En abril crecieron fuertemente las exportaciones argentinas hacia Brasil son dos de las potencias sudamericanas más importantes, según el último informe de intercambio bilateral de la Cámara Argentina de Comercio (CAC).
El trabajo indicó que en abril el registro de comercialización marcó una suba interanual del 21,2%.
Los datos pertenecen al último informe de comercio bilateral elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), en el cual se marca que el comercio bilateral entre Argentina y Brasil fue de U$S 2479 millones en el mes de abril de 2026, es decir, un 3,4% menor al valor obtenido en el mismo mes de 2025. Por entonces, el número había sido de U$S 2567 millones.
También, el intercambio cayó con respecto a marzo pasado en el orden del 4,6%, quedando así un saldo comercial deficitario de U$S 123 millones.
Exportaciones: suba argentina, baja brasilera
Las ventas argentinas a Brasil crecieron en abril de 2026 un 21,2% con respecto a abril de 2025 (segundo mes consecutivo de suba) al sumar U$S 1178 millones, mientras que las importaciones desde aquel país fueron de U$S 1301 millones y mostraron una caída interanual del 18,5%, marca el informe.
Por ello, el saldo comercial entre ambos países en los primeros cuatro meses de 2026 fue negativo en U$S 821 millones para Argentina, similar, aunque notoriamente menor, a lo sucedido en el mismo período de 2025 cuando había resultado deficitario en U$S 1899 millones, suma el escrito de la CAC.
¿A qué sector productivo corresponde la suba de exportaciones argentinas a Brasil?
Al respecto, el informe detalla que la suba interanual de las exportaciones de Argentina hacia Brasil de abril del 21,2% correspondió principalmente al aumento de vehículos para transporte de mercaderías y usos especiales, trigo y centeno, aluminio y leche, crema de leche y lácteos, mientras que la merma interanual de las importaciones argentinas (18,5%) se explicó principalmente por la disminución de vehículos de carretera, partes y accesorios de vehículos automotores, vehículos para transporte de mercadería y vehículos automotores de pasajeros.
Con estos datos, ¿en qué lugar queda cada país en relación al otro como comprador?
Argentina se posicionó en cuarto lugar entre los mayores proveedores de Brasil, detrás de China y Hong Kong y Macao (U$S 6054 millones), Estados Unidos (U$S 3097 millones) y Rusia (U$S 1338 millones). A su vez, entre los principales compradores de Brasil, Argentina se ubicó tercera, detrás de China, Hong Kong y Macao (U$S 11.610 millones) y Estados Unidos (U$S 3121 millones).
Las exportaciones de Brasil al mundo crecieron 14,3% en abril de 2026 con respecto a 2025, al pasar de U$S 29.886 millones a U$S 34.147 millones. Por su parte, las importaciones aumentaron 6,2% con respecto a abril de 2025, al pasar de U$S 22.222 millones a U$S 23.611 millones. De este modo, el resultado comercial brasileño fue superavitario en U$S 10.537 millones, por lo cual lleva 14 meses consecutivos de signo positivo.
El Ministerio del Agro y la Producción de Misiones lleva adelante una agenda conjunta con Cancillería Argentina para identificar oportunidades concretas de inserción externa y ordenar una estrategia común con los sectores productivos tealeros y de la forestoindustria. En ese marco, se priorizó el diálogo directo con actores clave de cada cadena para relevar demandas y proyectar acciones a corto y mediano plazo.
La cartera agraria encabezó estos espacios junto a autoridades nacionales y representantes de cadenas estratégicas, consolidando una instancia de articulación orientada a ampliar la presencia de los productos misioneros en el exterior. La dinámica de trabajo permitió abordar problemáticas específicas de cada sector, vinculadas tanto a la competitividad como a las condiciones de acceso a mercados. A su vez, se avanzó en la construcción de una agenda exportadora con anclaje territorial y proyección internacional.
En el caso del sector tealero, la reunión contó con la participación de las cámaras de la provincia, donde se analizaron aspectos vinculados a la competitividad, la apertura de nuevos mercados y las oportunidades comerciales para el té misionero. El intercambio permitió poner en común diagnósticos sobre la situación actual del sector y relevar las principales barreras para su expansión internacional.
Por su parte, el encuentro con representantes de la forestoindustria estuvo enfocado en el fortalecimiento de las exportaciones del sector, el agregado de valor y la promoción internacional de la industria forestal provincial. Se abordaron estrategias para consolidar la inserción de productos con mayor nivel de industrialización, así como la necesidad de ampliar la presencia en mercados ya existentes y explorar nuevos destinos.
Ambos encuentros fueron encabezados por el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, quien participó junto a autoridades provinciales y Alejandro Nervegna, en representación de Cancillería Argentina. “Estamos trabajando con cada cadena para identificar mercados posibles y ordenar una agenda de exportación que responda a las necesidades del sector productivo”, señaló López Sartori.
Desde el Ministerio destacaron que la articulación entre Nación, Provincia y actores productivos permite sostener una estrategia común orientada a posicionar la producción misionera en el exterior. La presencia conjunta de los distintos niveles del Estado permitió avanzar en una agenda compartida con el sector privado, esquema de trabajo que busca generar condiciones más favorables para el crecimiento de las exportaciones misioneras.
Un informe de Banco Interamericano de Desarrollo, a través de su plataforma Agrimonitor, estimó que en 2024 —primer año del gobierno de Javier Milei— el Estado argentino se apropió del 15,6% del ingreso de las empresas agrícolas. En términos absolutos, la transferencia alcanzó los 9.279 millones de dólares, configurando un esquema donde el sector financia al fisco en lugar de recibir asistencia.
El dato introduce una tensión estructural en la política económica: mientras el Gobierno impulsa una agenda de desregulación y apertura, el agro continúa operando bajo un régimen de extracción neta de recursos.
Un indicador que mide subsidios… y en Argentina, extracción
El indicador utilizado, denominado Estimado de Apoyo al Productor (EAP), suele reflejar el nivel de subsidios que los Estados destinan al sector agrícola. Sin embargo, en el caso argentino presenta signo negativo, lo que implica una transferencia desde el sector privado hacia el Estado.
Según el informe, este resultado se explica “en gran medida” por los derechos de exportación, que funcionan como principal mecanismo de captación de renta en la cadena agroindustrial.
Argentina consolida un esquema inverso al de la región
La comparación internacional muestra un diferencial significativo:
En Brasil, el gobierno transfirió US$ 16.200 millones al agro en 2024
Uruguay registró un apoyo de US$ 291 millones
Chile, US$ 355 millones
Paraguay, US$ 28 millones
En términos relativos, el contraste es aún más marcado: mientras Brasil destina un 7,5% del ingreso del sector como apoyo, Argentina presenta un -15,6%, es decir, una extracción equivalente.
El dato posiciona al país como una excepción dentro del Mercosur y la región.
Presión fiscal sobre el agro y límites del modelo
Desde una lectura de poder, el informe expone una contradicción dentro del esquema económico: el agro sigue siendo una fuente central de recursos fiscales, incluso en un contexto de reformas orientadas al mercado.
El nivel de extracción registrado en 2024 es superior al de 2023 (US$ 6.129 millones), aunque menor a los picos de 2021 y 2022, cuando superó los US$ 13.000 millones. Esto sugiere una moderación relativa, pero no un cambio estructural.
El dato también refuerza la centralidad del sector agropecuario en la sostenibilidad fiscal del Estado.
La apropiación de ingresos por parte del Estado tiene efectos directos sobre el funcionamiento del sector: Reduce el capital de trabajo disponible. Condiciona decisiones de inversión. E impacta en la competitividad frente a otros países
En un escenario donde otros países subsidian o apoyan al agro, la estructura argentina introduce un diferencial de costos que puede afectar la expansión productiva.
Tensión entre recaudación y competitividad
El dato del BID instala una discusión que excede el corto plazo: hasta qué punto el esquema de captación de recursos del agro es compatible con una estrategia de crecimiento sostenido.
Las variables a observar serán la evolución de los derechos de exportación, la rentabilidad del sector y la capacidad del Gobierno para equilibrar necesidades fiscales con incentivos productivos.
El número es claro. Lo que queda abierto es cómo se resuelve la tensión entre caja y desarrollo.
El precio internacional del trigo alcanzó esta semana su nivel más alto en 21 meses al tocar los US$ 246 por tonelada en Chicago, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, suba de costos energéticos y deterioro en las condiciones productivas de los principales países exportadores. El movimiento representa un incremento cercano al 30% respecto de fines de enero y redefine las expectativas del mercado global.
El cambio de tendencia no es menor: el cereal pasó de un escenario de abundancia y stocks elevados a otro con señales de ajuste en la oferta. En ese giro, el conflicto en Medio Oriente —con el Estrecho de Ormuz operativamente bloqueado y una caída significativa en el tránsito marítimo— aparece como un factor central que impacta sobre el precio de la energía y, en consecuencia, sobre los costos agrícolas.
Tensiones geopolíticas y malas condiciones del cultivo en exportadores clave cambiaron drásticamente la realidad del mercado trigo. La relación urea/trigo es la más alta desde por lo menos una década. Brasil busca intensificar el uso de maíz para etanol.
El Estrecho de Ormuz sigue cerrado
Se cumplieron ya dos meses desde la explosión de las hostilidades en Medio Oriente y hace veinte días que se iniciaron las negociaciones para intentar alcanzar un acuerdo de paz. Esta última ventana de tiempo no estuvo exenta de incidentes, con idas y vueltas de parte de los dos bandos, ataques continuados y con Estados Unidos “bloqueando” el Estrecho de Ormuz para cualquier buque que quiera entrar o salir de Irán. Lejos de acercarse a una normalización del flujo comercial, en términos prácticos, el Estrecho sigue “intransitable”. Durante los últimos sesenta días, solo 356 buques entraron o salieron de Ormuz, casi la mitad del tránsito habitual en una semana.
Ya el mercado ha tenido tiempo para descontar un contexto macroeconómico global más complejo, con precios de la energía subiendo (el Brent se negocia por encima de los US$ 107/bbl), con menor producción agrícola global por la caída en los márgenes fruto del aumento en la estructura de costes productiva y, consecuentemente, cotizaciones más altas para commodities agro.
Bajo el escenario actual, el cambio en el panorama del mercado de trigo dio un giro de 180°. Luego del maíz, es el cultivo más intensivo en uso de fertilizantes nitrogenados en el mundo, encareciendo especialmente la siembra del cereal. En Australia la siembra ya comenzó y existe un generalizado consenso de que el área total tendrá importantes ajustes este año, algunas estimaciones conservadoras hablan de un 4% menos de superficie y otras de un recorte de hasta el 12%. En nuestro país la situación es similar a muy poco de comenzar las labores para el cereal (ver debajo).
En Estados Unidos la sequía viene acechando hace varias semanas al trigo de invierno y actualmente solo el 19% de la superficie implantada no sufre la falta de humedad, con el 35% del trigo en condiciones malas o muy malas, 15 p.p. más que el año pasado a esta altura. Todo esto, teniendo en cuenta que la superficie sembrada total para esta campaña norteamericana se estima como la más baja desde que el USDA lleva los registros.
El mercado pasó de evaluar un escenario global “pesado” para el trigo, con suministros récord y stocks holgados, a eventualmente encontrarse con recortes de oferta para nada esperados hace unos meses atrás. A fines de enero se negociaba en Chicago en el orden de los US$ 190/t, mientras que esta misma semana el trigo tocó máximos desde junio del 2024 al alcanzar los US$ 246/t, un 30% más.
Entre la dinámica internacional y local, el mercado argentino de trigo también cambió drásticamente. La curva de futuros se desplazó entre un 12 y 17% desde fines de enero hasta ahora, con el contrato a julio del 2026 sumando US$ 25/t. Sin embargo, lo más importante es el cambio de dirección de la curva. Hasta la última semana de febrero, el mercado de futuros mostraba el clásico “inverso” entre mitad de campaña y próxima cosecha, aunque con escasa diferencia fruto de los stocks récord que se esperan para esta campaña. Desde la implosión del conflicto y la suba de costos de producción, la curva empezó a cambiar de orientación y ahora el trigo está en “carry” hasta enero del 2027. Es decir, se descuenta un contexto – local y global – más ajustado hacia delante, donde las toneladas que en su momento “sobraban”, planchando la curva de futuros, ahora tienen un alto incentivo a racionarse.
El maíz también tuvo su rally
En Chicago el futuro más operado por maíz concatena varias ruedas consecutivas cerrando al alza y desde principios de mes hasta ahora acumula ganancias de US$ 10/t, llegando a superar los US$ 183/t para alcanzar los niveles máximos de marzo de este año. En el caso del maíz, al aumento de costes productivos hay que sumarle su rol clave como insumo energético, adicionando un factor de demanda más frente a las subas del petróleo. Los contratos de futuros de maíz fueron los más buscados por los fondos especulativos en Chicago desde que comenzó el conflicto, ampliando su cartera en una posición neta de 288.000 contratos, más incluso que en aceite o porotos de soja.
La dinámica internacional se trasladó al mercado interno vía aumento de precios de exportación, que impulsaron la curva de futuros de maíz un 4% desde principios de año y revalorizaron el precio spot. A pesar del aumento en las cotizaciones FOB, el maíz argentino sigue muy competitivo en el mercado internacional, sobre todo mirando hacia la posición de Brasil y los abiertos propuestos para la llegada de la safrinha. En este contexto, la intensificación del uso de maíz como sustituto energético en Brasil, aumenta la competitividad del maíz argentino en el mercado global.
En Brasil buscan aumentar la tasa de corte de etanol
El viernes pasado, el Ministerio de Minas y Energías de Brasil propuso elevar el corte de bioetanol del 30% al 32% (sujeto a aprobación del CNPE) para mitigar el alza de costos energéticos derivada del conflicto en Medio Oriente.
Durante el 2025 se elaboraron 36 millones de m3 de bioetanol en Brasil, procesando 320,5 Mt de materias primas. A pesar de que la caña de azúcar sigue siendo por lejos el principal insumo, liderando ampliamente la producción (88,6%), seguida por el maíz (6,7%) y la melaza (4%), el maíz ha mostrado un crecimiento espectacular en la última década, consolidándose como una materia prima clave para el futuro del sector.
Durante las últimas nueve campañas el procesamiento de maíz para la producción de bioetanol en Brasil creció a una tasa promedio anual del 44%, multiplicándose por 18 el volumen utilizado en el ciclo 2024/25 respecto al 2016/17.
Siguiendo a la Unión Nacional de Etanol a base de Maíz (UNEM), existen 27 biorrefinerías que utilizan maíz como insumo operando sobre suelo brasilero, 16 más que están ya autorizadas para comenzar a construirse y 14 proyectadas o ya programadas para la construcción. Según las principales uniones de productores de etanol en Brasil pasar a E32 implica agregar un consumo de 1.000 millones de litros de etanol por año, fácilmente abordables con el actual ritmo de expansión para la producción de etanol de maíz.
Más allá del E32, los biocombustibles son un motor clave de la demanda interna en Brasil. En el primer mes de la campaña 2025/26, el uso de maíz para etanol alcanzó un récord histórico de 2,1 Mt (+20% interanual). Esta tendencia en parte es capturada por las expectativas de oferta y demanda para el nuevo ciclo carioca, con un consumo interno total que se proyecta récord en 94,6 Mt.
Bajo este escenario global y local, la curva de exportación FOB de maíz en Brasil se vino desplazado hacia arriba consistentemente desde que comenzó el 2026, revalorizándose entre un 5% y 7% para los embarques desde julio a agosto. Más allá de estar esperando la segunda mejor safrinha de su historia, el cambio fundamental de la hoja de balance global y el mayor uso de commodities agro como insumos energéticos, viene impulsando los precios de exportación.
Panorama del mercado de fertilizantes
Superando los dos meses desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, que puso en jaque un tercio del comercio mundial de fertilizantes, el mercado del insumo todavía navega aguas turbulentas. Según reporta Ingeniería en Fertilizantes, los precios internacionales de los agroquímicos siguen por encima de lo que está dispuesta a pagar la demanda interna.
La semana pasada el mercado se vio doblegado por una licitación de insumos nitrogenados por parte de la India, que absorbió buena parte de la oferta mundial, alimentando aún más los precios. Según los informes del sector, los importadores de Argentina y de otros países no convalidaron este aumento de las cotizaciones, resultando en una demanda mundial debilitada y forzando ulteriores recortes a los precios. Sin embargo, todavía es grande la brecha entre los costos de reposición internacional y la disposición a pagar de la importación, quedando momentáneamente en off-side.
Los precios domésticos presentan, sin embargo, cierto desfasaje respecto a los internacionales. Siguiendo a Ingeniería en Fertilizantes, los importadores venden en el mercado interno a precios por debajo del costo de reposición, quedando la demanda a la merced del stock que ya existía en el país antes del conflicto y las importaciones programadas con antelación. Aun así, el fertilizante se presenta caro: la relación urea/trigo pasó en un año de 2,6 a 4,5, según GEA-BCR. Esto es, el insumo se encareció en términos relativos un 75% desde una campaña a otra, siendo el ratio más alto en por lo menos la última década. El ratio es incluso más alto que en 2022, cuando explotó la guerra ruso-ucraniana y la relación tomó valores semejantes a los que vemos hoy.
Frente a este complejo panorama en fertilizantes y con la ventana de siembra de la fina aproximándose, GEA-BCR estima que se sembrarían 300.000 ha menos de trigo para la campaña 2026/27 en la región núcleo, cifra que representa un recorte interanual de 17%, según marcan las intenciones de los productores.
Importaciones de fertilizantes en el primer trimestre
La importación de fertilizantes en el primer trimestre, medida en cantidades, mostró una merma respecto a los últimos dos años. Según INDEC, Argentina compró al exterior 338.000 toneladas de fertilizantes, a un precio CIF promedio ponderado de US$ 649/t, también más alto que en el último bienio.
Desagregando la cifra entre tipos de fertilizante: 183.000 toneladas pertenecieron al complejo fosfatado, 150.000 tn del tipo nitrogenado y 5.300 tn del tipo potásico. Se ve un crecimiento en las cantidades importadas en el rubro de fosfatados, siendo la segunda más alta del último lustro. En el caso de los nitrogenados, el volumen está en línea con el promedio del último quinquenio, mientras que en el caso de los potásicos el guarismo fue relativamente magro.
Las importaciones de fertilizantes del primer trimestre solo representaron, en promedio, el 9% del total anual importado en el último quinquenio, por lo que aún resta importar gran parte del volumen habitual, aunque eso dependerá de los precios y la convalidación de la demanda interna.
Mirando hacia el futuro de la oferta local, Pampa Energía busca adherir al RIGI su proyecto para la construcción de una planta de producción de urea -Fertil Pampa-, con la ambición de ganar un lugar en la producción local. Fertil Pampa produciría hasta 2,1 Mt de urea, aprovechando el potencial del gas de Vaca Muerta. La producción local es actualmente dominada por el gigante Profertil, que tiene la capacidad de producir hasta 1,32 Mt de urea a partir de 2030, por lo que Argentina tiene el potencial de sustituir gran parte de sus importaciones de este fertilizante. En 2025 Argentina importó 2,1 Mt de urea, por lo que existe la posibilidad abastecer de forma autónoma el consumo de urea, e incluso quizás hasta de exportarla.
El último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, al 30 de abril de 2026, confirmó un giro clave en la campaña agrícola: en apenas siete días se cosechó un millón de hectáreas de soja y la estimación de producción creció en 800.000 toneladas. El dato no solo refleja una aceleración operativa, sino que consolida un escenario de récord productivo en la región núcleo, con implicancias directas en la economía nacional.
El relevamiento señala que el desbloqueo de la cosecha respondió a una mejora en las condiciones climáticas, que permitió recuperar ritmo en una campaña que venía condicionada por excesos de humedad. La magnitud del avance semanal configura uno de los saltos más intensos de la temporada.
Una campaña que se redefine sobre el final
El informe técnico ubica este resultado dentro de una campaña gruesa atravesada por variaciones climáticas, pero que termina convergiendo en un balance positivo. La región núcleo —principal polo agrícola del país— muestra un comportamiento heterogéneo en rendimientos, aunque con una tendencia general de mejora respecto de las proyecciones iniciales.
En términos estructurales, el ciclo 2025/26 alcanza cifras históricas: el maíz lidera con una producción estimada de 19,5 millones de toneladas, mientras que la soja aportaría 17 millones . A esto se suma una campaña de trigo previa que también fue récord, con 10,4 millones de toneladas .
Este combo posiciona al sistema agrícola en un punto de máxima productividad, sostenido por la combinación de clima favorable en etapas clave y capacidad operativa del sector.
El dato más relevante del informe es la velocidad de cosecha: un millón de hectáreas en una semana. Este ritmo no solo reduce riesgos operativos, sino que permite consolidar los rindes en campo.
Los resultados muestran mejoras especialmente en la franja oeste de la región núcleo, donde se confirman rendimientos por encima de lo esperado. En paralelo, persisten zonas con desempeño dispar, afectadas por sequía o excesos hídricos, lo que explica la heterogeneidad general.
El maíz aparece como el principal motor del récord, mientras que la soja, con el ajuste de 800.000 toneladas adicionales, termina de consolidar el volumen final.
El agro vuelve a marcar la agenda económica
El informe refuerza el peso estructural del complejo agroexportador en la economía argentina. En un contexto donde el Gobierno nacional sostiene un esquema de estabilización macroeconómica, la consolidación de una campaña récord introduce un factor de alivio potencial en términos de generación de divisas.
El fortalecimiento del sector productivo también reconfigura el equilibrio entre actores: el agro gana centralidad como proveedor de dólares, mientras que la política económica queda condicionada a la capacidad de capitalizar este ciclo favorable.
No hay en el informe referencias a medidas oficiales, pero el volumen proyectado sugiere un impacto directo en la dinámica de exportaciones y en la disponibilidad de recursos para el sistema económico.
El incremento de producción, especialmente en soja y maíz, se traduce en mayor volumen disponible para exportación. Esto implica, en términos concretos, una mejora potencial en el ingreso de divisas.
El salto de 800.000 toneladas en soja no es marginal: representa un ajuste significativo en la oferta total, que puede incidir en la cadena comercial y en la logística del sector.
A esto se suma que las condiciones climáticas actuales permiten proyectar una finalización de campaña sin mayores interrupciones, lo que reduce riesgos de pérdidas adicionales.
Clima, precios y logística como variables clave
El cierre de la campaña gruesa se perfila favorable, pero el escenario no está completamente definido. Las variables a observar pasan por la continuidad del clima estable, la evolución de los rindes en zonas aún no cosechadas y la capacidad logística para absorber el volumen récord.
También será determinante cómo este aumento de producción se articula con el mercado y con las condiciones macroeconómicas. La magnitud del volumen proyectado abre oportunidades, pero también desafíos en términos de comercialización y gestión de excedentes.