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El gobierno reacciona mal y tarde a la irregularidad

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Luego de dar una señal de techo a las tasas y de una política monetaria menos restrictiva sobre el final de febrero, el gobierno continuó comprando reservas, aunque intervino en el mercado secundario de títulos indexados al dólar, mantuvo las tasas de cortísimo plazo en alrededor del 20,0% y obtuvo un rollover del 108,1% en la última licitación.

En cuanto a la acumulación de reservas, recordemos que el 23 de febrero se tomaron una serie de medidas que señalizaron un techo a las tasas de interés en pesos y buscaron desacelerar parcialmente el carry. Esto provocó una subida del tipo de cambio que se estabilizó en la zona de $1.400/$1.420. Dado que la oferta de divisas asociada al carry se reduciría, una hipótesis, convalidada hoy, es que a partir de este cambio el BCRA desaceleraría su compra de divisas para no ponerle presión al precio del dólar. Desde el 23 de febrero hasta la fecha, el promedio de compra del BCRA al Sector Privado fue de USD 60 millones diarios, mientras que el promedio del año hasta ese cambio de dinámica que señalamos había sido de USD 73 millones. En principio uno podría pensar que el gobierno eligió una configuración en la cual las tasas de interés comiencen a ser más bajas y menos volátiles, a cambio de aflojar marginalmente el ritmo de compras que sostuvo durante los primeros dos meses del año, siempre que el efecto sobre el tipo de cambio no sea significativo. Aun así, todavía es pronto para sacar conclusiones y un factor que debe ponderarse en el análisis es el contexto internacional que entró en turbulencia, con presiones devaluatorias sobre países emergentes y la incertidumbre generada por la guerra en medio oriente.

En cuanto a las condiciones de política monetaria, el BCRA admitió, en el último informe monetario mensual, que las compras de reservas no tuvieron como contraparte un aumento en la demanda de dinero, algo que habíamos adelantado en el newsletter de CEPA. La mención resulta peculiar dado que contradice el discurso de más de un funcionario de la autoridad monetaria. Por ejemplo, Federico Furiase (hoy Secretario de Finanzas) publicó a principios de febrero que “El Tesoro absorbe pesos que vienen del desarme de repo pasivo del BCRA”, es decir, que la compra dólares sí respondió a un aumento en la demanda de dinero, cuyo incremento se reflejó en una caída del stock de pesos que “sobran” en el sistema financiero (repo pasivo del BCRA) durante el mes de diciembre. Este argumento omite aspectos que expusimos en nuestra 1era edición de febrero. El textual del informe del BCRA es: “En línea con el comportamiento de la demanda de dinero, la Base Monetaria se contrajo 0,8% en términos reales y ajustada por estacionalidad. Comparando el saldo a fin de febrero con el del cierre del primer mes del año registró una disminución de $1,8 billones. Si bien la compra de divisas de la autoridad monetaria fue un factor de creación primaria de dinero (en febrero adquirió USD 1.557 millones, acumulando un total de USD 2.715 millones en el primer bimestre del año), su efecto resultó más que compensado por la contracción asociada a las operaciones del fisco y a las operaciones del BCRA en el mercado secundario”.

La confesión del BCRA en su informe monetario se vio reflejada también en el resultado de la licitación del jueves 12, donde Finanzas obtuvo un rollover del 108,1% y retiró de circulación $0,9 billones. Justamente el monto esterilizado es similar a la emisión por compras de divisas realizadas por el Banco Central desde la última licitación ($0,8B), demostrando una continuidad en la dinámica del BCRA emitiendo y el Tesoro esterilizando. La última colocación también nos dejó algunos detalles clave: aun luego del mal dato de IPC (2,9% general y 3,1% la núcleo para febrero) se convalidaron tasas del 2,6% Efectiva Mensual para mayo de 2026, quedando en terreno negativo; por otro lado, el bonar AO27 en dólares salió al 5,6% TIR y si bien el rendimiento disminuyó respecto a la anterior colocación, también lo hicieron las ofertas rechazadas (USD 286 millones vs. USD 718 millones). Creemos que esto responde a una disminución de los dólares ociosos en el sistema, por lo que a medida que éstos se vayan agotando, es probable que estas tasas no se mantengan en el mediano plazo.    

Según publicaron medios nacionales y replicaron agencias de Wall Street, la renuncia del Secretario de Finanzas Alejandro Lew estuvo relacionada con una frustrada colocación significativa de títulos en dólares para obtener el rollover de los próximos vencimientos, que finalmente se dio bajo la modalidad del AO27, en menor cuantía. La propuesta del ahora exsecretario hubiese sido una emisión bajo ley extranjera acompañado de un canje de títulos y habría conseguido acordar con los principales fondos colocar alrededor de USD 9.500 millones a una tasa del 9,75%. La idea era que el despeje temprano de los vencimientos de julio de 2026 y enero de 2027 acelere la caída del Riesgo País y permita al equipo económico un mayor margen de maniobra. La operación se canceló por orden de Milei.

Esta especulación no suena descabellada si tenemos en cuenta el discurso que adoptó el gobierno a partir del fracaso en la colocación de deuda de diciembre de 2025, donde luego de buscar USD 1.000 millones a menos del 9,0% TNA, obtuvieron USD 910 millones al 9,3% TNA y la postura pasó a ser “eliminar la dependencia de Wall Street”. Este episodio, en conjunto con la reticencia de los fondos extranjeros a los activos argentinos y la búsqueda de imposición de condiciones (recordemos que luego de las elecciones destacaron las declaraciones del director de mercados emergentes del fondo PIMCO, quien pidió “encarecidamente que dejen flotar su moneda” y agregó “los inversores extranjeros como nosotros no invertiremos en activos locales a estos niveles de la moneda. Punto. Punto final.”) contribuyeron a lo que vemos como un deterioro en la relación del gobierno con estos actores y a una puja de poder de negociación en la cual Milei busca demostrar que no los necesita y que prefiere/puede recurrir a mecanismos como el REPO, privatizaciones y concesiones de empresas o colocaciones locales para evitarlos. Estas alternativas no son para nada sostenibles para el refinanciamiento de la carga de vencimientos en moneda extranjera (USD 34.568 millones durante 2026 y 2027 incluyendo Bonares, Globales y Organismos Internacionales) y creemos que más temprano que tarde tendrá que dar el brazo a torcer, a menos que proceda en la descapitalización del Banco Central.

Los balances bancarios continúan dando mal y el gobierno anuncia medidas

La última semana salieron las presentaciones trimestrales de los balances de los bancos y los resultados van en línea con lo que venimos desarrollando desde hace varias ediciones, la morosidad muestra aumentos en el cuarto trimestre para todos los bancos (aunque en niveles muy distintos). El Grupo Financiero Galicia muestra la morosidad más elevada, en 8,2%, mientras que el Banco Macro registra 3,9%. Para las cuatro principales entidades que reportan en bolsa (Galicia, Francés, Macro y Supervielle), a pesar de la diferencia en las cantidades, la dinámica es la misma: fuertes subas en la morosidad del segmento minorista, de entre 0,9 p.p. y 1,4 p.p. de aumento trimestral y en el rango de 4.0 a 5.3 p.p. en términos interanuales. Como consecuencia, las previsiones -los recursos que los bancos reservan para afrontar futuras pérdidas por intereses incobrables- mostraron significativos aumentos en términos reales durante el último trimestre: +408% para el Supervielle (lo que representa 35% de los ingresos trimestrales de la entidad), +243% en el caso del Banco Macro (16,5% de los ingresos), +233% Grupo Financiero Galicia (41% de los ingresos) y +181% en el Banco Francés (25% de los ingresos).

También es relevante marcar la caída de la participación de los bancos privados en el segmento de crédito hipotecario, que tuvo como consecuencia que el Banco Nación se convierta en casi único prestamista. A comienzos de 2025 el BNA otorgaba alrededor del 20% de esta línea y el Galicia lideraba con 32%, mientras que a enero de 2026 el Banco Nación representó el 97% de las hipotecas entregadas. Esto encuentra un correlato en la evolución de las tasas de interés ofrecidas, que en sus mínimos de oct-24 promediaban 5,4% TNA (con acreditación de sueldo) y en feb-26 promediaron 11,4% TNA, un incremento de 6 puntos porcentuales impulsado por la política del Tesoro de ofrecer tasas reales altas en sus títulos. Como reacción a la insostenibilidad del otorgamiento de estas líneas, los bancos habrían pedido al equipo económico medidas relacionadas a la securitización de estos créditos, es decir, el agrupamiento o empaquetamiento de múltiples hipotecas para convertirlas en activos financieros negociables en el mercado secundario de títulos. En este sentido, es posible que el gobierno esté pensando en utilizar los recursos del FAL como garantía de fondeo a mediano/largo plazo para la securitización de los créditos hipotecarios.

En este contexto de fuerte crecimiento del riesgo de crédito se conocieron dos medidas. Por un lado, el BCRA comunicó la implementación de un nuevo instrumento, el Cobro con Transferencia (CCT), que permite el cobro de cuotas de préstamos mediante transferencia inmediata hacia los acreedores (a diferencia del débito automático que puede presentar liquidaciones diferidas). Debería estar disponible para septiembre de 2026. Lo que consideramos más relevante de esta medida es el límite que impone en cuanto a la relación cuota/ingreso de 30% que, si bien era una práctica habitual para los bancos, la novedad es que incorpora a los Proveedores No Financieros de Crédito (PNFC). Uno de los grandes problemas de la dinámica de sobreendeudamiento de las familias derivó del no control de la relación cuota/ingreso en los PNFC (Mercado Pago, NaranjaX, etc.): aunque los bancos limitaban los nuevos préstamos al 30%, los PNFC permitían financiaciones, provocando que las cuotas (agregando deuda con ambos tipos de entidades) superen ampliamente el 30% del salario. Otros de los aspectos importantes de la nueva modalidad es la asignación de la responsabilidad de fraude al prestamista y el límite a la cantidad de intentos de cobro de las cuotas, ya que ciertas entidades otorgan préstamos a individuos con baja o nula capacidad de pago, pero apuestan a “barrer las cuentas” constantemente. Aunque el CCT contiene medidas que ayudarían a un mercado crediticio más saludable, llega muy tarde y no resuelve el problema de la irregularidad del crédito hoy, sino que suaviza las condiciones en adelante, pero tendrá, como contracara, una reducción de consumo. Como sostenemos constantemente, la morosidad es una consecuencia de un programa económico que no impone un marco de tasas de interés asequibles para las familias, al mismo tiempo que recurre a pisar los salarios como ancla inflacionaria.    

La otra medida anunciada fue el descuento en nómina, muy festejada por el ministro Sturzenegger en redes sociales. La norma, incluida en la Reforma Laboral y que modifica la Ley de Contrato de Trabajo, consiste en la habilitación a las entidades bancarias para descontar del salario las cuotas de préstamos. Aunque el gobierno la comunique como una medida de alivio a las familias, realmente atiende a las necesidades de las Entidades Financieras. En cuanto a las tasas, el razonamiento se orienta a que, si es más segura la capacidad de cobro, el costo de endeudamiento debería bajar. Además, incentiva a un menor esfuerzo de los prestamistas respecto el análisis crediticio de las familias, ya que cuentan con un seguro de descuento salarial. Por último, aunque se lo presente como una modalidad libre de riesgo, está expuesto a la pérdida del empleo, en un contexto de expectativas de caída de la actividad industrial y la desregulación generada por la reforma laboral.

Los cuatro frentes de Trump: inflación, Irán, crecimiento y elecciones

Previo a la guerra con Irán, los datos de inflación núcleo en Estados Unidos del último trimestre mostraban un valor interanual cada vez menor (2,7% en diciembre, 2,5% en enero y 2,47% en febrero), aunque con datos trimestrales más cercanos al 3% anual. La pregunta era, entonces, si se había estancado el proceso desinflacionario. Pero ahora con el impacto inflacionario evidente derivado del precio del petróleo que oscila entre subas del 28% y 65% desde el inicio del conflicto, la pregunta es otra: la suba del petróleo ¿tendrá un efecto único (one off) o habrá impactos de segunda ronda que puedan llevar a la FED a subir las tasas de interés este año? En este contexto, las probabilidades implícitas de suba de tasas en base a la FED de Atlanta pasaron de 8% previo al conflicto al 23% para fines de 2026.

Este escenario de inflación creciente se presenta en un momento de mucha debilidad del mercado laboral: en febrero se perdieron 92.000 puestos de trabajo y el desempleo subió 0,1 p.p. (a la zona de 4,4%), nivel en el cual se mantiene relativamente estable desde septiembre de 2025 (aunque es 0,6 p.p. mayor al valor de marzo 2025). La debilidad del mercado laboral se refleja en que, en promedio, la variación de empleo en los últimos seis meses fue de una retracción de mil puestos de trabajo por mes, en un país que según estimaciones de la FED y la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO por sus siglas en inglés), debe crear entre 40 mil y 80 mil puestos de trabajo mensuales para mantener estable el nivel de desempleo (debido a la incorporación de jóvenes e inmigrantes al mercado laboral).
Trump llegó al poder con la propuesta inicial del 3-3-3, que hacía referencia a aumentar en 3 millones la producción de barriles de petróleo, 3% el PBI y reducir el déficit financiero al 3%. Pero este escenario se encuentra lejos de cumplirse.

Para el objetivo de 3 millones nuevos de barriles por día el gobierno recurrió principalmente a desregulaciones del sector y quitar beneficios a las energías renovables, el resultado fue una suba de 0,7 millones desde enero a septiembre, donde la producción se estancó y las proyecciones de la EIA (Energy Information Administration) para 2026 no muestran un repunte en la producción, por lo que si se desea alcanzar el objetivo harán falta nuevas medidas o un precio mayor al promedio 2025 (USD $69 por barril).
El 3% de crecimiento del PBI por año aún no se logró: 2,2% en 2025 aunque impactado por el shutdown. Según el discurso oficial se alcanzaría por las desregulaciones y quitas de impuestos, aunque lo más probable es que el motor real para un eventual 3% de crecimiento sea la inteligencia artificial. En ese punto es relevante notar que el impacto de la política antinmigración de Trump lo alejó de la meta. Según estimaciones de la Reserva Federal de San Francisco, la inmigración neta en 2025 alcanzaría las 500.000 personas, frente a los 2,2 millones de 2024, lo que, según estimaciones de la FED de Dallas, redujo el crecimiento del PBI en 2025 entre 0,75 y 1,0 puntos porcentuales.

El último objetivo, de 3% de déficit financiero, depende no solo de una reducción del déficit primario mediante recaudación por aranceles y ajustes al gasto sino también una reducción en la carga de los intereses de la deuda por lo que, durante los últimos meses, se profundizaron las presiones hacia Powell para que baje las tasas. La combinación del fallo adverso de la Corte Suprema y que después de los últimos acontecimientos el mercado redujo sus expectativas de bajas de tasas, genera que se aleje aún más el objetivo.

Respecto al futuro de las tasas de interés, las especulaciones acerca de qué esperar con la asunción de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal en mayo, son enormes. Se trata de un ex gobernador de la Reserva Federal entre 2006 y 2011 que, si bien apoyó el Quantitave Easing (inyección de liquidez mediante compras de títulos públicos por parte de la FED), luego se volvió muy crítico de la liviandad con la que se lo utilizó posteriormente (actualmente nos encontramos en un ciclo de inyección de liquidez iniciado en diciembre 2025 por USD 20 mil millones mensuales). Si bien se trata de un perfil con diversas conferencias de prensa en las cuales prioriza controlar la inflación y, por lo tanto, se lo considera más propenso a un endurecimiento de la política monetaria, no es un factor a olvidar que quien propuso su candidatura es el mismo Trump. Luce difícil entender las razones por las cuales Trump hubiera elegido alguien incluso más restrictivo que Powell (a quien critica cada vez que puede por su “demora” en bajar las tasas). Es posible imaginar que, al revés de lo previsto, Kevin Warsh es elegido justamente para hacer el “trabajo sucio” (una baja de tasas más basada en motivos políticos que técnicos) por su reputación de un hombre duro contra la inflación.

Actualmente todos los medios económicos se centran en guerra en Irán. La previsión inicial de guerra corta (por los grandes costos en términos de actividad e inflación que puede generarle a Estados Unidos un conflicto extendido) parecen diluirse con el correr de los días. Se trata de una guerra con un país que parece haberse preparado para el conflicto, que cuenta con fuertes ventajas geográficas para defenderse y que apuesta a un proceso de desgaste atacando plantas desalinizadoras de agua de los países aliados de EE.UU. en la región y cerrando el estrecho de Ormuz para generar el mayor shock de oferta de la historia del petróleo (20 millones de barriles diarios o 20% del volumen global vs 5 millones o 10% del volumen global en la crisis del petróleo de 1973). En este contexto, los países miembros del G7 se comprometieron a liberar 400 millones de barriles para atender al shock (más del doble de lo que liberaron con el ataque de Rusia a Ucrania) y el Tesoro de los Estados Unidos empezó a intervenir activamente en los futuros de petróleo para intentar reducir el shock. Estas decisiones terminaron fortaleciendo la hipótesis de conflicto largo (un problema de flujo no se resuelve con stock). La extensión del conflicto impacta en dos problemas concretos. Por un lado, países como Iraq y Kuwait comunicaron que reducirán su producción ya que no cuentan con capacidad de almacenamiento suficiente para mantener el ritmo sin poder enviar barriles por el estrecho. En segundo lugar, aumenta las probabilidades de daños a capacidades instaladas difíciles de recuperar como la planta de GNL en Qatar, por lo que el mercado comienza a incorporar escenarios de estrés incluso después de una reapertura del estrecho de Ormuz.

La incertidumbre sobre la evolución de la inflación y el impacto futuro del incremento del precio del petróleo, los incumplimientos de promesas sobre PBI, déficit financiero y producción petrolera, la decisión de la Corte Suprema sobre aranceles y el escenario de posible postergación de baja de tasas, se debe analizar al calor de un hecho político trascendente: en noviembre de este año Trump enfrenta las elecciones de medio término, algo que parece condicionarlo en cada decisión.

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¿Cuál es la Mejor Billetera Virtual en Argentina? Guía Completa para Elegir en 2026

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Las billeteras virtuales han revolucionado la forma en que los argentinos manejamos nuestro dinero. Ya no dependemos únicamente de los bancos tradicionales con sus horarios limitados y comisiones elevadas. Pero con tantas opciones disponibles, surge la pregunta inevitable: ¿cuál es realmente la mejor billetera virtual para tus necesidades?

¿Qué Hace Especial a una Billetera Virtual en Argentina?

Antes de comparar opciones, es importante entender qué características debe tener una billetera virtual para funcionar bien en el contexto argentino. No es lo mismo elegir una billetera en Estados Unidos que en Argentina, donde la inflación y las regulaciones cambiarias son parte de la realidad diaria.

Una buena billetera virtual en Argentina debe permitirte manejar tanto pesos como dólares de forma fácil y segura. También debería ofrecer tasas de cambio competitivas, porque cada peso cuenta cuando la inflación está por las nubes. Además, la posibilidad de enviar y recibir dinero internacionalmente es crucial, especialmente si trabajás con clientes extranjeros o tenés familia en el exterior. Eso exactamente es lo que puedes obtener con la cuenta virtual en dólares de Airtm.

Las Principales Opciones en el Mercado Argentino

Airtm lidera el mercado local con su integración perfecta al ecosistema de los diversos marketplaces y su mercado p2p. Es práctica para compras online y tiene excelente reputación. 

Ualá se ha posicionado como una alternativa moderna a los bancos tradicionales, ofreciendo una tarjeta de débito gratuita y una app intuitiva. Es excelente para gastos cotidianos en pesos, pero sus capacidades para manejar divisas extranjeras son restringidas.

Brubank promete ser “el banco digital del futuro” y efectivamente ofrece una experiencia bancaria más moderna. Tienen buenos productos para ahorro en pesos, pero nuevamente, las opciones para monedas extranjeras son limitadas.

El Desafío de las Monedas Extranjeras

Aquí es donde muchas billeteras virtuales argentinas muestran sus limitaciones. Si trabajás como freelancer para clientes internacionales, si recibís remesas del exterior, o simplemente querés proteger tus ahorros de la inflación manteniendo dólares, las opciones locales pueden quedarse cortas.

Las regulaciones cambiarias argentinas hacen que sea complejo para las billeteras locales ofrecer servicios robustos en monedas extranjeras. Esto significa que, aunque estas apps son excelentes para transacciones en pesos, pueden no ser la mejor opción si necesitás flexibilidad internacional.

Airtm: Una Perspectiva Global para Usuarios Argentinos

En este contexto surge Airtm como una alternativa que aborda específicamente estos desafíos. A diferencia de las billeteras tradicionales que se enfocan en un mercado local, Airtm fue diseñada desde el inicio para usuarios que necesitan manejar dinero internacionalmente.

La principal ventaja de Airtm es su capacidad para conectar diferentes métodos de pago y monedas en una sola plataforma. Podés recibir dólares de un cliente en Estados Unidos, convertir una parte a pesos argentinos para gastos locales, y mantener el resto en dólares como protección contra la inflación. Todo esto sin las complicaciones y comisiones excesivas de los bancos tradicionales.

Además, Airtm opera con tasas de cambio del mercado real, no con el tipo de cambio oficial que muchas veces está desactualizado. Esto significa que obtenés más valor por tu dinero en cada transacción.

¿Cómo Elegir la Billetera Virtual Correcta?

La respuesta depende de tus necesidades específicas. Si principalmente gastás en pesos y hacés compras locales, las opciones argentinas como Mercado Pago o Ualá pueden ser suficientes. Son fáciles de usar, tienen buena aceptación local, y están integradas al ecosistema financiero argentino.

Pero si tu situación es más compleja, si trabajás internacionalmente, recibís pagos en dólares, o querés proteger tus ahorros de la inflación, Airtm puede ser una solución que pueda manejar múltiples monedas y fronteras sin complicaciones.

El Poder de la Diversificación

Una estrategia inteligente que muchos argentinos están adoptando es no depender de una sola billetera virtual. Podés usar una app local para gastos cotidianos y una plataforma internacional como Airtm para manejar dólares y transacciones internacionales.

Esta diversificación te da flexibilidad y reduce riesgos. No ponés todos tus huevos en una sola canasta, y tenés las herramientas adecuadas para cada situación financiera que pueda surgir.

Mirando Hacia el Futuro

El panorama financiero en Argentina está cambiando rápidamente. Las billeteras virtuales han democratizado el acceso a servicios financieros que antes estaban reservados para unos pocos. Ya no necesitás ser un gran empresario para manejar múltiples monedas o enviar dinero al exterior de forma eficiente.

Cada día más argentinos descubren que tienen opciones para tomar control de sus finanzas, proteger sus ahorros, y participar en la economía global sin las barreras tradicionales que imponían los bancos.
La mejor billetera virtual para vos es aquella que se adapta a tu realidad específica y te da las herramientas para alcanzar tus objetivos financieros. Con plataformas como Airtm, tenés la libertad de manejar tu dinero sin fronteras, proteger tu poder adquisitivo, y construir un futuro financiero más estable. Porque al final del día, tu dinero debería trabajar para vos, no en contra tuya. Abre ahora tu cuenta de Airtm.

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El riesgo país de la Argentina vuelve a la zona de los 600 puntos por la guerra en Medio Oriente

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El riesgo país de la Argentina volvió a la zona de los 600 puntos en el comienzo de la segunda semana de marzo, en medio de la tensión en los mercados ante la escalada del conflicto en Medio Oriente.

En la previa de la apertura de los mercados, el indicador del JP Morgan trepó hasta los 603 puntos básicos a raíz de la caída del precio de los bonos en Wall Street, pero en el comienzo de las operaciones recortó la suba a 593 puntos básicos.

De esta manera, el riesgo país avanza 18 puntos respecto al cierre del viernes pasado, cuando se ubicaba en 575, lo que implica un alza del 3,13%.

Los bonos argentinos caen hasta 1,3% en el premarket de Wall Street, siguiendo la tendencia de los mercados globales en medio de la importante venta de la renta fija internacional, tras la profundización del enfrentamiento entre Estados Unidos e Israel con Irán en Medio Oriente.

Las bajas más fuertes se dan en los bonos de tramo largo de la curva, en particular los que vencen en 2041 y 2046.

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Las bolsas globales operan en rojo ante la disparada del petróleo por encima de los US$100

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Las bolsas de Europa y Asia registran un nuevo declive en el comienzo de la segunda semana de marzo mientras los precios del petróleo se disparan por encima de los US$100 ante la escalada en el conflicto en Medio Oriente.

Los mercados internacionales profundizan su caída en medio de la persistencia del enfrentamiento entre Estados Unidos e Israel con Irán. En Europa, las bolsas abrieron en rojo con París bajando 2,72%, Fráncfort 2,51%, Milán 2,79%, Londres 2,71% y Madrid 3,22%.

En este contexto, el índice Euro Stoxx 50 se desploma un 2,76% y en España el Ibex 35 cede un 2,81% quedando por debajo de los 17.000 puntos, acumulando una caída del 10% de su valor (2000 puntos) en poco más de una semana tras el estallido del conflicto.

En el continente asiático, vuelven a darse registros negativos en los principales mercados. Tokio terminó la sesión con una caída de 5,24% y Hong Kong, de 1,35%. En Seúl el derrumbe alcanzó el 5,96% y en Shanghái el retroceso fue más moderado (-0,67%).

El mal clima en los mercados se acentúa ante la disparada de los precios del petróleo por encima de los US$100, alcanzando el nivel máximo desde 2022, cuando se produjo la invasión de Rusia en Ucrania.

De esta manera, el precio del barril de Brent, referencia para Europa, llegó a trepar hasta la zona de los US$120 para luego moderarse a 105,5 dólares, un alza del 13,8%. Mientras que el crudo West Texas Intermediate (WTI) de referencia en Estados Unidos, también rozó los US$120 y luego bajó a 102,9 dólares, una suba del 13,3% respecto al último cierre.

La moderación en los valores está atada a la posibilidad de que el G7 decida este lunes liberar coordinadamente sus reservas de petróleo ante la persistencia del cierre de la circulación en el estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial.

Asimismo, el precio del gas europeo también continúa su escalada, al dispararse por encima del 15%, a raíz de que el conflicto amenaza las exportaciones de gas natural licuado del Golfo. De esta manera, el contrato de futuros TTF holandés, considerado la referencia europea, aumentó hasta los 61,7 euros por megavatio hora.

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Objetivos desafiantes en la Fase 4

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Por Guillermo Bermúdez -A mediados de diciembre de 2025, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), comunicó los lineamientos de su política cambiaria y de adquisición de reservas para 2026 en el marco de la Fase 4 del Programa Económico.

En materia cambiaria, las bandas de flotación que se indexaban al 1% mensual, pasarían a partir de enero a ajustarse con la inflación de dos meses previos, al tiempo que, siguiendo el proceso de recuperación de la demanda de dinero y el estado de la liquidez del mercado de cambio, la autoridad monetaria pasaría a implementar un programa de adquisición de divisas. De acuerdo con estimaciones del BCRA, la Base Monetaria se recuperará desde el 4.2% del PBI a fin de 2025 al 4.8% al final de 2026, permitiendo la adquisición de entre USD 10 mil y USD 17 mil millones a lo largo del año para el fortalecimiento de la hoja de balance de la autoridad monetaria, sin requerimientos de esterilización. Las anteriores líneas de acción fueron ratificadas con la presentación de los objetivos y planes para el año 2026 del BCRA, donde, además, se hacía referencia a que el Banco mantendría el sesgo contractivo en su política monetaria con monitoreo de la evolución de los agregados monetarios.

Prescindiendo de los factores estacionales que pueden afectar la demanda de dinero en enero y febrero, el objetivo de compra de reservas a partir de la recuperación de la demanda de pesos -es decir, con emisión sin esterilización- planteado para 2026, luce desafiante en vistas a lo ocurrido en los meses recientes con la demanda por circulante de parte del público.

Claro es que el recorte de la inflación de niveles cercanos al 300% en la primera parte de 2024 a valores por debajo del 50% en el inicio del segundo trimestre de 2025, motorizó la recuperación de la demanda de dinero –con una marcada corrección a la baja en la velocidad de circulación. Pero en los meses sucesivos, la demanda de dinero volvió a mostrar un retroceso, inicialmente siguiendo el levantamiento de las restricciones para la operatoria cambiaria para personas físicas y luego a la par de las turbulencias financieras que siguieron al desarme de las LEFI y la creciente incertidumbre electoral desatada tras las elecciones de medio término en la provincia de Buenos Aires.

Desde la perspectiva del BCRA, la inestabilidad política iniciada en abril último explicó el freno en el proceso de remonetización, con colapso en la demanda de dinero y un proceso de dolarización de portafolios sin antecedentes. Al respecto, merece mencionarse que desde abril y hasta diciembre, la formación de activos externos del sector privado no financiero superó los USD 37.8 mil millones, relegando episodios del pasado como el que se desarrolló desde diciembre de 2016 a agosto de 2018 o la dolarización que tuvo lugar entre fines de 2007 y comienzos de 2009. Cierto es que la operatoria del mercado de cambio sugiere que el proceso de dolarización habría tenido una normalización, contando con el hecho de que la demanda de dólares sin fines específicos por parte de los privados pasó de promediar USD 4.3 mil millones entre abril y octubre a USD 1.5 mil millones en el último bimestre del año.

Nuevamente desde la perspectiva de la autoridad monetaria, superado el período de incertidumbre pre electoral vuelven a presentarse condiciones favorables en términos de expectativas de crecimiento, recuperación de la demanda de dinero y de la acumulación de reservas internacionales. ¿Será suficiente la remonetización para alcanzar un volumen de compras de divisas que permita una recomposición del stock de reservas internacionales brutas y netas?

Antes de observar la evolución reciente de la demanda de dinero y la recomposición del stock de reservas internacionales, resulta de utilidad repasar lo ocurrido en 2025. El año pasado, la Base Monetaria cerró en $ 42.9 billones, expandiéndose 44.5% respecto al nivel de fin de 2024, distribuyéndose 52.7% en circulante en poder del público, 36.9% en encajes y el resto correspondiendo a la caja en los bancos. Pero el dato destacado corresponde al hecho de que, en el año, el circulante en poder del público creció 38.1%, muy por debajo de los encajes que aumentaron 62.7%.

Lo anterior permite poner en perspectiva el debilitamiento de la demanda de pesos en un contexto de levantamiento de las restricciones a la operatoria con divisas para las personas físicas, y el impacto del desarme de las LEFI -el 89.7% del aumento de la Base Monetaria en 2025 puede explicarse por la expansión asociada al desarme de las LEFI-, y la política de encajes implementada luego para contener el desborde monetario que significó aquella operación, con consecuencias sobre el nivel y volatilidad de las tasas de interés.

De lo anterior también el foco en la discusión sobre la liquidez y el necesario proceso de normalización de la política de encajes bancarios con el objetivo de dar fluidez a una recuperación del crédito tras el deterioro de su crecimiento que tuvo lugar desde mediados del año pasado.

Al respecto, debe observarse que si bien el nivel de la Base Monetaria al cierre de 2025 fue muy inferior a la estimación incluida en la revisión de julio del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional -fijaba la Base a fin de año en $ 50.4 billones-, ello no es suficiente para caracterizar al escenario actual como uno con faltante de liquidez, sino más bien uno en el que una parte excedente de ésta se encuentra contenida en unos encajes bancarios históricamente elevados y que su desarme progresivo es el medio para inyectar fondos que satisfagan la recuperación de la demanda de dinero.

Con todo, el apretón monetario en 2025 se dio sobre los bancos, mientras que el circulante en poder del público avanzó ligeramente por encima de la inflación. De aquí, el interrogante es ¿qué dinámica tendrá la demanda de dinero y si ella será capaz de sostener la adquisición esperada de reservas internacionales con emisión sin esterilización y con normalización de encajes? O ¿se requerirá un cambio de estrategia -conjuntamente con el Tesoro- hacia una posición monetaria más expansiva?

Al respecto, debe tenerse presente que en 2025 el BCRA logró acumular reservas –unos USD 11.5 mil millones-, pero una parte insignificante –USD 198 millones- procedió de compras que la autoridad monetaria dejó de realizar a mediados de marzo de 2025, de modo que la mayoría de los fondos provino de desembolsos de Organismos Internacionales, operaciones con bancos del exterior, encajes por depósitos en dólares y de la asistencia del Tesoro americano[1].

En prospectiva, un ejercicio sobre la evolución de la Base Monetaria en el que el crecimiento de la demanda por circulante resulte una vez y media el del PBI nominal y la relación de encajes a PBI se mantuviera en los niveles actuales[2], arroja como resultado un crecimiento de la Base Monetaria del 29.3% interanual a diciembre 2026, colocando la relación de Base a PBI en 4.4% en comparación con el 4.2% a fin de 2025.

Del ejercicio anterior, que supone un marcado repunte nominal en la demanda por circulante, el aumento de la Base Monetaria teniendo en cuenta el tipo de cambio mínimo proyectado a diciembre de 2026 en el REM del BCRA de enero, resultaría en una expansión equivalente a USD 8.5 mil millones, de los cuales USD 5.9 mil millones procederían de una mayor demanda por circulante. El resultado sugiere que la meta de adquisición de divisas sin esterilización propuesta en el marco de la Fase 4 del Programa Económico, luce desafiante.

Así, la consecución del objetivo propuesto de adquisición de divisas por parte de la autoridad monetaria podría requerir una emisión que la demanda de dinero no convalide, lo que sin esterilización impactaría en la inflación. Al respecto, es poco probable que las autoridades estén dispuestas a relajar el proceso de desinflación -teniendo en cuenta además la reciente controversia respecto al cambio de canasta de base en la medición del índice de precios al consumidor-, a pesar de que el aumento en el stock de reservas pueda gravitar positivamente en la percepción de riesgo de los inversores y allanar la vuelta al mercado internacional de deuda. Con todo, no parece factible que la acumulación de reservas propuesta por las autoridades proceda en su totalidad de la remonetización –emisión sin esterilización-, pues ésta se proyecta insuficiente.  

Pero, ¿qué ha ocurrido en los dos primeros meses del año? En términos de la evolución de la Base Monetaria[3], ésta ha mostrado una contracción del orden de los 580 millones de pesos, combinando una caída en la demanda por circulante de $ 1.2 mil millones, con un retroceso de la caja en bancos de $ 100 millones y un aumento de los encajes bancarios del orden de los $ 750 millones. Esta contracción de la Base Monetaria procede fundamentalmente del resultado de las operaciones con el Tesoro, al tiempo que las compras de divisas al sector privado resultan en una expansión de Base por unos $ 3.5 mil millones.

Como se observa, las operaciones del BCRA con el Tesoro han impreso un sesgo contractivo a la Base Monetaria. Estas operaciones comprenden la compra de divisas de parte del Tesoro para la cancelación de sus compromisos, que en el bimestre alcanzaron $ 5.2 mil millones, junto con otras operaciones que recortaron $ 712 millones a la Base. Finalmente, otras operaciones del BCRA hicieron un aporte por unos USD 1.85 mil millones a la expansión de la cantidad de dinero. Así, fundamentalmente a causa de la compra de divisas al BCRA, las operaciones del Tesoro han contribuido a la contracción de la Base Monetaria en un escenario de debilidad de la demanda por circulante.

Claro es que la demanda de dinero revierte -especialmente en enero-, el alza estacional de diciembre, y de ello el retroceso observado en el bimestre. No obstante, si bien la medición corregida por estacionalidad muestra ligeras mejoras nominales en niveles, el circulante continúa recortándose en términos del PBI desde abril del año pasado.

Gráfico 1

Fuente: Elaboración propia en base a BCRA.

Asociado a lo anterior, los resultados de la primera licitación de instrumentos del Tesoro en febrero. Precisamente, en dicha operación el Tesoro colocó deuda por $ 9 billones –habiendo recibido ofertas por más de $ 11.5 billones con demanda por cobertura muy baja-, equivalentes al 123% de los montos a renovar, con tasas en el segmento de tasa fija en pesos ligeramente por encima de las negociadas en el mercado secundario, incentivando la continuidad de la estrategia de posicionamiento en tasa. De esto modo, el Tesoro contribuyó a compensar la expansión en la cantidad de dinero derivada de la compra de divisas.

A diferencia de la estrategia desplegada en la primera licitación -en términos de tasas y renovación de vencimientos-, hacia el final del mes el Tesoro modificó la oferta de títulos, concentrándose en instrumentos ajustables por la evolución del CER y dólar, así como también un bono en dólares, pero no presentando otros a tasa fija como lo había hecho anteriormente. De este modo, por un lado, el Tesoro comenzó a recaudar las divisas para el pago de deuda de mediados de año –en la licitación inicial logró con holgura colocar el cupo de USD 150 millones[4] y un día más tarde en la reapertura volvió a hacerse de USD 100.4 millones-, mientras que, por el otro, logró la extensión de plazos sin otorgar alzas de tasa, en un horizonte de desinflación y menores presiones cambiarias, apuntando a una reducción de tasas. Junto a lo anterior, una novedad del resultado de la licitación fue que el Tesoro inyectó liquidez al renovar el 93.3% del total de vencimientos por $ 7.22.

Junto con el retroceso en la demanda de circulante por parte del público, en las primeras semanas del año se tiene una mejora en la acumulación de reservas internacionales por parte del BCRA, que no procede en lo sustantivo de la compra de divisas sino del incremento de los encajes por depósitos en dólares y de otros factores como la operación de pase pasivo con bancos internacionales de comienzos de enero.

En efecto, desde comienzo del año[5] el stock de reservas internacionales brutas se incrementó USD 5.1 mil millones. En el periodo, el aporte de compras de divisas superó los USD 2.4 mil millones, lo que ilustra el cambio de la política implementada por el BCRA, contando con el hecho de que desde mediados de abril de 2025 había dejado de participar como demandante en el mercado de cambios a la espera de que el tipo de cambio tocara el piso de la banda.

Las compras del BCRA se dan en un escenario de oferta holgada asociada al despliegue de la estrategia de tasas por parte de inversores, a la colocación de deuda por parte de gobiernos provinciales, obligaciones negociables por parte de empresas privadas, el aumento de los préstamos en dólares y un aumento en el primer mes del año de la liquidación de divisas del agro asociada a la cosecha fina record. En efecto, la liquidación de divisas del complejo cerealero oleaginoso ascendió en enero a USD 1,851 millones, marcando un alza del 82.3% respecto a diciembre, mientras que los préstamos en dólares al sector privado acumulan un crecimiento desde comienzos de año de más de USD 1.65 mil millones.

Es dable mencionar que el cambio en la política de compras fue bien recibido por el mercado, lo que se reflejó en un mayor recorte del riesgo soberano, que pasó a colocarse algo por encima de los 500 puntos básicos. No obstante, las compras acumuladas en lo que va del año se colocan por debajo de los niveles alcanzados en la misma cantidad de jornadas de operaciones que en los dos últimos años; USD 4.93 mil millones en 2024 y USD 2.62 mil millones en 2025.

En cuanto a los usos de las divisas, las autoridades continuaron en los primeros dos meses de 2026 cancelando deuda con Organismos Internacionales y con tenedores privados del exterior, por un monto acumulado de USD 1.2 millones de dólares y algo más de USD 4 mil millones, respectivamente. Precisamente, esta estrategia en el pasado fue la que limitó la capacidad de acumulación de reservas en un contexto de compras récord de divisas desde el inicio de la actual gestión de gobierno.

Es así que el mayor aporte a la mejora del stock de reservas internacionales en lo que va de 2026 provino del aumento de los encajes por depósitos en dólares y de otras operaciones del BCRA. Por el lado de estas últimas, en el acumulado del año se sumaron USD 4.5 mil millones, destacándose el aporte que hizo la operación de pase de comienzos de enero con bancos internacionales, que aportó reservas por USD 3 mil millones contra la tenencia de Bonares del BCRA. En el caso de los encajes por depósitos en dólares, estos sumaron USD 3.45 mil millones, en un escenario en el que los depósitos en esa moneda alcanzan los USD 42 mil millones, marcando un récord desde el abandono del régimen de Convertibilidad.

El crecimiento de los depósitos en dólares es una señal positiva pues se da en un contexto en el que desde comienzos de enero quedaron liberados USD 20.6 mil millones de depósitos en cuentas especiales de regularización de activos (CERA) procedentes del régimen de regularización de obligaciones fiscales de 2024.

La recuperación del stock de reservas internacionales, proveniente principalmente del aumento de los depósitos en dólares y de operaciones financieras con el exterior antes que de compras de divisas apuntaladas en la remonetización de la economía, plantea la paradoja de que, por un lado, se elevan las reservas brutas, pero las netas no muestran mejoras significativas.

Gráfico 2

Fuente: Elaboración propia en base a BCRA.

En efecto, los datos del balance del BCRA a mediados de febrero indicaban que el nivel de reservas internacionales brutas alcanzaba USD 45 mil millones, mostrando una mejora de USD 4 mil millones desde comienzos de año, mientras que las reservas netas se elevaron en el periodo sólo USD 1.4 mil millones, manteniéndose en negativas en más de USD 9.3 mil millones a precios de mercado. Si el cálculo se aproxima con los precios del acuerdo con el FMI –descontando por caso  cambios en la valuación del oro-, las reservas brutas se colocarían cerca de los USD 41 mil millones, USD 2.7 mil millones por encima del cierre de 2025, mientras que las reservas netas se habían recuperado USD 903 millones hasta los USD 12.8 mil millones negativos[6].

Recapitulando. El objetivo de adquisición de divisas a partir de la remonetización de la economía en el marco de la Fase 4 del Programa Económico luce desafiante, aún en un escenario en el que la demanda de circulante por parte del público muestre un avance muy superior al repunte nominal de la economía. En lo que va del año, en un contexto de marcada debilidad de la demanda por pesos, el Tesoro ha impreso mayormente un sesgo contractivo a la expansión monetaria, tanto por sus operaciones con divisas como a partir de su estrategia de renovación de deuda, contribuyendo con el BCRA a contener el exceso de liquidez. Asimismo, la mejora en el stock de reservas brutas de las últimas semanas ha procedido parcialmente de la compra de dólares, al tiempo que se ha tenido un aumento de los encajes por depósitos en dólares y han hecho su aporte las operaciones financieras con el exterior.

A modo de síntesis. El desliz inflacionario de los meses recientes y la demora esperada en perforar el piso del 2% mensual de inflación, hacen poco probable que las autoridades se inclinen por una expansión en la cantidad de pesos para la compra de dólares no convalidada por la demanda que contamine el proceso de desinflación. La estrategia del Tesoro en la segunda licitación del mes inyectando ligeramente liquidez y buscando contener tasas, podría significar un cambio en aquel sentido, pero debería refrendarse en las semanas por venir. Con un margen acotado para la compra de divisas sin esterilización, sin nuevas operaciones de pase con el exterior y mayores desembolsos por parte de Organismos Internacionales, la recuperación del stock de divisas descansaría en una mayor inyección de liquidez que simultáneamente apuntale la cotización del dólar y al mismo tiempo posponga el proceso de desinflación.

Guillermo Bermúdez, economista senior de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL)

[1] El 9 de enero pasado, el BCRA anunció que a mediados de diciembre se cancelaron las operaciones realizadas con el Departamento del Tesoro americano en el marco del acuerdo de estabilización cambiaria celebrado en octubre.

[2] Bajo el supuesto de que el crecimiento de los depósitos avanza por encima del PBI y se tiene algún ajuste en la política de encajes.

[3] Con datos al 20 de febrero.

[4] Se espera realizar colocaciones en sucesivas licitaciones hasta alcanzar los USD 2 mil millones.

[5] Con datos al 20 de febrero.

[6] Una parte importante de la diferencia en la medición a precios corrientes y a precios del Acuerdo viene dada por la evolución de la valuación de las tenencias de oro por parte del BCRA. Precisamente, a la segunda semana de febrero el precio del oro acumulaba un alza de 16% desde el fin de 2025.

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