El “círculo rojo” yerbatero en Diputados: radiografía de un mercado que cruje entre el récord exportador y precios de “abandono”

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Por segunda vez desde la vigencia del DNU 70/23, el Congreso de la Nación se convirtió en el epicentro de una puja distributiva y conceptual que define el futuro del Nordeste Argentino (NEA). En un plenario mancomunado de las comisiones de Economía y Economías Regionales, presididas por Julia Strada y Luis Basterra (Unión por la Patria), la cadena de valor de la yerba mate expuso las tensiones estructurales de un sector que ensaya, por segunda vez en tres décadas, el laboratorio de la desregulación absoluta.

El debate legislativo desnudó una paradoja macroeconómica clásica de los mercados desregulados: un frente externo en franca expansión macro —con un crecimiento de las exportaciones que pasaron de USD 91 millones en 2023 a USD 117 millones en 2025— frente a una severa crisis de ingresos en el eslabón primario micro, caracterizada por precios de “abandono” y un deterioro del poder adquisitivo del productor que supera el 50% real respecto a finales de 2023.

El “Gold Standard” cooperativo defiende el libre mercado

El dato político y económico más disruptivo de la jornada no ocurrió en el recinto, sino a través de una pantalla de Zoom. Gustavo Quatrin, CEO de la Cooperativa Liebig (Playadito), rompió el histórico ostracismo de la gran industria —lo que en el sector se conoce informalmente como “hacer la del ñandú”— para plantar la postura del jugador número uno del mercado interno. Liebig, cabe recordar, desplazó el año pasado a Establecimiento Las Marías de un liderazgo de más de medio siglo, consolidándose como el estándar de oro del cooperativismo de gran escala.

Con la autoridad de quien timonea una estructura de 120 productores asociados y tres décadas de gestión ejecutiva, Quatrin ensayó una descarnada pero pragmática defensa del libre mercado: “Compartimos que el productor hoy no está mal, está muy mal. Los precios más bajos del mercado son precios de abandono, y los mejores perdieron contra finales del 2023 más del 50 por ciento. Pero dicho esto, entendemos que la solución está en el mercado y no en que el Estado nos indique a qué precio debemos vender o comprar”.

Para el ejecutivo, el actual hundimiento de los precios no es consecuencia directa de la desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), sino de un ciclo recurrente de sobreoferta estructural. Según su análisis, los mecanismos de regulación de la Ley 25.564 distorsionaron los incentivos en los años de vacas gordas, estimulando una sobreplantación que hoy satura los secaderos. Citando de forma punzante a un colega jurista, sentenció que la ley de creación del INYM “no solo no respeta la Constitución, sino que no respeta ni la ley de gravedad”, advirtiendo que reintroducir controles solo agravaría la fase recesiva del ciclo productivo.

En una línea similar, Joaquín Comas, presidente de la Asociación de Productores Molineros de Corrientes y representante de Las Marías, se sumó al planteo de que el DNU 70/23 simplemente coincidió con el pico de la curva de oferta. Comas fue más allá en la flexibilización regulatoria y solicitó directamente la disolución total del INYM, acusando al organismo de haber actuado durante un cuarto de siglo como un escollo burocrático incapaz de abrir nuevos mercados internacionales.

Comas, reivindicó el DNU 70/23, al decir que “el decreto no produjo el problema que hay hoy, lo produjo simplemente la oferta y la demanda”. “Las cosas valen lo que la gente está dispuesta a pagarlas”, dijo y opinó: “No podemos estar pidiéndole a ‘papá Estado’ cuando me va mal, ‘emparéjame la cancha y poneme restricciones'”. Y sumó el DNU justo “coincidió con la sobreoferta”.

Para Comas, el INYM lo hizo fue “restringir, restringir y poner palos en la rueda a toda la cadena” y “en 25 años no abrió ni un solo mercado en el exterior”.

La microeconomía de la chacra: descapitalización y asimetría cambiaria

En la vereda opuesta, los representantes de la producción primaria y el cooperativismo de base tradujeron la desregulación en variables de subsistencia y costos de explotación. La pérdida de los precios sostén y la eliminación de la potestad del INYM para fijar valores mínimos obligatorios erosionaron la capacidad de negociación del eslabón más débil, donde el poder dominante del comprador determina las condiciones de pago.

Ángel Ozeñuk, referente de los productores autoconvocados de la zona norte de Misiones, expuso un indicador de rentabilidad primaria que ilustra la distorsión de los precios relativos en la economía real: Abril 2023 (Mercado regulado): El productor requería 1 kg de hoja verde para adquirir dos litros de gasoil (Hoja verde a $400, Gasoil a $190/litro). Mayo 2026 (Mercado desregulado): El colono necesita entregar 11,5 kg de hoja verde para adquirir el mismo litro de gasoil.

Por su parte, Manfredo Seifert, vicepresidente de la Federación de Cooperativas y cuadro técnico de Coninagro, apeló a la memoria histórica del sector para refutar la teoría del derrame en mercados de competencia imperfecta. Seifert trazó un paralelismo directo con la desregulación de la década de 1990 bajo el esquema de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM):

“Nuevamente estamos sometidos al mismo experimento que nos va a llevar al mismo destino. Hoy ya hay indicadores muy preocupantes: no hay ningún modelo tecnológico en la producción primaria que muestre rentabilidad. Nos estamos descapitalizando brutalmente”, expresó. “La desregulación no generó un mercado más competitivo, sino más salvaje y concentrado”, enfatizó.

Por su parte, Ana Cubilla, Sindicato Único de Obreros Rurales de Misiones, advirtió: “Nos estamos yendo todos del país, nos estamos yendo a Brasil, donde conseguimos mejores condiciones laborales y mejores pagas. Los productores se pueden quedar sin trabajadores”.

En ese sentido, la representante de los trabajadores habló de “una problemática social muy fuerte” que se traduce en “una provincia deshabitada por culpa del bendito DNU, porque a partir del minuto cero de este DNU nos desregularon nuestras vidas, la vida de la mayoría de las familias misioneras. Trajeron la destrucción con este DNU 70/23”.

Luisa Fleitas, también productora yerbatera, aseguró: “En ningún momento el paquete de yerba en góndola bajó, no, se mantuvo y aumentó también. Hay yerbas que se consiguen a 1.000 pesos el kilo, pero ¿cuál es calidad de esa?”.

“Se está ahorrando un montón de dinero en el INYM, pero todavía nosotros los productores no lo vimos reflejado”, denunció y agregó que le gustaría que “el presidente (JavierMilei vaya y conozca nuestro territorio. Hicieron un DNU desde la base de la escritura, pero no sobre el territorio”. “Misiones no es viable para cambiar de un día para el otro de actividad. Nosotros defendemos nuestra identidad que es la yerba. Misiones se está viniendo abajo”, enfatizó.

La visión oficial: del “impuesto invisible” al récord exportador

Desde la perspectiva de la conducción del INYM, hoy alineada con los objetivos de desregulación de la administración central, el balance de los últimos 24 meses convalida el cambio de matriz económica. Rodrigo Correa, presidente del instituto, defendió la metamorfosis institucional del organismo, al que describió a su ingreso como una estructura sobredimensionada con un incremento del 40% de su planta de personal entre 2020 y 2023.

Correa sostuvo que la fijación de precios funcionaba históricamente como un arancel encubierto que encarecía los bienes de consumo masivo. Los datos esgrimidos por el titular del INYM para justificar la vigencia del nuevo esquema muestran una fuerte divergencia entre el comportamiento del mercado doméstico y el internacional:

Dinámica del Mercado Yerbatero (Período 2023 – 2025) según el INYM: Precio en Góndola: Contracción real del 46% en el precio promedio ponderado pagado por el consumidor final, lo que desde la óptica oficial representa la eliminación de una transferencia de recursos del consumidor a la ineficiencia de la cadena. Performance Exportadora: Las ventas externas pasaron a representar casi el 20% del volumen total comercializado, duplicando la media histórica del sector. Liderazgo Global: En 2025, Argentina recuperó el primer puesto como exportador mundial de yerba mate, desplazando a sus competidores regionales tras siete años de rezago.

Correa atacó lo que denominó “retórica populista del minifundio”, argumentando que las herramientas de control de precios de la última década operaron como un cepo estructural que mantuvo al 60% de las explotaciones de menos de 10 hectáreas atrapadas en unidades productivas económicamente inviables.

Para finalizar, el titular del INYM ratificó que “el Instituto no volverá a implementar mecanismos de fijación o control de precios que asfixien la innovación y perpetúen la ineficiencia”. “La desregulación no es una coyuntura, es el único camino probado hacia una industria yerbatera moderna, competitiva, exportadora y, fundamentalmente, independiente”, concluyó. 

El impacto sociodemográfico en las comunas agrarias

La discusión técnica y corporativa en el Congreso tuvo su correlato en las variables sociales del territorio. El debate evidenció que la caída del precio de la materia prima impacta de forma directa en las arcas de los municipios yerbateros y en los mercados laborales locales.

Hugo Humeniuk, intendente de Concepción de la Sierra —corazón de la zona productora de la zona sur de Misiones—, alertó sobre una fuerte contracción de la actividad comercial y un incremento exponencial en la demanda de asistencia social directa en las comunas. Según el jefe comunal, la pérdida del arbitraje del INYM está provocando una precarización de las condiciones laborales de los tareferos, revirtiendo dos décadas de avances en formalización laboral y erradicación del trabajo infantil.

La tensión social en el eslabón de la cosecha fue refrendada por Ana Cubilla, del Sindicato Único de Obreros Rurales de Misiones, quien denunció un incipiente proceso de migración laboral hacia el sur de Brasil en busca de mejores condiciones de contratación y asimetría cambiaria favorable. “Nos desregularon la vida”, sintetizó la dirigente, advirtiendo sobre el riesgo de un apagón de mano de obra para las futuras zafras.

El plenario de comisiones dejó en claro que la desregulación yerbatera no es un debate técnico saldado, sino un proceso abierto con ganadores y perdedores nítidos en el corto plazo: La gran industria y el superávit comercial consolidan un modelo de escala, alta competitividad externa y depuración de ineficiencias de stock. El eslabón primario y las economías de los municipios del interior asumen el costo del ajuste de precios relativos en un escenario de libre contratación, donde el precio de la hoja verde cotiza hoy muy por debajo de su costo de reposición.

El interrogante que flota en el sector es si el mercado logrará encontrar un punto de equilibrio genuino por vía de la exportación antes de que el tejido social del minifundio misionero sufra una transformación irreversible.

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