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Dólar, tasas y bonos: señales mixtas en el inicio del nuevo esquema cambiario

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El dólar oficial revirtió la tendencia sobre el cierre y subió este lunes, en una jornada marcada por la volatilidad, el seguimiento de las tasas de interés y la atención puesta en la acumulación de reservas del Banco Central (BCRA). El movimiento se dio tras una primera semana del año con bajas, en un contexto atravesado por el nuevo esquema cambiario, el pago de deuda por más de u$s4.200 millones y la estrategia oficial para evitar que el tipo de cambio mayorista toque el techo de la banda, ubicado en 5%.

Rueda cambiaria: suba del oficial, brechas acotadas y fuerte volumen

En el segmento mayorista, referencia del mercado, el dólar avanzó $2,50 y cerró en $1.467,50. En tanto, el dólar minorista en el Banco Nación finalizó a $1.440 para la compra y $1.490 para la venta, mientras que el promedio de entidades financieras que releva el BCRA lo ubicó en $1.483,19 para la venta.

Entre los paralelos, el dólar blue borró el avance intradiario y cerró a $1.485 para la compra y $1.505 para la venta. Los dólares financieros operaron con movimientos acotados: el MEP cedió 0,1% hasta $1.487,88, con una brecha de 1,5%, y el CCL subió 0,2% a $1.532,45, llevando la brecha con el oficial al 5,5%.

El volumen operado fue significativo. En el contado se negociaron u$s433,520 millones, mientras que en el mercado de futuros el monto alcanzó los u$s308 millones, según el operador Gustavo Quintana.

Nuevo esquema, tasas bajo presión y compras de reservas

Tras el estreno del nuevo esquema cambiario, la semana pasada mostró una dinámica particular. De acuerdo con PxQ, el BCRA compró divisas mientras el Tesoro vendió dólares para evitar que el tipo de cambio alcanzara el techo de la banda. Esa estrategia, señalaron, terminó “evidenciando un mercado corto si se quiere acumular reservas sin acceso al mercado internacional de crédito”.

Para Econviews, el interrogante central es si el Gobierno podrá seguir acumulando reservas sin movimientos significativos del tipo de cambio. “Esa obsesión con el dólar planchado tuvo su costo en las tasas de interés”, advirtieron. Según la consultora, el aumento estacional de la demanda de dinero en diciembre volvió a estresar la liquidez bancaria, llevando a las tasas de corto plazo a niveles altos y volátiles.

“El Gobierno dejó en claro que prefiere que sufran las tasas antes que el tipo de cambio. Entre que no hay una tasa de política monetaria y que ni el BCRA ni el Tesoro hicieron mucho para suavizar la suba de tasas, quedó confirmado que, por ahora, el que manda es el dólar”, evaluaron.

En ese marco, el BCRA inició la semana con un dato positivo: compras acumuladas superiores a u$s200 millones en cinco ruedas. Este lunes, la autoridad monetaria compró u$s55 millones, equivalentes al 12,4% del volumen operado del día (u$s443,520 millones), y las reservas brutas internacionales subieron u$s372 millones, hasta u$s44.678 millones.

Bonos en dólares: señales incipientes tras el pago y foco en el riesgo país

En paralelo al mercado cambiario, los bonos soberanos en dólares mostraron señales incipientes de reinversión tras el pago de u$s4.300 millones correspondiente a Globales y Bonares, el primer vencimiento del año. El desembolso se realizó con depósitos del Tesoro, el ingreso de divisas por la venta de represas por u$s700 millones y el REPO con bancos internacionales.

El viernes posterior al pago, los títulos registraron subas superiores al 1% en promedio, lo que sugiere que una parte de los dólares cobrados habría sido reinvertida. No obstante, el mercado advierte que para confirmar esa dinámica será necesario esperar una o dos semanas.

Hacia adelante, el Gobierno deberá afrontar vencimientos con privados por u$s8.800 millones durante el resto del año, mientras que en 2027 se concentran compromisos por más de u$s20.000 millones.

Desde Adcap, Federico Filippini, Head of Research & Strategy, recordó que la reinversión de cupones no fue una constante en el pasado reciente. “El pago de enero de 2025 fue cuando los bonos alcanzaron un máximo local, para luego caer”, señaló, y remarcó que hoy no se observan “flujos relevantes” a la espera de que el nuevo esquema se consolide.

Con una mirada más constructiva, IEB recomendó posicionarse en el tramo largo de la curva, destacando AL35 y GD41, con un upside potencial de entre 7% y 8%. A su vez, subrayaron que los bonos ley local podrían capturar una mayor compresión de spreads, hoy ubicados entre 3% y 5%, por encima de su media histórica de 2,5%.

Desde IOL, indicaron que para perfiles más agresivos el GD35 resulta atractivo para capturar una eventual compresión del riesgo país, con un rendimiento del 9,5% anual en dólares. En tanto, Portfolio Personal Inversiones (PPI) informó un ajuste en su cartera en moneda dura, manteniendo exposición en AL30 y reasignando parte de los fondos cobrados hacia AE38, priorizando ganancia de capital vía duration.

Expectativas y cautela: reservas, spreads y alternativas

Pese a las señales iniciales, el riesgo país continúa por encima de los 550 puntos básicos, un nivel que sigue condicionando el acceso al crédito y la valorización de los activos soberanos. Desde LCG advirtieron que será necesario “mayor holgura en el saldo comercial externo y en el tipo de cambio” para mejorar la percepción de riesgo.

Por su parte, Facimex Valores destacó que, si bien los Globales largos muestran mejor desempeño relativo, los bonos provinciales comienzan a ganar atractivo, especialmente los tramos largos de Córdoba y Santa Fe. “Hay valor en rotar de Globales cortos a provinciales de alta calidad”, señalaron, en un contexto donde el spread por legislación en los 29’s y 30’s cerró en 197 pbs y 213 pbs, respectivamente.

En líneas generales, el mercado se inclina por una estrategia cautelosa, con reducción de riesgo y seguimiento permanente de la evolución de las reservas, el nivel de tasas y el riesgo país. En ese escenario, ganan protagonismo los bonos provinciales y la deuda corporativa, como alternativas para capturar rendimientos con un perfil de riesgo más moderado.

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El crédito hipotecario marcó un cambio de régimen y fue la línea de mayor expansión en 2025

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Los créditos hipotecarios se consolidaron en 2025 como la línea de mayor crecimiento de todo el sistema de préstamos en pesos al sector privado, con una expansión real del 173,9% interanual, según un informe de First Capital Group. El stock total alcanzó los $6,5 billones al cierre de diciembre, en un desempeño que superó ampliamente al resto de las líneas de financiamiento y marcó un cambio de régimen tras años de estancamiento, con implicancias directas sobre el mercado inmobiliario y la intermediación financiera.

El avance, que incluye los créditos ajustables por inflación (UVA), se dio en un contexto de reactivación progresiva del crédito, con una fuerte aceleración durante los primeros nueve meses del año y una moderación hacia el cierre, asociada a ajustes de tasas y a un escenario macroeconómico más cauteloso.

Un crecimiento excepcional impulsado por la reactivación del crédito

De acuerdo con el relevamiento, el stock de créditos hipotecarios registró en 2025 un crecimiento interanual nominal del 258,8%, lo que, una vez descontada la inflación, se tradujo en un avance real del 173,9%. Este desempeño no solo encabezó el ranking del sistema financiero, sino que además fue el único segmento que expandió su volumen real por encima de lo observado en 2024.

Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, señaló que “el crédito hipotecario fue la línea que marcó el mayor crecimiento porcentual de todo 2025, tanto en términos nominales como reales, consolidando una tendencia que se viene gestando desde el año pasado”. En ese sentido, el informe subraya que la mejora responde tanto a la demanda contenida como a la normalización gradual de la operatoria, luego de un período prolongado de virtual parálisis.

No obstante, el análisis también pone el crecimiento en perspectiva: pese a la magnitud del salto, los créditos hipotecarios representan actualmente alrededor del 5% del total de los préstamos en pesos al sector privado, lo que evidencia una baja base de comparación y, a la vez, un amplio margen para su desarrollo futuro.

Dinámica trimestral: aceleración inicial y moderación al cierre

El desempeño del crédito hipotecario mostró comportamientos diferenciados a lo largo del año, con una marcada aceleración en los primeros trimestres y una desaceleración hacia el final.

Durante el primer trimestre (enero–marzo), el año comenzó con un fuerte impulso, con crecimientos reales mensuales cercanos o superiores al 10%, traccionados por la demanda acumulada y la inercia de trámites iniciados con anterioridad.

El segundo trimestre (abril–junio) fue el período de mayor dinamismo. Abril se consagró como el mejor mes del año, con una suba real del 11,6% y un stock que alcanzó los $3,0 billones. El trimestre cerró con un crecimiento interanual nominal superior al 500%, reflejando la aceleración de las colocaciones.

En el tercer trimestre (julio–septiembre) se observó una leve desaceleración en las tasas, aunque el ritmo de expansión se mantuvo firme. El stock superó los $5,3 billones, con incrementos reales mensuales en torno al 8,5%, señal de una mayor cantidad de operaciones efectivamente liquidadas.

Finalmente, el cuarto trimestre (octubre–diciembre) mostró una clara moderación. Noviembre registró el menor crecimiento del año, con una suba real del 2,7%. Según el informe, esta desaceleración respondió a ajustes en las tasas de interés, suspensiones parciales de nuevas colocaciones y a un contexto macroeconómico más prudente por parte de las entidades financieras.

Impacto y desafíos: el rol del crédito hipotecario hacia adelante

Para First Capital Group, la performance de 2025 confirma que el crédito hipotecario volvió a tener protagonismo dentro del sistema financiero. “Existe un cambio de régimen respecto de años anteriores, con un producto que recuperó relevancia”, sostuvo Barbero, aunque advirtió que el desafío será sostener el crecimiento.

En ese sentido, el informe plantea que la expansión futura dependerá de fuentes de fondeo estables y de condiciones que permitan ampliar el acceso al crédito sin comprometer la sostenibilidad del sistema. La evolución de las tasas, la disponibilidad de financiamiento de largo plazo y la estabilidad macroeconómica aparecen como factores clave para consolidar la tendencia.

De este modo, la reactivación del crédito hipotecario en 2025 no solo marca un punto de inflexión para el sistema financiero, sino que también lo posiciona como una pieza central para potenciar el mercado inmobiliario en los próximos años, en un contexto donde la profundización del crédito resulta estratégica para el desarrollo económico.

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El Tesoro sostiene la cotización del dólar

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Para la consultora Ecolatina, detrás de la cotización del dólar, no descartamos que el Tesoro haya persistido con las ventas en el mercado oficial. Siguiendo los últimos datos, Hacienda habría vendido USD 200 M entre el 17 y el 18, y al menos otros USD 12 M el viernes pasado. De esta forma, el stock de depósitos en USD en el BCRA pasó de USD 2.077 M el 16/12 a USD 1.869 M el 19/12. Recordemos que en la segunda semana de enero vence deuda soberana por USD 4.200 M, por lo que los depósitos actuales cubren 44% de los vencimientos. A propósito, Caputo publicó en X la intensión de Economía de eliminar la dependencia de Wall Street, descartando entonces la opción de emitir nueva deuda en dólares bajo jurisdicción extranjera para el remanente de los vencimientos (algo que habilitaría la aprobación del Presupuesto, en discusión hoy en el Senado). 

A propósito, Caputo publicó en X la intensión de Economía de eliminar la dependencia de Wall Street, descartando entonces la opción de emitir nueva deuda en dólares bajo jurisdicción extranjera para el remanente de los vencimientos (algo que habilitaría la aprobación del Presupuesto, en discusión hoy en el Senado). 

Una semana corta

El panorama cambiario-monetario finalizó sin grandes novedades:

1) El tipo de cambio oficial finalizó en $1.452,5, ubicándose 0,2% por encima de la cotización del viernes anterior y en el valor más elevado desde comienzo de mes. Por otro lado, las Reservas Netas (Brutas – Swap CH y USA – Encajes – REPOs – SEDESA) se habrían ubicado en torno a los USD 1.300 M.

2) Detrás de la cotización del dólar (cerró siete ruedas seguidas en torno a los $1.451), no descartamos que el Tesoro haya persistido con las ventas en el mercado oficial. Recordemos que desde el anuncio de la recalibración del esquema de bandas y programas de recomposición de Reservas del BCRA el lunes 15 de diciembre, el Tesoro habría virado la postura compradora que venía presentando en el MULC para contener el “reacomodamiento” del mercado a los anuncios y habría vendido instrumentos dólar linked en el mercado secundario. Siguiendo los últimos datos, Hacienda habría vendido USD 200 M entre el 17 y el 18, y al menos otros USD 12 M el viernes pasado, según se deduce de los movimientos de los depósitos en pesos. Descontando los movimientos netos con Organismos Internacionales, el stock de depósitos en USD en el BCRA pasó de USD 2.077 M el 16/12 a USD 1.869 M el 19/12 (último dato disponible). En la segunda semana de enero vence deuda soberana por USD 4.200 M, por lo que los depósitos actuales cubren 44% de los vencimientos (subiría al 60% de ingresar los USD 700 M de la privatización de las hidroeléctricas). A propósito, Caputo publicó en X la intensión de Economía de eliminar la dependencia de Wall Street, descartando entonces la opción de emitir nueva deuda en dólares bajo jurisdicción extranjera para el remanente de los vencimientos (algo que habilitaría la aprobación del Presupuesto, en discusión hoy en el Senado).

3) En este escenario, los dólares alternativos finalizaron mixtos: el dólar minorista se mantuvo sin grandes variaciones ($1.475), el dólar MEP operado con AL30 bajó 0,5% ($1.486), el CCL operado con CEDEARs cayó 1,2% ($1.529) y, por el contrario, el dólar blue subió 3,0% ($1.530). De esta forma, la brecha promedio finalizó en la zona del 4%. Por su parte, el dólar futuro acompañó los movimientos del dólar spot: la devaluación implícita del contrato de diciembre se ubicó +0,1%, la de enero +2,5% y la de febrero en +4,7%.

Dólar oficial estable

El tipo de cambio oficial finalizó en $1.452,5, ubicándose 0,2% por encima de la cotización del viernes anterior y en el valor más elevado desde comienzo de mes. La cotización estaría sostenida por ventas del Tesoro en el mercado de cambios. Por otro lado, las Reservas Netas (Brutas – Swap CH y USA – Encajes – REPOs – SEDESA) se habrían ubicado en torno a los USD 1.300 M.

La brecha cambiaria se estabiliza

Los dólares alternativos finalizaron mixtos: el dólar minorista se mantuvo sin grandes variaciones ($1.475), el dólar MEP operado con AL30 bajó 0,5% ($1.486), el CCL operado con CEDEARs cayó 1,2% ($1.529) y, por el contrario, el dólar blue subió 3,0% ($1.530). De esta forma, la brecha promedio finalizó en la zona del 4%.

Los futuros de dólar al compás del spot

Los contratos a futuro del dólar acompañaron el movimiento del spot. En detalle, los contratos con vencimiento entre diciembre a febrero bajaron 0,2% y aquellos con vencimiento desde marzo 2026 subieron 0,1% Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación del +0,1%, +2,5% y +4,7% para diciembre, enero y febrero, respectivamente.

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El sistema financiero se reconfigura: normalización de encajes y nueva regulación de CNV

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El crédito en pesos al sector privado registró en noviembre, según el informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA), una contracción promedio mensual de 1,6% s.e. en términos reales, revirtiendo el rebote de octubre. La caída fue generalizada en la mayoría de las líneas, con excepción de los adelantos y los créditos hipotecarios. En términos interanuales, el crédito exhibió un aumento de 34,8% real y medido en términos del PBI alcanzó 9%, duplicando el nivel observado a inicios de 2024.

Si se consideran también los préstamos en dólares, el ratio de crédito total al sector privado alcanzó el 11,9% del PBI.

Julián Sanclemente, CEO y cofundador de Alprestamo, interpreta esta contracción como “un fenómeno mixto: menos demanda por capacidad de pago deteriorada y menos oferta por mayor aversión al riesgo”. Según explica, “con ingresos creciendo por debajo de la inflación, los hogares están priorizando consumo esencial y reduciendo el uso del crédito como mecanismo de financiamiento corriente”.

El ejecutivo también destaca que “la morosidad en préstamos al consumo y tarjetas continúa en niveles elevados, lo que llevó a las entidades a endurecer scoring, reducir límites y aumentar selectividad”. Aunque las tasas nominales bajaron marginalmente tras disiparse la incertidumbre electoral, “la tasa real sigue siendo positiva, desincentivando el revolving en tarjeta y frenando la demanda de nuevos préstamos personales”.

Los préstamos personales registraron una caída a precios constantes de 1,1% s.e., aunque mantienen un aumento interanual de 61,7%. Las financiaciones en tarjetas de crédito mostraron la mayor contracción del mes con 5% s.e. en términos reales, aunque en los últimos 12 meses acumulan un aumento de 19,9% real. Esta caída “está totalmente alineada con lo que venimos viendo en el sistema financiero”, dice Sanclemente y señala tres factores clave: menor capacidad de gasto real, ajuste por riesgo en los bancos debido a morosidad elevada, y costo financiero todavía alto a pesar de las bajas marginales en tasas nominales.

El crédito comercial de corto plazo se mantiene resiliente

Los adelantos exhibieron un crecimiento mensual de 2% s.e. a precios constantes, confirmándose como una de las pocas líneas expansivas del mes. Los documentos descontados registraron un aumento de 2,2% s.e., mientras que los documentos a sola firma continuaron mostrando una contracción de 3,3% real s.e.

Los préstamos con garantía real continuaron su trayectoria ascendente con 17 meses de crecimiento ininterrumpido, registrando el crédito hipotecario un crecimiento de 5,3% s.e. real frente a octubre. Los préstamos para la compra de vivienda acumulan un incremento de 232,4% en los últimos 12 meses, con el grueso del crecimiento explicado por los créditos hipotecarios ajustables por UVA.

Los préstamos prendarios, sin embargo, registraron su primera contracción desde mayo de 2024, con una caída de 1,7% s.e. a precios constantes, aunque resultaron 54,4% mayores al nivel de un año atrás en términos reales.

Para Sanclemente, el crecimiento hipotecario es limitadamente sostenible, por tres razones estructurales. El ejecutivo advierte que “mientras la UVA siga indexada a un ritmo que supera el crecimiento de ingresos para gran parte de la población, la demanda masiva está todavía contenida”. Además, señala que “varios bancos corrigieron tasas de UVA al alza para compensar riesgo, encareciendo cuotas iniciales” y que “el sistema financiero argentino no tiene aún un mercado profundo para sostener una expansión grande y estable del crédito hipotecario”.

“La reactivación existe, pero no configura todavía un ciclo hipotecario sólido ni masivo. Es una recuperación puntual, anclada en segmentos de ingreso medio-alto”, agrega.

Límite del 20% a cauciones en Money Market: impacto en liquidez bancaria

En noviembre, la vista remunerada creció 0,4% s.e. real, concentrándose el aumento en los últimos días del mes. Esta dinámica estuvo relacionada con la resolución de la CNV que fijó un límite máximo de 20% del patrimonio de los FCI de Money Market para invertir en cauciones, obligando a estos fondos a redirigir liquidez hacia depósitos bancarios.

Para Sanclemente, esta medida tendrá un impacto gradual pero positivo en el sistema financiero. “Los bancos recibirán más fondeo barato y estable (depósitos a la vista remunerados, plazo fijo corto, cuentas remuneradas), lo que reduce la dependencia del fondeo caro en el mercado de cauciones”.

Sin embargo, el CEO de Alprestamo advierte que “no se va a traducir inmediatamente en una caída fuerte de tasas activas” porque “la morosidad sigue alta, el crédito al consumo está en contracción, y los bancos priorizan recomposición de capital y provisiones”.

“La medida mejora la liquidez de los bancos, pero el impacto en mayores préstamos será gradual y más visible en segmentos de menor riesgo”, detalla.

Normalización de encajes de cara a este mes

En noviembre, la Base Monetaria cayó 1,3% real s.e., situándose en 4,6% del PBI. Hacia el final del mes, el BCRA avanzó en la normalización de los requerimientos de encaje, disminuyendo la exigencia integrable en pesos a partir de diciembre y reduciendo la integración mínima diaria del 95% al 75% de la exigencia total.

Esta medida, tomada ya superada la volatilidad del proceso electoral, se implementó de cara al último mes del año, en el que la Base Monetaria presenta típicamente una marcada estacionalidad positiva, según el informe del BCRA.

Para Sanclemente “la política monetaria entró en una fase de desinflación vigilada” y anticipa que “el BCRA va a evitar movimientos bruscos”. Con inflación mensual todavía cerca del 2,5%, el ejecutivo considera que “el sesgo sigue siendo contractivo, pero no agresivo”.

En cuanto a tasas, Sanclemente espera que “la medida de la CNV presione a la baja las tasas de depósitos y cuentas remuneradas, mejorando el costo de fondeo”. Sin embargo, advierte que las tasas activas “no van a caer fuerte en consumo por riesgo y morosidad elevada”, aunque “sí podría verse un ajuste leve en perfiles prime y créditos de corto plazo”.

Datos de la demanda en Alprestamo

En línea con la dinámica del crédito y el contexto de noviembre, el CEO y cofundador de Alprestamo compartió datos sobre la evolución de la demanda en la plataforma durante el mes:

  • Productos más solicitados: los préstamos personales fueron el producto más demandado, especialmente para consolidación de deudas, alivio de carga financiera mensual y necesidades de liquidez de corto plazo. Las tarjetas de crédito también mostraron alta demanda, con usuarios buscando mejores condiciones de costo financiero total, beneficios y programas de puntos.
  • Tendencia general: según el CEO, “el usuario está usando Alprestamo para optimizar su perfil financiero, no para endeudarse más”. La plataforma se está consolidando como una herramienta de comparación y toma de decisiones racionales antes que como canal de expansión del endeudamiento.
  • Perfil por género: las mujeres tienden a pedir montos ligeramente menores, con mejor comportamiento de pago y más foco en reorganización financiera del hogar. Los hombres solicitan tickets más altos, más orientados a consumo discrecional o consolidación de múltiples tarjetas.
  • Perfil por edad: el núcleo de demanda se concentra en el segmento de 26 a 40 años, enfocado en consolidación de deudas, liquidez y mejoras de condiciones. El segmento de 18 a 25 años solicita montos más bajos y primeras tarjetas, mientras que los mayores de 40 años presentan menor volumen pero perfiles más sólidos y decisiones más racionales.

“Lo interesante no es cuánto piden, sino cómo el usuario argentino aprendió a comparar: hoy llega a Alprestamo para tomar la mejor decisión posible. Eso es saber elegir”, concluye Sanclemente.

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Las bandas cambiarias ahora ajustarán por inflación, y el BCRA prometió acumulación de reservas

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Con cepo aún vigente, el BCRA redefine el régimen de flotación cambiaria y pasa a ajustar las bandas por inflación. A partir de enero de 2026 comenzará una fase de re monetización que busca normalizar la cantidad de dinero en la economía sin poner en riesgo la estabilidad de precios.

Con la inflación en baja y el frente fiscal ordenado, el BCRA intenta pasar de la emergencia al crecimiento.

El anuncio llega tras superar el período de mayor incertidumbre política y con indicadores que, según el propio Central, validan el programa económico. La inflación anual se ubicó en 31,4% interanual en noviembre de 2025, con expectativas que continúan ancladas a la baja según el REM.

Flotación entre bandas con ajuste por inflación

Desde el 1 de enero de 2026, el techo y el piso de la banda de flotación cambiaria se moverán todos los meses en función del último dato de inflación informado por INdEC con dos meses de rezago. El esquema mantiene el rol de las bandas como contención ante saltos abruptos del tipo de cambio, pero introduce una novedad clave.

Al no ajustarse por la inflación internacional, el techo de la banda se incrementa en términos reales con el paso del tiempo.

En la práctica, el Central busca ganar margen con el dólar sin resignar previsibilidad. El tipo de cambio deja de ser un ancla rígida y pasa a integrarse al esquema monetario con mayor flexibilidad.

Re monetización gradual y compras de reservas

El corazón del programa está en la acumulación de reservas internacionales. El BCRA proyecta que la base monetaria pase del 4,2 por ciento actual al 4,8 por ciento del PBI hacia diciembre de 2026. Ese crecimiento sería abastecido, en el escenario base, mediante compras de hasta US$10.000 millones en el mercado de cambios.

Si la demanda de dinero creciera un punto adicional del PBI, el monto podría escalar hasta US$17.000 millones, sin necesidad de esterilización sostenida. El Central remarca que todo estará condicionado a los flujos de la balanza de pagos y al comportamiento del mercado, una aclaración que busca desactivar temores a una emisión descontrolada.

La operatoria diaria tendrá un límite. Las compras representarán, en promedio, el 5% del volumen negociado en el mercado de cambios. La operatoria diaria tendrá un límite. Las compras representarán, en promedio, el 5% del volumen negociado en el mercado de cambios.

También se habilitan operaciones en bloque para evitar distorsiones en jornadas de baja liquidez, un punto sensible luego de semanas en las que el volumen cayó desde US$600 millones diarios a niveles cercanos a US$200 millones.

Más pesos, pero con sesgo contractivo

El BCRA insiste en que la expansión monetaria no implica un giro laxo. Mientras la inflación local siga por encima de la internacional, la política mantendrá un sesgo contractivo respecto de la trayectoria base de demanda de dinero. Si la demanda no acompaña, habrá correcciones.

La diferencia con etapas previas es estructural. El Central llega a esta fase sin pasivos remunerados, con un balance saneado y con una fuerte reducción de títulos públicos en su activo. Según datos oficiales, la proporción de deuda del Tesoro en el balance se redujo más de 65 por ciento en relación con las reservas brutas.

Crédito en recuperación y cambio de régimen

Los datos muestran un giro. Entre abril de 2024 y noviembre de 2025, el crédito bancario en pesos al sector privado pasó del 4,2 al 9 por ciento del PBI. En paralelo, el agregado monetario M3 creció de 14,5 a 16,7 por ciento del producto. Para el BCRA, la re monetización ya empezó y ahora busca consolidarse.

El contexto internacional y la reapertura del acceso del Tesoro a los mercados externos juegan a favor. Si la Nación logra refinanciar vencimientos en moneda extranjera, las divisas no se irán por la puerta de la deuda y quedarán en el balance del Central como reservas netas.

Comunicación y encajes

El programa se completa con dos definiciones operativas. Por un lado, el regreso del informe trimestral de política monetaria, que volverá a publicarse desde diciembre de 2025. El objetivo es reforzar la previsibilidad y reducir la incertidumbre.

Por otro, continúa la normalización de encajes bancarios, un proceso gradual que impactará directamente sobre la liquidez y la intermediación financiera. El BCRA deja claro que los cambios serán consistentes con la estabilidad de precios y que los encajes seguirán siendo una herramienta de calibración fina.

Lo que está en juego

El Central apuesta a un ciclo de expansión del crédito y de la actividad, pero bajo reglas distintas a las del pasado. Más pesos no implican más inflación si la demanda acompaña y si el respaldo viene por el lado de las reservas.

La incógnita no está en el diseño, sino en la ejecución. El mercado seguirá de cerca el ritmo de compras, la reacción del tipo de cambio dentro de las bandas y la capacidad del Gobierno para sostener el equilibrio fiscal.

El 2026 se perfila como el primer test de un régimen monetario que promete dejar atrás la escasez crónica de pesos sin volver a caer en los excesos de siempre. El 2026 se perfila como el primer test de un régimen monetario que promete dejar atrás la escasez crónica de pesos sin volver a caer en los excesos de siempre.

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