: «En el caso de la energía eólica y solar, hay pocas posibilidades de que Argentina pueda participar de la cadena de valor, salvo algunos nichos reducidos. La mayoría de la tecnología que se dispone, está en manos de empresas extranjeras».

Por eso, destaca el caso del proyecto de energía undimotriz: «Es particularmente interesante porque el dispositivo que ha desarrollado la universidad tiene estas características de integrar, casi en su totalidad, industria nacional».

Del desfinanciamiento nacional al apoyo provincial

En 2022 el proyecto fue seleccionado por el Fondo Argentino Sectorial (Fonarsec) para, en 2023 recibir un financiamiento de 50 millones de dólares para el desarrollo gracias a un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo.

Sin embargo, desde 2024 el gobierno de Javier Milei dejó al financiamiento al sistema científico y el desarrollo nacional prácticamente congelado debido a la retención de fondos provenientes de préstamos internacionales.

El dinero que debían recibir nunca llegó.

“Peor todavía, porque nosotros hicimos trabajos durante un año, les presentamos las facturas, y nunca lo pagaron. O sea que nosotros tuvimos el gasto”, relata Haim.

Antes “el Fonarsec te daba la plata y vos la administrabas. Con el cambio de gobierno cambiaron las reglas”, relata y agrega que la instrucción fue que, cuando compraran los insumos o finalizaran los trabajos, enviaran la factura y les iban a remunerar los gastos.

“Los investigadores dedicaron mucho tiempo y horas de trabajo, presentaron las facturas, el trabajo que hicieron, y nunca se les pagó. Es peor a que te saquen el financiamiento, porque trabajaste con la esperanza de cobrar y no cobraste un mango”, relata Haim y agrega que también perdieron a la empresa con la que se habían asociado para construir el equipo.

El investigador agrega que perdieron “todo el trabajo que hicimos de conseguir una empresa, firmar compromiso de confidencialidad, armar el proyecto, fue mucho tiempo que no te lo paga nadie después. Cuando uno hace un proyecto con la idea que salga, sabe que puede salir mal, pero no te imaginás que va a pasar algo así”.

Fue entonces cuando, en 2024, la Provincia de Buenos Aires intervino para que el proyecto continuara a través del Foro Regional Eléctrico de la Provincia de Buenos Aires (FREBA).

Este organismo funcionó como el nexo que vinculó al equipo de la UTN con el Programa de Incentivos a la Generación de Energía Distribuida (Proinged) y con el Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA), permitiendo que el proyecto recupere su impulso.

Salvarezza, presidente de la CIC, describe ese momento: «A comienzos del 2024 este proyecto se encontraba en una situación muy compleja porque se había desarrollado con lo que eran los fondos que aportaba el Estado Nacional, los Fonarsec. Hubo un cambio en el gobierno y estos fondos no siguieron fluyendo».

Y agrega: «Hoy en día es la provincia (de Buenos Aires) la que está sosteniendo este proyecto”.

El recurso marino en Argentina

Como oceanógrafa, Liftschitz hace una caracterización de los potenciales de energía que podrían obtenerse de los casi 5000 km de costa argentina.

«Si uno piensa en la costa argentina puede hacer una división muy clara. En la costa bonaerense la energía del mar más rentable sería la undimotriz, la energía de las olas, que allí no son excesivamente grandes, pero son persistentes. Para que se forme la ola necesitás un viento sostenido y una cierta distancia donde el viento le transfiere energía al agua, que se llama fetch. En la costa bonaerense el viento viene del este, tiene buena distancia y vientos sostenibles como para formar oleaje”, explica.

Mar del Plata. Imagen: Lara Guerrero

En cambio, las características cambian en el sur del país, habilitando otro tipo de aprovechamiento energético. Liftschitz sostiene que “en la costa patagónica, como tenemos una amplitud de marea muy importante y velocidades de corrientes de mareas muy fuertes, lo que conviene es obtener la energía de las mareas. Allí, los vientos son del oeste, entonces no se genera oleaje, pero existe una amplitud de marea excepcional”.

Un estudio de impacto ambiental publicado en 2017 en la revista Proyecciones, realizado por integrantes del proyecto en el marco de una tesis de maestría en Ingeniería Ambiental de la UTN, evaluó los efectos potenciales de la instalación del dispositivo en la escollera sur del Puerto Quequén.

La conclusión fue que “los potenciales impactos ambientales negativos no resultan significativos y resulta viable su ubicación”.

Según el estudio, los impactos negativos que identificaron son de carácter moderado y podrían focalizarse en la etapa de construcción, como por ejemplo, la contaminación sonora, la modificación del entorno visual y alteraciones temporales en la accesibilidad.

Liftschitz, codirectora del estudio, ratifica la evaluación: “Son instrumentos muy chicos. Hay que estudiar el impacto, obviamente, porque todo lo que uno pone tiene su impacto. Pero en la zona de Quequén el resultado fue positivo, el impacto ambiental era bajo”.

Una Argentina que mire al mar con perspectiva energética

Luego de casi 20 años de desarrollo, el prototipo argentino de energía undimotriz se acerca a una prueba decisiva: el mar. El paso siguiente, la escala comercial y el aporte real a la matriz energética, va a depender de los resultados que se obtengan y las decisiones políticas y económicas que se tomen.

La transición energética es una oportunidad para pensar sobre los patrones de consumo, la soberanía, y la participación ciudadana en el uso de los recursos naturales, sin olvidar la importancia de acompañar este proceso con políticas industriales, tecnológicas y territoriales que eviten reproducir nuevas dependencias y conflictos.

Este artículo se elaboró con el apoyo de Climate Tracker América Latina.

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Energía: Misiones mostró su potencial de generación por Biomasa, Solar e Hidráulica

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En la provincia de Catamarca se llevó a cabo la reunión de La Comisión de Energía del Norte Grande. El Ministro de Energía, Ing. Paolo Quintana participó en representación de Misiones.

En este encuentro, se avanzó con los lineamientos y diferentes objetivos propuestos para el desarrollo energético en las 10 provincias que participan de la comisión.

Quintana en ese sentido expresó, “la reunión fue convocada por el Secretario de Energía de la Nación Dario Martinez, a pedido de la última reunión de los gobernadores en Salta, con el fin realizar un trabajo articulado entre las provincias que nos permita una mejor planificación. Uno de los objetivos fue solicitar herramientas claras y precisas, para poder definir el camino a seguir, con el fin de lograr el desarrollo en materia energética de cada provincia”.

También se debatió sobre la necesidad de eliminar centrales de generación térmica a base de combustibles fósiles. En este marco, desde Nación presentaron una serie de instrumentos a implementar, tanto para privados como para públicos, que permitirán el desarrollo de los Mercados Energéticos a nivel regional.

“Tratamos de que cada provincia plantee cuál es la solución que mejor se adapta a sus sistema. Siempre por medio de centrales de generación a base de fuentes de energía renovables, y evaluando siempre qué tecnología sería la más óptima a utilizar en cada región, por ejemplo en La Rioja se apunta a la energía eólica y solar, mientras que Misiones tiene mucho potencial en Biomasa, Solar e Hidráulica”. De esta manera, se llamará a un memorándum de interés, dónde se presentarán proyectos, dónde estos competirán en precio y tecnología.

“Fue una reunión muy productiva, dónde cada provincia pudo manifestar los desafíos que tiene, y como se encuentran trabajando para resolverlos. Es una vinculación muy necesaria entre provincias “, sostuvo el funcionario.

Plan Federal del Transporte de Energía Eléctrica 3

Se presentaron los lineamientos del Plan Federal del Transporte de Energía Eléctrica 3, el cual está a cargo del Comité de Administración del Fondo Fiduciario para el Transporte Eléctrico Regional, dónde se informarán las primeras obras que iniciarían dicho plan.

El Ministro, comentó que Misiones posee en cartera la necesidad de construcción de una línea de 132kV para la Zona Centro desde la Estación Transformadora San Isidro (Posadas) hasta la ET Oberá II, pasando por Alem. “Es una obra que permitirá conformar una red anillada, con el fin de mejorar la calidad de servicio, disminuyendo las caídas de tensión y reduciendo las pérdidas en la actual línea de transmisión, la cual se encuentra proyectada para cubrir la demanda actual y proyectada para los futuros 10 años de la zona centro”.

Por último agregó, “fue un trabajo arduo desde todas las áreas del Gobierno de la Provincia el poder incorporar a Misiones dentro de las obras prioritarias a ejecutar dentro del Plan Federal 3”.

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Energía: condicionantes geográficos y climáticos

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La mayoría de los expertos en energía, no difunden masivamente acerca del tema, con la sencillez necesaria para que el común de la gente lo entienda, o directamente, no salen a la palestra.

La formación profesional los hace muy recatados y muy poco proclives a exponer públicamente y en lenguaje accesible, el tema que de por si es técnicamente complejo.

De esa forma, le dejan el campo libre a todo tipo de opinólogos al voleo, cuando no a tergiversadores y manipuladores de conceptos, como son los activistas del ultra ecologismo, de tipo cavernario, que con discursitos pegajosos y apelando al miedo y a frases hechas sin ninguna coherencia, manipulan a la opinión pública; proceso que no tiene ninguna inocencia, y a la vez está cargado con fuertes dosis de fanatismo irracional y mucho odio, supuestamente “anti sistema”.

Lo que ignoran o fingen ignorar, los fanáticos del ecologismo cavernario, es que sus consignas provienen de las potencias centrales del Poder Atlantista, precisamente los epicentros del “capitalismo” que tanto dicen aborrecer.
Claro que muchos de los fervorosos ecologistas cavernarios, se definen como “de izquierdas”, y en muchos casos son marxistas “viudos de causa”, desde que colapsó la URSS y China comenzó a aplicar su propia versión de capitalismo de Estado. Son esas “izquierdas” y progresías varias, de discursos virulentamente agresivos, que terminan siendo funcionales al establishment, anti nacional y elitistamente anti popular.

Para evitar esos enredos y confusiones, hace más de medio siglo, Jauretche enfatizó no utilizar los conceptos de “izquierdas y derechas”, reemplazándolos por Nacionales o cipayos. Pero esto ya es otra historia.
Dentro del sinnúmero de incoherencias salpimentadas con groserías de distintos tipos, que son usuales entre las “proclamas” y expresiones de los que adhieren al ecologismo cavernario, puede citarse un par de ellas. Una, de una profesora de geografía, que bramaba enfurecida “lleven lejos a las represas, a Jujuy, a Catamarca o a La Rioja”…claro que ni se le ocurrió pensar, que en los desiertos no se pueden construir hidroeléctricas… y se lo hice notar, quedando sin palabras. Otra, de un opinante, soez y agresivo, que dijo “prefiero no tener energía eléctrica, con tal que saquen a la hidroeléctrica Urugua-Í”…claro que sería bueno escucharlo opinar si careciera del vital suministro eléctrico.

Para intentar clarificar temas, definamos las condiciones naturales y climáticas que son necesarias para los distintos tipos de centrales eléctricas.
 Las termoeléctricas, usinas que queman petróleo o gas, precisan un suministro de agua dulce, como refrigerante. Por eso, las grandes usinas de ese tipo, se ubican a la vera de grandes ríos o embalses, o se hacen piletones o reservorios para el suministro de agua. En los casos de pequeñas usinas, el requerimiento de agua es limitado, existiendo también grupos electrógenos refrigerados a aire.
 Similares son las termoeléctricas a carbón, que se ubican al pie de mina –como en Río Turbio-, o donde hay fácil acceso del mineral a granel, como en grandes puertos.
 Las de biomasa, queman derivados o desechos vegetales, siendo el funcionamiento similar a las termoeléctricas convencionales.
 Las hidroeléctricas tienen dos condicionantes sine qua non, caudal y altura o desnivel. Por lógica, no pueden existir en desiertos, ni en zonas lacustres. Tampoco en zonas de nieves eternas. Cuanto mayores caudales y alturas, mayores rendimientos. No existen limitaciones en cuanto a la latitud en que se encuentren.
 Las nucleares, poseen un doble circuito de agua, el interno, que toma calor del reactor, y el externo, al que se transfiere el calor, para hacer funcionar con el vapor una turbina convencional, que produce el fluido eléctrico. Se ubican cerca de cursos de agua o embalses, para alimentar el circuito externo de agua, el cual no tiene ningún contacto con el núcleo radioactivo.
 Las eólicas se ubican en regiones de ventosidad permanente, necesitando una conexión cercana con el sistema interconectado o con una usina convencional, para estabilizar el voltaje y cubrir sus intempestivas salidas de servicio. Así como no funcionan con vientos muy suaves, tampoco lo hacen con vientos muy fuertes. El rango de velocidades en los que operan, está entre los 15 a los 90 Km/h.
 Las solares, necesitan ubicarse en zonas de fuerte insolación y amplios rangos horarios de sol. Sus rendimientos son bastante limitados, característica que se acentúa al alejarse de los trópicos. Sus rendimientos, de por si pobres, disminuyen si se instalan en zonas de lluvias y nubosidades frecuentes.
 Las mareomotrices precisan ubicarse en zonas de grandes mareas, como en las costas patagónicas. Son muy poco utilizadas en el mundo, por sus altos costos, sus intermitencias en momentos de cambio de mareas, y los efectos ambientales negativos en el entorno.
 La undimotriz o energía de las olas, tiene escasa utilización, entre otros motivos por los inconvenientes que ocasionan sus instalaciones, a la navegación, y por sus rendimientos relativamente escasos en función de las inversiones necesarias.

Debe tenerse muy en cuenta que las energías eólica y solar, son intermitentes y fluctuantes. O sea que se desconectan y vuelven a conectarse y producir, sin previo aviso (el ser humano no maneja ni el sol ni los vientos), y fluctúa el voltaje, por lo cual necesitan ser respaldadas y estabilizadas por una usina convencional, como reserva “en caliente” (funcionando), o acumularse su energía en baterías, lo cual es muy costoso y muy contaminante.

En Argentina, los lugares más aptos para eólicas son el extenso litoral marítimo y La Patagonia. Las reparaciones del equipamiento electromecánico deben hacerse a grandes alturas, lo cual es muy riesgoso y caro.

Para las solares, las zonas desérticas como las del NOA y del oeste chaqueño, son las de condiciones naturales más favorables, por la muy alta insolación (con muy baja nubosidad y ausencia casi total de lluvias), y por los bajos o nulos valores de la tierra, como en La Puna.

Como dato ilustrativo y comparativo, se puede analizar el rendimiento esperable de instalaciones solares en Tierra Del Fuego, en Misiones y en Jujuy.

Tierra Del Fuego está muy lejos de los trópicos, con insolación muy débil, muchas horas de oscuridad y tiene muchos días nublados o tormentosos. Es zona muy desfavorable para paneles solares.

Misiones tiene fuerte insolación, pero es zona de lluvias frecuentes, mucha nubosidad, y fenómenos climatológicos fuertes muy recurrentes, como tornados, grandes tormentas y granizadas, todo lo cual puede afectar severamente a las instalaciones eléctricas solares, además que la tierra es escasa y muy costosa, lo cual no es un tema menor habida cuenta que los paneles solares ocupan mucha superficie en función de sus exiguas potencias. No es zona favorable para los “espejitos de colores” solares.

Jujuy con su desértica Puna, el muy seco oeste de Chaco, parte de Santiago Del Estero, y las provincias cordilleranas desde San Juan hacia el norte, tienen condiciones geográficas favorables (cerca o dentro de los trópicos), y climáticas (mucho y muy fuerte sol, con escasísimas lluvias y poca o nula nubosidad). Además, son regiones poco o nada aptas para instalar otros tipos de usinas, excepto las termoeléctricas.

Estas últimas, son las únicas regiones de Argentina, en las cuales, con ciertas limitaciones técnicas, puede justificarse la instalación relativamente importante de paneles solares para el servicio público.

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